¿Es el liberalismo una ideología?

Stefany Bolaños, una alumna de la Licenciatura en Economía de la UFM, me consulta si el liberalismo es una ideología. Me parece interesante abrir la discusión con los lectores, haciendo mención a su propia respuesta sobre el tema.

Yo no creo que el liberalismo sea una ideología, aunque puedo estar equivocada. Si la palabra «ideología» automáticamente supone la existencia de un sistema social perfecto, o bien, de un esquema que expresa un conjunto de teorías y afirmaciones como bases de un sistema socioeconómico, entonces el término es enormemente peligroso. Primero porque presentaría un esquema cerrado que supone establecer desde el poder un conjunto determinado de fines y metas; y segundo, porque sería una definición de carácter constructivista. Es claro que el sistema social perfecto no existe, porque el conocimiento humano es limitado y susceptible a equivocarse, pero además me parece que la palabra «ideología» pretende encasillar una propuesta global que tal vez deje al margen toda la pluralidad característica del liberalismo.

Si el liberalismo permite que cada quien incorpore sus valores en línea con sus proyectos personales, las opciones y posibilidades se mantienen en constante crecimiento. Es decir que no sólo existe evolución y descubrimiento permanente, sino que además este crecimiento no puede reducirse a un marco limitado. Esto es lo que no logro hacer coincidir con la definición de una «ideología», que pretende englobarlo todo en un sistema predeterminado que, por definición, se jacta de ser el mejor.

En la Acción Humana, Mises escribió que el principal objetivo de la economía y a praxeología es sustituir las ideologías consistentes por los principios contradictorios del eclecticismo cultural (Cap. de World View and Ideology). Luego dice que las ideologías van más allá de los límites que impone un estudio académico puro y neutral sobre las cosas como son, y que incluye doctrinas sobre lo que debe ser y sobre los fines últimos que se deberían perseguir… Pero, si la ideología se trata sobre lo que «debería ser», ese «debería» no puede ser impuesto, porque por definición sería contradictorio con los principios liberales; por el contrario, debería ser un conjunto de preceptos que se adquieren voluntariamente… Pero si la ideología supone que el liberalismo es un sistema mejor, también sería natural (aunque incoherente) que alguien sucumba ante la práctica de imponerle esta ideología tan acertada a los demás… Sobre todo si se tiene la convicción de que es la mejor. Creo que alguna vez leí algo de Zanotti relacionado con esto…

Yo no sé si al final es una discusión sobre fines y medios; porque al final la esencia práctica de las que se llaman ideologías es diferente tanto en medios como en fines, pero al tratarse de fines las diferencias no son necesariamente irreconciliables. La controversia reside en los medios.

Además, tal vez es la connotación que con el tiempo se le da a las palabras, pero últimamente «ideología» me suena más parecido a una religión que a una ciencia.

También puede ser que el liberalismo sea una ideología, más abierta a la razón y al cambio que otras, pero una ideología al fin y al cabo. Después de todo, intenta evitar imperfecciones que de otra forma surgirían sin ton ni son. Pero de nuevo, no estoy segura.

Mi inclino porque no es ideología, porque pienso que eso iría en línea opuesta con lo que representan precisamente los principios liberales. Pero creo que el tema da para mucho más!

Dejo también un post que Stefany Bolaños escribió en su propio blog sobre este tema.

 

EPT: Para Carta Abierta la economía no está lo suficientemente regulada

Parece ser que para el grupo Carta Abierta, alineado con el movimiento Kirchnerista, la economía no se encuentra lo suficientemente regulada. Mi comentario en EPT.

Según reporta una nota en La Nación, la agrupación Carta Abierta habría afirmado que es necesario profundizar las regulaciones en el mercado Argentino. Especialmente en lo que compete al comercio exterior y mercado financiero. Incluso se habrían aventurado a sugerir que no estaría de más plantearse una reforma constitucional. Eso sí, aclarando que el objetivo no es eternizar a nadie en el poder. Curiosa aclaración de un grupo alineado a un gobierno donde la presidente hereda el puesto del marido y el hijo Máximo es una de las figuras más importantes del movimiento K vía La Cámpora (una agrupación con nombre sugestivo de por sí.) Quizás no sea casualidad que el Kirchnerismo no tenga sucesor (al menos por el momento) para las elecciones presidenciales del año próximo.

Seguir leyendo en EPT.

SMP: Lender of Last Resort

Breve comentario en Sound Money Project sobre la no necesidad de un banco central para que haya prestamistas de «ultima instancia.»

