Estrategia y función empresarial: el papel de los entrepreneurs e intrapreneurs en los negocios

Con los alumnos de UCEMA estamos viendo unos capítulos de Mason & Dunung, International Business, donde aparece el tema del emprendedor. Es interesante que esto coincida con el otorgamiento del premio Nobel de Economía a  Angus Deaton, aunque éste no se ha dedicado a estudiar la “función empresarial” sino la conducta de los consumidores. En verdad, también eran candidatos a ese premio los economistas William Baumol e Israel Kirzner, quienes sí se han dedicado a estudiar al emprendedor. Aquí va un breve comentario sobre temas que tratara Kirzner:

“Es importante en este punto que veamos cuál es la función del emprendedor, y la diferencia que esta función tiene con la del capitalista. En muchos casos ambas funciones son cumplidas por la misma persona, pero es necesario comprender que estamos hablando de dos cosas distintas, ya que muchas veces sucede que alguien tiene una “idea” brillante y es otro el que pone el capital para llevarla adelante. La función empresarial es la primera.

En tal sentido, la función del empresa no es la de “economizar” como lo hace cualquier participante del mercado en el modelo de equilibrio. En ese caso, toda la actividad económica es la de asignar recursos escasos a fines múltiples, y todo lo que se requiere es la capacidad de hacerlo en la forma más “eficiente” posible. Pero esto parece más una cuestión de ingenieros que de emprendedores.

Sin duda que hace falta desarrollar los métodos más eficientes posibles y ésta será una tarea de todo emprendedor, pero su contribución principal no es ésa, para eso contrata a un buen ingeniero, su función es la “creatividad”, es la tarea de identificar los fines y los medios. Una vez que éstos se conocen, entra en acción el ingeniero para lograr la eficiencia. El consumidor tiene unos fines dados para su consumo y trata de gastar su ingreso de la forma más eficiente posible; el propietario de recursos trata de obtener de ellos el mejor resultado.

La función empresarial, como tal, no demanda del emprendedor que tenga medios sino que reconozca las oportunidades: los productores pueden haber vendido a precios inferiores a los que podrían haber obtenido o los mismos recursos utilizados podrían haberlo sido en forma distinta para obtener productos que los consumidores necesitan en forma más urgente o intensa. Los compradores pueden haber pagado precios más altos de los que se podrían obtener.

Esto significa que hay dos tipos de funciones empresariales, las que se relacionan con al funcionamiento del mercado como fue explicado antes: una es la empresarial pura; otra es la maximizadora. Pueden estar en la misma persona o ser algunas personas empresarios puros y otros maximizadores. Los maximizadores son aquellos que conociendo las discrepancias que existen en el mercado debido al cambio de las variables subyacentes, buscan aprovecharlas en forma eficiente; los empresarios puros son los que “descubren” esas diferencias y las hacen evidentes. Como se dijera, estas funciones pueden estar presentes en la misma persona, o en personas diferentes, o en la misma persona pero en proporciones muy distintas: existe aquél que tiene ideas geniales pero luego es incapaz de llevarlas a la práctica en forma eficiente al tiempo que existe quien no es creativo pero es ordenado y sabe cómo organizar los procesos necesario para llevar adelante el emprendimiento.

Todo emprendedor deberá preguntarse cuál es su principal característica, de la misma forma que deberá evaluar las fortalezas y debilidades que tengan quienes colaboren para determinar en qué grado poseen una u otra de las características mencionadas.

También implica esto una diferencia entre un “productor” y un “emprendedor”. Puede haber muchos “productores” que no necesariamente desarrollan una “función empresarial” ya que no están innovando, no están alertas a los cambios en el mercado, se limitan simplemente a recibir los cambios que han generado los emprendedores y responder a ellos en la forma más eficiente posible. El emprendedor es el motor del mercado, es el que detecta los cambios e inicia el camino: el productor, como tal, no necesariamente cumple esa función sino la de continuar por el camino que ya ha sido trazado.

