La inflación no se detendrá hasta que no se usen herramientas más ortodoxas

Me entrevistaron una vez más en La Gaceta de Tucumán y conversamos sobre temas monetarios.

La suba de precios, el incremento del gasto público y el atraso cambiario siguen siendo las materias económicas pendientes de la gestión del presidente Mauricio Macri. Si bien el Gobierno intentó corregir el atraso, mostró mejoras en el resultado fiscal de 2017 (anunció una baja en el déficit primario, que no incluye deudas) y anunció que la inflación del año anterior fue prácticamente la mitad que la registrada en 2016, el rumbo económico espera señales de mayor estabilidad en la actividad. En una entrevista con LA GACETA, el doctor en Economía Adrián Ravier marca sus expectativas acerca de cómo evolucionarán estos tres componentes en lo que resta del año.

Aquí la nota completa.

Consensos para bajar la presión tributaria: la curva de Laffer, Irlanda y Reagan [El Cronista]

La herencia del gobierno anterior ha sido bastante compleja de desarticular. Ha habido avances en algunos frentes como el monetario y el cambiario, pero han sido claramente insuficientes en el frente fiscal. El gobierno parte de un diagnóstico adecuado. Acepta que la presión tributaria es excesiva para sus pretensiones de recuperar la inversión privada, a la vez que admite el elevado déficit fiscal, que lo mantiene acorralado en su intención de reforma tributaria. El ministro Nicolás Dujovne se ha propuesto para los próximos meses lanzar una reforma tributaria, pero los analistas temen que ésta sólo busque resolver el laberinto fiscal, sin reducir al mismo tiempo la presión tributaria.

Argentina tiene más de 100 impuestos en los tres niveles de gobierno, y las recomendaciones de los especialistas de finanzas públicas sugieren no tener más de 10. Está claro que la simplificación tributaria es necesaria, pero olvidarse de la presión tributaria constituye un error. No debemos buscar reemplazar algunos impuestos con otros nuevos, o elevando las alícuotas de los existentes. Argentina debe eliminar impuestos para alcanzar así el doble objetivo de simplificar el laberinto fiscal y, a la vez, reducir la presión tributaria.

El temor por la recaudación

El gobierno teme que hacerlo pueda implicar una reducción en la recaudación, lo que perjudicaría aun más las metas de acotar el déficit fiscal. Este temor, sin embargo, está infundado. El argumento principal para mostrar el punto no es otro que el conocido modelo de la Curva de Laffer.

La recaudación tributaria surge de multiplicar la “presión tributaria” por una cierta “base imponible”. Si el gobierno estuviera realmente convencido de que la presión tributaria actual inhibe la inversión, entonces debe comprender que desmantelar la mayoría de los impuestos podría impulsar fuertemente la actividad económica y el empleo, lo que incrementaría la base imponible y con ello aumentaría la recaudación. En términos de la Curva de Laffer, parece haber consenso entre los economistas de que la Argentina se encuentra por encima del óptimo.

Otro efecto secundario a la reducción de la carga tributaria es el consecuente impulso en la actividad económica y el empleo, lo que abre soluciones de mercado para muchos de los problemas que hoy el Estado busca resolver por la vía pública. Si reducimos la presión tributaria drásticamente y se crean nuevos puestos de trabajo, entonces el Estado puede reducir el gasto social, porque se reduce el número de necesitados. El efecto es benéfico económica y socialmente.

El consenso sobre la baja en la presión tributaria es tan amplio en economía que hasta ortodoxos y heterodoxos se darían la mano. Los ortodoxos no desconocen que el déficit fiscal es un problema real, pero aplauden desde luego reducir la órbita del Estado para dar lugar al mercado. Los heterodoxos, por su parte, comprenden que reducir la carga tributaria incrementa el ingreso disponible y con ello el gasto en consumo, lo que también da impulso a la demanda agregada en un momento en que la economía real todavía está en una situación delicada.

Irlanda, Reagan y Europa del Este

La evidencia empírica es enorme en esta materia. Quizás el caso más reciente es el de Irlanda, que bajando la presión tributaria logró atraer a numerosas empresas que querían escapar del fisco europeo. El impulso en la actividad económica desarrolló lo que hoy la literatura conoce como “el milagro del Tigre Celta”, básicamente por ser una isla de baja presión tributaria en un océano de Estado Benefactor.

