Buscando entender la lógica marxista…

Mises_MarxVuelvo con el blog del profesor Rolando Astarita, porque seguimos intercambiando comentarios que pueden ser interesants para los lectores. Abajo copio mi resumen de los intercambios previos, su respuesta, y mi nueva respuesta. Aunque en el blog, el intercambio siguió un poco más de lo necesario.

Ravier: Tras un nuevo intercambio con el profesor Astarita, me parece que finalmente “entendí” la lógica marxista (hay otras lecturas, por supuesto, como ocurre con todos los clásicos). Intentaré aquí resumirla en términos –excesivamente- ¡simples!, aun sabiendo que puedo ser injusto con el profesor.
Astarita, en su lectura de Marx, define al capitalismo en función de que en cierto territorio haya o no asalariados. Si en Venezuela hay asalariados, eso es capitalismo. ¡Suficiente!
¿Por qué esto es relevante? porque si hay asalariados, según la teoría del valor-trabajo, ¡hay explotación de trabajadores! ¡Hay plusvalía!
¿Cómo podemos evitarlo? Evitando que haya propietarios de los medios de producción. Aquí es relevante que la propiedad privada sobre nuestra casa, auto, o cualquier cosa íntima, NO es el problema. El problema son los medios de producción, porque son la herramienta para extraer plusvalía.
Pero en la práctica, ¿cómo podemos evitar la explotación? Bueno, aquí es importante que el socialismo marxista, a través de Astarita, tiene muy poco que ver con la planificación centralizada que ataca Mises en “El Socialismo” y que resume Huerta de Soto en “Socialismo, cálculo económico y función empresarial”. Marx no propone un gobierno central enorme que planifique una respuesta al problema económico de qué bienes producir y de qué calidad. Marx propone una anarquía en la que la solución al problema económico provenga de los trabajadores. ¿Similar a lo que plantean Rothbard y Hoppe? Bueno, sólo en cierto sentido, porque no es lo mismo (Véase esta nota del propio Hoppe). Astarita explica que la solución práctica viene con la propiedad comunal. Si queremos armar una empresa, el que tenga la idea tendrá que reunirse con los trabajadores y formar una sociedad. Todos reciben el rédito de la empresa, y entonces se elimina el plusvalor, se evita la explotación.

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¿Venezuela capitalista?: Una nueva discusión con el Profesor Astarita

VenezuelaEn octubre de 2011 iniciamos una primera discusión con el profesor Rolando Astarita acerca de la enseñanza de la economía. Un mes más tarde, la discusión giró en torno a la crisis de la macroeconomía. Derivado de estas discusiones, el profesor Astarita respondió críticamente el análisis que Juan Carlos Cachanosky desarrolló sobre las teorías del valor y del precio, y en particular la sección dedicada a Marx.

Esta semana, junto a Nicolás y Martín nos introdujimos en un nuevo debate, ahora en torno al Capitalismo en Venezuela (?), que más tarde se extendió a otras discusiones en torno a las diferencias entre propiedad privada y propiedad comunal.

Imagino que los lectores estarán interesados en este intercambio de ideas, con quien puede ser hoy el máximo experto en el pensamiento de Marx en nuestro país.

Reflexión de domingo: El discurso Marxista de la Presidente

Hay una objeción muy obvia al discurso que la Presidente ha dado el pasado domingo. Ella piensa que la voluntad de las cámaras legislativas tienen que estar por encima del poder judicial, lo cual es desconocer lo elemental del sistema republicano donde el poder ejecutivo y el legislativo tienen un límite precisamente en el poder judicial.
Pero la Presidente y todos los que piensan como ella -esto es, la mayoría de los argentinos, y no es una cuestión de «corrupción»- van a decir que un típico liberal como yo se olvida o no le importa «el poder de las corporaciones» y que es a éstas a las cuales hay que poner un límite. Pero, ¿de dónde sale «el poder de las corporaciones»? Para Marx, de la dinámica misma del sistema capitalista, que tiende a la concentración monopólica. Por lo tanto, el deber de un gobernante que se preocupa por el pueblo es frenar el poder de los monopolios capitalistas, que son capaces de controlar al poder judicial.

Reflexión de domingo: «Lógica de Clases»

Para todo x, si x es S, entonces x es P. Qué bello que era. Recuerdo esos días de juvenil despliegue de la razón donde descubría que Łukasiewicz había pasado a lógica de clases toda la silogística de Aristóteles. Impresionante.
Pero hay otra lógica de clases que nunca me convenció. Lógica que de lógica tiene poco; más bien es la dialéctica  hegeliana pasada por Marx, que más que coherencia, implica conflicto.
Ahora parece que es cuestión de representar, o defender, o ser, una clase media. Que si la manifestación del 13-9 fue de clase media, si está bien que así sea, si la clase media piensa en sus dolarcitos en Miami o es de gente trabajadora que quiere progresar.
No, mal planteado.
No se trata de clases: no las hay si por clase se entiende lo que entendía Marx. Hay, sí, tipos ideales weberianos, o clasificaciones de sectores sociales, muy elásticos, muy intuitivos, muy opinables, tan confusos como las nacionalidades y las razas.

