Nuestro artículo en el APEE Journal, Vol. 30, No. 4 (Winter 2015)

APEE.phpSe ha publicado on line el nuevo número de invierno del APEE Journal, Volumen 30, Number 4, donde aparece el artículo que hemos escrito junto a Nicolás Cachanosky titulado «Fiscal Policy in Capital-Based Macroeconomics with Idle Resources«. En este artículo evaluamos el impacto de la política fiscal en el marco de la macroeconomía del capital, pero bajo la existencia de recursos ociosos.

Abajo el índice completo de la revista y el acceso a cada uno de los artículos. Un gran orgullo para nosotros acompañar a W. Butos, L. White, S. Horwitz, J. Salerno, R. Mulligan, M. Skousen, P. Boettke y R. Candela en esta revista.

APEE Journal, Vol. 30, No. 4 (Winter 2015)

* N. Butos, William. 2015. «The Bernanke Fed and «Credit Easing» Policies, 2008-2014The Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 1-15.
* White, Lawrence H.. 2015. «The Federal Reserve System’s Overreach into Credit AllocationThe Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 17-29.
* Horwitz, Steve. 2015. «Monetary Policy under Bernanke: A Variation on a Redistributionist ThemeThe Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 31-41.
* Salerno, Joseph T.. 2015. «A Modest Proposal for Reining in the «Unorthodox» FedThe Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 43-57.
* Mulligan, Robert F.. 2015. «Roger W. Garrison and the Integration of Austrian and Mainstream MacroeconomicsThe Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 59-79.
* Ravier, Adrián O.; Nicolás Cachanosky. 2015. «Fiscal Policy in Capital-Based Macroeconomics with Idle ResourcesThe Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 81-95.
* Skousen, Mark. 2015. «Linking Austrian and Keynesian Economics: A Variation on a ThemeThe Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 97-112.
* Boettke, Peter; Rosolino Candela. 2015. «Finding the «Middle Ground» in Academics: Important Lessons from Roger Garrison in Austrian EconomicsThe Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 113-117.

 

VENEZUELA EN LA MIRA – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLRecién me acabo de comunicar en Caracas con Rocío Guijarro, la directora ejecutiva de CEDICE (Centro de Divulgación del Conocimiento Económico), amiga de la libertad cuya institución viene haciendo mucho por la formación de mentes liberales con el invalorable apoyo de otros amigos de gran calado. En 2013 esa entidad publicó un libro de mi autoría titulado El liberal es paciente, en el que, entre otras cosas, intentaba mostrar el valor de la perseverancia para derrotar a megalómanos como el que hoy está instalado en el poder en Venezuela que sigue la línea socialista del comandante fallecido quien comenzó con toda la debacle que es de público conocimiento.

Y no es que antes de eso las cosas eran color de rosa, al contrario los partidos tradicionales fueron un tremendo fracaso y con sonados casos de alarmante corrupción. Pero, claro está, el modo de resolver los problemas no consiste en acentuarlos sino en cambiar de rumbo. El record mundial de inflación, los controles de aspectos cruciales de la vida y las haciendas de la gente, los presos políticos, los despilfarros, la ausencia hasta de papel higiénico, las larguísimas filas para poder acceder a algunos alimentos, los cortes de agua corriente y electricidad, la completa sumisión de la prensa y los medios de comunicación, la caída drástica en las inversiones y en general el sufrimiento de los más necesitados ha sido la regla en estos años de opresión salvaje.

Frente a esta situación solo caben dos caminos: ejercer el derecho a la resistencia frente a gobiernos que estrangulan todo vestigio de libertad (lo cual proviene de una larga tradición plasmada en la Declaración de la Independencia estadounidense) o, lo que afortunadamente pudo hacer el pueblo venezolano, que es la derrota a los impostores de la democracia a través de las urnas. Esta es la paciencia que se sugirió frente a un Leviatán invasivo, lo cual dio sus frutos con unas elecciones legislativas que habrían otorgado la mayoría calificada de los dos tercios requerida, entre otras muchos propósitos, para rectificar los poderes especiales otorgados al sátrapa del momento, convocar a una Asamblea Constituyente para dejar sin efecto los dislates del chavismo e incluso la opción de llamar a un referéndum revocatorio contra el presidente en ejercicio.

