Infobae: ¿Por qué criticar a la oposicion?

Breve nota en Infobae sobre las criticas a la oposición del Kirchnerismo.

Ya entrando en el tramo final del gobierno kirchnerista, los distintos opositores presidenciales van incrementando su presencia en la opinión pública. Scioli, Macri, Massa, etc. Con su mayor presencia, también han aumentado las críticas a estos participantes políticos de aquellos que claramente también son críticos del kirchnerismo (me incuyo…). ¿Por qué es esto? ¿Por qué el crítico del kirchnerismo también lo es de la oposición? Después de todo, el kirchnerismo ha llevado el autoritarismo y desprecio por las instituciones a niveles pocas veces visto en la democracia Argentina. Si bien no hablo por terceros, sí es importante entender por qué a mi juicio la oposición no debe estar libre de críticas.

Lo primero a tener en cuenta es que no es lo mismo criticar al kirchnerismo per se que criticar el autoritarismo y malas políticas económicas, sean o no del kirchnerismo. Las transgresiones institucionales y el destrozo económico que este movimiento ha hecho es igual de criticable cuando es llevado adelante por la oposición. Si Macri, Massa, o Scioli hubiesen sido gobierno estos 10 años y hubiesen hecho exactamente lo mismo, entonces serían igual de cuestionables. Estando a cargo del Poder Ejecutivo y con una notable presencia en ambas cámaras del Congreso es lógico que la mayor cantidad de críticas de los últimos años haya recaído sobre el kirchnerismo y que esto comience a cambiar a medida que distintos grupos opositores comienzan a ganar espacio. Para dar un ejemplo concreto. Que Scioli o Macri, por ejemplo, utilicen bienes del Estado (es decir, de la gente) para promocionar sus respectivos partidos es tan reprochable como cuando lo hace el kirchnerismo.

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Acerca del pragmatismo – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLHay un peligroso malentendido por parte de no pocos de los que se autotitulan “prácticos”, subestimando a los “teóricos”. El dictum en el sentido de que “nada hay más práctico que una buena teoría” revela que todo lo que hacemos en la práctica precisamente se basa en una teoría. Ésta puede ser correcta o incorrecta en cuyo caso lograremos el objetivo o no.

Todo lo que nos rodea nace de una teoría: el método para cosechar, la heladera, el automóvil, la construcción de viviendas, los anteojos, las computadoras, el diseño de ropa, la medicina, el lavarropas, el derecho, la economía, la electricidad, el mobiliario, la química, la astronomía y así sucesivamente. El práctico se aprovecha de los trabajos teóricos conciente o inconcientemente para obtener sus metas, de lo contrario es actuar a los tumbos.

El pragmatismo, especialmente aplicado a la política significa que de todas las teorías existentes se adopta la que resulte posible, lo cual quiere decir que será lo que la opinión pública del momento es capaz de absorber, situación que en no pocas ocasiones obliga a incorporar teorías falsas o truncas.

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SMP: Does Monetary Equilibrium Equal NGDP Targeting?

My latest post about monetary equilibrium and NGDP Targeting at Sound Money Project,

In the last recent years, the idea of NGDP Targeting as a better, if not the optimal, target for central banks has received special attention. Surely the idea is not new, but the recent increase in interest is hard to deny. The idea is that the central bank should not target an interest rate, like the Fed Funds rate in the U.S. or the price level, but Nominal Gross Domestic Product (NGDP.) The idea is quite simple and straightforward. If there is monetary equilibrium, arguably what any central bank should aim to achieve, then nominal income (per capita) becomes stable.

The connection between monetary equilibrium and NGDP comes from the quantitative theory of money: MV = Py where M is money supply, V is money velocity or the inverse of money demand, P is the price level, and y is real GDP. If money is a good, it then follows that there is a demand and a supply. It also follows then that there is an equilibrium in this market where quantities demanded and supplied are the same. In equilibrium then, MV remains constant (per capita) and therefore Py, which is NGDP, remains constant as well.

