Burbujas a la vista

La coyuntura de 2020 fue enfrentada a nivel global con una orquesta de emisión monetaria. La Reserva Federal de los Estados Unidos por caso, compró bonos de deuda cuya contrapartida implica una inyección de liquidez sin precedentes. ¿Está justificada esta política en este escenario tan complejo y único por la pandemia y la cuarentena universal?

El siguiente esquema puede ayudar a mostrar mi punto. Imaginemos que antes de la pandemia teníamos cierto equilibrio monetario, donde la oferta monetaria de dólares a nivel global provista por la Reserva Federal fuera equivalente a su demanda, explicada principalmente por la disposición de la gente de incrementar su atesoramiento de divisas. En tal situación, la economía tendría estabilidad monetaria, y no habría, al menos por factores monetarios, una creación de burbujas financieras.

Supongamos ahora que por causa de la pandemia y las medidas de cuarentena universal, la incertidumbre es tan grande que la demanda de dinero se incrementa. Si la Fed incrementa la oferta monetaria, estaría contribuyendo al equilibrio monetario. Para hacer esto, la Fed puede comprar bonos en el mercado abierto, inyectando liquidez como contrapartida.

Hoy esa demanda de divisas estaría en la meseta superior del dibujo, donde la incertidumbre persiste y la demanda de divisas se mantiene relativamente estable, a la espera de noticias como una vacuna salvadora, que despejen un poco las preocupaciones de la economía global.

Eventualmente, si Pfizer o cualquier laboratorio tiene éxito con el desarrollo de la vacuna, y la pandemia queda atrás, las medidas de cuarentena universal serán desmanteladas, y la economía rebotará con fuerza, contribuyendo a un rebote de actividad con generación de empleo y su consecuente mejora en la recaudación, lo que contribuye a sanear las cuentas públicas de varias economías hoy en rojo.

Lo cierto es que ese escenario haría que la demanda de dinero (línea azul) recupere su nivel normal, que podemos imaginar será similar al nivel anterior.

¿Qué hará la Fed en ese escenario? Técnicamente, podría vender esos bonos que adquirió cuando inyectó liquidez, y hacerlo al precio de mercado, absorbiendo esos excedentes de divisas y volviendo al equilibrio monetario. La contracción monetaria necesitará ser extrema para poder absorber la mayor creación de divisas de la historia. El escenario es técnicamente posible, pero difícil de llevar a la práctica.

Algún analista dirá que en el escenario de rebote global de las economías, también habrá mayor demanda de dinero para transacciones, pero si bien es cierto, ese incremento en la demanda no es suficiente para absorber todo el excedente.

Mi punto en esta nota es que hay un excedente de divisas que llegó para quedarse, y si bien las economías rebotarán, no podrán absorber esa nueva liquidez por completo. Por el contrario, el nivel de precios de la economía deberá subir para adaptarse a la nueva liquidez, lo que nos deja con un escenario de burbujas de acuerdo a la forma en que esta liquidez se canaliza en el mercado de créditos.

En 2001 el dinero se canalizó al Nasdaq, especialmente a las acciones de empresas punto com. En 2008 el dinero se canalizó al mercado inmobiliario. En 2020 habrá que analizar hacia donde se canaliza el dinero, pero posiblemente estemos viendo burbujas simultáneas en mercados bursátiles, mercado inmobiliario, mercado de bonos y también en commodities.

El escenario que estamos viendo es una oportunidad para los inversores de corto plazo, para la especulación, pues todo tenderá a subir, pero yo estaría atento a salir a tiempo, pues en algún momento la música va a parar, y será mejor no estar en el baile. Ese momento se dará cuando emerjan riesgos de inflación y la Fed enfrente la medida con suba de tasas de interés.

Publicado originalmente en El Cronista, martes 17 de noviembre de 2020.

Las conductas y los modales importan en Estados Unidos – por Alberto Benegas Lynch (h)

Comienzo por declarar mi más profunda admiración por la tradición estadounidense, además cursé parte de mi colegio secundario en ese país, también obtuve una beca para estudiar allí luego de haberme graduado en la universidad y donde tengo muchos buenos amigos. Entre otras manifestaciones, mi respeto por Norteamérica lo puse de relieve en mi libro titulado Estados Unidos contra Estados Unidos, publicado primero por el Fondo de Cultura Económica y luego por Unión Editorial de Madrid, una extensa investigación en la que marco el declive de esa nación respecto a los extraordinarios valores y principios de los Padres Fundadores.

