REFLEXIONES SOBRE EL ESTADO DEL VATICANO

Después del debate que se armó esta semana al respecto, lo conveniente sería, tal vez, no decir nada más, pero no me he pasado la vida, precisamente, diciendo lo conveniente.

El tema despierta pasiones, pero bueno, aquí voy.

No es cuestión de condenar sin distinciones el pasado de la Iglesia y el uso de su poder temporal. Hay que recordar en primer lugar que si hubo algo que cortó de raíz la idea de un poder temporal como expresión de la divinidad, fue el Judeo-Cristianismo, como bien recuerda Ratzinger en su Introducción al Cristianismo. Pero el poder político, como tal –que no es lo mismo que “el estado”- no fue condenado por Jesucristo. Es comprensible, por ende, que después del Edicto de Constantino, el entusiasmo por una Roma “cristianizada” comenzara una relación entre Iglesia y poder temporal que dura casi 17 siglos. Por lo demás, la Iglesia cumplió, luego de la caída del Imperio Romano de Occidente, una función temporal subsidiaria, civilizadora, que explica que el Renacimiento Carolingio fuera un renacimiento “cristiano” porque toda Europa era ya cristiana. Ya en la Alta Edad Media, no se puede hablar de “estado” como hablamos hoy. La Iglesia no tenía un estado en ese sentido, sino que era el criterio de legitimidad del Emperador –un criterio clerical, si-. Las cosas hubieran evolucionado de un modo tranquilo en otro universo paralelo: Santo Tomás afirma tranquilamente que un reino NO cristiano puede ser “bueno” y la Segunda Escolástica comienza a establecer una teoría católica de la des-clericalización del poder –aparte de sus contribuciones a la economía de mercado-. Pero nuestro universo fue otro. La lucha armada entre católicos y protestantes, más el surgimiento de las monarquías nacionales, impidieron una fina evolución de la doctrina escolástica. Los reyes imponían su credo a tu territorio como modo de solucionar la contienda entre ambas denominaciones cristianas, y la circunstancia histórica no estaba preparada para nada más. Los territorios pontificios quedaron como una monarquía absoluta más, a la defensiva, además, frente al laicismo de la Revolución Francesa y el avance del Imperio Napoleónico.

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THE MORAL FOUNDATIONS OF CAPITALISM (Ponencia presentada en la Mont Pelerin Society, Lima, Perú, 24-3-2015)

Ponencia presentada en la última reunión regional de la Mont Pelerin Society en Lima, Perú.

THE MORAL FOUNDATIONS OF CAPITALISM

1. The ethical foundation of private property.

It is not the first, nor the last time that this issue is explained, especially with the ever renewed Socialism´s attempts of keeping the monopoly on morality. However, this time my goal is not to refute socialism at that point. My goal in this paper is to talk between classical liberals and libertarians about our moral foundations, from two perspectives. One, a better foundation of property rights; two, noting that there are two issues usually forgotten in our intellectual circles.

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UNA COSA SON LOS ESTADOS UNIDOS Y OTRA COSA SUS GOBIERNOS

No es raro que en esta cultura argentina tan autoritaria que nos rodea haya que hacer la aclaración. Me sigue sorprendiendo que ante mis críticas a diversas administraciones de los EEUU los defensores de Occidente y la libertad crean que me visitó el pajarito de Maduro.

Los EEUU son un milagro en la historia de la humanidad. Fue el único proyecto de convivencia humana organizado sobre la base, expresamente declarada y escrita, de que todos los seres humanos nacen libres e iguales e intitulados por Dios por ciertos derechos….. Que fueron los derechos individuales de la tradición liberal clásica. Esa santa espina clavada en su historia, como dijo Maritain, fue la que le permitió curar las contradicciones de su situación histórica, como la esclavitud y todo tipo de discriminación.

Pero precisamente, en la tradición norteamericana se distingue entre “estado” y administración. Por estado entienden más bien government, esto es, un conjunto de seres humanos normales que tienen a cargo la administración de bienes públicos que nada tienen que ver con las libertades individuales protegidas por la Constitución Federal. Por eso ellos dicen “this administration” para referirse a un gobierno determinado, y NO a los EEUU y sus tradiciones institucionales fundacionales. Por eso cualquier norteamericano puede disentir perfectamente con tal o cual administración y ello no tiene nada que ver con su patriotismo y su sano orgullo de pertenecer a una nación que fue organizada bajo tales criterios básicos de derecho natural judeo-cristiano.

