Economic Policy of a Free Society – Peter J. Boettke (GMU)

Liberalism correctly understood is little more than the persistent and consistent applications of the principles of economics of the affairs of men be they domestic or international. These include mutually beneficial exchange, the absence of political privilege, and toleration. The institutional precondition of these principles is the rule of law, private property, and freedom of contract. Since the collapse of communism, however, the gains in human progress that have followed from economic and political liberalization are being increasingly questioned and critiqued. To counter these criticisms of liberalism, I contend, requires tireless and varied iterations of the basic principles. In order to prevent the invisible hand of the market process from being captured by the visible hand of political privilege, political economists must stress how the creative powers of a free civilization erode poverty, inequality, and monopoly privilege through the spontaneous order of market process.

Aquí puede descargar el artículo completo.

WP: The Grecian Horse: Does Immigration Lead to the Deterioration of American Institutions?

Paper con Alexandre Padilla donde estudiamos cuál es el impacto (si es que lo hay) de los extranjeros en Estados Unidos. Sucede, como sostiene Borjas, que los inmigrantes traen consigo «malas» institutiones que pueden dañar el desempeño económico y social del país anfitrion?

Concerns about the institutional impact of immigration, particularly, in the United States, are not new. We can trace them all the way back to Thomas Jefferson and Alexander Hamilton. More recently, in response to a literature that questions the efficiency of current immigration restrictions, Borjas (2015) expresses similar concerns about the institutional impact of immigrants coming from countries with poor institutions. Using economic freedom as proxy for institutional quality of the American states since 1980, using several estimation techniques and control variables, our results show that concerns about the institutional impact of immigrants are so far not supported.

Bajar el paper de SSRN.

Entrevista con Alberto Benegas Lynch (h) – Café Viena – IJM

Acompáñenos a la Viena de principios del siglo XX para rememorar el espíritu de las conversaciones promovidas por Ludwig von Mises en el Café Prückel.

En nuestra segunda entrega, repasamos la vida y obra intelectual de nuestro premio Juan de Mariana 2017, el profesor argentino Alberto Benegas Lynch (h), quien ha acaparado los homenajes del Instituto durante la Semana de la Libertad 2017 (17 al 19 de mayo).

De la mano de José Augusto Domínguez, por nuestro podcast Café Viena irán desfilando las figuras más importantes del liberalismo hispano, que nos hablarán de sus inicios, sus aportaciones y su visión sobre el futuro de las ideas de la libertad.

Música: Johan Strauss II, «Polka Trisch, Trasch». Gran compositor vienés de piezas musicales (valses, polkas, marchas) que se representaban en los Cafés de Viena del XIX para deleite de un exigente público que demandaba continuas novedades.

Acceda aquí al audio de la entrevista completa.

Bruno Leoni: en la política hay ganadores y perdedores; el mercado es diferente, pueden ganar todos

Con los alumnos de la materia Public Choice, analizamos las similitudes y las diferencias entre las decisiones que tomamos en el mercado y en la política. Si bien, los autores fundacionales de esta escuela enfatizaron la existencia de “intercambios” tanto en un caso como en el otro, también comprendieron sus diferencias. Éstas las señala aquí Bruno Leoni, en un artículo titulado “El Proceso Electoral y el Proceso de Mercado”, (Libertas 27, Octubre 1997) publicado originalmente en Il Político, vol. XXV, N° 4 (1960). Reproducido como apéndice en Freedorn and The Law, Liberty Fund Inc., Indianapolis 1991:

“Si bien pueden existir muchas similitudes entre los votantes y los operadores de mercado, las acciones de ambos distan mucho de ser semejantes. Los votantes no parecen tener normas de procedimiento que les permitan actuar con la flexibilidad, independencia, coherencia y eficiencia que demuestran los operadores del mercado, que hacen elecciones individuales. Por cierto, en ambos casos las acciones que se llevan a cabo son individuales, pero se impone la conclusión de que el voto es un tipo de acción individual que, casi de modo inevitable, sufre cierto grado de distorsión al ser ejercida.