Ese pueblo ha estado en una muy difícil encrucijada en las elecciones presidenciales en la que por una parte se encontraba Donald Trump que elevó sideralmente el gasto público, el déficit fiscal y la deuda externa lo cual ha alimentado notablemente al Leviatán y, por otra Joe Biden, que -como hemos destacado tantas veces- arrastra buena parte de las izquierdas radicalizadas que naturalmente abogan por más estatismo. Una vez más subrayamos que el electorado partidario de la sociedad abierta se encontraba en un callejón sin salida: entre aceptar ser ametrallado o ser acuchillado. Triste disyuntiva en la nación que ha sido el baluarte del mundo libre durante generaciones. Es de esperar que esta vez los demócratas en el gobierno apunten a la moderación, lo necesita con urgencia el mundo libre.

Cuando Trump ofreció un discurso desde la Casa Blanca denunciando fraude en las elecciones, las cadenas ABCCBS y NBC eligieron no trasmitirlo completo, pues lo consideraron infundado y alarmante (la BBC de Londres hizo lo mismo: “No solo lo interrumpimos sino que lo corregimos”, dijo el locutor). CNN Fox News lo trasmitieron completo, pero también advirtieron que las denuncias no se respaldaron en pruebas (especialmente John Roberts en esta última cadena informativa y Chris Wallace que dijo que con sus declaraciones de fraude Trump “encendió un fósforo”), lo cual también señalaron enfáticamente 16 abogados republicanos y miembros destacados de ese partido como el ex candidato presidencial y ex senador por Pennsylvania, Rick Santorum.

El congresista republicano Marco Rubio había dicho que “Trump es un payaso que hay de desenmascarar” y ahora subraya que “no puede denunciarse fraude sin pruebas” y lo mismo ha expresado el senador republicano Pat Toomey de Pennsylvania. Por su parte el gobernador -también republicano- de Maryland, Larry Hogan, ha dicho que “Trump está minando el sistema democrático” y el congresista republicano de Illinois Adam Kinzinger ha enfatizado que las denuncias de Trump “están desinformando y se están convirtiendo en algo insano”. Finalmente Chris Christie, ex gobernador republicano de New Jersey que aspira a la reelección, acusó a Trump de “inflamar sin informar” y lo instó a “mostrar la evidencia que respalde sus dichos” y William Cogswell de South Carolina concluyó que “como representante que acaba de ganar en un distrito azul, estoy avergonzado y avergonzado por lo que acabo de escuchar del mandatario”, en alusión a las antedichas denuncias por fraude.

Esta elección más que pro Biden ha sido en gran medida anti Trump. El Partido Demócrata se propone intervenir aun más en el área educativa, imponer sistemas de salud que se traducen en la enfermedad del socialismo, establecer nuevas cargas fiscales y regulaciones varias lo cual incluyen el llamado ambientalismo. Esperemos que esto se revea con la firme decisión especialmente de los republicanos en el Senado. En las líneas que siguen centramos la atención en Trump, pues es quien se ha apartado abiertamente de la tradición republicana en las formas y, sobre todo, en el fondo, una conducta opuesta que había señalado con firmeza Ronald Reagan en sus célebres discursos en la esperanza de volver a las fuentes puesto que “la solución no es el gobierno, el gobierno es el problema”.

Se han desengañado con esta administración desde encumbrados empresarios -que por esos motivos han renunciado al consejo asesor empresario-, historiadores y, como queda dicho, destacados integrantes de su propio partido, periodistas de muy diversos medios orales y escritos. Se han referido a sus modales del todo impropios para la presidencia, a sus berrinches con la prensa al pretender echar de la Casa Blanca a críticos como si el inmueble le perteneciera, sus exabruptos respecto a jueces que emiten fallos en su contra, sus ofensas y “guerras comerciales” con gobernantes de países tradicionalmente aliados de Estados Unidos, su xenofobia, sus maltratos y reemplazos intempestivos con funcionarios varios incluyendo al director del FBI, al secretario de Seguridad, dos de sus voceros y a su jefe de Gabinete, el despido del secretario de Interior y al secretario de Defensa, su abogado de mayor cercanía termina en la cárcel por mentir y concluye que “Trump no merece confianza” (el Presidente ahora lo llama “rata”, a lo cual el ex procurador federal y colaborador de Fox News Andrew McCarthy le recuerda que esa palabra es usada por la mafia para aludir a quienes confiesan la verdad a las autoridades).

