CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE MACRI

Al Sr. Presidente de la Nación,

Ing. Mauricio Macri:

Sé que en este momento tiene temas más urgentes que el que le voy a plantear. El submarino y el problema de los Mapuches son temas que demandan su atención ya, sin dilación, y no quisiera yo distraerlo de su concentración. Por eso, por suerte para usted, lo más probable es que esta carta, despachada a la nueva y aleatoria nube que nos rodea, nunca le llegue. Pero, si así sucediera, le aseguro que no es mi intención molestarlo.

Yo voté por usted sin mayores expectativas, sabiendo que iba a seguir la Argentina de siempre, excepto por la salida de los psicópatas del poder más peligrosos con los que se enfrentó la Argentina en toda su historia. Lo único que yo esperaba, usted lo hizo: sacarnos del camino a Venezuela. Por ende, gracias. No espero nada más.

Pero no esperar no es igual a no deber. Y debo decir ante usted y ante todos que, por favor, nos escuche.

Los liberales hemos recibido todo tipo de epítetos a lo largo de la historia argentina. Bueno, en realidad habría que ver quiénes son los liberales. Al menos yo, un liberal clásico, partidario de la democracia constitucional anglosajona y la economía de mercado fundada en la Escuela Austríaca (y, para colmo, católico) he recibido todo tipo de elogios. Fascista, demente, utópico, esquizofrénico, neoliberal y, el último que se ha puesto de moda, también: liberalote.

Usted, Señor Presidente, no confía en nosotros. Le asiste algo de razón: contrariamente a lo que piensan muchos, nunca hemos sido gobierno. La primera y última vez fue con la Constitución de 1853. Luego, hubo de todo, desde lo parecido hasta lo grotesco: conservadores, antiperonistas, autoritarios, menemistas, y se me acabaron los adjetivos. Así que tiene razón: ¿qué esperar de quienes nunca se embarraron las manos en la política concreta? La única respuesta a eso puede ser la esperanza de lo nuevo. Como dice un famoso título de un famoso autor: ¿por qué no probar la libertad?

Señor presidente, escúchenos. Sé que sus asesores más cercanos le dirán que no lo haga, pero, finalmente, uno de los dramas del poder es que usted, finalmente, está solo. Solo con su conciencia. Finalmente, es esta última la que tiene que escuchar.

Usted juega el papel, aunque no lo haya buscado, de ser una esperanza. Eso no es raro en una Argentina bipolar que siempre cae tan bajo. El autoritarismo de los conservadores. El golpe del 30, casi nazi. El ascenso del Mussolini argentino. El peronismo sin Perón del 56 en adelante. El golpe del 66, con toda su rudeza. Las guerrillas que ya se estaban preparando. La guerra de los 70, con la corrupción, bajeza y banalidad del gobierno de Isabelita. El golpe del 76. La guerra sucia. Su tristísimo final. Pero ahora, escuche más: el Alfonsín cuya economía no le deja terminar su mandato. El Menem que sigue con el gasto público, la deuda pública y la presión impositiva. Su enorme corrupción. Y de vuelta, la esperanza democrática. El gobierno de la Alianza. Que sigue, sin embargo, con lo mismo. La explosión de la deuda pública y la deuda externa. El default. Otra vez, el tristísimo final, y lo que sigue es tan sencillamente horroroso que no quiero, ni hace falta, que se lo recuerde.

Usted tiene ahora dos alternativas. O dentro de algunos años es uno más en esta lista de fracasos, o pasa a la historia como el estadista que quiere ser.

Yo, Señor Presidente, no soy nadie como para explicarle de política concreta. Yo jamás podría haber hecho lo que usted hizo: vencer al kirchnerismo en las elecciones. Jamás. Soy sólo un profesor de filosofía, pero me atrevo a seguir porque sé distinguir entre el corto y el largo plazo.

A corto plazo está haciendo lo que puede y lo que pudo. Pero permítame hablarle del largo. Si, sé que es un largo camino, pero es usted el presidente.

Usted sabe perfectamente que el gasto no puede seguir como está. Lo sabe en su conciencia, aunque mucho no lo pueda decir. Usted sabe que no puede emitir moneda para financiarlo. Usted sabe que no puede elevar más la presión impositiva. Y usted sabe que, según fuentes serias, la deuda pública llega en estos momentos a 293.789,3 (¿importa que sea 790) millones de dólares.

