Hay Bicicleta Financiera en Argentina?

La presencia, o no, de una bicicleta financiera en Argentina parece estar ganando preocupación en las autoridades monetarias. El BCRA publicó tres posts (aquí, aquí y aquí) en su blog sosteniendo que no hay bicicleta financiera. Infobae capturó el tema en esta nota de Carlos Arbía.

El BCRA ofrece argumentos interesantes, pero no me parecen suficientes para sostener que no hay bicicleta financiera.

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SMP: Two Tales of Unintended Consequences -Tale 1

Primera parte de un comentario sobre las consecuencias no intencionadas de dos bancos centrales desde las crisis del 2008. En la primera parte, junto a Andreas Hoffmann (Twitter: @Andhoflei) analizamos al caso de la Reserva Federal. En la segunda parte (aún por publicar), analizaremos el caso del Banco Central Europeo.

Estos análisis son co-blogueados en Sound Money Project y Think Markets

Even when a policy is successful in achieving its desired ends, we have to consider its unintended and unforeseen consequences, resulting from cumulative market adjustments to policy changes that make it hard to judge the overall outcome of a policy in our complex economy. The Federal Reserve and European Central Bank’s monetary policy responses to the 2008 financial crisis offer two tales of major unintended consequences. This post discusses the unintended outcomes of the U.S. Federal Reserve’s crisis policies. In our next post, we will address ECB policies.

TALE 1: THE U.S. FEDERAL RESERVE

One of the major challenges the Fed faced during the 2008 financial crisis, after Lehman was allowed to fail, was the loss of confidence in the financial markets and the resulting increase in money demand that led to a decline in the money multiplier. The scenario was even more delicate from the Fed’s perspective due to the presence of a number of financial institutions that the Fed considered too big to fail.

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Francisco Capella acerca del ciclo económico, el descalce de plazos, la banca libre y el intervencionismo estatal

Francisco Capella moderará hoy nuestro debate con Juan Ramón Rallo sobre el descalce de plazos como causa del ciclo económico, el que tendrá lugar en Calle Rafael Calvo 39, en la sede de la Fundación Rafael del Pino, en Madrid. Anoche me compartió su opinión sobre el mismo, el que además publicó en su blog. Me parece oportuno compartirlo con nuestros lectores (Ver abajo).

El debate me parece apasionante. Para quienes recién toman conocimiento del mismo a continuación ofrezco algunos links para acceder al intercambio.

A los seis posteos iniciales (1, 2, 3, 4, 5 y 6) -tres míos y tres de Rallo entre el 19 y 23/09/2013, ha seguido un resumen y análisis de Nicolás Cachanosky (25/09/2013). Luego la visita de George Selgin a Madrid (4/10/2013), generó una presentación en el IJM que agrega valor al debate (ver aquí video). Poco después (julio de 2015) una visita de Larry White a Madrid permitió que se genere un interesante y amigable diálogo  con Juan Ramón Rallo. El intercambio dio lugar pronto a un escrito de White, que personalmente traduje al español aquí (17/09/2015). La respuesta de Rallo no se hizo esperar. Nicolás Cachanosky analizó el debate en Sound Money Project (4/11/2015), al que Rallo respondió, Nicolás escribió una  réplica y Rallo volvió a replicar. Daniel Fernández agregó otras dos réplicas para considerar. (1 y 2), a las que Nicolás también respondió (1 y 2).

Abajo Capella agrega sus comentarios, si bien están enfocados sólo en el intercambio inicial (16/9/2017). No hago a tiempo a responder durante mi visita a Madrid porque la agenda está cargada, pero me parece que los seguidores del debate estarán interesados en leerle.

Espero pronto poder compartir en el blog el video del debate de mañana.

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¿LA CIUDAD DEL FUTURO? – Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Lo primero que hay que resaltar es que nadie conoce el futuro puesto que no pueden anticiparse los millones de sucesos que ocurren en el presente y han ocurrido en el pasado que influirán en el más adelante, además de  procesos nuevos que se acoplan en el devenir de los acontecimientos. De todos modos pueden conjeturarse ciertos fenómenos con las reservas del caso, en realidad de modo cotidiano es lo que se hace con la idea de preveer las consecuencias de nuestros actos que en ausencia de esas conjeturas quedaríamos paralizados.

En este contexto es que pueden formularse hipótesis respecto a las ciudades del futuro en vista de algunas tendencias y preferencias que benefician  a la gente al internalizar costos y no hacerles pagar coactivamente a quienes no recurren a tal o cual servicio (por ejemplo, cuando pagan por rutas quienes no tienen automóvil…ni por espacios y rutas aéreas si el día de mañana esos vehículos volaran o, como ha sugerido Elon Musk, capas de plataformas subterráneas de alta velocidad).