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Repasando a Keynes – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLTras la afirmación del Dr. Cavallo, de que John Maynard Keynes sería liberal, en algún sentido, me parece oportuno reeditar aquel artículo que el profesor Benegas Lynch (h) ha escrito el 13 de diciembre de 2013 para el Diario Exterior de Madrid.

Todas las acciones políticas, cualquiera sea su color, son consecuencia de previas elucubraciones intelectuales que influyen sobre la opinión pública que, a su turno, le abren caminos a los buscadores de votos. John Maynard Keynes escribió con razón que “Las ideas de los economistas y de los filósofos políticos, tanto cuando están en lo cierto como cuando no lo están, son más poderosas de lo que se supone corrientemente. Verdaderamente, el mundo se gobierna con poco más. Los hombres prácticos, que se creen completamente libres de toda influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto”.

El párrafo no puede ser más ajustado a la realidad. Keynes ha tenido y sigue teniendo la influencia más nefasta de cuantos intelectuales han existido hasta el momento. Mucho más que Marx, quien debido a sus inclinaciones violentas y a su radicalismo frontal ha ahuyentado a más de uno. Keynes, en cambio, patrocinaba la liquidación de la sociedad abierta con recetas que, las más de las veces, resultaban mas sutiles y difíciles de detectar para el incauto debido a su lenguaje alambicado y tortuoso.

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Continúa el intercambio con el Dr Cavallo II

El Dr. Cavallo responde a dos de los puntos señalados en mi anterior post. A continuación copio sus comentarios. Luego respondo.

Hola Adrián. Me encanta este intercambio contigo. Vamos por parte. Primero sobre las cifras de déficit fiscal. Acabo de subir a mi blog los datos completos que también figuran en el trabajo de Orlando Ferreres: http://www.cavallo.com.ar/wp-content/uploads/2014/11/Cuentas-fiscales.-Fuente-Orlando-Ferrrere.xlsx
Los datos que vos transcribis en tu último comentario no coinciden exactamente con ninguno de los cálculos que aparecen en este cuadro, pero se parecen a los del déficit consolidado del Gobierno Central, el Sistema de Seguridad Social y de las provincias y municipios. Yo me referí al déficit del Gobierno Central, que es el que puede manejar directamente el Ministro de Economía de la Nación. Esa medida no fue déficit sino superávit en todos los años de mi gestión, incluído 1995. Si se agrega el déficit de la Seguridad Social, todavía quedan superávits para 1992 y 1993. El año 1991 indica un déficit, pero por incidencia del primer trimestre, mientras no rigió la convertibilidad. Si se agregan provincias y municipios pero se mantienen como ingresos los originados en privatizaciones, todavía sigue habiendo superávits en 1992 y 1993. Sólo si se excluyen los ingresos por privatizaciones se genera el signo de los datos que vos trasmitís. Sólo el año 1993 es superavitario. Ahora bien, si analizás el orden de magnitud de estos déficits, los midas como los midas, no podés argumentar que fuimos fiscalmente dispendiosos. Todos los años hubo superávit primario, incluído el año de la crisis Tequila. Y , para poner estos datos en perspectiva histórica, te invito a ver el gráfico sobre la evolución del Gasto Público y el déficit fiscal entre 1913 y 2012, que también subí a mi blog:http://www.cavallo.com.ar/wp-content/uploads/2014/11/Gasto-Públoc-y-Déficit-Fiscal-en-perspectiva-histórica.xlsx
Creo que en esta materia, sobran las palabras y los datos.

