La Fallida Apropiacion de Hayek por la Economia Formal (Boettke & O’Donnell)

Hacia tiempo que faltaba un escrito como el reciente working paper de Peter Boettke y Kyle W. O’Donnell sobre el tratamiento que Hayek recibe en la economía formal: «The Failed Appropiation of F. A. Hayek by Formalist Economics.» Si bien no es raro encontrar referencias a Hayek en la literatura «formal» o «no-Austriaca», lo usual es que estas menciones dejen la sensación de que la referencia a Hayek elude su contribución central. En palabras de los autores, no es claro si no se a ha leído a Hayek o no lo se ha entendido. Ciertamente el aporte de Hayek no es que los precios comunican información, el problema es bastante más profundo.

However, among economists and other scholars who have studied Hayek’s work seriously, there is a persistent sense that Hayek is cited but not read, or at least not understood, by many of the mainstream economists who so often claim to have grappled with his ideas. It is the apparent failure of mainstream economics to appropriate Hayek’s work on economics and knowledge into its formalist technical apparatus (despite repeated claims to the contrary) that we examine in this essay. (p. 2)

Quiero resumir dos de los apartados del paper de Boettke y O’Donnell. Recomiendo la lectura a quien esté interesado en más detalles. Los dos puntos resumidos debajo son una muestra de la temática del paper.

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Lecciones de historia bancaria

Copio el acceso a mi último artículo en Infobae, el que resume una parte de la exposición que ofrecí en esta conferencia cuyo video ya se encuentra disponible en youtube.

Una vida formando austriacos: Entrevista a Rogelio Pontón

PontonMuchos de nuestros lectores de Rosario y de la Argentina extrañarán a quien fue su gran maestro. Rogelio Pontón pasó «una vida formando austriacos», como señalábamos en el título de aquella entrevista que concretó junto a Ivo Sarjanovic y que compilamos en el 2do volumen del libro «La Escuela Austriaca desde Adentro«.

A modo de homenaje, dejamos la entrevista completa. QEPD.

Una vida formando austriacos: Entrevista a Rogelio Pontón

Rogelio Pontón es Contador Público Nacional por la Universidad Nacional de Rosario (UNR), en la Provincia de Santa Fé, Argentina, y ha acumulado varias décadas como profesor de Teoría Económica, Historia del Pensamiento Económico y Economía Argentina, en distintas Universidades de Rosario y ESEADE. Fue presidente de la Fundación Libertad y Rector de la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano (UCEL), de la cual hoy es decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Hoy, además, es Director de Informaciones y Estudios Económicos de la Bolsa de Rosario, del cual depende un departamento de capacitación que prepara alrededor de 2000 estudiantes por año, y donde dirige desde hace más de 20 años el Semanal, que ya acumula 1376 ejemplares, abordando temas económicos y financieros vinculados a la producción de cereales, oleaginosas y subproductos, pero donde se vislumbra un espíritu austríaco.

IS: Rogelio, ¿por qué no nos cuenta algo sobre su educación? ¿dónde fue a la escuela? ¿cómo fue su etapa universitaria? ¿por qué se decidió por esta carrera? ¿qué profesores lo influenciaron?

PONTÓN: Mi primera educación formal fue en la Escuela Almafuerte, en Rosario, donde cursé los seis grados primarios. Lo que recuerdo de esos años es que era bastante exitoso en matemática e historia y no tanto en lenguaje. La educación secundaria la cursé en la Escuela Superior de Comercio General San Martín de la misma ciudad y en los cinco años de ese ciclo tuve un muy buen desempeño, terminando con el segundo promedio de toda la Escuela, turno mañana, tarde y noche.

Durante el ciclo secundario y primeros años de la Universidad no tuve un interés especial por la economía. Mis preocupaciones mayores fueron en materia religiosa y siguen siéndolo hasta ahora. Seguí cursos particulares con algunos profesores destacados en ciencia bíblica y en teología, como el Rdo. Padre Enrique Nardoni, doctor en ciencias bíblicas, y recibí una influencia importante del Rdo. Padre Héctor Valla que me permitió escribir comentarios bibliográficos en algunos números de la revista ‘Didascalia’ que él dirigía. De todas maneras, cuando estaba cursando el tercer año de la carrera de Contador Público, a partir de un libro que me acercó el Dr. Antonio Margariti -me refiero a “Más allá de la oferta y la demanda” de Wilhelm Röpke- el tema de la ciencia económica pasó a ser para mí importante.

En economía no tuve profesores destacados que deba recordar. Fui buen alumno, pero el tener que trabajar no me permitió especializarme con más dedicación. Tengo que recordar que comencé a trabajar cuando tenía catorce años y ahora, en trámite de jubilación, recuerdo que he trabajado en relación de dependencia alrededor de 50 años. Por supuesto, las actividades laborales me restaron tiempo para estudiar una carrera de postgrado, pero la profesión muy variada me enseñó también muchas cosas.

