Qué es una moneda sana para los austriacos?

Qué es una moneda sana?
En la mayoría, sino todas, las presentaciones de la teoría del proceso de mercado (no intervenido) se asume que las señales que están emitiendo los precios no están polucionadas por problemas monetarios, fruto de interferencias políticas en el mercado de dinero. De esa manera la información generada, transmitida, descubierta e interpretada a través de los precios no es una información distorsionada por ningún problema monetario.
Sin embargo un punto que los austriacos raramente enfatizan (aunque ciertamente aceptan y reconocen) es que la provisión de moneda tanto a través de mecanismos de mercado (sistema de free banking, patrón mercancía con reservas de 100% o competencia de monedas nominales estilo Hayek) como a través de un monopolio emisor también sufre de un problema de conocimiento y por lo tanto la cantidad de moneda ofrecida dentro del sistema nunca esta en equilibrio con relación a la demanda tanto de moneda base como de moneda secundaria o bancaria.
No vale la pena reiterar aquí las limitaciones inherentes a la provisión política de moneda y todos los problemas que trae aparejados, pero incluso asumiendo la existencia de un déspota benevolente a cargo de un Banco Central que intente hacer buena letra, este no logrará nunca que el mercado monetario tienda a un equilibrio dada la ausencia de mecanismos de mercado que actúen como un sistema de feedback eficiente y oportuno. De hecho, ex post, los mercados monetarios siempre se equilibran una vez que el nivel de precios sube o baja. El error en el desajuste entre oferta y demanda de dinero se manifiesta necesariamente como una presión inflacionaria (si el banquero central se equivocó por exceso) o deflacionaria (si se equivocó por defecto).
En cuanto a la provisión de moneda a través de un mercado libre, no es momento aquí de analizar los méritos relativos de las propuestas que aún dividen a los austriacos en cuanto a la concepción de qué es lo que entendemos por un sistema de moneda sana: si un free banking a la White/Selgin o si un patrón mercancía con reserva 100% a la Rothbard o un sistema donde no se produzcan desajustes de plazos como sugiere Rallo. Pero sí podemos decir que, independientemente de cuál sea el sistema de oferta de moneda por parte del mercado, los banqueros, que en forma descentralizada están a cargo de su provisión, sufren la misma limitación de conocimiento que cualquier otro empresario que se dedica a la producción de cualquier otro tipo de bienes. Como consecuencia, el mecanismo de adecuación de la cantidad total de moneda a su demanda, tanto a nivel base como a nivel bancario, es también un proceso de descubrimiento donde la oferta va adaptándose gradualmente a la demanda y en la medida que la demanda cambie, ese equilibrio nunca llegará a plasmarse completamente, por lo que concluimos que la moneda también está en desequilibrio (no de origen político) de manera permanente. No un desequilibrio orquestado por un monopolio emisor de los típicamente analizados en la literatura de inflación y deflación, sino un desequilibrio natural, inherente a todo proceso de mercado, consecuencia de las inevitables limitaciones que nos imponen la ignorancia del presente y/o la incertidumbre del futuro. Pero este desequilibrio natural que hemos identificado inevitablemente también afectará de alguna manera a la calidad de los precios de desequilibrio de los demás bienes que estarán expresados «sí» en una moneda sana pero « no » en una moneda necesariamente en equilibrio.
Steve Horwitz en su interesante intento de darle microfundamentos austriacos a una macro que combine los aportes de Mises, Hayek, Yeager y Leijonhufvud llega a decir que «el aporte clave de este estudio es que el desequilibrio monetario se manifiesta como una distorsión de las propiedades informacionales de los precios». Cómo puede ser posible que luego de una brillante presentación del rol de los precios de los bienes en desequilibrio se descuide el aspecto de que la moneda no aparece en equilibrio de la nada y que no se aplique el análisis de procesos también a la industria bancaria? George Selgin en su «The Theory of Free Banking» nos dice que “cualquier desvío del equilibrio monetario tiene consecuencias distorsivas” mientras discute el problema del conocimiento solo en el capitulo de oferta monetaria centralizada.
La teoría del equilibrio monetario de Yeager es tan ajena al enfoque de procesos que no me sorprende que su análisis sea también muy negativo sobre el efecto del desequilibrio monetario sobre los demás precios, ya que él, como teórico del equilibrio, solo lo concibe como efecto del desmanejo político de la oferta de dinero.
¿Por qué ese descuido, entonces, por parte de tantos teóricos austriacos modernos acerca del rol del desequilibrio monetario como consecuencia de un análisis de procesos de mercado en el mecanismo de provisión de moneda? ¿Y por qué esos efectos tan nefastos del desequilibrio monetario de origen político se transforman en virtudes cuando el desequilibrio es inherente o natural al sistema?
Qué virtudes informativas tienen los precios de desequilibrio si la vara que los mide cambia de largo y no sabemos bien cuánto mide? Existen diferentes tipos de procesos de mercado dependiendo de cual es el sistema monetario vigente?
He discutido este tema con varios de estos autores y quiero aquí compartir los comentarios que he recibido.
Roger Garrison dice que el acepta que como consecuencia de ese desequilibrio monetario natural o inherente (para diferenciarlo del de origen político) existe una
dimensión de proceso adicional y que entonces el mercado del tiempo representado por la tasa de interés está también condenado a emitir una señal que no es perfecta y que, como consecuencia, existe un determinado grado de discoordinación temporal inevitable, aunque esa distorsión no sea de naturaleza cíclica como las distorsiones típicas provocadas por los bancos centrales.
Steve Horwitz se entusiasmó con la crítica y dijo que teníamos que hablar de «desequilibrios duales» por el lado de los bienes y del lado de la moneda, y que seria útil estudiar si esos procesos de mercado tienen características diferentes que los procesos de mercado que se analizan asumiendo una moneda en equilibrio.
Larry White y George Selgin aceptan que he identificado un problema a nivel teórico pero consideran que es empíricamente irrelevante y que por ende no vale la pena preocuparse por el mismo.
Israel Kirzner se manifestó de la siguiente manera en una carta que cito a continuación: «Ud. está en lo correcto interpretando mi trabajo como si el mercado monetario no poluciona los precios. Ud. también está en lo correcto señalando que el mercado monetario es como cualquier otro mercado y por lo tanto esta siempre en desequilibrio. Y Ud. también esta en lo correcto cuando señala que estos factores provocan un desafió a mi trabajo y a la microeconomía austriaca en general dado que parece ignorar los problemas provenientes del lado del dinero. Sin embargo, quiero aclarar que en general yo he seguido lo que creo es la posición de Mises: que el desequilibrio en el mercado monetario, a menos que sea provocado por los gobiernos de manera fundamentalmente inconsistente con las realidades subyacentes, puede asumirse como un factor que no distorsiona las tendencias equilibradoras generadas por la actividad empresarial en todas las áreas del mercado, incluyendo el área monetaria».
El problema está en que hasta hoy no queda claro qué era exactamente para Mises un sistema de moneda sana. Los desequilibrios monetarios naturales que pueden generarse en un sistema de free banking o en uno de reserva 100% son muy diferentes y por eso el proceso de mercado, dados los particulares mecanismos de ajuste monetario de cada uno, será de características muy distintas.
Resulta un poco paradojico que una corriente de pensamiento que tiene como pilar la existencia de una moneda sana que posibilite la coordinacion de actividades a traves del sistema de precios, no parezca encontrar un acuerdo acerca de las caracteristicas basicas del sistema monetario adecuado, sea privado o el menos malo entre los de origen estatal.

