LEGISLACIÓN SINDICAL, EL CASO ARGENTINO – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Lo primero es subrayar que en una sociedad abierta el derecho a asociarse o no asociarse constituye uno de los postulados básicos a los efectos de la cooperación social. Como deben ser las asociaciones es algo que no compete a quienes están fuera de ellas, en primer lugar los gobiernos que solo deben velar porque no hayan lesiones de derechos, en caso que las hubiera dicha agrupación se convierte en una asociación ilícita.

Pero antes de otras consideraciones sobre el tema sindical, es menester aclarar con toda precisión que los salarios e ingresos en términos reales de deben exclusivamente a la cuantía y calidad de ahorros internos y externos invertidos en un contexto de conocimientos relevantes,  lo cual hace de apoyo logístico al trabajo para aumentar su rendimiento. Esa es la diferencia entre zonas de mayores o menores salarios basadas en el primer caso en marcos institucionales respetuosos de la propiedad de cada cual.

El nivel de salarios no es solo monetario, es también no-monetario como lo son todas las condiciones laborales que rodean al caso desde los períodos de descanso a la música funcional. En rigor, estas condiciones no pueden ser legisladas, como queda dicho, son consecuencia de los niveles de las tasas de capitalización. Más aun, si se legislan más allá de demandas civiles o penales por incumplimientos contractuales o delitos, los resultados indefectiblemente son el desempleo en primer lugar de aquellos que más necesitan trabajar y en segundo lugar de todos a quienes las condiciones laborales son superadas por las normas legales respecto a las antedichas tasas de inversión. El voluntarismo no cuadra.

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