Presupuesto Base Cero como solución al Estado de Bienestar

Muchos lectores coincidirán conmigo que la crisis europea en general, y la crisis de España en particular, es la crisis del Estado de Bienestar. ¿Cómo enfrentar una reforma integral del Estado que permita ordenar las finanzas públicas y terminar con los desequilibrios? La respuesta, me parece, la encontramos en una herramienta poco estudiada: «El presupuesto base cero» o el «Zero Based Budgeting» (ZBB).

El presupuesto base cero tiene su origen en el mundo de la empresa, específicamente en 1970, cuando Peter Pyhrr, su creador, lo introdujo en la empresa americana Texas Instruments. El caso fue exitoso, y poco a poco se extrapoló a otras empresas, hasta que en 1971, Jimmy Carter contrató a su creador para aplicar la herramienta a la administración estatal. Primero como gobernador del Estado de Georgia, luego como Presidente de los Estados Unidos, Carter utilizó esta herramienta para enfrentar el proceso inflacionario de los años 1970.

Con el tiempo la práctica se extendió al Reino Unido, Singapur, Nueva Zelanda y algunos otros estados de Norteamérica.

La mayor ventaja de este sistema, es que ignora la práctica habitual de considerar el gasto del año anterior y sumar algo más de dinero a cada partida. En este caso, se ignora la historia presupuestaria del gobierno municipal, provincial o nacional, y se reconsidera, o reevalúa, la necesidad de cada partida, tanto histórica como nueva. En otras palabras, se busca que se vuelva a justificar cada una de las partidas del nuevo presupuesto.

Algunos analistas insisten en que esta propuesta requiere de mucho tiempo, puesto que se debe reelaborar todo el presupuesto, o más bien, volver a discutir cada función del estado.

Mi impresión es que esta herramienta debieran utilizarla todos los gobiernos, al menos una vez cada década, justamente para mejorar la calidad del Estado, pero especialmente en casos de crisis fiscales como la del Estado de Bienestar Europeo de hoy.

Acceda aquí a un artículo de The Economist sobre el tema.

A ver qué piensan los lectores.

Un posible significado para el 8N

Copio abajo mi último artículo en EPT.

Cientos de miles de personas salieron a las calles en todo el territorio argentino, y también en algunos puntos del exterior, para protestar en contra del gobierno. Las pancartas ofrecieron variados motivos, enfocados en la inseguridad, la corrupción, los controles cambiarios y, especialmente, el rechazo a la posible reforma de la carta magna para habilitar una nueva reelección de la actual mandataria. Pero cuál es el mensaje de fondo de esta parcialidad que salió a las calles. Me aventuro a ofrecer en este artículo un posible significado.

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Reflexión de domingo: «ELOGIO DE LOS LIBROS»

(Este breve artículo fue escrito en Guatemala el 11 de Marzo de 2004).
Rodea a los libros una áurea de misterio y solemnidad que los convierten en casi inaccesibles, sobre todo para quienes no los escriben. Sin embargo, no es tan así, si bien, como explicaremos, es verdad que tienen cierta participación en cierto misterio.
Un libro surge cuando alguien tiene algo que decir. En ese sentido, un libro no es algo tan diferente a una carta. Como dice Jaime Nubiola, para escribir hay que acostumbrarse a escribir cartas. Una carta consiste, sencillamente, en algo que queremos contar a alguien. Un mínimo orden hay que tener para escribirla. Pues bien, no es tan diferente a escribir un libro. Sencillamente, tratamos de incrementar ese orden, esa sistematicidad, todo lo cual es inútil si no tenemos lo básico: algo que decir. Y para tener algo que decir hay que tener algo que…. Vivir. Un libro es un relato de una experiencia vital. Y una de las experiencias vitales más apasionantes es buscar la verdad. ¿No es acaso apasionante querer contar el resultado?

¿Y si construimos una free city sobre el oceano?

Cada vez encontramos más personas interesadas en las free cities. Surgen propuestas en varios países, pero todas chocan con una barrera legal y hasta constitucional, pues se requieren reformas a la carta magna para habilitar que cierto territorio de un país pase a «liberarse» de sus propias normas.

¿Pero qué ocurriría si una cantidad de empresarios reúnen capitales para crear una ciudad sobre el océano? ¿Qué límites legales o de ingeniería encontramos en las ciudades flotantes? Esta es una rama que requiere de investigación, pero ha dejado de ser ciencia ficción.

