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Acerca de Adrián Ravier

Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.

En defensa de la economía ortodoxa

La ortodoxia es, según la primera acepción del diccionario de la Real Academia Española, la “conformidad con doctrinas o prácticas generalmente admitidas”. En términos económicos, la profesión ha llegado a consensos que nos conducen a resaltar el equilibrio fiscal (en Finanzas Públicas), la estabilidad monetaria (en Macroeconomía, y en la subdisciplina de la teoría y la política monetaria) y la apertura económica (en Economía Internacional).

Seguir leyendo en PanamPost.

Aquí la versión en inglés: Why Argentina Must Learn the Virtues of Economic Orthodoxy

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Acerca del pragmatismo – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLHay un peligroso malentendido por parte de no pocos de los que se autotitulan “prácticos”, subestimando a los “teóricos”. El dictum en el sentido de que “nada hay más práctico que una buena teoría” revela que todo lo que hacemos en la práctica precisamente se basa en una teoría. Ésta puede ser correcta o incorrecta en cuyo caso lograremos el objetivo o no.

Todo lo que nos rodea nace de una teoría: el método para cosechar, la heladera, el automóvil, la construcción de viviendas, los anteojos, las computadoras, el diseño de ropa, la medicina, el lavarropas, el derecho, la economía, la electricidad, el mobiliario, la química, la astronomía y así sucesivamente. El práctico se aprovecha de los trabajos teóricos conciente o inconcientemente para obtener sus metas, de lo contrario es actuar a los tumbos.

El pragmatismo, especialmente aplicado a la política significa que de todas las teorías existentes se adopta la que resulte posible, lo cual quiere decir que será lo que la opinión pública del momento es capaz de absorber, situación que en no pocas ocasiones obliga a incorporar teorías falsas o truncas.

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¿Hay alternativas a las democracias actuales? El aporte del profesor Eduardo Fernández Luiña

20141119_103011El profesor español Eduardo Fernández Luiña, ahora residendo en Guatemala para ejercer la investigación y la docencia en la UFM, también participó del Congreso de Economía Austriaca en Rosario y respondió a una de las más difíciles preguntas de la filosofía política monderna: ¿Hay alternativa a las actuales democracias?

Su respuesta combinó la tradición austriaca, enfatizando en particular el aporte de Friedrich Hayek sobre el conocimiento, con la la tradición de la economía de la elección pública, enfatizando en particular el aporte de James M. Buchanan sobre malevolencia. En sus propias palabras, «la fusión parece clara»:

Los autores del Public Choice podrían adoptar elementos austriacos para mejorar su comprensión del fenómeno y proceso político:

– Naturaleza descentralizada del conocimiento.

– Naturaleza subjetiva de las valoraciones y preferencias  de los individuos.

Los autores austriacos podrían abandonar su concepción benevolente y naive del estado.

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Entrevista a Alberto Porto

Juan Carlos De Pablo entrevistó a Alberto Porto y la Revista de Economía y Estadística de la Universidad Nacional de Córdoba la publicó en el Volumen 49, Número 2, de 2011. Me parece que los lectores del blog sabrán aprovecharla. Copio un extracto y abajo el acceso a la entrevista completa.

Cuando se estudia economía hay que tener en claro varias cosas. La primera, es que nunca los van a aplaudir. Quien busca aplausos, que se dedique a jugar al tenis, al fútbol, y por ahí algún día los insultan pero también de repente algún día los aplauden. La segunda es que la economía es una carrera no protegida. Los escribanos tienen una patente, como también la tienen los abogados y los contadores. En economía cualquiera compite con cualquiera. Los economistas nos sentimos contentos con esto, porque si nos oponemos a los monopolios no podemos estar a favor de una corporación, ni para atacarnos ni para protegernos. La tercera es que es una profesión que se desarrolla en ciudades de determinado tamaño, es una profesión urbana de ciudades más bien grandes. En un municipio chico es muy raro encontrar a un economista, lo más probable es que encontremos a un contador, que resuelve múltiples problemas contables, impositivos, etc.

Acceda aquí a la entrevista completa.

 

Repasando a Keynes – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLTras la afirmación del Dr. Cavallo, de que John Maynard Keynes sería liberal, en algún sentido, me parece oportuno reeditar aquel artículo que el profesor Benegas Lynch (h) ha escrito el 13 de diciembre de 2013 para el Diario Exterior de Madrid.

Todas las acciones políticas, cualquiera sea su color, son consecuencia de previas elucubraciones intelectuales que influyen sobre la opinión pública que, a su turno, le abren caminos a los buscadores de votos. John Maynard Keynes escribió con razón que “Las ideas de los economistas y de los filósofos políticos, tanto cuando están en lo cierto como cuando no lo están, son más poderosas de lo que se supone corrientemente. Verdaderamente, el mundo se gobierna con poco más. Los hombres prácticos, que se creen completamente libres de toda influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto”.

