LECCIONES DEL “DESARROLLISMO” DE ARTURO FRONDIZI

Frondizi_FrigerioEl contexto económico que le toca enfrentar a Mauricio Macri se asemeja bastante al que enfrentó Arturo Frondizi cuando llegó a la Presidencia en Argentina el 1 de mayo de 1958. En ese entonces el Banco Central contaba con escaso nivel de reservas, y no había suficientes divisas para importar materias primas, productos intermedios y bienes de capital indispensables para la industria. Los controles de cambio pretendían administrar esa escasez, mientras el sector energético carecía de las necesarias inversiones y la importación de combustible –después de perder el autoabastecimiento- se consumía el 20 % de las divisas para importación.
La Argentina venía de tres décadas de estancamiento económico producto de un exacerbado proteccionismo y de aplicar el modelo de sustitución de importaciones. La consecuencia lógica de este proceso fue el “estrangulamiento”, entendido como aquella situación en que la expansión de la economía –con un modelo hacia adentro- encuentra un límite al requerir incrementar la importación, lo que a su vez agudiza el problema de la balanza comercial. En ese lapso de tiempo las importaciones se redujeron desde el 50 % del PIB en 1928 a sólo el 10 % del PIB en 1958 y en 7 de los 10 años que van de 1949 a 1958 la Argentina acumuló déficits en su balanza comercial.
La producción agropecuaria por su parte venía declinando desde los años 1930, con escasos incentivos, motivados por los bajos precios internacionales, pero también por el exceso de regulaciones y controles, incluyendo retenciones a las exportaciones.
 
El desarrollismo de Frondizi y Frigerio
 
Frondizi se asoció muy pronto a Rogelio Frigerio, y comprendieron que la respuesta a los problemas económicos del país se encontraba en la inversión extranjera directa, especialmente en sectores que ellos consideraban estratégicos para el país. Frondizi repetía que “los Estados Unidos resolvieron el mismo problema con el concurso del capital extranjero, cumpliendo la afirmación de Hamilton en el sentido que todo dinero extranjero que se invierte en una Nación deja de ser un rival para constituirse en un aliado.”
Fue en este contexto que Frondizi y Frigerio plantearon la necesidad de industrialización, pero no a través de la sustitución de importaciones, sino por medio del “desarrollismo”. Este modelo partía de la famosa tesis de Raúl Prebisch, basada en un pesimismo respecto a las exportaciones de productos primarios, vinculado a los bajos precios de los productos agropecuarios y mineros. Los países que sólo produjeran estos productos primarios inevitablemente caerían en el estancamiento. Por ello se plantea promover la industrialización, entendido como el desarrollo de manufacturas, pero no por la vía del proteccionismo, sino con economías abiertas e integradas al mundo.
El objetivo del desarrollismo es pasar de una economía agroexportadora a una economía industrial. La clave para ello era la expansión “vertical”, es decir, el acople de las actividades de producción de insumos y bienes de capital a las ramas ya más expandidas. Este empuje, a su vez, hacia una “economía industrial integrada” reconocía una serie de prioridades. En primer lugar debía multiplicarse la producción de petróleo y gas, lo que permitiría, en un plazo bastante corto, ahorrar divisas para dedicarlas a la inversión en otros rubros. Frigerio sintetizó esa aspiración en la fórmula “Petróleo + carne = acero + industria”; la capacidad de conseguir capital necesario para instalar las ramas químicas y de acero estaba dada por las posibilidades de exportación de carne y la sustitución de importaciones petroleras. Además de estos rubros, otras prioridades de aquel gobierno estuvieron localizadas en la industria química y petroquímica, siderurgia, depósitos de carbón y hierro, provisión de energía eléctrica, cemento, papel, , maquinaria y equipos industriales. Sólo mediante un adecuado monto de inversiones en todas estas industrias estratégicas, y también en la construcción de rutas y autopistas, podría retomarse un camino de crecimiento. De lograrse, además se permitiría integrar económicamente a las distintas regiones del país, descentralizando las actividades económicas.
El arribo de inversiones desde el exterior dependía de las condiciones internas que lograra generar el gobierno, y Frigerio acertó entonces en eliminar parte de la legislación represiva por el proteccionismo preexistente. Se terminaron las restricciones sobre el mercado cambiario y hubo un solo tipo de cambio, fluctuando su cotización según la oferta y la demanda. En cuanto a las importaciones se abolieron parte de los controles cuantitativos y sistemas de permisos, pero se establecieron  recargos a las compras externas de hasta 300 % para bienes de lujo, pero que eran 0 % para insumos considerados esenciales.
Para reducir el déficit fiscal también se proyectó una reducción del empleo estatal que comenzaría por el congelamiento de nuevas vacantes. Se anunciaron nuevos impuestos y mayor control tributario. En los primeros días de enero, además, hubo una suba de las tarifas públicas.
 