Procesos de Mercado, Vol.: 12, Número: 1

PMYa se ha publicado el vol. 12, No. 1 (2015) de la revista Procesos de Mercado, co-editada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Unión Editorial.

INDICE (DIALNET)

Artículos
El papel de las ideas en la calidad
Martin Krause
págs. 13-55

Análisis de la política monetaria del BCE desde un punto de vista austriaco
María Méndez Escandón
págs. 57-82

El sistema educativo español: un enfoque austriaco
Carlos Arenas Laorga
págs. 83-117

Consentimiento: contrato social vs. redes contractuales
Andrés Casas Soto
págs. 119-141

Teoría del intercambio. Propuesta de una nueva teoría de los cambios interpersonales basada en «tres elementos más simples»
Jorge Bueso Merino
págs. 143-176

Realismo en la economía: ¿es la hora de la «economía humana» de Wilhelm Röpke?
Jerónimo Molina Cano, Jesús Adolfo Guillamón Ayala
págs. 177-200

Notas
A realistic libertarianism
Hans-Hermann Hoppe
págs. 203-229

¿La ética al rescate de la economía?
Jesús M. Zaratiegui
págs. 231-251

La interpretación judicial de la responsabilidad civil como fuerte amenaza a la libertad
David de Bedoya
págs. 253-271

PDVSA and the nationalization of the oil industry in Venezuela
Douglas Delgado Landaeta
págs. 273-285

La libertad individual: objetivo y metodología de la Escuela Austriaca de Economía
Eladio García García
págs. 287-321

La corrupción política en Juan de Mariana
David García-Martín Sousa
págs. 323-343

Un análisis «austriaco» de la burocracia
Edgar Carlos Duarte Aguilar
págs. 345-359

Documentos
El interés
Ludwig von Mises
págs. 363-379

Reflexiones sobre la teoría pura del dinero del señor J. M. Keynes
Friedrich A. von Hayek
págs. 381-442

¿POR QUÉ SCIOLI DEVALUARÁ MÁS QUE MACRI?

Macri-ScioliLa teoría económica, o en particular la teoría monetaria, enseña que a largo plazo la relación entre la moneda local y la divisa internacional es que la que determina el tipo de cambio real. Cuando comparamos las políticas económicas que los dos principales candidatos presidenciales dicen que tomarán, queda claro que uno devaluará –a largo plazo- más que el otro.

Coincido con variados analistas en que tanto Daniel Scioli como Mauricio Macri, tienen un plan similar en lo que refiere al sinceramiento de las variables macroeconómicas, pero mientras el primero sugiere avanzar de modo gradual, el segundo avanzaría a modo de shock.

El análisis entonces debe concentrarse en la cantidad de pesos, y en la cantidad de dólares que circulará e ingresará –en forma neta- al país, si se aplica las políticas por ambos sugeridos.

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ADAM SMITH, HOY – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLHay autores que escriben para el momento en que viven por lo que leídos al tiempo sus trabajos carecen de interés, es lo que también pasa con los que circunscriben sus escritos a la coyuntura, artículos, ensayos y libros que vistos a la distancia no resultan atractivos como no sea para algún eventual registro historiográfico. Con Adam Smith, especialmente en su primer libro de 1795 sobre sentimientos morales y en su obra de 1776 sobre economía, sucede que casi todo lo consignado es aplicable a la actualidad.

