El orden espontáneo, ¿es intuitivo?

Hace tiempo que me estoy planteando esta cuestión y ya van dos veces que contesto “no”.

Ante todo lo que quiero decir: la idea hayekiana de orden espontáneo, ¿es fácil de ver? ¿Es sencillamente comprensible para cualquier persona, altamente educada o no, que NO haya conocido la obra de Hayek?

Mi respuesta ha sido siempre “no”.

La primera vez que lo dije fue cuando comenté la autobiografía de Carlos Sabino, donde él mismo cuenta el largo camino que tuvo que recorrer para ir hacia el liberalismo clásico desde otros paradigmas altamente sofisticados. Tuvo que hacer una revolución mental similar a la revolución copernicana, que fue pasar del paradigma ptolemaico al paradigma copernicano. Nada intuitivo, por cierto, requirió un gran esfuerzo personal.

La segunda vez fue hace poco, en la revista digital “Controlando al Leviathan”, de la Fundación Hayek,  donde me preguntaba “qué pasa” con las ideas liberales.

Lo dije también en el libro “Elementos de Economía Política”, junto con Adrián Ravier y Martín Krause, cuando deslicé una hipótesis de psicología infantil sobre la dificultad de visualizar el fenómeno de la escasez. Referí allí a la escena infantil habitual de los niños peleando por una misma cosa y el padre poniendo “orden” y “repartiendo” o “racionando” las porciones correspondientes. Lo primero que tenemos en nuestra memoria es, habitualmente, a un “padre” aplicando la justicia distributiva. Los niños dicen habitualmente, hasta cierta edad, “dame de tomar”, hasta que, claro, ellos mismos abran la heladera y se sirvan. Pero ello no va a implicar que en su madurez vean al orden espontáneo, al estilo “yo, el lápiz” que conlleva el conocimiento concentrado de ese mismo artefacto, más su producción y comercialización (y a eso agreguemos: suponiendo que la heladera esté llena….). Es más, posiblemente breguen por un “derecho a la heladera”….

Pero mi hipótesis es algo muy simple, pues se trata de un simple recuerdo a nivel consciente. Lo más invisible son precisamente los procesos evolutivos del yo que conducen a un complejo resultado explicado por Freud. Esto es, como un resultado de la ambivalencia de la figura paterna, introyectarla, convertirse en el padre, y luego proyectarlo sobre otra imagen paterna sustituya que se da en el “jefe de la horda”. Cuanto más débil es el yo, es más probable que realice este proceso identificatorio inconsciente como un síntoma de una relación con el padre mal elaborada. Y eso explica, como bien lo dice Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” [1921] la mayor parte de los fenómenos de masas.

No es la única explicación, desde luego, y no se aplica a todos los casos, desde luego, pero cuando pensamos en los fenómenos de masas asociados a los diversos autoritarismos y totalitarismos, da algo de luz. Pero no sólo en esos fenómenos, sino también en los populismos latinoamericanos o en las democracias anglosajonas, se dan igualmente fenómenos de liderazgo social donde las masas depositan en un líder sus aspiraciones más profundas, y le siguen pidiendo al “líder” el “otorgamiento” de ciertas condiciones de vida que ni se les ocurre que, precisamente, jamás de un líder, sea quien fuere, podrían proceder….

¿Dónde está allí la idea de orden espontáneo?

A partir de aquí podríamos seguir. ¿Qué hacer entonces? Pero lo que quiero ofrecer para el debate es mi diagnóstico. ¿Estoy equivocado? La verdad, ojalá, porque en ese caso la comprensión de lo que Hayek –y toda la EA- intentaron decir sería más fácil. Pero parece que no es así. Aunque haya en las sociedades órdenes espontáneos, la “idea” (no la “creencia”) del orden espontánea NO es espontánea. Y, sobre todo, en los momentos de crisis, como en los actuales, tal vez menos, donde las gentes miran nuevamente desesperadamente al “padre” que “podrá orden”….

¿Estoy equivocado? Espero las respuestas. Me dirán que si no estoy equivocado las conclusiones no son precisamente optimistas….

La Escuela Austriaca: Entrevista a Gabriel J. Zanotti (video)

La escuela austríaca de economía no es un bloque monolítico.

En esta entrevista, difundida por el blog «Sólo Historias» de Luis Eduardo Barrueto, el profesor Gabriel Zanotti comentó tanto las similitudes en economía como las diferencias en filosofía entre algunos de los autores pertenecientes a ese programa de estudios, poniendo en su contexto algunos puntos de discusión importantes como las posiciones de Murray Rothbard y Fritz Machlup en metodología e introduciendo conceptos propios de la hermenéutica que podrían ser útiles para des-atascar precisamente ese debate.

