Análisis político de Rosendo Fraga

Protagonista del ciclo de desayunos para socios que organiza la Fundación Libertad y Progreso con apoyo de la Fundación Naumann y RELIAL, el analista político Rosendo Fraga estimó en 60% el porcentaje de posibilidades de victoria de Cambiemos para las elecciones de este año. “De acá a 90 días puede pasar de todo, pero hoy diría que hay un 60% de chances que gane Cambiemos; un 30% de que gane Cristina y un 10% de que gane Massa. Estos porcentajes se modificarían después de las PASO. Cambiemos tiene a favor dos cuestiones: es gobierno nacional y provincial, contando tanto con las figuras máximas para hacer campaña y contando con el aparato estatal; y el peronismo va a dividido en tres”, destacó Fraga ante un auditorio colmado en el Hotel Feirs Park, donde se realizó el encuentro.
“Hoy creo definitivamente que gana Cambiemos, aunque en tres meses todo puede cambiar. Por ejemplo, Cristina tiene cosas a favor que pueden impulsar que la voten, como que el Conurbano tiene el récord de desempleo en el país según el INDEC y que la oferta política anti k va dividida en tres (Cambiemos, Massa y Randazzo)”, señaló Fraga.
El analista destacó 10 hechos a tener en cuenta de cara a las próximas elecciones:
1) “Cambiemos puede llegar a alcanzar 100 diputados y 20 senadores después de esta elección, pero no va a tener mayoría. Va a tener que negociar para nombramientos de jueces, leyes, etc”.

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TRAS EL PODER – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLNo me refiero a la capacidad de hacer algo sino al dominio sobre otros. En primer lugar, como ha señalado Erick Fromm, quien ejerce el poder o quienes lo desean tienen una personalidad siempre débil puesto que es del todo insuficiente por lo que necesitan del sujeto dominado para completar su vacío existencial ya que no se sienten alimentados con su ser en verdad escuálido.

Desde que James Buchanan y Gordon Tullock explicaron el public choice ya no cabe la sandez de sostener la teoría del “servidor público” en abstracto de los intereses personales ya que se trata de sujetos que persiguen los suyos igual que cualquier mortal, es decir, no hay acciones desinteresadas (en verdad una perogrullada ya que se actúa porque está en interés del sujeto actuante). Es cierto sin embargo que en algunos casos puede estar en interés del político hacer el bien a otros pero, como es de público conocimiento, la situación más frecuente es que se trata de individuos que buscan la foto, los favores non sanctos, cuando no los dineros malhabidos.

Hay pigmeos mentales que toda su vida sueñan con ser ministros y equivalentes solo para satisfacer sus inclinaciones, aunque comprenden que no podrán hacer bien las cosas puesto que no se han tomado el trabajo de abrir caminos con ideas liberales de fondo. Muchos son los que describen incendios pero muy pocos son los que se detienen a explicar el foco del fuego y el modo de eliminarlo.

Este panorama ocurre ya se trate del “derecho divino de los reyes” o del “derecho ilimitado de las mayorías” en sistemas de democracia pervertida tal como apunta Bernard de Jouvenel en su monumental On Power. Its Nature and the History of its Growth. El poder en este sentido se opone al amor tal como lo explica magníficamente Tolstoi en The Law of Love and the Law of Violence y también Ronald V. Sampson en su The Psichology of Power donde ilustra su idea contraponiendo en los extremos la figura de Jesús a la de Hitler.

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Raíces y evolución del liberalismo de la Escuela Austriaca

Escuela_AustriacaComparto un artículo que escribí para el 9no concurso de ensayos “Caminos de la Libertad”, organizado por el Grupo Salinas de México. Allí traté de sintetizar las raíces del pensamiento austriaco, y las cinco etapas que comprenden su historia y su evolución. En otros términos, intenté desarrollar una mirada al pasado, al presente y al futuro de esta tradición de pensamiento.

