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World economies were hit hard by Covid-19. The effects have been especially severe in underdeveloped countries, where economies are weaker and healthcare infrastructure is more limited. Covid-19 forced some underdeveloped economies to choose between serving their population’s needs during these difficult times and serving their sovereign debt. This has raised concerns regarding the fragility of the sovereign debt market.
International institutions and analysts are starting to pay attention to the future of the sovereign debt market. Kristalina Georgieva (International Monetary Fund) and Sigrid Kaag (Minister of Foreign Trade and Development for the Netherlands) argue that developed economies “need to do more to help countries with unsustainable debt burdens” because “low-income developing countries need strong financial support.” Similarly, Willem H. Buiter (Columbia University) and Anne Sibert (University of London) argue that the mechanisms of sovereign debt restructuration need to be revised because of the pressure that debtor countries receive when defaulting on their debt obligations.
Si no se cambian las ideas y valores que predominan en la sociedad y volvemos, digamos para simplificar, al espíritu emprendedor del inmigrante, seguiremos por el tobogán.
Cuando se acerca fin de año muchos se plantean hacer un balance sobre lo ocurrido. Es cansador porque, la verdad, los últimos balances son uno peor que el otro. Y el de este año ni que hablar. No sé si vale la pena hacerlo tampoco, pero se me ocurrió que, tal vez, podía evitar la depresión mirando más allá, no sobre el balance de un año sino el que me ha tocado en toda la vida, teniendo en cuenta que mi cumpleaños es en los primeros días de enero, también un momento para hacer un balance.
Me refiero a un balance externo, es decir, no a aquellos resultados que en buena medida dependen de lo que haya hecho o dejado de hacer. Más bien sobre las circunstancias económicas y políticas que me tocaron, al igual que a todos los de mi edad. Buscando referencias sobre el asunto me topé con este gráfico de Nicolás Cachanosky:
PBI Real per cápita en base a dólares internacionales de 2011
El gráfico muestra la evolución del PIB real, medido en dólares de 2011, y la posición porcentual que el país ha ocupado en relación a todos los países. En ese sentido, el año de mi nacimiento muestra dos datos muy importantes. Por un lado, aumenta notablemente la cantidad de países que aparecen en la muestra, tomada del respetado trabajo Maddison Project Database del Departamento de Economía de la Universidad de Groningen en Países Bajos, el cual a su vez continúa el importante trabajo de Angus Maddison, un destacado economista británico que se dedicara a reconstruir series históricas de datos que hasta su trabajo, no estaban disponibles. El número de países pasa de algo más de cincuenta a más de ciento cuarenta.
El otro dato, más importante aún, es que en el año de mi nacimiento Argentina alcanzaba el pico de ingreso per cápita, ocupando una posición que lo ponía por sobre el 93% de los países del planeta. A partir de allí, los años que me tocaron vivir, llevaron al ingreso medio de la Argentina desde ese 93% a un 63%.}Hay repasar históricamente que fue lo que nos permitió alcanzar una posición que nos ubicaba entre los primeros, una posición que a fines del siglo XIX era mejor aún
En todos estos años he escuchado muchas explicaciones al respecto, tal como que el problema eran los términos del intercambio y la restricción cambiaria. Vamos a suponer que esto fuera cierto, tal vez incluso aceptar que explicara algunas de las caídas, pero, ¿qué explica la tendencia general de esos casi setenta años? En ese sentido, el déficit fiscal, los años en default y el crecimiento de los agregados monetarios y los precios son mucho más constantes que los precios de nuestras commodities o los vaivenes de la economía global (Todo eso puede verse en los excelentes gráficos de Nicolás: en el sitio Hub Económico).
No voy a hacer un balance de este 2020, porque ha sido horrible, tanto sea por los daños de la pandemia como los de la cuarentena, creo que es necesario hacer un balance de la tendencia que llevamos en los años que el gráfico muestra y repasar históricamente que fue lo que nos permitió, antes de esa fecha, alcanzar una posición que nos ubicaba entre los primeros, una posición que a fines del siglo XIX era mejor aún.Es hora de revisar nuestras ideas para cambiar de rumbo, uno que vuelva a ofrecer oportunidades y progreso no promesas que no se cumplen
Si no cambian las ideas y valores que predominan en la sociedad y volvemos, digamos para simplificar, al espíritu emprendedor del inmigrante, seguiremos por el tobogán. Me refiero, en términos generales, a ideas populistas, al culto del pobrismo, de la prebenda, del privilegio. Ese cambio había comenzado a producirse mucho antes que se iniciara la pendiente en caída, había cambiado la visión de la historia, donde pasamos de ser un país de oportunidades y progreso a uno de agravios y agresiones.
Así lo comenta Borges: “Hacia 1922 nadie presentía el revisionismo. Este pasatiempo consiste en ‘revisar’ la historia argentina, no para indagar la verdad sino para arribar a una conclusión de antemano resuelta: la justificación de Rosas o de cualquier otro déspota disponible” (Jorge Luis Borges, “Notas”, Fervor de Buenos Aires, Obras Completas I Emecé Editores; Barcelona, 1996, p. 52).