El párrafo no puede ser más ajustado a la realidad. Keynes ha tenido y sigue teniendo la influencia más nefasta de cuantos intelectuales han existido hasta el momento. Mucho más que Marx, quien debido a sus inclinaciones violentas y a su radicalismo frontal ha ahuyentado a más de uno. Keynes, en cambio, patrocinaba la liquidación de la sociedad abierta con recetas que, las más de las veces, resultaban mas sutiles y difíciles de detectar para el incauto debido a su lenguaje alambicado y tortuoso.

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¿Qué explica el efecto Hockey Stick? El aporte del Dr. Alejandro Gómez

20141118_173338Alejandro Gómez, Doctor en Historia, también participó del Congreso de Economía Austriaca en Rosario, y nos dejó un aporte que me gustaría compartir con los lectores. Se trata del efecto Hockey Stick, o palo de Hockey.

Durante siglos la sociedad global vivió con 3 dólares diarios, pero sólo a partir de la implementación del sistema capitalista ese ingreso se multiplicó por 30 veces o más.

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Continúa el intercambio con el Dr Cavallo II

El Dr. Cavallo responde a dos de los puntos señalados en mi anterior post. A continuación copio sus comentarios. Luego respondo.

Hola Adrián. Me encanta este intercambio contigo. Vamos por parte. Primero sobre las cifras de déficit fiscal. Acabo de subir a mi blog los datos completos que también figuran en el trabajo de Orlando Ferreres: http://www.cavallo.com.ar/wp-content/uploads/2014/11/Cuentas-fiscales.-Fuente-Orlando-Ferrrere.xlsx
Los datos que vos transcribis en tu último comentario no coinciden exactamente con ninguno de los cálculos que aparecen en este cuadro, pero se parecen a los del déficit consolidado del Gobierno Central, el Sistema de Seguridad Social y de las provincias y municipios. Yo me referí al déficit del Gobierno Central, que es el que puede manejar directamente el Ministro de Economía de la Nación. Esa medida no fue déficit sino superávit en todos los años de mi gestión, incluído 1995. Si se agrega el déficit de la Seguridad Social, todavía quedan superávits para 1992 y 1993. El año 1991 indica un déficit, pero por incidencia del primer trimestre, mientras no rigió la convertibilidad. Si se agregan provincias y municipios pero se mantienen como ingresos los originados en privatizaciones, todavía sigue habiendo superávits en 1992 y 1993. Sólo si se excluyen los ingresos por privatizaciones se genera el signo de los datos que vos trasmitís. Sólo el año 1993 es superavitario. Ahora bien, si analizás el orden de magnitud de estos déficits, los midas como los midas, no podés argumentar que fuimos fiscalmente dispendiosos. Todos los años hubo superávit primario, incluído el año de la crisis Tequila. Y , para poner estos datos en perspectiva histórica, te invito a ver el gráfico sobre la evolución del Gasto Público y el déficit fiscal entre 1913 y 2012, que también subí a mi blog:http://www.cavallo.com.ar/wp-content/uploads/2014/11/Gasto-Públoc-y-Déficit-Fiscal-en-perspectiva-histórica.xlsx
Creo que en esta materia, sobran las palabras y los datos.

Con respecto a si soy liberal o Keynesiano, la discusión que planteó Grondona en abril de 1991es engañosa. Plantear al liberalismo como antagónico del Keynesianismo es equivocado. ¿O Keynes no era liberal? En todo caso se podría discutir si soy liberal de la escuela económica austríaca o liberal de la escuela económica Keynesiana. En ese caso yo respondería que tiendo a pensar más como la escuela económica austríaca cuando la economía viene de sufrir alta inflación, estanflación e hiperinflación. Y tiendo a pensar más como la escuela Keyneciana cuando el problema de la economía es la deflación. Si se utiliza el concepto de liberalismo que magistralmente presenta Mario Vargas Llosas en su último artículo en La Nación, creo que no puede decirs que yo no sea liberal.
ranscribo parte del artículo de Vargas llosas: “Como el liberalismo no es una ideología, vale decir, no es una religión dogmática laica, sino más bien una doctrina abierta y en evolución, que en vez de forzar la realidad para que ceda, se acomoda a la realidad, existen entre los liberales profundas discrepancias y las más diversas tendencias. …Esas diferencias de opinión son saludables y útiles, ya que no violan los preceptos básicos del liberalismo, a saber, democracia política, economía de mercado y ladefensa de los intereses individuales por sobre los intereses del Estado. Hay por ejemplo liberales que creen que la economía es el campo donde deben resolverse todos los problemas, y que el libre mercado es la panacea para los problemas, desde la pobreza hasta el desempleo, desde la discriminación hasta la exclusión social”.También he subido a mi blog el artículo completo de Vargas Llosas:http://www.cavallo.com.ar/wp-content/uploads/2014/11/Confesiones-de-un-liberal-latinoamericano-lanacion.com_.pdf

Entre paréntesis, si consideramos que los principios del liberalismo son los que menciona Vargas Llosas, no se entiende que Mariano Grondona haya dicho en abril de 2001, primero, algo que es correcto “Al revés que López Murphy, Cavallo no adhiere a un sistema de pensamiento. No es sistemático, sino pragmático” para luego concluir, equivocadamente: “No se fija principios, sino metas”.

