Consecuencias del gasto elefantiásico – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Antes de la Primera Guerra Mundial la guerra civil al decir de Stefan Zweig el gasto público sobre el producto rondaba entre el 3% y el 5% tal como estima A.J.P. Taylor en su historia de Inglaterra. Hoy esta ratio en los países llamados del mundo libre se ubica entre el 35% y el 60%.

Este fenómeno creciente se debe a las mayores tareas que han ido absorbiendo los aparatos estatales en detrimento de los bolsillos de la gente puesto que los gobiernos nada tienen que previamente no haya sido arrancado del fruto del trabajo ajeno. Al abarcar faenas que no le competen en una sociedad libre, tienden a abandonar sus misiones específicas como la seguridad y la justicia.

El cuadro de situación no es muy lejano al descripto por el decimonónico Frédéric Bastiat en cuanto a que el Gobierno se ha convertido en «una gran ficción por la que cada uno pretende vivir a costa de los demás». Esto así se torna insoportable y crea conflictos permanentes. Como se ha dicho, lo curioso es que muchos se percatan y critican la enfermedad pero son muy pocos los que aceptan los remedios.

Es indispensable comprender que al reducir el gasto público, de inmediato se liberan recursos al efecto de asignarlos a emprendimientos productivos lo cual beneficia especialmente a los más necesitados. Desde luego que, como señalé en otra oportunidad, mucho peor es si se aplica un gradualismo al revés incrementando el déficit fiscal conjunto y el endeudamiento externo e interno para alimentar nuevos gastos netos.

En el caso argentino la situación se complica puesto que, como la presión impositiva ya es una de las más altas del mundo, el gasto elefantiásico se financia con deuda externa lo cual, a su turno, redunda en deuda interna ya que la banca central recoge pesos emitidos contra las correspondientes divisas extranjeras al efecto de no aumentar aun más la inflación. Este procedimiento no solo repercute en la tasa de interés sino que provoca un atraso artificial en la cotización del dólar. A su vez, lo dicho contrae artificialmente las exportaciones con lo que se trastoca la balanza comercial debido a las antedichas intromisiones estatales.

Ya las vivimos estas experiencias una y otra vez los argentinos. Para recordar solo los barquinazos recientes tengamos presente los desastres de Gelbard, la tablita de los militares, el final del Plan Austral, la confiscación de depósitos por las derivaciones de la mal llamada convertibilidad (mal llamada porque en la literatura económica significa canje de papel por dinero-mercancía y no un papel por otro papel, lo cual es más bien tipo de cambio fijo con intención de mantener política monetaria pasiva), la crisis del 2001 y el desbarranque monetario y fiscal del kirchnerismo.

Cuando un Gobierno asume la responsabilidad es para resolver problemas, no para dar explicaciones por qué no pudo resolverlos. Estos ejes centrales pueden llevarse puesto a todo lo demás.

Artículo publicado originalmente en El Cronista, edición impresa del 27 de febrero de 2018.

 

SMP: Lessons From Inflation-targeting Regimes

Inflation targeting is probably the most widely-known policy adopted by central banks around the world. Under an inflation-targeting regime, the government (usually the central bank or treasury) announces an inflation target (usually with lower and upper limits). It is then up to the central bank to decide how to achieve the target. Seen in this light, inflation targeting is more of a constrained discretionary policy than a strict monetary rule.

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La negociación colectiva está sometida a reglas arcaicas [IDESA]

La huelga bancaria, las paritarias docentes, las movilizaciones y fractura de la CGT marcan un nuevo ciclo de agudización de la conflictividad sindical. En los países avanzados la intensidad de los conflictos se morigera con un uso más activo e integral de la negociación colectiva. De manera casi permanente se discuten no sólo salarios sino también acciones para mejorar la productividad, para incorporar avances tecnológicos y para adaptar las relaciones laborales a los cambios de la vida moderna. En la Argentina, salvo excepciones a nivel de grandes firmas, la negociación es sólo por aumento salarial.