Últimamente se han publicado infinidad de trabajos imaginando asignación  de derechos de propiedad a todo lo que hoy se da por sentado que debe ser estatal, obras en la que se ejemplifica con casos muy relevantes que operan en la actualidad. En este sentido, se destacan muy especialmente The Voluntary City. Choice, Community and Civil Society que contiene valiosos y voluminosos  escritos editados por David. T. Beito, Peter Gordon y Alexander Tabarrok con un ponderado prólogo de Paul Johnson, y también el magnífico Public Goods and Private Communities. The Market Provision of Social Servicies por Fred Foldvary.

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Inflación en Argentina: El «núcleo» del problema [La Gaceta]

Como enseñara Milton Friedman, la inflación tiene siempre -en todo tiempo y lugar- causas monetarias. En este sentido, la gestión en el Banco Central por Federico Sturzenegger viene mostrando resultados relativamente exitosos en la lucha contra la inflación, en la medida que la inflación núcleo evidencia una baja contundente respecto de 2016.

¿Por qué es relativamente exitosa? Porque el último dato de Indec arrojó una suba de la inflación núcleo del 2,3%, lo que sigue siendo elevada, aunque bastante más baja que la suba de los precios regulados en 3,7%. Mientras que el IPC Núcleo mostró una suba de 25,9% en el último año, la del regulado fue del 35,6%. El nivel general acumuló 27,5%. La baja, sin embargo, no parece ser suficiente para cumplir con las metas comprometidas por la autoridad monetaria. El 17% de inflación anual parece hoy lejano y los analistas pronostican para 2017 una inflación entre 22% y 26%.

¿Qué es lo que separa la inflación núcleo del IPC? Los “precios regulados”. Hay cierto consenso en la sociedad en que las tarifas de los servicios tenían niveles demasiado bajos lo que implicaba una importante suma en subsidios para sostener un mínimo de inversión. En la medida que el gobierno se comprometió a normalizar esta situación, los distintos tarifazos elevan el resultado mensual del IPC, si bien esto no es técnicamente inflación.

¿Por qué no es inflación? Porque la definición de este proceso es una suba sostenida y generalizada en los precios, mientras los tarifazos son esporádicos y aislados. Lo que el Central está observando -y hace bien en hacerlo- es la inflación núcleo, la que si bien está bajando lo hace tímidamente en función del gradualismo que adoptó este gobierno como modelo. Preocupa que la baja en la inflación núcleo de enero y febrero no se haya sostenido en marzo y abril, pero pensamos que los próximos meses retomará la fase descendente.

La pregunta que sigue es ¿qué tan efectiva es la lucha que el gobierno está generando contra la inflación? Si bien monetiza menos que el gobierno anterior, sigue haciéndolo, y lo que ya no monetiza lo financia a través de deuda.

Esto tiene dos problemas centrales. En el presente, al absorber el gobierno el crédito disponible, reduce la posibilidad de que el sector privado financie sus proyectos de inversión, lo que se traduce en altas tasas de interés. Por otro lado, de cara al futuro, Argentina está comprometiendo sus finanzas como ocurrió en tiempos pasados. Hay versiones sólidas de que el gobierno apuntará sus fuerzas al déficit fiscal una vez que pasen las elecciones de octubre, lo que puede ser políticamente deseable, pero posterga la solución de un problema urgente.

¿Qué impacto puede tener una exitosa lucha contra la inflación en la actividad económica? En el corto plazo, ganar la batalla contra la inflación puede contraer la actividad económica, pero esto es saludable si el objetivo es tener después un crecimiento genuino. Es como enviar a un jugador de fútbol lesionado a la cancha, cuando lo que se necesita es detenerse, recuperarse, y volver a la cancha con más fuerza. En esta gestión, Mauricio Macri está apostando a una corrección de desequilibrios acumulados en décadas. Podía haberse hecho a modo de shock, o con este gradualismo. La opción tomada fue la última, y eso nos deja ver que sólo podremos ver brotes verdes y crecimiento si el electorado comprende la naturaleza de los problemas y decide darle más tiempo en un segundo gobierno pos 2019.

Publicado originalmente en La Gaceta de Tucumán, domingo 14 de mayo de 2017.

LA CONSPIRACIÓN DE LAS TEORÍAS CONSPIRATIVAS

Están de moda cada vez más. Para todo hay una conspiración,y el que no lo sabe es un tonto.

