La Fuerza Empirica de la Teoria del Valor Trabajo (Shaikh)

En el intercambio online sobre teorías del valor, uno de los asistentes referenció a un trabajo de Anwar M. Shaikh que mostraría la fuerza empírica de la teoría del valor trabajo. Si bien estrictamente hablando los datos empíricos no pueden probar ni refutar teoría de manera inconclusa, si son instrumentos de persuasión científica.

Me tomé el trabajo de leer el documento (varias veces). Siendo probablemente tema de interés para los que han seguido el debate, dejo algunas impresiones de por qué no encuentro este trabajo muy persuasivo.

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Entrevista acerca de Bitcoin (A. Ravier)

BitcoinComparto aquí una entrevista que me hizo Rodrigo Molina acerca de Bitcoin. Algunos extractos de esta entrevista son parte de las siguientes publicaciones especiales que desarrolla el propio Rodrigo para el semanario Virtud, publicaciones que continuarán en las próximas semanas.

Bitcoin I: ¿Quién lo creó y cómo?

Bitcoin II: ¿En qué consiste el sistema?

Para comenzar, ¿dónde radica el valor del Bitcoin?

AR: Es una buena pregunta para comenzar. Una respuesta ortodoxa dirá que el bitcoin, al igual que las divisas que hoy circulan, radica en la confianza que la gente tenga por los siguientes dos motivos: 1) Transacción, esto es, que la gente lo acepte en los intercambios; 2) Atesoramiento, esto es, que mantenga o aumente su valor, frente a las divisas alternativas.

A diferencia del oro u otras mercancías que históricamente se utilizaron como dinero, el bitcoin no tiene “otros” usos. El oro tenía un “uso monetario” y un “uso no monetario”. Hasta donde puedo ver, el bitcoin sólo tiene un “uso monetario”. De ahí que la confianza resulta un factor central.

Dicho eso, debo agregar que el valor del bitcoin consiste principalmente en separar al Estado del dinero. Durante el siglo XX el mundo ha sufrido la manipulación de la moneda, y varias de las sucesivas crisis económicas que estamos experimentando tienen su origen en esa manipulación. Si bitcoin funciona, entonces habremos solucionado gran parte del problema. Imagino bajo el bitcoin un mundo mucho más estable.

En la medida que la gente crea en esta premisa, el valor del bitcoin subirá. Si permanecemos ciegos a esta ventaja, entonces bitcoin parecerá un sistema Ponzi, como tantos otros, y en el largo plazo fracasará.

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El problema de cambio de preferencias sin cambios en los precios relativos

Si bien no pude estar presente en el debate de teorías del valor (J. C. Cachanosky y Rolando Astarita), tuve oportunidad de ver la grabación. El intercambio dejó muchos temas abiertos.

Uno de los temas que quedó en el aire y que puede ser de intriga para los que siguieron el intercambio es la posibilidad de un cambio de preferencias que no produzca cambio en los precios relativos. Esto se puede representar con una oferta perfectamente elástica u horizontal. ¿Es esto un problema para la teoría del valor subjetivo? ¿Posee esta crítica puntos débiles que puedan hacer dudar de su solidez?

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Sobre la pobreza nuevamente

A partir de un reciente post sobre la Escuela Austriaca y la pobreza se desató una intensa discusión, plagada de adjetivos y deducciones falaces, al estilo debate de café o más cerca de los muchachos del tablón. Las acusaciones han llegado a asignarnos el deseo hacer desaparecer a los opositores en un Gulag, de forzar el hambre y la muerte a partir de nuestros propuestas políticas de reforma agraria y persecución de los kulaks, de alcanzar la “solución final” en las cámaras de gas eliminando a seis millones de judíos, de hacer desaparecer a la libertad de prensa y las oposiciones políticas, de generar el culto a la personalidad del dictador, del asesinato de millones de personas por el emprendedor capitalista Pol Pot y de fomentar la dictadura del capitalismo personificada en la actualidad por los hermanos Castro o la familia Kim. Porque, ¿todo esto será fruto del mercado, verdad? Los estados, nada que ver. ¿Cómo podemos pensar otra cosa si están al servicio del bienestar del pueblo?

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Stanford Encyclopedia of Philosofy; Karl Marx

En el debate sobre teorías del valor entre J. C. Cachanosky y Rolando Astarita surgieron algunas cuestiones de consistencia lógica en la obra de Marx (que no tiene porque ser lo mismo que el marxismo contemporáneo.) Las dudas sobre la consistencia presentada por Marx ciertamente no se limitan al «ámbito Austriaco.»

