Condenan a los buitres y no a quienes les dan de comer: los que gastan y se endeudan

Los fondos buitre han generado mucha polémica, con opiniones más bien encendidas que ilustradas. La Nación reproduce un artículo publicado en el diario español El País, de Hugo Sigman, quien firma como “empresario”, lo cual no habla bien de la comprensión que éstos tienen de la economía.

Vamos frase por frase:

Tiempo después de que surgiera como modo de representar valor, el dinero comenzó a utilizarse como una mercancía más, y así trabajaban los primeros banqueros: recibiendo ahorros de los ciudadanos y prestándolo a cambio de un interés. Con el paso de los siglos, los gobiernos entendieron que estas actividades debían ser reguladas. Entonces los bancos, y luego las bolsas de valores y de materias primas, tuvieron que adaptarse a ciertas normas de funcionamiento, ratificadas tras la crisis de 1929 con el objetivo de prevenir nuevos crash de la economía.

 

Comentario: Incorrecto, primero una mercancía fue utilizada como medio de intercambio. La moneda, además, no es “medida” de valor, el valor es subjetivo. El precio monetario refleja la interacción entre las valoraciones subjetivas de compradores y vendedores. Y no es que los “benévolos” gobiernos entendieron que los bancos debían ser regulados, sino que encontraron allí una fuente de recursos para cubrir sus gastos.

En los años 80, en el contexto del ascenso del pensamiento ortodoxo, las presiones de los sectores neoliberales generaron modelos financieros no regulados: en 1985 surgió la International Swaps and Derivatives Association (ISDA), que se ocupó de establecer un contrato tipo para las operaciones de derivados, es decir, instrumentos financieros que cotizan en relación con un activo subyacente (el inversor no compra acciones, bonos o materias primas, sino que especula sobre la variación de los precios de esos activos; por eso se dice que el valor “deriva” del activo).

Comentario: No fue ninguna “conspiración neoliberal” que dio origen a los derivados. Es que el capital siempre busca oportunidades, sobre todo donde no está cerrada la puerta por regulaciones. Es más que probable que quienes desarrollaron los derivados ni idea tenían de lo que es “neoliberal”, simplemente vieron la oportunidad de un negocio.

Un tipo particular de derivados son los Credit Default Swap (CDS). Consisten en un convenio entre una parte A que, teniendo bonos soberanos emitidos por los Estados o empresas privadas, toma un seguro con otra parte B, para que, en caso de que el Estado o la empresa entre en suspensión de pagos, la parte B pague a la A el valor del seguro. En 2012, el monto de CDS era de 22,5 billones de dólares, equivalentes a una vez y media el PBI estadounidense. Al tratarse de una operación con derivados, ningún organismo público las controla y, por tanto, no se le impone al “asegurador” ninguna norma de solvencia. Los intentos por establecer algún tipo de regulación, como los realizados en el Congreso estadounidense en 1974 y 1978, siempre fracasaron.

Comentario: Lo que controla estas operaciones son los contratos. Cada CDS es un contrato que debe cumplirse. Y si no, llévaselo a Griesa a ver qué pasa. La norma de solvencia es la que evalúa el comprador respecto a la solvencia del emisor, y/o del activo subyacente.

Los fondos buitre utilizan habitualmente los CDS para sus operaciones especulativas. ¿Cómo operan? Cuando un país entra en suspensión de pagos, los buitres compran los bonos defaulteados al 10 o 15% de su valor. Algunos de los que tienen esos bonos los venden porque creen que es mejor recuperar algo que nada. Articulados con estudios de abogados muy expertos e importantes compañías de lobby, a veces con el apoyo de personalidades importantes, los buitres, radicados casi siempre en paraísos fiscales, lanzan juicios contra los países en default y rastrean sus activos por el mundo en busca de embargos que sumen presión.

