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Mises_MarxVuelvo con el blog del profesor Rolando Astarita, porque seguimos intercambiando comentarios que pueden ser interesants para los lectores. Abajo copio mi resumen de los intercambios previos, su respuesta, y mi nueva respuesta. Aunque en el blog, el intercambio siguió un poco más de lo necesario.

Ravier: Tras un nuevo intercambio con el profesor Astarita, me parece que finalmente “entendí” la lógica marxista (hay otras lecturas, por supuesto, como ocurre con todos los clásicos). Intentaré aquí resumirla en términos –excesivamente- ¡simples!, aun sabiendo que puedo ser injusto con el profesor.
Astarita, en su lectura de Marx, define al capitalismo en función de que en cierto territorio haya o no asalariados. Si en Venezuela hay asalariados, eso es capitalismo. ¡Suficiente!
¿Por qué esto es relevante? porque si hay asalariados, según la teoría del valor-trabajo, ¡hay explotación de trabajadores! ¡Hay plusvalía!
¿Cómo podemos evitarlo? Evitando que haya propietarios de los medios de producción. Aquí es relevante que la propiedad privada sobre nuestra casa, auto, o cualquier cosa íntima, NO es el problema. El problema son los medios de producción, porque son la herramienta para extraer plusvalía.
Pero en la práctica, ¿cómo podemos evitar la explotación? Bueno, aquí es importante que el socialismo marxista, a través de Astarita, tiene muy poco que ver con la planificación centralizada que ataca Mises en “El Socialismo” y que resume Huerta de Soto en “Socialismo, cálculo económico y función empresarial”. Marx no propone un gobierno central enorme que planifique una respuesta al problema económico de qué bienes producir y de qué calidad. Marx propone una anarquía en la que la solución al problema económico provenga de los trabajadores. ¿Similar a lo que plantean Rothbard y Hoppe? Bueno, sólo en cierto sentido, porque no es lo mismo (Véase esta nota del propio Hoppe). Astarita explica que la solución práctica viene con la propiedad comunal. Si queremos armar una empresa, el que tenga la idea tendrá que reunirse con los trabajadores y formar una sociedad. Todos reciben el rédito de la empresa, y entonces se elimina el plusvalor, se evita la explotación.