Cuando cursaba la carrera de grado (Contador Público) los libros de texto por los que se estudiaba economía eran los cursos generales de Francesco Vito y Paul Samuelson. No recuerdo de ningún profesor que me haya motivado a dedicarme a la economía; si recibí influencia de Antonio Margariti que era algunos años mayor pero que no fue profesor mío en ningún momento.

De todas maneras, y no como exigencia del plan de estudio, comencé a leer por mi cuenta y fui formando una biblioteca particular hasta el día de hoy de unos 3.000 volúmenes dedicados a temas económicos, bíblicos, teológicos y científicos.

Mi actividad laboral como contador público, especialmente en el rubro costos, la llevé a cabo en varias empresas (los lugares en donde trabajé profesionalmente fueron alrededor de 25). En 1977 ingresé como docente de economía en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Católica Argentina (UCA) de Rosario sustituyendo al Dr. Margariti. En 1979 ingresé como profesor de economía en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Rosario; en 1980 me nombraron director de teoría económica de la Escuela de Economía de esa facultad y en 1982 fui designado director de dicha Escuela. En esas tareas tuve una dedicación prácticamente full time.

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Es necesaria (para el ABCT) una contraccion monetaria en una crisis economica?

Para la teoría del ciclo austriaca, el problema de las crisis es una acumulación de distorsiones en el período del boom. Se genera un «cluster» de proyectos que no son rentables a la tasa natural de interés. De aquí se desprende que parte de la corrección de la crisis es liquidar (reasignar) los factores de producción y bienes de capital de proyectos no rentables a proyectos rentables. Sin embargo, parte también de la crisis es una contracción monetaria. No parece haber consenso en si una contracción monetaria es o no parte necesaria de la corrección de los errores acumulados en los años previos a la crisis. Sin embargo, una cosa es liquidar proyectos no rentables y otra cosa es reducir la oferta monetaria. El segundo no es necesario para lo primero.

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Reflexión de domingo: ¿Puede sobrevivir el capitalismo?

ABLJoseph Schumpeter en su Capitalismo, socialismo y democracia contesta a la pregunta formulada en el título de esa nota con un rotundo “no, no creo que pueda”. Por su parte, Benjamin Rogge en Can Capitalism Survive? también es pesimista respecto al futuro de este sistema y Ludwig von Mises, en La mentalidad anticapitalista, detalla los motivos de los generalizados perjuicios contra ese orden social y, por último, para aludir a la bibliografía más relevante en la materia, dos ensayos largos, uno de Robert Nozick titulado “Why Do Intellectuals Oppose Capitalism?” y otro de Friedrich Hayek titulado “The Intellectuals and Socialism”, que desde ángulos distintos centran su atención en la aversión al capitalismo por parte de muchos de los intelectuales.

Es por cierto un tema complejo pero antes de encararlo telegráficamente, señalo que me parece más preciso y ajustado a lo que se intenta describir, destacar que la expresión “liberalismo” es más apropiada que la de “capitalismo”. Esto nos parece así porque el primer término abarca múltiples aspectos de la condición humana, mientras que el segundo aparece como circunscripto a lo crematístico (además de ser una palabra acuñada por Marx). Esta objeción es en cierto sentido refutada por Michael Novak quien deriva la expresión de caput, es decir, de mente, de creatividad.

De cualquier manera, el hilo argumental por el que surge el pesimismo no significa derrotismo puesto que como escribe Schumpeter en la obra citada, “la información de que un barco se está hundiendo no es derrotista. Tan solo puede ser derrotista el espíritu con que se reciba esta información: la tripulación puede cruzarse de brazos y dejarse ahogar […] Si los hombres se limitan a negar sin más la información, aunque esté escrupulosamente comprobada, entonces es que son evasionistas […] La prognosis no implica nada acerca de la deseabilidad del curso de los acontecimientos que se predicen. Si un médico predice que su paciente morirá en breve, ello no quiere decir que lo desee”.

Pero ¿en que se basa buena parte de los estudios más o menos pesimistas respecto al futuro de la sociedad abierta? En una combinación de factores que tomados en conjunto pueden resumirse con algunos retoques en los siguientes ocho puntos cruciales.

Primero, en las faenas de intelectuales que no conciben que la sociedad abierta descansa en ordenes espontáneos en los que el conocimiento disperso y fraccionado es coordinado y sustentado en procesos en los que los respectivos intereses particulares confluyen en sumas positivas, en un contexto donde son respetados marcos institucionales a su vez basados en el derecho de cada cual. Rechazan procedimientos en los que los planificadores no participen activamente en la manipulación de recursos de terceros.

Segundo, ese tipo de intelectuales muchas veces también sustentados en la pura envidia y el desprecio por la competencia en el mercado laboral,  no aceptan que empresarios que consideran incultos “solo capaces de producir hamburguesas y similares”, obtengan ingresos mayores que los que ellos perciben.