La grabación fue realizada en enero, cuando Gabriel viajó a Guatemala a presentar un libro e impartir dos seminarios.

El Problema de la (no) Inflación en la T. Austriaca del Ciclo Económico

En algunos posts anteriores (aquí, aquí y aquí) habíamos expuestos algunas críticas a la teoría austriaca del ciclo (ABCT). Estas tenían que ver con el rol de las expectativas y la política monetaria de la Fed sobre tasas de corto plazo en lugar de tasas de largo plazo. Hay otro aspecto que también se le ha criticado al ABCT, a diferencia de lo que esta teoría predice no se ha observado un aumento en el nivel de precios de bienes de consumo, es decir, no se ha visto un proceso inflacionario. Sigue leyendo

Mises versus Keynes

Nunca he tenido ninguna animadversión contra Keynes. Siempre he destacado los buenos recuerdos personales que Hayek tiene hacia él, y he destacado una nota sobre su pensamiento filosófico de la mano del libro de Ricardo Crespo, afirmando similitudes epistemológicas con los austríacos hasta ahora muy inexploradas. Pero en la parte monetaria, siempre me voy a inclinar por la posición Mises/Hayek sobre la teoría del ciclo. Pero hay un aspecto de esta última cuestión que habitualmente no se discute.

La pregunta es: ¿hasta qué punto no hay un debate Mises/Keynes anterior al debate Hayek/Keynes?

Fue tal vez un debate menos altisonante, más silencioso, pero no por ello menos importante. Baste recordar cómo comienza el punto III del apéndice I de la famosa Teoría General: “…El profesor von Mises ha propuesto una teoría peculiar de la tasa de interés y de él la han tomado el profesor Hayek y también, según creo, el profesor Robbins; de acuerdo con esta teoría las modificaciones en la tasa de interés pueden identificarse con la de los niveles relativos de precios de los bienes de consumo y los bienes de capital” (aquí Keynes cita (cita nro. 9) nada más ni nada menos que a la Teoría de la moneda y el crédito). Y sigue: “…No está claro cómo se llega a esta conclusión….”, y a continuación trata de exponer la posición de Mises.

Puede el lector seguir leyendo a Keynes allí y preguntarse: ¿no está claro o a él no le quedó claro? Mises dirá en sus Notes and recollections, de 1940, que cuando Keynes criticó su teoría, en 1930, admitió que su conocimiento del alemán no le permitían comprender ideas nuevas en ese idioma, autoconfesión que Mises toma con obvia ironía y que cualquier lector podría utilizar para comprender por qué para Keynes “no estaba claro” cómo Mises llegaba a sus conclusiones.

Pero en mi opinión no era cuestión de idioma, sino de inconmensurabilidad de paradigmas. Keynes estaba formado en Marshall y Pigou y no tenía idea de Menger y Bohm-Bawerk. Y epistemológicamente fue precisamente su incomprensión del orden espontáneo de los procesos sociales lo que lo llevó a postular una solución aristocrática-planificadora para las crisis monetarias.

Creo que eso fue clave, porque la teoría del ciclo de Mises era límpidamente monetaria, mucho más que las teorías hayekianas de los procesos inter-temporales de producción. En Mises la clave era el papel coordinante que jugaba el mercado libre de capitales, y la descoordinación que se producía por la emisión de medios fiduciarios que terminaban en la 2da fase del ciclo apenas se producía la “huída hacia valores reales”. Pero, paradójicamente, a pesar de los paradigmas tan diferentes, eso hubiera sido, tal vez, más sencillo de entender para alguien formado en temas monetarios como Keynes. ¿Hasta qué punto las teorías de Hayek no complicaron, más que facilitaron, el tema para el mismo Keynes? Dejo a los lectores la respuesta…

¿Un Problema en la Competencia de Monedas?

El libro de Hayek sobre desnacionalización de la moneda (1976) fue un punto de inflexión en el estudio de mercados libres de bancos emisores. A veces se sostiene que los austriacos no han presentado propuestas de política económica y que prácticamente no han salido del plano puramente teórico. Este libro de Hayek puede ser un ejemplo de lo contrario. Hayek no se plantea cuál sería una situación ideal de organización monetaria, sino qué se puede hacer dado el contexto internacional.

Hayek no propone volver a un sistema de patrón oro o FRB, con sus ventajas y desventajas, incluso sostiene que además de difícil puede ser inconveniente. Pero dado que la norma son los medios fiat y que los agentes económicos se han acostumbrado a este medio entonces se puede ir a un sistema de competencia de monedas fiat para dar mayor calidad al sistema. Sigue leyendo