¿Pero por qué los acuerdos voluntarios entre partes son “explotación”? Porque no hay igualdad de condiciones frente a este acuerdo. ¿Qué alternativas tienen los asalariados, que aceptar cualquier cosa que el empleador ofrezca? Los dueños de los medios de producción tienen la posibilidad de exigir a los pobres que acepten el mínimo, si no quieren ¡morir de hambre!
Martín hizo un buen punto, que el profesor Astarita aun no respondió. ¿Acaso las sociedades anónimas actuales no pertenecen a decenas, cientos o miles de personas desconocidas que tienen pequeñas porciones de una empresa? ¿Acaso uno no puede hoy participar en cualquier empresa?
Me aventuro a adelantarme a la respuesta, bajo la lógica de Astarita: ¡NO! Porque hay personas que no tienen capacidad adquisitiva para comprar esas acciones. ¡Entonces quedan fuera del sistema! ¡Quedan excluidos de todas estas compañías!
Si uno retrocede en el debate, al profesor Astarita le preocupa el surgimiento de los derechos de propiedad. Es injusto que unos hoy tengan tanto y otros tan poco. Y el origen de la propiedad, en Venezuela por ejemplo, pero también en el resto del mundo ¡es ilegítimo!
Mi preocupación entonces es la de Mises-Hayek. ¿Puede una sociedad organizarse a través de la propiedad comunal de los medios de producción? Me refiero a la tesis sobre la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo. Consulté con el profesor Astarita, y todavía no respondió.
Astarita reconoce, me parece, que el capitalismo es el sistema más eficiente para producir bienes y servicios. Marx también aceptaba al capitalismo como un sistema progresivo, frente a los sistemas anteriores. Pero la mala distribución del ingreso que genera el capitalismo, la polarización, las crisis recurrentes, y el hambre en ciertas regiones, abren una serie de problemas de difícil solución, que tienden a presionar por abandonar el sistema y, según ciertas “tendencias” y “leyes históricas”, acabaremos por pasar al socialismo.
Nosotros insistimos que las “tendencias observadas” fueron equivocadas. No hubo en la historia del capitalismo “concentración de capital”, o al menos, la clase media hoy es representada por una población que Marx jamás hubiera esperado. ¡Más que exclusión, nosotros vemos inclusión bajo el capitalismo!
Insistiremos también en la estabilidad endógena del sistema. Podemos intentar recomendar la lectura del clásico de Leonard Read, “Yo, el lápiz”, pero me temo que no tendremos éxito. La lectura opuesta está tan cargada de desconfianza sobre el capitalismo, que este clásico no será leído más que como otro ¡cuento de hadas!
El traspaso al socialismo, sin embargo, me cuesta mucho verlo. Nosotros pensamos que en aquellos lugares donde los principios de libertad individual, economía de mercado, propiedad privada y gobierno limitado tienen lugar, el bienestar aumenta ¡para todos! Y en aquellos lugares, donde hoy vemos pobreza extrema es precisamente porque estos principios no tienen lugar. ¡Nosotros pedimos más capitalismo! ¡El marxismo pide menos!
Quiero cerrar con una crítica… que es más bien una pregunta, quizás desde el utilitarismo. Imaginemos que hay una revolución cultural en el sentido que Astarita o Marx anhelan. Imaginemos que la propiedad de los medios de producción pasa a manos de ciertas comunidades, que empiezan a producir bienes y servicios. ¿Es correcto decir que hay división del trabajo, hay comercio, hay precios, pero no hay asalariados?. Cualquier individuo tiene derecho, según entiendo, para sumarse a una de estas empresas comunales. ¿Es así? Imagino que se le asigna una función, pero sabe, también, que su esfuerzo o “eficiencia” tiene poca y nula relación con su bienestar. ¿Acaso no surgirían free riders? Imagino que el sistema se sostiene sobre un compromiso solidario de cada trabajador, de que todos debemos esforzarnos por el bien común. ¿Acaso esto no choca con la real naturaleza del hombre? ¿Le importa a todos los individuos el bien común? ¿o en la naturaleza del hombre sólo importa maximizar la situación individual? No quiero aquí enfatizar “la virtud del egoísmo”. Sólo me preocupa que tal sistema sea imposible en el mundo real.
Y en el mismo sentido. Imaginemos que todos los trabajadores dentro de la sociedad tienen inicialmente el mismo ingreso. Unos decidirán gastar. Otros decidirán ahorrar. ¿Acaso no surge bajo este sistema cierta polarización? Ahora imaginemos que los que ahorran deciden por sí mismos abrir una empresa aparte. ¿Pueden hacerlo? Imagino que sí, pero no puede contratar asalariados. Pero, ¿por qué no puede hacerlo? Si no hay ahorros que permitan generar nuevas inversiones, ¿cómo podemos concebir económicamente la viabilidad del sistema? ¿Cómo alimentamos literalmente a la sociedad global? ¿Qué incentivos tendrán las personas para emprender? A esta altura, me surgen cientos de preguntas, y entonces, de nuevo… ¡no comprendo lo que propone Marx, ni el socialismo!

Astarita: Es difícil responder en poco espacio tantas cuestiones. Voy a ser un poco telegráfico. Esta respuesta de todas formas se integra a otras respuestas que di a los críticos “austriacos”, incluida la respuesta a la crítica a la teoría del valor trabajo.

a) Si bien la relación capitalista supone la relación asalariada, no toda relación asalariada supone una relación capitalista. En el ejército de la antigua Roma imperaba el salario, y el ejército no era una empresa capitalista. Cuando discutí la formacion social soviética expliqué que la existencia formal del salario no era suficiente para definir a la URSS como capitalista. Hay capital cuando imperan las leyes del mercado, se vende fuerza de trabajo y se genera valor y plusvalor. Esto al margen de que exista mayor o menor interferencia del Estado que altere la acción de esa ley del valor.

b) He planteado que el monopolio de los medios de producción por parte de una clase social determina una relación de dominio sobre los no propietarios de los medios de producción. Expiqué que esta relación de dominio se impuso históricamente. Los críticos de la teoría de Marx no respondieron el argumento. Expliqué también que si en un país 100 personas se apoderaron de la tierra disponible, y generaron medios de producción, las siguientes 100 personas no tendrán otro remedio que aceptar trabajar como asalariados de los 100 primeros, o morirse de hambre. De hecho, esto es lo que sucedió en la colonización de EEUU, el país capitalista por antonomasia. Los críticos tampoco respondieron a este argumento.