Tercero, estos intelectuales encuentran apoyo firme en los burócratas puesto que la aceptación de sus ideas les conferirá mayor poder y facultades para intervenir en vidas y haciendas ajenas, a contracorriente de la eficiente asignación de los siempre escasos factores productivos.

Cuarto, esos intelectuales proceden a incursionar en colegios y universidades privadas y estatales y en instituciones internacionales financiadas por gobiernos donde difunden sus ideas estatistas, lo cual expande la aversión contra el capitalismo que sostienen se basa en “la explotación”, en “prácticas monopólicas” o en la mera “suerte”.

Quinto, paradójicamente los barquinazos producidos por el estatismo son endosados por los referidos intelectuales al  capitalismo.

Sexto, los empresarios tienden a seguir el conocido dicho de “mind your own business” con lo que no se ocupan de defender sus empresas frente a los mencionados embates, a lo que se agrega que las más de las veces no sabrían como hacerlo puesto que sus talentos no abarcan esas actividades a pesar de que son el soporte de su misma existencia (no solo eso sino que muchas veces demuestran no tener la menor idea de cómo funciona el sistema en el que operan, para no decir nada de los prebendarios o antiempresarios que, aliados al poder, abiertamente rematan todo vestigio de competencia). Más aún, es frecuente que el común de los empresarios procedan con complejo de culpa por lo que inventan figuras como la llamada “responsabilidad social del empresario” (la mejor crítica que he leído sobre este invento es la de Milton Friedman) al efecto de “devolver a la comunidad” lo que el medio estima “les han quitado”. También sucede en ámbitos intervencionistas que a medida que las fauces estatales avanzan, las llamadas empresas privadas en la práctica dejan de serlo debido a las numerosas regulaciones, con lo que la gente termina por sostener que los servicios comerciales privados son tan deficientes como los gubernamentales, lo cual es cierto puesto que resulta que el personal se convierte de hecho en burócrata con los consecuentes cambios drásticos de incentivos, conclusiones aquellas sobre la mala atención que aceleran el desgraciado proceso que comentamos. Por ejemplo, banqueros que se convierten en dependientes de la banca central (y cuando se llega al extremo de la confiscación de depósitos no asumen su responsabilidad sino que se escudan tras el aparato estatal).

Como una nota al pie a este sexto punto, es pertinente recordar que Juan Bautista Alberdi dedica treinta y siete capítulos del octavo tomo de sus obras completas al formidable empresario William Wheelwright, donde consigna sus coincidencias con Herbert Spencer (de su obra Exceso de legislación) en la tarea bienhechora y grandiosa de los empresarios en un clima de libertad donde naturalmente queda excluido el fraude, la fuerza y la cópula hedionda con el poder. En este sentido, destaca que en las calles y plazas públicas, en lugar de colocar nombres de reyes, gobernantes y guerreros que habitualmente ponen palos en la rueda, deberían instalarse los de empresarios ya que a ellos se debe la luz, la calefacción, la telefonía, las comunicaciones aéreas, terrestres y marítimas, la prensa, las maquinarias agrícolas, los fertilizantes, la medicina, la alimentación y, en una interminable lista, buena parte de lo que dispone la civilización.

Séptimo, la degradación de la democracia en una máquina infame convertida —a través de alianzas y coaliciones— en un apoyo logístico de proporciones mayúsculas para atropellar derechos individuales, en dirección radicalmente opuesta a la concepción de los Giovanni Sartori de nuestros tiempos.

Y octavo, dentro del grupo de intelectuales a los que aludimos no solo se destacan profesores universitarios, ensayistas y profesionales varios sino que sobresalen muchos pintores, sacerdotes, escultores, cineastas, poetas, escritores de ficción y equivalentes que como no han abordado el significado ético, económico y jurídico más elemental del liberalismo se pronuncian enfáticamente por principios socialistas que dañan severamente a los mismos que dicen proteger.

Sin embargo, el apuntado pesimismo puede contrarrestarse por la perspectiva de que los referidos intelectuales sean más que compensados por otros de fuste que —aun enfrentados a los gobiernos, a empresarios irresponsables y a gente indolente y anestesiada— sean capaces de explicar las ventajas de una sociedad abierta, especialmente para los que menos tienen. Incluso capaces de mostrar a empresarios la conveniencia de financiar tareas que no solo preservarán sus emprendimientos sino que resguardará la cooperación social sobre los pilares del respeto recíproco.

Si la antedicha tendencia no se corta se estará en medio de una tenebrosa operación pinza: por un lado, intelectuales resentidos que apuntan a la demolición del capitalismo y, por otro, frente a empresarios con una complacencia suicida en un contexto donde hay demasiadas personas distraídas que miran para otro lado como si fueran ajenas al problema. Por mi parte, como he dicho antes, en esta materia no soy ni pesimista ni optimista, soy escéptico porque tengo mis dudas de que en general se perciba el problema antes que sea tarde, en lugar de percatarse que todos los que queremos vivir en libertad debemos dedicar diariamente algún tiempo a estudiar y difundir sus fundamentos. De todos modos, me infunden renovadas esperanzas cuando constato nuevos grupos —especialmente de jóvenes-— que se instalan para trabajar en distintos campos en pos de la libertad.