Es hora de “revisar” nuestras ideas para cambiar de rumbo, uno que vuelva a ofrecer oportunidades y progreso no promesas que no se cumplen.
Publicado originalmente en Infobae, el 30 de diciembre de 2020.
Qué es lo que viene en términos de actividad, inflación, empleo e ingresos, el factor FMI y el rol de la política.
La foto de la economía argentina 2020 que preocupa a todos:
1. La actividad económica medida por Producto Bruto Interno cerraría este año un 11% debajo de 2019, que ya acumulaba otros dos años de caída.
2. El desempleo, según el Indec, llegó al 13,1% en el segundo trimestre y se redijo a 11,7% en el tercero, pero el dato es bastante peor cuando se toma en cuenta la Población Económicamente Activa del año anterior, llegando al 29% a mitad de año; y 20% en el tercer trimestre. En otros términos hay mucha gente sin trabajo que no entra en el desempleo de Indec porque no puede salir a buscarlo.
3. El déficit fiscal primario cerraría 2020 en 7% del PBI, y el financiero en 9,5% del PBI, aun con el acuerdo con acreedores privados.
4. La inflaciónse viene acelerando por encima del 3% mensual en este último período del año, y el dato agregado para el año 2020 cerraría en torno al 35 por ciento.El déficit fiscal primario cerraría 2020 en 7% del PBI, y el financiero en 9,5% del PBI, aun con el acuerdo con acreedores privados
5. La pobrezasegún la medición de la UCA superó 44% de la población, siendo más preocupante aun entre los jóvenes.
¿Qué cabe esperar para 2021 en todos estos frentes? Sopesar algunas buenas noticias con los fuertes desequilibrios locales resulta de suma dificultad para los analistas.
Segundo año de Gobierno
Actividad económica. Empieza a reaccionar en el segundo semestre de 2020 producto de la flexibilización de las restricciones por cuarentena. Argentina podrá mostrar un 2021 que rebota frente al pozo de 2020, aunque permanece debajo del pico de actividad de marzo de 2018.
La pobreza según la medición de la UCA alcanzó a un 44% de la población, siendo más preocupante aun entre los jóvenes
Este nivel de actividad puede tener un empuje muy favorable desde el exterior, con la economía global rebotando tanto como cayó en 2020. China volverá a ser la locomotora del mundo, y eso contribuye a precios internacionales de las materias primas más favorables. La Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el resto de los bancos centrales del mundo mantendrán políticas monetarias muy laxas para favorecer la expansión del crédito y con ello recuperar más rápido la actividad económica y el empleo. Este entorno global favorable dice que vienen vientos a favor en la región, y en particular para Argentina.
Empleo e ingresos. Sería deseable una reforma de la legislación laboral en favor de una mayor flexibilización que permita crear empleo genuino (no estatal) en 2021, pero esto no parece estar en la agenda. Aun así, el pico de desempleo tenderá a reducirse, si bien los dos dígitos de desocupación llegaron para quedarse largo tiempo.La actividad económica empieza a reaccionar en el segundo semestre de 2020 producto de la flexibilización de las restricciones por cuarentena
Un factor central aquí será la presión sindical en búsqueda de la recuperación del salario real que ha perdido mucho en 2020 para todos los sectores. Si el Gobierno decidiera convalidar aumentos salariales semejantes a la inflación acumulada dejará a la Argentina muy comprometida en el terreno fiscal. Urge aquí una reforma previsional que tampoco parece estar en la agenda.
Hacienda.La situación fiscal es apremiante. Argentina parte de un déficit de casi 10 punto del PIB, pero podrá reducir el desequilibrio haciendo poco. El rebote de actividad podrá mejorar la recaudación; la interrupción de varios subsidios otorgados en 2020 –producto del contexto de cuarentena– podrán bajar el gasto; incluso puede haber un acuerdo con el FMI para postergar el pago de intereses y darle respiro a la Argentina; pero aun así, se requiere un esfuerzo del gobierno para tratar de equilibrar las cuentas públicas en este espacio favorable. No hacerlo implicará tener que monetizar el desequilibrio, lo que puede ejercer más presión sobre la inflación que ya viene acelerando.