Miguel Lamas Pardo, acaba de ser entrevistado en la UFM por Luis Figueroa sobre este tema. Pero he buscado material en la web y realmente abunda.  A continuaciónn copio uno de los videos que encontré sobre «Ciudades_Flotantes»

Lamas Pardo es doctor ingeniero naval y oceánico por la Universidad de La Coruña y MBA-Executive por la Universidad Pontificia de Comillas-ICADE de España. Lleva trabajando más de 10 años en astilleros y empresas del sector marítimo español, donde ha pasado por los departamentos de producción, ingeniería, gestión de proyectos e invocación.

Recientemente ha presentado su tesis doctoral, elaborada en colaboración con The Seasteading Institute, de California. dicho instituto tiene como misión el establecimiento de comunidades permanentes y autónomas en altamar, que sirvan de base para instalar y desarrollar nuevos sistemas políticos y sociales.

La Terminal, la sencillez de la vida y la monstruosidad del estado

La Terminal es una conmovedora película, cuya historia imaginaria (pero simbólica) es la de Viktor Navorski, un ciudadano de un ficticio país de la Europa del Este, que simplemente quiere regalar a su padre algo firmado por un famoso músico de jazz de New York, para lo cual sencillamente intenta ir a esa ciudad, obtener la preciada firma y volver.

Pero Víctor se encuentra con que su visa ha sido cancelada por un golpe de estado en su país y que por ende no puede ni entrar a los EEUU ni tampoco está ahora claro de qué país es ciudadano.

Víctor se encuentra así con lo que todos nos encontramos habitualmente: los gobiernos y sus regulaciones, creadas por personas que creen que son necesarias y con ellas controlan las vidas de los demás.

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Elecciones en Estados Unidos

Hoy el pueblo americano elige un nuevo mandatario para los próximos cuatro años. Obama es favorito, pero la victoria no está garantizada. Las diferencias entre las propuestas, las hemos sintetizado aquí, aunque habría cierto consenso que las cosas no cambiarán demasiado cualquiera sea el ganador.

Brindamos este espacio para intercambiar reflexiones con los lectores respecto de las expectativas de la elección y de lo que viene, tanto en Estados Unidos, como en América Latina y el mundo.

Crecimiento e Inflacion: 2001 – 2011

La crisis del 2001 fue una de las más fuertes del país en los últimos años. En mi nota anterior en Economía Para Todos hice referencia a la importancia de distinguir los conceptos de «recuperación,» «crecimiento» y «crecimiento sustentable» para entender el período 2001 – 2011. A diferencia de lo que pueden expresar algunos funcionarios públicos, la inflación es sumamente importante. ¿Ha crecido el país de manera «inédita» en los últimos 10 años? ¿Dónde estamos realmente? Y no menos importante, ¿dónde podríamos estar de habernos ahorrado la crisis del 2001? Para obtener más no sea una rápida respuesta a estos interrogantes propongo el ejercicio de calcular un PBI real no oficial y comparar el mismo con el PBI oficial y con cuál hubiese sido el PBI de habernos ahorrado la recesión de 1998 que culminó en la crisis del 2001.

Veamos, antes, brevemente la relación entre PBI e inflación. El PBI no es otra cosa que el cálculo de «precio x cantidad» de todos los bienes y servicios de consumo producidos en el país a lo largo de un año. A su vez, el PBI puede ser expresado en términos nominales o en términos reales. El PBI real toma un año base y asume que los precios de ese año base se mantienen constantes. De este modo, si hay un aumento o caída del PBI real se debe exclusivamente a cambios en las cantidades producidas y no a movimientos en los precios. Es decir, el PBI real deja de lado la inflación al mantener el nivel de precios constante. El PBI nominal, en cambio, se calcula con los precios y cantidades de cada año. Por este motivo, si las cantidades producidas no se modifican pero hay un aumento en el nivel de precios el PBI nominal aumenta. Dicho de otra manera, en este caso el PBI aumenta en términos nominales (unidades monetarias) pero no en términos reales (medido en bienes).