Los desaciertos de Frigerio
 
Pero esos aciertos fueron relativizados por otros desaciertos. El crecimiento de los salarios y de la inversión pública provocó un déficit que rozó el 9 % del PBI y fue financiado en su mayoría a través de emisión monetaria. La consecuencia lógica fue un alto nivel de inflación.
Además, en 1958 el gobierno anunció que se habían firmado contratos de explotación con empresas petroleras extranjeras. Las negociaciones, que habían sido llevadas adelante personalmente por el entonces polémico Frigerio, no se convocaron mediante licitación pública y no se preveía la aprobación parlamentaria de los contratos.
Al margen de las formas y sus polémicas, el resultado fue impactante. Cuando asume Frondizi, la importación de petróleo representaba un cuarto de las importaciones. 30 meses después había autoabastecimiento, pasando la producción de 5,6 a 16 millones de metros cúbicos anuales.
El éxito de este proceso despertó el interés extranjero por otras inversiones, pero aun no se había resuelto el “estrangulamiento”. Las restricciones a la importación impedían el crecimiento, y en 1959, el PIB cae un 6,5 % respecto al año anterior. Mientras caía la recaudación fiscal y se agrandaba el déficit y su monetización, la inflación se aceleraba, lo que presionó a Frigerio a dar un paso al costado.
 
El aporte “liberal” de Álvaro Alsogaray
 
Álvaro Alsogaray fue designado al frente de los Ministerios de Economía y Trabajo y rápidamente hizo famosa su frase: “Hay que pasar el invierno. […] Denme ustedes un tiempo para permitir la reabsorción de este fenómeno.” Lo cierto es que sin su aporte “liberal” el desarrollismo no habría pasado el invierno.
La prioridad de la política económica de Alsogaray fue detener el proceso inflacionario y lo logró poniendo especial atención en el déficit fiscal que se venía monetizando. Primero redujo el déficit con medidas anti-populares como el retraso en el pago de salarios de empleados públicos. Segundo, suspendió obras públicas y terminó con el estado empresario, afirmando que las inversiones debían ser desarrolladas con medios privados. Tercero, cambió la fuente de financiamiento del déficit fiscal por deuda interna y externa a la que accedieron las empresas públicas y la administración central. Cuarto, a medida que la economía se fue recuperando se fue incrementando la recaudación tributaria, lo que contribuyó también a reducir el déficit fiscal.
Pasó el invierno. Las turbulencias macroeconómicas de mediados de 1959 fueron cediendo. El dólar, que había tenido un pico de 100 pesos moneda nacional en mayo, retrocedió hacia 83 en agosto, gracias a mayor confianza y a crecientes influjos de capital, que comenzaron a responder a las facilidades para la inversión extranjera. Temiendo una mayor apreciación, el Banco Central estableció una paridad fija de facto en ese nuevo nivel. La inflación descendió al compás del tipo de cambio: los precios de las importaciones y los productos agrícolas se estabilizaron apenas el dólar alcanzó ese nuevo equilibrio, y los productos industriales crecieron a apenas 1 % mensual en el último cuarto de 1959.
En 1960 y 1961 la economía creció a un promedio de más del 8 % anual. El factor dinamizador fue la inversión que aumentó en 1961 a un nivel 66 % mayor que el de 1959, y 47 % mayor que el de 1958, un año menos anormal.
El capital internacional respondió a las masivas oportunidades que proveía una economía ahora más ordenada. El Financial Times declaraba al peso argentino “moneda estrella” del año en 1960. Si bien el BCRA tuvo que pagar intereses por 170 millones de dólares, igualmente logró acumular más de 317 millones de dólares en reservas, gracias a la entrada de más de 500 millones de dólares en capital.
Poco a poco, el crecimiento se manifestó en una mejora en el salario real, que aumentó 12 % hacia fines de ese año. En este período también se destaca la creación de Segba que ayudó a resolver el crónico déficit de energía eléctrica en Buenos Aires y el crecimiento vertiginoso de la industria automotriz. No es un dato menor que el 80 % del crecimiento de la producción de manufacturas entre 1958 y 1961 lo explica el desarrollo de esta rama de la industria.
Cuentan diversos historiadores, sin embargo, que Frigerio nunca dejó realmente de ofrecer su consejo a Frondizi. De hecho, hubo recurrentes tensiones entre Alsogaray y Frigerio, por ejemplo, por la construcción de una central eléctrica en Dock Sud, y el costoso proyecto de El Chocón. Estos proyectos se llevaron adelante a pesar de la oposición de Alsogaray, quien era mucho más conservador con los recursos tributarios.
 
