WP: Secular Growth in Garrison’s Model (A Comment)

Breve comentario sobre el crecimiento secular en el modelo de Garrison, que ha dado que hablar desde la publicación de su libro en el 2001. El comentario va a ser publicado en el Quarterly Journal of Austrian Economics junto a un articulo sobre este tema de Robert P. Murphy.

I comment on the controversy around Garrison’s secular growth, with special emphasis in Murphy’s contribution in this issue. I also argue that further research on this area should focus in formally connecting Garrison’s model with neoclassical growth theory.

Acceder al documento en SSRN.

El plan de Hayek para un dinero privado – Por Robert P. Murphy

HayekEl economista austriaco más famoso es el premio Nobel de 1974, Friedrich Hayek. Debido a sus opiniones moderadas excusando las intervenciones estatales en diversas circunstancias, los rothbardianos radicales tienden a considerar a Hayek como poco puro en muchos aspectos.

Sin embargo, un área en la que Hayek es ciertamente más radical (¡aunque quizá no tenga razón!) que incluso Murray Rothbard, es en instituciones monetarias, como detalla en su fascinante panfleto (1978), La desnacionalización del dinero.

En lo que se refiere al manejo del dinero de los mercados libres, la discusión austriaca habitual trata de la banca de reserva fraccionaria (BRF). Algunos piensan que la BRF es perfectamente legítima (mientras los bancos no reciban privilegios especiales del gobierno), mientras que otros la consideran de por sí fraudulenta. Pero ambos grupos están de acuerdo en que el dinero fiduciario es una creación horrible del Estado y en que el mercado libre siempre establecería un producto (como el oro) como dinero base subyacente.

Ya que muchos de los participantes en el debate de la BRF son mucho más radicales que Hayek en la mayoría de los asuntos políticos, es bastante sorprendente que la propuesta de Hayek reclame monedas fiduciarias en competencia y emitidas privadamente. Esto es, Hayek propone que empresas individuales emitan pedazos de papel que no están respaldados por ningún producto o bien de consumo. En cierto modo, Hayek quiere privatizar la banca central.

Como puede imaginar el lector, esta propuesta sorprende a casi todos (incluso a austriacos modernos) como algo absurdo; nos ocuparemos luego de algunas de las objeciones principales. Pero en parte debido a este rechazo casi unánime y en parte porque el análisis es en todo caso instructivo, intentaremos en este artículo dar al alegato de Hayek la mejor defensa posible.

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Novedades de febrero 2013 en Unión Editorial Argentina

UE_ARGHistóricamente los libros de Unión Editorial de Madrid fueron costosos para quienes residimos en la Argentina. Al valor en euros, se le recargaba el transporte, costos de aduana, etc. que hacían difícil adquirir las traducciones al español de los clásicos de la tradición austriaca.

Hoy esto ha cambiado, gracias a la creación de Unión Editorial Argentina, y el hecho de que los libros se editen directamente en el país.

Imagino que los lectores de este blog que residen en la Argentina estarán interesados en observar un listado de las novedades y las publicaciones que hoy se pueden encontrar en esta editorial, más precisamente en la librería de Salguero 1833 de la Ciudad de Buenos Aires, o bien por envío, consultando previamente por correo electrónico en union@lugardelibros.com

Libros de Ludwig von Mises, Murray Rothbard, Robert Murphy, Walter Block, Hans Hermann Hoppe, Thomas DiLorenzo, Juan Ramón Rallo o autores locales como Alberto Benegas Lynch (h), Ricardo M. Rojas, Gabriel Zanotti, José Benegas, Alejandro Gómez y mucho más, se pueden adquirir con un 10 por ciento de descuento, citando este post.

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Un nuevo desafío de Krugman

Siempre tuve la sensación de que el crecimiento o reconocimiento académico que un pensador obtiene con publicaciones científicas o premios, debieran redundar en una mayor responsabilidad al escribir y fundamentalmente en la crítica que se desarrolla a los oponentes teóricos. Básicamente pienso que la experiencia debiera llevar a los personajes más renombrados de la academia a moderar el discurso, a conservar ciertos modos y a tratar de ponerse en el lugar del otro, no en búsqueda de un debate ideológico, sino en búsqueda de entender el discurso ajeno.