Este ensayo se propone estudiar las raíces del liberalismo de la Escuela Austriaca, y las distintas etapas evolutivas que surgieron desde su fundación. En este sentido se destacan raíces en los pensadores pre-socráticos de la Antigua Grecia, en Juan de Mariana y la Escuela de Salamanca, en las contribuciones del irlandés Richard Cantillón, en la Fisiocracia y el laissez faire francés, en el pensamiento escocés de Adam Smith, David Hume y Adam Ferguson y en la Escuela Clásica británica que reunió a los “primeros economistas teóricos” a partir del último cuarto del siglo XVIII. Además, podría destacarse con cierto paralelismo cronológico a los autores clásicos de las Ciencias Políticas, que desarrollaron una literatura específica sobre los límites al poder y el control al Leviatán, nutriendo e influenciando los escritos de filosofía política de los autores austriacos. La tradición austriaca, sin embargo, surge como “Escuela” en Viena recién a fines del siglo XIX, tomando en general a 1871 como el año de su fundación. Su máximo esplendor lo alcanza entre la segunda y tercera década del siglo XX especialmente con las contribuciones de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, aunque luego –entre 1940 y 1970- sus autores principales caen en el aislamiento. El resurgimiento de los años 1970 le devuelve a esta Escuela algo de protagonismo, abriendo poco después una etapa de oportunidades para desarrollos modernos en distintos campos de estudio de la economía. Concluimos el trabajo con algunas reflexiones acerca de la actualidad de la Escuela, con mayor presencia de sus seguidores en las universidades y también en revistas científicas.

Acceda aquí al artículo completo.

El ensayo recibió una mención honorífica en el concurso mencionado. En la ocasión Nail Ferguson recibió un premio “Una vida por la libertad“. Aquí las fotos de la premiación. Aquí los ganadores y el acceso a los ensayos finalistas.

Reflexión de domingo: ¿Existe hoy un “vacío de poder”?

ABL_AmbitoEn estos días, en medios argentinos, a raíz de la ausencia de discursos de la Presidenta, se suele repetir en tono de queja que hay un “vacío de poder”. Personalmente me llama poderosamente la atención esta queja puesto que los argentinos tenemos al Leviatán sobre las espaldas a diario y si operaran las fuerzas de seguridad y la justicia no es para nada necesario que el Poder Ejecutivo siga interviniendo en nuestras vidas. Lo dicho sería en verdad una buena noticia para festejar.

Por Alberto Benegas Lynch (h)

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Al rescate del científico social

SabinoEn esta presentación, Carlos Sabino ofrece respuestas a una pregunta esencial: Es la Historia, ¿ciencia o arte?

Propongo tomar esta presentación como punto de partida para intentar responder también a otras preguntas. ¿Qué relación existe entre la teoría y la historia? ¿Puede haber historia sin teoría previa? ¿Debe el historiador formarse en filosofía, antropología, economía, política, derecho o puede trabajar de forma independiente de esas y otras ciencias sociales? Lo mismo cabe decir de estas otras ciencias. ¿Debe el economista formarse en historia? ¿Debe el politólogo estudiar derecho? Yo creo que sí.

Mi impresión es que el historiador, el politólogo o el economista, no harán un trabajo profundo y responsable si no se forman hasta cierto punto en las otras disciplinas. Las ciencias sociales gradualmente crecen en complejidad, y esto lleva a los profesionales a la especialización, pero con ello, se va perdiendo al “científico social” capaz de ver más allá de las fronteras de esas disciplinas, y con ello, lamentablemente se está perdiendo al verdadero profesional capaz de ayudarnos a entender la problemática social.

Los economistas del siglo XVIII y XIX no son Licenciados en Economía. Son más bien, filósofos sociales. Muchos han señalado que entonces, no había economistas. Yo creo que al contrario, hoy no tenemos economistas, y que “economistas” eran los de antes.

¿Cuánto saben de historia, derecho y política, los economistas modernos? ¿Cuánto saben de economía, derecho y ciencias políticas, los historiadores modernos? ¿Cuánto saben de derecho, economía e historia los politólogos?

Lo que vengo pensando desde hace algún tiempo es que quizás se debería formar a un científico social con una base común, pero interdisciplinaria, y luego cada uno profundizará, quizás con estudios de posgrado en la filosofía del derecho, en la economía, en las ciencias políticas, o en la práctica de la historia, pero con ese tronco común e interdisciplinario que le permitirá comprender mejor la realidad social. Visto así, la especialización sólo puede venir después de un estudio general de las ciencias sociales, del que hoy carecen la mayor parte de los profesionales.

Desde luego hay otras carreras más prácticas, como abogacía o contador público, que siguen siendo necesarias bajo la estructura actual. Pero cuando el abogado abandona la práctica jurídica y estudia la filosofía del derecho, no siempre cruza de vereda para estudiar las otras ciencias sociales. Y lo mismo ocurre con las otras profesiones.

Esto es tan sólo una reflexión. Invito a los lectores a ofrecer las suyas.