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¿En qué medida son las instituciones el fruto de la ‘evolución espontánea’? Y la mano del legislador? (II)

Del Libro “El Foro y el Bazar”:

La recuperación de las teorías evolutivas  para las ciencias sociales, si bien estaba presente en Frederic Bastiat y Herbert Spencer, se produce con Carl Menger (1840-1921) el fundador de la Escuela Austriaca, reconocido como uno de los autores de la teoría subjetiva del valor basada en la utilidad marginal decreciente. Menger quería refutar al Historicismo alemán, el que negaba el individualismo metodológico y la existencia de leyes económicas asociadas a regularidades de conducta y las vinculara con entes agregados tales como la nación, buscando regularidades  inducidas a partir de eventos históricos.

Menger sostenía que las ciencias sociales debían explicar ciertos fenómenos evolutivos como el origen del dinero, los lenguajes, los mercados y la ley. En uno de sus trabajos mas interesantes (1985), descarta que el origen de las monedas sea una convención o un ley, ya que “presupone el origen pragmático del dinero y de la selección de esos metales, y esa presuposición no es histórica” (p. 212). Considera necesario tomar en cuenta el grado de “liquidez” de los bienes, es decir, la regularidad o facilidad con la que puede recurrirse a su venta. Y suelen elegirse aquellos productos que sean de fácil colocación, por un lado, y que mantengan el valor por el cual han sido comprados al momento de su venta, esto es, que no presenten diferencias entre un precio “comprador” y otro “vendedor”[1].

Una moneda será aceptada dependiendo:

  1. “Del número de personas que aún necesitan la mercancía en cuestión y de lamedida y la intensidad de esa necesidad, que no ha sido satisfecha o que es constante.
  2. Del poder adquisitivo de esas personas.
  3. De la cantidad de mercancía disponible en relación con la necesidad (total), no satisfecha todavía, que se tiene de ella.
  4. De la divisibilidad de la mercancía, y de cualquier otro modo por el cual se la pueda ajustar a las necesidades de cada uno de los clientes.
  5. Del desarrollo del mercado y, en especial, de la especulación; y por último,
  6. Del número y de la naturaleza de las limitaciones que, social y políticamente, se han impuesto al intercambio y al consumo con respecto a la mercancía en cuestión.”(p. 218)

Entonces, termina cumpliendo el papel de moneda aquél producto que permite a la gente pasar de un producto menos “líquido” hacia otro más “líquido”. Desde este punto de vista, el origen de la moneda tiene una clara característica de “espontáneo” u evolutivo, el resultado de la acción humana, no del designio humano[2].

[1] “El hombre que va al mercado con sus productos, en general intenta desprenderse de ellos pero de ningún modo a un precio cualquiera, sino a aquel que se corresponda con la situación económica general. Si hemos de indagar los diferentes grados de liquidez de los bienes de modo tal de demostrar el peso que tienen en la vida práctica, sólo podemos hacerlo estudiando la mayor o menor facilidad con la que resulta posible desprenderse de ellos a precios que se correspondan con la situación económica general, es decir, a precios económicos. Una mercancía es más o menos liquida si podemos, con mayor o menor perspectiva de éxito, desprendernos de ella a precios compatibles con la situación económica general, a precios económicos. (p. 217)

[2] “No es imposible que los medios de cambio, sirviendo como lo hacen al bien común, en el sentido más absoluto del término, sean instituidos a través de la legislación, tal como ocurre con otras instituciones sociales. Pero ésta no es la única ni la principal modalidad que ha dado origen al dinero. Su génesis deberá buscarse detenidamente en el proceso que hemos descripto, a pesar de que la naturaleza de ese proceso sólo sería explicada de manera incompleta si tuviéramos que denominarlo “orgánica’, o señalar al dinero como algo “primordial”, de “crecimiento primitivo”, y así sucesivamente. Dejando de lado premisas poco sólidas desde el punto de vista histórico, sólo podemos entender el origen del dinero si aprendemos a considerar el establecimiento del procedimiento social del cual nos estamos ocupando como un resultado espontáneo, como la consecuencia no prevista de los esfuerzos individuales y especiales de los miembros de una sociedad que poco a poco fue hallando su camino hacia una discriminación de los diferentes grados de liquidez de los productos.” (p. 223)

LA FILOSOFÍA, LA ECONOMÍA Y SU MÉTODO: ENTREVISTA A GABRIEL J. ZANOTTI

La_EA_desde_AdentroGabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA, 1984) y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina (UCA, 1990). Su campo de especialización es la metodología de la economía, y en particular la epistemología de la economía de la Escuela Austríaca. Sus trabajos de investigación han sido publicados en español e inglés en diversas revistas académicas de Argentina, Chile, España y Estados Unidos, ocupando el cargo de Director del Departamento de Investigaciones de ESEADE en el período 2003 a 2006. Su trayectoria docente incluye a diversas universidades de la Argentina y el exterior como la Universidad Austral, la UCEMA, la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE), la UNSTA y la Universidad Francisco Marroquín (UFM). En la actualidad es Director Académico del Instituto Acton Argentina. Ha publicado alrededor de veinte libros, entre los que se destacan “El método de la economía política” (1997), “Fundamentos filosóficos y epistemológicos de la praxeología” (2004) y “La economía de la acción humana” (2009).