Paul Krugman obtuvo el Premio Nobel en 2008, y desde entonces, al igual que Paul Samuelson, ha hecho todo lo opuesto a aquello. En lugar de ser más responsable y cuidadoso en cada artículo, sea en las revistas científicas o en los diarios, Krugman decide atacar superficialmente a aquellos que le critican, con pasión y con un vacío de argumentos asombroso. No sólo ello, además –como han señalado Anna Schwartz y Edward Nelson– ha abandonado su campo de especialización que es la economía internacional, por la que ha recibido el galardón más importante en la disciplina, y trata temas monetarios, campo sobre el que no se le conocen contribuciones.

Críticas a la teoría austríaca del ciclo económico

A lo largo de la historia del pensamiento económico del siglo pasado, se han desarrollado importantes críticas a la teoría austríaca del ciclo económico, como las de Gottfried Haberler, Tyler Cowen, Bryan Caplan, Gordon Tullock o Leland Yeager.

La crítica de Krugman a la Teoría Austríaca del Ciclo Económico de Mises y Hayek data de 1998, en su corto artículo “The hangover theory. Are recessions the inevitable payback for good times?”, la que recibiera respuesta de Roger W.Garrison y Gene Callahan, entre tantos otros, señalando que constituye un error concebir tal teoría como una de “sobreinversión”, y que sería más atinado calificarla de “mala-inversión”, como de hecho quedaba claro ya, en el tratado de economía de Ludwig von Mises.

La nueva crítica de Krugman

Esta vez, y aclarando que no cambió de opinión respecto de aquel artículo de 1998, la crítica de Krugman apunta a un artículo de poco más de 3500 palabras de Bob Murphy sobre la Teoría Austriaca del Capital, publicado como Daily Article en el Ludwig von Mises Institute, al que califica como “la mejor exposición que he visto de la perspectiva austriaca”.

Independientemente de la brillantez del artículo de nuestro amigo Bob Murphy, uno espera que un calificado economista como Paul Krugman, concentre sus críticas a trabajos científicos de mayor envergadura, entre los que se pueden citar a aquellos de Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, Roger W. Garrison, Jesús Huerta de Soto, Lawrence H. White o Steven Horwitz, los que a su vez posiblemente inspiraron la breve presentación de Murphy.

Lo dicho no significa, sin embargo, que debamos ignorar la nueva crítica de Krugman, y pedirle que lea más, a ver si entiende. Todo lo contrario. Debemos enfrentar el desafío de Krugman, pero seriamente. En este artículo Krugman demanda respuestas:

1.      Si definimos a la inflación como un caso de exceso de dinero en relación con los bienes disponibles, ¿por qué las depresiones no son asociadas a la aceleración en lugar de la desaceleración de la inflación, mientras la oferta de bienes cae?

2.      ¿Por qué existe una fuerte correlación entre el PIB nominal y el real?

3.      ¿Por qué encontramos una evidencia empírica abrumadora de que cuando los bancos centrales deciden desacelerar la economía, esto efectivamente ocurre?

4.      ¿Qué pruebas hay de que la capacidad de la economía se daña durante el auge?

5.      ¿Dónde está la evidencia positiva de lo que los austriacos dicen?

Krugman agrega que no encuentra razones para dejar de lado los últimos 75 años del pensamiento económico, dado que el mundo real parece ser más consistente con las lecturas de Keynes y Friedman, sobre los factores del lado de la demanda que conducen al ciclo económico.

La respuesta austriaca

El propio Bob Murphy ofreció “su” respuesta al desafío, señalando que Krugman “no entiende” la posición austriaca.

En mi caso particular, tiendo a coincidir con Peter Boettke en que la respuesta debe ser tomada por los macroeconomistas austriacos como un desafío. No requiere esto de más respuestas en blogs, sino de engrosar las publicaciones científicas en los puntos que a este Premio Nobel llamaron la atención.

El énfasis en los precios relativos, en los micro-fundamentos a la macroeconomía, en la teoría del capital heterogénea, en los efectos no neutrales de largo plazo, en la evidencia empírica que prueba la teoría es necesario para que la academia comprenda finalmente que la macroeconomía austriaca en general y la teoría austriaca del ciclo económico en particular ofrecen respuestas comparativamente superiores a los fenómenos que están ocurriendo con mayor frecuencia desde el abandono del patrón oro.

Publicado en El Cato Institute, bajo el título “Krugman ataca de nuevo“, el 28 de enero de 2011.