Los resultados de la Reunificación
El “impuesto solidario” no es el mejor camino
La lección
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Artículo publicado en el sitio de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre, 15 de noviembre de 2004
Los resultados de la Reunificación
El “impuesto solidario” no es el mejor camino
La lección
Gerald P. O’Driscoll revisa la historia de la banca central. Argumenta que una banca descentralizada es posible, pero alcanzarla será difícil. Bajo un régimen de dinero mercancía, los bancos centrales no son necesarias ni particularmente peligrosos, mientras que en un régimen de dinero fiduciario, los bancos centrales son capaces de ejercer una influencia sustancial sobre la política monetaria. La gestión monetaria de la Fed ha sido, en palabras de O’Driscoll, «nada envidiable.» Los gobiernos han llegado a depender de los bancos centrales para financiar los déficit y gastar más de lo que de otro modo podría. Para prescindir de los bancos centrales, sin embargo, primero tenemos que reducir el propio presupuesto federal, y esto no será una tarea fácil.
Próximamente:
Essays by Lawrence H. White, November 6; Scott Sumner, November 8; and Jerry L. Jordan, November 11.
Comparto mi último comentarios sobre «Tres Problemas con el Cepo Cambiario» Esta nato salió en Economía Para Todos y en Infobae.
La acelerara pérdida de reservas por parte del BCRA ha puesto en el centro del escenario el problema del cepo cambiario. Si bien queda poco para que termine el 2013, en lo que va del año el BCRA ya perdió más reservas que el 2011 y el 2012 juntos. Incluso se estima que terminará el año perdiendo alrededor de 12.000 millones. Estos números pueden ser peores si además se tiene en cuenta préstamos que recibe el BCRA que hacen “ver” que las reservas propias son más de la reales. Ni hablar del patrimonio en el balance si se toman las letras intransferibles del Tesoro a valor de mercado en lugar de valor libro. ¿Cuál es el punto de tener un cepo cambiario si el BCRA es incapaz de controlar sus propias reservas?
Uno de los últimos escolásticos españoles fue un jesuita, pero no un salmantino. Fue el “extremista” contemporáneo de Molina y Suárez, Juan de Mariana (1536-1624). Mariana nació cerca de Toledo, de padres pobres y humildes. Ingresó en la gran Universidad de Alcalá en 1553, brilló como estudiante y un año después se incorporó a la nueva Compañía de Jesús. Después de completar sus estudios en Alcalá, Mariana fue a la Universidad Jesuita en Roma en 1561 para enseñar filosofía y teología y después de cuatro años se trasladó a Sicilia para establecer en la Universidad Jesuita de ese lugar el programa de teología. En 1569, Mariana se mudó a enseñar teología a la gran Universidad de París a la temprana edad de 33 años. Después de cuatro años, su mala salud le obligó a retirarse a vivir a Toledo; sin embargo una mala salud no significa necesariamente una corta vida y Mariana vivió hasta la entonces respetable edad de 88 años.
Por Murray Rothbard
Recordamos el lanzamiento del nuevo programa Master in Political Economy. El programa se inicia en Febrero del 2014. Pueden agendar entrevistas personales online con los directores del programa para interiorizarse en el mismo a través del email en el flyer.

Las elecciones legislativas dejaron un panorama político complejo de cara a las elecciones de 2015. El kirchnerismo fue derrotado en la mayoría de las provincias, pero se mantiene como la principal minoría a nivel nacional y su candidato en 2015, sea el gobernador de Buenos Aires Daniel Scioli, el entrerriano Sergio Urribarri o el chaqueño Jorge Capitanich, tendrá una presencia fuerte en la próxima presidencial. La oposición se dividió victorias en distintas jurisdicciones. Mauricio Macri, a través de sus candidatos, se hizo fuerte en la Ciudad de Buenos Aires y comenzó un posicionamiento nacional para el PRO. Sergio Massa logró una amplia victoria en la Provincia de Buenos Aires y se presenta como una alternativa dentro del justicialismo si tomamos en cuenta su alianza con intendentes del partido. Julio Cobos hizo lo propio en Mendoza y podrá ser el candidato del radicalismo. Hermes Binner en Santa Fe y Pino Solanas -como senador- en la Ciudad de Buenos Aires lograron resultados históricos para el socialismo. La dispersión de los votos deja claro que el éxito de estos candidatos en ganar las elecciones de 2015 dependerá de los acuerdos y las alianzas, pero estos escenarios mejor dejarlos para los politólogos.
Lo que me propongo analizar aquí es el escenario económico argentino de los próximos dos años y para eso, lo mejor es tomar las palabras de los propios dirigentes del oficialismo. Resumiendo: aquí no ha pasado nada. Una coyuntura electoral legislativa no cambiará el rumbo que tomó el gobierno hace 10 años.
Los problemas de la economía argentina se representan en tres desequilibrios básicos en el frente fiscal, monetario y cambiario, pero se podrían ordenar con voluntad política.