c) No se responde al argumento, pero se saca de la galera la preguna de si acaso los trabajadores no pueden participar de la propiedad de las empresas a través del sistema accionario. La respuesta es que no, que la participación de los trabajadores a través del sistema accionario nunca pasa de niveles despreciables. Jamás, en ningún país capitalista, se puso en cuestión el poder de decisión de la clase capitalista sobre las inversiones a través del sistema de acciones. En EEUU, después de 200 años de desarrollo capitalista, los datos dicen que menos del 1% de la población posee más del 90% de los paquetes accionarios (dato de Sherman). Cuando Rusia hizo la transición hacia el capitalismo, fueron repartidos “vouchers” entre los trabajadores que supuestamente iban a generar propiedad social. ¿Cuál fue el resultado? Una gran concentración de la propiedad accionaria en pocas manos. Los críticos pasan por alto los datos, la historia. El marxismo, que comprende que en el estudio social hay que tener en cuenta la historia, tiene también una explicación teórica para estos resultados. La explicación es que la clase obrera, de conjunto, recibe como paga el valor de su fuerza de trabajo. De esta manera el sistema capitalista no solo reproduce las condiciones materiales de producción, sino también reproduce una relación social. De conjunto, como clase, los trabajadores tienen acceso a los medios de consumo. Y esto sin contar los casos en que el salario ni siquiera alcanza para la reproducción de la fuerza de trabajo (que no se limitan a los países atrasados).

d) El “acuerdo” del trabajador para vender su fuerza de trabajo y aceptar la autoridad del empresario en la empresa no es simplemente “voluntario”. Hay una libertad que está constreñida por la carencia de medios de subsistencia y de medios de producción.

e) La concentración de la riqueza en un polo es un hecho en el sistema capitalista. He dado el dato de la concentración accionaria en EEUU; en otro comentario he dado el dato de la concentración de la tierra, que posiblemente sea más significativo, dado que el punto de partida fue un reparto igualitario de la tierra. En China, en la medida en que se desarrolla el capitalismo, aumenta la polarización social. Y así se puede seguir con el resto de los países capitalistas. En “Valor, mercado mundial y globalización” he presentado muchos datos sobre esto, tomados de organismos oficiales (Naciones Unidas, OIT, Banco Mundial).

f) Los críticos responden a lo anterior diciendo que la clase media crece. El argumento del crecimiento de la llamada “clase media” es viejo. Se sostiene que Marx se equivocó porque, según Marx, la clase media tendería a achicarse, y a crecer la clase obrera. La realidad es que la crítica a Marx también es equivocada. Por clase obrera el marxismo no entiende solo al obrero industrial, sino a todo aquel que está subsumido al capital, o al Estado capitalista, bajo una relación asalariada. Actualmente, en los países más desarrollados, más del 80% de la fuerza laboral está en esa situación. Las profesiones independientes tienden a desaparecer porque incluso los profesionales son crecientemente contratados como asalariados del capital. He escrito sobre esto en otros trabajos; por supuesto, hay mucha literatura marxista sobre este asunto (Mandel, Braverman, etc.). La crítica es desacertada, y demuestra, una vez más, que se ataca lo que no se conoce.

g) Los críticos de Marx sostienen que el capitalismo es esencialmente estable, y que toda inestabilidad proviene del accionar del Estado (y los bancos). La realidad es que desde que el capitalismo es capitalismo los ciclos económicos, con sus correspondientes crisis, se han sucedido en todos los países, y a nivel mundial. Sucedieron con mayor o menor intervención del Estado; y las expansiones crediticias que acompañan a la expansión de los ciclos son endógenas al sistema. Las crisis, por supuesto, traen aparejadas no solo inmensas desvalorizaciones de capital y destrucción de las fuerzas productivas, sino también desocupación, miseria y hambre para millones de seres humanos. Marx predijo que estas crisis se seguirían produciendo, y en escala mundial en la medida en que el mercado se expande. Un pronóstico que, por ahora, parece haberse confirmado.