Otro caso digno de mención es el de Ronald Reagan en Estados Unidos, quien bajó la tasa marginal más alta desde el 70 al 28%. En 8 años de gestión, Reagan consiguió reducir la inflación, acelerar el crecimiento económico y mantener prácticamente el mismo nivel de recaudación en relación con el PIB que el que existía cuando llegó al gobierno. Un claro ejemplo del mensaje de la Curva de Laffer.

Si el gobierno además se animara a dejar a un lado el gradualismo, entonces podríamos mirar otros casos emblemáticos en los países del Este de Europa, que emprendieron una transición desde el socialismo hacia las economías de mercado, no dudando en generar un cambio profundo en el frente fiscal para obtener una transformación real de sus economías.

Mauricio Macri está a tiempo de transformar la Argentina, como lo hizo la generación del 37 en tiempos pasados. Pero sin convicción, esta transformación será efímera. La reforma tributaria de Dujovne generará seguramente un impulso positivo en la actividad económica, pero su magnitud dependerá directamente de su convicción para simplificar el laberinto fiscal y también para reducir la presión tributaria.

Publicado en en El Cronista, miércoles 6 de septiembre de 2017.

 

El modelo macroeconómico actual – Federico Sturzenegger en la Cámara de Exportadores

En el marco del Día de la Exportación “Exportaciones: de la Transición al Crecimiento”, actividad organizada por la Cámara de Exportadores de la República Argentina, Federico Sturzenegger brindó las palabras de clausura.

Presentamos aquí el discurso completo:

Es un placer poder compartir este foro, en un momento que a mi entender amerita mucho optimismo sobre el país.

De hecho, estamos convencidos de que nos encontramos en un momento bisagra, que será el comienzo de un período de varias décadas de crecimiento sostenido.

Es particularmente importante para mí hablar aquí, porque los procesos de crecimiento sostenido son aquellos en los que la sociedad logra movilizar sus recursos productivos en pos de aumentar la oferta de lo que producen. Las economías crecen en forma consistente a largo plazo sólo si mejoran su capacidad productiva, y no basándose unívocamente en impulsos transitorios de demanda. Para el complejo exportador esto es especialmente crucial, ya que, a fin de cuentas, enfrenta una demanda definida, poco modificable, la cual no es otra que la de todo el mundo. Entonces, conquistar esos mercados nuevos tiene todo que ver con mejorar la capacidad productiva, que conlleve a bajar costos y precios.

Seguir leyendo aquí, en el sitio web del Banco Central de la República Argentina.

El Estado en la Macroeconomía del Capital

En la primera presentación de este panel que compartí con Alejandro Gómez, María Blanco y Luis Gómez, expongo el trabajo que escribimos en coautoría con Nicolás Cachanosky sobre “la política fiscal en la macroeconomía del capital con recursos ociosos“. En definitiva, es un intento por introducir el Estado a la macroeconomía del capital, con sus consecuencias lógicas.

El video incluye también la presentación de Alejandro Gómez sobre los “Imaginadores de futuro (el capitalismo como generador de riqueza)” y la presentación de María Blanco y Luis Gómez sobre “La agilidad como estrategia en la visión sistémica de la empresa”.

 

Los problemas de volver a tomar deuda

Mauricio_MacriLa herencia kirchnerista se resumió en tres grandes desequilibrios en el campo fiscal, monetario y cambiario. El macrismo intentó avanzar en resolver los dos últimos, pero ha postergado avanzar en el primero. La razón posiblemente se entienda en el impacto que resolver estas cuestiones tiene en la opinión pública. Mientras comprar dólares libremente (tanto para ahorro como para la compra de insumos) o bajar la inflación son aspectos deseables por el colectivo de la sociedad, la baja del déficit fiscal genera —en el corto plazo— desempleo y caída del consumo.

El macrismo optó, entonces, por postergar la baja del déficit y, en su lugar, cambia la forma de financiarlo, esto es, tomando deuda interna y externa. El conflicto con los holdouts tuvo una rápida resolución, tanto por la necesidad interna como por la voluntad externa. Y el acceso al crédito externo hoy está a la orden del día, una medida que ayuda en esta difícil transición.