Estimados,
Ojalá a alguno le interese esto, hace mucha falta estar allí presents:
Hay tres clases de libros: los que hay que consultar una vez, los que merecen una lectura en la vida y los que hay que tener. Por qué fracasan los países (Why nations fail) de Daron Acemoglu y James A. Robinson (2012) pertenece a la última categoría. Es de esos que deben ser atesorados en la biblioteca para revisar y leer una y otra vez, tal como sugieren los elocuentes elogios recibidos. La prensa, académicos reconocidos y autores de prestigio como Niall Ferguson, Charles C. Mann y Francis Fukuyama, así como al menos una media docena de premios Nobel de Economía –Kenneth J. Arrow (1972), Robert Solow (1987), Gary Becker (1992), Michael Spence (2001), George Akerloff (2001) y Peter Diamond (2010)–, han expresado las más positivas opiniones acerca de las casi 600 páginas que tiene el trabajo, al menos en su versión para el mundo hispanoparlante.
Los autores se hacen una pregunta que, de uno u otro modo, ha sido recurrente en la historia de la humanidad y es vital como tantas de su tipo: ¿qué hace que algunos países se enriquezcan mientras otros continúan tercamente en la pobreza? O, dado que pareciera ser más enfática la preocupación por el fracaso que por el éxito, la gran cuestión es por qué los países fracasan, incluso sistemática y deliberadamente.
El liberalismo es una corriente de pensamiento (filosófico y económico) y de acción política que propugna limitar al máximo el poder coactivo del Estado sobre los seres humanos y la sociedad civil. Así, forman parte del ideario liberal la defensa de la economía de mercado (también denominada «sistema capitalista» o de «libre empresa»); la libertad de comercio (librecambismo) y, en general, la libre circulación de personas, capitales y bienes; el mantenimiento de un sistema monetario rígido que impida su manipulación inflacionaria por parte de los gobernantes; el establecimiento de un Estado de Derecho, en el que todos los seres humanos -incluyendo aquellos que en cada momento formen parte del Gobierno- estén sometidos al mismo marco mínimo de leyes entendidas en su sentido «material» (normas jurídicas, básicamente de derecho civil y penal, abstractas y de general e igual aplicación a todos); la limitación del poder del Gobierno al mínimo necesario para definir y defender adecuadamente el derecho a la vida y a la propiedad privada, a la posesión pacíficamente adquirida, y al cumplimiento de las promesas y contratos; la limitación y control del gasto público, el principio del presupuesto equilibrado y el mantenimiento de un nivel reducido de impuestos; el establecimiento de un sistema estricto de separación de poderes políticos (legislativo, ejecutivo y judicial) que evite cualquier atisbo de tiranía; el principio de autodeterminación, en virtud del cual cualquier grupo social ha de poder elegir libremente qué organización política desea formar o a qué Estado desea o no adscribirse; la utilización de procedimientos democráticos para elegir a los gobernantes, sin que la democracia se utilice, en ningún caso, como coartada para justificar la violación del Estado de Derecho ni la coacción a las minorías; y el establecimiento, en suma, de un orden mundial basado en la paz y en el libre comercio voluntario, entre todas las naciones de la tierra. Estos principios básicos constituyen los pilares de la civilización occidental y su formación, articulación, desarrollo y perfeccionamiento son uno de los logros más importantes en la historia del pensamiento del género humano. Aunque tradicionalmente se ha afirmado que la doctrina liberal tiene su origen en el pensamiento de la Escuela Escocesa del siglo XVIII, o en el ideario de la Revolución Francesa, lo cierto es que tal origen puede remontarse incluso hasta la tradición más clásica del pensamiento filosófico griego y de la ciencia jurídica romana. Así, sabemos gracias a Tucídides (Guerra del Peloponeso), como Pericles constataba que en Atenas «la libertad que disfrutamos en nuestro gobierno se extiende también a la vida ordinaria, donde lejos de ejercer éste una celosa vigilancia sobre todos y cada uno, no sentimos cólera porque nuestro vecino haga lo que desee»; pudiéndose encontrar en la Oración Fúnebre de Pericles una de las más bellas descripciones del principio liberal de la igualdad de todos ante la ley.
Por Jesús Huerta de Soto
Madrid, 12 de Octubre de 1998
Horacio Miguel Arana, profesor de la Universidad Abierta Interamericana, discute en este paper la lectura que Joseph Salerno presenta de Ludwig von Mises (Mises and Hayek Dehomogenized). En esta visión, Mises tendría cierta consistencia con Rothbard, contraria a su vez, a las ideas de otros autores de la tradición como Hayek y Kirzner.
El autor concluye:
Luego del análisis realizado en los párrafos precedentes, parece cuando menos exagerada la pretensión de Salerno de diferenciar las posiciones de Ludwig von Mises por un lado y la atribuida a Friedrich von Hayek e Israel Kirzner por otro, como si fueran paradigmas alternativos dentro de la Escuela Austriaca de Economía.
El tema lo hemos discutido ampliamente en este blog, por lo que imagino será de interés para nuestros lectores.