h) Por último, acerca de la construcción del socialismo. Ya he explicado en otros “Comentarios”, o en las notas sobre la URSS, que Marx (o Engels) jamás plantearon que el mercado pudiera desaparecer en un corto plazo de tiempo, una vez derribado el sistema capitalista. Incluso hablaron del paso de generaciones para soñar siquiera con suprimir el mercado. También he planteado que diversas formas de propiedad común podrán ser utilizadas como vías de transición hacia una sociedad socialista. Entre ellas, las cooperativas de productores. Es claro que una vez expropiados los capitalistas, habrá necesidad de medir la productividad de los trabajos, esto es, los tiempos de trabajo en relación a los valores de uso. En ausencia de un control colectivo, esta medición deberá hacerse por medio del mercado. Para saber en qué medida cada cual contribuye al valor social, deberá apelarse al mercado. Lo que impedirá la expropiación de los medios de producción privada es la explotación en beneficio de una clase social.
Por supuesto, no habrá derecho a contratar mano de obra de forma privada, porque estará prohibida la explotación del trabajo. No tiene sentido quejarse por esta falta de “libertad” porque es una medida que se toma a partir del rechazo a la explotación del capital. Después de todo, ¿qué decir de alguien que se quejara porque el sistema actual le coarta la libertad de tener esclavos, de explotar el trabajo infantil, o mantener gente en servidumbre?
Volviendo a las formas de transición, he planteado también que los ritmos, las formas concretas que adoptará, etc., dependerán de la decisión libre de los propios productores y consumidores. Esto es parte del programa del socialismo (aunque no de las corrientes burocrático stalinistas). Es la idea de una democracia deliberativa y participativa. Para que exista esta democracia debe acabarse con la desigualdad de poder económico. En la sociedad actual el que tiene el poder económico “vota” con sus inversiones. El propio Locke reconocía que no podía haber democracia donde existiera una fuerte desigualdad de la riqueza. Al acabarse con el monopolio privado de los medios de producción, cada persona tendrá un status social igual, desde el cual se podrá tener una participación directa en los asuntos públicos. Esto es, una situación opuesta a la del sistema capitalista actual, donde la gente común solo elige a quienes han de oprimirlos por los próximos años, sin casi posibilidad de incidencia práctica en las decisiones que afectan a sus vidas.
En otro plano, el mantenimiento del mercado se debería complementar con una planificación general de la economía, aunque no estaría planificado en sus formas más concretas, debido al accionar del mercado. Recordemos que el mercado capitalista sanciona ex post; un régimen de transición al socialismo articularía (vieja propuesta de Trotsky en sus críticas al régimen stalinista) el plan, el mercado y las decisiones de los productores (aquí incluiría, siguiendo a Korsch, también a los consumidores). Por esta razón el plan sería orientativo, y tendría en cuenta las señales del mercado; así como los productores y consumidores discutirían el plan.

Por último, todas estas cuestiones no se pueden resolver apropiadamente en unos “Comentarios”. Pero algunas las iré ampliando en futuras notas.