Por definición, el PBI real y el nominal son iguales en el año base. Pero para otros años la diferencia entre el PBI nominal y el real se debe a distintos niveles de precios entre el año observado y el año base (la inflación acumulada). De este modo, el llamado deflactor del PBI es igual al PBI nominal/PBI real x 100. El deflactor del PBI se diferencia del IPC en que mide de manera implícita los precios de todos los bienes y servicios producidos, y no los de una canasta de consumo representativa. En ese sentido, el deflactor es más fiel a la definición de inflación según la cual la misma es un aumento sostenido en el nivel «general» de precios. El IPC, sin embargo, al ser el instrumento oficial de cálculo de la inflación es política y socialmente más sensible. Otra diferencia es que el IPC se puede relevar mes a mes, pero el deflactor del PBI es un número que muestra diferencias implícitas en niveles de precios cada cuatrimestre o año a año, pero no mensualmente porque no hay cálculos mensuales de PBI. Sin embargo, a pesar de estas diferencias, IPC y el deflactor del PBI se comportan de manera similar. Dada esta relación, se puede obtener una estimación del PBI real desde el PBI nominal siguiendo distintos estimadores de inflación.

¿Hay motivos para creer que el PBI real se encuentra sobrestimado por datos dudosos en el IPC? El siguiente gráfico muestra el PBI real oficial (color negro) junto al PBI real obtenido del PBI nominal pero usando el IPC oficial en lugar del deflactor (color azul). Al comparar las dos series vemos dos cosas importantes. En primer lugar, ambas series son muy similares hasta el 2005. En segundo lugar, el PBI real por IPC comienza a crecer más rápido que el oficial a partir del año 2006. Esto se debe a que la inflación según el IPC es crónicamente menor a la inflación calculada por el deflactor. Al transformarse el PBI nominal en real, se le quita menos inflación de la real, por lo que el PBI real muestra un cambio en cantidades mayor al real.

EPT1

Este desvío confirma las sospechas sobre la veracidad del IPC oficial. Puede ser iluminador, entonces, estimar un PBI no oficial utilizando la inflación Congreso y comparar el mismo con el PBI oficial y la estimación del PBI sin la crisis del 2001. El siguiente gráfico muestra el PBI real oficial (color negro), el PBI estimado sin la crisis del 2001 (azul) y el PBI no oficial corregido por inflación Congreso (línea punteada). A menos que se sufra un shock, como puede ser un terremoto, un tsunami o una crisis externa, las crisis económicas no son problemas que se dan en uno o dos años de manera aislada. La crisis del 2001 fue la conclusión de la recesión que comenzó a manifestarse en 1998. No se puede explicar la crisis del 2001 sólo con los desmanejos de los años 2000/2001, hay que tener en cuenta las inconsistencia de la política fiscal de los años anteriores. Vamos a suponer, entonces, que Argentina converge en 5 años a partir de 1998 a la tasa de crecimiento promedio del mundo entre 1997 y 2011, 2.7% (que ya incluye la crisis financiera del 2008). Es decir, suponemos que Argentina en el mediano plazo no crece ni más rápido ni más despacio que el resto del mundo. Los primeros datos anuales de inflación Congreso corresponden al 2006. Por lo tanto, el PBI no oficial es igual al oficial hasta el 2005 y luego la línea punteada muestra el resto de su evolución.

EPT2

Hay varias cuestiones a leer en este gráfico si aceptamos que más allá de las imperfecciones este PBI no oficial muestra un comportamiento más acorde al real de la economía Argentina que la que ofrecen los indicadores oficiales. En primer lugar, la crisis del 2001 fue sumamente cara. Si tomamos las tasas del crecimiento «inédito» como reales, entonces se tardaron 10 años en volver a la trayectoria de crecimiento promedio. Una década de vida dedicada a recuperar lo pérdido en 4 años. 14 años, en total, que se podría haber tenido un mejor nivel de vida económica a la que se tuvo. En segundo lugar, el «inédito» crecimiento Argentino posee un alto componente de «recuperación» a la trayectoria original. Es decir, no todo fue crecimiento, sino que una proporción importante es de recupero sobre la cual es difícil reclamar un reconocimiento de política económica. En tercer lugar, Argentina no sólo no ha sido capaz de volver a una trayectoria de crecimiento promedio del mundo, sino que los últimos 5 años muestran una tendencia sin crecimiento. Si la década del 80 fue la década perdida, ya hemos acumulado un lustro perdido. Si la actividad económica se desacelera (como varios indicadores ya dan cuenta), ¿se transformará este lustro en otra década perdida?

 ¿Que sucede con las tasas anuales de crecimiento del PBI real cuando ajustamos al mismo por la inflación Congreso?

