Papers sobre patrón oro

Estimados,

Tal vez ya informaron sobre esto y estoy repitiendo la información, pero me acaban de llegar dos «Policy Analysis» del Cato Institute que seguramente interesarán a los lectores.

El primero es de Larry White: Recent arguments against the gold standard

http://www.cato.org/publications/policy-analysis/recent-arguments-against-gold-standard

El Segundo es de George Selgin: The rise and fall of the gold Standard in the United States

http://www.cato.org/publications/policy-analysis/rise-fall-gold-standard-united-states 

 

 

EPT: Una Brujula Para el Oficialismo (y Otra para la Oposicion)

Comparto mi última nota en Economía Para Todos sobre los curiosos cambios de actitud del kirchnerismo luego de las PASO.

El resultado de las elecciones PASO debieron ser como la crónica de una muerte anunciada para el FPV (Frente para la Victoria.) ¿Realmente se esperaban un triunfo luego de las históricas manifestaciones que han tenido no sólo en suelo Argentino, sino alrededor del mundo? Difícil encontrar una mejor ilustración al dicho “no hay peor ciego que el que no quiere ver.” El kirchnerismo, que tan cerca se dice del pueblo, fue incapaz de ver la derrota que le esperaba a la vuelta de la esquina

Seguir leyendo en EPT.

Nuevo número de la revista Procesos de Mercado

PMProcesos de mercado, la revista europea de economía política, acaba de editar el primer número de 2013 (Año: 2013, Vol.: 10, Número: 1)

Para poder bajar los artículos habrá que esperar unos meses, pero ya se pueden descargar todos los ejemplares publicados entre 2004 y 2012 desde la página web del profesor Jesús Huerta de Soto (en revista Procesos de Mercado).

Abajo el índice de este último número.

INDICE

La decisión como acción humana: aportaciones de las neurociencias – María Blanco González (págs. 13-36)

Bruno Leoni and the socialist economic calculation debate – Carmelo Ferlito (págs. 37-64)

Will Greece go Bankrupt and kill the euro? – Herbert G. Grubel (págs. 65-90)

New paths in Austrian Macroeconomics – William Barnett II, Walter E. Block (págs. 91-114)

Presupuestos 2007-2012 y reducción del gasto público para obtener el crecimiento económico de España – Angel Fernández (págs. 115-194)

Individual secession and extraterritoriality – Joakim Kämpe (págs. 195-239)

Political Union? Some critical reflections – Otmar Issing (págs. 243-248)

La eficiencia del mercado, más allá de los modelos matemáticos – Daniel Lahoud (págs. 249-268)

Real austerity – Mark Thornton (págs. 269-274)

Islamic banking – Christian Castro (págs. 275-288)

Boisguilbert: un pré-physiocrate et un post-oresmien? Un parcours comparé d’histoire de la pensée economique française – Giovanni Patriarca (págs. 289-302)

Kavafis and Mises: means and end – Spyros Mallios (págs. 303-310)

Gary North: a critique – Walter Block (págs. 311-328)

El centenario de Keynes: la crítica austriaca – F. A Hayek (págs. 331-342)

El futuro del liberalismo – Ludwig von Mises (págs. 343-348)

Nuevos «ismos» que amenazan la libertad – Gerhard Schwarz (págs. 349-360)

Refexión de domingo: ¿Está muriendo la economía teórica?

matUna nota de Sebastián Campanario en La Nación invita a analizar el crecimiento de la economía ateórica.

Copiamos algunos extractos que invitan a la reflexión:

Hay académicos de renombre que proclaman, en forma provocativa, «el fin de la teoría» con un dato cuantitativo difícil de refutar: en las revistas especializadas, la cantidad de estudios teóricos cae en picada, mientras que los trabajos empíricos o experimentales, con «datos reales», están en pleno auge. […]

Smith apela a un trabajo que releva los tipos de estudios publicados en revistas especializadas entre 1963 y 2011 -centenares de miles-, y allí se ve que los textos teóricos eran más de la mitad en las primeras décadas, y llegaron a un pico del 57,6% en 1983. En ese mismo año, las investigaciones empíricas apenas superaban el 35% y los papers experimentales no llegaban a 1% (el resto estaba en la categoría de «teoría con simulaciones»). […]

A partir de 1987 comienza el tobogán de la teoría económica. Los estudios de este tipo bajan a 32% del total en 1993, a 28% en 2003 y a 19,1% en 2011. Dos años atrás, el segmento estrella es el de investigaciones empíricas con datos propios (34%), seguido por el de las empíricas con datos prestados (29,9%). Los trabajos que describen experimentos ya ocupan 8,2% del «ancho de banda académico», mientras que los teóricos con simulaciones están apenas por encima, con 8,8 por ciento del total. […]