Tony Schwartz, autor de su biografía best-seller, The Art of the Deal, ahora afirma que ha “llegado a la conclusión que Trump está desequilibrado y carece de las condiciones para mantenerse en el cargo”. Por su parte, David Stockman se detiene en sus múltiples libros, artículos y apariciones televisivas a mostrar el desmesurado y peligroso intervencionismo estatal de Trump.

Como queda consignado, afortunadamente hay algunas expresiones muy estimulantes en el propio Partido Republicano, por ejemplo, las declaraciones reiteradas y la publicación de un sustancioso libro por parte de Jeff Flake del riñón del republicanismo que lleva el mismo título del legendario Barry Goldwater: The Conscience of a Conservative. Flake, quien es conocido por sus notables discursos en el Senado, sostiene que “Trump no puede seguir en la presidencia puesto que no solo ofende la confianza del pueblo sino que ha dejado de lado lo mejor de la tradición del Partido Republicano”.

Aquellos que apoyan al inquilino de la Casa Blanca por el mero hecho de haber reducido impuestos sin importarles los avasallamientos a la división de poderes y las antedichas extralimitaciones me recuerdan a los indios sudamericanos en la época de la conquista española que por la entrega de espejitos de colores y otras chucherías se dejaban engañar vendiendo su libertad para someterse a instituciones esclavistas como la mita y el yanaconazgo.

En cualquier caso mencionamos aquí lo que fue la situación de Rex Tillerson, el primer secretario de Estado designado por actual mandatario (que más bien actúa como mandante), quien ha llevado a cabo una carrera descollante en el mundo de los negocios. Es ingeniero civil y antes de asumir esa cartera se desempeñaba como presidente del directorio y CEO de ExxonMobil, como es sabido la tercera empresa con mayor facturación del mundo. Pues bien, Tillerson luego de dejar ese cargo (cuarto en la línea sucesoria a la presidencia de Estados Unidos) al ser malamente despedido por Twitter (igual que acaba de hacer con el nuevo Secretario de Defensa Mark Esper), ha sostenido desde prestigiosas tribunas universitarias, militares y empresarias que Trump le ha insistido “en reiteradas oportunidades encarar actividades claramente ilegales”, que “no respeta los límites de su cargo”, que “permanentemente hace afirmaciones que no se condicen con los hechos” y que “no comprende las ventajas del comercio libre”.

En este último sentido, Trump impuso aranceles nuevos sobre cerca de $400.000 millones de importaciones, resultando en un aumento de $38.000 millones en impuestos a los importadores, lo que ha sido transmitido a través de las cadenas de suministro, levantando los costos de producción a lo largo del sector de manufacturas y los precios al consumidor en todo el país.

Ahora Maryanne Trump Barry, ex juez federal en EEUU y hermana mayor de Donald fue grabada por su sobrina Mary Trump (la autora de Too Much and Never Enough: How my Family Created the Wold´s most Dangerous Man), grabaciones que fueron reproducidas por el Washington Post el 22 de agosto de 2020 donde entre otras cosas dice que su hermano “no tiene principios”, “es cruel”, “miente” y “no se puede confiar en él”.

En determinado momento se llegó a la situación extrema en que la Cámara de Representantes le inició un pedido de juicio político a Trump por abuso de poder el cual fue frenado en la Cámara de Senadores pero con el apoyo al referido juicio del ex candidato presidencial, ex gobernador de Massachusetts, abogado por la Universidad de Harvard y actual senador republicano por Utha, Mitt Romney, quien ahora declara que “Trump recurre a un lenguaje desafortunado.”