AR: Para los que no lo conocen… ¿Quién es Gabriel Zanotti?

ZANOTTI: ¿Quién soy yo? Bueno!, es una pregunta complicadísima para un filósofo. Tal vez lo más importante del propio yo rodea a lo inefable e incognoscible, así que vamos a hacer algo que a Wittgenstein le gustaría: hablar de lo que se puede hablar, de algunas cositas visibles que hacen vislumbrar lo invisible.

En mi infancia fui un niño terrible. Mi padre sólo tenía vagas esperanzas en que yo terminara la secundaria. Luego, Dios sabrá por qué, a los 13 años le pregunté a mi padre por el tema de la pobreza. Me explicó muchas cosas y me dio para leer un librito excelente de J. Fourastié, “Por qué trabajamos”. Pero yo le seguí preguntando infinidad de cosas y entonces me recomendó visitar a Enrique Loncán. Papá no sabía que Loncán había estudiado con Mises en 1964 en la Foundation for Economic Education. Y así, 10 años después, en 1974, yo, cada 15 días, iba al estudio de Loncán a preguntarle mil cosas de economía y, por supuesto, lo primero que leí fueron libros de Rothbard, Hazlitt, Curtiss… Alberto Benegas Lynch (h)… Y aunque no entendía nada, comencé a acariciar las primeras páginas de “La Acción Humana” de Mises.

A los 16 años tuve filosofía como materia en el secundario y me deslumbró. El deslumbramiento no se apagó nunca. En ese mismo año comenzamos a reunirnos con unos amigos en la Cámara de Comercio -ayudados por Armando Braun y Alberto Benegas Lynch (Padre)-[1] una vez por semana para estudiar a los economistas austríacos y al liberalismo clásico. Eso duró unos 6 años.

En 1979 comencé a estudiar filosofía con los dominicos, en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, con lo cual comenzaron a fusionarse dos ADN que en la Argentina no se comunicaban nunca: Santo Tomás de Aquino y Ludwig von Mises. Después llegarían otros autores: Popper, Husserl… Pero siempre alrededor de esos ADN originarios, de cuya cruza Dios sabrá si salió un híbrido, una síntesis o un monstruo, como dicen algunos.

¿Pero quién soy? Creo que soy un filósofo, fundamentalmente, pero eso no responde mucho, porque las imágenes que se tienen de ello son muy engañosas.

Soy alguien cuya vida gira en torno a los problemas existenciales del ser humano: Dios, el alma, la libertad: a partir de ello filosofo y enseño y estructuro toda mi vida personal.

Creo que soy ese. Espero ser ese. Muy curioso, en latín el infinitivo del verbo ser es «esse» (de allí esse, esste y aqquel :-)) ). Por eso, ESSE seguro que no soy. Soy alguien cuya esperanza es el ESSE, pero ese no soy…

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Reflexión de domingo: «EN TORNO A LA REALIDAD VIRTUAL» – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLEs aparentemente paradójico pero la denominada realidad virtual es también real en el sentido que sucede, que existe, que la vivimos. La ciencia ficción en cambio existe en otra dimensión: está plasmada en las letras pero no sucede, no existe.

En un plano más ajustado, la realidad virtual consiste en una simulación de lo físico, aparenta algo que no es. Se produce una abstracción espacio-temporal con percepciones distintas. Es una réplica del mundo real y también una presentación de lo que no tiene correlato con lo que existe. Se trata de sensaciones artificiales que influyen en la visión, en el tacto, en el oído y en el olor.

En 1938 Antonin Artaud usó la expresión “realidad virtual” para referirse a ciertas obras teatrales para indicar que la vivencia era tan grande de lo representado que aparentaba lo real pero de modo virtual, esto es, no sucedía en el mundo real. En 1979, Myron Krueger aludía a la “realidad artificial” para referirse a representaciones que en diversos andariveles de la vida simulaban lo real y en 1982 Damien Broterick escribió una novela titulada “realidad virtual”, todo lo cual contribuyó a que esta perspectiva tomara más cuerpo.

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Equilibrio general y fallas de mercado: la economía neoclásica ‘perdida en una oscura selva’.