Comentario: Sin que sea su objetivo, los buitres cumplen una función. Como ante el default los acreedores se enfrentan ante un problema de “acción colectiva”, todos los acreedores tendrían incentivo a ser “free riders” de los esfuerzos de los demás. Si todos actúan de esa forma, nadie perseguiría la vía judicial y todos se resignarían a arreglar con quita. Solamente porque el premio es muy grande es que hay algunos que siguen ese camino. Los otros holdouts que no hicieron juicio son free riders de los buitres. Y los que entraron en el canje no deberían cobrar más, ya que no estuvieron dispuestos a seguir el largo e incierto camino del litigio. Tal vez sean éstos, los holdin, más perversos que los holdouts, si es que ahora quieren cobrar de nuevo.

Los fondos buitre no aceptaron entrar en esa negociación. Compraron deuda argentina por 325 millones de dólares y están reclamando 3250 millones; es decir, 1000% de interés en siete años. Un juez de Nueva York ya ha determinado que al fondo buitre NML se le debe pagar el total al contado, e incluso ordenó al Banco de Nueva York, sede del pago a los acreedores que aceptaron reestructurar la deuda, embargar las transferencias y utilizar ese dinero para pagarle. Algunas versiones indican que, como suele suceder, el fondo buitre NML tenía CDS sobre los bonos argentinos. Se trata de un juego win win: si el fallo es positivo, cobra, y si hay default, también.

Comentario: Esa es una acción común en todo negocio. Se trata de reducir el riesgo. Técnicamente se conoce como “hedging”. Por un lado se asume el riesgo de un bono, con la vaga probabilidad de cobrarlo, y por el otro se asegura en caso de no pago con un CDS. No cobra dos veces, sino que o es una o es otra. Es un servicio financiero esencial, muy común en todo tipo de mercados.

Lejos de ser entidades abstractas, los fondos buitre tienen dueños y empleados, abogados y lobbistas, pero no son como las personas corrientes que cada día dedicamos buena parte de nuestro tiempo a estudiar, a la investigación científica, a la creación artística o a trabajar en el campo o en la ciudad. Viven lejos de todo eso, alienados, desconectados de la realidad, imaginando muy creativamente la mejor manera de multiplicar su dinero a través de productos financieros que dañan al conjunto de la sociedad. Podríamos decir, con Freud, que son psicóticos sociales.”

Comentario: Si fueran tan alienados de la realidad no se entiende cómo pueden haber tenido éxito. El señor autor empresario, ¿acaso no busca multiplicar su dinero?

…Pero lo peor es que puede que nos acontezca si, como dice Felipe González, los países no establecen leyes de gobernanza internacional sobre el sector financiero, que permitan controlar el proceso creciente de financiarización de la economía que acentúa las desigualdades.

Comentario: Hace falta leer algo de Public Choice si es que vamos a asumir que gobiernos benevolentes van a perseguir el bien común y para el beneficio de todos. Supuestamente son esos gobiernos los que nos van a cuidar de estos buitres, cuando fueron esos mismos gobiernos los que crearon y magnificaron el problema: primero gastaron por demás, luego se endeudaron, luego no pagaron y dieron origen a todo esto. ¿Esos son los que van a controlar si no pueden controlarse a sí mismos?

Los fondos de cobertura, algunos de los cuales disponen de un capital superior al PIB de un país desarrollado, han capturado una parte importante del dinero que los bancos destinaban a la producción y a la creación de empleo, orientándolo en buena medida a operaciones de compra y venta de dinero. En 2008, algunos millonarios americanos encabezados por George Soros presentaron una ponencia en el Congreso estadounidense en la que advertían el riesgo que representan los fondos de cobertura para la economía mundial.

Comentario: Parece que estamos de vuelta con la condena al interés de la Edad Media. Los escolásticos comenzaron ya a separarse de este asunto y la Iglesia finalmente lo abandonó a comienzos del siglo XIX.