Elecciones

La legislación, considerada como resultado de la decisión colectiva de un grupo -sea la de todos los ciudadanos, como en las democracias directas de la antigüedad, o la de algunas pequeñas unidades democráticas en la edad media o en los tiempos modernos-, parece ser un proceso de creación de leyes que casi no puede ser identificado con el proceso de mercado. Únicamente los votantes que pertenecen a las mayorías triunfadoras (si, por ejemplo, se vota por la regla de la mayoría) son comparables a los operadores del mercado.

En cuanto a aquellos que integran las minorías perdedoras, ni siquiera pueden compararse con los que operan en el mercado en pequeña escala, porque debido a la divisibilidad de los bienes (que constituye el caso más frecuente) éstos al menos pueden encontrar algo que elegir y obtenerlo, siempre que paguen el precio correspondiente. La legislación es el resultado de una decisión de todo o nada. O se gana, y entonces se consigue exactamente lo que se desea, o se pierde y no se consigue nada en absoluto. Lo que es aun peor, se obtiene algo que no se quiere y se paga por ello lo mismo que si se lo hubiera deseado. En este sentido, los que ganan y los que pierden en una votación son como los vencedores y los vencidos en un campo de batalla. En efecto, la votación es más bien el símbolo de un combate que la reproducción de una operación de mercado.

Bien mirado, no hay nada de “racional” en el acto de votar que pueda compararse con la racionalidad imperante en el mercado. Obviamente, la votación puede estar precedida por argumentaciones y negociaciones, y en este sentido sería tan racional como una operación en el mercado; pero cuando llega el momento de emitir el voto, ya no se puede argumentar o negociar más. El individuo se encuentra en otro plano. Las boletas se acumulan como si se acumularan piedras o conchillas, lo que implica que uno no gana porque tenga más razón que otros, sino sólo porque cuenta con más boletas. En esta operación no se tienen socios ni interlocutores, sólo aliados o enemigos. Por supuesto que la acción de un individuo puede ser considerada tan racional como las de sus aliados y las de sus enemigos, pero el resultado final no es algo que pueda explicarse sencillamente como un escrutinio o una combinación de sus razones y las de aquellos que votaron en su contra. Este aspecto de la votación se refleja naturalmente en el lenguaje que emplean los políticos: éstos hablan de muy buena gana de campañas que se deben emprender, de batallas que es preciso ganar, de enemigos contra los cuales hay que luchar.

Ése no es el lenguaje del mercado, y la razón es obvia: en el mercado la oferta y la demanda no sólo son compatibles sino complementarias; en la arena política, a la que pertenece la legislación, la elección de los ganadores por un lado y la de los perdedores por otro no son complementarias, ni siquiera compatibles. Es sorprendente comprobar cómo los teóricos y el ciudadano común pasan por alto esta consideración tan simple -más bien diría tan evidente- sobre la naturaleza de las decisiones grupales (y en particular sobre la votación, que es el procedimiento usual para tomarlas).

Zanotti no lo sabe, pero aquí le explica a nutricionistas y médicos, los errores de las teorías objetivas del valor

Con los alumnos de la materia Proceso Económico de la UFM, todos ellos nutricionistas o médicos, vemos ahora la teoría del valor. Para eso leen a Murray Rothbard, en el primer capítulo de El Hombre, el Estado y la Economía; y a Gabriel Zanotti en unas clases que brindara en la escuela del Almirante Sánchez Sañudo, donde dice sobre las teorías “objetivas” del valor:

Cuando digo valor, no me estoy refiriendo a los valores éticos ni estéticos. Me estoy refiriendo a la teoría del valor que explica el valor de los bienes en el mercado.
Todos sabemos intuitivamente que no es lo mismo una cosa que otra. La honestidad es un valor moral irrenunciable pero a veces no es rentable. Y puede ser que el primer cuadro que pintó Picasso no valiera nada en el mercado.
¿Cómo vamos a encarar, pues, la teoría del valor en el mercado? Vamos a hacer una primera y típica subdivisión: valor objetivo y valor subjetivo. Hablar de un valor objetivo no es un error, porque los valores éticos son objetivos. Pero la teoría del valor objetivo en economía es otra cosa. Esa teoría trata de encontrar un elemento que esté en las cosas de manera independiente de las valoraciones de las personas en el momento de comprar y vender. Ese elemento puede ser la escasez, el costo, el trabajo, la utilidad, etc.
O sea que las teorías objetivas del valor afirman que el valor está en las cosas y no en las personas que valoran. Estas teorías se encuentran con algunos problemas. Por ejemplo, vamos a suponer que, basándonos en lo que ya vimos, afirmamos que la escasez es el origen del valor. Parece razonable. Sin embargo, cuando decimos que algo es escaso, ¿lo es en relación a qué? Por ejemplo, los sombreros como los que usa el Almirante (perdón!!) son muy escasos hoy en día en la ciudad de Buenos Aires, pero a la vez son muy poco demandados. O sea que si algo es escaso (en relación a lo que fuere) pero su demanda es cero, no vale nada. Con el tema del costo pasa lo mismo. Es muy comprensible que si a uno le ha “costado” mucho hacer o fabricar tal o cual cosa (en tiempo, en capital, en trabajo, en recursos naturales, etc.) entonces uno mismo lo valora mucho. Pero, de vuelta, si el producto no es demandado en el mercado, no vale nada. Todo el que haya sido empresario y haya trabajado sin protecciones sabe que por más altos que sean sus costos, puede ser que su precio de venta esté por debajo del costo o que no valga nada.
Lo mismo sucede con respecto al trabajo. Si yo quisiera fabricar un avión, el trabajo que eso me puede tomar puede demandar toda una vida, pero el resultado va a ser un completo desastre. No va a ser valorado en el mercado de ningún modo.
Con respecto al tema de la utilidad, pasa lo mismo que con la escasez. Es razonable que se piense que si un bien es útil va a tener valor, pero en ese caso se confunde su utilidad técnica con la demanda.
Por ejemplo, se puede decir que este grabador es objetivamente útil para grabar la conferencia. Pero si hacemos un túnel del tiempo y vamos a la antigua Grecia a vender grabadores, nadie lo va a comprar. Por más que sea objetivamente útil para grabar las charlas de los grandes filósofos. Algo puede ser objetivamente útil pero eso no quiere decir que sea demandado en el mercado.

Hay Bicicleta Financiera en Argentina?

La presencia, o no, de una bicicleta financiera en Argentina parece estar ganando preocupación en las autoridades monetarias. El BCRA publicó tres posts (aquí, aquí y aquí) en su blog sosteniendo que no hay bicicleta financiera. Infobae capturó el tema en esta nota de Carlos Arbía.

El BCRA ofrece argumentos interesantes, pero no me parecen suficientes para sostener que no hay bicicleta financiera.

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SMP: Two Tales of Unintended Consequences -Tale 1

Primera parte de un comentario sobre las consecuencias no intencionadas de dos bancos centrales desde las crisis del 2008. En la primera parte, junto a Andreas Hoffmann (Twitter: @Andhoflei) analizamos al caso de la Reserva Federal. En la segunda parte (aún por publicar), analizaremos el caso del Banco Central Europeo.

Estos análisis son co-blogueados en Sound Money Project y Think Markets

Even when a policy is successful in achieving its desired ends, we have to consider its unintended and unforeseen consequences, resulting from cumulative market adjustments to policy changes that make it hard to judge the overall outcome of a policy in our complex economy. The Federal Reserve and European Central Bank’s monetary policy responses to the 2008 financial crisis offer two tales of major unintended consequences. This post discusses the unintended outcomes of the U.S. Federal Reserve’s crisis policies. In our next post, we will address ECB policies.