Salvo que la intención sea tener un prestamista de última instancia que no distinga entre bancos solvente e insolvente, un mercado abierto a las finanzas internacionales ya tiene acceso a prestamistas si es que los bancos en cuestión merecen ser «salvados.»

Scotland’s vote for independence resulted in a negative. There won’t be, then, further discussions about what Scotland should do with its monetary institutions. Still, there is one more issue that I would like to discuss, because it transcends the particular case of Scotland, had independence been the result of the vote.

There is a widespread belief that a sound banking system requires a central bank to act as a lender of last resort. In a nutshell, the argument goes as follows: there are inherent potential instabilities in the banking system, to avoid a serious crisis and to interrupt means of payment, a central bank that is “external” to market forces should behave as a lender of last resort. There are two problems with this line of reasoning. First, it takes as given that the banking system is inherently unstable. This is not as obvious as it is sometimes believed. Second, to assume that to have a lender of “last resort” a central bank is needed.

Seguir leyendo en Sound Money Project.

Los pesos emitidos llegarían hasta la Luna o equivaldrían a 45 Aconcaguas

Buenísimo el artículo de Hernán de Goñi en el diario Cronista respecto a la magnitud de la emisión monetaria en Argentina.

Reproduzco algunos de sus párrafos donde comenta un estudio que midió el volumen de la emisión:

Sin pretender buscar evidencias para discutir la Teoría Cuantitativa del Dinero, un grupo de economistas empezó a hacer cuentas con la base de datos del Banco Central para obtener algunas evidencias físicas que le dieran una dimensión real a esta discusión.»

«El primer número que delimitaron es la cantidad de billetes de 100 pesos que circulaba en la economía en el 2003 (en el arranque de la gestión de Néstor Kirchner) y su variación en los años siguientes, hasta obtener el acumulado al 2014. Luego midieron su magnitud en centímetros (6,5 de alto por 15,5 de ancho) y se preguntaron: si pusiéramos uno al lado de otro ¿qué obtendríamos? El resultado -puesto en conocimiento de este diario- es, de alguna manera, escalofriante.»

“Si formáramos un camino con los 2430 millones de billetes de $ 100 impresos en este período (casi doce años) tendríamos una traza de 380.000 kilómetros, equivalente a la distancia entre la Tierra y la Luna. Esa distancia equivale también a dar casi 10 vueltas (9,5 para ser más precisos) al globo terráqueo.»

«Si los pusiéramos uno arriba del otro (una pila de 1000 billetes tiene 13 centímetros de altura) se podría construir una torre de 316 kilómetros de altura, equivalente a 45 Aconcaguas, la montaña más alta de Argentina.”

Tierra

Luego hace una comparación entre el desempeño del peso y del dólar:

Para no generar un cálculo abstracto, buscaron un punto de comparación. Acudieron a las estadísticas de la Reserva Federal de los Estados Unidos, y buscaron la cantidad de billetes de 100 dólares que circulaban en 2003 y en el presente. La comparación (incluida en la infografía que ilustra esta nota) muestra que en el primero de esos años la proporción entre billetes argentinos y estadounidenses era de apenas 4%, y que en el 2014 había trepado a 25%!”

«La correlación entre ambas monedas no favorece a la Argentina. Según un cálculo que difundió el economista Federico Muñoz, entre 1985 y 2010 (período que incluye dos hiperinflaciones) el billete de mayor denominación que tuvo el país equivalía, en promedio, a u$s 85. Hoy con un billete de $ 100 se obtienen menos de u$s 7 en el mercado informal y casi u$s 12 en el oficial.”

«Más allá del debate sobre el efecto inflacionario de semejante nivel de emisión de pesos, en el ámbito doméstico también se discute sobre las distorsiones prácticas que esta situación genera en la vida cotidiana. Para empezar, las operaciones inmobiliarias en pesos se vuelven casi impracticables por la cantidad de billetes que obligan a mover (un efecto colateral que refuerza la presencia del dólar como moneda de referencia). Hasta retirar el sueldo de un cajero automático se vuelve una odisea, porque los cajeros en general no entregan más de 20 unidades por extracción. Todo esto sin contar con el hecho de que si todos intentan hacer lo mismo, en los primeros días del mes no hay red Banelco ni Link que resistan.

Jonestown, suicidios masivos y utopías. ¿Qué dicen los economistas?