Este es el llamado de muchos intelectuales de valía tales como Hayek en el ensayo antes citado, al escribir que “Necesitamos líderes intelectuales que están preparados para resistir los halagos del poder y su influencia, que estén dispuestos a trabajar por un ideal no importa lo alejado que puedan ser las perspectivas de su realización. Tiene que haber hombres que estén dispuestos a mantener principios y pelear por su completa ejecución aunque ésta sea remota”.

Este reclamo urgente de Hayek, desde luego incluye la necesidad de trabajar las neuronas para ponerle bridas al Leviatán e imaginar límites adicionales al poder y no esperar que pueda revertirse la situación con mecanismos institucionales que han demostrado su palmaria ineficiencia para garantizar los derechos de todos. Si el intelectual la juega de político en busca de componendas, nunca se logrará el objetivo puesto que él mismo habrá contribuido a bloquear el camino al ocultar las metas de la sociedad abierta. El político negocia según sea el espacio que generan los intelectuales en una u otra dirección. En otro orden de cosas, cualquiera sea la tradición de pensamiento a la que adhiera un intelectual, si no traiciona su rol y es una persona íntegra será motivo de respeto por su coherencia. En cambio, el oportunista es en última instancia repudiado desde todos los flancos.

Este artículo de Alberto Benegas Lynch (h) fue publicado originalmente en El Diario de América (EE.UU.) el 22 de agosto de 2013.

A conversation with Richard Ebeling

EbelingThe Austrian Economics Center, affiliated with the Hayek Institute in Vienna, Austria, published an interview with Richard Ebeling in their website, «Free Markets, Free People,» under the title, ‘A Conversation with Richard Ebeling,’ Part I and Part II, on August 8 & 13, 2013.

It was also re-posted it as one piece on Northwood University’s blog site, «In Defense of Capitalism & Human Progress

Ebeling discuss the importance of Austrian Economics and the ideas of F. A. Hayek for understanding the current economic crisis and for the future of liberty. And why there are reasons for optimism for friends of freedom.

In my opinion, Hayek’s explanation and defense of the competitive market economy and the free society in general is, possibly, the most insightful and profound argument for liberty penned in the 20th century.  His analysis of man’s inescapable ignorance of much of the knowledge that others possess—but upon which use we are all dependent in the extended system of division of labor—represents one of the subtlest understandings of why government central planning and heavy-handed intervention and regulation are inherently inferior to a functioning competitive market order.

The “moral” lesson, of course, is that each of us, in accepting our own limited and imperfect knowledge, should practice a high degree of humility in what we can claim to know and do in terms of trying to direct or command the otherwise “spontaneous” evolution and development of society and its institutions. This is the overarching message that runs through Hayek’s writings over the decades. As he often put it, we need to use our reason to appreciate the limits of what our reason can realistically do in attempting to “plan” the social order and its daily operation. It is the reason why he, truly, was one of the most worthy to be awarded a Nobel Prize in economics, in terms of a lasting contribution to human knowledge about man and society.

Hayek en el ADN del ADN de la economia

Hace unos días, el blog Free Exchange de The Economist publicó un interesante post mostrando al evolución de citas que reciben los premios Nobel en economía antes y después de su premiación. Si bien hay excepciones, la tendencia general es que los ganadores del Nobel en economía (en promedio) no ven crecer las citas a sus trabajos, sino que por el contrario, pueden comenzar a descender (de allí el título del post: Lame duck laureates.) El post concluye diciendo que los premiados reciben el Nobel cuando los mismos ya se encuentran en la cima de su carrera (y el comité apuesta seguro.)

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La teoría austriaca del ciclo económico y el «Sudden Stop»

CalvoComencé a leer los trabajos del economista argentino Guillermo Calvo (Universidad de Columbia) hacia fines de la década de 1990, cuando Argentina empezaba a cerrar una etapa que –en mi opinión- todavía merece discusión. Por entonces, muchos de mis profesores de la UBA insistieron en la relevancia del “Sudden Stop” para estudiar la situación argentina, especialmente después de la crisis del tequila de 1994, la crisis asiática de 1997 y la crisis rusa de 1998.

Por ese entonces, en paralelo con los estudios de grado, fui leyendo la literatura austriaca –en particular Mises y Hayek-, y ya desde entonces tuve intenciones de escribir una tesis de licenciatura combinando la teoría austriaca del ciclo económico con el Sudden Stop. Esto no ocurrió, pero el reciente artículo de Guillermo Calvo me permite volver al menos con una breve referencia sobre aquella idea, que posiblemente lo pueda profundizar en una investigación más extensa en el futuro.