Si bien la inflación es la causa inmediata que gatilla las demandas salariales, la degradación de la negociación colectiva responde fundamentalmente al diseño de las instituciones laborales. Un factor clave en este sentido es la ultra-actividad de los convenios colectivos, es decir, la vigencia indefinida de los convenios una vez que están vencidos. Esta regla es la que explica que en la Argentina la mayoría de los convenios colectivos daten de la década de los ’70 y ’80.

Un reciente estudio de la OECD, el Employment Outlook 2017, muestra cómo se regula este tema de la ultra-actividad en el mundo moderno. Según esta fuente, sobre una muestra de 24 países desarrollados y de ingresos medio-altos se observa que:

  • El 70% no tiene ultra-actividad regulada por ley.
  • El 17% tiene la ultra-actividad regulada por ley pero coloca un plazo máximo de vigencia que generalmente no excede los 12 meses del plazo fijado en el convenio.
  • El 13% tiene ultra-actividad por ley pero se la puede eliminar en la negociación.

Estos datos muestran que la ultra-actividad establecida con la rigidez que establece la legislación argentina no está contemplada en ningún país avanzado. En estos países, la mayoría de los convenios vencen en el plazo acordado por las partes, es decir, no se impone por ley la ultra-actividad. En otros se la contempla en la ley, pero acotada con un plazo o permitiendo eliminarla en la misma negociación colectiva. Se trata de una diferencia de diseño de normativa laboral fundamental que impone una dinámica muy diferente a la negociación. Por eso, en los países desarrollados los convenios colectivos de trabajo se renuevan en promedio cada 21 meses, mientas que en la Argentina se aplican convenios cuyos aspectos medulares fueron definidos hace más de 40 años.

La degradación se potencia por la obligatoriedad de que los convenios colectivos sean aplicados por todos los empleadores del sector, aun cuando no pertenezcan a la organización empresaria firmante. En los países avanzados, la extensión de los convenios colectivos sectoriales a los empleadores no afiliados se produce de manera excepcional, a petición de las partes y debiendo demostrar representatividad generalmente superior al 50% de los trabajadores cubiertos por el convenio firmado. Hay tres casos solamente donde la extensión es automática y sin demostración de representatividad como ocurre en la Argentina, que son Francia, Italia y España. No por casualidad son los países con problemas laborales más severos en Europa.

Una negociación colectiva dinámica es la herramienta que permitirá reducir los traumáticos impactos de la cuarta revolución industrial sobre el mercado laboral. En los países desarrollados es la vía para innovar en las formas de regular el trabajo propendiendo a abordar de la manera más justa y eficiente posible los impactos que generan la robotización, la digitalización y la inteligencia artificial. La determinación de los salarios es sólo uno de los muchos y posiblemente no el más importante aspecto que quedan sujetos a diálogo y negociación.

En la Argentina, con regulaciones petrificadas en el tiempo y fuerte centralización se tiende a negociar sólo salarios. La consecuencia son altos niveles de conflictividad y la silenciosa destrucción de empleos que provoca la tecnología cuyo correlato es más trabajadores desplazados a la informalidad. Para revertir estas tendencias es necesario avanzar en la modernización de las instituciones laborales, en especial, acotar la ultra-actividad y elevar la representatividad de las partes negociantes.

Acceda aquí al informe completo.

Malversados: falacias en los debates

Me gusto mucho el libro de Ezequiel Spector «Malversados». Se analizan 15 tipos de falacias diferentes en las que incurrimos deliberadamente o no cuando debatimos. Dado que cuando discutimos de economía o política encontramos frecuentemente este tipo de construcciones que obstaculizan la calidad del intercambio de ideas y muchas veces incluso frenan las posibilidades de avanzar en el conocimiento, me parece que es crucial aprender a detectarlas, desenmascararlas y evitarlas. Y «Malversados» resulta una obra muy útil para este propósito. Les dejo el link de Amazon para los que quieran más detalles:

Reflexiones después de la visita papal a Chile y a Perú – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Dado que el conocimiento tiene la característica de la provisionalidad sujeto a refutaciones en un contexto evolutivo, el debate, la crítica y la autocrítica resultan indispensables para progresar. Esta nota no es para fanáticos que, muchas veces con la mejor buena voluntad, son incapaces de seguir un hilo argumental; si fuera por ellos aún estaríamos con los Borgia en la Iglesia. En su respuesta a Gladstone el cardenal Newman propuso un brindis: «Primero por la conciencia y luego por el Papa».

