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Acerca de Adrián Ravier

Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.

Reflexión de domingo: «COMENTARIOS AL PIE DE NOTAS PERIODÍSTICAS» – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLDe entrada conviene subrayar que el conocimiento en todos los campos es siempre provisorio, sujeto a refutación. Hay dos dichos latinos que ilustran el punto: nullius in verba que es el lema de la Royal Society de Londres que significa que no hay palabras finales, es decir, que todo está sujeto a revisión. Nuestra ignorancia es ilimitada, necesitamos críticas y autocrítica en la esperanza de captar algo de conocimiento.

El segundo adagio es ubi dubium ibi libertas que se traduce en que donde hay duda hay libertad. Si estuviéramos rodeados de certezas no habría necesidad de acciones libres, es decir, aquella en las que se sopesan alternativas y opciones varias puesto que ya se sabría de antemano cual es al camino a seguir. De allí deriva la necesidad, por ejemplo, de separar tajantemente la religión del poder político, esto es, la “doctrina de la muralla” tan bien graficada en los orígenes de la revolución estadounidense. De lo contrario, el poder en manos de quienes todo lo ven con certeza conduce indefectiblemente al cadalso.

El debate abierto de ideas es absolutamente indispensable para progresar. Por esto es que los editores de las versiones digitales de algunos medios gráficos dan la oportunidad de proceder en esa dirección al ofrecer espacios para la crítica y las reflexiones sobre la publicación de columnas de opinión. Esto es tomado por algunos lectores en ese sentido y contribuyen a aclarar, agregar o rectificar algunas de las ideas expuestas.

Sin embargo, hay otros que se dedican a insultar y agraviar sin nunca agregar un atisbo de argumento. En realidad, pobres individuos ya que al no contar con ideas solo pueden dedicar denuestos al escritor (o incluso a la madre del autor). Es que los que no piensan solo pueden gritar. Como bien ha apuntado Mario Vargas Llosa: “son sujetos de superficie sin mayor trastienda”. Es un espectáculo triste que habla muy mal de los firmantes de supuestos comentarios que muchas veces ni siquiera tienen el coraje de consignar sus nombres y se ocultan en pseudónimos. Desperdician una gran oportunidad de formular críticas y consideraciones a lo dicho por el autor del artículo en cuestión al efecto de avanzar en el conocimiento, lo cual, en definitiva, es una faena en colaboración.

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Reflexión de domingo: «LA DISCRIMINACIÓN NECESARIA Y LA PERJUDICIAL» – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLSegún el diccionario, discriminar quiere decir diferenciar y discernir. No hay acción humana que no discrimine: la comida que elegimos engullir, los amigos con que compartiremos reuniones, el periódico que leemos, la asociación a la que pertenecemos, las librerías que visitamos, la marca del automóvil que usamos, el tipo de casa en la que habitamos, con quien contraemos nupcias, a que universidad asistimos, con que jabón nos lavamos las manos, que trabajo nos atrae más, quienes serán nuestros socios, a que religión adherimos (o a ninguna), que arreglos contractuales aprobamos y que mermelada le ponemos a las tostadas. Sin discriminación no hay acción posible. El que es indiferente no actúa. La acción es preferencia, elección, diferenciación, discernimiento y, por ende, implica discriminar.

Como se ha dicho, si una persona con mucha sed en un desierto tiene una cantimplora con agua a su derecha y otro a la izquierda y se declara indiferente de cual beber y, por ende, no elige uno de ellas, se morirá de sed. Para seguir viviendo debe discriminar, elegir y optar.

Esto debe ser nítidamente separado de la pretensión, a todas luces descabellada, de intentar el establecimiento de derechos distintos por parte del aparato estatal que, precisamente, existe para velar por los derechos y para garantizarlos. Esta discriminación ilegítima echa por tierra la posibilidad de que cada uno maneje su vida y hacienda como le parezca adecuado, es decir, bloquea la posibilidades que cada uno discrimine acerca de sus preferencias, lo cual debe ser respetado en un estado de derecho siempre que no se lesiones iguales derechos de terceros. Otro modo de referirse a aquél uso abusivo y pervertido de la ley es simple y directamente el del atropello al derecho de las personas.