Con respecto a si soy liberal o Keynesiano, la discusión que planteó Grondona en abril de 1991es engañosa. Plantear al liberalismo como antagónico del Keynesianismo es equivocado. ¿O Keynes no era liberal? En todo caso se podría discutir si soy liberal de la escuela económica austríaca o liberal de la escuela económica Keynesiana. En ese caso yo respondería que tiendo a pensar más como la escuela económica austríaca cuando la economía viene de sufrir alta inflación, estanflación e hiperinflación. Y tiendo a pensar más como la escuela Keyneciana cuando el problema de la economía es la deflación. Si se utiliza el concepto de liberalismo que magistralmente presenta Mario Vargas Llosas en su último artículo en La Nación, creo que no puede decirs que yo no sea liberal.
ranscribo parte del artículo de Vargas llosas: “Como el liberalismo no es una ideología, vale decir, no es una religión dogmática laica, sino más bien una doctrina abierta y en evolución, que en vez de forzar la realidad para que ceda, se acomoda a la realidad, existen entre los liberales profundas discrepancias y las más diversas tendencias. …Esas diferencias de opinión son saludables y útiles, ya que no violan los preceptos básicos del liberalismo, a saber, democracia política, economía de mercado y ladefensa de los intereses individuales por sobre los intereses del Estado. Hay por ejemplo liberales que creen que la economía es el campo donde deben resolverse todos los problemas, y que el libre mercado es la panacea para los problemas, desde la pobreza hasta el desempleo, desde la discriminación hasta la exclusión social”.También he subido a mi blog el artículo completo de Vargas Llosas:http://www.cavallo.com.ar/wp-content/uploads/2014/11/Confesiones-de-un-liberal-latinoamericano-lanacion.com_.pdf

Entre paréntesis, si consideramos que los principios del liberalismo son los que menciona Vargas Llosas, no se entiende que Mariano Grondona haya dicho en abril de 2001, primero, algo que es correcto “Al revés que López Murphy, Cavallo no adhiere a un sistema de pensamiento. No es sistemático, sino pragmático” para luego concluir, equivocadamente: “No se fija principios, sino metas”.

A menos que vos sostengas que los principios del liberalismo son los expuestos por los autores de la escuela austríaca, tal como pareces hacerlo en el párrafo que transcribo: «Mi crítica al Dr. Cavallo es precisamente el no adherir a estos principios que tan claramente han sido expuestos por los autores de la tradición austriaca, y en particular Mises y Hayek. Cuando afirmé en mi primer post que fue desafortunada la imagen del Dr. Cavallo al lado de estos dos autores en la presentación de Iván Carrino, me refería precisamente a esto.”

Invertiré el orden de mi respuesta, para intentar ser más claro. Comenzaré por Vargas Llosa, el liberalismo y Keynes y sólo después retomaré la cuestión fiscal en los 90.

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¿Cómo se genera y desarrolla una cultura dentro de las organizaciones? ¿Y en las sociedades?

¿Qué papel cumple la cultura en todo tipo de organizaciones? Y, ¿cómo se desarrolla una cultura? Benjamin Hermalin, de la Universidad de Cornell y la Universidad de California Berkeley, analiza las contribuciones de la economía en este campo en un artículo titulado “Economía y Cultura Corporativa”. Comenta:

…un tema controversial es en qué medida una cultura corporativa puede ser influenciada por los gerentes de la organización. Dado que la gente construye una cultura y poco de lo que hace no puede ser influenciado, parece probable que se puede influir una cultura. Controlar, sin embargo, es otra cuestión. La cultura es importante simplemente porque sustituye una dirección más explícita vía directivas y contratos. Para que la cultura sea superior, al menos en ciertos contextos, se sugiere agregar estos otros métodos, que tienden a ser débiles en situaciones complejas, lo que sugiere que la cultura es particularmente deseable en situaciones complejas. Pero las situaciones complejas son generalmente aquellas donde el control es difícil. Una analogía económica podría ser ésta: la Reserva Federal puede influir en la tasa de desempleo en los Estados Unidos pero no la puede controlar. Imagino que la cultura es algo similar, puede influir, pero no controlar.

La idea central es que las costumbres, tradiciones, convenciones reemplazan la necesidad de órdenes y contratos para lograr coordinar las acciones de muchas personas en una organización (lo mismo se podría decir de una sociedad). Esas tradiciones y convenciones son, en términos de la teoría de los juegos, el resultado de “juegos repetidos”.

