Nuevo Sitio: El Hub Económico

La experiencia de accedes a series económicas públicas de Argentina es como transitar un intrincado laberinto. El Hub Económico es un nuevo sitio que ofrece un mapa o índice de dónde encontrar información (principalmente) económica de Argentina.

Cuando comencé a seguir la economía Argentina más de cerca me encontré con la necesidad de armar mi propio listado de links a series económicas del país. Motivado por la dificultad, especialmente para los menos familiarizados, de encontrar fácilmente información económica trasladé el «índice de links» al nuevo sitio El Hub Económico.

Los links se encuentran divididos en tres grupos (1) fuentes oficiales, (2) fuentes privadas, y (3) fuentes internacionales. Una cuarta sección posee gráficos que en diversas ocasiones en compartido en las redes y que cada tanto he recibido pedidos para compartir los mismos.

El Hub Económico no guarda ninguna información, sólo provee los links a las fuentes originales. Todos los links son a fuentes abiertas, es decir, de acceso público.

Acceder a El Hub Económico.

Apertura Comercial y Desempleo

Entre los argumentos para oponerse a una economía abierta se encuentra el argumento de que el comercio internacional produce desempleo. Sin embargo, tal cual se enseña en los cursos introductorios a la economía, gracias a las ventajas comparativas no sólo permiten mantener el nivel de empleo, sino que permiten a las naciones consumir por fuera de su frontera de posibilidades de producción.

Más allá de esta disociación que actualmente persiste en la política Argentina, los datos no acompañan la postura que (1) hay una inundación de bienes importados ni (2) que a mayor apertura comercial mayor desempleo.

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Fundación Libertad y Progreso: Rompamos el Cepo al Trabajo

La Fundación Libertad y Progreso acaba de lanzar un corto video explicando como la legislación laboral en argentina atenta contra la creación de valor por parte de las PyMEs y por lo tanto a la creación de puestos de trabajo.

Los políticos argentinos aún no comprenden, o no quieren comprender, que las políticas económicas (como la legislación laboral) se evalúan por sus resultados, no por sus intenciones.

Infobae: A ocho meses de gobierno, aún no se perciben cambios de fondo

Comparto mi última columna en Infobae, donde comento sobre lo que parece ser falta de convicción en Cambiemos para llevar adelante las reformas de fondo que tanto necesita Argentina.

A ya ocho meses de gobierno de Cambiemos, aún no se perciben los prometidos cambios de fondo que tanto necesita la Argentina. Es cierto, se ha arreglado con los holdouts y salido del cepo cambiario, pero ambas medidas iban a ser tomadas independientemente de quién ganase las elecciones. Sin querer tampoco quitar mérito a estas dos medidas, lo cierto es que solucionar estos problemas requería más de voluntad política que de capacidad técnica. No se ven de manera clara, en cambio, reformas que no sean inevitables en el inmediato o corto plazo. Los cambios realizados hasta el momento han sido insuficientes o descontinuados a mitad de camino. Por ejemplo, el gran desequilibrio macro, el déficit fiscal, no muestra todavía signos claros de cambio.

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IAA: Los Cachanosky, Entendiendo el Deterioro Economico K

El 16 de agosto junto a Iván Cachanosky dimos una charla sobre pobreza y desigualdad y el deterioro económico de Argentina durante la administración Kirchnerista. El evento fue organizaron por el Institituto Acton Argentina y tuvo lugar en la Universidad de San Isidro.

Aquí el video de nuestras presentaciones.

Aquí el video con preguntas y respuestas.

Aquí la presentación PowerPoint de la economía Argentina.

PBI y el «relato K»

Hace sólo unos pocos días las nuevas autoridades del INDEC publicaron los datos revisados del PBI. La administración Kirchnerista no solo ha manipulado los datos de inflación, también lo ha hecho en lo datos de actividad económica. Esta intensa actividad de inventar una realidad paralela es a lo que se le ha denominado «el relato K.»