Usted no confía en nosotros porque lo han convencido de que somos unos locos e insensibles que en lo único que pensamos es en echar a todo el mundo a la calle. No. No es verdad, aunque injusto es que los argentinos en general miren bien a los que engañan sumando al estado la desocupación real de la economía en subdesarrollo. Pero no se trata de echar gente y que luego le incendien la Casa Rosada. Aunque, recuerde, a De la Rúa se le incendió. Nunca lo olvide.

Por favor le pido que piense en las funciones del estado. Usted tiene más o menos unos 35 organismos, entre ministerios y secretarías, sin contar las sub, sub y sub y etc. Tiene todo ello porque cree que todo ello es necesario. Ha sacado a los corruptos y ha puesto a gente honesta, pero cree que todo ello es necesario. No. Si usted sabe cómo funciona una economía de mercado y una sociedad libre, y creo que lo sabe, usted puede quedarse con una Secretaría de Hacienda y un Ministerio de Relaciones Exteriores. No mucho más.

Todo lo demás, usted lo puede eliminar. Y al mismo tiempo, eliminar todas las legislaciones y reglamentaciones que esos organismos se encargan de controlar. Piense en todo el gasto que se reduciría ipso facto. Piense en todos los impuestos que podría bajar y eliminar, comenzando con el de la renta. ¿Y qué sucedería? Que todos los emprendedores de los que usted siempre habla, quedarían libres para emprender todas esas funciones, que burócratas detrás de sus escritorios creen que pueden ejercer cuando, claro, no tienen nada que perder.

Al mismo tiempo, formalizaría ipso facto a todos esos sectores carenciados que no pueden pasar a la economía formal porque esas reglamentaciones y organismos se lo impiden.

Así sí, a mediano plazo, las cuentas públicas podrían comenzar a reordenarse. ¿Y los empleados públicos? Mantenga a todos los de planta, aunque no vayan a ejercer funciones. Déjelos si es necesario tres años cobrando sus sueldos, mientras amortiza las cuentas públicas con el ahorro que implica todo el conjunto de medidas anteriores. Las cuentas dan. Reúnase con los directores de la Fundación Libertad y Progreso (Agustín Etchebarne, Aldo Abram, Manuel Solanet) y haga las cuentas. Dan. Porque no es sólo cuestión de calculadora, sino de concepción del estado.

¿Y las provincias? Olvídese de la coparticipación. Prepare una reforma de mediano plazo. Las provincias no deben depender más de Nación. Pero no todas las provincias son económicamente auto-sustentables. Divida al país en 6, no muchas más, regiones administrativas autosustentables, que comiencen a financiarse solas, y suspenda toda relación económica entre Nación y Provincias. El estudio fue hecho por Roberto Dania y Constanza Mazzina en el 2008. Será la primera vez, además, que habrá un federalismo genuino, con gobernadores realmente autónomos del poder ejecutivo nacional.

Y el estado no tiene por qué dejarse de ocupar de salud, educación y seguridad social. Sencillamente, una vez hecha esta transformación, delegue todo ello en las seis regiones mencionadas. No tiene por qué ponerles un nombre, son sólo regiones administrativas. Y desregule totalmente al sector privado en materia de salud, educación y seguridad social. O sea, des-monopolice, quite las regulaciones nacionales, abra al país a la diversidad, tan nombrada, y tan poco practicada en un país monopólico y unitario.

Y hable con la CGT. Usted sabe cómo, yo no. Pero explique ante la opinión pública que nuestro sistema sindical es el de la Italia Fascista de Mussolini. La gente no lo sabe. Vaya, dígalo, explíquelo. Y elimine el sindicato único por actividad.

¿Le parece mucho? Creo que es poco, pero si no, usted sabe cuál es la alternativa. Usted puede seguir con todo como está, y puede ser que los organismos internacionales le sigan prestando. Como si la escasez no existiera. Pero usted sabe, en conciencia, en esa conciencia a la que estoy apelando –jamás podría apelar, por ejemplo, a la de una nueva senadora muy conocida- que ello no es posible. Si usted no hace estas reformas estructurales de fondo, va camino al default. Tal vez no ahora, pero sí dentro de unos años. Lo sabe, lo sabe perfectamente. No hay salida. Se le acabarán los dólares, terminará en el control de cambios, será como Kicillof pero le terminarán diciendo Macrillof. ¿Quiere usted eso? ¿No? ¿Y entonces?

