Desde Punto de Vista Económico les deseamos unas muy felices a fiestas a todos nuestros lectores. Que estas fiestas los encuentren entre familia y seres queridos.

Desde Punto de Vista Económico les deseamos unas muy felices a fiestas a todos nuestros lectores. Que estas fiestas los encuentren entre familia y seres queridos.

El nuevo equipo económico avanza en el cumplimiento de sus promesas de campaña. Primero, redujo retenciones de exportaciones a cero para todos los cereales —e incluso para la industria—, excepto la soja, que bajó de 35 a 30 por ciento. Segundo, eliminó el cepo cambiario, estabilizó su valor oficial en torno a 13,90 pesos. Algunos analistas esperaban que su valor fuera un poco más elevado, pero eso obligaría al Banco Central a desembolsar mayor cantidad de pesos por la excesiva —y quizás fraudulenta— venta del dólar futuro durante la gestión de Alejandro Vanoli.
Argentina inició, con estas y otras medidas, un proceso de cambio de modelo económico que todavía necesita definir en sus aspectos fundamentales. Uno de ellos trata acerca de la integración comercial global, a través del mantenimiento de las relaciones con el Mercosur y con China, pero también de la integración con Estados Unidos y Europa, aspecto que se comenzará a profundizar en la cumbre del Mercosur en Paraguay. No estoy en la mesa chica del PRO, pero creo que la ambición de pertenecer al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés) o generar acuerdos bilaterales con Europa y el Primer Mundo es una de las intenciones del nuevo Gobierno.
A los pocos días de asumir, el gobierno de Mauricio Macri eliminó las restricciones a la compra de USD (cepo cambiario.) Parte de la salida del cepo, según ha trascendido, consistiría en elevar las tasas de interés (en pesos). A la par, varios economistas sugieren que el tipo del cambio al cual se salió del cepo se queda corto, la devaluación debería haber sido mayor.
Las operaciones financieras pueden ser confusas. Quiero, primero, aclarar el peligro de salir del cepo elevando tasas de interés con un sencillo uso del gráfico de demanda y oferta. En segundo lugar, referirme a una interpretación alternativa: que subir las tasas de interés es para contener la inflación, no al tipo de cambio.
Según El Cronista Comercial, el Jefe de Gabinete (Marcos Peña) del nuevo Gobierno de Macri habría sostenido «[n]o vamos a ser tolerantes con la especulación», junto a otras frases como que no van a ser «tolerantes con la especulación a costa de la gente» y que van a ser «muy sólidos en que se respeten las cosas que sean razonables.» Según Peña, algunos aumentos de precios observados recientemente obedecen a incertidumbre, pero otros a especulación por la salida del cepo cambiario (restricciones a la compra de USD en Argentina).
De los comentarios de Peña se desprenden algunas confusiones que creo son generales. Pero también aprovecho la oportunidad para hacer un aclaración respecto a varias críticas que he recibido en los últimos días sobre mis reacciones a ciertas expresiones y dichos del gobierno de Macri.
Me acaba de llegar un libro de Mark Ford titulado Persuation. The Subtle Art of Getting What You Want. Pongo el asunto en contexto. Mark comió en casa a raíz de un congreso organizado por Inversor Global. Es el socio de quien fue otro de los comensales de esa noche, Bill Bonner. Éramos varios los que participamos en ese evento por lo me sugirieron que lo agregue a Mark.
Me lo describieron como un billonario estadounidense, experto en administración de carteras. Por mi parte, tenía otra idea de esa comida en casa, pensaba tratar temas muy alejados de lo crematístico pero me pareció adecuado aceptar la sugerencia de invitarlo a Mark. Pues una vez más me equivoqué, nadie mencionó estrategias de inversión durante esa comida y Mark sobresalió por su versación en lingüística y filosofía. Es un ejemplo del “american way of life”: arreglaba techos mientras estudiaba por las suyas distintas facetas de la vida hasta que se convirtió en lo que hoy es, siempre como autodidacta eligiendo los mejores libros para leer con verdadera devoción.
