A mediados de la década del 90 en Argentina surgió el fenómenos social del piquetero. Este fenómeno creció significativamente con la crisis del 2001. Los piqueteros pertenecen a un grupo político que con signos de violencia (capuchas, palos, etc.) cortan callos, avenidas, o incluso autopistas como medio de diversos reclamos al gobierno.
Mitos y realidades de los movimientos populistas
El Instituto Juan de Mariana ha publicado su informe sobre “Mitos y realidades de los movimientos populistas”.
A continuación se incluyen los contenidos asociados a este informe que seguramente serán de interés para nuestros lectores:
– Informe: https://www.juandemariana.org/investigacion/archivo-de-publicaciones/mitos-y-realidades-de-los-movimientos-populistas
– Nota prensa: https://www.juandemariana.org/el-ijm/notas-de-prensa/los-movimientos-populistas-concentran-poder-politico-en-democracia-y-atacan
– Artículo del autor en la web del Instituto Juan de Mariana: https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/populismo-una-guia-para-la-ciudadania
El autor de este informe es el miembro del Consejo académico Eduardo Fernández Luiña, profesor de ciencias políticas de la UFM, quien ha colaborado con el IJM de forma muy estrecha en las últimas universidades de verano.
EL NEW YORK TIMES, TRUMP, LAS REDES SOCIALES, LA VERDAD Y LA HERMENÉUTICA
Parece que el New York Times ha arremetido contra Facebook. Porque mientras ele NYT representaría la información seria, los datos, en los cuales se basan los ciudadanos ilustrados que votan a los demócratas, Facebook es cualquier cosa, la subjetividad total, en la cual se basan los tontos que votaron a Trump.
La cuestión que abordamos ahora no es si está bien o mal haber votado a Trump. La cuestión es el planteo anterior, que muestra hasta qué punto el positivismo está arraigado en nuestra cultural y de qué modo todo un siglo XX de avance en hermenéutica y filosofía del lenguaje parece ser ignorado totalmente por los mass media, sean demócratas, republicanos, marcianos, liberales o kirchneristas.
No hay conciencia intelectual de que no hay datos, hechos puros, sin un horizonte que les da sentido. Cuando alguien dice “La Tierra gira alrededor del sol”, sí, parece un fact, pero lo es sólo desde el paradigma copernicano-galileano. ¿Ah, ese paradigma es verdadero? Ok, pero si alguien cree que va a defender la verdad de ese paradigma desde otros datos, le recomiendo la lectura de Kuhn, Koyré y Feyerabend. Es la cosmovisión neoplatónica-cristiana la que dio origen a Copérnico y Galileo, cosmovisión que este último defendió en un famoso libro que no tenía un solo experimento registrado, versus los astrónomos aristotélicos que supuestamente les presentaban los “facts”.
Y cuando desde las ciencias sociales se dice que “la inflación de tal gobierno fue del XX%”, esos índices presuponen un concepto de inflación que no todos comparten. Supuesto que está detrás del presunto dato “sin” horizontes.
¿Más simple? Cuando alguien dice “Obama aún no finalizó su mandato” presupone todo el criterio de legitimidad actual del gobierno democrático. ¿Qué ocurre si alguien dice “Obama aún no terminó su tiranía”? Algún ultra-libertario podría decirlo. Para dirimir la cuestión no es el caso debatir “el dato”, “el hecho” de si es presidente o tirano, sino debatir la verdad de los horizontes desde los cuales se afirma que es presidente o tirano.
Por lo tanto, reconocer que los supuestos hechos se dicen desde criterios de interpretación, se tenga conciencia de ellos o no, no es renunciar a la verdad, sino estar dispuestos a defender la verdad en un terreno en el cual no sé si los actuales comunicadores han sido educados: la verdad del horizonte que está detrás.
¿Hay noticias que son hechos? No, porque son mensajes. Es lo que se llama el problema de los actos del habla solamente locutivos. “Hay 10 mesas en el salón” parece un mensaje meramente descriptivo y aparentemente “fáctico”. Pero presupone TRES cosas. Uno, la relevancia del mensaje. Yo puedo iniciar mi conferencia sobre Benedicto XVI diciendo “Hoy me desayuné con café y galletitas”, pero mi audiencia me va a decir “¿y qué”? ¿Y quién decide el orden de relevancia de un mensaje?