Ravier: Agradezco profesor su tiempo y disposición a responder. Quiero aclarar que mi intención es entender, más que confrontar, pues como ha dicho, el tiempo y espacio no nos permiten ahondar en todo esto, y las diferencias entre paradigmas y lenguaje que nos acompañan en cada diálogo, hacen difícil el entendimiento.
Como le he comentado hace tiempo en privado -y ahora Eduardo plantea lo mismo-, sigo buscando algún marxista con quien escribir un libro, en forma de un largo diálogo sobre el socialismo y la sociedad libre, como sistemas comparados, pero aun no lo he encontrado. Invito a los lectores a que sugieran a alguien dispuesto a acompañarme en el proyecto.
En cuantos a sus comentarios, respondo telegráficamente,
a) Le agradezco la mención del caso del ejército en Roma para corregir mi síntesis. Pienso que es muy útil. Quedará pendiente, sin embargo, comparar distintas definiciones sobre el capitalismo, y ver cuál se ajusta más a lo que estamos viviendo.
Por ejemplo, si tomamos Wikipedia, “El capitalismo es un orden social que resulta de la libertad económica en la disposición y usufructo de la propiedad privada sobre el capital como herramienta de producción.” Y “libertad económica”, tiene un significado que me parece consistente con el “Índice de Libertad Económica” que mencioné en algún comentario previo.
Se nos acusa de desatender a los datos, pero si observa este indicador, entonces Venezuela califica como una economía reprimida, que está muy lejos de la libertad económica, y del capitalismo, como nosotros lo entendemos. Habrá que discutir lo correcto de estos indicadores, pero hoy podemos decir a nivel práctico que Hong Kong, Singapur, Australia, Nueva Zelanda y Suiza están más cerca de lo que nosotros entendemos por capitalismo. No se trata sólo del tamaño del gobierno, aspecto ligado al intervencionismo, sino que hay otros 9 factores clave para el funcionamiento y coordinación de los mercados.
b) Respecto al dominio histórico de unos sobre otros, Ivan Carrino le acercó un artículo de Hans Herman Hoppe, que en mi último comentario volví a linkear. No coincido con la obra de este autor, pero con tiempo, me gustaría conocer sus comentarios al respecto. Resumiendo, nosotros no desconocemos las relaciones de dominio histórico que ha habido, pero pensamos que justamente el comercio termina con la guerra, la confrontación y el dominio, pues la globalización trae paz. Esto lo trabajé aquí.
Luego, Ud. dice: “Expliqué también que si en un país 100 personas se apoderaron de la tierra disponible, y generaron medios de producción, las siguientes 100 personas no tendrán otro remedio que aceptar trabajar como asalariados de los 100 primeros, o morirse de hambre.” Hay mucho que decir sobre esto, y me parece que el error central radica en el colectivismo metodológico sobre el cual basa sus argumentos. Una clase es dueña de los factores de producción, la otra es sirvienta de la primera. ¡Y esto es falso! Ud. puede ser un asalariado en la Universidad donde dicta clases, y luego ser un capitalista desde su computadora, contratando profesores para que dicten cursos de economía marxista en todo el mundo. Hablando de ideas viejas, me parece que el marxismo debe renovar el discurso. Hoy lo que separa al rico del pobre es un emprendimiento, una idea. No hace falta capital para emprender. Esto ya abre todo un abanico de teorías de empresarialidad que me parece han sido siempre ajenas a los autores marxistas. En uno de mis comentarios hablé del ascenso social que acompaña al capitalismo, sobre el cual no hizo mención. Hay millones de experiencias de personas que han pasado de la pobreza a la riqueza con sólo una idea.
c) Se nos acusa de no atender a los datos, ni a la historia, pero se seleccionan datos y se sesga la visión de la discusión. ¿Qué importancia puede tener que el 90 % de las acciones en EEUU esté en manos del 1 % de la población, si la pobreza en ese país casi no existe? El caso de Rusia es más interesante aun. Siempre que el socialismo intentó llevarse a la práctica terminó mal precisamente por la naturaleza “corrupta” de quienes llevarán adelante el proceso.
Luego, nuestros estudios precisamente intentan aprender de la historia, estudiando los procesos espontáneos, evolutivos, que han formado nuestras instituciones. El lenguaje, el dinero, el derecho, el comercio, la división del trabajo, la globalización, surgen espontáneamente en el mercado. No sólo nos importa respetar estas instituciones, sino fundamentalmente analizar por dónde van esas “tendencias observables” en términos de Marx. Y aquí tenemos una diferencia central en lo que prevemos para el futuro.
d) Este aspecto de evitar los acuerdos voluntarios es el más grave del sistema que propone. Se trata de atentar contra la libertad del trabajador, como si todos ellos, y diría nosotros, estuviéramos todavía condenados a trabajar en la mina, en condiciones deplorables. No es el caso. Los trabajadores hoy gozan de beneficios que desconocieron en todos los otros sistemas previos. Insisto aquí en la necesidad de renovar el discurso.
e) Ud. se horroriza con los datos de la concentración de la riqueza en un polo, pero esto es totalmente insignificante. Observe la historia de la empresarialidad [http://newmedia.ufm.edu/gsm/index.php?title=Gomezcreadoresriqueza], vea quiénes son los líderes de las empresas de mayor facturación, compárelo con el origen de sus familias, y quizás se sorprenda. El capitalismo da a cada uno lo que le corresponde, según su trabajo, su esfuerzo y su creatividad. Seguir insistiendo en distintas “clases” es un error que genera división y hasta parece condenar a los pobres.
Si Ud. le dice a un alumno: “Lo siento, eres pobre y morirás pobre. La culpa la tienen los americanos que te han condenado a esta situación”. Ese alumno pierda toda esperanza. Si en cambio, le dice que lo único que necesita para salir de la situación es esfuerzo y creatividad, esa persona -sin duda-, mejorará su situación.
f) Sus preocupaciones acerca de la desaparición de los profesionales se entiende a partir de su teoría de la explotación, pero lo cierto es que la libertad de elegir, es lo que lleva a los mismos a pasar a un trabajo como asalariados. No hay uso de la fuerza en este proceso, ni tampoco una situación de hambre y pobreza que los fuerce a elegir ser asalariados.
g) Que las crisis y ciclos económicos son endógenos al sistema es algo que habría que discutir en otro lugar. Empíricamente, habrá que estudiar caso por caso. Después de todo, desde que el capitalismo existe, ha habido gobiernos. Por eso insisto que cuando decimos capitalismo, nos referimos a un sistema puro, sin o con limitada intervención del gobierno, que en realidad ha sido quien genero las sucesivas fases de auge, crisis y depresión. Así como Marx anticipó que las crisis y los ciclos seguirían, Richard Cantillon, Adam Smith, David Ricardo, y Mises también lo predijeron. Nosotros también predecimos hoy que los ciclos seguirán y serán más profundos. La discusión es teórica. ¿Por qué ocurren los ciclos? Es allí donde Mises tiene razón, y Marx no.
h) La construcción del socialismo es el argumento que más me interesa. Porque se pueden encontrar muchas fallas al capitalismo, y más aun si no se distingue entre intervencionismo y capitalismo puro, pero si no podemos concebir una transición a un sistema alternativo, la crítica se queda en palabras.
La transición al sistema que nosotros proponemos es más clara. Si la causa de todos los males está en el Estado, debemos desmantelarlo y purificar el sistema hacia una sociedad libre. Toda la evidencia empírica que nos muestra choca contra la realidad de que no hemos observado nunca un sistema capitalista puro como nosotros lo entendemos, con estado mínimo.
En la transición propuesta al socialismo, mi principal preocupación es acerca del modo en que las cooperativas de productores medirán la productividad del trabajo, y en particular que sea a través del mercado. ¿Qué quiere decir mercado? ¿Puede haber mercado luego de expropiar los medios de producción y en ausencia de la posibilidad de contratar mano de obra de forma privada?
Ud. dice que “al acabarse con el monopolio privado de los medios de producción, cada persona tendrá un status social igual, desde el cual se podrá tener una participación directa en los asuntos públicos.” Yo pienso que en una sociedad libre tendríamos un status social igual, donde imperará la igualdad ante la ley. Y que el único camino que necesitamos para mejorar nuestra situación es la propia creatividad. Insisto aquí con lo antiguo del argumento de los factores de producción. ¿Cuántos miles de proyectos de inversión pueden llevarse adelante hoy sin necesidad de capital, pero contratando asalariados?