Volver a Keynes y ocultar a Marx

Si lo que quería demostrar Kicillof en su libro «Volver a Keynes», es que el teórico era hostil a la libertad, no era necesario escribir medio millar de páginas petulantes para ello. Eso es sabido, no solo por los análisis de los economistas e historiadores sino porque el propio Keynes se ocupó de subrayarlo una y otra vez.

Por Carlos Rodriguez Braun (en Economía para Todos)

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Una crítica socialista al Gulag de Corea del Norte

Recomiendo este post de Rolando Astarita sobre el Gulag de Corea del Norte. Luego de una descripción de las atrocidades que ocurren en este país, el profesor Astarita concluye:

Pero la mayoría de la izquierda a nivel mundial mira para otro lado y se mantiene en silencio. Más grave incluso, Fidel Castro y Hugo Chávez apoyan abiertamente al régimen de Pyongyang y los Kim. Alguna vez Marx dijo que el comunismo “tosco”, que negaba la personalidad del ser humano, era la negación abstracta de la civilización y la cultura, y el retorno al hombre pobre y carente de necesidades (Manuscritos económicos-filosóficos de 1844). El régimen de Corea del Norte parece superar en vileza y barbarie todo lo que podía haber imaginado Marx. Tal vez solo sea comparable con lo que establecieron en los 1970 los Khmers rojos en Camboya. No solo hay que acabar con el gigantesco y oculto gulag norcoreano, sino también hay que preguntarse por qué y cómo es que desde tantos sectores de la izquierda se siguen defendiendo estas atrocidades. No habrá reconstrucción política e ideológica de las fuerzas socialistas en tanto estos problemas no se encaren de frente, y hasta la raíz. Este modelo de sociedad no es alternativa para ningún ser humano. Nunca más apropiado para recordar aquella divisa de Marx, de “nada de lo humano me es ajeno”. Nadie en la izquierda, o en el pensamiento simplemente progresista, debería ser indiferente a lo que sucede en Corea del Norte. Algunos dirán que lo mío es “propaganda imperialista”. Conozco este tipo de razonamiento del stalinista típico, e incorregible. Pero en esto no hay que ceder a la opinión de la izquierda “políticamente correcta”,  nacional y popular, que está acostumbrada a avalar cualquier porquería. Defender al régimen de los Kim no es defender al socialismo, sino todo lo contrario.

Una falacia marxista: «La concentración de capital»

Quizás el mayor error de Marx fue considerar cierta su observación empírica de que el mundo tiende a la concentración de capital. Año a año la revista Fortune presenta el ranking de las 500 empresas líderes, y año a año observamos la dinámica de dicha lista, con empresas que desaparecen del ranking, con otras muy jóvenes que se convierten en líderes, algunas escalando lugares, y otras perdiéndolos. Después de todo, la imposibilidad del cálculo económico socialista no aplica sólo a la planificación central de un país, sino también a las empresas que alcanzan tamaños inmanejables.

Algo similar ocurre con los hombres y mujeres más ricos del mundo. Año a año el ranking va dejando atrás a figuras reconocidas por su fortuna, y llegan nuevas, que de algún modo lograron innovar, crear productos o servicios que lideran distintos mercados.

Los países no son la excepción. La tesis marxista dicta que la globalización sólo permite transferir la riqueza de los países pobres, hacia los países ricos, y sin embargo, vemos una tendencia en las últimas décadas totalmente contradictoria con aquello. En tal sentido, dejo una cita de Felipe A. M. de la Balze que invita a la reflexión:

A nivel global, estamos presenciando una modificación de los grandes agregados económicos mundiales. Los países desarrollados están perdiendo peso en el conjunto: representaban el 63% del PBI mundial en el 2000, aproximadamente el 52% en la actualidad y probablemente menos del 45% en 10 años.

Macroeconomía del mainstream y crisis

Estimados lectores, en estos últimos días, junto a Nicolás Cachanosky hemos estado participando en un debate en el blog de Rolando Astarita, quien es profesor de la Universidad de Quilmes. Su conocimiento de la literatura keynesiana y marxista es realmente de interés para nosotros. Quizás estén interesados en visitar el blog, o bien, leer los debates de este último post titulado «Macroeconomía del mainstream y crisis«.