El célebre periodista del sonado caso de Watergate (junto con Bernstein) Robert U. Woodward (Bob) publicó un extenso trabajo sobre los dislates de Trump en cuarenta y dos jugosos capítulos, una investigación titulada en su versión española El miedo. Trump en la Casa Blanca (Barcelona, Roca Editorial, 2019). El título de esta obra proviene de lo dicho por Trump en su campaña electoral el 31 de marzo de 2016 tal como lo consigna Woodward en el epígrafe: “El verdadero poder es -ni tan siquiera quiero utilizar la palabra- el miedo”. Recuerdo en este contexto otro pensamiento de Jefferson: “Cuando el pueblo teme al gobierno hay tiranía, cuando el gobierno teme al pueblo hay libertad”.

Hay otras manifestaciones realmente repulsivas de Trump como sus referencias peyorativas e insultantes dirigidas al entonces senador por Arizona John McCaine héroe de la Segunda Guerra y el episodio horroroso de Charlottesville, en el que nada menos que en Estados Unidos originalmente la tierra de la libertad, apareció la insignia de la cruz esvástica como si no fuera la señal de la muerte y el más horrendo oscurantismo totalitario. Pues eso ocurrió en una ciudad de Virginia, una manifestación que vociferaba sobre la “supremacía blanca” que luego se topó con otra de diferentes características. Y lo peor es que el presidente Trump dijo ese mismo día -escuchado directamente por quien escribe estas líneas- que “en los dos bandos había gente muy buena” (“very fine people on both sides”). ¡Como puede decirse que en un grupo que adhiere al nazismo puede haber gente buena, sino más bien monstruos!, cualquiera sea el motivo que se alegue para la marcha y cualquiera sean las circunstancias.

En medio de las trifulcas por las elecciones presidenciales Trump lo llamó a Rupert Murdoch (el principal accionista de Fox News) para que su canal se retractara de proyecciones que estaba trasmitiendo, a lo que Murdoch se negó. Las conductas y los modales importan. Desde luego que las irregularidades -sean o no intencionales- deben ser investigadas lo cual ha venido ocurriendo, pero hay que tener en claro que los votos por correo emitidos antes y durante el 3 de noviembre llegan a destino con posterioridad lo cual naturalmente pone de manifiesto el desfasar del caso.

Al margen anoto que, según proyecciones de analistas políticos, el Partido Libertario que comanda Jo Jorgensen en esta contienda electoral obtuvo un volumen de votos que hubiera permitido el triunfo de Trump en distritos clave debido a las posibles segundas opciones de sus simpatizantes, una lección que puede servir para otros países (Marshall Burt del PL venció al candidato demócrata Stam Blake para la Cámara por el distrito 39 de Wyoming).

Carlos Alberto Montaner en su columna titulada “Trump perdió las elecciones” escribe: “Trump, como se sabe, perdió las elecciones, pero quiere permanecer en la Casa Blanca a cualquier costo. Ha pedido que se detenga el conteo de la votación, pero, afortunadamente, ni republicanos ni demócratas le han hecho caso. Uno de los hijos de Trump ha advertido que ya hay ´traidores´ a su padre en las filas republicanas. Seguramente se refería a Mike Pence, el vicepresidente, quien se desmarcó de Trump desde la noche del 4 de noviembre”. Y concluye que al actual presidente “le importa un rábano” el Partido Republicano. El ex presidente G. W. Bush lo llamó a Biden por teléfono para felicitarlo y enfatizó que “el resultado electoral es claro y justo” (y como una nota al pie consigno que la asesora de la primera dama, Omarosa Manigauit Newman, afirma que “Melania está contando los minutos para que su marido esté fuera del cargo para divorciarse”).

Muchos mandatarios se han adelantado para felicitarlo a Biden por su triunfo electoral, pero es del caso destacar especialmente las emotivas palabras de Angela Merkel, quien subrayó lo que estima son las muy buenas condiciones personales del nuevo presidente y recordó que Estados Unidos es el principal aliado de Alemania y confía en un buen trabajo con el nuevo gobierno para el fortalecimiento del libre comercio y la seguridad.