Sin embargo, tomar deuda tiene también sus consecuencias. Es cierto que en lo inmediato la entrada de estos capitales puede contribuir a resolver el problema de la inflación, al tiempo que evita una caída inmediata en el consumo. Pero el desequilibrio fiscal sigue allí, en los microfundamentos de la economía argentina, el que puede ocultarse con un manto de deuda, pero que pronto saldrá a la luz con la misma fuerza de siempre.

Seguir leyendo en Infobae.

Nuestro artículo en el APEE Journal, Vol. 30, No. 4 (Winter 2015)

APEE.phpSe ha publicado on line el nuevo número de invierno del APEE Journal, Volumen 30, Number 4, donde aparece el artículo que hemos escrito junto a Nicolás Cachanosky titulado “Fiscal Policy in Capital-Based Macroeconomics with Idle Resources“. En este artículo evaluamos el impacto de la política fiscal en el marco de la macroeconomía del capital, pero bajo la existencia de recursos ociosos.

Abajo el índice completo de la revista y el acceso a cada uno de los artículos. Un gran orgullo para nosotros acompañar a W. Butos, L. White, S. Horwitz, J. Salerno, R. Mulligan, M. Skousen, P. Boettke y R. Candela en esta revista.

APEE Journal, Vol. 30, No. 4 (Winter 2015)

* N. Butos, William. 2015. “The Bernanke Fed and “Credit Easing” Policies, 2008-2014.” The Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 1-15.
* White, Lawrence H.. 2015. “The Federal Reserve System’s Overreach into Credit Allocation.” The Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 17-29.
* Horwitz, Steve. 2015. “Monetary Policy under Bernanke: A Variation on a Redistributionist Theme.” The Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 31-41.
* Salerno, Joseph T.. 2015. “A Modest Proposal for Reining in the “Unorthodox” Fed.” The Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 43-57.
* Mulligan, Robert F.. 2015. “Roger W. Garrison and the Integration of Austrian and Mainstream Macroeconomics.” The Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 59-79.
* Ravier, Adrián O.; Nicolás Cachanosky. 2015. “Fiscal Policy in Capital-Based Macroeconomics with Idle Resources.” The Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 81-95.
* Skousen, Mark. 2015. “Linking Austrian and Keynesian Economics: A Variation on a Theme.” The Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 97-112.
* Boettke, Peter; Rosolino Candela. 2015. “Finding the “Middle Ground” in Academics: Important Lessons from Roger Garrison in Austrian Economics.” The Journal of Private Enterprise 30(4) Winter: 113-117.

 

Fiscal Policy in Capital Based Macroeconomics with Idle Resources – Journal of Private Enterprise (Forthcoming)

JPENos han confirmado del Journal of Private Enterprise la aceptación de la publicación del artículo que hemos escrito en coautoría con Nicolás Cachanosky acerca de los efectos de la política fiscal en economías con recursos ociosos. Se trata de la revista científica de la Association of Private Enterprise Education (APEE), sociedad de economistas a cuyas reuniones anuales frecuentemente asistimos con Nicolas. A continuación el abstract y el acceso al borrador.

Abstract:

While Garrison’s model has been mostly used to analyze, theoretically and empirically, business cycles, other potential venues have not been explored. The effects of fiscal policy is one of these applications. In this paper we show how Garrison’s model can be used to analyze the effects of fiscal policy in the presence of idle resources. This yields two important results. Particularly, our application of Garrison’s model shows that even if starting with idle resources fiscal policy manages to reach potential output, the result is imbalances in how resources are allocated in the structure of production of the economy.
Acceda aquí al artículo completo (por ahora en SSRN).

 

WP: Fiscal Policy and Crowiding Out Effects in Capital Based Macroeconomics with Idle Resources

Compartimos un working paper o documento de trabajo junto a Nicolás Cachanosky en el que intentamos rescatar y profundizar lo que consideramos un capítulo olvidado del libro “Tiempo y Dinero” de Roger W. Garrison (2001). Nos referimos al capítulo 5 titulado “Fiscal and Regulatory Issues”.