El siguiente gráfico muestra  los datos oficiales del PBI según el kirchnerismo (PBI-K), los datos oficiales revisados, y el la sobre-estimación del PBI por la administración kirchnerista (PBI-K/PBI). Como se puede ver, al 2014 el kirchnerismo había inflado artificialmente el PBI alrededor de un 24%. Cuando comenzó la manipulación, algunos sugerimos que la verdadera motivación no era pagar menos deuda por bonos que ajustan por inflación, sino por cuestiones políticas. Inflar los datos del PBI resulta en mayores pagos de deuda a través de los cupones del PBI emitidos en los cnajes de deuda luego del default del 2001.

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Infobae: Más Parches que Soluciones

Columna en Infobae sobre el «blanqueo» de capitales que promueve Cambiemos en Argentina.

El Gobierno anunció un nuevo plan de blanqueo de capitales. Uno de los objetivos de este plan es financiar la reforma y el aumento de las jubilaciones prometidas por Mauricio Macri. Se pueden ver dos motivaciones en este aspecto. En primer lugar, varios de los 47 países que firmaron el acuerdo intercambio de información financiero-fiscal están tomando medidas similares. En segundo lugar, Cambiemos ha decidido reducir el déficit fiscal de manera gradual. Dado el alto nivel de presión tributaria, aumentar los impuestos de manera significativa no es viable. El blanqueo busca proveer fondos al fisco.

El Gobierno descuenta que el blanqueo será exitoso, ya que con el acuerdo de intercambio financiero no será tan fácil esconder fondos en el exterior. En segundo lugar, teniendo en cuenta el contexto internacional de bajas tasas de interés, invertir en bonos del Tesoro argentino será más rentable que dejar dichos fondos en el exterior.

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Así termina el populismo

El pasado 16 de abril Infobae publicó una nota de mi autoría donde intenté mostrar las dos décadas perdidas de la economía argentina. El fundamento de este artículo se sintetiza en el siguiente gráfico sobre PIB per cápita en dólares de 2015, donde se observa que el ingreso argentino de 2015 equivale a aquel de 1996.

PIB-pc-en-dolares-1991-2015

 

 

 

 

 

 

 

En el artículo ofrecía la siguiente aclaración:

La foto aún no está completa. Faltan en este gráfico dos fenómenos fundamentales: 1) el sinceramiento del tipo de cambio en los primeros meses de 2016, que sin duda volvió a reducir el ingreso en dólares (¿volvimos a 1996 o a la década de 1970?) y 2) la confirmación de si realmente la economía argentina recuperará el esperanzador crecimiento económico en 2017…

Ivan Carrino, economista de Inversor Global, completa la foto con esta nota donde incluye el siguiente gráfico, mostrando una caída del 38,7 % en el PIB per cápita en dólares desde el pico de 2013 en 14.747 dólares a los 8.920 dólares actuales, lo que es consecuencia del deterioro del modelo populista-kirchnerista y la devaluación (o sinceramiento del tipo de cambio) de los primeros meses de 2016.

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Metodológicamente, debemos aclarar que el segundo gráfico no está construido con la misma base que el primero, y por eso puede haber alguna diferencia, pero la caída en el ingreso ha sido lo suficientemente profunda como para advertir que la economía argentina ha retrocedido demasiado, quizás incluso hasta los años 1970.

¿Cuántas décadas hemos perdido por el populismo de corto plazo en sus diferentes expresiones militares, radicales y peronistas? El desafío del gobierno es muy grande: lograr crecer sobre bases genuinas para no retroceder nunca más.

REFLEXIONES SOBRE EL LLAMADO “AJUSTE”

Los preconceptos con los cuales la opinión pública mundial, y argentina en particular, enfrentan estos procesos, son tan absolutamente ignorantes del tema de la escasez que sencillamente lo falsean.