El Papa ha visitado Chile y Perú. Entre otros aspectos surgen dos que comentamos, uno secundario en Chile y otro principal en Perú. El primero alude a su mensaje a los denominados «pueblos originarios», algunos de cuyos miembros han incurrido en delitos de diversa índole a ambos lados de la cordillera, pero lo que aquí señalo se circunscribe a un error genealógico. No son originarios puesto que todos los humanos procedemos del continente africano; son en todo caso los primeros inmigrantes en aquellas zonas, que merecen todo el respeto, que debe ser recíproco. Si hay conflictos sobre propiedades deben resolverse en la Justicia (aunque no todos parecen suscribir la idea de los derechos de propiedad).

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Cuando no había piqueteros que demandaran ayuda social como un derecho, los argentinos se ayudaban entre sí

Los pobres de entonces cubrían los riesgos resultantes de problemas de salud y previsión a través de un mecanismo comunitario, de seguro social, conocido como “socorro mutuo”. Estas organizaciones son definidas como: “toda organización formal de entrada y salida libre, producto de una decisión de un grupo inicial de individuos de asociarse de manera duradera para compartir o hacer juntos determinadas actividades, de acuerdo a reglas que ellos mismos se dan o a las que adhieren expresamente” (Di Stefano et al, 2002, p. 16). Nótese la importancia de la libertad asociada a la libre entrada y salida y al nacimiento voluntario de estas organizaciones. En un país de inmigrantes, los recién llegados se asociaron principalmente según sus colectividades nacionales para compartir los riesgos que pueden provenir de la pobreza: la falta de trabajo, salud, educación, vivienda. La legislación, además, libera a este tipo de organizaciones de la formal aprobación estatal, siendo ahora necesario solamente su constitución formal y su registro. Los gobiernos liberales de entonces favorecieron este tipo de asociaciones como un elemento esencial para el desarrollo de la sociedad civil y el fortalecimiento del espíritu republicano. Era el espíritu que transmitiera a la Constitución Nacional de 1853 quien fuera su principal inspirador, Juan Bautista Alberdi[1].

[1] “Observaré entretanto, para acabar de hablar del gasto público que no todo él consiste en el gasto con que la sociedad satisface sus necesidades de orden público por conducto del gobierno, sino también en el que hace ella directa e inmediatamente, por la mano de sus habitantes, en la mejora, comodidad y perfeccionamiento de sus ciudades, en el socorro y alivio de las clases desgraciadas, y en fin en todo ese orden de servicios que la sociedad se hace a sí misma, sin el intermedio de la autoridad, en el sentido de su prosperidad más rápida y completa. A este gasto pertenecen las calles, los empedrados, las calzadas, los caminos, puentes, desagües, mejoras locales, monumentos, socorros públicos y eventuales, que se hacen por suscripciones voluntarias levantadas en el vecindario” (Alberdi, [1854] 1993, p. 355).

Un destacado autor, Emilio Coni, escribe (1918, p. 544):

“La República Argentina, por el hecho de haber desarrollado y arraigado profundamente en sus habitantes el espíritu y la conciencia mutualista y cooperativista, puede ser considerada en éste, como en tantos otros aspectos, una nación grande y moderna. En efecto, están vinculados por la mutualidad y la cooperación 593.172 de sus habitantes”.

“La mutualidad se ocupa especialmente de los seguros contra los enfermos y contra la invalidez por enfermedad crónica o por vejez; de los seguros contra los accidentes de trabajo y sobre la vida. En todos estos casos, el capital que aporta el socio a la institución mediante las cuotas periódicas, no goza de un interés material, en efectivo, porque todas las utilidades líquidas pasan al fondo de reserva de la misma institución”. “En una sociedad mutualista, el capital se forma generalmente mediante cuotas periódicas, o bien los socios no desembolsan cuota alguna, pero se declaran solidaria e ilimitadamente responsables de las obligaciones que contrae la institución”.