Por lo tanto, si yo critico que tal administración haya hecho la vista gorda ante horribles aberraciones de las tropas norteamericanas de ocupación –como la vez pasada- no por ello me estoy convirtiendo en adalid de los verdaderos ideólogos autoritarios de izquierda y derecha que lo que verdaderamente odian esa ESA cultura fundante de los EEUU. Es más, si yo critico la Reserva Federal, el Welfare State, la CIA y cuantas agencias gubernamentales de Washington han subvertido el espíritu libertario de los EEUU originarios, menos aún estoy en contra de los EEUU, sino que estoy pidiendo su retorno a lo que auténticamente fue, como cualquier ciudadano de los EEUU, patriota y libertario, podría hacer.

Por lo tanto, liberales argentinos, que confunden nación, estado, gobierno y administración, sepan distinguir, y de ese modo, volver ustedes también al liberalismo, porque si no hacen esas distinciones, razonan también sobre las bases del autoritarismo argentino.

Reflexión de domingo: «SOBRE EL MULTICULTURALISMO Y EL TEMA DEL ISLAM»

La historia de la humanidad es, en gran parte, la historia de las guerras. Las más crueles y terribles guerras, intra-culturales, inter-culturales, cuando la conquista y la invasión eran la forma habitual de pensar. Pero, ¿por qué digo “eran”?

Es verdad, ese tiempo verbal no tiene casi razón de ser. Para colmo, grandes filósofos se encargaron de entronizar la guerra. Para Platón –a pesar de su sagacidad metafísica- los guerreros eran lo segundo más importante de la vida social; los comerciantes eran lo peor de lo peor y por eso podían tener propiedad. Para Aristóteles la autarquía era la vida plena de la polys, y aún hoy muchos filósofos de la economía creen que redescubrir a Aristóteles es una gran novedad, sobre todo para criticar al pérfido liberalismo económico. Los llamados sofistas vislumbraron una sociedad internacional, pacífica, pero quedaron sepultados por el cap. 1 de la Metafísica de Aristóteles. La patrística y la escolástica en general, a pesar de su gran genialidad, no salió en estos temas del comentario a los griegos y, cuando la segunda escolástica descubrió al mercado, quedó sepultada casi inmediátamente en el olvido. El único Papa que nombró una sola vez en un solo discurso a la 2da escolástica fue Pío XII. Y adiós.

Hobbes convenció luego a casi todos no sólo que el hombre es el lobo del hombre –lo cual casi podría tener fundamentos bíblicos- sino de que ESO es la política y NADA MÁS que eso y que el PROGRESO del hombre se basa en ESO. La izquierda hegeliana, con Marx a la cabeza, convenció a casi todos de que el comercio es una vil explotación, de que la lucha de clases es la dialéctica de la historia y los más pacíficos –la escuela de Frankfurt- se retiraron sencillamente a contemplar la dialéctica intrínseca de la razón occidental.

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PREFACIO A PRINCIPIOS BÁSICOS DE ESCUELA AUSTRÍACA DE ECONOMÍA EN CUATRO LECCIONES

ZanottiEste libro fue escrito en el año 2000, fruto de redactar la versión escrita en el último curso que dimos en la Escuela de Educación Económica del ya fallecido Amte. Carlos A. Sánchez Sañudo, quien fuera uno de los primeros en difundir la Escuela Austríaca de Economía en la Argentina de los 50.

El libro no tuvo edición formal en su momento, por eso digo “esta primera edición”, que ahora publicamos gracias a la generosidad de la Editorial Episteme y su Director, Antón Tursinov, cuya amistad me honra y cuya confianza permanentemente agradezco.

La característica fundamental de este libro es enfatizar aún más la didáctica para el aprendizaje de los principios básicos de la Escuela Austríaca (por eso nos hemos permitido un poco de humor en el subtítulo). Sin embargo, en este momento de nuestra vida –han pasado ya 15 años- no suponemos que estos textos sean “para las masas”, las cuales, según el certero diagnóstico de Ortega y Gasset, Freud y Fromm, son inmunes a los argumentos racionales; pero confiamos sí en las personas de buena voluntad que quieran participar en la política concreta: ellas sí necesitan una introducción breve pero razonada a un mundo cuya ignorancia implicará graves precios en el futuro.

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¿ERA MISES ANARCO-CAPITALISTA?