La solución inmediata no consiste en ejercer una crítica moral para que recapaciten. Lo más efectivo es aplicar lo que nos duele a todos: una fiscalidad que quite rentabilidad a este tipo de operaciones, una fiscalidad que debería pensarse globalmente de modo que los fondos especulativos no encuentren refugios en donde operar y prohibir que los bancos comerciales actúen como bancos de inversión tal como promulgó en 1933 el Parlamento de los Estados Unidos. Ningún país desarrollado con una deuda de entre el 80 y el 120% de su PIB, que es el peso de la deuda en la mayoría de los países de Occidente, puede pagarla sin ayuda, porque no genera el superávit fiscal necesario para eso.

Comentario: ¿Alguna condena para esto? ¿Algún límite es propuesto para el gasto y el endeudamiento? ¿Qué tal si en vez de perseguir inversores se sanciona a quien gaste de más y a quien se endeude? Ups, pero esto es lo que ya hace el mercado….

Como una familia con una hipoteca que, si no ahorra, no puede afrontar los vencimientos, los países dependen de la confianza del mercado y de la renovación de los créditos para seguir funcionando. Así como tuvieron éxito con la Argentina, Perú, el Congo, Panamá y Grecia, cualquier país, aun los más desarrollados, puede ser una víctima de estos depredadores en el futuro.

Comentario: La conclusión y la enseñanza debería entonces ser: no gasten de más, no se endeuden.

Modelo de Garrison: Sobreinversion o Mal-inversion?

El modelo de Garrison se ha vuelto una referencia central para la teoría Austriaca de ciclos económicos (ABCT). No hay dudas que dicho modelo es una buena herramienta pedagócica para capturar los aspectos básicos de la teoría pero dejando su «corazón y alma» afuera. Este modelo ha sido utilizado, sin embargo, para intentar hacer desarrollos teóricos así como guiar estudios empíricos. Esto ha generado ciertos problemas y confusiones sobre qué dice, no dice, y sobre que supuestos se levanta la teoría.

Una de las confusiones a las que el modelo de Garrison se presta es a entender que el ABCT argumenta que los ciclos se deben a un problema de sobre-inversión, en lugar de ser un problema de mala-inversión (asignación ineficiente de recursos.)

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Pregunta a los lectores: ¿Qué hacer con la deuda?

Quisiera aprovechar este espacio para abrir un intercambio con los lectores acerca de la situación de la deuda en Argentina, un campo en el que no soy experto. Basta quizás mencionar el origen y la evolución de la deuda, el default de 2001 (entre aplausos), la reestructuración de la deuda en 2005 y 2010 (unilateral), o lo que implicaría pagar la deuda pendiente con los Holdouts (cláusulas RUFO, entre otras).

Preguntas para abrir el debate, aunque podría haber otras:

¿Debe pagar la Argentina?

¿Puede pagar la Argentina en estos próximos días para evitar el default?

¿Cuáles son las consecuencias de pagar en estos próximos días?

¿Cuáles son las consecuencias de no pagar?

Milton Friedman escandaliza: la responsabilidad social de los empresarios es aumentar sus ganancias

Milton-FriedmanLos alumnos de Historia del Pensamiento Económico I leyeron a Milton Friedman: “La responsabilidad social de los empresarios es incrementar sus ganancias”.

El artículo, publicado en la revista del New York Times es claramente desafiante, típico de Friedman. Con un título agresivo busca llamar la atención de los lectores. Así lo comenta una alumna:

“Friedman hace hincapié en su rechazo a la responsabilidad social de la empresa. Friedman establece que no puede hablarse estrictamente sobre RSE ya que, quienes adquieren responsabilidades son las personas y no una corporación artificial. Quienes deben ser responsables son las personas y no una corporación artificial. Quienes deben ser responsables son los empresarios, dueños, o quienes representan a las compañías, es decir, los ejecutivos corporativos. Ahora bien, ¿en qué consiste esa responsabilidad?”