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Entrevista con La Gaceta sobre actualidad económica argentina

-Luego del pico inflacionario de abril, producto del aumento en las tarifas de los servicios, ¿cómo evalúas las estrategias del Gobierno para frenar la suba de precios durante la segunda mitad del año?, ¿crees que podrá lograrlo?
El primer semestre de este 2016 tuvo un reacomodamiento de precios lógico, dado el cambio de modelo. La expansión de la base monetaria de los últimos meses de 2015, el sinceramiento del tipo de cambio y la quita de subsidios en los servicios públicos alimentaron una inflación que ya era elevada, reconociendo una inflación reprimida que es parte de la herencia del gobierno anterior. La proyección del gobierno de que observaremos en el segundo semestre una inflación en baja me parece acertada. Los elementos que lo explican son: 1) la reducción en el ritmo de expansión de la base monetaria; 2) la suba en la tasa de interés; 3) el estancamiento económico, o incluso la leve recesión en la que estamos sumergidos.

-Mantener elevadas las tasas de interés es una de las estrategias, ¿hasta qué punto esto le puede jugar en contra?
Elevar las tasas de interés ayuda a absorber parte del circulante, y eso contribuye en desacelerar la inflación. Por otro lado, es cierto que reducir la inflación tiene inicialmente un costo económico, político y social, ya que se contrae la actividad económica. Les puede jugar en contra, pero es una medida necesaria en busca de la estabilidad monetaria. Lo que no se puede dejar de señalar es que el problema madre de la inflación en el caso actual de la economía argentina, está en el déficit fiscal. El gobierno busca reemplazar su monetización por endeudamiento externo, y si bien esto contribuye a desacelerar la inflación en el corto plazo, surgen otros problemas que deberán ser tratados en el futuro.

-La reactivación paulatina del nivel de actividad económica, a partir del estímulo a la obra obra pública, también es otra promesa del Gobierno para el segundo semestre, ¿te parece que es realmente posible?, ¿de qué depende el éxito de esta iniciativa?
La obra pública se puede encarar de muchas maneras. Si ésta proviene de concesiones a capitales privados, éstos tendrán un retorno como compensación pero ayudarán a resolver un problema de infraestructura que hoy hace de cuello de botella para el desarrollo económico del país. Me parece que el gobierno fracasó en fomentar este tipo de soluciones, desde el momento en que ignoró que el problema fundamental de la economía argentina está en el exceso de gasto público y el elevado déficit fiscal. Nadie quiere invertir en un país con estos desequilibrios, empezando por este nivel de déficit fiscal y estanflación (inflación + recesión).
Paliar la estanflación con obra pública financiada con impuestos, es doblemente grave. Por un lado, es un error conceptual, porque los gastos que se destinan a obra pública en cierto sector, se detraen necesariamente de otro sector sobre el que se impone la carga tributaria, lo que nos permite observar que en el agregado no hay ninguna reactivación. Esto es lo que los economistas llamamos efecto crowding out o desplazamiento. Pero además, la obra pública viene a representar un mayor gasto público que eleva el ya excesivo déficit fiscal, sin profundizar además en las ineficiencias del sector público en administrar este tipo de inversiones, asociadas generalmente a burocracia y corrupción.
Finalmente, si la obra pública se financia con deuda externa, entonces sí hay una inyección exógena de capital que puede contribuir a reactivar en el corto plazo la economía, lo que puede contribuir a su vez a mejorar la recaudación tributaria, para en última instancia reducir el déficit fiscal. Pero esta solución tampoco escapa a la lógica señalada más arriba en asociarse a ineficiencias, burocracia y corrupción, con la particularidad que se reemplazan impuestos presentes por impuestos futuros, y que es asociada también a un problema moral, ya que estos impuestos futuros necesarios para cancelar la deuda recaerán sobre generaciones que ni siquiera participaron de la elección del presente gobierno.
Resumiendo, me parece que primero debe encararse el equilibrio fiscal, y sólo como consecuencia de ello, llegará la reactivación de la economía. Intervenir para reactivar la economía, y sólo como consecuencia de ello esperar una recuperación de la recaudación tributaria, no suele ser una política exitosa en la historia económica.
Se ha señalado como caso exitoso el de EEUU en los últimos años, donde una política activa permitió evitar una nueva crisis del treinta, fomentando empleo y reactivando la economía. El caso en sí mismo requiere una extensa discusión. Pero nótese brevemente que EEUU no estaba enfrentando después de la crisis subprime de 2008 un proceso de estanflación, sino de deflación. Me parece que aquí hay muchos economistas que están partiendo de un diagnóstico equivocado que sólo puede comprometer aun más la situación del país, que ya es por sí misma muy delicada.

