Dos libros para el nuevo equipo económico

4000 añosAfirmó, estos últimos días, Alfonso Prat Gay: -“Nunca dijimos que íbamos a desmantelar Precios Cuidados […]. Vamos a hacer un acuerdo amplio económico y social. No creemos en los aprietes de [Guillermo] Moreno, pero tampoco creemos en la ley de la selva.”

La referencia aparenta ser simple, pero contiene dos graves problemas para un nuevo equipo económico que debe enfrentar un complejo proceso de reestructuración económica, política y social, después de doce años de regulaciones y controles excesivos sobre el mercado.

Las palabras del nuevo secretario de Hacienda y Finanzas son entonces lamentables, pues nos obliga a retroceder a lo más esencial de los fundamentos de la teoría e historia económica, alterando negativamente las expectativas del propio mercado respecto a la capacidad del equipo económico de afrontar el desafío de revertir esta situación.

En primer lugar, quisiera recomendar al nuevo equipo económico el libro de Robert Schuettinger y Eamonn Butler, titulado “4000 años de control de precios y salarios” y que lleva como subtítulo “Cómo no combatir la inflación”.

La lección es simple: a pesar de las buenas intenciones, los controles de precios fracasan en alcanzar su objetivo de contener la suba de precios, y más bien agravan la situación incrementando la escasez, como consecuencia de que los productores –por las propias intervenciones, regulaciones y controles-, abandonan o reducen la producción de los  bienes y servicios en cuestión. Al reducirse la oferta, el precio sube, lo que implica más intervenciones, regulaciones y controles para perseguir el mismo objetivo, lo que a su turno incrementan aún más la escasez, lo que vuelve a incrementar los precios, sometiendo a los consumidores a un proceso caída del poder adquisitivo, que además divide a la población entre quienes se ven obligados a vender por debajo del precio de mercado y quienes deben pagar más de lo que habrían pagado en condiciones de libre mercado.

El mencionado libro ejemplifica numerosos casos recolectados en los últimos 4000 años, partiendo con el Mundo Antiguo y siguiendo con el Imperio Romano, el Medioevo, la Era Moderna, Canadá, Estados Unidos y la Revolución Francesa en el siglo XVIII, casos concretos del siglo XIX, la Alemania nacional socialista y la Unión Soviética entre la Primera y Segunda Guerra Mundial, la posguerra, Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá entre 1970 y 1978, cerrando –en esta versión en español- con un documento del Ing. Alvaro Alsogaray titulado “El control de precios y salarios en Argentina”.

Un segundo libro que complementa el análisis mencionado y que también deseo recomendar se titula “Estado contra Mercado”, y fue escrito por el economista e historiador argentino Carlos Rodriguez Braun, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, quien cuestiona precisamente la afirmación del nuevo Secretario de Hacienda y Finanzas:

“Quizás la imagen más repetida de estos críticos acerca del mercado sea la de su crueldad. El capitalismo es salvaje; el mercado, nos dicen, es la selva. Ahora bien, como sabe cualquiera sin necesidad de salir del salón de su casa, porque basta con ver documentales por televisión, en la selva no hay capitalismo. No hay capitalismo, ni mercado, ni empresas, ni ciudades, ni casas, ni calles, ni gente, ni nada. […] la explicación es bien sencilla: eso sucede porque allí no hay derechos y sólo rige la ley de la selva, la ley del más fuerte, la inseguridad total.

Los mercados, en cambio, florecen en contextos diferentes, donde lo que impera es la libertad, la justicia, la seguridad personal, la protección de los derechos y la garantía de los cumplimientos de los contratos. Por eso la economía de mercado y la civilización y el progreso van de la mano: sus condiciones de existencia y desarrollo son las mismas reglas. […]

El mercado, así, es difícil de definir, pero desde luego no es un sitio ni una tienda. Es un marco institucional caracterizado, digámoslo una vez más, por reglas.”

En ese mercado, la oferta y la demanda determinan los precios. No existen grandes productores capaces de formar precios por sí solos, sin la presencia de la competencia efectiva y potencial. Cada vez que el empresario con poder de lobby se asocia al estado para obtener beneficios o mercados cautivos, lo que ocurre es que se abandona precisamente la esfera del mercado para ingresar en la esfera de la intervención estatal.

Debemos insistir en la importancia de la “certidumbre”. Hoy el campo se pregunta cuándo podrá liquidar sus cosechas con un tipo de cambio oficial ajustado o corregido, mientras toda la industria se pregunta si deberá seguir conviviendo con las restricciones impuestas por Guillermo Moreno y sus sucesores. Las palabras del secretario de Hacienda y Finanzas resultan desafortunadas pues ni siquiera consideró a los “precios cuidados” un elemento de transición, las que además son contradictorias con las promesas de campaña del Presidente electo acerca de liberar las fuerzas de mercado y la creatividad empresarial.

3 pensamientos en “Dos libros para el nuevo equipo económico

  1. Lamentables las declaraciones del nuevo ministro de economía. Sera difícil que Argentina retome el rumbo del desarrollo económico si quienes la administraran no están decididos a corregirlo.

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  2. Comparto totalmente lo expresado en este comentario pero, en todo caso, el error de apreciación consiste en suponer que el nuevo gobierno se iba a manejar con una mayor tendencia hacia la libertad de empresa de la que podría considerar sostenible en términos de gobernabilidad dada su reducida presencia en el Congreso y su necesidad de consolidad poder. En un país donde los tres principales candidatos se esmeraban en tratar de demostrar que eran sostenedores de la presencia del Estado en la economía más allá de lo adecuado para la existencia de una pujante economía de mercado, no puede esperarse que ahora y desde la debilidad inicial para enfrentar el desastre recibido como legado, se realicen declaraciones tan impopulares. El verdadero problema del país siempre va a ser la existencia de una demanda popular de políticas de corte estatista muy arraigada en el pensamiento mayoritario que ha recibido un bombardeo de saturación (medios, sistema educativo, declaraciones de dirigentes, programas de los partidos, asociaciones de intelectuales, libros, TV oficial, etc.) postulando que “más Estado” es igual a “más bienestar, igualdad e inclusión”, incluyendo falsos relatos estigmatizantes de otras situaciones históricas que incluyen adjudicar todos los problemas no resueltos a un elusivo Neoliberalismo siempre asociado a una mayor libertad económica. Entonces concluyo que, más allá de lo que verdaderamente piense el ministro de Prat Gay lo cual desconozco, es muy idílico suponer que vaya a haber una rápida transición hacia mejores contextos para un desarrollo sustentable.

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  3. “La ley de la selva”. Quién entiende, y cuando dicen los ecologistas “la explotación de los recursos naturales sin tomar en cuenta el ecosistema”. En un ecosistema reina el equilibrio natural dado por un sin número de especies naturales y un medio físico que comparten, donde forman una serie de cadenas que muestran la interdependencia de los organismos dentro de ese sistema. Igual sucede con la Oferta y la Demanda donde los precios se van formando y equilibrando de acuerdo a los millones de intercambios voluntarios que suceden a diario.

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