¿Qué es el Sudden Stop? Se trata de una posible interrupción inesperada en el flujo de capitales que ingresa a un país o de una contracción en el mercado de créditos -de naturaleza persistente- que conduce a países emergentes y con economías endeudadas en dólares a problemas de sostenibilidad fiscal. Tal cosa afecta a la economía real dada una costosa discontinuación de los proyectos de inversión y las consecuentes quiebras empresariales. De esta preocupación surge una extensa literatura que recomienda la aplicación de ciertas políticas económicas -en general mayor regulación- para que las economías emergentes puedan suavizar el impacto de shocks externos.

La relevancia del caso, no requiere retornar ahora al estudio de lo ocurrido en la década de 1990. En el comienzo del siglo XXI, la crisis americana subprime ha llevado a la Reserva Federal (Banco Central de los Estados Unidos) a inundar el mundo de liquidez, lo que ha permitido precios récord en los commodities y un corto plazo muy favorable para las economías emergentes. La preocupación que renace hoy en los economistas, es qué ocurrirá en el momento en el cual la Reserva Federal cambie la política monetaria hacia unos tipos de interés más altos, y esto impacte en las economías emergentes con una restricción del crédito, aspecto que se vuelve aun más relevante por el cambio de mando de la autoridad monetaria el año próximo.

Calvo presenta ya en el abstract de su artículo una fuerte crítica a la macroeconomía ortodoxa neoclásica que abusa de los modelos de equilibrio general y expectativas racionales. Concretamente acusa a los economistas ortodoxos de ignorar cualquier crisis económica que provenga del sector financiero. Reconoce que los argumentos expuestos en el trabajo no son nuevos, pero advierte que han sido ignorados por mucho tiempo. Reconocer la existencia de esta literatura, puede ayudar a evitar que los errores de la crisis subprime se repitan en el futuro.

Al escribir este artículo Calvo explica que –siguiendo a Hayek- hizo un esfuerzo por alejarse de los modelos formales y, por simplicidad, asume que su estudio se trata de una economía cerrada con una sola moneda sobre la cual se denominan todos los precios. El supuesto en sí mismo no representa problemas en un mundo de patrón dólar, pues se asume que la economía global es una sola.

It sometimes almost seems as if the techniques of science were more easily learnt than the thinking that shows us what the problem are and how to approach them. (Hayek, 1974, citado por Calvo)

En esta síntesis quizás sea correcto comenzar por lo que Calvo considera es la causa de la crisis subprime.

 Several observers attribute the real estate boom to a liquidity mirage and deep crisis following the Lehman 2008 episode to a liquidity Crunch. Moreover, it is common to hear that liquidity crunch seriously compromised the health of the financial sector and is behind slow and jobless recovery. None of these issues can be found addressed in a useful manner in conventional general equilibrium or monetary theory. (Calvo, 2013, p. 1)

Calvo confirma cierto consenso entre varios observadores de que el origen de la burbuja inmobiliaria debemos rastrearlo en la política de dinero fácil gestionada por Alan Greenspan al frente de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Concretamente, Calvo enfatiza el rol de la securitización bancaria, la que podemos definir como una innovación financiera que permitió a los bancos vender carteras de activos a sus clientes, y con ello trasladarles el riesgo, lo que a su vez permitió que la burbuja se inflara más tiempo y en mayor magnitud de lo que hubiera sido posible sin esta innovación. Calvo reconoce que Greenspan y la Fed asumieron que la securitización era segura porque era manejada por especialistas financieros, pero con ello ignoraron que cuando se involucran flujos de liquidez, ni siquiera banqueros sofisticados pueden controlar una corrida bancaria.

Lo dicho hasta aquí está en perfecta sintonía con lo que nosotros dijimos aquí.

Calvo concluye entonces que el mundo entero necesita un nuevo garante, y que es imperativo encontrar un nuevo sistema global que haga que la liquidez funcione para estimular el crecimiento y para alcanzar ciertos objetivos sociales, minimizando las chances de otro episodio como el de la recesión global. Y propone entonces aprender de la historia, lo que le permite volcar sus propias investigaciones sobre América Latina.

Calvo, Leiderman y Reinhart nos enseñaron en 1993 que las políticas de liquidez pueden tener resultados similares sobre las economías emergentes, aun cuando estas apliquen políticas diferentes. Este aspecto podemos observarlo ahora mismo, viendo que en América Latina hay dos grupos de países con políticas diferentes, y sin embargo, todas parecen crecer a tasas similares. En 1993, la investigación de estos autores sugirió a través de un análisis econométrico que el 50 % de la variación en los flujos netos de capital en América Latina se debieron a la volatilidad de variables externas a la región, y toman como ejemplo principal, la tasa de interés de corto plazo que fija la Fed. Esto se hizo evidente con el efecto Tequila de 1994, después que la Fed subió la tasa de interés y México cayó en una profunda crisis.