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La inflación “autoconstruída”

Me tome el trabajo de leer el largo reportaje de Fontevechia a Alberto Fernández en Perfil domingo 12/4. Les dejo estas preocupantes reflexiones que hace sobre la inflación:

—Usted estaba en el Ministerio de Economía cuando Juan Vital Sourrouille lanzó el Plan Austral, que inicialmente fue muy exitoso. ¿La crisis del coronavirus va a pasar a reclamar un plan antiinflacionario heterodoxo y abandonar cierto grado de gradualidad?
—Todo hace suponer que la inflación no debería ser el problema en el tiempo que viene. Si la Organización Mundial de Comercio dice que esa actividad puede caer hasta un 38%, la verdad es que se va a caer todo el consumo. Si es así, la lógica sería que la inflación se frene o caiga. Habría que esperar más desinflación que inflación. Ahora, si después del coronavirus habrá que barajar y dar de vuelta, es otra historia. Lo que la Argentina va a necesitar va a ser algo más parecido a un Plan Marshall que a un plan de contención de la inflación. Vamos a tener que hacer lo que yo decía en la campaña: encender la economía, porque yo soy consciente de que ahora está apagada. Está apagada del peor modo: mandamos a su casa a los consumidores. Lo que vamos a necesitar es una economía que se encienda, que vuelva a funcionar. Ahí, el rol del Estado será muy importante.