Señor presidente, hay una diferencia entre un simple político y un estadista. El político sigue a la opinión pública, el estadista, en cambio, la cura. Le hace una especie de terapia social, y eso sólo se logra con auténtico liderazgo moral e intelectual. Mandela, Gandhi, educaron a su pueblo. No fueron demagogos, ni siguieron lo que todos pedían, ni engañaron: tenían un norte, sabían a donde iban, tenían un sólido fundamento moral y lo supieron decir. Su decir fue resultado de su ser, y no al revés, como le recomiendan algunos. Señor presidente, sea estadista. Mire para adelante, mire al largo plazo, y entonces sabrá AHORA qué hacer y cómo decirlo.

La verdad, no creo, en mi interior, que nada de esto suceda, pero sí creo que tenía que decirlo. Mientras tanto, no estoy desilusionado, porque yo no me ilusioné con usted. Seguiré con mi docencia, en la Argentina de siempre, con sus males de siempre, si es que un piquete no me mata antes o algún otro joven idealista no me pone otra bomba. Pero qué hermoso sería que me sorprendiera. No por mí: sorpresas, casi todas buenas, me dan mis alumnos. Pienso en la extrema pobreza, en las zonas más subdesarrolladas, en los niños desnutridos del Chaco y de 3 km a mi redonda. Contrariamente a la mayoría de los argentinos, sé que el mercado, para ellos, no es lo que sobra, sino lo que les falta. Vamos. En Venezuela ya no estamos. Gente honesta ya tenemos. Vamos. Sólo falta visión. La suya. La argentina sigue siendo presidencialista.

No hay otra salida.

Su liberalote amigo

Gabriel J. Zanotti

 

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Del estancamiento a la búsqueda de un crecimiento sostenido [La Gaceta de Tucumán]

Fui entrevistado para La Gaceta de Tucumán junto a otros economistas para analizar los dos años de gestión de Macri.

Mauricio Macri asumió la Presidencia el 10 de diciembre de 2015 y su equipo económico inició un conjunto de políticas de shock en los primeros 30 días de gobierno, opina por su parte, el economista Adrián Ravier. “Tras estas medidas iniciales, el equipo económico optó por un gradualismo novedoso para la política económica argentina, aunque en algunas áreas hubo inacción”, observa.

A su criterio, la mayor deuda pendiente del gobierno se encuentra en el campo fiscal, donde no hubo baja del gasto público, ni del déficit fiscal. “Es cierto que los gastos en subsidios se vieron recortados, pero esas bajas se compensaron con otras alzas, como por ejemplo, las subas en jubilaciones y pensiones que el Ejecutivo debió reconocer tras el fallo de la Corte Suprema”, puntualiza.

Ravier indica que la apuesta por mantener el crecimiento vía mayor inversión resulta plausible para 2018-2019, pero el déficit fiscal y de cuenta corriente seguirán presionando por un mayor nivel de deuda que atenta contra la sostenibilidad del modelo económico.

Aquí la nota completa.

UN MILAGRO EN LA IGLESIA CATÓLICA – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Tal vez esté de más subrayar que todo lo que consigno en esta nota periodística es de mi entera responsabilidad y, como en todos los casos en que escribo, no compromete la opinión de ninguna de las personas que menciono.

Después de batallar durante décadas con las ideas atrabiliarias por parte de algunos representantes de la Iglesia sobre temas económico-sociales al efecto de refutar propuestas estatistas que hunden a la gente en la pobreza, ahora aparece un Papa que enfatiza aquellas ideas contraproducentes. Es cierto que no son pocos los preocupados con estas propuestas empobrecedoras, tanto sacerdotes como laicos, pero henos aquí que ahora se publica un libro del Padre Martín Khonheimer -suizo que vive en Viena, pertenece al Opus Dei, de familia judía, doctor en filosofía, profesor en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma y presidente del Instituto Austríaco de Economía y Filosofía Social- titulado Libertad económica, capitalismo y ética cristiana. Ensayos sobre economía de mercado y pensamiento cristiano (Madrid, Unión Editorial, 2017, editado por Mario Silar).

Resume la tesis de toda esta obra en el primer párrafo del primer capítulo donde se lee que “Es un hecho histórico que el sistema económico capitalista, tal y como se ha desarrollado en Europa desde la industrialización, ha significado para las masas –por primera vez en la historia de la humanidad– la liberación del hambre y de la miseria, es más, la ´democratización´ del bienestar”.