Comenta Hermalin en las conclusiones”:

Este análisis lleva a una visión de la cultura como un sustituto, en definitiva, de la comunicación explícita. Esto es, la cultura es un lenguaje no hablado dando directivas a los miembros de una organización… Bajo esta visión, sería mejor decir que un miembro de la organización comprende la cultura, a que es parte de la cultura. En particular, la conducta propia representa la aceptación racional, basada en las preferencias que uno lleva a la organización, de las directivas culturales.

Claramente una cultura es un “orden espontáneo” en el sentido de Hayek. Estos órdenes no pueden ser “ordenados” por la voluntad de alguien. Como dice Hermalin, a lo sumo pueden ser influenciados. ¿Cómo? Entre otras cosas, por el ejemplo, una de las mejores herramientas para ello.

Por eso, cuando se comentaba en un post anterior si un presidente debía ir a un hospital público o privado, no era tanto una cuestión para debatir la salud pública sino acerca de si eso es consistente con una intención de imponer un cierto “relato”, esto es, en términos de este artículo, una intención de modificar una cultura existente.

Carrino-Ravier-Cavallo: Unos breves comentarios y aclaraciones

La ponencia de Ivan Carrino en el congreso «La Escuela Austriaca en el Siglo XXI» en Rosario ha generado ciertas reacciones interesantes de Adrian Ravier y Domingo Cavallo. La ponencia de Carrino consistió en mostrar puntos de contacto entre la convertibilidad en Argentina en la década del 90 y posturas de la Escuela Austriaca.

Aquí la secuencia de posts:

Estos posts ya son de por sí extensos. Sólo quiero aportar algunas aclaraciones sobre la ponencia de Carrino y el intercambio entre Ravier y Cavallo.

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Continúa el intercambio con el Dr. Cavallo

El Dr. Cavallo se tomó la molestia y el tiempo de responder a los puntos que señalé en mi anterior post. A continuación copio textual la suya completa que es parte de los comentarios de un post en su blog personal:

Muchas gracias Adrián. Si me enviás tu dirección te voy a enviar mi libro “Camino a la Estabilidad”. Ahí verás que mi análisis nunca es teórico sino totalmente empírico. Yo utilizo a la teoría, venga de la escuela que venga, siempre que me parezca apropiada para iluminar un problema a resolver, con un sentido instrumental.
Creo que resulta mucho más útil hacer economía positiva que normativa, al decir de Friedman. Por supuesto no soy un especialista en el pensamiento de la Escuela Austriaca, como no lo soy de ninguna otra escuela. Sí creo tener la formación profesional y el conocimiento de nuestra historia que se necesitan para opinar y actuar en la economía argentina. Dediqué toda mi vida al estudio y a la investigación económica e histórica. Antes de ingresar a la política dirigí durante diez años al IERAL de la Fundación Mediterránea, institución en la que se formaron más de 100 economistas que me acompañaron en el equipo económico. La reforma energética, por poner sólo un ejemplo, que al decir del Profesor Arnold Haberger fue la mejor que conoció en toda su vida profesional, fue planeada por Carlos Givogri y Carlos Bastos en ese ámbito.
No tendré las credenciales académicas de Alberto Benegas Lynch en materia del pensamiento económico de los autores de la escuela austríaca, pero creo tener también credenciales académicas suficientes como para sostener un debate con él. Además el debate no sería sobre las ideas de la escuela austriaca sino sobre cómo mejor organizar a la economía Argentina. Al menos éso es lo que a mi me interesa discutir.