El temprano desarrollo de estas organizaciones voluntarias, o de mercado, para reivindicar sus verdaderas características, es evidenciado por el mismo Coni (1918, op. cit., p. 547):

“En la Capital Federal la sociedad de socorros mutuos más antigua existente es ‘L’Union et Secours Mutuels’, fundada el año 1854; siguióle, en 1856, la sociedad ‘San Crispín’, denominada así porque el núcleo principal de sus fundadores pertenecía al gremio de operarios en la industria de calzado cuyo patrono es San Crispín. En 1857 se fundan la ‘Tipográfica Bonaerense’, ‘La Catalana’ y la hoy poderosa ‘Asociación Española de Socorros Mutuos’; en 1858 la ‘Unione e Benevolenza’, la ‘nonna’ de las sociedades italianas; en 1859 la ‘Francaise’; en 1861 la ‘Nazionale Italiana’, etc., etc.”. “Las mutualidades en ejercicio el 31 de diciembre de 1916 eran 1.205. De éstas, 1.202 son suciedades de socorros mutuos, y 3 sociedades de rentas y de seguros sobre la vida”.

El socorro mutuo floreció sobre todo en las comunidades de inmigrantes. No es de extrañar, el traslado a un país lejano había quebrado los lazos familiares con los que se contara durante siglos. Por mucho tiempo, en sociedades básicamente agrícolas, la relación familiar proveía un cierto seguro: los padres cuidaban de sus hijos cuando éstos no podían mantenerse por sí mismos y luego éstos hacían lo propio con sus padres. La emigración, tanto a las ciudades como al extranjero aunque mucho más en este caso,  rompe este vínculo y surge entonces una solución voluntaria para cubrir ese vacío. Evidentemente, la forma más sencilla de agruparse es alrededor de aquellos elementos que el grupo tenga en común, y en este caso era principalmente el origen nacional, también el lugar de trabajo o la profesión.

Resulta sumamente ilustrador mencionar las mutuales fundadas en los primeros años de este siglo en Buenos Aires: Club Sindical de Empleados, Sanatorio Mutualista para Empleados de Correos y Telégrafos, Sociedad Mutua de Obreros de la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad, Asociación Mutualista Argentina, Sociedad Mutual de Funcionarios y Empleados Judiciales, Ordenanzas Unidos, Sociedad de Socorros Mutuos entre Empleados de Ferrocarriles, Unione Alessandrina, Asociación Mutual de Empleados Públicos, Asociación Mariano Moreno, Banco de Seguros Mutualistas, Cantinas Maternales, Asociación Escolar Mutualista, Fédération des Mutualités Francaises en Argentine, Federazione delle Associazioni Italiane, Associazione Italiana di Mutualitá ed Istruzione, fusión de las siguientes sociedades de socorros mutuos: Camilo Benso, C. di Cavour, Fratellanza Militare, Giuseppe Garibaldi, La Patriottica, Le Italiane al Plata, Margherita di Savoia, Trionfo Ligure, Unione e Benevolenza, Unione Italiana al Plata.

Pobreza sin paternalismo, y cómo la gente hacía frente a las necesidades y los riesgos de encontrarse en ella

La ayuda mutua

La definición del Diccionario de la Real Academia Española sobre “pobreza” no es muy lograda. Son estas cinco acepciones:

  1. Cualidad de pobre
  2. Falta, escasez
  3. Dejación voluntaria de todo lo que se posee, y de todo lo que el amor propio puede juzgar necesario, de la hacen voto público los religiosos el día de su profesión.
  4. Escaso haber de la gente pobre
  5. Falta de magnanimidad, de gallardía, de nobleza de ánimo.

 

Descartemos para el enfoque de este trabajo las alternativas 3 y 5 y nos quedan definiciones asociadas con la escasez. Esto es desafortunado porque la escasez existe en este mundo para todos, aún los más ricos, aunque más no sea la limitación que impone el tiempo. Es necesario, entonces, definir esa escasez más estrechamente: ¿escasez de qué en particular?