Roberto Alemann reemplaza a Alsogaray
 
En abril de 1961 Alsogaray es reemplazado por Roberto Alemann como Ministro de Economía, pero la salida no fue traumática. Alemann continuó el programa conservador de Alsogaray.
Alemann insistió en la austeridad para asegurar la estabilidad monetaria, pero pronto la “batalla del transporte”, abrió conflictos y huelgas que terminaron con 54.000 despidos. La financiación de mejoras salariales e indemnizaciones altísimas provino del BCRA, lo que produjo la renuncia de Alemann en enero de 1962.
La caída de reservas de allí en adelante fue continua, y mientras Frondizi volvió a insistir en un fuerte recorte de empleo público, su derrota electoral sólo condujo a la vieja solución argentina con una nueva devaluación.
 
Manufacturas y actividades agropecuarias
 
Como saldo de este nuevo proceso de industrialización, cabe señalar que las manufacturas se destinaban casi exclusivamente al mercado interno. En 1960 la Argentina exportaba bienes no agropecuarios por apenas 43 millones de dólares, el 0.35 % del PIB y el 4,1  % de las exportaciones.
Respecto a las actividades agropecuarias, los historiadores coinciden que “no eran vistas por el desarrollismo como candidatas para liderar el crecimiento sostenido que, se preveía, aguardaba a la Argentina. Al contrario, en la raíz de pensamiento desarrollista estaba la idea de que concentrar fuerzas en la producción primaria había sido, para América latina, condenarse al fracaso.”
La política agropecuaria de corto plazo estuvo dominada por dos instrumentos: el manejo cambiario y las retenciones a las exportaciones. Tomadas en conjunto, sin embargo, la devaluación y el aumento de las retenciones implementadas con el plan de estabilización favorecieron a los productores rurales. Entre 1958 y 1959, la relación entre los precios del sector rural y el conjunto de los precios mayoristas de la economía se movió a favor de los primeros, un 10 %, básicamente como resultado de la devaluación. El beneficio sin embargo, sólo duró un tiempo, hasta que el aumento de precios se transmitió a los costos y la mejora en la rentabilidad resultó sólo marginal.
 
El desarrollismo en el siglo XXI
 
Macri hace bien en reivindicar a Frondizi y tomarlo como modelo para salir de las dificultades económicas en que se encuentra la Argentina, resumidas en los desequilibrios fiscal, monetario y cambiario.
El potencial flujo de inversión extranjera que entraría al país a partir de 2016 puede resultar en un empuje al crecimiento económico, al tiempo que corregiría los bajos niveles de inversión en petróleo –para recuperar el autoabastecimiento- y en energía –cuyo déficit hace de cuello de botella a la industria también en la actualidad-.
Sin embargo, el esquema de prioridades para ciertas actividades en detrimento de otras, resulta en un paternalismo inútil que sólo puede perjudicar el proceso de internacionalización al que Argentina se quiere introducir.
Por otro lado, Macri debe comprender –como lo hizo Alsogaray en su tiempo- que el principal problema actual –además de la apertura económica- es el déficit fiscal y la inflación, aspecto que le será sumamente difícil de sortear dado su compromiso de mantener intacta la estructura de gastos, con la excepción de los subsidios que se comprometió a reducir.
El equipo económico de Macri es hoy heterogéneo, lo que incluye a heterodoxos y ortodoxos. Si en el debate de la mesa chica triunfa el keynesianismo, y se considera que la inversión pública puede ser el motor del desarrollo tal como hoy lo recomienda Paul Krugman, el déficit se puede agravar, con ello la inflación, lo que terminará por expulsar al capital. Si por el contrario, triunfa la ortodoxia, o lo que Alsogaray llamaba la economía social de mercado, y se busca al capital privado para impulsar las inversiones en petróleo, energía e infraestructura, sin olvidar la importancia del equilibrio fiscal, entonces Argentina puede estar iniciando su tan ansiado milagro económico.

Sigue leyendo

New: Argentine Economic Series

The lack of Argentine economic series is a known issue. In additions, key indicators as inflation or GDP growth rates are seriously questioned, to the point of being discarded due to political manipulation.

