La mala praxis de Rogoff y Reinhart

Reinhart and RogoffUn artículo de Alfredo Zaiat en Página 12 acusa a Rogoff y Reinhart, dos de los máximos expertos monetarios, de mala praxis. Sintéticamente, explica que en su artículo Growth in a Time of Debt (“El crecimiento en épocas de endeudamiento”), presentado ante la AEA, estos dos autores sesgaron los datos para concluir que el crecimiento disminuye en forma abrupta cuando la deuda pública representa más del 90 por ciento del Producto Interno Bruto.

El estudiante Thomas Herndon, de la Universidad de Massachusetts Amherst, eligió la investigación de Rogoff y Reinhart para cumplir con la tarea encomendada por su profesor de elegir una publicación académica y tratar de replicar sus conclusiones con una base de datos de acceso público. Al no contrastar los resultados, solicitaron a los autores el excel con los cálculos y encontraron tres problemas que se publicaron más tarde en Does High Public Debt Consistently Stifle Economic Growth? A Critique of Reinhart and Rogo ff:

1. Rogoff y Reinhart habían incluido sólo 15 de los 20 países bajo análisis en su cálculo clave sobre el crecimiento promedio del PIB en los países con deuda pública alta. Por “error” no estaban considerados Australia, Austria, Bélgica, Canadá y Dinamarca. Exclusión que alteró el resultado final, aumentando así el impacto de la magnitud de la deuda pública en el crecimiento. Con todos los datos incorporados al Excel, en lugar de caer, la tasa de crecimiento se mantiene positiva. O sea, el saldo era el opuesto a la conclusión presentada por Rogoff y Reinhart.

2. Para otros países, algunas cifras ni siquiera habían sido incluidas. Rogoff y Reinhart explicaron ante el cuestionamiento que estaban reuniendo las cifras paso a paso, y que cuando presentaron el ensayo en la conferencia no había cifras disponibles de buena calidad sobre Canadá, Australia y Nueva Zelanda tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, excluyeron períodos de crecimientos de Nueva Zelanda con un ratio deuda/PBI superior al 90 por ciento.

3. También realizaron promedios sesgados. Por ejemplo, un año malo para un país pequeño como Nueva Zelanda tuvo el mismo peso que los casi 20 años de Reino Unido con una deuda pública elevada.

Rogoff y Reinhart reconocieron el error:

“Es aleccionador que se nos haya escapado semejante error en uno de nuestros ensayos a pesar de nuestros mejores esfuerzos para ser cuidadosos consistentemente. Redoblaremos nuestros esfuerzos para evitar errores semejantes en el futuro. No creemos, no obstante, que este error desafortunado afecte de ninguna manera significativa el mensaje central del ensayo ni de nuestro trabajo subsiguiente”.

Zaiat afirma que estos errores fueron intencionales. Y que no es el único: Hay otros casos similares, entre los más conocidos se encuentra el fallido de la curva de Laffer para justificar la baja de impuestos a los ricos durante la administración Reagan en la década del ’80. O cuando el año pasado los economistas Blanchard y Leigh, del FMI, tuvieron que admitir que los ajustes fiscales propuestos en las economías europeas tuvieron un impacto negativo más fuerte que el previsto.

Dos comentarios me han surgido de la lectura de este artículo:

1. No es novedad en la profesión que uno puede mostrar cuantitativamente los datos que desee, tan sólo modificando el modelo, o cambiando la muestra de países a incorporar al análisis, entre decenas de prácticas. Esta es una nueva crítica al abuso de la estadística en la economía, y Zaiat hace bien en criticar la arrogancia científica de la profesión de quienes le asignan demasiado valor a los números, y muy poco a la coherencia de los argumentos.

2. La mala praxis en economía existe. Quizás el profesional pueda seguir trabajando después de este tipo de errores -intencionales o no-, pero el mercado académico toma nota de ello. No me cabe duda que Rogoff y Reinhart reciben un golpe en su reputación por fallos como este.

10 pensamientos en “La mala praxis de Rogoff y Reinhart

  1. No me gusta la nota de Alfredo Zaiat. Se lee casi como una nota oportunista.

    Errar es humano. Si bien no puedo decir que este familiarizado con este paper de Rogoff y Reinhart, ¿quién no ha cometido en error en excel? Distinto es sugerir que el error se debe a algún tipo de conspiración o de “intereses económicos” etc.

    Las implicancias del error no se deben al error en sí, sino a que cambia el signo del crecimiento del PBI. De un PBI que se contrae, el resultado se corrige a un PBI que crece. El cambio, sin embargo, es de 0.3% (de -0.2% a 0.1%).