A menos que vos sostengas que los principios del liberalismo son los expuestos por los autores de la escuela austríaca, tal como pareces hacerlo en el párrafo que transcribo: «Mi crítica al Dr. Cavallo es precisamente el no adherir a estos principios que tan claramente han sido expuestos por los autores de la tradición austriaca, y en particular Mises y Hayek. Cuando afirmé en mi primer post que fue desafortunada la imagen del Dr. Cavallo al lado de estos dos autores en la presentación de Iván Carrino, me refería precisamente a esto.”

Invertiré el orden de mi respuesta, para intentar ser más claro. Comenzaré por Vargas Llosa, el liberalismo y Keynes y sólo después retomaré la cuestión fiscal en los 90.

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Continúa el intercambio con el Dr. Cavallo

El Dr. Cavallo se tomó la molestia y el tiempo de responder a los puntos que señalé en mi anterior post. A continuación copio textual la suya completa que es parte de los comentarios de un post en su blog personal:

Muchas gracias Adrián. Si me enviás tu dirección te voy a enviar mi libro “Camino a la Estabilidad”. Ahí verás que mi análisis nunca es teórico sino totalmente empírico. Yo utilizo a la teoría, venga de la escuela que venga, siempre que me parezca apropiada para iluminar un problema a resolver, con un sentido instrumental.
Creo que resulta mucho más útil hacer economía positiva que normativa, al decir de Friedman. Por supuesto no soy un especialista en el pensamiento de la Escuela Austriaca, como no lo soy de ninguna otra escuela. Sí creo tener la formación profesional y el conocimiento de nuestra historia que se necesitan para opinar y actuar en la economía argentina. Dediqué toda mi vida al estudio y a la investigación económica e histórica. Antes de ingresar a la política dirigí durante diez años al IERAL de la Fundación Mediterránea, institución en la que se formaron más de 100 economistas que me acompañaron en el equipo económico. La reforma energética, por poner sólo un ejemplo, que al decir del Profesor Arnold Haberger fue la mejor que conoció en toda su vida profesional, fue planeada por Carlos Givogri y Carlos Bastos en ese ámbito.
No tendré las credenciales académicas de Alberto Benegas Lynch en materia del pensamiento económico de los autores de la escuela austríaca, pero creo tener también credenciales académicas suficientes como para sostener un debate con él. Además el debate no sería sobre las ideas de la escuela austriaca sino sobre cómo mejor organizar a la economía Argentina. Al menos éso es lo que a mi me interesa discutir.

Con respecto a tu comentario de que las cosas que no hicimos no fueron por obstáculos que imponía la realidad sino por errores conceptuales nuestros, creo que parte de la subestimación que normalmente hacen quienes sólo actúan en ámbitos académicos de las dificultades que presenta la acción política y la gestión gubernamental. Vos, por ejemplo, mencionás al pasar la reforma previsional, como si hubiera sido fácil conseguirla. Ni te imaginás las horas de debate en el Senado y en Diputados, a lo largo de tres años, para lograr que se aprobara, con modificaciones que la tornaron bastante imperfecta. Y qué decirte de la ley de Solidaridad previsional, sin la cual las erogaciones previsionales hubieran aumentado entre 1 y 2 % del PBI, como ya habían comenzado a hacerlo en 1994, a causa de la ligazón que las leyes todavía en vigencia establecían entre los beneficios de quienes se habían jubilado luego de ser altos funcionarios de las empresas del Estado y las remuneraciones, mucho más elevadas, que comenzaron a pagar las empresas privatizadas a sus gerentes.
Con respecto a la propuesta de Hanke, de eliminación del Banco Central y dolarizar, siempre me pareció un sinsentido. Hanke se daba corte con la convertibilidad argentina cuando todo iba bien, y decía en todo el mundo que él se la había sugerido a Menem a través de María Julia Alsogaray. Cuando precisamente, por las restricciones que la convertibilidad con tipo de cambio fijo nos puso para enfrentar las presiones deflacionarias originadas en la fortaleza del dólar y el deterioro de los términos del intercambio, La convertibilidad con tipo de cambio fijo entró en crisis, él comenzó a despegarse de nuestro sistema alegando que era la causa de la crisis. Yo estoy absolutamente convencido que lo que nos impidió manejar con éxito la crisis bancaria del 2001, siendo que habíamos logrado superar muy bien la de 1995, fue que no teníamos prestamista de última instancia, ni de adentro, como tampoco la habíamos tenido en 1995, ni de afuera, como si la tuvimos en 1995. Imaginá que hubiera ocurrido con Irlanda, Grecia, Portugal y España si el Banco Central Europeo, el FMI y la Comisión Europea no hubieran actuado como prestamistas de última instancia.
Con respecto a las cifras sobre déficit fiscal que maneja Nicolás Cachanoski, me gustaría revisarlas con él. No se cuál es la fuente, pero si mirás las sifras de la Secreatría de Hacienda, vas a ver que entre 1991 y 1994 sólo hubo déficit en el último año y tuvo su origen en el aumento de las erogaciones previsionales que sólo pudimos detener a partir de 1995 con la sanción de la ley de Solidaridad Previsional.
En fin, Adrián, me gustaría mucho conversar con ustedes con datos y papeles en la mano. Con el espíritu liberal que muy bien describe Mario Vargas Llosas en un artículo publicado ayer por La Nación. Un fuerte abrazo.

