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Recomiendo este post de Rolando Astarita sobre el Gulag de Corea del Norte. Luego de una descripción de las atrocidades que ocurren en este país, el profesor Astarita concluye:

Pero la mayoría de la izquierda a nivel mundial mira para otro lado y se mantiene en silencio. Más grave incluso, Fidel Castro y Hugo Chávez apoyan abiertamente al régimen de Pyongyang y los Kim. Alguna vez Marx dijo que el comunismo “tosco”, que negaba la personalidad del ser humano, era la negación abstracta de la civilización y la cultura, y el retorno al hombre pobre y carente de necesidades (Manuscritos económicos-filosóficos de 1844). El régimen de Corea del Norte parece superar en vileza y barbarie todo lo que podía haber imaginado Marx. Tal vez solo sea comparable con lo que establecieron en los 1970 los Khmers rojos en Camboya. No solo hay que acabar con el gigantesco y oculto gulag norcoreano, sino también hay que preguntarse por qué y cómo es que desde tantos sectores de la izquierda se siguen defendiendo estas atrocidades. No habrá reconstrucción política e ideológica de las fuerzas socialistas en tanto estos problemas no se encaren de frente, y hasta la raíz. Este modelo de sociedad no es alternativa para ningún ser humano. Nunca más apropiado para recordar aquella divisa de Marx, de “nada de lo humano me es ajeno”. Nadie en la izquierda, o en el pensamiento simplemente progresista, debería ser indiferente a lo que sucede en Corea del Norte. Algunos dirán que lo mío es “propaganda imperialista”. Conozco este tipo de razonamiento del stalinista típico, e incorregible. Pero en esto no hay que ceder a la opinión de la izquierda “políticamente correcta”,  nacional y popular, que está acostumbrada a avalar cualquier porquería. Defender al régimen de los Kim no es defender al socialismo, sino todo lo contrario.