Con respecto a tu comentario de que las cosas que no hicimos no fueron por obstáculos que imponía la realidad sino por errores conceptuales nuestros, creo que parte de la subestimación que normalmente hacen quienes sólo actúan en ámbitos académicos de las dificultades que presenta la acción política y la gestión gubernamental. Vos, por ejemplo, mencionás al pasar la reforma previsional, como si hubiera sido fácil conseguirla. Ni te imaginás las horas de debate en el Senado y en Diputados, a lo largo de tres años, para lograr que se aprobara, con modificaciones que la tornaron bastante imperfecta. Y qué decirte de la ley de Solidaridad previsional, sin la cual las erogaciones previsionales hubieran aumentado entre 1 y 2 % del PBI, como ya habían comenzado a hacerlo en 1994, a causa de la ligazón que las leyes todavía en vigencia establecían entre los beneficios de quienes se habían jubilado luego de ser altos funcionarios de las empresas del Estado y las remuneraciones, mucho más elevadas, que comenzaron a pagar las empresas privatizadas a sus gerentes.
Con respecto a la propuesta de Hanke, de eliminación del Banco Central y dolarizar, siempre me pareció un sinsentido. Hanke se daba corte con la convertibilidad argentina cuando todo iba bien, y decía en todo el mundo que él se la había sugerido a Menem a través de María Julia Alsogaray. Cuando precisamente, por las restricciones que la convertibilidad con tipo de cambio fijo nos puso para enfrentar las presiones deflacionarias originadas en la fortaleza del dólar y el deterioro de los términos del intercambio, La convertibilidad con tipo de cambio fijo entró en crisis, él comenzó a despegarse de nuestro sistema alegando que era la causa de la crisis. Yo estoy absolutamente convencido que lo que nos impidió manejar con éxito la crisis bancaria del 2001, siendo que habíamos logrado superar muy bien la de 1995, fue que no teníamos prestamista de última instancia, ni de adentro, como tampoco la habíamos tenido en 1995, ni de afuera, como si la tuvimos en 1995. Imaginá que hubiera ocurrido con Irlanda, Grecia, Portugal y España si el Banco Central Europeo, el FMI y la Comisión Europea no hubieran actuado como prestamistas de última instancia.
Con respecto a las cifras sobre déficit fiscal que maneja Nicolás Cachanoski, me gustaría revisarlas con él. No se cuál es la fuente, pero si mirás las sifras de la Secreatría de Hacienda, vas a ver que entre 1991 y 1994 sólo hubo déficit en el último año y tuvo su origen en el aumento de las erogaciones previsionales que sólo pudimos detener a partir de 1995 con la sanción de la ley de Solidaridad Previsional.
En fin, Adrián, me gustaría mucho conversar con ustedes con datos y papeles en la mano. Con el espíritu liberal que muy bien describe Mario Vargas Llosas en un artículo publicado ayer por La Nación. Un fuerte abrazo.

Comienzo aclarando que nunca dudé de las credenciales académicas del Dr. Cavallo, y pienso que sería un enorme aporte un debate con el Dr. Benegas Lynch (ahora mismo intentaré impulsarlo). Cuando me referí a él como un político, lo hice desde otro plano. Alberto Benegas Lynch (h) suele decir que el rol del académico es el de correr el eje de debate, imaginando nuevos mundos posibles, sin pensar concretamente en la viabilidad de las propuestas. Al rol del político, por el contrario, se lo conoce como el arte de lo posible, por lo que debe necesariamente atender a la opinión pública y lo que ésta puede digerir. El Dr. Cavallo piensa y escribe como un político, atendiendo a estas diferencias.

Quiero ilustrar este tema crucial con una anécdota que me relató Benegas Lynch (h) hace un tiempo. La misma ocurrió en la reunión anual de la Mont Pelerin Society en St. Andrews.

Estaba exponiendo Friedman sobre su estudio de la moneda y Enoch Powell, entonces miembro de la Cámara de los Comunes en Londres, le preguntó si en su exposición había tenido en cuenta los factores políticos, a lo que Friedman se apresuró a contestar por la afirmativa. Powell dijo: “Entonces su paper no me sirve, pensaba que recibiría reflexiones de un académico, déjenos a nosotros la negociación política.” (extraído de este artículo)

Aclarado esto, me parece inapropiado colocar el análisis positivo por encima de lo normativo. Ambos análisis tienen utilidad según sea el objetivo del estudio que se desea realizar.