Generalmente se expone el modelo de la macroeconomía del capital para mostrar un proceso genuino de formación de capital y compararlo con un auge insostenible o ciclo económico. En este trabajo incorporamos al sector público y su capacidad de tomar deuda, para evaluar ciertas políticas fiscales y su efecto crowding out (o desplazamiento).

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La falacia del Plan Procrear

ventana-rotaCon una frecuencia cada vez mayor escuchamos la pregunta “¿Quién discute el plan Procrear?” Mi respuesta: “Yo lo discuto”. Y tomaré este espacio para ofrecer mis argumentos, que vale la pena señalar que no son propios, sino de Frédéric Bastiat, en un artículo escrito alrededor de 1850.

Bastiat trató de manera magistral la falacia de la ventana rota. La historia cuenta que un niño arrojó una piedra a la vidriera de una panadería y escapó. Mientras el panadero lamentaba el hecho, los vecinos reflexionaban sobre el caso. “No es tan malo. Ahora el panadero deberá contratar a un vidriero para arreglarlo, quien a su vez tendrá mayores ingresos que podrá gastar en otras compras, abriendo con esto una cadena de pagos que genera un incremento de la actividad económica.”

El panadero escucha la reflexión y la cuestiona. “!Se volvieron locos! Aun si ignoran el perjuicio que produjo en mí, deben entender que esto no incrementa ninguna actividad económica. Este dinero que ahora debo utilizar para reponer la ventana, lo iba a utilizar para comprarme un traje. Ahora el sastre no recibirá ese dinero, ni podrá él gastar ese dinero en otra cadena de pagos. Deben comprender que no sólo esto no crea riqueza, sino que se desvía la riqueza en un sentido opuesto al que me gustaría. Pero además, deben comprender que la riqueza se reduce. Si esto no hubiera pasado, tendríamos esa ventana más el traje. Ahora sólo tendremos la ventana.”

“Es cierto”, dijeron sus vecinos.

La falacia de la ventana rota fue clave en la historia del pensamiento económico para que los economistas evaluemos el gasto público. Aunque su lección no fue aprendida por todos. Ahí tenemos a Paul Krugman, premio Nobel de Economía, insistiendo en que una tercera guerra mundial, o la invasión de extraterrestres, generaría un enorme gasto público en el campo militar que reactivaría la economía norteamericana y con ello la economía global.

El Plan Procrear puede discutirse desde el mismo argumento. Muchos “vecinos” se quedan viendo las “ventajas” del plan, representado en construcciones edilicias en todo el país. ¡Cuántas familias se beneficiaron con el plan! Pero ahí viene el otro lado del análisis. ¿Alguien se preguntó de dónde proviene ese dinero? Digamos que provienen del IVA. En ese caso, hubiéramos podido eliminar parte del impuesto, y los contribuyentes habrían podido incrementar su consumo. Si proviene del impuesto a las ganancias de las empresas, entonces estamos reduciendo la inversión y la creación de empleo. Si proviene de tomar deuda, peor aún, estamos endeudando a generaciones futuras, que no sólo no votaron por estos gobiernos que la toman, sino que además tendrán que pagar por ella en el futuro reduciendo su consumo.

Podemos asumir que proviene de la emisión monetaria, y aun así, la inflación es un impuesto no legislado que afecta especialmente a los menos pudientes, además de castigar el ahorro, que es la base del progreso. ¿Y si proviene del dinero de ANSES? La respuesta es la misma. La población activa que hoy aporta para su futuro, encontrará reducido el monto ahorrado, lo cual garantiza jubilaciones y pensiones precarias en su vejez. El hecho de que los beneficiados devuelvan en cuotas los créditos recibidos, y que lo hagan a una tasa de interés más baja que la de mercado, no cambia el análisis conceptual. La diferencia entre esas tasas de interés ventajosas, y la tasa de interés de mercado, es el dinero que se está extrayendo de estos contribuyentes perjudicados.

Bastiat lo decía claramente. Los buenos economistas no sólo ven lo que se ve (en este caso, las casas o ampliaciones de casas construidas), sino también lo que no se ve (en ese caso, lo que el contribuyente podría haber hecho con todo ese dinero). Recordemos que siempre hay alguien que “paga” de su propio bolsillo los excesos de este gobierno.

Publicado en Infobae, el lunes 12 de mayo de 2014.