Con los alumnos de la UBA Económicas, Historia del Pensamiento Económico II (Escuela Austriaca), terminamos el semestre y ellos ahora eligen el tema que les gustaría leer. Alguno pidió ver algo sobre fallas de mercado. Aquí una parte de la introducción y las conclusiones de un texto más completo que luego estaré también presentando aquí:

La obra Grundsätze der Volkwirtschaftslehre de Carl Menger, publicada en 1871, junto con Theory of Political Economy de William Stanley Jevons, publicada también en 1871 y Eléments d’économique Politique Pure de León Walras, publicada en dos partes, 1874 y 1877, sentaron las bases de lo que se ha dado en llamar la “revolución marginalista”, la que diera comienzo a lo que posteriormente se denominara “economía neoclásica”.

No obstante, pese a que el origen de la Escuela Austríaca se encuentra claramente asociado al nacimiento de la economía neoclásica, no podemos decir que hoy sea parte de ella. La pregunta que podemos plantearnos, entonces, es la siguiente: ¿qué pasó?, ¿cuándo ese origen común dio nacimiento a caminos separados?

Lo cierto es que, primero la aceptación generalizada del modelo del equilibrio general walrasiano, luego el debate sobre el socialismo y posteriormente una visión crítica de los postulados de la economía del bienestar abrieron una brecha que implicó seguir rumbos claramente diferenciados. Las diferencias se extendieron a la metodología de la ciencia económica, la teoría monetaria, el uso del conocimiento, el papel del emprendedor/capitalista, el ciclo económico, el papel del estado y el “fracaso” del mercado.

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Llamará seguramente la atención a algunos, quienes han visto siempre a los austríacos defender a ultranza al mercado, que para éstos el mercado no es “perfecto”, no se encuentra en equilibrio, ni la información en él es completa. Precisamente su preferencia por el mismo se basa en su comprensión de la imperfección del ser humano y su conocimiento y por tratarse de la mejor forma de coordinar las acciones económicas en tal entorno. Ante la crítica de la economía neoclásica, no considera que el equilibrio competitivo sea más que una figura ideal para entender como la realidad no es; ni tampoco afirma y acepta que la realidad sea ya ese equilibrio óptimo.

Por un lado la economía neoclásica tradicional se fija un ideal lejano y pretende mostrar que la realidad está alejada del mismo, el mercado fracasa y sólo el gobierno puede acercarlo al mismo; por el otro, suele afirmarse que el mercado ya está allí. Unos dicen que el óptimo sólo puede alcanzar por medio de la acción gubernamental, asumiendo que ésta es perfecta y no genera costos propios; otros dicen que ya se ha alcanzado cuando todos los costos apropiados han sido incluidos en el análisis.

Para los Austríacos lo que “fracasa” no es el mercado tal cual es, imperfecto, sino el plantear como alcanzable un modelo ideal que eleva la perfección a un objetivo alcanzable. Como Dante claramente mostrara en la Divina Comedia, esa perfección no es alcanzable en este mundo. También como él, la economía neoclásica parece tener que aceptar que…”a la mitad del camino de nuestra vida, me encontré perdido en una oscura selva”.

JUAN BAUTISTA ALBERDI – Pilar del progreso argentino

libro_alberdiJuan Bautista Alberdi es uno de los pensadores más influyente en la etapa de la organización política y económica de Argentina­ a mediados del siglo XIX.

En este libro presentamos un estudio preliminar de Alejandro Gómez en el cual se analiza la evolución del pensamiento alberdiano, así como el contexto en el que escribió los textos escogidos para esta edición.

Con respecto a la selección que presentamos aquí se han tomado­ aquellos trabajos más divulgados y conocidos, pero que por lo general son llegan al público a través de interpretaciones de terce­ros o versiones tergiversadas. Consideramos, pues, que este libro es una buena oportunidad para acceder de forma directa a Alberdi a través de la lectura del Fragmento Preliminar al Estudio­ del Derecho, Las Bases, El Sistema Económico y Rentístico, El Crimen de la Guerra y La Omnipotencia del Estado.

Acceda aquí al índice del libro.

Acceda aquí al estudio preliminar escrito por el Dr. Alejandro Gómez.

Acceda aquí para comprar el libro en Unión Editorial.

 

Sobre el dinero malgastado y malversado a través del gasto público, nacional y de las provincias

Con los alumnos de la UBA Derecho vemos uno de los temas donde más se ha desviado la política argentina de los principios establecidos originalmente en la Constitución. Así explica Alberdi como eran éstos:

Alberdi

“El gasto público de la Confederación Argentina, según su Constitución, se compone de todo lo que cuesta el “constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad”; en una palabra, el gasto nacional argentino se compone de todo lo que cuesta el conservar su Constitución, y reducir a verdades de hecho los objetos que ha tenido en mira al sancionarse, como lo declara su preámbulo.