El tema no es menor, porque la definición de pobreza ha cambiado en el tiempo, y es ahora básicamente diferente en los países desarrollados de los que no lo están. En los primeros se ha extendido una visión de pobreza “relativa” que los condena a nunca superarla ya que más bien se trata de la diferencia entre los más ricos y los más pobres sin importar el nivel de vida de estos últimos (Niemietz, 2011). En los países pobres o en desarrollo se mantiene la definición como la falta de acceso a ciertos bienes y servicios que se consideran esenciales. Ésta no es una canasta fija, esas necesidades básicas van cambiando, no son las mismas ahora que las de hace cincuenta años pero hay algunas que lo eran antes y lo son también hoy. Entre ellas se encuentran bienes y servicios para la atención de la salud y la previsión para el futuro. Si bien qué se incluye en cada uno de ellos ha cambiado las necesidades siguen presentes, y lo que queremos ver aquí es que cualquiera que fueran en su momento, cuál era el mecanismo por medio del cual eran provistas.

Los pobres de entonces cubrían los riesgos resultantes de problemas de salud y previsión a través de un mecanismo comunitario, de seguro social, conocido como “socorro mutuo”. Estas organizaciones son definidas como: “toda organización formal de entrada y salida libre, producto de una decisión de un grupo inicial de individuos de asociarse de manera duradera para compartir o hacer juntos determinadas actividades, de acuerdo a reglas que ellos mismos se dan o a las que adhieren expresamente” (Di Stefano et al, 2002, p. 16). Nótese la importancia de la libertad asociada a la libre entrada y salida y al nacimiento voluntario de estas organizaciones. En un país de inmigrantes, los recién llegados se asociaron principalmente según sus colectividades nacionales para compartir los riesgos que pueden provenir de la pobreza: la falta de trabajo, salud, educación, vivienda. La legislación, además, libera a este tipo de organizaciones de la formal aprobación estatal, siendo ahora necesario solamente su constitución formal y su registro. Los gobiernos liberales de entonces favorecieron este tipo de asociaciones como un elemento esencial para el desarrollo de la sociedad civil y el fortalecimiento del espíritu republicano. Era el espíritu que transmitiera a la Constitución Nacional de 1853 quien fuera su principal inspirador, Juan Bautista Alberdi[1].

[1] “Observaré entretanto, para acabar de hablar del gasto público que no todo él consiste en el gasto con que la sociedad satisface sus necesidades de orden público por conducto del gobierno, sino también en el que hace ella directa e inmediatamente, por la mano de sus habitantes, en la mejora, comodidad y perfeccionamiento de sus ciudades, en el socorro y alivio de las clases desgraciadas, y en fin en todo ese orden de servicios que la sociedad se hace a sí misma, sin el intermedio de la autoridad, en el sentido de su prosperidad más rápida y completa. A este gasto pertenecen las calles, los empedrados, las calzadas, los caminos, puentes, desagües, mejoras locales, monumentos, socorros públicos y eventuales, que se hacen por suscripciones voluntarias levantadas en el vecindario” (Alberdi, [1854] 1993, p. 355).

continuará

Entrevista sobre el pensamiento de Friedrich Hayek

George Durand Cori, del Círculo Académico de Economistas Bicentenario, me entrevistó acerca del pensamiento de Friedrich Hayek. La misma es la primera de una serie de entregas sobre «ECONOMISTAS HETERODOXOS». 

Acceda aquí a la entrevista completa.

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1) GDC: Profesor, muchas gracias por concederme la entrevista. Usted entenderá, que en economía, se han olvidado a economistas muy destacados, como fue Friedrich von Hayek. Cuenténos, profesor, ¿quién fue Friedrich von Hayek para la economía?

AR: Antes que nada, te agradezco George por esta oportunidad de compartir mis reflexiones con los lectores.

Se conoce a Friedrich von Hayek por su premio Nobel en Economía en 1974, por sus contribuciones a la teoría económica y su originalidad en varios frentes. Pero Hayek fue más que eso. Trabajó la economía en un sentido amplio, como lo hacían los clásicos, sin olvidarse de la filosofía, la antropología, la ética, el derecho, las ciencias políticas y la historia. Además era experto en historia del pensamiento económico, y en metodologías de las ciencas, aspectos que lamentablemente hoy son poco valorados en la economía moderna.