TALE 1: THE U.S. FEDERAL RESERVE

One of the major challenges the Fed faced during the 2008 financial crisis, after Lehman was allowed to fail, was the loss of confidence in the financial markets and the resulting increase in money demand that led to a decline in the money multiplier. The scenario was even more delicate from the Fed’s perspective due to the presence of a number of financial institutions that the Fed considered too big to fail.

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Francisco Capella acerca del ciclo económico, el descalce de plazos, la banca libre y el intervencionismo estatal

Francisco Capella moderará hoy nuestro debate con Juan Ramón Rallo sobre el descalce de plazos como causa del ciclo económico, el que tendrá lugar en Calle Rafael Calvo 39, en la sede de la Fundación Rafael del Pino, en Madrid. Anoche me compartió su opinión sobre el mismo, el que además publicó en su blog. Me parece oportuno compartirlo con nuestros lectores (Ver abajo).

El debate me parece apasionante. Para quienes recién toman conocimiento del mismo a continuación ofrezco algunos links para acceder al intercambio.

A los seis posteos iniciales (1, 2, 3, 4, 5 y 6) -tres míos y tres de Rallo entre el 19 y 23/09/2013, ha seguido un resumen y análisis de Nicolás Cachanosky (25/09/2013). Luego la visita de George Selgin a Madrid (4/10/2013), generó una presentación en el IJM que agrega valor al debate (ver aquí video). Poco después (julio de 2015) una visita de Larry White a Madrid permitió que se genere un interesante y amigable diálogo  con Juan Ramón Rallo. El intercambio dio lugar pronto a un escrito de White, que personalmente traduje al español aquí (17/09/2015). La respuesta de Rallo no se hizo esperar. Nicolás Cachanosky analizó el debate en Sound Money Project (4/11/2015), al que Rallo respondió, Nicolás escribió una  réplica y Rallo volvió a replicar. Daniel Fernández agregó otras dos réplicas para considerar. (1 y 2), a las que Nicolás también respondió (1 y 2).

Abajo Capella agrega sus comentarios, si bien están enfocados sólo en el intercambio inicial (16/9/2017). No hago a tiempo a responder durante mi visita a Madrid porque la agenda está cargada, pero me parece que los seguidores del debate estarán interesados en leerle.

Espero pronto poder compartir en el blog el video del debate de mañana.

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¿LA CIUDAD DEL FUTURO? – Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Lo primero que hay que resaltar es que nadie conoce el futuro puesto que no pueden anticiparse los millones de sucesos que ocurren en el presente y han ocurrido en el pasado que influirán en el más adelante, además de  procesos nuevos que se acoplan en el devenir de los acontecimientos. De todos modos pueden conjeturarse ciertos fenómenos con las reservas del caso, en realidad de modo cotidiano es lo que se hace con la idea de preveer las consecuencias de nuestros actos que en ausencia de esas conjeturas quedaríamos paralizados.

En este contexto es que pueden formularse hipótesis respecto a las ciudades del futuro en vista de algunas tendencias y preferencias que benefician  a la gente al internalizar costos y no hacerles pagar coactivamente a quienes no recurren a tal o cual servicio (por ejemplo, cuando pagan por rutas quienes no tienen automóvil…ni por espacios y rutas aéreas si el día de mañana esos vehículos volaran o, como ha sugerido Elon Musk, capas de plataformas subterráneas de alta velocidad).

Últimamente se han publicado infinidad de trabajos imaginando asignación  de derechos de propiedad a todo lo que hoy se da por sentado que debe ser estatal, obras en la que se ejemplifica con casos muy relevantes que operan en la actualidad. En este sentido, se destacan muy especialmente The Voluntary City. Choice, Community and Civil Society que contiene valiosos y voluminosos  escritos editados por David. T. Beito, Peter Gordon y Alexander Tabarrok con un ponderado prólogo de Paul Johnson, y también el magnífico Public Goods and Private Communities. The Market Provision of Social Servicies por Fred Foldvary.

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