El siguiente es el pasaje sobre economía que la Enciclopedia de Filosofía de Stanford tiene sobre Karl Marx. Es importante tener presente que una teoría que es «lógicamente consistente» no implica que sea verdadera ni que este describiendo el mundo real. Seguramente las explicaciones marxistas puedan hacerse consistentes agregando explicaciones para las excepciones a la teoría del valor trabajo. Pero esto bien puede ser un problema más que una virtud. El último párrafo muestra el balance y neutralidad (se esté de acuerdo o no) en el análisis de esta entrada sobre el análsisi económico en Marx.

Si bien la mencion al final sobre una no tendencia al equilibrio en Marx me hace ruido, este pasaje puede ayudar a entender los reparos de lógica de quienes no se sienten convencidos por el marxismo.

Capital Volume 1 begins with an analysis of the idea of commodity production. A commodity is defined as a useful external object, produced for exchange on a market. Thus two necessary conditions for commodity production are the existence of a market, in which exchange can take place, and a social division of labour, in which different people produce different products, without which there would be no motivation for exchange. Marx suggests that commodities have both use-value — a use in other words — and an exchange-value — initially to be understood as their price. Use value can easily be understood, so Marx says, but he insists that exchange value is a puzzling phenomenon, and relative exchange values need to be explained. Why does a quantity of one commodity exchange for a given quantity of another commodity? His explanation is in terms of the labour input required to produce the commodity, or rather, the socially necessary labour, which is labour exerted at the average level of intensity and productivity for that branch of activity within the economy. Thus the labour theory of value asserts that the value of a commodity is determined by the quantity of socially necessary labour time required to produce it. Marx provides a two stage argument for the labour theory of value. The first stage is to argue that if two objects can be compared in the sense of being put on either side of an equals sign, then there must be a ‘third thing of identical magnitude in both of them’ to which they are both reducible. As commodities can be exchanged against each other, there must, Marx argues, be a third thing that they have in common. This then motivates the second stage, which is a search for the appropriate ‘third thing’, which is labour in Marx’s view, as the only plausible common element. Both steps of the argument are, of course, highly contestable.

Capitalism is distinctive, Marx argues, in that it involves not merely the exchange of commodities, but the advancement of capital, in the form of money, with the purpose of generating profit through the purchase of commodities and their transformation into other commodities which can command a higher price, and thus yield a profit. Marx claims that no previous theorist has been able adequately to explain how capitalism as a whole can make a profit. Marx’s own solution relies on the idea of exploitation of the worker. In setting up conditions of production the capitalist purchases the worker’s labour power — his ability to labour — for the day. The cost of this commodity is determined in the same way as the cost of every other; i.e. in terms of the amount of socially necessary labour power required to produce it. In this case the value of a day’s labour power is the value of the commodities necessary to keep the worker alive for a day. Suppose that such commodities take four hours to produce. Thus the first four hours of the working day is spent on producing value equivalent to the value of the wages the worker will be paid. This is known as necessary labour. Any work the worker does above this is known as surplus labour, producing surplus value for the capitalist. Surplus value, according to Marx, is the source of all profit. In Marx’s analysis labour power is the only commodity which can produce more value than it is worth, and for this reason it is known as variable capital. Other commodities simply pass their value on to the finished commodities, but do not create any extra value. They are known as constant capital. Profit, then, is the result of the labour performed by the worker beyond that necessary to create the value of his or her wages. This is the surplus value theory of profit.