Después de esa comida, le escribí contándole el “back stage” de esa reunión en mi casa. Le confesé que cuando confirmó su asistencia le anticipé a mi mujer que ese invitado nos arruinaría la comida dados los antecedentes más conocidos de ese personaje, ya que nos desviaría de los temas que quería escudriñar con los otros comensales. También le dije de mi craso error puesto que lo considero una de las personas más interesantes que he conocido y que su participación contribuyó grandemente a que la velada de marras fuera interesante para todos.
El peso del déficit fiscal en Argentina es muy significativo. El número preciso, sin embargo, es muy difícil de estimar. Por un lado la falta de transparencia en las cuentas del Tesoro. Por el otro dudas sobre los datos de PBI informados por el Indec. En los últimos meses se hablaba de un déficit entre el 6 y 7 por ciento del PBI. Pero en las últimas semanas se ha estado sugiriendo que sería sensiblemente mayor.
Aquí ofrezco una muy simple estimación, más no sea para tener un parámetro aquellos que no tenemos acceso directo al tesoro y estimaciones del PBI.
Reproduzco una breve nota originalmente escrita para un especial de Clarín que finalmente no fue reproducida. Una breve explicación de por qué han caído tanto las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA)
Los primeros años del Kirchnerismo disfrutaron del rebote de la crisis del 2001 y de un favorable contexto internacional. El Tesoro superavitario que Néstor Kirchner hereda pasa deficitario en el 2009. Desde entonces, la economía argentina comienza a mostrar deterioros en diversos frentes.
Disponible la actualización con datos disponibles al 15 de diciembre de las series económicas de Argentina.
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George Reisman recibió su Phd en 1963 bajo la dirección de Ludwig von Mises y actualmente enseña economía en la Universidad de Pepperdine. Es autor de El Gobierno Contra la Economía (1979), Capitalismo: Un Tratado de Economía (1996), y varios artículos y ensayos en tópicos de Economía. Fue el traductor al inglés de la obra de Mises Epistemological Problems of Economics (1976). Como presidente de la Jefferson School y escritor del Quarterly Journal of Austrian Economics (QJAE), escribe frecuentemente para la prensa en diferentes temas como la economía de la energía, el ambientalismo, y las políticas antimonopólicas.
AEN: ¿Cómo descubrió que Mises estaba enseñando en Nueva York?
REISMAN: Mi formación en teoría económica era bastante buena cuando ingresé en la Universidad. Tuve mi introducción a la economía cuando tenía once años, allá por 1948. Vi un documental corto en un cine, donde señalaron que EE.UU. tenía 6 por ciento de la población mundial pero producía un 40 por ciento de la riqueza del mundo. Quedé impresionado.
Entretanto, leía una buena revista: The Journal American editada por Westbrook Pegler y George Sokolsky la que me proporcionaba una voz distinguida. Así fui desarrollando mi pensamiento político, pero cada vez era más consciente que pertenecía a la minoría.
Afirmó, estos últimos días, Alfonso Prat Gay: -“Nunca dijimos que íbamos a desmantelar Precios Cuidados […]. Vamos a hacer un acuerdo amplio económico y social. No creemos en los aprietes de [Guillermo] Moreno, pero tampoco creemos en la ley de la selva.”
La referencia aparenta ser simple, pero contiene dos graves problemas para un nuevo equipo económico que debe enfrentar un complejo proceso de reestructuración económica, política y social, después de doce años de regulaciones y controles excesivos sobre el mercado.
Las palabras del nuevo secretario de Hacienda y Finanzas son entonces lamentables, pues nos obliga a retroceder a lo más esencial de los fundamentos de la teoría e historia económica, alterando negativamente las expectativas del propio mercado respecto a la capacidad del equipo económico de afrontar el desafío de revertir esta situación.