Inflación. El desequilibrio monetario provocado en 2020 no se refleja totalmente en precios por la existencia de “inflación reprimida”. El cepo cambiario, el congelamiento de tarifas y combustible, los controles de precios y salarios, la crisis económica y el aumento consecuente pero transitorio en la demanda de dinero, hacen que la inflación pudiera reducirse este año al 35 por ciento.La situación fiscal es apremiante. Argentina parte de un déficit de casi 10 punto del PBI, pero podrá reducir el desequilibrio haciendo poco
Pero para adelante la presión es enorme, partiendo del rol de los sindicatos, pero también del déficit fiscal monetizado. Esterilizar vía Leliq permite reducir el impacto de la expansión monetaria, pero esto también ejerce presión hacia arriba sobre tasas de interés, lo cual presiona negativamente en la actividad y el empleo. Insisto. Es necesario equilibrar las cuentas públicas para dejar de monetizar el déficit, y entonces empezar a dar pasos firmes hacia la estabilidad monetaria. Esta preocupación tampoco se observa entre las prioridades de un gobierno cuya política económica es heteroxa.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, aseguró: «Queremos trabajar con la Argentina hasta que tenga claros sus objetivos de mediano plazo» (Reuters)
El escenario que hoy se observa en este frente hace pensar que en marzo/abril de 2021, mientras recuperamos cierta normalidad en la actividad económica y el empleo (los datos serán muy positivos frente al segundo trimestre de 2020), la inflación se acelerará y con ello la presión sindical, lo que ejercerá más presión sobre el dólar, debiendo el gobierno ceder en una corrección del tipo de cambio. Es difícil establecer el timing de los sucesos, pero la presión inflacionaria contribuye a poner presión sobre el tipo de cambio lo que pueda desatar una nueva crisis cambiaria.
El rol de la política y la elección de 2021.Los desequilibrios fiscal, monetario y cambiario son determinantes en el resultado de la elección legislativa de 2021, lo que a su vez es determinante en lo político para conocer el nivel de fortaleza o debilidad que el ejecutivo puede mostrar para enfrentar sus desafíos.
Si la elección termina siendo un revés para el oficialismo, se desatará la falta de confianza y la crisis económica, política y social ya no tendrá límite.Si la elección termina siendo favorable al oficialismo, el gobierno tendrá margen para aprovechar los vientos a favor y podrá avanzar en reducir los desequilibrios heredados, pero también magnificados en este 2020.
El autor es Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.
Publicado originalmente en Infobae, el 31 de diciembre de 2020.
En estos primeros días de 2021 nuestro blog Punto de Vista Económico cumple 10 años, totalizando más de 2.3 millones de visitas y más de 8 mil comentarios.
En 2020 hemos recibido 210.116 visitas, lo que supera el dato de 2019 con 189.517 visitas, aunque aun estamos lejos del récord de 2018 con 413.580 visitas.
Noviembre de 2018 fue el mes con más visitas: 45.382
El siguiente cuadro resume la dinámica de visitas del blog, creciendo desde 2011 hasta 2018, bajando en 2019 y empezando a recuperar en 2020.
| Ene | Feb | Mar | Abr | May | Jun | Jul | Ago | Sep | Oct | Nov | Dic | Total | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 2011 | 233 | 4.914 | 3.838 | 2.176 | 3.271 | 3.096 | 4.615 | 4.865 | 5.769 | 6.886 | 7.347 | 5.544 | 52.554 |
| 2012 | 6.221 | 8.102 | 11.061 | 11.739 | 13.645 | 14.713 | 13.750 | 13.023 | 13.305 | 20.702 | 19.048 | 12.442 | 157.751 |
| 2013 | 13.934 | 15.856 | 17.432 | 15.203 | 19.372 | 18.331 | 18.794 | 17.900 | 22.440 | 25.999 | 28.997 | 20.110 | 234.368 |
| 2014 | 21.287 | 21.127 | 25.165 | 19.334 | 22.490 | 18.632 | 19.573 | 21.048 | 20.761 | 24.098 | 22.946 | 15.224 | 251.685 |
| 2015 | 13.946 | 16.053 | 16.507 | 22.233 | 21.978 | 21.048 | 18.340 | 20.971 | 26.979 | 24.530 | 28.205 | 17.699 | 248.489 |
| 2016 | 21.495 | 19.351 | 20.580 | 23.246 | 21.706 | 19.359 | 16.589 | 20.914 | 24.725 | 23.183 | 27.550 | 14.547 | 253.245 |
| 2017 | 14.092 | 21.403 | 23.882 | 25.620 | 33.091 | 26.786 | 22.444 | 28.702 | 28.840 | 32.344 | 37.169 | 21.085 | 315.458 |
| 2018 | 26.789 | 26.029 | 30.053 | 32.727 | 43.920 | 36.547 | 40.204 | 32.587 | 36.550 | 40.314 | 45.382 | 22.478 | 413.580 |
| 2019 | 14.803 | 10.960 | 17.675 | 18.170 | 19.609 | 14.919 | 13.792 | 14.883 | 17.683 | 18.699 | 17.890 | 10.434 | 189.517 |
| 2020 | 9.081 | 10.299 | 16.501 | 18.338 | 26.938 | 24.979 | 15.403 | 17.341 | 19.792 | 22.025 | 18.143 | 11.276 | 210.116 |
Estos son los posteos más visitados, incluyendo sólo aquellos que recibieron más de 5000 visitas:
Con absoluta razón se pondera la influencia decisiva de Juan Bautista Alberdi en tierras argentinas debido a su notable versación en temas jurídicos, filosóficos y económicos pero pocos se han preguntado donde inició su interés concretamente en la tradición liberal. Primero discutida en la Jabonería de Vieytes, en la librería de Marcos Sastre, en el Salón Literario (de 1837, año por el que se bautiza su generación), en la Asociación Joven Argentina, en la Asociación de Mayo, luego Alberdi prosiguió el debate en su exilio en Montevideo y, finalmente, en el Club Constitucional en su exilio en Valparaíso donde parió parte sus textos más iluminadores.