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Respuesta a la crítica del Dr. Domingo Cavallo

El Ex Ministro de Economía Domingo Cavallo ofreció en su blog personal algunas referencias positivas al trabajo de Iván Carrino, y otras referencias negativas a los cuatro comentarios que expuse en el Congreso de Economía, organizado por la Fundación Bases. Aquí mi post, referido por el Dr. Cavallo (y que incluye un enlace al trabajo de Iván Carrino). Aquí la respuesta del Dr. Cavallo.

Vuelvo a comentar sobre el mismo tema, porque me parece que este comentario crítico del Dr. Cavallo deja mucha tela para cortar.

En primer lugar, es mi deber reconocer que el trabajo académico difiere del trabajo del político. Muchas veces los modelos teóricos “de pizarrón” se permiten dejar a un lado las restricciones u obstáculos que presenta la opinión pública, aspecto que no puede ser ignorado por el político. Dados los roles distintivos que el mismo Cavallo define, me parece que debe quedar claro como punto de partida que Alberto Benegas Lynch (h) juega el rol del académico, mientras Domingo Cavallo juega el rol del político. Que actores que juegan ambos roles dialoguen, me parece necesario, pero ambos deben conocer sus limitaciones. (Aquí traté el tema con más detenimiento, precisamente en un homenaje al Dr. Benegas Lynch).

Dicho esto, me parece que los primeros años de la convertibilidad fueron acompañados de casi nulos obstáculos para la implementación de reformas económicas. La privatización de los servicios públicos, la misma ley de convertibilidad o la privatización del sistema de pensiones, jamás se habrían podido implementar en un contexto diferente. Si pudo avanzarse en todo ello, me parece que es suficiente para argumentar que los errores de política económica comentados, no fueron propios de restricciones que impone la opinión pública, sino de simples descuidos de quienes llevaban adelante las reformas de mercado que el país necesitaba y necesita.

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La reiteración del error – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLRepetir los errores del pasado no parece una manifestación de inteligencia. Ya Cicerón había advertido que el que no estudia y recuerda las equivocaciones del pasado está condenado a repetirlas. Esto resulta central al efecto de progresar y evitar la insistencia en recorrer círculos en torno a los mismos problemas, lo cual desgasta y naturalmente empeora los resultados.

Si hablamos del pasado no podemos eludir el tema del tiempo. El enigma del tiempo ha sido objeto de atención de muchos pensadores. San Agustín explicaba que el pasado ya no es, que el futuro aun no es y el presente se fuga cada segundo en el pasado y no entra en el futuro de modo que tampoco se lo puede aprehender. Einstein modificó la idea de Newton del tiempo absoluto al demostrar que los sucesos están en relación a la ubicación del observador. Bergson insistió en la relevancia del tiempo interior más que en el tiempo del reloj. Prust aludía a los tiempos múltiples. Wells imaginaba su máquina del tiempo navegando en direcciones opuestas. Prestley enfatizaba en el movimiento, en el transcurrir, en el contexto de cierta rutina y puntos de referencia como condición del tiempo, por lo que no es pertinente preguntarse que “hacía” Dios -la Primera Causa, el Acto Puro- “antes” de la creación, además de interrogarse acerca de la posibilidad de proceder de la nada puesto que ésta idea remite a la negación del ser. En nuestros días, Víctor Massuh elaboraba en torno al peso relativo del futuro como esperanza del progreso y la importancia del pasado para conocer sobre nuestros orígenes, y así sucesivamente con tantas otras disquisiciones sobre la cuarta dimensión.

En cualquier caso, volver a caminar lo caminado en direcciones que han conducido una y otra vez al fracaso constituye una receta altamente desaconsejable. Este proceder es una consecuencia de fallas en la memoria puesto que indudablemente se tiene una imagen desfigurada de los hechos anteriores, de lo contrario solo un suicida se empecinaría en desplazarse hacia el despeñadero.

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