En primer lugar, quisiera recomendar al nuevo equipo económico el libro de Robert Schuettinger y Eamonn Butler, titulado “4000 años de control de precios y salarios” y que lleva como subtítulo “Cómo no combatir la inflación”.
La lección es simple: a pesar de las buenas intenciones, los controles de precios fracasan en alcanzar su objetivo de contener la suba de precios, y más bien agravan la situación incrementando la escasez, como consecuencia de que los productores –por las propias intervenciones, regulaciones y controles-, abandonan o reducen la producción de los bienes y servicios en cuestión. Al reducirse la oferta, el precio sube, lo que implica más intervenciones, regulaciones y controles para perseguir el mismo objetivo, lo que a su turno incrementan aún más la escasez, lo que vuelve a incrementar los precios, sometiendo a los consumidores a un proceso caída del poder adquisitivo, que además divide a la población entre quienes se ven obligados a vender por debajo del precio de mercado y quienes deben pagar más de lo que habrían pagado en condiciones de libre mercado.
El mencionado libro ejemplifica numerosos casos recolectados en los últimos 4000 años, partiendo con el Mundo Antiguo y siguiendo con el Imperio Romano, el Medioevo, la Era Moderna, Canadá, Estados Unidos y la Revolución Francesa en el siglo XVIII, casos concretos del siglo XIX, la Alemania nacional socialista y la Unión Soviética entre la Primera y Segunda Guerra Mundial, la posguerra, Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá entre 1970 y 1978, cerrando –en esta versión en español- con un documento del Ing. Alvaro Alsogaray titulado “El control de precios y salarios en Argentina”.
Un segundo libro que complementa el análisis mencionado y que también deseo recomendar se titula “Estado contra Mercado”, y fue escrito por el economista e historiador argentino Carlos Rodriguez Braun, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, quien cuestiona precisamente la afirmación del nuevo Secretario de Hacienda y Finanzas:
“Quizás la imagen más repetida de estos críticos acerca del mercado sea la de su crueldad. El capitalismo es salvaje; el mercado, nos dicen, es la selva. Ahora bien, como sabe cualquiera sin necesidad de salir del salón de su casa, porque basta con ver documentales por televisión, en la selva no hay capitalismo. No hay capitalismo, ni mercado, ni empresas, ni ciudades, ni casas, ni calles, ni gente, ni nada. […] la explicación es bien sencilla: eso sucede porque allí no hay derechos y sólo rige la ley de la selva, la ley del más fuerte, la inseguridad total.
Los mercados, en cambio, florecen en contextos diferentes, donde lo que impera es la libertad, la justicia, la seguridad personal, la protección de los derechos y la garantía de los cumplimientos de los contratos. Por eso la economía de mercado y la civilización y el progreso van de la mano: sus condiciones de existencia y desarrollo son las mismas reglas. […]
El mercado, así, es difícil de definir, pero desde luego no es un sitio ni una tienda. Es un marco institucional caracterizado, digámoslo una vez más, por reglas.”
En ese mercado, la oferta y la demanda determinan los precios. No existen grandes productores capaces de formar precios por sí solos, sin la presencia de la competencia efectiva y potencial. Cada vez que el empresario con poder de lobby se asocia al estado para obtener beneficios o mercados cautivos, lo que ocurre es que se abandona precisamente la esfera del mercado para ingresar en la esfera de la intervención estatal.
Debemos insistir en la importancia de la “certidumbre”. Hoy el campo se pregunta cuándo podrá liquidar sus cosechas con un tipo de cambio oficial ajustado o corregido, mientras toda la industria se pregunta si deberá seguir conviviendo con las restricciones impuestas por Guillermo Moreno y sus sucesores. Las palabras del secretario de Hacienda y Finanzas resultan desafortunadas pues ni siquiera consideró a los “precios cuidados” un elemento de transición, las que además son contradictorias con las promesas de campaña del Presidente electo acerca de liberar las fuerzas de mercado y la creatividad empresarial.