¿Cuál fue el meteorito que impactó contra el planeta de la teoría económica a mediados de los ochenta e hizo extinguir a los viejos dinosaurios? Smith arriesga que los trabajos de Daniel Kahneman y de Richard Thaler, que desde la economía del comportamiento mostraron que el proceso de decisión no es racional, como suponía la economía neoclásica, tuvieron mucho que ver, al igual que los de Vernon Smith (que reveló que aun mercados muy simples no se comportaban en la forma que muchos economistas habían asumido durante décadas) o de Colin Camerer, que se puso a escanear cerebros para dilucidar los misterios de la «caja negra» del proceso de toma de decisiones en economía

 

Tesis de Licenciatura: Calculo económico, intervecioniso y crisis recurrentes.

Sergio Sanchez, estudiante en la UBA, va a realizar su tesis de Licenciatura junto a Martín Krause. Si entiendo bien, Sergio no ha tomado el curso de Martín, sino que ha llegado a escuchar de la Escuela Austriaca por sus propios medios. Siempre motiva ver alumnos con la curiosidad de interiorizarse en temas más allá de os vistos en las aulas.

Por ese motivo compartimos la propuesta de tesis de Sergio para que nos ayuden a darles ideas y sugerencias. La propuesta entera la pueden ver en este link, dejo un resumen y un par de ideas que se me ocurrieron mientras leía la misma para ayudar a disparar un brainstorming en el blog.

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Austriacos, Monetaristas, y Crisis Economicas

George Selgin tiene un reciente post en Free Banking sobre crisis económicas que es muy recomendable. En su post, Selgin comenta cómo distintas teorías de ciclos económicos pueden ser complementarias, y no necesariamente excluyentes. Más precisamente, como la teoría austriaca del ciclo económico y la monetarista pueden explicar distintas fases de una misma crisis, por ejemplo la Crisis del 30.

Selgin pone ambas teorías frente a frente y muestra que ciertas variantes del ABCT al no dar lugar a distorsiones cuando hay una deflación monetaria (no por aumento de productividad) tienen una posición simétrica a la de ciertas teorías monetaristas que no aceptan distorsiones cuando hay excesos monetarios. En el segundo campo ubica principalmente a Scott Sumner y a «algunos» representantes del Market Monetarism.

Si bien coincido con el post de Selgin, su exposición da lugar a un par de aclaraciones adicionales.

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RIP Ronald Coase (1910 – 2013)

Ayer falleció Ronald Coase, a los 102 años de edad. Indiscutiblemente uno de los economistas más influyentes del siglo XX. Sus contribuciones le merecen un lugar entre los economistas que dieron forma a la economía en este siglo y a ser reconocido con el Nobel de Economía en el año 1991. La disciplina simplemente no hubiese sido la mismo sin Coase. La economía ha perdido a un grande que se ha mantenido activo hasta en sus últimos días. A la edad de 102 años Coase seguía escribiendo sobre economía. A la edad de 101 años publicó un libro en co-autoría con uno de sus alumnos; How China Became Capitalist (Coase and Wang.)

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Reflexión de domingo: ¿Puede sobrevivir el capitalismo?

ABLJoseph Schumpeter en su Capitalismo, socialismo y democracia contesta a la pregunta formulada en el título de esa nota con un rotundo “no, no creo que pueda”. Por su parte, Benjamin Rogge en Can Capitalism Survive? también es pesimista respecto al futuro de este sistema y Ludwig von Mises, en La mentalidad anticapitalista, detalla los motivos de los generalizados perjuicios contra ese orden social y, por último, para aludir a la bibliografía más relevante en la materia, dos ensayos largos, uno de Robert Nozick titulado “Why Do Intellectuals Oppose Capitalism?” y otro de Friedrich Hayek titulado “The Intellectuals and Socialism”, que desde ángulos distintos centran su atención en la aversión al capitalismo por parte de muchos de los intelectuales.

Es por cierto un tema complejo pero antes de encararlo telegráficamente, señalo que me parece más preciso y ajustado a lo que se intenta describir, destacar que la expresión “liberalismo” es más apropiada que la de “capitalismo”. Esto nos parece así porque el primer término abarca múltiples aspectos de la condición humana, mientras que el segundo aparece como circunscripto a lo crematístico (además de ser una palabra acuñada por Marx). Esta objeción es en cierto sentido refutada por Michael Novak quien deriva la expresión de caput, es decir, de mente, de creatividad.