Haciendo un salto hacia el presente, está claro que tal cosa podría ocurrir hoy. Si aceptamos que la liquidez inyectada a través de la Fed con los QE1, 2 y 3 desde 2008 en adelante empujaron a las economías emergentes a un crecimiento acelerado, un «Sudden Stop» podría contraer el crédito y afectar negativamente a estas economías. Calvo se pregunta entonces por qué no aprendemos de esta lección, y asegura que esto no entra en el análisis mainstream. El mercado de capitales no parece ser la solución, sino que es parte del problema.

Calvo (2013, p. 9) ofrece entonces algunos gráficos para ilustrar la relevancia de comprender los canales a través de los cuales los shocks financieros se magnifican. Concluye que América Latina parece haber aprendido la lección. Yo diría que en principio es cierto, porque la región redujo su endeudamiento en dólares respecto del PIB. Pero Calvo asume que aprendió la lección por otras razones, a saber, una mejora en la cuenta corriente y una des-dolarización, lo cual abre –al menos para mí- dos preguntas. Por un lado, mi impresión es que esa mejora en la cuenta corriente está atada a la política de liquidez. Por otro, no veo clara una política de des-dolarización, si consideramos las reservas que la región ha acumulado en la última década. Al mismo tiempo, ¿conviene la des-dolarización para mitigar el efecto del Sudden Stop?

Volviendo a los gráficos, Calvo muestra el resultado opuesto al de América Latina en Europa del Este. Habrá que esperar al cambio de política de la Fed para advertir si realmente una región estaba más expuesta que otra al Sudden Stop.

La siguiente pregunta de Calvo (2013, p. 10) es entonces, ¿por qué los economistas permanecen ciegos a todo esto? Y ofrece una respuesta a través de la historia del pensamiento económico del siglo XX. No enfrenta aquí a Keynes con Friedman, sino a Keynes con Fisher, lo cual a mi modo de ver hace justicia a este último. Durante la mayor parte del siglo XX, Keynes (keynesianos, poskeynesianos y nuevos keynesianos) estuvieron delante de Fisher. Esto se debe quizás al trabajo de John Hicks y el modelo ISLM.

Calvo (2013, p. 11) explica que el modelo ISLM introduce una única tasa de interés que resume todo el sistema financiero. Ello conduce a que los macroeconomistas mainstream vean al sector financiero como una caja negra, de la que Keynes/Hicks son en parte responsables. El problema se extiende también al debate entre monetaristas y keynesianas puesto que ambas tradiciones ignoran la inestabilidad del crédito y su impacto sobre la producción y los precios cuando el sistema crediticio se paraliza como consecuencia de la caída en los precios de los commodities.

Esto conduce al autor (2013, p. 13) a concluir que los economistas ortodoxos han mantenido todo este tiempo un velo sobre sus ojos que les ha impedido ver lo que realmente ocurre.

¿Podemos decir lo mismo de la macroeconomía del capital? En principio no. Calvo (2013, p. 14) nos habla de una extensa literatura que a diferencia de los macroeconomistas ortodoxos neoclásicos han mostrado que las crisis financieras son precedidas  por booms de crédito, y cita como referencia a Mendoza y Terrones 2008, Schularik y Taylor 2012, Agosin y Huaita 2012 y Borio 2012. Pero reconoce luego que esto fue un tema central en Hayek 1931 y Mises 1952.

Calvo (2013, p. 15) enfatiza que en esto los Austriacos tenián razón. ¿En qué sentido? En los errores de inversión que se producen durante la fase del auge y en lo que concierne a la información imperfecta, especialmente al relacionarlo con modelos modernos de expectativas racionales.

I will argue that the Austrian School offered valuable insights -diregarded by mainstream macro theory […] Over-extension of credit was at center stage of the Austrian School theory of the trade (or business) cycle, but authors differed as to the factores responsible for excessive credit expansion.

Personalmente, me sorprende que Calvo no haya visto antes esta literatura, considerando su interés en el Sudden Stop. La teoría austriaca del ciclo económico precisamente intenta analizar las consecuencias del crédito artificial en la fase del auge, y las consecuencias que se generan cuando se revierte esta política, y suben los tipos de interés, generado las fases de crisis y depresión.

Calvo recuerda que Mises atribuye el exceso de crédito al interés del banco central de alcanzar el pleno empleo en todo momento. Cuando la tasa de interés sube, esto causa la recesión. Bajo el punto de vista de Mises el ciclo es generado por políticas monetarias pro-cíclicas con pleno empleo, lo cual no es consistente con estabilidad de precios.

Calvo entiende a su vez que Hayek deja a un lado a Mises, no porque piense que su explicación era errónea, sino porque pensaba que la inestabilidad [o las fluctuacoines] son algo inherente al mercado de capitales y, en particular, se relaciona con lo que Calvo denomina el espejismo del multiplicador del dinero. La discusión que ofrece Hayek es aplicable a los tiempos modernos, como es el caso de la ignorada securitización.