“El ejecutivo corporativo es también una persona en su propio derecho y, como tal, puede que tenga muchas otras responsabilidades que reconozca o asuma de forma voluntaria: para con su familia, su conciencia, sus sentimientos de caridad, su iglesia, sus clubes, su ciudad, su país. Puede que se sienta obligado por dichas responsabilidades a dedicar parte de sus ingresos a causas que considera respetables, a rechazar trabajar para ciertas corporaciones, e incluso a abandonar su trabajo, por ejemplo, para incorporarse al ejército de su país. Si lo deseamos, podemos referirnos a algunas de estas responsabilidades como “responsabilidades sociales”. Sin embargo, en este sentido el ejecutivo corporativo está actuando como principal y no como agente; está gastando dinero, tiempo o energía, y no el dinero de sus empleadores o el tiempo o la energía que por contrato se ha comprometido a dedicar a los objetivos de los mismos.”

 

El tema es tan sensible que muchos no llegan a ver los argumentos de Friedman. No digo estar de acuerdo, sino simplemente entenderlo. Lo mismo debe haber sucedido con muchos de sus lectores.

Algunas de las preguntas que los alumnos plantearan:

¿El individuo en el rol del individuo corporativo pierde la capacidad de hacer cualquier acción responsable socialmente?

Respuesta: No, como dice el texto antes puede hacer lo que quiera con su propio dinero, digamos, con su sueldo de ejecutivo. Pero incluso podría hacerlo como parte de la política la compañía si muestra a los accionistas que esas acciones aumentarán el valor de la empresa.

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¿Por qué amamos el fútbol?

GhersiAndrés Roemer y Enrique Ghersi no podían ser más oportunos con la publicación de este libro. ¿Por qué amamos el fútbol?, sale a la luz en el mes del Mundial, y nos ofrece una respuesta a esta difícil pregunta desde el análisis económico del derecho.

Dejo abajo la reseña del economista Ian Vásquez, del Cato Institute, pero desde luego habrá que leer el libro completo.

¿Por qué amamos el fútbol? – por Ian Vásquez

¿Por qué amamos el fútbol? Porque la cancha es el escenario de proezas individuales y colectivas que nos deslumbran, de esperanzas y expectativas, y de sorpresas agradables y amargas. Ya lo hemos visto en esta Copa del Mundo.¿Quién esperó la caída temprana de España o el empate de México con Brasil, en el que el arquero mexicano Guillermo Ochoa se transformó en una muralla impenetrable? Por alguna razón, este es el deporte más popular del mundo, el que despierta pasiones como ninguno otro.

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Cien años de libertad económica eran necesarios para erradicar 300 de coloniaje: no se llegó

AlberdiDe nuevo, plantea Alberdi que los principios no pueden ser alterados por leyes. Sin embargo, así lo fueron. El rol de la Corte Suprema de Justicia es, precisamente, velar por esos principios que allí aparecen en la Constitución. Pero no lo hizo. Termina Alberdi diciendo que hacían falta 100 años de libertad económica para destruir tres siglos de coloniaje. No se llegó a eso, tal vez fueron menos de 70, hasta la crisis de 1930, aunque los cambios pueden verse antes. La Corte Suprema comienza a modificar la doctrina del “poder de policía restringido”, hacia uno de “poder de policía amplio” con el fallo “Ercolano c/Lanteri de Renshaw” en 1922 y abre la puerta precisamente a lo que Alberdi quería evitar.

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La mala costumbre de romper el termómetro

termómetroLa temperatura del cuerpo humano oscila entre 35 y 37 grados. Cuando nos ataca un virus o una bacteria, la temperatura puede subir por encima de 38 grados y a eso lo llamamos “fiebre”. Las causas pueden ser varias, pero si el termómetro marca esa temperatura, implica que hay un problema. Hay dos acciones posibles ante este problema: intentar solucionarlo atacando la causa o ignorarlo, rompiendo el termómetro. Está claro que hacer esto último en forma continua puede ser fatal. La economía argentina tiene varios desequilibrios, o fiebre, en el frente fiscal, monetario y cambiario. Veamos cómo ataca el gobierno estos problemas.