Siempre me han llamado la atención. Como soy un tonto que no cree mucho en ellas, voy a analizarlas desde el ingenuo mundo que habito.

Las teorías conspirativas, más que teorías, son ilaciones de fenómenos singulares, unidos por el plan siniestro de oscuros y malévolos personajes, que tienen en sus manos al destino del mundo.

En ese sentido, las teorías conspirativas sí que son no-falsables. Porque las teorías no se refutan con hechos, sino con teorías.

Por ejemplo, ¿por qué refutó Copérnico a Ptolomeo? Porque era una teoría que, retrospectivamente –no en su momento- negaba el núcleo central de la teoría ptolemaica y, por ende, la hizo caer en un efecto dominó. Pero eso es mundo 3, el mundo de las teorías en sí mismas.

Los teóricos de las teorías conspirativas no se mueven en el mundo de las ideas en sí mismas, de lo que dicen en sí mismo, de cómo puede ser su refutación teórica. Se mueven en el mundo 2, en un mundo de intenciones perversas de sujetos perversos, según la cual unen fenómenos singulares de un modo tal que no hay cómo contestarles. Supongamos que elaboro una teoría conspirativa de Copérnico. En realidad alguien le pagó para que finalmente se decidiera a publicar su libro que él sabía que era falso. Y ese alguien era un jesuita X que formaba parte de un grupo secreto que estaba en contra de los jesuitas que aún defendían a Ptolomeo.

El teórico en cuestión presenta mil cartas, mil documentos, todos en apoyo de su conspiración. Si uno intenta refutarlo, decirle que no, que nada de ello niega el conjunto de los estudios históricos de Koyré, Kuhn o Feyerabend al respecto, el teórico de la conspiración me dice que yo “no sé” que existe la carla 1001 que prueba la conspiración. Si yo le objeto que hay una carta 1003 donde se advertiría que no, que Copérnico no tiene nada que ver, él me sale con la 1004. Si yo sigo dudando, el teórico comienza a pensar que: o soy medio tonto, o en realidad soy cómplice de la conspiración. O que no quiero aceptar su teoría porque “no me conviene” aceptarla. En última instancia, para el teórico de la conspiración sólo existe él y su grupo, los buenos, inteligentes y honestos que denuncian la conspiración, y los demás, que, o son muy tontos, o cobardes, o deshonestos intelectuales. Claro, el diálogo honesto y sincero de ambas partes es imposible en ese caso. Porque sólo hay una parte honesta: la denunciante de la conspiración.

Los que nos movemos en el mundo 3 de Popper vamos al núcleo de las teorías, tratamos de ver qué dicen y si hay algo que refutar vamos a su núcleo central. No ignoramos que la intentio auctoris debe interpretarse desde el conjunto de creencias (Ortega) y horizontes (Gadamer) y mundo (Husserl, Ricoeur) del autor, pero si suponemos la mala intención del autor, entonces ya no es un tema académico, ya no es una cuestión teorética, es un tema de otra naturaleza.

Las teorías conspirativas son ideales para, desde la propia ideología, convertir al pensamiento contrario en una conspiración. Lo que Umberto Eco llamaría una decodificación aberrante (es que Eco era otro conspirador). Claro, así es imposible defender lo atacado porque, otra vez, si lo hacemos o somos tontos o somos malos. Así de simple.

Las teorías conspirativas parecen dar mucha inteligencia a los conspiradores: éstos parecerían poder manejar a los infinitos fenómenos complejos que, Hayek dixit, se encuentran más allá de lo que un grupo de personas puede planificar. Oh, pero Hayek es liberal, por ende es malo, por ende la teoría de los fenómenos complejos es seguro otra conspiración conformada por la Trilateral Commission, la conspiración judeo-masónica-capitalista internacional, etc. Pero yo, que soy un tonto que cree que la teoría de los fenómenos complejos de Hayek es verdadera, creo que da en el clavo de la cuestión. ¿Cuánto, de lo complejo, pueden manejar los conspiradores? Obviamente muy poco. Pero no, en principio los conspiradores podrían tener callados durante vaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarias décadas a toooooooooooooooooooooooooooooooooodos los técnicos que colaboraron con tal o cual proyecto que resultó ser una falsedad. Y si lo negamos, es que somos unos tontos que ignoramos su poder, unos cómplices a los cuales nos pagan también, o unos deshonestos intelectuales a quienes nos conviene negar la conspiración.

Las teorías conspirativas son el mundo de los grandes genios. Los tontos, los que estamos en el mundo 3 de Popper, nos movemos en otro mundo. Pero últimamente me he vuelto más inteligente y creo que los teóricos de las teorías conspirativas forman parte de una gran conspiración.