The website linked below offers a spreadsheet with key indicators for Argentina. The file has monthly and annual series. All the series are publicly available and the link to the original source is provided at the bottom of each series (or group of series.) The spreadsheet has the Spanish name of each variable with the English translation as a comment in each variable heading. I intend to update these series on a monthly basis (and consider adding new series as I see fit.)

I hope this file will help to analyze the Argentine economy, especially the period between 2003 and 2015 under the Kirchner administration, where the quantity and quality of economic data has been seriously affected.

Go to the Argentine economic series website.

El contexto internacional será menos favorable para Argentina en 2016

La Arena 1La posible suba en la tasa de interés de corto plazo de Estados Unidos, la desaceleración del crecimiento chino y la devaluación de Brasil implicarán un cambio de ciclo para la economía argentina.
 
Las distintas economías latinoamericanas son dependientes del precio de los commodities que representan sus principales productos exportables. Es el caso del crudo en Venezuela y Ecuador, el gas en Bolivia, el cobre en Chile y distintos alimentos e insumos en Argentina, Brasil, Perú y Colombia. Los precios de estos y otros commodities han alcanzado niveles récord en la última década, lo que condujo a estas economías a un afortunado ciclo de crecimiento económico.

Sigue leyendo

Reflexiones Sobre la Economía Argentina: Capitulo 3 – Sí, la inflación es un fenómeno monetario

Disponible el borrador del tercer capítulo en este link. Este capítulo es sobre el origen monetario de la inflación y explicaciones alternativas que ha ofrecido el Kirchnerismo, como que en verdad la inflación se debe al comportamiento de monopolios y grupos concentrados.

También se encuentra disponible el índice detallado del libro, el listado de figuras y tablas, y referencias. También revisé la estructura del libro con algunos cambios (básicamente lo que tenía pensado como capítulo serán parte dentro de otros capítulos).

El capítulo 4 será «Entendiendo el default del 2014.»

Reflexiones Sobre la Economia Argentina, Capitulo 2: Deficit Fiscal

El borrador segundo capítulo de «Reflexiones Sobre la Economía Argentina» ya se puede bajar en este sitio. Este capítulo trata sobre el problema del déficit fiscal en Argentina, especialmente desde la «vuelta a la democracia» en 1983.

Posiblemente lleve adelante un re-ordenamiento del índice y los dos próximos capítulos sean sobre (1) inflación y (2) deuda y el default del 2014.

Libro (proyecto): Reflexiones Sobre la Economía Argentina

A fines del año pasado comencé a trabajar sobre un libro que trate la economía Argentina utilizando los 12 años de Kirchnerismo como contexto y punto de partida. Lamentablemente tuve que interrumpir el proyecto en el primer semestre por otros trabajos que no podía demorar más los cursos que dicto aquí en la universidad.

Ahora estoy en condiciones de retomar el proyecto. En mi página web voy a ir subiendo los borradores de los capítulo a medida que los tenga listo. Espero poder subir el segundo capítulo en los próximos días. Iré avisando de las actualizaciones por este medio (y las redes sociales para quienes me siguen en facebook y/o twitter).

Aquí el link al proyecto dónde se puede bajar el borrador del primer capítulo.

Abstract

En este proyecto uso la última década de gobierno Kirchner-Kirchner para analizar aspectos centrales en la opinión pública sobre la economía Argentina. Mitos económicos que persisten, otros que crecen, y otros nuevos. En el libro no puedo dejar de hacer referencia la importancia de las instituciones, que tanto se han devaluado en Argentina en los últimos años. En este aspecto, el libro hace una especie de círculo. Comienza con la importancia en general de las instituciones, pasa luego a temas de la economía Argentina, y luego vuelve a temas institucionales, pero esta vez más enfocados a Argentina.

Si bien el libro está pensado para el público en general y no sólo para economistas profesionales, hago todas las referencias posibles a «grandes pensadores» de los distintos temas que voy tratando (Friedman, A. Smith, Hayek, Leoni, Mises, Buchanan, etc.)

Infobae: Argentina y Alemania, Una Comparación Incómoda

Nota en Infobae sobre los dichos de la Presidente, y defendidos por el Jefe de Gabinete, que en Argentina hay menos pobreza que en Alemania.