Astarita: Dos cuestiones (varios argumentos se empiezan a repetir): a) La carencia de medios de producción obliga a una clase social a vender su fuerza de trabajo. Aquí cuenta el fenómeno en términos sociales, no se trata de si algún trabajador puede escapar a este destino. Por eso el análisis es social. A nivel de “grandes números”, nadie se hace productor con una computadora desde su casa. La producción de automóviles, viviendas, comida, artículos para el hogar, acero, ácido sulfúrico, microprocesadores y millones de bienes y servicios, exigen medios de producción. Es la propiedad de estos medios de producción la que genera relaciones de poder en la sociedad actual. Relaciones de poder que se hacen sentir en todos los niveles, el político, el institucional, además del económico. La posibilidad de incidir en las decisiones políticas del Estado de IBM, Bank of America o GE es cualitativamente distinta de la que tiene un humilde trabajador de cualquiera de esas empresas. Y esto no es discurso que atrasa, es realidad actual, contante y sonante.
b) La articulación de planificación, mercado y democracia de productores y consumidores, es perfectamente factible. Por supuesto, puede haber mercado sin propiedad privada de los medios de producción, y sin libertad para contratar mano de obra asalariada. Personalmente no coincido con los teóricos del llamado “socialismo de mercado”, en el respecto de que sostienen que fuese el estadio último de la evolución socialista. Sin embargo, pienso que sus planteos son perfectamente aplicables a las décadas que seguirían a la expropiación de los capitalistas. Subrayo, Marx y Engels siempre pensaron que la supresión del mercado sería una cuestión de generaciones.

