Por Gabriel J. Zanotti*
- – Publicado en inglés en “Intersubjetivity, Subjetivism, Social Sciences, and the Austrian School of Economics”, en Markets & Morality (2007), vol. 10, number 1, 115-141.
- Planteo del problema.
La Escuela Austrìaca de Economía tiene un fuerte compromiso epistemològico con la subjetividad o “subjetivismo”, como eje central de sus explicaciones econòmicas y de los fenómenos sociales en general. No queremos decir que los grandes economistas austrìacos hayan sido siempre totalmente coherentes con las implicaciones de dicho planteo, ni tampoco que no haya importantes diferencias individuales entre ellos. Pero partiendo de los esbozos de la teoría subjetiva del valor en Menger[1], pasando por el fuerte individualismo metodologògico de Mises[2], hasta llegar al ensayo “Scientism”… de Hayek[3], se podrìa decir que el compromiso por la acciòn finalìstica del sujeto, como eje central explicativo de la teoría econòmica, se ha mantenido en esta escuela, lo cual explica en gran parte su incomunicación (al estilo Kuhn) con el resto de escuelas econòmicas, a pesar de nuevas epistemologías que citaremos hacia el final.
El punto culminante de este subjetivismo, en nuestra opinión, lo realiza Hayek en el citado ensayo. Primero, midiendo èl mismo la importancia de la cuestión: “….it is probably no exageration to say that every important advance in economic theory during the last hundred years was a further sep in the consistent application of subjetivism”[4]. Segundo, dando sus famosos ejemplos de que en economía no son cosas fìsicas, sino ideas, intenciones, los “objetos de estudio”: “…That the objects of economic activity cannot be defined in objective terms but only with reference to a human purpose goes without saying. Neither a “commodity” or an “economic good”, nor “food” or “money” can be defined in physical terms but only in terms of views people hold about things”[5]. A nuestro juicio, lo que estaba haciendo Hayek, no sabemos si con plena conciencia intelectual o no, es colocar a la teoría subjetiva del valor como una sub-clase de un fenómeno abarcador de todos los fenómenos sociales, a saber, la subjetividad de los mismos, su “dependencia entitativa” (para decirlo en nuestro lenguaje) con los “fines” del sujeto actuante.
¿Es ese subjetivismo parte de una concepción màs amplia de la realidad social? Analizar esa pregunta es el eje central de este ensayo, pero digamos que, en su momento, esa pregunta quedò pendiente. Preocupados por mantener la validez de una “teoría general” ante un relativismo històrico que tenìa que ver con el historicismo contra el cual tanto habìa combatido Menger (tal vez demasiado[6]) y que abrìa las puertas a un intervencionismo que negaba y niega la universalidad de las leyes econòmicas[7], tanto Mises como Hayek idearon sus propios escudos epistemològicos contra ese relativismo. Mises, con su teoría general de la acciòn, a priori de una circunstancia concreta de lugar y tiempo[8], y Hayek con su teoría del orden espontàneo, que explica que esas expectativas de los sujetos, esenciales y no marginales al proceso de mercado, tienden a encontrarse y no a dispersarse, de manera espontànea, mientras los precios libres, la propiedad privada y la tendencia al aprendizaje hagan su papel como fuerzas coordinantes del conocimiento disperso[9].
Pero, al hacer eso, desarrollaron algo màs, algo màs que ellos no vieron: una hermenèutica no relativista, en el sentido de que, de ese modo, su epistemología de las ciencias sociales era al mismo tiempo un modo de dar sentido universal a fenómenos sociales que, precisamente por ser “subjetivos” podrìan ser mal-entendidos como arbitrarios por otros paradigmas (“¿quièn da sentido a què?”) o, lo que serìa peor para la escuela austrìaca, como intrìnsecamente depedientes de cada cultura en particular, volviendo con ello al historicismo de Schmoller. Es por ello que la Escuela Austrìaca posterior siguió su camino, en mi opinión, con dos paradigmas dominantes “ortodoxos” en el sentido de seguidores del legado Mises-Hayek (absorbiendo en ellos dos a Menger): uno, conformado por el “extremo apriorismo” de Rothbard[10] (que habrìa que ver hasta què punto es una correcta interpretación de Mises[11]); otro, conformado por una màs equilibrada (a nuestro juicio) síntesis entre Mises y Hayek, realizada por Kirzner[12], que pone su énfasis sobre todo en las fuerzas equilibrantes del mercado como proceso. Esto tiene como resultado que se pueda mantener, como el mismo Kirzner dice, la idea de una “ciencia” econòmica universal, manteniendo con ello la herencia mengeriana de los “principios” de economía.
Al lado de estos dos paradigmas dominantes dentro de la escuela, se desarrollaron otros dos “alternativos”, y “heterodoxos” en el sentido de un peligro, en acto en el primero, y en potencia en el segundo, para esa idea de ciencia econòmica universal. El primero es el de los “austrìacos radicales” (Shackle, Lachmann)[13], enfatizan tanto la idea de incertidumbre propia de la acciòn humana (Mises) y dispersión del conocimiento (Hayek) que por ende no hay razones para sostener universalmente la tendencia al equilibrio en el mercado: esta es màs casual, màs “caloidoscòpica” de lo que Mises y Hayek supusieron; y por ello Kirzner los coloca como los que sostienen el “equilibrium never”, como extremo del “equilibrium always” de los neoclàsicos (colocàndose a èl mismo, con su mercado como proceso, como instancia superadora de ambos extremos)[14]
El segundo es lo que podrìamos denominar el “intento permanente” de muy variados autores de relacionar directamente a la hermenéutica continental con la Escuela Austríaca[15]. Estos autores advierten el punto propiamente hermenèutico de Mises y Hayek y buscan, entonces, la base de la escuela Austrìaca en la hermenèutica continental, en particular Heidegger y Gadamer, con intentos más moderados en Ricoeur y la tradición fenomenológica. El intento no termina (y lo decimos en tiempo presente) de dar fruto. No nos referimos, obviamente, al positivismo latente del mainstream no austrìaco, para el cual, coherentemente, estos debates no tienen sentido, sino a los austrìacos mismos. La presencia de lo històrico, lo cultural, en el sentido gadameriano, esto es, como horizontes històricos de sentido[16], no terminan de “encajar” en una escuela para la cual el funcionamiento del mercado como proceso es visto como una verdad universal.
¿Còmo salir de este nudo gordiano? Decimos esto porque, se habrà advertido, coincidimos con el referido intento en que hay verdaderamente un núcleo hermenèutico en la obra de Mises y Hayek (implìcito, claro està). Pero a la vez coincidimos con Kirzner en que es posible desarrollar un núcleo central teorètico universal para la Escuela Austrìaca. ¿Còmo armonizar ambas cosas?
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