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NOBELNOMICS – Nuevo libro de Juan Carlos De Pablo

PRÓLOGO

Comencé a pensar en la elaboración de esta obra en la primera quincena de octubre de 2015, cuando en el plano electoral la cuestión era si Daniel Scioli ganaría en primera vuelta la elección presidencial, o si sería necesario volver a desempolvar las urnas, por no haber conseguido más de 45% de los votos, o más de 40% y una diferencia superior a 10 puntos porcentuales con respecto a su principal contrincante, Mauricio Macri.

Obviamente que su terminación no dependió del hecho de que, en el momento de comenzar a trabajar en ella, vivíamos con una importante incógnita electoral, aunque pensé que muy probablemente la realidad política y económica afectaría el ritmo de elaboración.

             Nada que ver. Como de costumbre, en Argentina seguimos viviendo en un contexto político y económico muy intensos, además de lo cual –a Dios gracias- 2016 fue un año de intensa actividad profesional. No obstante lo cual, en aproximadamente un año pude terminar la obra que tiene usted en sus manos.

Mi motivación fue clara: aprender. Claro que, tanto con respecto a la vida como a la obra de quienes recibieron el premio Nobel en economía, no empecé de cero[1]. Pero según mi experiencia, es notable cómo forzarse a sistematizar determinados conocimientos, mejora la comprensión que uno tenía de ellos, corrige hechos y presunciones equivocadas, y sirve para incorporar material nuevo.

No pretendo poder comprender técnicamente los aportes realizados por cada uno de los galardonados[2], sino identificar su “mensaje” básico, describiéndolo de manera no técnica. De cualquier manera, cada vez que resultó necesario pedí ayuda, otorgando el correspondiente crédito. Por lo demás, correré el riesgo de ser acusado de incompetente, o sesgado, por parte de las “viudas”. Esta última calificación fue acuñada por Skidelsky (2003), a propósito de la crítica reacción que tuvieron quienes se consideraban a sí mismos los genuinos depositarios de la “verdad” referida a la vida y la obra de John Maynard Keynes, cuando aquel publicó la monumental biografía de éste, en 3 tomos.

Y vaya si aprendí. Gracias a la preparación de esta obra tengo un panorama razonablemente claro de muchos de los avances realizados en el análisis económico, durante el siglo XX.

¿A quién le sirve esta obra? A los economistas en general, pero particularmente a los profesores que necesitan material bibliográfico, más allá de los cursos de introducción a la economía. Y no me refiero sólo a los cursos de historia del pensamiento económico, porque esta obra se ocupa de lo que está pasando actualmente en diferentes campos de estudio, dentro del análisis económico. O, si se prefiere, en diferentes puntos de la frontera de las investigaciones.

Pero también aspiro a que la lean con provecho personas que, aunque careciendo de entrenamiento formal en economía, están interesadas en el desarrollo de ideas que florecieron durante el siglo XX. Al respecto les doy un consejo: si alguna porción del texto les resulta demasiado densa, no abandonen la lectura del libro sino la de dicha porción. Lo más probable es que, para quien no sea un especialista, resulte suficiente con entender la idea general. Yo no podría “probar” la ley de la gravedad, pero comprendo la idea general y la aplico de manera cotidiana.

Jorge Galmes leyó pacientemente la versión preliminar de la obra, lo cual me permitió utilizarlo como eficaz “sparring”. Bastó que a Víctor Jorge Elías le enviara la versión preliminar del capítulo 12, para que me ametrallara con múltiples sugerencias, que incorporé en diferentes partes de la obra. A ambos muchísimas gracias, como también a Micaela González, meticulosa editora. Los agradecimientos específicos aparecen al comienzo de cada capítulo de la obra. En el plano institucional, gran agradecimiento al personal de las bibliotecas del Banco Central de la República Argentina, el Ministerio de Economía y la Universidad de San Andrés.

Ningún argentino ganó el Nobel en economía hasta ahora, pero 5 compatriotas nuestros lo obtuvieron en diferentes especialidades. Por orden alfabético, Bernardo Alberto Houssay (medicina), Luis Federico Leloir (química), César Milstein (medicina), Adolfo Pérez Esquivel (paz) y Carlos Saavedra Lamas (paz). A ellos va dedicada esta obra; pero también a Jorge Luis Borges, porque lo merecía.