It appears to follow from this analysis that as industry becomes more mechanised, using more constant capital and less variable capital, the rate of profit ought to fall. For as a proportion less capital will be advanced on labour, and only labour can create value. In Capital Volume 3 Marx does indeed make the prediction that the rate of profit will fall over time, and this is one of the factors which leads to the downfall of capitalism. (However, as pointed out by Marx’s able expositor Paul Sweezy in The Theory of Capitalist Development, the analysis is problematic.) A further consequence of this analysis is a difficulty for the theory that Marx did recognise, and tried, albeit unsuccessfully, to meet also in Capital Volume 3. It follows from the analysis so far that labour intensive industries ought to have a higher rate of profit than those which use less labour. Not only is this empirically false, it is theoretically unacceptable. Accordingly, Marx argued that in real economic life prices vary in a systematic way from values. Providing the mathematics to explain this is known as the transformation problem, and Marx’s own attempt suffers from technical difficulties. Although there are known techniques for solving this problem now (albeit with unwelcome side consequences), we should recall that the labour theory of value was initially motivated as an intuitively plausible theory of price. But when the connection between price and value is rendered as indirect as it is in the final theory, the intuitive motivation of the theory drains away. But even if the defender of the theory is still not ready to concede defeat, a further objection appears devastating. Marx’s assertion that only labour can create surplus value is unsupported by any argument or analysis, and can be argued to be merely an artifact of the nature of his presentation. Any commodity can be picked to play a similar role. Consequently with equal justification one could set out a corn theory of value, arguing that corn has the unique power of creating more value than it costs. Formally this would be identical to the labour theory of value.

Although Marx’s economic analysis is based on the discredited labour theory of value, there are elements of his theory that remain of worth. The Cambridge economist Joan Robinson, in An Essay on Marxian Economics, picked out two aspects of particular note. First, Marx’s refusal to accept that capitalism involves a harmony of interests between worker and capitalist, replacing this with a class based analysis of the worker’s struggle for better wages and conditions of work, versus the capitalist’s drive for ever greater profits. Second, Marx’s denial that there is any long-run tendency to equilibrium in the market, and his descriptions of mechanisms which underlie the trade-cycle of boom and bust. Both provide a salutary corrective to aspects of orthodox economic theory.

La nueva economía institucional – North

NorthEn la última clase de Applied Economics, en el Doctorado, los alumnos leyeron el artículo de Douglass North: “La Nueva Economía Institucional”.

Es interesante porque una de las figuras prominentes de esta “escuela” explica de qué se trata. Su objetivo no es menor, según North la nueva economía institucional es un paradigma alternativo y superior al de la economía neoclásica. En el artículo explica que este útlimo, predominante en la teoría económica durante todo el siglo XX, asume que no existen “costos de transacción”, esto es, los costos de utilizar al Mercado.

Estos costos, señalados por primera vez por Ronald Coase, son los de buscar a quien nos pueda proveer el bien o servicio que necesitamos para resolver nuestra necesidad, encontrar quien mejor lo haga, negociar, llegar a un acuerdo, establecer un contrato y luego controlar su cumplimiento. Esto se aplica tanto sea a contratos formales como informales. Al no asumir la existencia de esos costos, la economía neoclásica no presta atención a las instituciones, tomando a estás como las normas, las pautas de conducta, escritas o no escritas, que delimitan nuestros incentivos y nos permiten, en mayor o menor medida, coordinar nuestra acciones. Las instituciones, según North, se desarrollan para reducir esos costos de transacción y facilitar los intercambios.

El Nuevo paradigma de la Economía Institucional es uno, entonces, donde los individuos buscan su interés personal, pero donde las preferencias que pueden satisfacer se encuentran acotadas por el marco institucional existente. Esas normas son básicamente las normas de acción política y los derechos de propiedad.

No les extrañará, entonces, que se hable en el libro de instituciones y que su título sea “El Foro” o donde se discuten las normas políticas, y “El Bazar”, el Mercado donde se intercambian derechos de propiedad.

Los supuestos que la Nueva Economía Institucional asume, según North, son los siguientes:

1. Que el individuo persigue su interés personal. Esto es algo clásico, desde los filósofos escoceses. Ese interés personal puede incluir la preocupación por los demás.

2. Que existen costos de transacción, que es costoso medir los atriibutos de bienes y servicios y que las normas e instituciones los reducen.

3. Que es fundamental, y también costoso, “hacer cumplir” esas normas, y estamos hablando particularmente de derechos de propiedad y su transmición por contrato. Que esas normas se cumplen a través de tradiciones, de códigos éticos y, en la economía impersonal, a través de la figura del estado.

4. Y el ultimo punto, muy interesante, es que las preferencias de las personas no solamente están “mediadas” por los incentivos que establecen las normas, sino también por su “vision” de la realidad, esto es, el papel que tienen las ideas.