2) GDC: ¿Cuáles fueron los principales influencias intelectuales que le permitieron desarrollar su obra e ideas?

AR: Su mayor padre intelectual fue Ludwig von Mises. De hecho, al regresar de la Primera Guerra Mundial, y deseoso de ver una revolución socialista, chocó con el tratado de Mises «El Socialismo», que revolucionó todo su herramental teórico. Desde ahí en adelante avanzó en las contribuciones originales de Mises sobre el debate con el socialismo, pero también sobre la teoría austríaca del ciclo económico, a la que le agregó valor, especialmente con su teoría pura del capital.

Pero volviendo a la pregunta, diría que Hayek es un continuador del pensamiento de Richard Cantillon, del Laissez Faire de los fisiócratas, de la tradición del orden espontáneo escocés en la que participaron Adam Smith, David Hume y Adam Ferguson, del pensamiento clásico, con Adam Smith a la cabeza, y del marginalismo que nace con Carl Menger en 1871 y continúa con Eugen Böhm-Bawerk y el mencionado Mises.

3) GDC: ¿Cuáles fueron sus aportes a la ciencia económica y cuál fue la implosión que desencadenó en contra de la economía convencional? 

AR: Hayek es de los autores que valorando el pensamiento clásico, siempre se opuso a la economía neoclásica. Valoraba, desde luego, la teoría de la utilidad marginal, pero no aceptaba los modelos neoclásicos mecanicistas, que abandonan el tiempo y la incertidumbre como puntos de partida. Hayek contribuyó a elaborar una teoría económica que Gerald O´Driscoll y Mario Rizo llamaron «del tiempo y de la ignorancia». De hecho su lectura en 1974, en ocasión de ganar el premio Nobel, se tituló «la pretensión del conocimiento«. Hayek pensaba que debía demostrar a los economistas «lo poco que saben» y las dificultades que tendrán para diseñar un orden social.

4) GDC: Con respecto a la crítica que Hayek hace a la economía convencional, ¿cree que actualmente tiene vigencia?, ¿cree necesario re-estudiar sus teorías? 

AR: Claro que tiene vigencia. Hayek se adelantó a muchos premios Nobel, como Ronald Coase al conectar la economía con el derecho, James M. Buchanan al conectar la economía con la política y también a Douglass North, al conectar la economía con las instituciones. Todos ellos reconocen su deuda intelectual con Hayek. Hasta Angus Deaton y William Easterly reconocen en Hayek adelantos en la disciplina del desarrollo económico, o el estudio de la desigualdad y la pobreza.

La obra de Hayek empezó siendo estrictamente económica entre 1931 y 1945, con la publicación de varios libros. Eso lo llevó a enfrentarse con Frank Knigth y John Clark sobre teoría del capital, con John Maynard Keynes y varios economistas de Cambridge en macroeconomía y teoría monetaria, y con Oskar Lange y Abba Lerner en materia de socialismo. En todos los casos partía de la base desarrollada por los austriacos (Menger, Böhm-Bawerk y Mises), pero llegaba más lejos.

Cuando vio que la profesión tomaba un rumbo equivocado, decidió abandonar lo estrictamente económico, y empezó a trabajar otras áreas. Camino de Servidumbre es un libro de ciencias políticas; El Orden Sensorial, es un libro de psicología social; Los Fundamentos de la Libertad o los tres tomos de Derecho, Legislación y Libertad son trabajos que profundizan en cuestiones de derecho y de ciencias políticas; en sus Estudios y Nuevos Estudios toca tema de economía, ciencias políticas, antropología, metodología de las ciencias e historia del pensamiento económico.

En los años 1970 vuelve sobre temas estrictamente económicos, porque nota que las respuestas a los procesos inflacionarios no tenían fundamentos correctos. Pero ya Hayek era un autor muy completo. En mi opinión, el economista más completo del siglo XX.

4) GDC: ¿Qué obras del autor considera indispensables en el estudio de la Economía? 