La actividad no repuntará si no se reducen el gasto y el déficit: entrevista con La Gaceta de Tucumán
En una entrevista con La Gaceta respondí preguntas sobre las causas de falta de repunte de la actividad económica en el «segundo semestre».
Los problemas siguen allí, en especial los fiscales. La presión tributaria, el elevado gasto público y el déficit de las cuentas estatales no se resolvieron y piden a gritos una solución. Pero en un año electoral, como 2017, tampoco serán atendidos. De ahí la preocupación de todos los analistas políticos y económicos acerca de cómo seguirá esta historia.
Leer aquí la nota completa.
Infobae: La Débil Performance de la Economía Argentina
Lamentablemente, las economías no se recuperan por arte de magia. Especialmente si traen consigo años de inseguridad jurídica, aislamiento del comercio internacional y un peso insostenible del Estado. Recordemos que al final del kirchnerismo Argentina se encontraba ente las diez economías menos libres del mundo. Revertir un escenario como el de la economía argentina al final de doce años de kirchnerismo requiere mucho más que un cambio gubernamental y expresiones de deseo. Terminado ya el segundo semestre, el repunte económico prometido por Cambiemos no sólo no ha aparecido, sino que más bien la situación parece ser la contraria, con caída de la producción y un débil mercado laboral. En lugar de preguntarnos por qué la economía no ha repuntado, quizá deberíamos preguntarnos por qué habría de hacerlo si las reformas necesarias y suficientes no se han hecho o han quedado a mitad de camino. Medidas muy importantes, como eliminar el cepo y cerrar el conflicto con los holdouts, ciertamente han sido medida necesarias, pero distan de ser suficientes.
Nuevo Sitio: El Hub Económico
La experiencia de accedes a series económicas públicas de Argentina es como transitar un intrincado laberinto. El Hub Económico es un nuevo sitio que ofrece un mapa o índice de dónde encontrar información (principalmente) económica de Argentina.
Cuando comencé a seguir la economía Argentina más de cerca me encontré con la necesidad de armar mi propio listado de links a series económicas del país. Motivado por la dificultad, especialmente para los menos familiarizados, de encontrar fácilmente información económica trasladé el «índice de links» al nuevo sitio El Hub Económico.
Los links se encuentran divididos en tres grupos (1) fuentes oficiales, (2) fuentes privadas, y (3) fuentes internacionales. Una cuarta sección posee gráficos que en diversas ocasiones en compartido en las redes y que cada tanto he recibido pedidos para compartir los mismos.
El Hub Económico no guarda ninguna información, sólo provee los links a las fuentes originales. Todos los links son a fuentes abiertas, es decir, de acceso público.
Acceder a El Hub Económico.
LA ISLA-CÁRCEL CUBANA – Por Alberto Benegas Lynch (h)
Lo primero es decir que el contragolpe contra Batista estaba plenamente justificado puesto que ese déspota había provocado un golpe a las instituciones libres de Cuba. Esto va para todos aquellos que sostienen que todo contragolpe es injustificado aunque se lleve a cabo frente a dictaduras, electas o ajenas a los procesos electorales. Si esto fuera cierto habría que condenar, por ejemplo, todas las revoluciones independentistas del sigo xix en América del Sur contra los atropellos de la corona española y, en el siglo anterior, la estadounidense contra los abusos de Jorge iii y tantos otros casos de tiranías insoportables, incluso la lucha aliada contra Hitler.

Por supuesto lo que no se justifica es haber trocado al déspota por una tiranía horrorosa en base a promesas falsas y patrañas de diverso calibre. Recordemos que en la revista cubana Bohemia, el 26 de julio de 1957 se publicó “el Manifiesto de la Sierra” que consistía en las declaraciones de Fidel Castro que prometió restaurar la Constitución de 1940, convocar a elecciones libres, democráticas y multipartidarias en seis meses y total libertad de prensa. También el 13 de enero de 1959 en declaraciones a la prensa local e internacional manifestó Fidel Castro: “se que están preocupados de si somos comunistas. Quiero que quede bien claro, no somos comunistas”.