-Por último, la llegada de inversiones es otra expectativa que manifiesta el Gobierno como argumento para recuperar la economía,  ¿crees que el Estado tendrá que impulsar la reactivación con recursos propios para que se concreten inversiones privadas?

Como decía más arriba, nadie invertirá en un país con estos desequilibrios (déficit fiscal, alta inflación y recesión). Descreo, sin embargo, que el Estado pueda ser eficaz en impulsar la reactivación. Lo que debe hacer el Estado es atacar el desequilibrio fiscal con clara convicción, y sólo después, llegarán los capitales para contribuir en la corrección. En definitiva, hay un triángulo con tres opciones para el gobierno: 1) seguir haciendo lo que se hacía, monetizando el déficit fiscal y admitiendo la consecuente alta inflación; 2) reemplazar esta monetización por deuda externa, lo que puede permitir una solución de corto plazo a algunos problemas, pero en el fondo agrava la situación para el futuro; 3) Si realmente queremos evitar repetir el error del kirchnerismo (déficit fiscal e inflación) y del menemismo (déficit fiscal y deuda externa), debemos avanzar en eliminar el déficit fiscal con un claro recorte del gasto público. Los argentinos debemos reconocer que no hay otra salida de esta situación que equilibrar el gasto público con la recaudación tributaria. Gastar en exceso es populismo. En el largo plazo, las cuentas hay que pagarlas.

Extractos de esta entrevista fueron publicados en «Un año de transición económica«, Suplemento Dinero, La Gaceta, domingo 15 de mayo de 2016.

 

Reflexión de domingo: «LA DESTRUCCIÓN DE VALORES» – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLEn su célebre discurso sobre Florencia, Giovanni Papini subraya que los habitantes de esa ciudad se han convertido en “porteros de salas mortuorias” porque no han hecho nada por agregar valor artístico a los Giotto, Leonardo, Botichelli, Dante y Miguel Ángel de otros tiempos. Afirma que esos habitantes solo lucran con sus ancestros sin preocuparse por ningún valor agregado, lo cual, sin embargo, ha hecho lo contrario el propio Papini con sus escritos monumentales.

En nuestro mundo de hoy se observa que en su eje central no solo se ha hecho muy poco por conservar los valores esenciales de la civilización sino que se ha hecho bastante por demolerlos. No hay más que mirar a los Stalin y Hitler y sus imitadores de nuestra época para horrorizarse frente a tanta miseria y muerte.

Los modales han  cambiado, el uso de lenguaje soez se hace cada vez más común, empleado por muchos que no se percatan que lo referido a la cloaca convierte a todo en un estercolero. El valor de la palabra empeñada ha decaído significativamente. La institución familiar para formar almas se ha deteriorado en grado superlativo. El homicidio en el seno materno (mal llamado aborto como si se hubiera interrumpido algo que nunca fue) está a la orden del día.

Pero lo más importante (que también abarca lo anterior) es la falta de respeto recíproco y esto se concreta en el avasallamiento paulatino de la propiedad, comenzando por la preservación y decisión respecto al propio cuerpo, a continuación la libre expresión del pensamiento de cada cual y siguiendo con el uso y disposición de lo adquirido por parte de cada uno de manera legítima. Una triada en definitiva indivisible. A algunos distraídos les parece baladí la defensa de la propiedad privada sin comprender que esta institución se encuentra en el centro mismo de la vida civilizada. Es por ello que Marx y Engels sostienen que la abolición de la propiedad privada constituye el aspecto medular de sus propuestas. Y es por ello que pensadores como Ludwig von Mises destacan que la propiedad privada es el meollo de la sociedad libre.

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Las distintas “Escuelas Austriacas”

Siempre sostuve que hay tantas «Escuelas Austriacas» como individuos que compongan esta tradición. Seguramente hay muchos consensos entre quienes componen una Escuela, pero difícilmente al profundizar en diversos temas no surjan distancias de un autor a otro. Aquí, desde México, nos llega el aporte de Fernando Arteaga, docotorando en economía en George Mason University y miembro fundador del movimiento libertario en México. Estos comentarios fueron publicados en septiembre de 2012, pero recién ahora pude conocerlos. Abramos el debate, una vez más…

LAS DISTINTAS «ESCUELAS AUSTRIACAS»

Se ha vuelto a poner de moda dentro de la blogosfera económica  la discusión sobre cuáles son las características definitorias de la escuela austriaca de economía[1]. La dificultad para llegar a un consenso sobre qué es y  qué representa dicha escuela se debe a las diferentes posturas adoptadas; tanto por aquellos que se llaman a sí mismos austriacos como por aquellos críticos que tienden a caricaturizar los postulados austriacos.  La cuestión puede parecer banal, pero en esencia es un problema que permea a todo el conocimiento humano y que radica en distinguir qué son, cómo se identifican y cómo surgen los paradigmas científicos.