En otras palabras, todos los interesados en preservar la sociedad libre deben preocuparse y ocuparse en fortalecer los valores tradicionales de Estados Unidos, la revolución más exitosa en lo que va de la historia de la humanidad. Por esto es que especialmente alarman manifestaciones como las del actual morador en la Casa Blanca. Por suerte, las reservas morales en ese gran país son inmensas y seguramente podrán revertir lo que viene ocurriendo, pero, como ha señalado Mitch McConnall, todas las dudas razonables deben disiparse haciendo las cosas como marca la ley y no como se alardea en algunos sermones.

El autor es doctor en Economía y también doctor en Ciencias de Dirección, preside la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y es miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.

Publicado originalmente en Infobae, lunes 16 de noviembre de 2020.

¿Giro a la ortodoxia?

Definamos qué es la ortodoxia. Más allá de su vinculación a posiciones religiosas, el término “ortodoxia” para el caso que nos compete remite a la política económica que se ajusta a los principios de la ciencia económica o que cumple sus normas o prácticas tradicionales, generalizadas y aceptadas por la mayoría de los economistas que conforman la profesión. En pocos términos, la “ortodoxia” en economía se vincula con “equilibrios” fiscal, monetario y cambiario.

El gobierno que asume en diciembre de 2019 ha sido sumamente heterodoxo para enfrentar la crisis económica y sanitaria. En lo fiscal, si bien heredó una situación de relativo equilibrio fiscal primario, amplió el gasto con múltiples subsidios a diversos sectores de la economía, dejando una situación muy endeble de cara al 2021, con un desequilibrio fiscal primario de aproximadamente 10 puntos del PIB. Resulta difícil encontrar antecedentes a tamaño desequilibrio.

Sin acceso a deuda, el gobierno monetizó ese déficit dejándonos con un desequilibrio monetario que transitoriamente puede resolver absorbiendo esos excedentes de dinero con Leliqs, pero con riesgos de alta inflación y crisis cambiaria para el mediano plazo.

La cuestión cambiaria está ligada a la cuestión monetaria, y si bien el tipo de cambio al momento de asumir parecía de equilibrio (en palabras del propio Presidente), la crisis económica y sanitaria, más el desequilibrio fiscal y monetario, dejan una serie de problemas para los próximos meses que seguramente impactarán en el tipo de cambio nominal.

Resumiendo, la heterodoxia del gobierno se puede observar en un fuerte déficit fiscal, monetario y cambiario, más allá de que ciertos analistas lo justifiquen por la situación sanitaria, enfrentada con la polémica política de cuarentena universal, que recortó la actividad económica y el empleo, impactando negativamente en la recaudación.

El rumbo natural de los acontecimientos empieza a cambiar, no porque el gobierno haya hecho mucho, sino porque parecemos haber tocado fondo. El segundo trimestre mostró la mayor caída de actividad, impactando en un desempleo estimado en 29 % para mitad de año. Pero de ahí en adelante, en la medida que las medidas de cuarentena universal se empezaron a flexibilizar, la economía inició un rebote que se replicó prácticamente en todas las economías del mundo. De ese piso del segundo trimestre, sí, la Argentina está mejor; pero comparado con diciembre de 2019, o mejor aun contra marzo de 2018 que fue el último pico de actividad, Argentina aun tiene mucho espacio para recuperar.

Estas últimas jornadas recibieron algunas buenas noticias a nivel global. Algunos laboratorios empiezan a mostrar cierto éxito en el desarrollo de una vacuna que podría resolver en el mediano plazo la cuestión sanitaria. Los mercados bursátiles europeos mostraron cierto optimismo, por ejemplo, tras la noticia de Pfizer.

A su turno, la economía global también muestra un rebote acelerado con generación de empleo, en la medida que se van flexibilizando y en algunos casos desmantelando por completo las restricciones por cuarentena.

Los precios de los commodities empiezan a recuperar, y en algunos casos alcanzan picos superiores a los vistos en los últimos años, lo que puede contribuir a recuperar cierto optimismo en relación con las divisas que se pueden adquirir vía exportaciones.

Por el lado de Argentina, sí, hubo una buena señal (fundamental quizás) en detener las tomas de tierras. Un aspecto institucional clave que generó cierto optimismo en el mercado de que Argentina no será Venezuela, pero me pregunto: ¿Tan bajo hemos caído para pensar que esto es un giro a la ortodoxia?

