Gráficos que explican la presente y futura aceleración de la inflación en Argentina

Hoy la inflación en Argentina supera el 20 % anual. No tengo dudas que esta tasa se va a acelerar en los próximos meses. A continuación adjunto algunos gráficos que explican por qué.

Primero, tenemos un resultado fiscal consolidado cada vez más preocupante.

Segundo, el gobierno está emitiendo muchos pesos para financiar ese déficit. En siguiente cuadro muestra que entre febrero de 2011 y febrero de 2012, la base monetaria aumentó de 160 a 205 millones de pesos, un aumento de casi el 30 % anual.

Considerando que además han caído las reservas internacionales en manos del BCRA, el coeficiente o relación entre activos externos netos y base monateria se redujo del 45,37 % a menos del 20 %.

Resumiendo, el gobierno tiene una situación fiscal muy precaria. Ya no alcanza con el dinero de las pensiones o las reservas del BCRA para financiarlo, lo que ha llevado a aumentar la emisión de moneda. En 2011, por ejemplo, 1 de cada 2 pesos emitidos sirvió para financiar el gasto del gobierno.

El Balance del BCRA muestra que cada peso tiene día a día menos respaldo en activos. Se puede restringuir la compra de dólares por parte de ahorristas. Se puede impedir que los comercios acepten dólares en sus ventas. Pero si el gobierno insiste en profundizar «el modelo», no podrá evitarse una peligrosa aceleración de la inflación.

Respuesta a Axel Kicillof: «El problema es el modelo K, no el mercado»

En este artículo explicaba que Kicillof es un académico serio y que el debate sobre YPF-Repsol es de ideas, no de personas. Mi opinión es que es un error del diario La Nación concentrar la atención en Kicillof persona, sea como marxista o sea como keynesiano, y que mejor sería refutar sus ideas, que lamentablemente hoy dominan en la política argentina.

En esta oportunidad, quiero mostrar dos videos y analizar sus argumentos:

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Argentina, el déficit fiscal y la soja-dependencia

Esta tarde tuve el placer de participar de un Tribunal en la exitosa defensa de tesis del ahora Dr. Pablo Arosemena Marriot, en el marco del Programa de Doctorado en Economía de ESEADE. Su tesis estuvo centrada en la dependencia de Ecuador de los petro-dólares y en cómo la teoría del public choice, los principios básicos de las finanzas públicas y cierta experiencia internacional pueden ayudarnos a fijar una combinación de reglas fiscales que limiten el gasto público o más bien, independicen los ingresos provenientes del crudo de los ingresos corrientes como medio de financiamiento del gasto público corriente, con el objeto de buscar un modelo económico sustentable de largo plazo. Demás está decir que felicito públicamente a Pablo por su excelente trabajo y no dudo que esta tesis será el comienzo de una propuesta formal de transformación de la economía de Ecuador, pero quiero dedicar este espacio para trasladar algunas de sus preocupaciones al caso argentino.

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La nacionalización de YPF II

En junio pasado, antes de las elecciones en las que Cristina Kichner resultó victoriosa con más de un 50 % de los votos, hicimos un análisis de la economía argentina bajo el kirchnerismo concluyendo que el gobierno argentino debía encarar tres desafíos si quería evitar una nueva crisis económica en los próximos años:

Cualquiera sea el resultado de la próxima elección presidencial, los desafíos centrales de la política económica post-elecciones son 1) el crecimiento de la economía, 2) el control del gasto público y 3) evitar que se dispare la inflación.

El kirchnerismo amagó con ajustes sobre los subsidios, pero los conflictos sociales no tardaron en llegar. Es por ello que cambió el rumbo, y se volvió sobre la profundización del modelo. A la estatización de las pensiones, se sumaron la apropiación de las reservas del BCRA y ahora la expropiación de YPF, aspecto que temíamos hace unos días.

Nestor Kichner –como muestra el video- había apoyado la iniciativa menemista de privatizar YPF, pero las necesidades fiscales del gobierno pudieron más. De hecho, si no se recortan los subsidios, ni se reduce al gasto público, la alternativa para financiarlo sería le emisión de moneda, pero eso aceleraría la inflación.

El gobierno tiene ahora -para el corto plazo- un recurso adicional para evitar el descalabro financiero de la nación (YPF en números), pero estimo que el daño «institucional» no tendrá reparos al menos en una década.

Mi pregunta a los lectores es si este daño institucional impactará en la economía en el cortísimo plazo a través de caída de la inversión, lo cual acelerará la llegada de la crisis, o si esta política le dará aire al gobierno, y el daño institucional será un legado más para lo que vendrá después.