Como he escrito antes en mi artículo titulado “Mi primo, el Che”, en Cuba, a pesar de las barrabasadas inauditas de Batista, debido a la inercia de otras épocas, era la nación de mayor ingreso per capita de Latinoamérica, eran sobresalientes en el mundo de las industrias del azúcar, refinerías de petróleo, cerveceras, plantas de minerales, destilerías de alcohol, licores de prestigio internacional; tenía televisores, radios y refrigeradores en relación a la población igual que en Estados Unidos, líneas férreas de gran confort y extensión, hospitales, universidades, teatros y periódicos de gran nivel, asociaciones científicas y culturales de renombre, fábricas de acero, alimentos, turbinas, porcelanas y textiles. Todo antes de que el Che fuera ministro de industria, período en el que el desmantelamiento fue escandaloso. La divisa cubana se cotizaba a la par del dólar, antes que el Che fuera presidente de la banca central.
Fidel Castro no solo es responsable por la ruina económico-social de Cuba sino que encarceló y torturó sistemáticamente a opositores e impuso una sola voz en la prensa y el partido único, lo cual fue continuado por su hermano hasta el momento de escribir estas líneas. A pesar de la propaganda del régimen, en ningún caso resulta posible que en un sistema tiránico pueda hablarse seriamente de educación puesto que el adoctrinamiento es la condición necesaria, además de que los estudiantes están obligados a usar lápiz en sus cuadernos puesto que la próxima camada debe recurrir al mismo papel dada la escasez de ese material. El alfabetismo no consiste solo en saber leer y escribir, radica antes que nada en la libertad de pensamiento y de acción. Fidel Castro, en su discurso en las escalinatas de la Facultad de Derecho (¡nada menos!) de la Universidad de Buenos Aires el 26 de mayo de 2003 aclaró- dada su política de adoctrinamiento- que es lo que significa para su régimen la educación: “una revolución educacional bien profunda”(sic).
WP: What Is So Extreme About Mises’ Extreme Apriorism: Reply to Scott Scheall
In Zanotti and Cachanosky (2016) [SSRN version] we argue that the widespread interpretation that for Mises (and by implication most Austrians) economic science can be carried out without empirical assumptions that are not deduced from what Mises calls praxeology is simply wrong. This interpretation, we argue, has a strong root in Rothbard’s (1957) «In Defense of Extrem Apriorism.» We maintain that Mises himself did not maintain this position.
Scott Scheall argues not only that our setting is irrelevant, but that can also be misleading. He even feels comfortable implying that we are not being objective in our analysis because we are more concerned about defending Mises than actually analyzing the epistemological issue.
In this paper we reply to Scheall’s arguments. Even if the problem that Scheall is dealing with is interesting, it remains a different problem to the one we tackle.
Abstract
We reply to Scott Scheall’s What is so Extreme About Mises’s Extreme Apriorism. We restate the setting of the topic of our paper and we argue that Scheall is not providing a clear distinction between (a) Mises the person and his epistemological position and (b) praxeology and economics. We also clarify misrepresentations of our own positions in Scheall’s treatment of our paper.
LOS POBRES Y LA MEDICINA SOCIALIZADA – Por Alberto Benegas Lynch (h)
Es de gran importancia percatarse que cada vez que se dice que el aparato estatal debe hacerse cargo de dolencias varias de la población más necesitada esto debe reemplazarse por la precisión que dichos recursos son los del vecino puesto que ningún gobernante financia de su peculio nada (más bien, en gran medida, se los lleva).

Como bien escribe John Chamberlin en el ensayo titulado “La enfermedad de la medicina socializada”, quienes sostienen que no debe sustraerse compulsivamente el fruto del trabajo ajeno son “monstruos morales” sin percatarse -prosigue el autor- de los altos costos y servicios que se producen cuando los incentivos no están alineados con la eficiencia, cuando el bien es “de todos” con lo que se genera “la tragedia de los comunes” y que no hay tal cosa como un servicio “gratuito” (además, como queda dicho, de los cuantiosos recursos robados que es lo que le hace decir a Milton Friedman en su trabajo sobre seguridad social de 1972 junto a Wilbur J. Cohen que “Los programas estatales de asistencia a los pobres son un fracaso, a los que se agrega el fraude y la corrupción”).