Calvo (2013 p. 15) dice que bajo el riesgo de sobre-simplificar la visión de Hayek, un fenómeno que parece central en su teoría del ciclo económico es que la expansión del crédito del banco A induce mayores depósitos en el banco B el que, a su vez, tiene incentivos para expandir el flujo de créditos, etc. Si el banco A se equivoca, el mecanismo del multiplicador bancario lo amplifica. Esto está relacionado, según Calvo, con Lucas (1972). Es cierto que Hayek no ofrece el mismo rigor matemático que Lucas, pero se enfoca en una mayor cantidad de temas relevantes. Por ejemplo, que la expansión del crédito no se distribuye de manera uniforme en la economía (efecto Cantillon), en parte por la información imperfecta o los problemas del principal-agente. Esto implica que la expansión del crédito tendrá efectos sobre precios relativos que no se justifican en sus fundamentos. Los shocks que afectan a los precios relativos son raramente discutidos en la literatura mainstream con modelos macroeconómicos de economía cerrada. La teoría de Hayek es muy sutil y muestra que incluso un banco central que sigue una política monetaria estable no será lo suficientemente hábil para prevenir el ciclo económico y, ocasionalmente, los generará.

Desafortunadamente, agrega Calvo, Hayek no cuantifica el impacto de los errores de percepción porque su filosofía se oponía a estos intentos, pero Calvo reconoce que lo encuentra persuasivo para los ciclos económicos regulares. Calvo afirma también que la teoría de Mises/Hayek ofrece una correcta explicación de los episodios de la crisis subprime, al menos en lo que tiene que ver con la política monetaria del banco central, y cierra la sección sosteniendo que el mix Mises/Hayek tienen más chances de estar cerca de una lectura correcta que el mainstream, especialmente por atender a aspectos de liquidez que otros economistas ignoran.

Más adelante, Calvo (2013, p. 16) sostiene que cuando uno piensa en el poder explicativo de la teoría austriaca del ciclo económico de Mises/Hayek, uno observa que una vez que aparece una sobre expansión del crédito esto afectará al sector real de la economía. La literatura del Sudden Stop de Calvo precisamente confirma la conjetura desde un punto de vista empírico. Queda entonces expuesto en nexo común entre estas dos teorías.

Whatever one thinks of the power of the Hayek/Mises mix as a positive theory of the business cycle, an insight from the theory is that once credit over-expansion hits the real sector, rolling back credit is unlikely to be able to «Humpty-Dumpty together again.» Inflacion may subside but the credit contraction is likely to have severe real effects. No hard proof is offered, but their conjecture is not easy to reject. Sudden Stop episodes discussed above are clear examples that seem to confirm the conjecture.

La explicación de Hayek, en particular, puede ser resumida en una palabra: “complejidad”, explica Calvo, implicando la incapacidad de los hacedores de políticas públicas de saber qué hacer o dónde operar dada la complejidad de la situación, aun dejando de lado consideraciones políticas. Mas aun, cuando asumimos que los hacedores tienen limitados instrumentos para operar, no es difícil concluir que la política contracíclica no será efectiva –con la suerte de que además no sea contraproducente-.

Calvo nos recuerda que Borio y sus asociados están llevando adelante un proyecto de investigación que contiene los elementos centrales del mix Mises/Hayek.

En resumen, Calvo sostiene que los austriacos ofrecen importantes puntos a considerar, aunque algún economista moderno quiera ver micro-fundamentos adicionales. Sin duda esta crítica puede resultar injusta, dado el aporte de Horwitz (2000) por no citar una extensísima literatura.

Calvo (2013, p. 18) reconoce más tarde que no todo boom genera un bust, lo que requiere más investigación, incluso desde el programa de investigación austriaco, y cierra aclarando que el desafío es reparar el capitalismo sin perder su capacidad de crear riqueza.

Lo cierto es que el nexo entre la teoría austríaca del ciclo económico y la literatura del Sudden Stop requiere mayor profundidad, y las nuevas investigaciones que intentan llevar a una economía abierta las implicaciones del auge insostenible, sin duda podrían incorporarlo. En este punto, sin duda Nicolás Cachanosky nos lleva ventaja.

Lo que queda claro para todos, me parece, es que Calvo tiene toda la razón cuando cierra su artículo indicando que continuar con el velo es peligroso.

¿Cuántas sub-escuelas tiene la tradición austriaca?

EAdesdeAdentroEl Insituto Juan de Mariana organizó entre el 12 y el 19 de julio del corriente la VIII Universidad de Verano. Basta mirar el programa, los títulos de su conferencia y los nombres de los expositores para confirmar el nivel del evento. A los catedráticos que se repiten en cada Universidad de Verano como Carlos Rodríguez Braun, Miguel Anxo Bastos, Gabriel Calzada y  María Blanco, se han sumado invitados extranjeros como Alberto Mingardi de Italia o los argentinos Martín Krause y Walter Castro, además de contar con la presentación del Director del IJM, Juan Ramón Rallo, y otros miembros del instituto.

Personalmente tuve la oportunidad de asistir a esta Universidad de Verano en 2007, y al día de hoy recuerdo con entusiasmo la experiencia. Aquí los lectores pueden acceder a un resumen del seminario que escribí en mi antiguo blog.

