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Si bien no pude estar presente en el debate de teorías del valor (J. C. Cachanosky y Rolando Astarita), tuve oportunidad de ver la grabación. El intercambio dejó muchos temas abiertos.

Uno de los temas que quedó en el aire y que puede ser de intriga para los que siguieron el intercambio es la posibilidad de un cambio de preferencias que no produzca cambio en los precios relativos. Esto se puede representar con una oferta perfectamente elástica u horizontal. ¿Es esto un problema para la teoría del valor subjetivo? ¿Posee esta crítica puntos débiles que puedan hacer dudar de su solidez?

Hay dos cuestiones a tener en cuenta. En primer lugar la particularidad del caso de oferta horizontal. En segundo lugar el rol del valor (subjetivo) en la oferta de bienes y servicios.

El interrogante planteado por Astarita puede representarse en el siguiente gráfico. Hay un cambio positivo en las preferencias hacia el bien x lo cual se traduce en un aumento de demanda. Los recursos destinados a incrementar al compra del bien x deben ser retirados de la compra de otros bienes representados en la canasta y. En el mercado de los “otros bienes” (y) la demanda disminuye.

2014 - Oferta elasticaHay, a mi juicio, un problema con este ejemplo. No debemos olvidar que estamos en el ámbito de la micro y si estamos hablando de precios relativos debemos tener en cuenta todos los precios y no sólo el de dos bienes. En la medida que “y” represente todos los otros bienes, entonces no puede ser horizontal, en la medida que “y” representa un sólo bien, entonces el escenario es incompleto. No alcanza con que una oferta sea horizontal para que no haya cambio en precios relativos, todas las ofertas deben ser elásticas para que no haya cambio de precios relativos. Si la oferta en y no es horizontal, entonces sí hay un cambio en los precios relativos por más que la oferta en x sea horizontal. Si bien se podría entretener la idea de alguna oferta estrictamente horizontal en casos puntuales, es difícil defender esta cualidad para todos los mercados al mismo tiempo.

Se podrá argumentar que el gráfico anterior lo podemos abrir en tres: bien x, bien z, y el resto de los bienes en la canasta y y que sólo las ofertas de x y z son horizontales, pero no la de y. Pero aquí ya nos empezamos a enredar. Es necesario suponer que los recursos destinados a incrementar la demanda de x provienen únicamente del mercado z y no tienen ningún efecto en los otros bienes capturados en la canasta y (este, entiendo, es ejemplo de Astarita). No debería ser extraño que parezca que ya estemos entrando en el terreno de supuestos ad hoc que poco hacen en plantear objeciones serias a la teoría del valor subjetivo.

El problema es el siguiente. O es inconsistente decir que todas las curvas de oferta son horizontales o se requieren supuestos ad hoc de modo tal que sólo la demanda de mercados con oferta horizontal se vean afectadas.

Pero más allá de esta extrema y creo, rara, posibilidad teórica, tampoco representa una paradoja para las teorías del valor subjetivo. Si cada punto en la curva de demanda indica el precio máximo que se está dispuesto a pagar por una unidad extra (el consumo marginal), cada punto en la curva de oferta muestra el precio mínimo al cual el oferente está dispuesto a desprenderse del bien.

Si el precio máximo depende de la utilidad marginal, el precio mínimo al cual se ofrece el bien también depende en ultima instancia de la utilidad marginal. Para entregar un bien a un tercero, la compensación que se debe recibir tiene que ser por lo menos “igual” a la utilidad marginal (subjetiva) que se percibe por el bien que se está vendiendo.

Ahora bien, los gráficos de demanda y oferta a nivel micro de un mercado puntual no son en base a un único demandante y un único oferente (salvo casos puntuales como monopolios o monopsonios), son la demanda y oferta resultante de todos los demandantes y oferentes en el mercado. Si la utilidad marginal es decreciente y estamos observando a un sólo individuo, entonces “tiene” que ser el caso que la curva de demanda es decreciente y la de oferta creciente. Pero si el mercado es grande (muchos participantes), es posible que haya un gran número de oferentes distintos dispuestos a vender al mismo precio. Por lo tanto, cambios en la demanda afectan la cantidad, pero no el precio, de los bienes intercambiados. Lo que el aumento de demanda hace no es incrementar la oferta de un único oferente, sino que permite la entrada al mercado de nuevos oferentes dispuestos a vender al mismo precio al que ya se encuentran en el mercado. Este es un caso similar al de un productor con costos marginales constantes. Si este productor decide aumentar su precio, entonces entrarán competidores dispuestos a vender a un precio menor dado que ellos también enfrentan una oferta de costo marginal constante (mismo producto y misma tecnología de producción.)

El valor subjetivo se encuentra tanto en la curva de demanda como en la de oferta (al menos para los Austriacos, no necesariamente para la economía neoclásica.) No sólo en la de demanda hay valor subjetivo. Asumir ofertas horizontales es asumir un patrón particular de valoraciones subjetivas que explican el supuesto dilema. Es decir, demanda y oferta siguen representando valuaciones subjetivas que determinan los límites entre los cuales van a estar los precios transados; pero como demanda y oferta se interpretan como líneas en lugar de planos hay un sólo precio posible.

Este caso no es más paradójico que asumir una demanda horizontal y aumento en la oferta (por ejemplo nuevas tecnologías.) La ley de utilidad marginal debería predecir un precio decreciente, salvo que al asumir horizontalidad eliminamos la característica de decreciente en la teoría del valor marginal. Pero el resultado se sigue del supuesto de estructura de valoraciones subjetivas que el teórico impone a su ejemplo; esto es distinto a ser una paradoja para al teoría en cuestión.

Quizás se pueda argumentar que estas son vueltas semánticas para salvar el problema, pero no veo entonces mucha diferencia con las excepciones y explicaciones de por qué la tierra no tiene valor pero sí tiene precio cuando el valor depende de la fuerza socialmente necesaria de trabajo. O por qué hay bienes que aumentan su valor sin mayor cantidad de trabajo socialmente necesario (vino, whisky, etc.) O que el trabajo no tiene valor, pero sí lo tiene la “fuerza de trabajo,” etc.

De hecho, el ejemplo muestra que cambios en preferencias subjetivas llevan a cambios en la demanda y a las cantidades producidas en cada mercado. Esto implica un cambio en la asignación de productivos recursos (no sólo trabajo) de modo tal que la producción se ajuste a las nuevas preferencias de los consumidores. ¿No es esto, justamente, lo que la teoría del valor subjetivo predice? Curvas de oferta horizontales pueden ser casos raros pero no ausentes de explicación por parte de la teoría del valor subjetivo.