Juan Carlos de Pablo

Villa la Angostura, enero de 2017

Referencias

de Pablo, J. C. (1993): Economía: ¿una ciencia, varias o ninguna?, Fondo de cultura económica.

de Pablo, J. C. (2006): Economía al alcance de todos, términos y biografías, La ley.

Maskin, E. S. (2008): “Mechanism design: how to implement social goals”, American economic review, 98, 3, junio.

Myerson, R. B. (2008): “Perspectives on mechanism design in economic theory”, American economic review, 98, 3, junio.

Selten, R. (1994): “Multistage game models and delay supergames”, Nobel foundation.

Skidelsky, R. (2003): “Confessions of a long-distance biographer”, The independent, 23 de noviembre.

Skidelsky, R. (1983): John Maynard Keynes. Hopes betrayed, 1883-1920, Penguin books.

Skidelsky, R. (1992): John Maynard Keynes. The economist as savior, 1920-1937, Penguin books.

Skidelsky, R. (2000): John Maynard Keynes. Fighting for freedom, 1937-1946, Viking.

 

6° Conferencia Anual de Economía UTDT y BCRA

El Departamento de Economía de la Universidad Torcuato Di Tella se complace en anunciar la 6° Conferencia Anual de Economía UTDT, organizada en conjunto con el Banco Central de la República Argentina. La conferencia tiene como objetivo reunir a destacados académicos locales e internacionales para debatir los recientes avances en materia económica.

El evento se llevará a cabo los días 20 y 21 de diciembre en el BCRA y UTDT, respectivamente. Pueden realizar su inscripción aquí .

Programa:

 

. 10.30-11.30: Price Rigidities and the Relative PPP Puzzle

Javier Cravino (Stanford University)

.11.30-12.30:  A Theory of Liquidity Traps

Sebastian Di Tella (Stanford University)

.12.30-14.00: Receso

.14.00-15.00: Trading and Asset Pricing in a Monetary Economy

Ricardo Lagos (NYU)

.16.00-16.30: Receso

.16.30-17.30: Regulatory Competition

Flavio Toxvaerd (University of Cambridge)

 

 . 10.30-11.30: On the Risk of Leaving the Euro

Manuel Macera (UTDT)

.11.30-12.30:  Inovation and Diffusion with Limited Appropriability

Hugo Hopenhayn (UCLA)

.12.30-14.00: Receso

.14.00-15.00: On the Optimal Speed of Sovereign Deleveraging with Precautionary Savings

Francisco Roldán (NYU)

.16.00-16.00: Sowing the Seeds of Financial Crises: Endogenous Asset Creation and Adverse Selection.

Nicolás Caramp (UC Davis)

.16.00-16.30: Receso

.16.30-17.30: Trading Costs and Informational Efficiency

Cecilia Parlatore (NYU Stern)

WP: Secular Growth in Garrison’s Model (A Comment)

Breve comentario sobre el crecimiento secular en el modelo de Garrison, que ha dado que hablar desde la publicación de su libro en el 2001. El comentario va a ser publicado en el Quarterly Journal of Austrian Economics junto a un articulo sobre este tema de Robert P. Murphy.

I comment on the controversy around Garrison’s secular growth, with special emphasis in Murphy’s contribution in this issue. I also argue that further research on this area should focus in formally connecting Garrison’s model with neoclassical growth theory.

Acceder al documento en SSRN.

Infobae: El Plan Económico de Cambiemos Descansa en un Acto de Fe

El plan económico de Cambiemos descansa en la expectativa (acto de Fe) de que la economía crecerá fuertemente y sin sobresaltos por un largo periodo de tiempo.

¿Por qué, si la economía parece estar encaminándose, son varios los economistas que siguen preocupados por el lento gradualismo económico del Gobierno? Sube la industria, sube la construcción, suben las reservas, baja la inflación, etcétera. ¿Acaso los resultados no le dan la razón al Gobierno? El problema no es sólo si los indicadores económicos están dando bien hoy, sino si el modelo económico converge o no a un equilibrio macroeconómico. No es claro que el modelo converja a equilibrio, y el Gobierno parece que no lo nota o no le importa.

Seguir leyendo en Infobae.

Monetary Equilibrium and Monetary Theory: The Case of Nominal Income Targeting, by Nicolas Cachanosky (Routledge International Studies in Money and Banking) 1st Edition

This book examines the case of nominal income targeting as a monetary policy rule. In recent years the most well-known nominal income targeting rule has been NGDP (level) Targeting, associated with a group of economists referred to as market monetarists (Scott Sumner, David Beckworth, and Lars Christensen among others).