  • Crecimiento promedio del mundo (1997 – 2011): 2.7%
  • Crecimiento promedio Argentina (1997 – 2011): 1.4%
  • Crecimiento promedio Argentina (2001 – 2011): 2.5%
  • Crecimiento promedio Argentina (2002 – 2011): 4.1%
  • Crecimiento promedio Argentina (2003 – 2011): 3.6%
  • Crecimiento promedio Argentina (2007 – 2011): 0.9%

Estos datos son muy poco alentadores. En resumen, la mala política económica y la inflación han hecho que Argentina haya crecido en promedio menos que el mundo. En economía las variables relevantes son los valores relativos, no los absolutos. Crecer a una tasa menos a la promedio del mundo es sinónimo de decrecimiento económico en términos relativos. Es poco consuelo crecer al 1.4% cuando el mundo crece al 2.7%. Incluso tomando como punto de partido el año 2001 el promedio de crecimiento es meramente similar a la del mundo (incluyendo la crisis del 2008). Los únicos períodos que muestran un crecimiento mayor al promedio del mundo son 2002-2011 y 2003-2011 de 4.1% y 3.6% respectivamente. Sería, sin embargo, un error concluir por esto que el país creció más rápido que el mundo gracias a los Kirchner, parece más apropiado concluir que la tasa de crecimiento fue mayor a la del mundo a pesar de los Kirchner y más bien gracias a la productividad de sectores como el agrícola y las muy favorables condiciones internacionales. El 0.9% de promedio entre el 2007 y el 2011 no es otra cosa que el resultado de las políticas iniciadas por Néstor Kirchner y profundizadas por Cristina Kirchner. Más allá de las diferencias de modales y personalidades políticas que cada uno pueda presentar, no se puede decir que Cristina haya roto con aspectos centrales de la política económica de Néstor como el control de precios y uso político y fiscal del Banco Central.

Este ejercicio de estimar un PBI no oficial haciendo uso de la inflación Congreso sirve para resaltas algunos aspectos importantes. Las crisis económicas son muy caras y la clase política Argentina no parece tomar consciencia del daño que hace al priorizar capital político de corto plazo por sobre estabilidad económica de largo plazo. La clase política que ha gobernado al país desde la vuelta de la democracia se ha mostrado incapaz ni de entender principios elementales de economía ni de aprender de errores del pasado reciente. La economía Argentina actual sufre de dolencias que no deberían tomar a nadie por sorpresa: control de precios e inflación son recetas de fracaso asegurado. Estas políticas pueden llevar a un estancamiento real y, lo que a hoy día puede ser un lustro perdido, fácilmente puede transformarse en década de insistir en profundizar el «modelo.»

Nicolás Cachanosky (Suffolk University)

Nicolás Cachanosky premiado en la Don Lavoie Memorial Essay Competition 2012

La Society for the Development of Austrian Economics (SDAE) acaba de anunciar los nombres de los ganadores del Don Lavoie Memorial Graduate Student Essay Competition.

Los tres premiados particarán de la reunión de la SDAE que tendrá lugar en noviembre en Nueva Orleans, en Los Angeles, donde presentarán sus contribuciones. Concretamente, el panel tendrá lugar el viernes 16 de noviembre de 2012, a las 8 am.

Los ganadores son:

Jayme S. Lemke
George Mason University

“Jurisdictional Competition and Married Women’s Property Rights”

Nicolás Cachanosky

Suffolk University

“The International Effects of Monetary Policy on the Capital Structure of Production: The Cases of Colombia and Panama (2002-2007)”

Thomas K. Duncan

George Mason University

“The Overlooked Costs of the Permanent War Economy: A Market Process Approach”

Los artículos se encuentran disponibles en este link: http://it.stlawu.edu/sdae/.

Este año, el comité del concurso estuvo compuesto por:

Peter Boettke, George Mason University
Steven Horwitz, St. Lawrence University
David Prychitko, Northern Michigan University
Emily Chamlee-Wright, Beloit College
Virgil Storr, Mercatus Center at George Mason University

FELICITACIONES A LOS GANADORES!!

El Huracan Sandy vs Frederic Bastiat

El Huracan Sandy, uno de los más fuertes en golpear la costa Este de Estados Unidos ha dejado destrozos económicos y se ha cobrado no pocas vidas. El término desastre natural cabe perfectamente en un acontecimiento como este. No deja de ser notable que a pesar de esto se hayan elevado numerosas  voces afectadas por la falacia de la ventana rota. Las reparaciones necesarias tras el paso de Sandy funcionarían como estímulo para la economía, lo cual resulta en una mejora económica. Hay tantos problemas enredados en esta idea que no estoy seguro de por dónde empezar. De todas maneras comparto un esfuerzo por aclarar este problema e intentar desenmarañar los distintos componentes del análisis-confusión.

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