Todo dinero público gastado en otros objetos que no sean los que la Constitución señala como objetos de la asociación política argentina, es dinero malgastado y malversado. Para ellos se destina el Tesoro público, que los habitantes del país contribuyen a formar con el servicio de sus rentas privadas y sudor. Ellos son el límite de las cargas que la Constitución impone a los habitantes de la Nación en el interés de su provecho común y general.

Encerrado en ese límite el Tesoro nacional, como se ve, tiene un fin santo y supremo; y quien le distrae de él, comete un crimen, ya sea el gobierno cuando lo invierte mal, ya sea el ciudadano cuando roba o defrauda la contribución que le impone la ley del interés general. Hay cobardía, a más de latrocinio, en toda defraudación ejercida contra el Estado; ella es el egoísmo llevado hasta la bajeza, porque no es el Estado, en último caso, el que soporta el robo, sino. el amigo, el compatriota del defraudador, que tienen que cubrir con su bolsillo el déficit que deja la infidencia del defraudador.

Para mantener la Constitución y llevar a cabo los objetos de su instituto que hemos señalado más arriba, la misma Constitución instituye y funda el gobierno, cuyo costo se extiende y divide como los servicios de su cargo, y las necesidades públicas que deben satisfacerse con el Tesoro de la Confederación.

Según esto, los gastos se dividen primeramente en gastos nacionales y gastos de provincia.

Teniendo cada provincia su gobierno propio, revestido del poder no delegado por la Constitución al gobierno general, cada una tiene a su cargo el gasto de su gobierno local; cada una lo hace a expensas de su Tesoro de provincia, reservado justamente para ese destino. Según eso, en el gobierno argentino, por regla general, todo gasto es local o provincial; el gasto general, esencialmente excepcional y limitado, se contrae únicamente a los objetos y servicios declarados por la Constitución, como una delegación que las provincias hacen a la Confederación, o Estado general. Este sistema, que se diría entablado en utilidad de la Confederación, ha sido reclamado y defendido por cada una de las provincias que la forman. (Constitución argentina, parte 2a, título 2°, y pactos preexistentes invocados en su preámbulo.)

SMP: More Insights from the Cato Monetary Conference

In this post I would like to briefly comment on three points raised by J. B. Taylor, George Selgin, and Scott Sumner. Though these points have been raised before, they are worth reviewing.

  1. B. Taylor delivered his lecture on the challenges of monetary policy in an international context. The first challenge, of course, is that the strategy, or policy decisions, of a major central bank affects the decision making of other major central banks. This could result in an unintended loose policy at the international level as central banks around the world react to an expansionary policy by a major central bank, like the Federal Reserve. Say, for instance, that after 2001 the Fed would have decided to reduce the federal funds rate target and expand monetary supply. Because of these, a major trade partner, say China, decides to peg it exchange rate with the U.S. dollar to avoid the effects on its trade with the U.S. To do this, China needs to mimic the Fed’s policy. The international effects of Fed’s policy are certainly significant. The two largest crises in Latin America happened after the two largest deviations by the Fed from Taylor’s rule (here). But to be conscious of these issues does not mean the solution is easy. Leith and Wren-Lewin (2009) show that when assuming open economies, the Taylor rule may be indeterminate or produce spill over to other economies.

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Carta abierta al nuevo gobierno – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLSi no aparece algún estropicio adicional del gobierno en funciones que pretenda empañar lo que se ha decidido en las urnas por el voto mayoritario, nos habremos librado de un aparato estatal que no solo ha degradado instituciones fundamentales del sistema republicano sino que ha deteriorado en grado sumo todos los indicadores de la economía.
 
Esto es indudablemente para celebrar. Sin embargo, dada la bipolaridad de muchos argentinos en cuanto a pasar de la euforia a la depresión, debemos evitar este zigzagueo que ha ocurrido repetidas veces en la decadente historia argentina de las últimas largas décadas. Esto viene ocurriendo desde al golpe fascista de los años 30 que pretendió una Constitución corporativa y estableció el control de cambios, el impuesto progresivo, la banca central, las juntas reguladoras y la embestida contra el federalismo fiscal, un estatismo que fue mucho más acentuado a partir del peronismo y sus imitadores donde el Leviatán estrangula libertades esenciales.

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