Punto 4 de la parte 3 de mi art. “La filosofía política de Ludwig von Mises”, en Procesos de Mercado, Vol. VII, Nro. 2, Otoño 2010.

Para Mises el estado es el aparato social de fuerza y compulsión cuyo fin es proteger los derechos individuales, mientras que el gobierno es el conjunto de personas encargadas de cumplir la función de estado[1]. Esas dos definiciones, aparentemente sencillas, esconden algunas cuestiones que ahora pasamos a considerar.

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Reflexión de domingo: «Educación y dependencia» – Por Luis J. Zanotti

LuisJZanottiPresentamos aquí la crítica escrita en 1977 por Luis J. Zanotti al libro «Toería de la dependencia» de Luis García Martínez. La famosa teoría de la explotación de los países periféricos por parte del capitalismo de los países «del norte», que hoy sigue siendo sostenida por todos los populismos que azotan a la región, era muy utilizada en ámbitos pedagógicos al plantear el problema educativo «en países dependientes». Luis J. Zanotti, como pedagogo, quiebra la premisa para terminar analizando las falacias propiamente económicas descriptas por Luis García Martínez. Consideramos que esto es muy interesante a nuestros actuales lectores para mostrar una vez más que Latinoamética no ha salido un milímetro de sus paradigmas mentales de los 70…………………

Educación y dependencia
Publicado en el Nº 12, marzo de 1977.
(“Teoría de la dependencia”, por Luis García Martínez, Ed. Emecé 1976)
Los profesores de los contenidos pedagógicos, en los establecimientos de formación docente, así como los de las carreras de ciencias de la educación en universidades o institutos de nivel terciario, tropiezan sus derivaciones –el sistema escolar, el planeamiento educativo, los asuntos financieros, los planes y programas, el curriculum, las teorías del aprendizaje y toda la casi infinita variedad de cuestiones didácticas y metodológicas– se encuentran más tarde o más temprano con el planteo de la “dependencia”, ya sea económica, política, ideológica o cultural bajo la cual –o las cuales– vive, según se afirma, nuestro país desde los orígenes mismos de su nacimiento.

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INCONSISTENCIAS E INCONSISTENCIAS (Sobre el extremo apriorismo de Rothbard).

Mises_Hayek_RothbardNicolás Cachanosky y yo hemos dicho que Rothbard es inconsistente sobre el tema de su extremo apriorismo y las hipótesis auxiliares. Por un lado critica a Machlup por la importancia que este último les da, pero por el otro lado él mismo las acepta[1]. ¿Entonces?

El punto central de esta pequeña aclaración o in-sistencia en nuestro punto es justificar nuestra “acusación de inconsistencia”. ¿Acaso no hemos “perdonado” las inconsistencias o “tensiones” en tantos autores? Yo mismo he dicho que Mises y Popper presentan ambivalencias en sus escritos[2] y sin embargo he defendido el núcleo central de su pensamiento (la praxeología en el primero y el método conjetural en el segundo). Entonces, ¿por qué no puedo pasar por alto este tema en Rothbard?

Precisamente, porque esta inconsistencia es el núcleo central de su extremo apriorismo. Este último, según el mismo Rothbard, tiene las siguientes cuatro características: 1) el axioma fundamental y las premisas de la economía son absolutamente verdaderos; 2) los teoremas y conclusiones deducidos por las leyes de la lógica a partir de esos postulados son por tanto absolutamente verdaderos; 3) en consecuencia, no hay necesidad de testeo empírico, ni de las premisas ni de las conclusiones; 4) los teoremas deducidos no podrían ser testeados, aun cuando ello fuera deseable.

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Reflexión de domingo: «Liberales, dejen de pelearse!!»

En Argentina hay buena calidad –no cantidad- de liberales clásicos y libertarios bien formados académicamente, en las diversas variantes de autores –y no hago una lista para que no se arme un primer problema-. En general son muy buenos especialistas y-o divulgadores. Algunos de ellos, sin embargo, tiene la costumbre de competir por “el liberal del mes”: espejito espejito, ¿quién es “el más liberal” de todos? Error académico en primer lugar: no hay un autor llamado “liberal” ni debe haber un séquito de seguidores que compitan por la recta interpretación del pontífice en cuestión. Y si yo, por ejemplo, estoy convencido de que Mises es un buen autor, no es correcto andar descalificando a los que no piensen lo mismo: en todo caso, si así lo pienso, debo dar argumentos sobre mi posición, y al mismo tiempo estar abierto a que otros pueden darme buenos argumentos, sobre otros autores, que no he tenido en cuenta.