Hay temas o eventos que tienen una amplia cobertura pero de los que no se llega a conocer sus causas más profundas. Hace 35 años ocurrió un suicidio masivo en Jonestown, Guyana, orquestado por James ‘Jim’ Warren Jones, líder del culto “El Templo de la Gente”. Murieron así 913 personas, incluyendo 270 niños. Jonestown La historia es por todos conocida, en general como un caso de fanatismo religioso, del tipo del que recibimos noticias últimamente en Medio Oriente. Pero lo que se conoce menos es el contenido ideológico del proyecto de Jones. Ahora, un interesante trabajo del mexicano José Torra Alfaro lo analiza y trae a la luz “Libertad y Religión: Jonestown: Religión y Socialismo”.

Señala:

Jonestow fue fundado como un ‘paraíso socialista’, y los actos del 18 de noviembre de 1978 no tenían que ver con el ‘fin del mundo’, como ocurriera en el caso de los ejemplos citados [Heaven’s Gate, la Orden del Templo Solar y el Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos de Dios], sino que fueron considerados por su autor y participantes como un acto revolucionario de protesta contra las condiciones sociales del mundo.

 

Jonestown fue un experimento a escala del ascenso y fracaso del comunismo repitiendo un ciclo que hoy, 35 años después, hemos visto ocurrir en cada lugar donde las ideas de planeación central son puestas en práctica: una idea ‘benevolente’, un líder carismático, un culto a la personalidad del líder, escándalos, violencia, muerte y fracaso.

 

Hay un problema con las utopías, y es cuando quienes las tienen pretenden imponerlas a todos los demás por la fuerza. No está mal soñar con una sociedad mejor, todos seguramente tenemos alguna utopía de este tipo, pero es el intento de forzarlas en los demás lo que lleva a tragedias como las de Jonestown.

Peor aún es cuando ese intento se realiza a través del aparato estatal: Stalin, Hitler, Mao o Pol Pot, por ejemplo, ocasionaron la muerte de millones de personas y sobre todo de aquellos que no estaban de acuerdo con sus proyectos. Jones lo hizo también, aunque en otra medida; hubo fuerza para obligar al suicidio a algunos de los participantes en el proyecto y, sobre todo, la hubo con los niños.

¿Qué hacer entonces con las utopías, sobre todo con las propias? Una alternativa es la que planteara el filósofo Robert Nozick en su famoso “Anarquía, Estado y Utopía”.

El argumento de Nozick es que deberíamos acordar en una “metautopía”, en la cual simplemente respetaríamos las utopías que cada uno quisiera realizar aceptando el derecho a poder salir en caso de querer hacerlo. Esta idea podría realizarse sobre todo con jurisdicciones de pequeño tamaño donde las personas se agruparían de acuerdo a sus preferencias. Esto incluiría, por supuesto, la posibilidad de que exista un Jonestown, como también de una jurisdicción libertaria sin impuestos, con moneda metálica y derechos de propiedad completos. Tanto una como otra deberían garantizar el derecho a salir, algo que Jones no hizo.

En el capítulo “Límites al oportunismo político” del libro considero las propuestas “utópicas” planteadas por economistas: Friedrich Hayek, James Buchanan, Murray Rothbard, David Friedman y Bruno Frey. Ellos se animaron a ir más allá del análisis económico de las instituciones y realizaron sus propias propuestas. Ninguno de ellos, sin embargo pretendía imponerlas a la fuerza a los demás.

Proyecto de país a largo plazo vs. Cambio de modelo

scioli_massa_macriComparto una columna que me publicaron en Fortuna Web, del diario Perfil, a través de Libertad y Progreso.

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Los empresarios piden a la clase política que se comprometa a un plan de largo plazo. La Presidente pide a los ciudadanos que no dejen que se pierda lo que se construyó en estos años. Numerosos académicos afirman que el problema de la Argentina son los vaivenes políticos, los cambios de modelo. Mi impresión es que un proyecto de largo plazo, si va por el rumbo equivocado, no debe sostenerse. Las reglas de juego claras y sostenibles en el tiempo son necesarias, pero no suficientes para un proyecto de país exitoso.

Pensemos en la Cuba que construyó Fidel Castro. Lleva décadas sosteniéndose, pero los ciudadanos de la isla están condenados a un nivel de vida muy pobre en relación con los stándards internacionales o de sus países vecinos.