En primer lugar, tenemos el déficit fiscal, donde la presión tributaria más alta de la historia argentina no alcanza a cubrir el total del gasto público. El gobierno ha decidido ignorar esta situación sumando a los ingresos tributarios el dinero que toma de ANSES como si fueran impuestos. Esta política, sin embargo, le deja al Estado una deuda pública que deberá atenderse con impuestos de generaciones futuras.

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EL PROBLEMA DE TENER DOS CARAS – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLLa integridad moral y la honestidad intelectual exigen que quien habla muestre lo que estima es lo correcto. Desde luego que puede haber error, es parte de la condición humana, lo que es reprobable es la doblez, la hipocresía y la mentira. La persona -la personalidad- es lo individual, lo exclusivo, es lo que distingue a tal o cual ser humano, es su capital más valioso y distintivo.

Es de interés recordar el célebre experimento del psicólogo Solomon Asch que consistió en reunir en una habitación a un grupo de personas a quienes se les muestra gráficos con bastones de distinta altura y se les pregunta opiniones sobre comparaciones de tamaño impresos en esos gráficos. Se les dice a todos menos a una persona que en cierto momento se pronuncien sobre equivalencias falsas. El experimento se base en observar la reacción de la única persona que no está complotada para sostener falsedades y ésta, en la inmensa mayoría de los casos, en sucesivas muestras, primero revela desconcierto frente a la opinión de los demás, luego el tono de voz va cambiando revelando inseguridad hasta que finalmente se pronuncia como el resto de las personas, es decir, se inclina por un veredicto falso.

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BRADEN O PERÓN, FONDOS BUITRES O CRISTINA, LA MISMA PATOLOGÍA

MarxSin asumir la dialéctica hegeliana, se podría decir, sin embargo, que muchos argentinos han construido su propia identidad a partir de su enfrentamiento al amo, el mundo anglosajón, malo, feo, sucio, que le impide a él, al esclavo, la libertad y la manifestación de toda su belleza, bondad, plenitud y poder.

Como la Argentina fue un empate entre las tendencias tradicionalistas antiliberales y el liberalismo continental francés –Alberdi es la excepción- los argentinos tienen amplios recursos dentro de su tradición cultural como para racionalizar su odio atávico al inmundo imperialista anglosajón. El nacionalismo llamado católico argentino encuentra en Rosas su héroe principal; la Constitución del 53 es vista como un adefesio anglosajón y el fracaso de dicha constitución, que nunca termina de hacer carne cultural, no es casualidad. Esa visión del mundo no tiene ningún problema, en la década del 20, de tomar a Mussolini y luego a Franco como modelos; ello gana el corazón del ejército, e incluso resulta extraño que el golpe del 30 no haya barrido con todas las instituciones republicanas. El antisemitismo, siempre patológico, que los rodea, los hace coquetear con Hitler, y encuentran en Perón –un típico dictador autoritario fascista y protector de nazis- la concreción de sus ideales. Perón capta inmediatamente –como en casi todo- el odio a lo anglosajón como un componente básico de dicho pensamiento y su famoso “Braden o Perón” no es más que la genial instauración discursiva de un modelo de pensamiento donde todos nuestros males no son nuestros: son fruto del auténtico dominador colonial, al auténtico explotador, protestante y enemigo para siempre de las más preciadas tradiciones nacionales y “católicas”: los ingleses y, peor aún, los “yanquis”.

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Roundaboutness vs Stages of Production

He recibido varias consultas relacionadas a «stages of production» (etapas de producción) respecto al artículo sobre ciclos económicos en Colombia y Panamá (aquí versión SSRN.) Las consultas muestran algo de confusión entre «roundaboutness» y «stages of production.» Creo que esto se debe a asociar al ABCT con el modelo de Garrison, casi como si fuesen lo mismo. El modelo de Garrison, sin embargo, es una de las muchas posibles representaciones del ABCT.

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