En esta nota quiero destacar el puntapié inicial de los aspectos sustanciales en la formación no solo de Alberdi sino de personajes como Juan María Gutiérrez, José Mármol, Félix Frías y Vicente Fidel López. Ese inicio fue estimulado por el doctor Diego Alcorta en el Departamento de Jurisprudencia de la Universidad de Buenos Aires (luego Facultad de Derecho). Alcorta era profesor de filosofía y les trasmitió a sus alumnos de entonces estudios detenidos especialmente de autores tales como John Locke y Condillac. El doctor Alcorta fue expulsado de su cátedra por Rosas que, como es sabido, impuso el juramento por decreto del 27 de enero de 1836 a todos los abogados por “la causa nacional de la Federación” lo cual, entre otros, no aceptó Alberdi por lo cual se recibió en Uruguay y luego revalidó en Chile.
José Mármol relata en “Amalia” que “cada joven de nuestros amigos, cada hombre de la generación a que pertenecemos y que ha sido educado en la Universidad de Buenos Aires, es un compromiso vivo, palpitante, elocuente del doctor Alcorta. Somos sus ideas en acción, somos la reproducción multiplicada de su virtud patricia, de su conciencia humanitaria, de su pensamiento filosófico. Desde la cátedra él ha encendido en nuestro corazón el entusiasmo por todo lo que es grande: por el bien, por la libertad, por la justicia”. Alberdi por su parte menciona esa cátedra de filosofía en sus apuntes autobiográficos.
Resulta realmente llamativo que Diego Alcorta era originalmente Doctor en Medicina y luego se dedicó al estudio de la filosofía con especial atención a las obras de liberales de renombre como Montesquieu, Adam Smith y Jovellanos, y luego Constant y Tocqueville trabajos sobre los cuales promovía debates con sus discípulos no solo en al aula sino en tertulias paralelas a la cátedra que reunía a los antes nombrados y a otros jóvenes de la época donde influyó decisivamente también sobre colegas médicos como es el caso sobresaliente de Juan José Montes de Oca, quien dirigió la Facultad de Medicina, un médico-cirujano muy activo en difundir las ideas de la libertad por lo cual fue encarcelado por Rosas y luego también exiliado en Montevideo.
Félix Weinberg en su excelente estudio preliminar al libro titulado “El Salón Literario” ofrece abundante bibliografía de lo que consigno en esta nota periodística en la que subrayo la decisiva participación del doctor Alcorta en la fructífera docencia que dejo consignada. A su vez, este maestro se interesó por las ideas liberales al abordar la obra cumbre de Algernon Sidney “Discurses Concerning Government”, el formidable antecedente de los trabajos de Locke aunque menos conocido porque su autor fue ejecutado por sedición debido a su oposición a admitir el origen divino del monarca y elaborar sobre las bases filosóficas de los derechos individuales.
En todo caso el sentido de este texto telegráfico es rendir homenaje a Diego Alcorta y destacar su rol en despertar interés por las ideas liberales a buena parte de la célebre generación del 37 en nuestro país.
Publicado originalmente en El Economista, 22 de diciembre de 2020.
Dado el parentesco de la economía con el terreno psicológico, especialmente referida a la tradición subjetivista de la Escuela Austríaca, resulta de provecho explorar algunos andariveles y derivaciones en este campo de estudio. Antes me he referido a este autor tan prolífico cuyo nombre estampo en el título de este artículo, pero debido a debates recientes sobre sus escritos estimo que es oportuno volver sobre el asunto. Un asunto por cierto delicado al efecto de hacer justicia con su legado para lo cual en una nota periodística es menester centrar la atención en el tronco de sus contribuciones y evitar deslizarse por las ramas.
Sin duda, igual que lo que sucede con prácticamente todos los autores de renombre, Freud ha realizado aportes que han sido útiles para variados fines, por ejemplo, su preocupación para que personas que reprimen en el subconsciente hechos e imágenes que estiman inconvenientes puedan asumir los problemas y ponerlos en el nivel del consciente. También fue quien inició el método de asociación de ideas recurriendo al per analogiam incluso para la interpretación de sueños apartándose de una estricta exégesis e internándose en una suerte de hermenéutica onírica y de los sucesos de la vida en general.