Habló Guillermo Calvo sobre la crisis global y la economía argentina

La Nación publica en su edición de hoy extractos de una entrevista a Guillermo Calvo a quien define como «el economista argentino con más prestigio internacional», lo cual puede ser cierto.

Varias de sus declaraciones pueden ser motivo de debate. A ver qué dicen los lectores.

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El peor Mercantilismo del siglo XVII, de nuevo en Argentina

El fomento a la industria se inició en los primeros años del siglo XVII, bajo el reinado de Enrique IV, quien decretó una serie de políticas sobre la exención de impuestos, subsidios, honores y privilegios, a fin de estimular la implantación de nuevas manufacturas y la ampliación de las existentes. La historia económica nos ilustra con el hecho de que los agentes del Rey consiguieron tentar a hábiles artesanos extranjeros, incitándoles a que se trasladaran a Francia, bajo importantes privilegios. Así, Francia logró poseer muy pronto importantes fábricas y talleres de manufacturas  de brocados de oro, tapices, alfombras, mantas, cristalerías, azulejos, pieles, aceros finos, joyas, pinturas y otros objetos de arte.

Pero la detallada regulación de las diversas etapas de la producción no llegó hasta que tuvo lugar el gobierno de Luis XIV, con su Ministro de Hacienda Jean Baptiste Colbert. Según nos cuenta Robert Lekachman, en su “Historia de las doctrinas económicas”

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¿Efecto Trinquete en Argentina?

En otro post, nos hemos preguntado por qué crece el tamaño del Estado durante el siglo XX. Y ensayamos una posible respuesta en una entrevista de Angel Martín a Robert Higgs, la que fuera publicada en  «La Escuela Austriaca desde Adentro», vol. II.

Hoy proponemos buscar respuesta a otro interrogante: En la última década, en Argentina, el gasto público consolidado saltó de 30 % al 45 % del PIB. ¿Cómo explicamos esto?

Mi impresión es que, nuevamente, Higgs nos ofrece una respuesta.

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Cómo subdesarrollar a la Argentina en diez lecciones

Hasta 1935 EE.UU., Canadá, Australia y Argentina tenían un desarrollo y un PIB per cápita similar, en torno a los $5.000, lo cual les permitía ser cuatro de los países más ricos del mundo. Para explicar tal estado de situación, uno encuentra ciertos factores comunes en estos países, tales como la riqueza natural de sus recursos, la gran extensión de territorio, los marcos constitucionales, la apertura económica, un modelo eminentemente agroexportador, la inmigración europea, un estado muy pequeño, escasas regulaciones y la estabilidad monetaria.

Pero en los siguientes 75 años el desarrollo de Argentina se torna mucho más lento y débil que el de los otros tres países. Claramente la inestabilidad política y las políticas económicas tomadas por diversos gobiernos —como el modelo de sustitución de importaciones— fueron exitosas en mantener al país subdesarrollado, lejos de los estándares de otros países con características similares.

La lección clave que el lector encontrará en este artículo es que evitar el desarrollo implica colocar todo tipo de trabas sobre las fuerzas creativas de los empresarios, evitando el ahorro y con ello la inversión local y extranjera.

Acceda al artículo completo aquí.

¡Es la economía, Cristina!

Antes de 1992 George Bush padre contaba con un 90 % de aceptación en Estados Unidos, fruto de su política exterior, o más precisamente por el fin de la Guerra Fría y la Guerra del Golfo Pérsico. James Carville, entonces jefe de campaña de Bill Clinton, recomendó concentrar la campaña en cuestiones más relacionadas con la vida cotidiana de los ciudadanos y sus necesidades más inmediatas. Así surgió el principal eslogan de aquella victoriosa campaña: “Es la economía, estúpido”.
¿Qué tiene esto que ver con la Argentina? Mientras anoche escuchaba a Cristina Fernández de Kirchner ofrecer un moderado discurso tras haber hecho realidad su sueño de un segundo mandato -o el tercero del kirchnerismo-, aquel eslogan vino a mi mente.

Vuelve el 1 a 1

Hace unos días discutíamos el caso de Suiza, y su intento por evitar que el marco se siga revaluando. Pero aquí tenemos el caso argentino. Este es a mi juicio el mayor desafío post-elecciones de octubre. Aun devaluando, es necesario congelar el gasto para evitar una mayor revaluación de la moneda. ¿Entiende el oficialismo el problema? ¿Es capaz de revertir la situación? ¿Quiere revertirlo?