Según Cristina Kirchner, Argentina tiene uno de los menores indicadores de pobreza e indigencia del mundo. Esta declaración fue confirmada por el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, al aseverar que en Argentina hay menos pobreza que en Alemania. Las afirmaciones del Gobierno no merecen mayor refutación. Diversas estimaciones confirman lo que los Argentinos ven en la calle todos los días, ubicando a la pobreza en torno al 20-25%. En otra ocasión ofrecí un sencilla aproximación a un índice de pobreza con similares resultados.

Seguir leyendo en Infobae.

La Nacion: «A Las Crisis También se Puede Llegar Caminando»

Breve columna en diario La Nación sobre la situación económica actual y que se puede esperar, o no esperar, luego de las elecciones presidenciales en diciembre de este año.

-El primer semestre terminó con un serio deterioro fiscal; ¿es inevitable un ajuste fiscal?

-El año pasado cerró con un déficit del 7% del producto bruto interno (PBI); no es descartable un 10% para 2015. Queda poco lugar para el gradualismo fiscal. Los impuestos son récord, por lo que hay que estabilizar por el lado del gasto. Hay dos maneras de hacerlo: (1) disminuir el crecimiento del gasto hasta nivelar las cuentas, es decir, quitar el pie del acelerador; (2) reducir el gasto. Los K han deteriorado tanto la situación que es necesario poner reversa. Lo innegable es que el ajuste ya está ocurriendo en el sector privado. La disciplina fiscal no es una cuestión de posturas políticas, sino de sentido común en la administración pública.

Seguir leyendo en La Nación.

EPT: Sobre el Cierre Fiscal del Primer Trimestre del 2015

Nota en EPT sobre el deterioro fiscal que se ve al cierre de primer trimestres del 2015 en Argentina.

Los datos oficiales del resultado fiscal de marzo presentan un claro deterioro de la situación fiscal del primer trimestre del año. Los ingresos corrientes subieron, marzo contra marzo, un 13% mientras que los gastos corrientes aumentaron un 40%. La inflación marzo contra marzo fue del 38%. Se ve, de nuevo, una caída de la recaudación en términos reales mientras que los gastos corrientes aumentan a un ritmo similar o superior al de la inflación. Limpiando los datos oficiales de las transferencias que hace el ANSES y el BCRA al Tesoro, que se contabilizan como “ingresos corrientes”, el déficit acumulado a marzo del 2015 es más del doble que el déficit acumulado a marzo del 2014. Tras doce años de gobierno, la eficiencia no es aún una cualidad presente en la administración Kirchnerista.

Con el acceso a los mercados internacionales de crédito significativamente limitados, el déficit fiscal se financia con (1) emisión monetaria o (2) deuda interna. El empeoramiento fiscal sugiere que la presión inflacionaria va a aumentar o que la emisión de Lebacs por parte del BCRA va a aumentar. En otras palabras, el déficit que no va a inflación va a emisión de Lebacs (aumento de tasas de interés y desaceleración de la actividad económica). No es casualidad que la actividad económica se haya resentido a la par que se disparó la emisión de Lebacs.

Seguir leyendo en EPT.

Imaginando la política económica de un eventual gobierno del PRO

ProLas recientes elecciones primarias dejaron a los analistas políticos con la sensación de que la elección presidencial se terminará polarizando entre el PRO y el oficialismo.

En este sentido, nos preguntamos qué haría el PRO a nivel nacional en caso de ser gobierno. Es cierto que no se ha presentado aún un plan concreto sobre cómo se solucionaría cada uno de los problemas identificados, pero sí se puede afirmar que Mauricio Macri -el candidato presidencial y líder del partido-, ha dado numerosas evidencias de lo que haría si llegara al gobierno. Aquí ordenamos parte de sus anuncios y agregamos aquello que consideramos necesario para que el plan sea consistente y factible.

Comenzando con el plano internacional, Macri cambiaría el eje Argentina-Venezuela-Bolivia-Ecuador por lazos estrechos hacia Estados Unidos, Europea, Asia, África y el Mercosur. El objetivo es volver al mundo con acuerdos bilaterales como los de Chile, y sin discriminar a una región respecto de otra. Priorizar un acuerdo con el Mercosur y desde el bloque negociar con el mundo no parece factible en el corto plazo, pero sí se privilegiará recuperar el libre comercio con nuestro vecino más importante. Si el contexto internacional de liquidez se mantiene, Argentina debería recibir mayor inversión extranjera directa de lo que ha recibido en los últimos 12 años, recuperando un rol protagónico junto a Brasil y México, y aprovechando la necesidad que China tiene de nuestros productos, tanto en alimentos como en lo que refiere a insumos.

Sigue leyendo