Al cumplirse doscientos años de la muerte de Adam Smith escribí un largo ensayo que hace poco se reprodujo en un libro de mi autoría publicado en Venezuela por CEDICE (Centro de Divulgación del Conocimiento Económico, Caracas, 2013) bajo el título de El liberal es paciente. En aquél ensayo que se incluyó como un post-scriptum del referido libro, pretendí abarcar lo más relevante de este destacado pensador escocés, incluso aspectos de su vida que estimé importantes en conexión a su escarceo intelectual. En esta ocasión, en cambio, me circunscribo a comentar muy brevemente algunos pasajes de sus dos obras mencionadas (para facilitar información al lector indico con las siglas SM su primera obra y con RN la segunda).
“Lo que más rápidamente aprende un gobierno de otro es el de sacar dinero de la gente” (RN). Así es, por eso hay que tener cuidado, por ejemplo, de sugerir un nuevo impuesto para reemplazar a los vigentes porque los aparatos estatales agregarán el gravamen a los existentes (esto es lo que ocurrió, por caso, cuando originalmente se propuso el tributo al valor agregado).
“El hombre del sistema […] está generalmente tan enamorado de la belleza de su propio plan de gobierno que considera que no puede sufrir ni las más mínima desviación del él. Apunta a lograr sus objetivos en todas sus partes sin prestar la menor atención a los intereses generales o a las oposiciones que puedan surgir; se imagina que puede arreglar las diferentes partes de la gran sociedad del mismo modo que se arreglan las diferentes piezas en un tablero de ajedrez. No considera para nada que las piezas de ajedrez puedan tener otro principio motor que la mano que las mueve, pero el gran tablero de ajedrez de la sociedad humana tiene su propio motor totalmente diferente de los que el legislativo ha elegido imponer” (SM).

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Infobae: ¿El milagro argentino u otra oportunidad perdida?

Breve reflexión sobre la oportunidad que abre la próxima elección presidencial en Argentina.

En las próximas elecciones presidenciales no se vota únicamente quién se cree que será un mejor administrador del Estado. En estos 12 años de kirchnerismo Argentina se ha transformado en un país donde la sensación es que es el individuo quien está al servicio del Estado, en lugar de ser este quien esté al servicio del ciudadano. Los problemas económicos de Argentina no son meramente de gestión, sino que tienen raíces en la concepción que la dirigencia política tiene sobre cuál debe ser el rol estatal.

Parecería ser, no obstante, que los candidatos a presidente dudan sobre la dirección y la profundidad de las reformas a realizar a partir del 11 de diciembre. Esta no es, sin embargo, la primera vez que un presidente asume en un contexto donde tiene la oportunidad de producir el gran cambio que vuelva a poner a Argentina en un sendero de crecimiento a largo plazo. En 1983 Raúl Alfonsín dejó pasar la oportunidad, lo que dio como resultado la década perdida. En 1989 Carlos Menem desaprovechó la ocasión y endeudó al país al punto tal de dejarlo a pasos del default y la crisis del 2001. En el 2003 Néstor Kirchner dejó pasar nuevamente la oportunidad de reformas profundas; tras 12 años, el proyecto K entrega el país en estanflación, default y serios desequilibrios fiscales. Es como si Argentina se resistiese a dar por superada su etapa peronista. Existen casos históricos de reformas institucionales exitosas pro mercado que deberían ser inspiración de la dirigencia política. El siguiente gráfico muestra, junto con Argentina, el caso de Alemania (1946), España (1960), Chile (1975) e Irlanda (1995).

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Los alumnos de hoy no vivieron la hiperinflación, ni sus padres le han contado cómo la sobrevivían

Los alumnos universitarios de hoy no vivieron la hiperinflación de 1989, y parece que sus padres poco le han contado porque apenas saben de ella, y menos aún de cómo reaccionaban sus propios padres para proteger sus ingresos. Tal vez es la diferencia que tenemos con los alemanes, ellos no se olvidaron más. Así describe Mises su conducta, que es igual a la que hubo aquí.

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En Junio de 1959, Ludwig von Mises dictó seis conferencias en Buenos Aires. Éstas fueron luego publicadas y las consideramos con los alumnos de la UBA en Derecho. Su cuarta conferencia se tituló, precisamente “Inflación”. Mises comenta:

“Me refiero al caso de Alemania, que el mundo entero estaba observando. Muchos libros han descrito los eventos de esa época (Aunque yo no soy alemán, sino austriaco, pude ver todo desde adentro: en Austria, las condiciones no eran muy diferentes de las de Alemania, ni eran muy diferentes en muchos otros países europeos) Por varios años el pueblo alemán creyó que su inflación era un asunto temporario, que pronto terminaría. Lo creyeron por casi nueve años, hasta el verano de 1923. Entonces, finalmente, empezaron a dudar. Como la inflación continuaba, la gente pensó que era más prudente comprar cualquier cosa disponible en lugar de guardar el dinero en sus bolsillos. Además razonaron que no se debía dar préstamos en dinero, sino que era una buena idea ser un deudor. Y así la inflación continuaba alimentándose a sí misma.