Bien, no es solo eso. El gobierno ofreció un presupuesto 2021 que plantea reducir prácticamente a la mitad el desequilibrio fiscal basado en una mejora en la recaudación (natural por flexibilizar cuarentenas y recuperar actividad), y por recortar parcialmente el IFE pues ya no se justificaría con la nueva realidad. Pero aun si se cumpliera -lo que muchos dudan por el año electoral-, aun persiste un déficit fiscal de 4,5 % del PIB que será necesario monetizar.

Bueno, alguien dirá que no necesariamente habrá que monetizar, porque el gobierno ahora giró hacia el mercado de deuda, y coloca bonos -con atractivo rendimiento en dólares- que permite calmar al mercado cambiario. Bonos en dólares para formar reservas y bonos en pesos para absorber aquellos excedentes que podrían continuar demandando las divisas.

Al mismo tiempo, el gobierno cambió la fórmula jubilatoria, y sí, eso puede generar cierto ahorro fiscal en 2021 comparado con la fórmula anterior, pero también debemos señalar que la fórmula de actualización no parece ser muy ortodoxa, si tenemos en cuenta que ningún país del mundo administra las pensiones de ese modo.Por último, el FMI visitó la Argentina y presiona para que Argentina resuelva de una vez el desequilibrio fiscal, monetario y cambiario, avanzando en una serie de reformas laboral, previsional e impositiva, que además incluya una reforma integral del estado. Ese camino es el único que podría darle a la Argentina la posibilidad de evitar un nuevo default cuando el inicie el próximo gobierno en 2023. Pero esta es una agenda que Guzmán quiere evadir, y que dificultará el acuerdo.

Resumiendo, no hay un giro a la ortodoxia del gobierno. Tocamos fondo en el segundo trimestre, y rebotó la actividad a medida que la cuarentena universal se fue flexibilizando. Seguirá ese rebote en 2021, y seguramente habrá “recuperación”, pero no “crecimiento” por muchos años. La cuestión fiscal sigue siendo muy grave, aun con el cambio de la fórmula jubilatoria que deja en la misera a millones de pensionados. La cuestión monetaria es una bomba de tiempo, y será más grave aun con la monetización de 2021 cuya magnitud hoy no se puede precisar. La cuestión cambiaria, si bien muestra una calma transitoria por la conjunción de los factores señalados, será muy difícil de sostener con el correr de los meses, pues mantener los excedentes de pesos en Leliqs tiene un costo económico que el gobierno no puede pagar, y que irá agravándose por su propia fórmula de “bola de nieve”.

Un acuerdo con el FMI parece importante en esta Argentina. Pero eso sí requerirá, me parece, un giro a la ortodoxia que -por ahora- el gobierno no desea dar.

El autor es economista, profesor de ESEADE.

Publicado originalmente en Infobae, lunes 16 de noviembre de 2020.

Perfil: Por qué suben los precios si baja el tipo de cambio

En los últimos días hemos visto una divergencia entre la inflación y el tipo de cambio. Los precios suben, pero el tipo de cambio baja. ¿No se suponer que el tipo de cambio afecta a la tasa de inflación? ¿Una baja del tipo de cambio no debería producir entonces una baja de la inflación?

Entre las tantas confusiones económicas que persisten en Argentina, esta es una de las más arraigadas. La relación es, en definitiva, al revés. Es la inflación lo que termina afectando al tipo de cambio. Ante esta divergencia, ¿qué se puede esperar que le suceda al tipo de cambio? Vamos por partes.

Seguir leyendo en Perfil.

WP: The Federal Reserve’s Response to the COVID-19 Contraction: An Initial Appraisal

Nuevo working paper junto a Bryan Cutsinger, Thomas Hogan, Alex Salter, y Will Luther. En esta ocasión estudiamos la respuesta de la Reserva Federal a la pandemia del Covid-19. En particular, llamamos la atención sobre la Reserva Federal haciendo política fiscal en lugar de política monetaria. Tendencia que se inicia al menos con la crisis sub-prime.