—El Fondo Monetario creía que parando la emisión se paraba la inflación. ¿Podría ser que creyendo que la recesión para la inflación pase lo mismo que con la no emisión? Roberto Lavagna insistía con lo opuesto. Dice que como la economía está llena de pymes, ante una recesión el pequeño productor, al bajarle la cantidad de unidades que vende, tiene que dividir el costo fijo en menos unidades aumentando más que la inflación. ¿Ese Plan Marshall podría atacar la inercia inflacionaria? —Hay que atacarla. La inflación actual es lo que algunos economistas llaman “inflación autoconstruida”, de expectativas, las peores expectativas, las de la especulación. Implica decir “aprovechemos ahora que es el momento porque no sé qué va a pasar mañana. Vendamos el alcohol en gel a precios siderales porque lo van a necesitar mucho. Multipliquemos por dos o por tres su precio. Ahí el Estado debe plantarse y ponerse firme. No es una inflación con lógica económica, es absolutamente especulativa. —También es inercial. —Pero el concepto de inercial es complejo. Porque la verdad es que los datos indicaban que la inflación estaba cediendo. Se dispara de vuelta solamente por lo especulativo, no es un problema inercial. Es un problema subjetivo.

La caída

Asi se llama el proximo libro de Pablo Gerchunoff sobre el final del gobierno de Perón en 1955, que estará a la venta a comienzos de agosto.

En el link hay comentarios acerca del libro y también opiniones sobre la coyuntura actual. Me sorprende que Gerchunoff propone por un lado una alianza pro exportadora y por el otro lado justifica las retenciones a los productos agricolas porque este sector es mas productivo que el industrial.

https://www.clarin.com/politica/pablo-gerchunoff-crisis-economica-actual-medio-argentina-brujula_0_rJXR3NbEX.html

Muy buena entrevista a Carlos Rodriguez.

Excepto por la esperanza de que surja un peronismo razonable…

Me soprendio tambien su aval al control de capitales de corto plazo.

https://www.infobae.com/economia/2018/07/08/carlos-rodriguez-si-se-financia-el-deficit-fiscal-con-el-impuesto-inflacionario-el-pueblo-notara-el-costo/

Esta simple respuesta muestra bien las limitaciones de la ciencia economica como instrumento para resolver la eterna crisis argentina:

– Si el sistema político argentino no aguanta la inflación, pero quiere el déficit fiscal, estamos jorobados, como economista no tengo la solución a eso, porque la economía no es la madre de todas las ciencias.

Referendum en Suiza sobre la abolición de las reservas fraccionarias.

En junio los suizos votarán una inicitativa para abolir la creacion de moneda secundaria por parte del sistema financero y la concesion de la creacion de moneda exclusivamente al Banco Central. En resumen se aboliría el multiplicador. La propuesta tienen algun tinte asimilable a las propuestas de encaje 100pct aunque no he visto referencias a Rothbard ni Huerta de Soto en los debates. Los promotores no son necesariamente liberales. Espero que prime la cordura y sea rechazada como lo inidican al momento las encuestas y como ha sugerido el Poder Ejecutivo a la ciudadanía. Mi oposicion a esta iniciativa no implica que no haya reformas que realizar en la organizacion de la industria monetaria y bancaria. Pero esta propuesta va en el camino opuesto.

Ver mas detalles en:

http://www.lavanguardia.com/economia/20180517/443628679877/referendum-suiza-sistema-financiero-criptomonedas.html

Muy buen art de Carlos Rodriguez

Rodriguez insiste en este articulo que hay que financiar parte del deficit con inflacion para que el peso no se aprecie artificialmente y para que la bola de nieve de las LEBACS no se vuelva inmanejable. Experiencias como estas terminaron muchas veces con una re-estructuracion de pasivos…

https://www.cronista.com/amp/columnistas/Deficit-fiscal-inflacion-y-Lebac-pensando-alternativas-para-2018-20180412-0010.html?__twitter_impression=true