Pero estos dos ejemplos resultan controvertidos puesto que hay quienes sostienen que muchas veces la llamada “represión” constituye un mecanismo de defensa para evitar daños mayores y que solo es constructivo que afloren los problemas si efectivamente pueden resolverse y no simplemente por el mero hecho de sacarlos a luz. A su vez, hay quienes sostienen que la interpretación analógica de diversos sucesos conduce a conclusiones tortuosas y equivocadas cuando, en verdad, una interpretación directa (o, si se quiere, literal) conduce a un mejor entendimiento de lo que se analiza.
Resulta muy difícil juzgar in toto a un escritor y cuanto mayor es la cantidad de sus obras, naturalmente mayor es la dificultad. Para emitir una opinión sobre un autor generalmente se alude a lo que se estima es el eje central de su contribución. De todos modos, no siempre es fácil la tarea puesto que en algunos casos se entremezclan en los aportes aspectos considerados positivos y negativos.
En el caso de Sigmund Freud nos parece pertinente citar algunos de sus pensamientos para arribar a conclusiones rigurosas. Por ejemplo, en Problemas de la civilización sostiene que, en el ser humano, debe “descartarse el principio de una facultad originaria y, por así decirlo, natural, apta para distinguir el bien del mal”, más aún, en Tótem y tabú escribe que “las prohibiciones dictaminadas por las costumbres y la moral a las que nosotros obedecemos, tienen en sus rasgos esenciales cierta afinidad con el tabú primitivo” y, en el mismo libro, afirma que la negación de las relaciones incestuosas constituye “la mutilación más sangrienta, quizás, que se ha impuesto en todos los tiempos a la vida erótica del ser humano”.
Esto va para la moral y las costumbres pero también la emprende contra el sentido mismo de libertad, por ejemplo, en su Introducción al psicoanálisis donde se refiere a “la ilusión de tal cosa como la libertad psíquica […] eso es anticientífico y debe rendirse a la demanda del determinismo cuyo gobierno se extiende sobre la vida mental”. Al decir de C.S. Lewis, esta perspectiva, que convertiría al ser humano en meras máquinas, significaría “la abolición del hombre”, una posición -la de Freud- que adhiere al materialismo filosófico o determinismo físico tan criticado por Karl Popper en Knowledge and the Mind-Body Problem y secundado, entre otros destacados intelectuales, por el premio Nobel en neurofisiología John Eccles en La psique humana y antes que eso por el premio Nobel en física Max Planck en ¿Hacia dónde va la ciencia? Popper y Eccles escribieron en coautoría sobre el tema señalado en un libro que lleva el sugestivo título de El yo y su cerebro.
En el epílogo al tercer tomo de su Derecho, legislación y libertad el premio Nobel en economía Friedrich Hayek escribe: “Creo que la humanidad mirará nuestra era como una de supersticiones básicamente conectadas con los nombres de Karl Marx y Sigmund Freud. Creo que la gente descubrirá que las ideas más difundidas del siglo XX -aquellas de la economía planificada basada en la redistribución, manejada por arreglos deliberados en lugar del mercado y el dejar de lado las represiones y la moral convencional y seguir una educación permisiva- estaban basadas en supersticiones en el más estricto sentido de la palabra”.
Hans Eyseneck señala en Decadencia y caída del imperio freudiano que “lo que hay de cierto en Freud no es nuevo y lo que es nuevo no es cierto”. Thomas Szasz y Richard LaPierre llegan a la misma conclusión en La ética del psicoanálisis y La ética freudiana, respectivamente. Ronald Dabiez en su voluminoso tratado El método psicoanalítico y la doctrina freudiana señala que las ideas que Freud no comparte las considera “neurosis”, lo cual abre las puertas a peligrosas persecuciones bajo el manto del “tratamiento”. Por ejemplo, Dabiez explica que “la actitud de Freud frente a las creencias religiosas ha evolucionado en el sentido de una hostilidad cada vez más acentuada, al menos por la frecuencia de sus manifestaciones, puesto que, para Freud, la equiparación fundamental de la religión a la neurosis obsesiva se encuentra desde 1907”.
También Henry Hazlitt concluye en Los fundamentos de la moralidad que, según Freud, “la sociedad” debe financiar obligatoriamente la irresponsabilidad de hogares y colegios permisivos y que “el criminal está ´enfermo´ y, por ende, no debe ser castigado” y que “el cumplimiento de normas morales sólo conduce a la neurosis”.
Entre las 673 páginas de una de las obras de Richard Webster titulada Why Freud Was Wrong, leemos que “Freud estaba convencido que la mente podía y debía describirse como si fuera parte de un aparato físico […] Freud no realizó ningún descubrimiento intelectual de sustancia […], sus hábitos de pensamiento y su actitud frente a la investigación científica están lejos de cualquier método responsable de estudio”. De este libro escribe James Liberman en el Journal of the History of Medicine que “hasta donde yo sé, es el mejor tratamiento del tema tanto en contenido como en estilo.”