Dice North:

Al construir sus modelos, los economistas por lo común han ignorado la ideología, considerando los gustos como importantes, pero constantes. Sin embargo, las preocupaciones por la equidad, así como también la distribución de las ganancias del intercambio, influyen sobre los puntos de vista de las personas acerca de la justicia y la rectitud de los contratos. Más aun, la estructura política hace posible, y en algunos casos deliberadamente, crear un marco en el cual los mandantes están separados de los mandatarios. Estos últimos tienen entonces una amplitud sustancial con respecto a la toma de decisiones políticas, y por lo tanto en la manifestación de preferencias ideológicas en la designación de derechos de propiedad. El análisis político debe tomar en cuenta los costos de convicción ideológica como variables en distintos marcos institucionales.

Luego, presenta la que fuera su posición incial respecto al cambio institucional, que explica a través de cambios en los precios relativos (el típico ejemplo es el de las pestes en Europa que, al diezmar la población, generan escasez de mano de obra y esto lleva al final de las relaciones feudales y el avance hacia la contratación).

Pero luego dice:

Si bien he descripto el proceso del cambio institucional en términos de modificaciones en los precios relativos, puede quizás producirse por cambios fundamentales en la percepción de la justicia de los contratos como resultado de cambios en los costos de información que llevan a las partes a percibir el potencial de formas alternativas de contratar intercambios, tanto económicos como políticos. En este momento estamos lejos de poder comprender cómo evolucionan las ideologías. Con seguridad están relacionadas con cambios fundamentales en los precios relativos. Pero seria peligroso y verdaderamente temerario asumir que las percepciones acerca de la justicia, de la ecuanimidad y de los valores son puramente un derivado de la función de cambios en los precios relativos, y que no tienen vida propia en el contexto de la evolución de ideales morales y percepciones.

Más adelante, el artículo es de 1986, se acercaría mucho más a esta última interpretación, basada en el papel que cumplen las ideas y valores, sobre todo en su libro “Understanding the Process of Economic Change”.

Pues cambios en los precios relativos tienen que ser “interpretados” a través de una determinada vision del mundo. Sobre esto presento un ejemplo en el libro, analizando las razones de la implementación de políticas agropecuarias en Argentina cuando suben los precios de los bienes exportables. Políticas que castigan a los eficientes productores, basadas en un teoría económica (la enfermedad holandesa), un negocio politico (extraer de pocos y repartir a muchos) y una vision ideological del papel del estado (que solo está para redistribuir).

Debate online: Marxismo vs Escuela Austriaca [Video]

Hace unos días, anunciamos un debate on line entre los profesores Rolando Astarita y Juan Carlos Cachanosky, acerca de las posiciones que el marxismo y la Escuela Austriaca tienen en torno a las teorías del valor y del precio. La concurrencia fue muy buena, con más de 50 asistentes. Muchos lectores de nuestro blog, sin embargo, no pudieron asistir y pidieron expresamente que tratemos de grabar el debate. Aquí dejamos el acceso al video que lo reproduce.

Invito a los lectores a abrir el debate nuevamente, ahora por escrito en la sección de comentarios.

Debate

Pobreza y la Escuela Austriaca

Conquista_PobrezaMe pregunta Fernando Escobar desde España: “cómo abordaban el tema de pobreza los pensadores de la escuela austriaca o que teorías manejaban respecto a este tema”.

En verdad, ninguno de esos grandes autores (Menger, Bohm-Bawerk, Mises, Hayek) escribió un libro específico sobre el tema, aunque lo tratan en sus obras principales (La Acción Humana de Mises o Los Fundamentos de la Libertad de Hayek), porque analizan las condiciones para aliviar o reducir la pobreza. Asumen, que ésta es la condición natural del ser humano, una condición en la que vivió la mayor parte de su existencia, y que es necesario, por lo tanto, estudiar cómo fue que algunos lo han podido superar.

Esta misma visión es la que plantea Henry Hazlitt, y este autor, si bien no fuera ni economista, ni austriaco pues fue un periodista y analista literario en los Estados Unidos, que escribiera para The Wall Street Journal, The New York Times y Newsweek, comparte los principios y el análisis de esta escuela y lo refleja en un libro llamado: “The Conquest of Poverty”, que recomiendo leer y está en pdf de acceso gratuito aquí: http://mises.org/books/conquest.pdf

Hazlitt, recorre la historia de la humanidad y señala que la casi totalidad de la población fue pobre siempre. Sin embargo, hace unos 250 años algo sucedió. Esto se refleja en el gráfico de abajo. Allí aparecen estimaciones de Brad deLong desde el año -10.000 y de Angus Maddison desde el año 0. La forma de la curva debería resolver todo tipo de dudas: es incredible lo logrado en 250 años de capitalismo y revolución industrial:

250 años

Nada ha hecho más para sacar a cientos de miles de la pobreza que el crecimiento económico durante todos estos años. No solamente el ingreso per cápita ha pasado de unos 150 dólares anuales a más de 6.000, sino que la cantidad de gente en el planeta en ese periodo ha pasado de unos 750 millones a 6.000 millones actualmente. Es decir que la riqueza total creada (que es multiplicar ingreso per cápita por el total de personas) es increíble.