De cualquier manera, el hilo argumental por el que surge el pesimismo no significa derrotismo puesto que como escribe Schumpeter en la obra citada, “la información de que un barco se está hundiendo no es derrotista. Tan solo puede ser derrotista el espíritu con que se reciba esta información: la tripulación puede cruzarse de brazos y dejarse ahogar […] Si los hombres se limitan a negar sin más la información, aunque esté escrupulosamente comprobada, entonces es que son evasionistas […] La prognosis no implica nada acerca de la deseabilidad del curso de los acontecimientos que se predicen. Si un médico predice que su paciente morirá en breve, ello no quiere decir que lo desee”.

Pero ¿en que se basa buena parte de los estudios más o menos pesimistas respecto al futuro de la sociedad abierta? En una combinación de factores que tomados en conjunto pueden resumirse con algunos retoques en los siguientes ocho puntos cruciales.

Primero, en las faenas de intelectuales que no conciben que la sociedad abierta descansa en ordenes espontáneos en los que el conocimiento disperso y fraccionado es coordinado y sustentado en procesos en los que los respectivos intereses particulares confluyen en sumas positivas, en un contexto donde son respetados marcos institucionales a su vez basados en el derecho de cada cual. Rechazan procedimientos en los que los planificadores no participen activamente en la manipulación de recursos de terceros.

Segundo, ese tipo de intelectuales muchas veces también sustentados en la pura envidia y el desprecio por la competencia en el mercado laboral,  no aceptan que empresarios que consideran incultos “solo capaces de producir hamburguesas y similares”, obtengan ingresos mayores que los que ellos perciben.

Tercero, estos intelectuales encuentran apoyo firme en los burócratas puesto que la aceptación de sus ideas les conferirá mayor poder y facultades para intervenir en vidas y haciendas ajenas, a contracorriente de la eficiente asignación de los siempre escasos factores productivos.

Cuarto, esos intelectuales proceden a incursionar en colegios y universidades privadas y estatales y en instituciones internacionales financiadas por gobiernos donde difunden sus ideas estatistas, lo cual expande la aversión contra el capitalismo que sostienen se basa en “la explotación”, en “prácticas monopólicas” o en la mera “suerte”.

Quinto, paradójicamente los barquinazos producidos por el estatismo son endosados por los referidos intelectuales al  capitalismo.

Sexto, los empresarios tienden a seguir el conocido dicho de “mind your own business” con lo que no se ocupan de defender sus empresas frente a los mencionados embates, a lo que se agrega que las más de las veces no sabrían como hacerlo puesto que sus talentos no abarcan esas actividades a pesar de que son el soporte de su misma existencia (no solo eso sino que muchas veces demuestran no tener la menor idea de cómo funciona el sistema en el que operan, para no decir nada de los prebendarios o antiempresarios que, aliados al poder, abiertamente rematan todo vestigio de competencia). Más aún, es frecuente que el común de los empresarios procedan con complejo de culpa por lo que inventan figuras como la llamada “responsabilidad social del empresario” (la mejor crítica que he leído sobre este invento es la de Milton Friedman) al efecto de “devolver a la comunidad” lo que el medio estima “les han quitado”. También sucede en ámbitos intervencionistas que a medida que las fauces estatales avanzan, las llamadas empresas privadas en la práctica dejan de serlo debido a las numerosas regulaciones, con lo que la gente termina por sostener que los servicios comerciales privados son tan deficientes como los gubernamentales, lo cual es cierto puesto que resulta que el personal se convierte de hecho en burócrata con los consecuentes cambios drásticos de incentivos, conclusiones aquellas sobre la mala atención que aceleran el desgraciado proceso que comentamos. Por ejemplo, banqueros que se convierten en dependientes de la banca central (y cuando se llega al extremo de la confiscación de depósitos no asumen su responsabilidad sino que se escudan tras el aparato estatal).

Como una nota al pie a este sexto punto, es pertinente recordar que Juan Bautista Alberdi dedica treinta y siete capítulos del octavo tomo de sus obras completas al formidable empresario William Wheelwright, donde consigna sus coincidencias con Herbert Spencer (de su obra Exceso de legislación) en la tarea bienhechora y grandiosa de los empresarios en un clima de libertad donde naturalmente queda excluido el fraude, la fuerza y la cópula hedionda con el poder. En este sentido, destaca que en las calles y plazas públicas, en lugar de colocar nombres de reyes, gobernantes y guerreros que habitualmente ponen palos en la rueda, deberían instalarse los de empresarios ya que a ellos se debe la luz, la calefacción, la telefonía, las comunicaciones aéreas, terrestres y marítimas, la prensa, las maquinarias agrícolas, los fertilizantes, la medicina, la alimentación y, en una interminable lista, buena parte de lo que dispone la civilización.