Por otra parte, Lecomte du Noüy destaca en Human Destiny que “de arriba abajo en toda la escala, todos los animales, sin excepción, son esclavos de sus funciones fisiológicas y de sus hormonas y secreciones endoctrinales” pero, con el hombre, “aparece una nueva discontinuidad en la naturaleza, tan profunda como la que existe entre la materia inerte y la vida organizada. Significa el nacimiento de la conciencia y de la libertad […] La libertad no solo es un privilegio, es una prueba. Ninguna institución humana tiene el derecho de privar al hombre de ella”. De cada uno de nosotros depende el resultado de esa prueba y no de pseudodeterminismos del profesor vienés de marras que estarían fuera del ámbito humano.
Lo dicho no es para nada una refutación al psicoanálisis en general ni tampoco pretende negar valiosas ayudas de la psicología al efecto de entender los eventuales problemas de algunas personas y la psiquiatría que apunta a resolver las distorsiones en los neurotransmisores y desajustes químicos en general para lo que Freud en gran medida fue un pionero, de lo cual, como queda dicho, no se desprende que sus conclusiones en buena parte de la materia abordada sean pertinentes ni estén exentas de contradicciones y derivaciones inconvenientes como las señaladas en este resumen.
Publicado originalmente como columna de opinión en Infobae, 26 de diciembre de 2020.
El ministro Guzmán ha dejado curiosas declaraciones en una reciente entrevista. Digo “curiosas” porque las declaraciones de Guzmán no parecen reflejar la realidad económica Argentina. Hay tres curiosidades que sobresalen: (1) gasto público, (2) recuperación económica, e (3) inflación.
Tal vez seamos culpables quienes a veces hemos utilizado el mercado como una abreviatura o fórmula simplificadora que en verdad aparece como un antropomorfismo en lugar de precisar su significado. Cuando se dice y escribe que el mercado decide, el mercado prefiere, el mercado piensa, el mercado responde, lo único que falta es que se diga que el mercado copula. Todo esto transmite la falsa idea que el mercado es una especie de aparato misterioso ajeno a lo humano que funciona independientemente y de modo inmisericorde respecto a lo social.
Pero, ¿qué es el mercado? El mercado es la gente, el mercado somos todos. El mercado no es un lugar ni una cosa extraña, es un proceso administrado por cada persona al llevar a cabo las transacciones diarias. Por eso cuando se pretende señalar con cierta sorna que no debe dejarse todo en manos del mercado se está diciendo ni más ni menos que no deben dejarse las decisiones en manos de la gente. Las personas con sus compras y abstenciones de comprar van mostrando sus preferencias en base a intercambios de derechos de propiedad lo cual se pone de manifiesto a través de los precios que son los únicos indicadores para saber dónde invertir y dónde abstenerse de hacerlo.
Como se ha apuntado tantas veces, la institución de la propiedad privada resulta indispensable al efecto de asignar los siempre escasos recursos en las manos más eficientes para atender los requerimientos de los demás. Quienes aciertan con los gustos y las preferencias del prójimo incrementan sus ganancias y quienes no aciertan incurren en quebrantos. Como los bienes no crecen en los árboles y no hay de todos para todos todo el tiempo dicha asignación resulta vital.
En la medida en que los aparatos estatales se inmiscuyen con la propiedad y los precios van desdibujando las antedichas señales lo cual inexorablemente conduce al derroche de capital que a su vez hace que los salarios e ingresos en términos reales disminuyan. Y si en el extremo se decide abolir la propiedad como proponen Marx y Engels no hay manera de economizar, no tiene sentido la contabilidad, la evaluación de proyectos ni el cálculo económico. Como he ejemplificado antes en ese contexto no se sabe si conviene fabricar los caminos con asfalto o con oro y si alguien sostiene que con oro es un derroche es porque recordó los precios relativos antes de abolir la propiedad. Además de las razones humanitarias de tantas matanzas y masacres en todos los regímenes totalitarios, el derrumbe del Muro de la Vergüenza se debe al caos permanente y a los consiguientes faltantes que invariablemente genera el ataque a la propiedad privada.
La propiedad privada está indisolublemente atada a lo sagrado del propio cuerpo, a las manifestaciones del propio pensamiento y al uso y disposición de lo adquirido legítimamente. Esto constituye el basamento moral del liberalismo y sus ramificaciones jurídicas, filosóficas y económicas. Este enfoque conceptual constituye el eje central de la tradición de pensamiento liberal que está siempre en ebullición descubriendo nuevos paradigmas puesto que esta navegación no llega nunca a un puerto definitivo ya que el conocimiento tiene la característica de la provisonalidad sujeto a refutaciones en un peregrinaje en busca de la verdad en el mar de ignorancia en que nos desenvolvemos.