Claro, algunos sostendrán que se ha creado mucha riqueza pero que está mal distribuida. Al respecto, y para no alargar esto mucho, invito al que le interese a ver este video de una conferencia sobre el tema que dictara en la Universidad Francisco Marroquín: http://www.youtube.com/watch?v=HMd2rS-KWOA

Dice Hazlitt:

“La pobreza individual o familiar resulta de que quien debe llevar el pan a la mesa no puede de hecho de hacerlo; cuando el no puede producir o simplemente no produce suficiente para sustentar a su familia o incluso al el mismo. Siempre habrán algunos seres humanos quienes temporal o permanentemente carecerán de las habilidades de proveerse incluso de su propio sustento. Tal es la condición de los niños pequeños, de muchos de nosotros cuando enfermamos, y de la mayoría de nosotros en la vejez avanzada. Y tal es la condición permanente de algunos que han sido golpeados por el infortunio –los ciegos, los lisiados, los retrasados mentales. Donde existen tantas causas no puede haber una cura que las abarque a todas.”

“Cuando la mayoría de las familias no puede producir su propio sustento – cuando la sociedad como un todo no logra abastecerse de su propio sustento- ningún “sistema de alivio adecuado” es incluso temporalmente posible. Por ende la “sociedad” no puede resolver su problema de pobreza hasta que la mayoría de las familias haya resuelto (y en realidad un tanto más que tan solo resuelto) el problema de su propia pobreza.”

“Todo esto es meramente mostrar de otra forma la Paradoja de la Ayuda referida en el capítulo 18: Cuanto más rica la comunidad, menor es la necesidad de ayuda, pero mayor es la ayuda que esta puede proveer; cuanto más pobre la comunidad, mayor es la necesidad de ayuda, pero menor es su capacidad para proveerla. Esto es solamente otra manera de señalar que la ayuda, o la redistribución de ingresos, voluntaria o coercitiva, nunca es la verdadera solución a la pobreza, es, en el mejor de los casos, un alivio provisorio que puede enmascarar la enfermedad y mitigar el dolor, pero que no constituye una cura.”

“Más aun, las ayudas gubernamentales tienden a prolongar e intensificar la propia enfermedad que planean curar. Tales ayudas tienden constantemente a salirse de control. Incluso si se mantienen dentro de límites razonables tienden a reducir los incentivos para trabajar y ahorrar en ambos, aquellos que las reciben y aquellos que son forzados a pagarlas. Se puede decir de hecho, que prácticamente toda medida que el gobierno realiza con el ostensible objetivo de “ayudar a los pobres” tienen el efecto en el largo plazo de hacer todo lo contrario. Los economistas han sido una y otra vez forzados a señalar que casi todos los remedios populares para la pobreza solamente agravan el problema.”

En la conferencia antes citada menciono que redistribuir ingresos reduce el crecimiento económico (y el efecto de la curva que se muestra arriba) y tampoco genera un acto moralmente justificable ya que se trata de ayudar a alguien con el dinero de otros, no el propio. La “Paradoja de la Ayuda” que menciona Hazlitt muestra la salida que ofrece el capitalismo: por un lado permite que la gente produzca, prospere y salga de la pobreza, y, además, genera riqueza que luego éstos pueden ofrecer para ayudar a sus congeneres que necesitan.

Más producción, más riqueza y más ayuda voluntaria es muy diferente de redistribución por el estado, menos riqueza, clientelismo y politización.

Video: Where Did Economics go Wrong (P. Boettke)

Where Did Economics Go Wrong (1997) es un clásico de Peter Boettke, donde traza los diferentes puntos de vista de la economía convencional con los de la Escuela Austriaca. Es un excelente texto para entender las diferencias históricas de estas dos corrientes.

En este video de la UFM Boettke habla sobre su artículo, cuyo subtítulo es «Modern Economics as Flight from Reality.»

2014 - Boettke