Un mejor ejemplo lo constituye Chile. La dictadura militar aplicó una serie de reformas de mercado que la concertación socialista mantuvo, que Piñera apenas profundizó y que Bachelet ahora cuestiona, pero enmarcada bajo reglas constitucionales que difícilmente nos permitan ver un gran cambio. Vemos allí un modelo adecuado que ha permitido sostener tasas de crecimiento elevadas, con caída de la pobreza y generación de empleo, basadas en ahorro y su consecuente formación de capital.

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Un Trabajo Notable de Emil Ludwig -Por Alberto Benegas Lynch

Como es sabido, el gran Emil Ludwig se exilió del régimen nazi y primero se nacionalizó suizo y luego viajó a Estados Unidos donde escribió la mayor parte de sus numerosas obras. Entre muchos otros trabajos, es autor de las célebres (y voluminosas)  biografías de Beethoven y de Goethe. En esta oportunidad aludo a su libro titulado El Mediterráneo, mar en torno del cual el autor relata la historia de pueblos que han resultado clave para la civilización (“el Mediterráneo ha sido el centro de la historia cultural” escribe Ludwig en el Prefacio).

 Es uno de los libros de historia más profundos que he abordado hasta el presente, fruto de una magnífica pluma (y un extraordinario traductor: Federico López Cruz)) con la mira puesta en las ocurrencias de lo privado y no circunscripto a los menesteres de los gobernantes. Su ejemplo favorito de civilización son los fenicios quienes no buscaban conquistas militares sino las ventajas del libre comercio y la consiguiente expansión de la riqueza recíproca y el conocimiento que brinda el contacto con otras poblaciones, los modales que enseñan las relaciones mercantiles como el cumplimiento de la palabra empeñada y la cortesía junto al abandono de los siempre destructivos sentimientos nacionalistas y con un adecuado sistema de pesas y medidas en el contexto de un lenguaje propicio para la comunicación eficaz (ellos fueron los fundadores de los puertos-ciudades más descollantes de la época como Cartago, Cádiz y Trípoli). Es en realidad llamativo y resultado de las ideas socialistas que muchas veces se recurre a la expresión “fenicio” para hacer referencia peyorativa al espíritu empresarial (de la misma manera que se usa con ironía la expresión “burgués” para aludir a una persona sin iniciativas, cuando en verdad los burgos eran los pueblos liberados del sistema feudal en donde los valores supremos eran los de la propiedad privada, la familia y el fomento a la creatividad).

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Aclarando Avances en el Programa de Investigación de Hayek

Hace unos días resumía la exposición de David Skarbek en su visita a Metropolitan State University of Denver. Como explicaba en aquel post, el trabajo de Skarbek se enfoca en estudiar «ordenes espontáneos» en situación que no son, por lo menos, mercados tradicionales.

El trabajo de Skarbek es un ejemplo de cómo se ha desarrollado el «programa de inestigación de Hayek» en los últimos años. Vale la pena hacer una breve aclaración al respecto. Sigue leyendo →

El relato de la deuda argentina

CavalloEl relato es un instrumento de la política. Lo ha sido siempre. No es un monopolio del kirchnerismo, sino que se extiende a cada gobierno y a cada político, intentando siempre desligarse de responsabilidades sobre los problemas que nos aquejan

Domingo Cavallo es siempre apuntado como el responsable de la deuda en Argentina. En cualquier discurso sobre deuda o holdouts su nombre resurge. Es por esto que la columna que Infobae publicó ayer con su versión de “la evolución de la deuda argentina” tiene un importante significado.

Como expliqué en otra columna, Cavallo tuvo participación activa en el crecimiento de nuestra deuda en tres momentos históricos. 1) bajo el gobierno militar; 2) bajo el primer gobierno menemista; 3) bajo el gobierno de De la Rúa.

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David Skarbek: Social Order of the Underworld (How Prison Gangs Govern the American Penal System)

Hay, generalizando, dos maneras de hacer análisis empírico en economía. Analizar estadísticas y regresiones, o aplicar el análisis de demanda y oferta a ciertos casos de estudio. En su reciente libro, David Skarbek ofrece un interesante uso de las herramientas de demanda y oferta para explicar el fenómenos de pandillas en cárceles (prison gangs.)

El problema no es menos. ¿Es posible aplicar un análisis económico a un ambiente que por definición se encuentra en el polo opuesto de lo que sería un mercado (tradicionalmente entendido? Las cárceles nos pensar en lo opuesto a libertad, y los presos no sean posiblemente las personas que más confianza en cumplir las reglas inspiren. Sin embargo, en la medida que haya demanda y oferta cabe el análisis económico.

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