Una manifestación de la ignorancia supina respecto al significado del mercado es cuando se alude a “los abusos del mercado” sin percibir la contradicción en los términos puesto que, como queda expresado, el eje central del mercado consiste en el respeto a los derechos. Es como ha escrito el maestro Marco Aurelio Risolia en su extraordinaria obra Soberanía y crisis del contrato adelantándose a la sandez de haber incluido en códigos el llamado “abuso del derecho” lo cual, nuevamente, constituye una grosera contradicción en los términos puesto que el derecho no puede al mismo tiempo ser no-derecho. La norma positiva para ser consistente con el derecho descansa en los mojones o guías extramuros de la mera legislación vigente.
En el liberalismo no hay popes que dictaminan lo que debe pensarse, los liberales no somos una manada y detestamos el pensamiento único de modo que hay muchos matices dentro de esta noble tradición. Sin embargo observamos que a veces irrumpen algunos amigos que al provenir de extremos autoritarios en su juventud con alguna timidez y sin despojarse del todo de las cicatrices anteriores proponen etiquetas estrafalarias para no identificarse con el liberalismo a secas puesto que en un primer momento aparece como un trago de libertad demasiado fuerte. Un poco de historia contrafactual me hace conjeturar que a mi me hubiera ocurrido lo mismo de no haber mediado mi padre que me hizo ver tempranamente “otros lados de la biblioteca”.
Los liberales comparten el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros y saben que ese respeto no significa adherir al proyecto del prójimo aunque lo juzguemos desacertado e incluso repugnante. El respeto es irrestricto siempre y cuando no signifique lesión de derechos de terceros lo cual da lugar al uso de la fuerza defensiva pero nunca ofensiva por parte de la agencia de protección que en esta instancia del proceso de evolución cultural denominamos gobierno. En este sentido vuelvo a recordar que Leonard Read ha dicho que a pesar de su admiración por los Padres Fundadores estadounidenses, estima que se equivocaron al usar la expresión “gobierno” ya que se traduce en mandar y dirigir lo cual debe hacer cada uno con su vida, concluye que debería haberse recurrido a términos como agencia de seguridad o de protección “puesto que usar la palabra gobierno es tan desacertado como llamar gerente general al guardián de una empresa”.
Es de interés subrayar que a diferencia de lo que ocurre en el reino de la zoología donde las especies más aptas eliminan a los menos eficaces, en el mercado los más fuertes, como una consecuencia no necesariamente querida, transmiten su fortaleza a los más débiles vía las tasas de capitalización. Esta es la única razón por la que en unos países tienen lugar niveles de vida más elevados que en otros, no se trata de mayor generosidad del canadiense respecto del boliviano, es que las inversiones producto de marcos institucionales civilizados obligan a pagar salarios más altos en el primer caso.
Como queda dicho, hay muchos matices en el seno del liberalismo. Los consecuentes debates enriquecen esta tradición pero hay asuntos en los que en general hay plena coincidencia. Además de lo que dejamos consignado, señalo solo tres puntos adicionales para ilustrar el tema. En primer lugar, no caen en el endiosamiento de lo colectivo y, en cambio, destacan la trascendencia de las autonomías individuales. Saben lo devastador de la tragedia de los comunes, es decir, lo que es de todos no es de nadie: no son los mismos incentivos cuando uno debe pagar las cuentas que cuando se obliga a terceros a hacerse cargo por la fuerza. Nadie mejor que Borges para ejemplificar este tema cuando se despedía de sus audiencias y decía “me despido de cada uno y no digo todos porque todos es una abstracción mientras que cada uno es una realidad”.
En segundo lugar, la importancia de la competencia para lo cual me refiero al caso del monopolio que es bifronte. Por un lado la pretensión de los estatistas de contar con el monopolio de la compasión que a la postre la convierten en el aumento de la miseria y, por otro, es significado del monopolio en el proceso de mercado.
Resulta realmente escandaloso que los estatistas de nuestro mundo pretendan ser los únicos que cuentan con el sentimiento de compasión hacia los pobres y los que sufren. Como es sabido, compasión significa la participación en la desgracia, compartir el dolor, ser solidario en la tragedia ajena, conmiseración con la pena del otro, sentir como propia la aflicción del prójimo.
Estos sentimientos nobles están presentes en toda persona de bien, nadie puede ser indiferente al padecimiento ajeno. No es patrimonio de cierta corriente de pensamiento. La cuestión de fondo radica en saber cuáles son los medios para aliviar esa situación.
En cualquier caso, la limosna propiamente dicha, la entrega de recursos materiales a la persona necesitada, es un camino. Pero, el camino más potente estriba en ayudar a que se comprendan las recetas para el mayor bienestar posible por aquello de que “enseñar a pescar es más ayuda que regalar un pescado”. Lo primero perdura en el tiempo, mientras que lo segundo se agota cuando se ingiere el alimento (Sto. Tomás de Aquino incluye el “enseñar al que no sabe” en la categoría de limosna que denomina “espiritual”).