Debo decir también que cada año recomiendo a mis alumnos y amigos libertarios que apliquen a las becas que ofrece el instituto y afortunadamente las consiguen. Este año Kevin Orelia de la Universidad Nacional de La Pampa en Argentina y Edgar Ortiz de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala consiguieron la beca y ya me manifestaron que el evento fue extraordinario.

Escribo este post por una consulta que recibí de algunos amigos que tuvieron la oportunidad de asistir al evento. Concretamente, por una afirmación de Juan Ramón Rallo acerca de las sub-escuelas que tiene la tradición austriaca hoy en día.

Actualmente, dentro de la Escuela Austriaca conviven tres sub-escuelas: la ortodoxamente praxeológica (Mises-Rothbard); la subjetiva radical e institucional (Hayek-Lachmann); y la neo-mengeriana (Fekete). Cada una con niveles de desarrollo muy distintos, por supuesto. ¿Alguna corriente más que se os ocurra?» [Juan Ramón Rallo]

Mi impresión general es que es muy difícil definir una clasificación como esta en la que podamos englobar a cada autor de la Escuela Austriaca. Piensen por ejemplo en dónde ubicar a los propios fundadores de la tradición como Carl Menger, Eugen Böhm Bawerk y Wieser y encontrarán problemas. Sigan con el propio Mises, y verán que una lectura detenida nos lleva a enormes dificultades. Tomen a  los asistentes del seminario de Mises en Viena y Nueva York y las dificultades continúan. Tomen a los autores más representativos de la tradición austriaca moderna, y aun así, habrá problemas. Finalmente, piense cada uno si puede calzar en alguno de estos tres sub-grupos y el problema persiste. Personalmente, no me sentiría cómodo en ninguno de estos grupos.

Un ejemplo bastante representativo puede ser Jesús Huerta de Soto. Basta leerlo para notar que no calza en ninguno de ellos. En el último Congreso Austriaco que también organizó el IJM se auto-definió contrario al pensamiento de Fekete, pero es claro que si bien sigue a Mises-Rothbard, también tiene una influencia enorme de Menger y Hayek. Puede observarse su trabajo sobre el Methodenstreit para confirmar su influencia de Menger, y también su tesis doctoral sobre el socialismo, para mostrar que su influencia proviene tanto de Mises como de Hayek.

Después de compilar esas 60 entrevistas a autores representativos de la tradición [La Escuela Austriaca desde Adentro, Vol. 1, 2 y 3], mi impresión es que no se los puede englobar en dos o tres ramas solamente. Tiendo a pensar que hay tantas «escuelas austriacas» como autores tiene la tradición, porque lo cierto es que no hay dos autores que piensen igual.

Dicho esto, específicamente sobre esta sub-división, me cuesta pensar qué es una línea Mises-Rothbard. Uno y otro pensaban distinto en muchísimos temas, a saber, su filosofía, su metodología, su teoría monetaria o su filosofía política. La línea Mises-Rothbard es lo que Rothbard tomó de Mises, dejando de lado todo lo que no le gustaba. Independientemente que el enfoque sea una mala lectura de Mises, o un enfoque superador de Mises, las contradicciones existen, por más que muchos deseen ignorarlas.

Más aun, Hayek y Lachmann… porque Hayek claramente no califica como subjetivista-radical. Creo que Ivo Sarjanovic lo dejó claro en aquel ensayo de 1989 titulado «El mercado como proceso: dos visiones alternativas«.

Sobre la tercera línea, no puedo opinar por desconocimiento, pero debo aclarar que los austriacos debemos celebrar el desarrollo de nuevos enfoques. El esfuerzo de Fekete y de Rallo de ir más allá de lo conocido y aceptado dentro de la tradición, es una nueva oportunidad para replantear los cimientos del enfoque.

Finalmente mi sugerencia para los lectores de este blog y para los jóvenes que se acercan a la tradición es que cada uno haga su propia sumatoria de aportes que tomen de diversos autores, más allá de que esto los conduzca a un enfoque particular, individual, y que poco les importe si este producto final califica o no de austriaco, en la medida que ustedes se sientan cómodos con él. Si no aceptan esto, estarán aceptando que otros piensen por ustedes, y no serán más que ovejas que persiguen al profesor elegido.

Al respecto, cada vez estoy más cerca del pensamiento de Milton Friedman y Carlos Rodriguez Braun en que sólo distinguen entre buena y mala economía, y se sienten incómodos de pertencer a una escuela o tradición. Ya no sabemos qué es austriaco (aunque haya diez elementos que nos identifique), y me parece que fuera de la tradición hay mucho que puede enriquecer nuestra lectura del mundo.

Dicho esto, sólo me queda compartir un extracto de una entrevista a Walter Block de 1999, que también tradujimos para el libro mencionado. Si bien disiento tambíén con esta sub-división, servirá para responder a la pregunta inicial.

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