AR: Mi área de especialización es la macroeconomía y la teoría monetaria. Hayek todavía tiene mucho para enseñarle a los especialistas modernos en esta disciplina. «Precios y Producción» de 1931 es la obra central, pero su libro sobre ciclos económicos de 1933 o «Profits, Interest and Investment» de 1939 son también trabajos importantes.

«La Teoría Pura del Capital» de 1941 es el cierre de aquella primera fase de su pensamiento.

Sus aportes a la tradición del orden espontáneo están dispersos a lo largo de toda su vida. «Individualismo y Orden Económico» de 1948 es una obra brillante, pero 40 años más tarde, en «La Fatal Arrogancia» de 1988 vuelve sobre estos temas. Creo que allí está el corazón de su pensamiento.

Pero me cuesta recomendar un libro. Los recomiendo todos, de acuerdo al área de interés de cada lector.

5) GDC: ¿Qué trabajos o manuales recomienda a los estudiantes y docentes para introducirse al pensamiento de Hayek? 

AR: Me gustaría escribir un libro sobre «el pensamiento económico de Hayek». Ninguno me conforma, aunque la tarea no es fácil. Quizás algún día lo haga. Pero mientras tanto les puedo recomendar dos cosas. En primer lugar, el libro editado por Bruce Caldwell «Contra Keynes y Cambridge«, que resume los ensayos del debate entre Hayek y Keynes, además  de la correspondencia que intercambiaron, y un extraordinario capítulo introductor del editor que resume aquella batalla intelectual. Por otro, la tesis doctoral de David Sanz, economista que completó su doctorado en la Universidad Rey Juan Carlos, que trabajó esta misma disputa entre Hayek y Keynes pero lo hizo de manera muy completa, analizando cada libro de cada uno de estos dos autores. Lamentablemente este libro aun no lo vi editado, pero quizás el autor esté dispuesto a compartir su tesis si alguien se la pide.

Unión Editorial tiene publicada en español la obra completa de Hayek. Cuesta encontrar algo que no haya sido traducido aun.

6) GDC: Y para culminar, profesor, se conoce por historia que Hayek sostuvo un debate acalorado con Keynes en el siglo pasado, en ese contexto, ¿cuáles son las bases de los debates actuales entre los economistas «hayekianos» y «keynesianos», a sabiendas de una teoría económica más compleja? 

AR: Como decía antes, Hayek recibió una fuerte influencia de los clásicos, a quienes sumaba los aportes marginalistas, especialmente de la Escuela Austriaca. Keynes llegó para revolucionarlo todo, «creando» la Macroeconomía. Coloco comillas porque pienso que es un mito esto de que Keynes creó la macroeconomía. Si macroeconomía es el estudio del consumo, el ahorro, la inversión, el empleo, la producción, el crecimiento económico, los ciclos económicos, la inflación, el desempleo, todos estos temas ya habían sido tratados por autores previos a Keynes. Ocurre que Keynes y Cambridge desconocían toda esta literatura. Keynes es el padre de la macroeconomía sin microfundamentos. Ese fue el punto que hizo Hayek. Demostró que Keynes no comprendía las cuestiones esenciales sobre el proceso de mercado.

De ahí en más, me parece que ya no podemos hablar de macroeconomía a secas. Debemos enseñar «macroeconomía comparada». Mi tesis doctoral compilada en mi libro «En busca del pleno empleo» trata de hacer precisamente eso. Debemos enseñar las ideas de Keynes, desde luego, pero también las ideas de la Escuela de Chicago, de la Nueva Macroeconomía Clásica, y las de la Macroeconomía del Capital, que en definitiva es la Macroeconomía de Hayek y de la Escuela Austriaca.

Muchos de sus aportes ya son aceptados por la profesión, pero no todos. Es por eso que me parece que tenemos que volver a Hayek, porque aun tiene mucho por enseñarnos.

Una entrevista sobre liberalismo y corrupción

Bertha María Carrillo me entrevistó acerca de la corrupción y la propuesta que podemos hacer los liberales para combatirla. Aquí el acceso al sitio Visión Liberal, con la entrevista completa.