Nominal income targeting, though not new in monetary theory, was relegated in economic theory following the Keynesian revolution, up until the financial crisis of 2008, when it began to receive renewed attention. This book fills a gap in the literature available to researchers, academics, and policy makers on the benefits of nominal income targeting against alternative monetary rules.

It starts with the theoretical foundations of monetary equilibrium. With this foundation laid, it then deals with nominal income targeting as a monetary policy rule. What are the differences between NGDP Targeting and Hayek’s rule? How do these rules stand up against other monetary rules like inflation targeting, the Taylor rule, or Friedman’s k-percent?

Nominal income targeting is a rule, which is better equipped to avoid monetary disequilibrium when there is no inflation. Therefore, a book that explores the theoretical foundation of nominal income targeting, comparing it with other monetary rules, using the 2008 crisis to assess it and laying out monetary policy reforms towards a nominal income targeting rule will be timely and of interest to both academics and policy makers.

TABLE OF CONTENTS

1. Introduction

2. Free Banking and Monetary Equilibrium

3. The Productivity Norm and Nominal Income Targeting

4. Nominal Income Targeting and Monetary Rules

5. Nominal Income Targeting with Monetary Disequlibrium

6. Nominal Income Targeting as Policy Outcome versus Market Outcome

7. NGDP Targeting and the 2008 crisis

8. Policy Reforms Towards Nominal Income Targeting as a Rule

ABOUT THE AUTHOR

Dr Nicolas Cachanosky is an Assistant Professor of Economics at Metropolitan State University of Denver, Department of Economics.

Available in Routledge and Amazon.

Los subsidios los pagan los pobres – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Este es un tema sumamente delicado y desafortunadamente poco comprendido. Cuando se afirma que el aparato estatal subsidia tal o cual actividad o sector debe entenderse que es el vecino el que financia ya que ningún gobernante pone de su peculio.

Ahora bien, miremos de cerca el asunto. El contribuyente de jure al hacerse cargo del impuesto naturalmente deja de invertir en el presente o de consumir (lo cual repercute en la inversión futura). En cualquier caso, este proceso incide directamente de modo negativo sobre los salarios e ingresos en términos reales. En otras palabras, son los relativamente más pobres quienes con mayor fuerza se hacen cargo del tributo, son contribuyentes de facto aunque nunca hayan visto una planilla fiscal.

Sería interesante que estas ocurrencias no tuvieran lugar pero en ese caso deberíamos creer en la magia al suponer que nadie paga y que esos pagos no tienen consecuencias. En este sentido los aparatos estatales constituyen una ficción por la que aparece que financian sin lastimar a nadie como si sacaran recursos de la galera.

Otra cosa bien distinta es la decisión política en cuanto a la transformación de una situación a la otra pero desde el llano es de suma importancia no presentar el asunto como si se tratara de una prestidigitación o de un milagro laico de proporciones superlativas. La misión de quienes desean ayudar a los gobiernos a transitar el camino de la sensatez no es el aplauso sino la crítica.

Por supuesto que para que el mencionado tránsito suceda con eficiencia hay que tener el coraje y la decisión de colocar el gasto público en niveles compatibles con un sistema republicano y, en nuestro caso, eliminar los ministerios creados por el actual gobierno y dejar sin efecto medidas obscenas como la financiación de equipos de polo y demás sandeces. También es indispensable contar con un mercado libre en materia laboral para que la transición evite el desempleo, lo cual implica desprenderse de la legislación fascista de asociaciones profesionales y convenios colectivos que Perón copió de la Carta del Lavoro de Mussolini y abandonar la inmoralidad de los así llamados agentes de retención que se traducen en la manipulación del fruto del trabajo ajeno.

Sería muy atractivo que pudieran resolverse los horribles problemas de la pobreza con un decreto en cuyo caso no habría que andarse con timideces y promulgar uno bien jugoso para hacernos a todos millonarios, pero las cosas no son así. Se requiere la captación de ahorro interno y externo para que se eleven los salarios. Esa es la diferencia entre países pobres y ricos: marcos institucionales civilizados donde se respete lo que es de cada cual sin interferencias de políticos megalómanos que crean miseria al proponer subsidios por doquier con recursos de otros, todo lo que tocan lo empobrecen: son el rey Midas al revés.

Publicado originalmente en El Cronista, el 29 de noviembre de 2017.