Hace un par de meses aporté mi granito de arena al sugerir que la distinción principal de la Escuela Austriaca, respecto a otras perspectivas teóricas, residía principalmente en: a) su énfasis en el análisis del capital  a partir de una visión Böhm-Bawerkiana; b) su aproximación sistemática que iba más acorde con la economía política clásica que con los procedimientos modernos,  más matemáticos y estilizados.  Sin embargo, como cualquier tipificación, al hacerla se puede llegar a varios niveles de generalización.  Mi  clasificación resulta insatisfactoria para aquellos que juzgan que existen otros tantos puntos que se deberían enfatizar para caracterizar correctamente a dicha corriente. Sin embargo, creo yo, cualquier otra aproximación más detallista sería ficticia en tanto que  no abarcaría los postulados de la totalidad de economistas que se asumen austriacos.  El fin de este pequeño texto, por ende, es identificar los grandes subgrupos dentro de la generalidad austriaca.

Las tres actitudes

La forma más sencilla de proceder para analizar las diferencias teóricas es evaluar las actitudes concretas de los economistas respecto al significado de la Escuela Austriaca en la actualidad. A partir de los recientes debates en internet sobre este tema es posible observar la existencia de tres grupos válidos [2]:

  • Los que enfatizan la singularidad de la Escuela Austriaca como corriente del pensamiento económico. Al hacerlo también apuntan que dicho marco conceptual resulta el único apropiado para el análisis económico. Para aterrizar esta idea, sugiero se sitúe al Mises Institute  – incluyendo a allegados y colaboradores- como el núcleo de esta posición. Es importante recalcar la influencia de este enfoque en el debate político estadounidense: el político republicano Ron Paul y el grupo Tea Party – de los que hablé aquí– han manifestado en varias ocasiones su visión en términos afines a los de este subgrupo de austriacos. En adelante llamaré a este grupo: rothbardiano puro – ya se verá por qué.
  • Los que piensan que la Escuela Austriaca representa un programa de investigación muy importante dentro de la economía, pero que no es el único y que además puede y debe ser complementado por otras perspectivas desde otros programas teóricos. Esta posición puede ser atribuida a la mayoría de académicos y profesionistas que se encuentran ligados a la George Mason University.   Dado el contexto, tal enfoque intenta consolidar el “austrianismo” dentro de la tradición ortodoxa neoclásica. En adelante llamaré a este grupo: académico conciliador.
  • Por último están aquellos que niegan por completo la existencia de cualquier atributo específico que pueda dotar el “mote” de escuela a los principios austriacos. Para esta posición, los principales fundamentos “austriacos” se encuentran ya asimilados por la ortodoxia.  Esta visión es mantenida tanto por el “mainstream” académico como por la “heterodoxia” de izquierda [3] y los argumentos están planteados bajo los mismos términos:  1) la corriente “mainstream” neoclásica ha resultado de un proceso histórico que ha fusionado “lo mejor” de las  ideas walrasianas, mengerianas y marshallianas; 2) la Escuela Austriaca resulta ortodoxa en tanto parte de las mismas premisas neoclásicas – marginalismo y subjetivismo metodológico- y redunda en una concepción similar del proceso económico – tendencia natural del mercado hacía el equilibrio. En adelante llamaré a esta posición simplemente como la ortodoxia.

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Un populismo que no cede – Por Alberto Benegas Lynch (h) [La Nación]

ABLMuchos de los que se dicen opositores al kirchnerismo y condenan la corrupción hoy defienden sus políticas estatistas, sin advertir que la intervención del gobierno en la economía genera la oportunidad de vaciar las arcas públicas.

Hay quienes se pronuncian en contra de los populismos pero en los hechos los patrocinan, al suscribir con medidas francamente estatistas. Entre muchos argentinos se observa con alarma la semilla del gobierno anterior, aunque se dicen opositores al kirchnerismo. Es paradójico: critican los 12 años de gestión gubernamental y se fascinan ante la posibilidad de que se procese y condene a la ex presidenta y sus colaboradores, pero al mismo tiempo alaban sus políticas. No parecen percatarse de que lo que en realidad reclaman es kirchnerismo de buenos modales y sin corrupción.

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