La corrupción parecería ser un mal endémico en Latinoamérica. En momentos en que uno de los mayores escándalos de corrupción de Brasil ha salpicado a la región, la investigación conocida como Operación Lava Jato reveló una trama de sobornos que alcanzó a decenas de políticos y ejecutivos privados.

Una de las empresas involucradas es la constructora Odebrecht, que admitió haber efectuado pagos irregulares en diez países de la región. Nada más y nada menos, parece ser que solo pocos se salvan, por ahora, de caer en el más grande contubernio corrupto generado en esta parte del mundo.

Lamentablemente, esta descomposición del sistema es un fenómeno global, que podemos definir como el abuso de una posición de autoridad en el gobierno, la política, la economía u otras instituciones socialmente relevantes, por intereses personales violando reglas establecidas. Para el economista Adrián Ravier «en nuestra región el extremo se observa en Cuba y Venezuela. Argentina tuvo una expansión del Estado con el kirchnerismo que contribuyó a altos niveles de corrupción, pero ahora el proceso se revierte. Chile posiblemente sea el país con mayor calidad institucional, lo que no resuelve, pero limita y reduce el problema».

Consultado por Visión Liberal sobre el tema, Ravier expresó que lo importante para acabar con la corrupción es poner límites al poder. «Tanto el Premio Nobel James M. Buchanan, especialista en esta materia, junto con Gordon Tullock y la Escuela de la Elección Pública, sostienen que debemos dejar a un lado la ilusión de creer que los políticos se interesan por el bien común. Como cualquier persona siempre buscan maximizar su propio beneficio y el de aquellos a quienes representan, como empresarios que los acompañaron en campaña o el partido político sobre el que se sostienen. Lo que estos autores piden son límites al poder, el control de los custodios, lo que requiere de instituciones como la democracia y la división de poderes, pero también reglas fiscales y monetarias, y un federalismo real que descentralice el poder».

La ecuación es sencilla: a más Estado, mayor es la corrupción.

En Latinoamérica, y todos los países corruptos, es una característica tener vigorosos Estados, que con sus largos y octópodos brazos lo alcanzan todo. Sin embargo, los límites del poder están fallando en las sociedades contemporáneas. La falta de instituciones independientes, la creciente decepción de la ciudadanía en sus líderes corruptos, facilitan el crecimiento de esta infección.

«Me parece que el problema es el avance del estado sobre el sector privado. Más Estado es siempre menos mercado, y esto se presta a los excesos de burocracia y corrupción. Los autores que referencié antes estudiaron en profundidad las causas de la expansión del Estado moderno y detectaron varias razones históricas, económicas e ideológicas. Lo cierto es que la única forma de limitar la burocracia y la corrupción es deteniendo el avance del Estado e incluso, en gran parte, desmantelarlo. Es necesario atacar la raíz del problema, trabajando sobre las causas», manifiesta Ravier.

Otra de las características de las sociedades corruptas es el sinfín de regulaciones estatales. Es sabido que mientras menos permisos haya que pedirle al Estado, habrá menos políticos que puedan vender favores, por tanto, tendremos menos ciudadanos defraudados no sólo de su gobierno, sino también de la clase política y del sector privado.

Para Ravier, «detrás de las regulaciones están precisamente los obstáculos a la competencia. Los pseudo-empresarios quieren sostener el entramado de regulaciones para evitar la competencia.

Los políticos son sus socios ideales. Cuando el liberal exige eliminar esas regulaciones está lejos de apoyar a estos mal llamados empresarios, y en su lugar pide por más competencia, que a su turno beneficia a los consumidores que pagarán precios inferiores por bienes y servicios de mejor calidad».

En una sociedad libre, los límites al poder son necesarios y la lucha contra la corrupción es parte integral de la política de desarrollo que involucra a todos: gobierno, ciudadanía e instituciones. «La tradición liberal clásica busca justamente desarrollar estas instituciones, limitando en su momento el poder del Rey y en la actualidad a los gobiernos. Lamentablemente en la educación universitaria se ignora a esta tradición por razones equivocadas, y es nuestro trabajo recuperar estas ideas por el bien de nuestros pueblos», finaliza el economista Adrián Ravier.