Cuando los liberales pasan al ámbito político, la cosa es peor. Allí será imposible la existencia de un “partido liberal” que trate de implantar una “ortodoxia” que ni siquiera existe en el ámbito académico. Yo mismo participé en su momento en el partido liberal libertario, como modo de “instalar” temas, pero sabía que, si el partido crecía, los debates internos iban a ser inevitables y NO porque hubiera “traidores a la doctrina revelada” sino porque sencillamente hay visiones distintas dentro del liberalismo clásico y-o libertarianismo y está bien que así sea.

Pero, en segundo lugar, lo que habitualmente sucede y está sucediendo, es que algunos liberales se ubican dentro de partidos políticos ya existentes y entonces otros liberales les dicen sencillamente de todo, por una especie de “pecado” de “juntarse con los impuros”: comienzan peleas e insultos, con la insólita pretensión, además, de conocer las intenciones últimas de todos; se pierden amistades, y cada liberal termina haciendo de sí “la única alternativa” que evitará el desastre……………

Se han intentado alianzas entre diversos liberales, con vistas a una elección futura. Tampoco es viable. Cada uno tiene su circunstancia personal, sus razonables lealtades, sus razonables ambiciones, sus obvios desacuerdos prácticos, etc., y la cosa no funciona. Pero aún en el utópico caso de que fuera posible, el insólito optimismo de que una alianza así se pudiera presentar en el 2015 y ganar las elecciones o un espacio político importante es, por decir lo mínimo, enternecedor. Yo también tengo mis anhelos, por ejemplo, que alguna vez habrá tele-transportación y cosas por el estilo, y les aseguro que ello es mucho más realista.

Me asombra además la facilidad y el ímpetu cuasi-religioso con los cuales los liberales juzgan a los demás. Digo pseudo-religioso porque el religioso auténtico no juzga las conciencias. ¿Quiénes se creen que son? Cada uno tiene su circunstancia, su propio juicio prudencial, y aún en el caso de que pensemos que alguien ha cometido un error “político”, hay que decirlo con respeto y sin presuponer la supuesta “maldad” del otro. Me acuerdo bien cómo lo defendí, tantas veces, al santo de Pedrito Benegas, ANTES de que muriera, de tener derecho a su opción personal a formal el ala liberal del Pro. NO porque yo considerara que la opción iba a tener resultado, sino por el respeto al camino de cada uno.

Liberales, déjense de… pelear. Si alguien quiere meterse en el Pro, en el radicalismo, con Carrió, con corrí, en el unen o separen, cada uno sabrá por qué: respetemos esas decisiones. Y si alguien quiere meterse en el kirchnerismo y jugar al infiltrado, que se divierta y que sobreviva 🙂 La cuestión es llegar al Congreso. ESA es le cuestión. Y no pianten votos, please, con un candidato a presidente. La cuestión es el Congreso. Una vez allí, entonces es el lugar para la verdadera alianza. Allí todos, sea de donde fuere que hayan venido, harán un bloque, instalarán temas, votarán como corresponde, etc.: ESA es la alianza.

La circunstancia es delicada. Pies en La Tierra, please.

RIIM No. 60 , ESEADE

La Revista de Instituciones, Ideas y Mercados que edita ESEADE semestralmente, acaba de publicar su número de mayo de 2014 (RIIM No. 60), en la que destaca el aporte de Alejandro N. Sala sobre el famoso debate austriaco en torno a las reservas fraccionarias.

Este número incorpora también artículos de G. Patrick Lynch, Pilar Arcidiácono, Gustavo Gamallom, Mora Straschnoy, Sergio H. Blogna Tistuzza, Pablo Iannello, Jary L. Méndez Maddaleno, Juan Pablo Gramajo Castro, Edgar Ortiz Romero, Gabriel Zanotti y Alejandro Chafuén.

Acceda aquí a todos los documentos de este número.

Acceda aquí al artículo de Alejandro N. Sala.

Resumen: En relación al régimen crediticio, en la Escuela Austríaca de Economía hay dos grandes posturas: la que defiende un encaje o reserva total, del cien por ciento, y la que prefiere un encaje o reserva fraccionaria. La inclinación por una u otra de las vertientes despierta intensos debates. El autor considera que ambas corrientes sostienen argumentos válidos pero también insuficientes, y propone una suerte de posición intermedia basada en una “reserva fraccionaria restringida.