En este clima, son muchísimos los médicos, las enfermeras, los enfermeros, personal administrativo y de limpieza que se desviven por proporcionar buenos servicios, pero finalmente prevalecen los fuertes incentivos perversos que ocurren en sistemas politizados y ajenos a la excelencia que terminan en que en los emprendimientos estatales que pueden llevarse a cabo por privados la atención es de mala calidad en el contexto de faltantes de insumos elementales y descoordinaciones esenciales, del mismo modo que ocurre en cualquier empresa estatal propiamente dicha.
La alimentación tiene prelación al cuidado de la salud puesto que sin alimentación no hay vida ni sentido a la atención médica pero nadie en su sano juicio propondrá que el aparato estatal se ocupe de la agricultura y la ganadería puesto que es segura la hambruna. Lo mismo ocurre cuando el Leviatán se ocupa de la salud, situación que en general brinda espectáculos bochornosos. Sin llegar al espanto de la Unión Soviética y equivalentes, los países nórdicos tuvieron que ir abandonando experimentos estatales en el campo de la salud porque los pacientes se mudaban a otros países para atender sus dolencias, tal como lo atestiguan numerosos trabajos (por ejemplo, Sweden´s Paradise Lost: The Decline of Swedish Welfare State de Eric Brodin).
En una misma línea argumental, debe tenerse muy presente que las cargas tributarias de los contribuyentes de jure en definitiva recaen sobre los más necesitados puesto que la correspondiente merma en la inversión se traduce en menores salarios e ingresos en términos reales. En otras palabras, el espejismo que “pagan los ricos” no deja ver que el costo mayor recae sobre los relativamente más pobres vía la referida reducción en sus salarios.
Y no se diga la torpeza de que el camino fiscal para financiar la salud es una manifestación de solidaridad porque ello implica denigrar la idea de caridad ya que implica entregar recursos propios, de modo voluntario y, si fuera posible, de manera anónima.
La historia no lo absolverá – Por Carlos Alberto Montaner

Fidel Castro ha muerto. La historia lo condenará. Es cuestión de tiempo.
Fidel Castro ha muerto. ¿Qué leyenda de 10 palabras hay que poner en su lápida? «Aquí yacen los restos de un infatigable revolucionario-internacionalista nacido en Cuba». Me niego a repetir los detalles conocidos de su biografía. Pueden leerse en cualquier parte. Me parece más interesante responder cuatro preguntas clave.
¿Qué rasgos psicológicos le dieron forma y sentido a su vida, motivando su conducta de conquistador revolucionario, cruce caribeño entre Napoleón y Lenin?
¿Cómo era el mundo en que se formó?
Revolución y violencia en su estado puro. Fidel creció en un universo convulso, estremecido por el internacionalismo, que no tomaba en cuenta las instituciones ni la ley. Su infancia (n. 1926) tuvo como telón de fondo las bombas, la represión y la caída del dictador cubano Gerardo Machado (1933). Poco después, le llegaron los ecos de la Guerra Civil española (1936-1939), episodio que sacudió a los cubanos, especialmente a alguien, como él, hijo de gallego. La adolescencia, internado en un colegio jesuita dirigido por curas españoles, fue paralela a la Segunda Guerra (1940-1945). El joven Fidel, buen atleta, buen estudiante, seguía ilusionado en un mapa europeo las victorias alemanas. El universitario (1945-1950) vivió y participó en las luchas a tiros de los pistoleros habaneros. Fue un gangstercillo. Hirió a tiros a compañeros de aula desprevenidos. Tal vez mató alguno. Participó en frustradas aventuras guerreras internacionalistas. Se enroló en una expedición (Cayo Confites, 1947) para derrocar al dominicano Trujillo. Era la época de la aventurera «Legión del Caribe». Durante el bogotazo (1948), en Colombia, trató de sublevar a una comisaría de policías. Los cubanos no tenían conciencia de que el suyo era un país pequeño y subdesarrollado. Como «Llave de las Indias» y plataforma de España en el Nuevo Mundo, los cubanos no conocían sus propios límites. Esa impronta resultaría imborrable el resto de su vida. Sería, para siempre, un impetuoso conspirador dispuesto a cambiar el mundo a tiros. No en balde, cuando llegó a la mayoría de edad se cambió su segundo nombre, Hipólito, por el de Alejandro.
