El peor Mercantilismo del siglo XVII, de nuevo en Argentina

El fomento a la industria se inició en los primeros años del siglo XVII, bajo el reinado de Enrique IV, quien decretó una serie de políticas sobre la exención de impuestos, subsidios, honores y privilegios, a fin de estimular la implantación de nuevas manufacturas y la ampliación de las existentes. La historia económica nos ilustra con el hecho de que los agentes del Rey consiguieron tentar a hábiles artesanos extranjeros, incitándoles a que se trasladaran a Francia, bajo importantes privilegios. Así, Francia logró poseer muy pronto importantes fábricas y talleres de manufacturas  de brocados de oro, tapices, alfombras, mantas, cristalerías, azulejos, pieles, aceros finos, joyas, pinturas y otros objetos de arte.

Pero la detallada regulación de las diversas etapas de la producción no llegó hasta que tuvo lugar el gobierno de Luis XIV, con su Ministro de Hacienda Jean Baptiste Colbert. Según nos cuenta Robert Lekachman, en su “Historia de las doctrinas económicas”

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