Nuestros actuales horizontes culturales tienden a pensar que todo depende de la buena voluntad de los gobiernos. Por ende, los gobernantes se dividen en buenos y malos. Los gobernantes buenos bajan los precios, suben los salarios, crean empleo, ayudan a los pobres. Luego están los malos, que dejan a las pobres gentes libradas a su suerte, al dominio de empresarios inescrupulosos, a las espantosas multinacionales, el FMI, etc., y hacen eso porque la gente no les importa, porque defienden sólo a los ricos y porque no tienen sensibilidad social.

Los gobiernos buenos, por ende, gastan. Como hay que redistribuir la riqueza, lo hacen: crean empleo público, subsidian a los que tienen menos, bajan las tarifas de los servicios públicos, suben los salarios, etc. Cuando la gente mala se enoja por todo ello, entonces tratan de que los buenos dejen el poder. Y si lo logran, cuando suben, entonces “ajustan”, porque son malos. Echan gente, suben las tarifas, cortan los subsidios, y gozan de todo eso cual perversos sádicos que absorben despiadados la sangre del pueblo.

Me van a decir: nadie lo dice así. Claro, así dicho, nadie, lo mio es una hipérbole, una caricatura, de creencias muy arraigadas que se observan en periodistas, políticos, sindicalistas, etc., que hablan todo el tiempo de la redistribución del ingreso y de la acción del estado, y que cuando hablan de quienes no piensan como ellos los tiñen verdaderamente de inmorales, malvados e insensibles.

Todo esto implica ignorar de manera radical el problema de la escasez. Hasta hoy mismo he leído por millonésima vez –en una persona culta y renombrada- que Argentina es un país muy rico. No, la riqueza no consiste en recursos naturales, sino en ahorro, capital e inversión. Y ello no se crea de la nada. Los bienes y servicios que salen del ahorro y etc. radicamente NO existen antes del proceso de ahorro e inversión.

Los gobernantes que creen que ellos son los buenos que van a crear riqueza se enfrentan inevitablemente con este dilema. Pueden aumentar los salarios por decreto, pueden aumentar el empleo público, pueden subsidiar tarifas y pueden dar todo tipo de ayudas materiales a los sectores más pobres pero, para hacerlo, viene el tema del financiamiento. Una de las primeras fuentes es aumentar los impuestos a la renta, para sacar a los ricos y dar a los pobres, hasta que, claro, los pobres mismos pagan impuesto a la renta y la presión impositiva es tal que corta de raíz el ahorro que es la clave para aumentar los bienes y servicios.

La segunda, ultrarecontraclásica, y para colmo sacralizada por los economistas que no entendieron a Mises, es aumentar la emisión monetaria. Con ello producen inflación, con lo cual suben los precios, bajan los salarios reales, baja el ahorro, se reducen las inversiones, aumenta la pobreza, etc. Pero no, lo niegan totalmente: son los formadores de precios, son los empresarios malos, es el capitalimo, es la Trilateral Comision, los judíos, etc. Pero la verdad que no quieren reconocer es que la inflación es el impuesto más cruel de todos y la política antisocial más terrible que la ignorancia de la escasez produce.

La tercera es la deuda pública. Puede durar décadas, pero, desde luego, siempre se paga al final, con cesación de pagos, fuga de capitales y, nuevamente, la pobreza y miseria que ello produce. Mientras tanto, es como si viviéraos del aire. Yo también puedo comprarme un yate y hacer allí mi próxima reunión de cumpleaños con 2000 personas y, para ello, me endeudo hasta la coronilla. Pero luego tengo que pagar la deuda. Miren si hiciera pagar la deuda a los 2000 amigos que asistieron, quitándoles todos los meses de sus salarios. Pues bien, eso es lo que hacen los estados.