We provide an initial assessment of the Federal Reserve’s policy response to the COVID-19 contraction. We briefly review the historical episode and consider the standard textbook treatment of a pandemic on the macroeconomy. Then, we summarize the monetary and emergency lending policies pursued by the Fed. Finally, we consider the extent to which the Fed might be said to have promoted monetary stability over the period; whether its emergency lending facilities were warranted; and what, if any, consequences are likely to follow from these facilities. In brief, we credit the Fed with promoting monetary stability while maintaining that it could have (and should have) done more. It could have achieved something approximating monetary stability without employing its emergency lending facilities, but some of its facilities were intended to promote general liquidity and likely helped to that end. Other facilities were primarily intended to allocate credit and, thus, blur the line between monetary and fiscal policy. These credit allocation facilities were unwarranted and unwise.

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Voces sobre la actualidad macroeconómica argentina – Presentación de Daniel Heymann

En el marco de las actividades del observatorio universitario de economía, que depende de la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLPam, hemos organizado un ciclo de conferencias con diversas voces sobre la actualidad macroeconómica argentina.

A continuación quiero compartirles el video de Daniel Heymann, quien el pasado 28 de octubre ofreció un análisis sobre la compleja coyuntura que nos toca enfrentar.

Daniel nació el 30/12/1949, es Licenciado en Economía (UBA) y Licenciado en Ciencias Físicas (UBA). Doctor en Economía, Universidad de California, Los Ángeles (UCLA). Macroeconomista, CEPAL Buenos Aires. Profesor, UBA y UNLP; Profesor de posgrado, UdeSA. Dictó cursos y ciclos de conferencias en UCLA y universidades de Lund y Trento, entre otras. Miembro Titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Presidente de la Asociación Argentina de Economía Política (AAEP), 2008-2010. Premio a la trayectoria académica destacada en Economía, Facultad de Ciencias Económicas, UBA, 2009. Autor, entre otras publicaciones, de High inflation (con A. Leijonhufvud), Business cycles from misperceived trends (con P. Sanguinetti), Patrones de la inversión y el ahorro en la Argentina (con A. Coremberg, P. Goldszier y A. Ramos) y On the emergence of public education in land-rich economies (con S. Galiani, C. Dabús y F. Tohmé).

Cuenta con el Premio Konex de 1996 y participó del diseño del Plan Austral que logró bajar la inflación durante el gobierno de Raúl Alfonsín y dirigió la oficina local de la CEPAL durante muchos años. Hoy integra el equipo económico de Martín Guzmán, según ha destacado Perfil. Y quizás este video agrega valor a la síntesis que redactó recientemente La Nación sobre su manera de pensar la compleja realidad argentina.

Voces sobre la actualidad macroeconómica argentina – Presentación de Rolando Astarita

En el marco de las actividades del observatorio universitario de economía, que depende de la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLPam, hemos organizado un ciclo de conferencias con diversas voces sobre la actualidad macroeconómica argentina.

A continuación quiero compartirles el video de Rolando Astarita, autor del blog economía y marxismo, quien el pasado 14 de septiembre ofreció un análisis sobre la compleja coyuntura que nos toca enfrentar.

Voces sobre la actualidad macroeconómica argentina – Inscríbete a la presentación de Juan Carlos De Pablo este miércoles 11/11 a las 18 hs

La Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), invita a un ciclo de conferencias virtuales sobre la actualidad macroeconómica argentina que inició el jueves 24 de septiembre y cierra este miércoles 11 de noviembre. Será abierto a toda la comunidad y transmitido a través de la plataforma de zoom. Para acceder a ella, se deberá ingresar al siguiente enlace.

La propuesta tiene como objetivo aportar distintas miradas sobre la temática, pensar escenarios a futuros y enriquecer el debate a través de la mirada de especialistas con distintas trayectorias y diversos perfiles académicos. Los disertantes han sido Rolando Astarita, Eduardo R Conesa, Daniel Heyman y cierra este miércoles con Juan Carlos de Pablo.

Juan Carlos De Pablo nació el 25/11/1943. Estudió en la Universidad Catòlica Argentina entre 1960 y 1964 y luego continuó con su formación en Harvrad. Es doctor honoris causa en la UCEMA.

Es consultor económico y columnista del diario La Nación. 

Aquí puede acceder al formulario de inscripción.