    Coincido con Adrián que una parte no menor de la profesión pone, a mi gusto, demasiado énfasis en resultados numéricos que en definitiva se basan sobre series de datos de dudosa confiabilidad (no por motivos como los del Indec, sino por las dificultades de relevamiento y cálculo que no se pueden evitar) y no tanto en las “pattern predictions.”

    El mismo indicador deuda/PBI es dudoso. La “deuda” es un stock, mientras que el “PBI” es un flujo. ¿Cómo se lee este ratio? Hay que hacerle tantas correcciones y salvedades para que tenga sentido que deja de ser el original deuda/PBI.

    El drama que se ha generado en torno a este evento no deja de ser un ejemplo de la fijación empirica (positivista) que aun reina en la profesión. El corregido 0.1% posiblemente sea un número con tan poco sustento como el -0.2%.

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  2. Gracias Nicolás! Casualmente hoy recibí una columna de Juan Carlos De Pablo donde trata precisamente este tema. Le consulté y me otorgó un permiso para compartirlo aquí con los lectores: [https://puntodevistaeconomico.files.wordpress.com/2013/04/rogoff.pdf]

    Tomo algunas citas del artículo de cuatro páginas que recomiendo leer:

    […] “¿Qué cabe decir, en el plano estrictamente académico? Que parece ser un bochorno para RR, pero les sigo dando el beneficio de la duda en cuanto a si lo hicieron a propósito. Por ejemplo, que forzaron deliberadamente los procedimientos estadísticos para generar determinados resultados. Pregunto, sin tener información: ¿y si le confiaron el trabajo estadístico a ayudantes, y se pusieron a analizar a partir de los cuadros que sintetizaban el trabajo? No sería la primera vez…”

    […] “The economist no le hubiera dedicado a la cuestión una página entera de su edición del 20 de abril pasado, si esto hubiera sido un escándalo “meramente académico” (de hecho, no creo que se haya ocupado de los casos de Prebisch-Singer y Solow). Ocurre que los resultados que surgen de la monografía de RR fueron utilizados para fundamentar políticas de ajuste en algunos países europeos…

    Ignoro si los funcionarios griegos, chipriotas o alemanes, leyeron a RR y entonces dispusieron disminuir el déficit fiscal y hacer algo con su deuda pública. Quiero creer que una política de ajuste tiene un fundamento más sólido que una monografía (según mi experiencia, las políticas de ajuste no surgen tanto de la ideología como de las circunstancias). En todo caso mi lectura de HAP no es un “piedra libre” para que los países aumenten la relación deuda pública/PBI.”

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  3. Gracias Ivo por compartir esta respuesta de RR. Tomos dos párrafos en relación con las acusaciones:

    “La semana pasada, tres economistas de la Universidad de Massachusetts, en Amherst, publicaron un artículo que criticaba nuestros hallazgos. Descubrieron correctamente un error de codificación en una hoja de cálculo que nos llevó a calcular mal los índices de crecimiento de países altamente endeudados desde la Segunda Guerra Mundial. Pero también nos acusaron de cometer “graves errores” derivados de la “exclusión selectiva” de datos relevantes y de una “ponderación poco convencional” de las estadísticas, que son unas acusaciones que rechazamos categóricamente. (En el apéndice que acompaña a este trabajo, solo disponible en Internet, explicamos las cuestiones metodológicas y técnicas que son objeto de discusión.)”

    “Nuestra investigación, e incluso nuestros méritos y nuestra integridad, han sido atacados con virulencia en los periódicos y en la televisión. Los dos hemos recibido mensajes por correo electrónico llenos de odio, e incluso amenazantes, en algunos de los cuales se nos culpa de los despidos de funcionarios, de los recortes en los servicios públicos y de las subidas de impuestos. Como economistas universitarios de carrera (el único servicio público de alto nivel que hemos prestado ha sido en el departamento de investigación del Fondo Monetario Internacional), estos ataques nos parecen un triste comentario sobre la politización de la investigación en las ciencias sociales. Pero nuestras opiniones no son lo que importa aquí.”

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  4. Me resulta llamativo que un diario que avala al INDEC cuestione pequeños errores estadísticos de otros autores…

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  5. El País publicó otra nota sobre este mismo tema bajo un titulo claramente polémico: “El estudiante que salvó al mundo de la austeridad” [http://economia.elpais.com/economia/2013/04/26/actualidad/1366984629_256082.html]

    Esto me recuerda uno de los grandes mitos de la economía: “Mientras que el ahorro puede marcar el camino a la riqueza para el individuo, si la nación como un todo decide ahorrar más, el resultado puede ser una recesión y pobreza para todos.” – William Baumol y Alan Blinder (1988)

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