¿En qué creía?
Fidel aseguró que se convirtió en marxista-leninista en la universidad. Probablemente. Es la edad y el sitio para esos ritos de paso. El marxismo-leninismo es un disparate perfecto para explicarlo todo. Es la pomada china de las ideologías. Fidel tomó un cursillo elemental. Le bastaba. Le impresionó mucho ¿Qué hacer?, el librito de Lenin. Incluso, los escritos de Benito Mussolini y de José Antonio Primo de Rivera. No hay grandes contradicciones entre fascismo y comunismo. Por eso Stalin y Hitler, llegado el momento, cogiditos de mano, pactaron el desguace de Polonia. Los comunistas cubanos, como todos, eran antiyanquis y estaban convencidos de que los problemas del país derivaban del régimen de propiedad y de la explotación imperialista auxiliada por los lacayos locales. Fidel se lo creyó. Sus padrinos ideológicos fueron otros jóvenes comunistas: Flavio Bravo y Alfredo Guevara. Fidel no militó públicamente en el pequeño Partido Socialista Popular (comunista), pero su hermano Raúl, apéndice obediente, sí lo hizo. Allí se quedó en prenda hasta el ataque al cuartel Moncada (1953). Fidel se reservó para el Partido Ortodoxo, una formación socialdemócrata con opciones reales de llegar al poder que lo postuló para congresista. Batista dio un golpe (1952) y Fidel se reinventó para siempre, con barba y uniforme verde oliva encaramado en una montaña. Era su oportunidad. Había nacido el Comandante. El Máximo Líder. Sólo se quitó el disfraz cuando lo sustituyó por un extravagante mameluco deportivo marca Adidas.
¿Cuál es el balance de su gestión?
Desastroso. Les prometió libertades a los cubanos, los traicionó y calcó el modelo soviético de gobierno. Acabó con uno de los países más prósperos de América Latina y diezmó y dispersó a la clase empresarial, pulverizando el aparato productivo. Tres generaciones de cubanos no han conocido otros gobernantes durante cincuenta y tantos años de partido único y terror. Extendió la educación pública y la salud, pero ese dato lo incrimina aún más. Confirma el fracaso de un sistema con mucha gente educada y saludable incapaz de producir, hambrienta y entristecida por no poder vivir siquiera como clase media, lo que los precipita a las balsas. Fusiló a miles de adversarios. Mantuvo en las cárceles a decenas de miles de presos políticos durante muchos años. Persiguió y acosó a los homosexuales, a los cultivadores del jazz o el rock, a los jóvenes de pelo largo, a quienes escuchaban emisoras extranjeras o leían libros prohibidos. Impuso un macho feroz y rural como estereotipo revolucionario. El 20% de la sociedad acabó exiliada. Creó una sociedad coral dedicada públicamente a las alabanzas del Jefe y de su régimen. Por su enfermiza búsqueda de protagonismo, miles de soldados cubanos resultaron muertos en guerras y guerrillas extranjeras dedicadas a crear paraísos estalinistas o a destruir democracias como la uruguaya, la venezolana o la peruana de los años sesenta. Carecía de escrúpulos políticos. Se alió a Corea del Norte y a la Teocracia iraní. Apoyó la invasión soviética a Checoslovaquia. Defendió a los gorilas argentinos en los foros internacionales. El 90% de su tiempo lo dedicó a jugar a la revolución planetaria. Deja un país mucho peor del que lo recibió como a un héroe. La historia lo condenará. Es cuestión de tiempo.