Cuando todo esto explota, o está por explotar, entonces hay que enfrentar la realidad. Si no se frena la inflación se llega a la hiper y el colapso total del sistema financiero y monetario. Los precios, de bienes, tarifas y servicios, son los que son, o sea, altos después de todo ese proceso. Las divisas extranjeras son caras en relación a la moneda local. No se trata de que gobernantes malos suban las tarifas: son altas. No se trata de que gobernantes malos creen desempleo: ya lo había pero vivían de salarios financiados por inflación e impuestos que ya no pueden seguir. No se trata de que el malo va a devaluar: la divisa extranjera YA está davaluada.

Pero no. La opinión pública en general cree que un malo es el que va a despedir, aumentar, davaluar, etc., y que si hubiera sido bueno no lo hubiera hecho.

Pero no, no hay buenos y malos. Hubo gente equivocada que pensó que podía crear riqueza de la nada y financió su sueño con inflación, impuestos y deuda. Y hay gente igual de preocupada por el bien común que se da cuenta de que así no se puede seguir. Listo. En ambos casos, la escasez manda.
Esto NO es una defensa de ESTE gobierno. Las cosas podrían estar hechas mejor. Pero sí es una advertencia de la ingenuidad política y económica de gran parte de los argentinos.

Para colmo, tímidas admisiones de la realidad son colocadas como “la economía de mercado”, y el mercado queda identificado con la maldad que, se supone, es la causa de que las cosas sean escasas. El mercado libre es precisamente lo que procuce incentivos para el ahorro, la inversión y, de ese modo, el aumento de salarios reales, de empleo y la baja progresiva de los precios de todos los bienes y servicios. Que Argentina haya creado un estado gigante e insostenible cuyo precio es el llamado ajuste, no es precisamente responsabilidad del mercado libre que nunca existió.

Es más: el costo social del estatismo es aquello de lo que nunca se habla. No es que el estado “bueno” produce riqueza y que el mercado “ajusta” y produce pobreza. Es el estatismo el que baja la riqueza conjunta y conduce a las situaciones indiganantes de pobreza, miseria, marginalidad, villas miserias y demás problemas sociales en los cuales está sumergida casi toda América Latina. Salir de ello no es un costo social, es un progreso social: el costo estuvo antes, no después.

Esto es tan ignorado que buenas personas que han tratado de corregir el rumbo han quedado en Argentina poco menos que innombrables. Una persona proba y honesta como Alvaro Alsogaray ha quedado ridiculizado y denostado para siempre por peronistas, sindicalistas, radicales, periodistas, socialdemócratas, etc., que además han creído verdaderamente que era “malo”. Se rieron de su famoso pasar el invierno, y ese rechazo nos ha costado 30, 40, 50 inviernos más. Lo mismo pasó con Celestino Rodrigo, quien tuvo que soportar el oprobio de su nombre, al hablar todos del “rodrigazo” cuando lo único que hizo fue decir: miren, estos son los precios que realmente hay.

El progreso no consiste en echar gente del estado y mantener igual casi todo lo demás. Tampoco consiste en dejar de pagar los sueldos de gente inocente cuyos puestos eran artificiales. El progreso es crear las condiciones de mercado libre. Es eliminar todos los ministerios, secretarías y legislaciones estatales que están en contra del funcionamiento del libre mercado, de lo cual este gobierno parece estar lejos. La cuestión no es nombrar a un secretario de comercio honesto donde antes estaba una bestia: la cuestión es eliminar la secretaría de comercio. Porque la causa de que los ministerios y secretarías funcionen mal NO es la corrupción. La causa es su misma existencia.

Yo no soy de esos filósofos que comienzan a decirles a los gobernantes cómo deben comportarse en períodos de crisis y cambios como el que enfrentamos. No quisiera estar en sus zapatos y lo más probable es que sea otro incapaz como muchos. Pero sí consiste mi función en advertir a una mayoría de argentinos sobre la ingenuidad de sus planteos. En seguir diciendo que nunca hubiéramos llegado a esta situación si no hubieran apoyado masivamente a dictadorzuelos espantosamene ridículos que muchos consideraron “buenos” contra el mercado “malo”. “Malo, malo el mercado”. Como niños. Dramáticamente niños.