Comienzo aclarando que nunca dudé de las credenciales académicas del Dr. Cavallo, y pienso que sería un enorme aporte un debate con el Dr. Benegas Lynch (ahora mismo intentaré impulsarlo). Cuando me referí a él como un político, lo hice desde otro plano. Alberto Benegas Lynch (h) suele decir que el rol del académico es el de correr el eje de debate, imaginando nuevos mundos posibles, sin pensar concretamente en la viabilidad de las propuestas. Al rol del político, por el contrario, se lo conoce como el arte de lo posible, por lo que debe necesariamente atender a la opinión pública y lo que ésta puede digerir. El Dr. Cavallo piensa y escribe como un político, atendiendo a estas diferencias.

Quiero ilustrar este tema crucial con una anécdota que me relató Benegas Lynch (h) hace un tiempo. La misma ocurrió en la reunión anual de la Mont Pelerin Society en St. Andrews.

Estaba exponiendo Friedman sobre su estudio de la moneda y Enoch Powell, entonces miembro de la Cámara de los Comunes en Londres, le preguntó si en su exposición había tenido en cuenta los factores políticos, a lo que Friedman se apresuró a contestar por la afirmativa. Powell dijo: “Entonces su paper no me sirve, pensaba que recibiría reflexiones de un académico, déjenos a nosotros la negociación política.” (extraído de este artículo)

Aclarado esto, me parece inapropiado colocar el análisis positivo por encima de lo normativo. Ambos análisis tienen utilidad según sea el objetivo del estudio que se desea realizar.

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Respuesta a la crítica del Dr. Domingo Cavallo

El Ex Ministro de Economía Domingo Cavallo ofreció en su blog personal algunas referencias positivas al trabajo de Iván Carrino, y otras referencias negativas a los cuatro comentarios que expuse en el Congreso de Economía, organizado por la Fundación Bases. Aquí mi post, referido por el Dr. Cavallo (y que incluye un enlace al trabajo de Iván Carrino). Aquí la respuesta del Dr. Cavallo.

Vuelvo a comentar sobre el mismo tema, porque me parece que este comentario crítico del Dr. Cavallo deja mucha tela para cortar.

En primer lugar, es mi deber reconocer que el trabajo académico difiere del trabajo del político. Muchas veces los modelos teóricos “de pizarrón” se permiten dejar a un lado las restricciones u obstáculos que presenta la opinión pública, aspecto que no puede ser ignorado por el político. Dados los roles distintivos que el mismo Cavallo define, me parece que debe quedar claro como punto de partida que Alberto Benegas Lynch (h) juega el rol del académico, mientras Domingo Cavallo juega el rol del político. Que actores que juegan ambos roles dialoguen, me parece necesario, pero ambos deben conocer sus limitaciones. (Aquí traté el tema con más detenimiento, precisamente en un homenaje al Dr. Benegas Lynch).

Dicho esto, me parece que los primeros años de la convertibilidad fueron acompañados de casi nulos obstáculos para la implementación de reformas económicas. La privatización de los servicios públicos, la misma ley de convertibilidad o la privatización del sistema de pensiones, jamás se habrían podido implementar en un contexto diferente. Si pudo avanzarse en todo ello, me parece que es suficiente para argumentar que los errores de política económica comentados, no fueron propios de restricciones que impone la opinión pública, sino de simples descuidos de quienes llevaban adelante las reformas de mercado que el país necesitaba y necesita.

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