Y la inflación continuó en Alemania hasta, exactamente, el 20 de Noviembre de 1923. Las masas habían creído que el dinero inflacionario era dinero real, pero entonces hallaron que las condiciones habían cambiado. Hacia el final de la inflación alemana, en el otoño de 1923, las fábricas alemanas pagaban a sus trabajadores, cada mañana, por adelantado, el salario del día. Y el trabajador, que llegaba a la fábrica con su esposa, le entregaba inmediatamente su salario – todos los millones que le pagaban. Y la señora inmediatamente iba a una tienda a comprar alguna cosa, sin importar qué. Ella se daba cuenta lo que la mayor parte de la gente ya sabía en ese momento – que durante la noche, de un día para el otro, el marco perdía el 50% de su poder de compra. El dinero, como el chocolate en un horno caliente, se derretía en los bolsillos de la gente. Esta última fase de la inflación alemana no duró mucho tiempo; después de unos pocos días, toda la pesadilla se había terminado: el marco no tenía valor y debió crearse una nueva moneda.

Lord Keynes, el mismo que dijo que en el largo plazo todos estamos muertos, fue uno de una larga lista de autores inflacionistas del Siglo XX. Todos escribieron contra el valor oro (gold standard – equivalente de la moneda en oro) Cuando Keynes atacó el valor oro, lo llamó una ‘reliquia bárbara’. Y la mayor parte de la gente actualmente considera ridículo hablar de una vuelta al valor oro. En los EEUU, por ejemplo, se considera que uno es un soñador si dice: ‘Más tarde o más temprano los EEUU deberán retornar al gold standard’

Pero el gold standard tiene una virtud tremenda: la cantidad de dinero bajo el gold standard es independiente de las políticas de los gobiernos y de los partidos políticos. Ésta es su ventaja. Es una forma de protección contra los gobiernos despilfarradores. Si, bajo el gold standard, a un gobierno se le requiere gastar dinero para algo nuevo, el ministro de finanzas puede decir: ‘Y donde consigo el dinero? Dígame, primero, como haré para encontrar el dinero para este gasto adicional’

Bajo un sistema inflacionario, nada es más simple de hacer para los políticos que ordenar a la imprenta del gobierno proveerles cuanto dinero necesiten para sus proyectos. Bajo un gold standard, un gobierno sano tiene una mejor oportunidad; sus líderes pueden decirle al pueblo y a los políticos: ‘No podemos hacerlo a menos que subamos los impuestos’. Pero bajo condiciones inflacionarias, la gente adquiere el hábito de considerar al gobierno como una institución con medios ilimitados a su disposición: el estado, el gobierno, puede hacer cualquier cosa. Si, por ejemplo, la nación desea un nuevo sistema de carreteras, se espera que el gobierno lo construya. Pero ¿dónde obtendrá el dinero el gobierno?”

4 razones que explican por qué la Reserva Federal no subió la tasa de interés

Tras la crisis supbrime y la “gran recesión” de 2008, la Reserva Federal de los Estados Unidos decidió bajar la tasa de interés nominal de corto plazo al 0 por ciento. Ben Bernanke, el Presidente de la Fed en aquel momento y artífice de la recuperación económica de los años siguientes, afirmaba que la tasa de interés permanecería en esos niveles hasta que el nivel de desempleo -que había tocado el 10 % en 2009-, volviera a valores inferiores al 6 %.

El gráfico No. 1 muestra la continua y persistente baja en el desempleo desde enero de 2010 a la fecha, con un último dato alentador en la tasa de desempleo en el 5,3 %.

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