Astarita: Agregado sobre el mercado en una sociedad de transición, poscapitalista.
En esta economía las unidades de producción serán, no empresas capitalistas privadas, sino empresas estatales y cooperativas. El mercado, además, podrá reflejar valores sociales apreciados por la comunidad. Por ejemplo, referidos a educación, salud, vivienda, etc. Habrá un plan orientativo, pero la decisión de producir es tomada por los productores. Las cantidades producidas y los precios no son fijados por el Estado.
Con respecto a las cooperativas, una forma puede ser la siguiente (propuesta por los teóricos del socialismo de mercado): el Estado es dueño de los medios de producción y los alquila a grupos de trabajadores de tal manera que cada trabajador obtiene recursos productivos de aproximadamente el mismo valor. Cada cooperativa decide el volumen de producción y vende los bienes en el mercado. Los beneficios son distribuidos entre los miembros de la cooperativa.
Se supone que los beneficios por encima de determinado umbral reciben fuertes impuestos, que se destinarán a la acumulación de recursos para generaciones futuras, o parcialmente para financiar el estado de bienestar que provee para necesidades esenciales gratuitamente. Para las cooperativas que no puedan realizar beneficios, habrá un sistema de seguridad social que proveerá ingresos a sus miembros, hasta que encuentren una línea de producción más rentable. La contratación de mano de obra será ilegal, de la misma manera que hoy no se pueden tener esclavos.
A su vez, las comunidades podrán tener control de empresas (una idea que han reivindicado los viejos anarquistas). Lo importante es que paulatinamente los productores vayan coordinando la producción entre las diferentes unidades, según un plan orientativo.
En este esquema, se ha suprimido la principal fuente de explotación del sistema capitalista, la relación capital / trabajo asalariado. No elimina otras fuentes de injusticia y desigualdad (el mercado no remunera siempre según el esfuerzo, etc.). Pero permite avanzar hacia una sociedad más igualitaria, en que se acabe la explotación del trabajo.
¿Por qué los seres humanos no podrán avanzar hacia otras formas de asociación, más humanas, no explotadoras, no agresivas con la naturaleza?

Ravier: Hay un aspecto que no comprendo de la argumentación en el que quizás el profesor Astarita me pueda ayudar. Ud. dice que la razón por la cual se deben evitar los acuerdos voluntarios es que hay una parte que por su situación particular de mayor pobreza relativa, tiene menor poder de negociación, y entonces surge la explotación. El hecho de que haya millones de personas que elijan ser asalariados voluntariamente, por sus deseos, no por su condición, carece de importancia. ¿Es así? No le llama la atención que millones de personas (y de profesionales) prefieran ser “explotados” en lugar de manejar emprendimientos propios o formar parte de una cooperativa?
Y luego, Ud. citaba arriba el caso de China. Me parece que nunca en la historia de la humanidad la pobreza se ha reducido tanto, y tan rápido, incorporando a millones de personas a una clase media que crece. Nunca se ha “incluido” a tanta gente al sistema de división del trabajo internacional. Por supuesto que todavía hay tareas pendientes… pero China es un ejemplo de lo que el capitalismo puede hacer. De un aislamiento total, China se integró a la OMC, y eso permitió un desarrollo y un proceso de inclusión, pocas veces visto.
Mi impresión es que en la medida que el proceso se extienda al resto de Africa y otras zonas todavía fuera del sistema, los excluidos serán cada vez menos.
Insisto que entiendo las buenas intenciones al intentar limitar la explotación. Pero el error, de nuevo, radica en la teoría del valor trabajo y el colectivismo metodológico en los cuales se basa toda la argumentación.

Astarita: Primero, el pequeño productor puede padecer una situación de atraso tecnológico tal (o falta de economías de escala, etc.) que genera menos valor que el promedio social para mantenerse competitivo. Esto es elemental, es la base de la explicación marxista de por qué se arruinan las clases medias (los pequeños productores) y avanza la proletarización. Cuando llegaron los grandes supermercados a mi barrio, varios pequeños comerciantes se arruinaron; los hijos de dos de ellos entraron a trabajar en uno de los supermercados. Esto se repite a escala por todos lados. Es curioso que en otros comentarios usted negaba la ley de Marx a la concentración, y ahora reconoce que muchos pequeños propietarios productores deben renunciar a continuar sus emprendimientos y entran a trabajar como empleados.

Segundo, con respecto a China, ya le expliqué en otras respuestas que el marxismo no niega que el sistema capitalista desarrolla las fuerzas productivas, y esto implica mejora de niveles de vida con respecto a regímenes precapitalistas. Esta es la base material y social del proyecto socialista. Se lo he explicado una cantidad de veces: el marxismo no comparte las posiciones del llamado socialismo utópico.