Séptimo, la degradación de la democracia en una máquina infame convertida —a través de alianzas y coaliciones— en un apoyo logístico de proporciones mayúsculas para atropellar derechos individuales, en dirección radicalmente opuesta a la concepción de los Giovanni Sartori de nuestros tiempos.

Y octavo, dentro del grupo de intelectuales a los que aludimos no solo se destacan profesores universitarios, ensayistas y profesionales varios sino que sobresalen muchos pintores, sacerdotes, escultores, cineastas, poetas, escritores de ficción y equivalentes que como no han abordado el significado ético, económico y jurídico más elemental del liberalismo se pronuncian enfáticamente por principios socialistas que dañan severamente a los mismos que dicen proteger.

Sin embargo, el apuntado pesimismo puede contrarrestarse por la perspectiva de que los referidos intelectuales sean más que compensados por otros de fuste que —aun enfrentados a los gobiernos, a empresarios irresponsables y a gente indolente y anestesiada— sean capaces de explicar las ventajas de una sociedad abierta, especialmente para los que menos tienen. Incluso capaces de mostrar a empresarios la conveniencia de financiar tareas que no solo preservarán sus emprendimientos sino que resguardará la cooperación social sobre los pilares del respeto recíproco.

Si la antedicha tendencia no se corta se estará en medio de una tenebrosa operación pinza: por un lado, intelectuales resentidos que apuntan a la demolición del capitalismo y, por otro, frente a empresarios con una complacencia suicida en un contexto donde hay demasiadas personas distraídas que miran para otro lado como si fueran ajenas al problema. Por mi parte, como he dicho antes, en esta materia no soy ni pesimista ni optimista, soy escéptico porque tengo mis dudas de que en general se perciba el problema antes que sea tarde, en lugar de percatarse que todos los que queremos vivir en libertad debemos dedicar diariamente algún tiempo a estudiar y difundir sus fundamentos. De todos modos, me infunden renovadas esperanzas cuando constato nuevos grupos —especialmente de jóvenes-— que se instalan para trabajar en distintos campos en pos de la libertad.

Este es el llamado de muchos intelectuales de valía tales como Hayek en el ensayo antes citado, al escribir que “Necesitamos líderes intelectuales que están preparados para resistir los halagos del poder y su influencia, que estén dispuestos a trabajar por un ideal no importa lo alejado que puedan ser las perspectivas de su realización. Tiene que haber hombres que estén dispuestos a mantener principios y pelear por su completa ejecución aunque ésta sea remota”.

Este reclamo urgente de Hayek, desde luego incluye la necesidad de trabajar las neuronas para ponerle bridas al Leviatán e imaginar límites adicionales al poder y no esperar que pueda revertirse la situación con mecanismos institucionales que han demostrado su palmaria ineficiencia para garantizar los derechos de todos. Si el intelectual la juega de político en busca de componendas, nunca se logrará el objetivo puesto que él mismo habrá contribuido a bloquear el camino al ocultar las metas de la sociedad abierta. El político negocia según sea el espacio que generan los intelectuales en una u otra dirección. En otro orden de cosas, cualquiera sea la tradición de pensamiento a la que adhiera un intelectual, si no traiciona su rol y es una persona íntegra será motivo de respeto por su coherencia. En cambio, el oportunista es en última instancia repudiado desde todos los flancos.

Este artículo de Alberto Benegas Lynch (h) fue publicado originalmente en El Diario de América (EE.UU.) el 22 de agosto de 2013.

¿Debe la ONU o Estados Unidos intervenir en Siria?

SiriaEste es un tema complejo del cual sabemos muy poco. Mi posición acerca de la política exterior fue siempre la de mantener el principio de no intervención. Como ha mostrado Alberto Benegas Lynch (h) en su libro Estados Unidos contra Estados Unidos, cada vez que este país intervino en otro generó muchos más daños de los que quiso evitar, y la lista de ejemplos es muy amplia.

La ONU misma parece ser una fuerza militar demasiado grande para ser controlada por un grupo de hombres (que no siempre buscan el bien común).

Dicho esto, y en el marco del planteo del post anterior de Nicolás Cachanosky al referenciar el libro de Coyne sobre si se puede exportar la democracia, me parece que este es un buen espacio para abrir el debate sobre un tema de actualidad que nos preocupa a todos, y que muchas veces pasa de largo.

¿Debe la ONU o Estados Unidos intervenir en Siria?

Como punto de partida para el debate sugiero la lectura de dos artículos. De un lado, Carlos Montaner ofrece cinco razones para intervenir en Siria. Del otro, Christopher A. Preble concluye que los extranjeros no pueden resolver los problemas de Siria.