En ese sentido, por mejores que sean las intenciones (recordemos que “la ruta al infierno está pavimentada con buenas intenciones”), el conspirar contra las sociedades abiertas destruye la creatividad y los incentivos para producir. ¿Cuantos intelectuales del liberalismo y equivalentes han venido trabajando sin cesar desde tiempo inmemorial en pos de valores y principios que mejoran las condiciones de vida de los más débiles? ¿Acaso puede decirse con algún dejo de rigor que los estatistas siempre autoritarios realmente son compasivos de las desgracias ajenas? ¿No son suficientes las experiencias fallidas de tanto megalómano que con la mayor de las arrogancias han alegado el bienestar de la gente pero que la han hundido en la miseria, al tiempo que con machacona frecuencia se han alzado con dineros públicos en el contexto de una farsa macabra?
Como tantas veces hemos reiterado, además de la necesidad de abrir de par en par las puertas de la creatividad que solo se logra con marcos institucionales civilizados, quienes consideran que hay que adelantar los tiempos y ayudar a los desamparados de inmediato, deben recurrir a la primera persona del singular y proceder en consecuencia o reunir interesados en colaborar con ese muy noble propósito. Lo que no es conducente es recurrir a la tercera persona del plural y pretender arrancar el fruto del trabajo ajeno para tal fin. Siempre que se dice que el aparato estatal debe ocuparse del asunto, hay que preguntar a cuales vecinos hay que sacarles por la fuerza sus recursos. Esto es lo que suelen hacer los políticos en funciones, mientras acumulan canonjías.
Por otra parte, debe tenerse presente que la caridad y la solidaridad aluden a lo realizado voluntariamente, con recursos propios y, si fuera posible, de modo anónimo. El sustraer billeteras y carteras ajenas compulsivamente, no es caridad, filantropía ni solidaridad sino que se trata de un atraco. Este procedimiento degrada y prostituye la sagrada idea de caridad y se convierte en la mayor de las hipocresías.
Es de interés repasar lo ocurrido en muy diversos países antes de la irrupción del mal llamado “Estado Benefactor” (como queda dicho, el uso de la violencia es incompatible con la beneficencia). La cantidad de asociaciones de inmigrantes, cofradías, montepíos, fundaciones filantrópicas era notable y para los propósitos más diversos. Luego “el ogro filantrópico” confiscó jubilaciones e impuso el resto de la batería de medidas estatistas, con los resultados por todos conocidos.
No resulta posible ayudar a que las cosas mejoren si se destruye el derecho que, precisamente, permite incrementar las inversiones que, como decimos, a su vez, es lo único que hace que se eleven salarios e ingresos en términos reales. La referida demolición ocurre cuando se proclaman pesudoderechos. Esto es así porque la contrapartida del derecho siempre implica una obligación. El que alguien gane cierto monto con su trabajo conlleva la obligación universal de respetar ese sueldo, pero si se alega un ingreso que no se obtiene y el gobierno otorga esa suma, necesariamente quiere decir que otros tendrán la obligación de proporcionar la diferencia, lo cual naturalmente significa que se lesionan sus derechos, por ello se trata de pseudoderechos.
El segundo capítulo de este segundo ejemplo del monopolio estriba en la comprensión que en una sociedad libre el que primero descubre un medicamento, una tecnología o lo que fuere es monopolista que si resultara atractivo atraerá otros a ese reglón pero sostener que debe promulgarse una ley antimonopólica no nos hubiera permitido salir de la cueva y el garrote puesto que el primero que descubrió las ventajas del arco y la flecha hubiera sido prohibido por monopolista. El único monopolio dañino es el impuesto por los aparatos estatales puesto que necesariamente significa una situación peor que la que hubiera obtenido la gente en libertad.
Por último y solo para ilustrar de modo telegráfico algunas de las coincidencias generales en el liberalismo, debe subrayarse la oposición a las culturas alambradas y a los nacionalismos que no permiten el movimiento de personas y bienes a través de las fronteras. El liberal considera que el fraccionamiento del globo en naciones es al solo efecto de evitar el inmenso peligro del abuso del poder en un gobierno universal. Estima que la descentralización y el federalismo dentro de las naciones constituyen defensas a los derechos de las personas.
En resumen, el mercado no es un cuco, somos nosotros que entre otras muchas cosas decidimos las desigualdades de rentas y patrimonios a media que revelamos nuestras preferencias en el supermercado y afines todos los días. Y cuando los burócratas se inmiscuyen destrozan el proceso con lo que dañan a todos pero muy especialmente a los más necesitados puesto que bloquean el sistema de informaciones de los precios fruto de conocimiento fraccionado y disperso para concentrar ignorancia en manos de los arrogantes de siempre. El premio Nobel en economía Vernon L. Smith resume el significado del mercado al subrayar que en la sociedad libre “las normas emergen como un orden espontáneo, son descubiertas y no fruto del diseño deliberado de ninguna mente”.
Publicado originalmente como columna de opinión en Infobae, 19 de noviembre de 2020.