He dicho.

MADURO, EL FASCISTA EMPEDERNIDO – Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Aunque ya se sabía, acaba de confirmarse el fascismo superlativo del dictador Maduro al proponer el adefesio de una así denominada asamblea constituyente al mejor estilo de Mussolini con sus consabidas corporaciones en reemplazo del Parlamento republicano.

Debe reiterarse que el fascismo significa en su eje central que la propiedad puede estar registrada a nombre de particulares pero usa y dispone el gobierno. Por su parte,  el comunismo significa que directamente usa y dispone el aparato estatal. Este último régimen es más sincero, el primero es más solapado y por ello el de mayor éxito en el denominado mundo libre con la idea de engatusar a los distraídos (al fin y al cabo los fascistas son comunistas cobardes).

El fascismo aplica desde los sistemas educativos donde se habla de “educación privada” pero en gran medida es administrada por los ministerios de educación, hasta los taxis que son regenteados por las municipalidades en cuanto al color con que están pintados, las tarifas y los horarios de trabajo y así sucesivamente con comercios cuyo flujo de fondos son en última instancia dictados en parte importante por el Ejecutivo.

Es tan primitivo Maduro que la emprende contra supuestos fascistas porque no sabe de que se trata y no se miró en el espejo. No puede esperarse otra cosa de una persona que habla con los pajaritos y alude a “las millonas de personas” que piensa lo siguen, cuando, además, en el mejor de los casos se trata de alcahuetes que han dejado atrás la dignidad y esperan migajas del poder.

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SMP: The Rule of Law vs the Rule of Experts

Comentario en Sound Money Project sobre cómo llevar adelante política monetaria.

Our worldviews shape the ways in which we approach problems, challenges, and questions. Our “worldviews,” as I refer to them in this post, are so deeply embedded in our minds that we don’t usually realize our thoughts are driven by them. Monetary policy is not free from this “worldview” effect.

There is a big debate in monetary policy on whether central banks should follow a monetary rule or have the ability to decide how to perform monetary policy at the policymaker’s discretion. In a world of second bests, the question underlying this debate is how errors would be minimized: by following the right rule (in itself another issue) or by giving central bankers discretionary powers. In many cases, what one side sees as an argument on their side, the opposite side sees as an argument in favor of theirs. For instance, the lack of precise knowledge about the economic situation can be an argument for a rule-based monetary policy or for a discretionary approach. Proponents of a rule-based monetary policy would argue that because our knowledge is limited, we should follow a rule that will, say in average, minimize the errors. However, one could also argue that because our knowledge is limited, a rule will be biased and therefore discretionary policy (if an expert is in charge) is a better option than an imperfect rule.

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Argumentos – Abril de 2017

Alejandro Sala me hizo una entrevista que se reproduce en este nuevo número de Argumentos. El ejemplar incluye también aportes de Gabriel Zanotti, Iván Carrino, Agustín Etchevarne y Diana Mondino, entre otros.

Acceda aquí a la versión digital del ejemplar de abril de 2017.

Acceda aquí a ediciones anteriores.

UN ACADÉMICO BEST-SELLER – Por Alberto Benegas Lynch (h)  

Es poco frecuente que un académico se convierta en un best-seller. Hay además casos extraordinarios como muchas de las obras de Paul Johnson de más de mil páginas sin subtítulos y que han logrado ventas masivas, claro que no en  todos los casos son leídas sino que queda bien exhibirlas en las bibliotecas.

Un caso notable de muy reciente data es el de Youval Noah Harari,  doctorado en historia en Jesus College de la Universidad de Oxford y que enseña en la  Universidad Hebrea de Jerusalén. Tiene treinta y tres años y ha publicado dos libros traducidos en  varios idiomas, entre ellos al castellano, titulados respectivamente De animales a dioses y Homo Deus, cuyas ventas en varios países están ubicados en la lista de best-sellers y en varios medios se ha dicho sobre el autor expresiones equivalentes a “nace una estrella”.

Los libros contienen datos y reflexiones de mucho interés pero en esta nota periodística queremos puntualizar lo que estimamos son errores de cierta envergadura. De entrada decimos que los títulos de los libros conducen a conjeturar que los seres humanos se han transformado en dioses supuesto que, precisamente, constituye una presunción fatal digna de los caudillos contemporáneos (la fatal arrogancia titularía su último libro el premio Nobel en economía F. A. Hayek). Desafortunadamente esta conjetura se confirma parcialmente en los trabajos que mencionamos de Harari, aunque finalmente los escritos de marras se traducen en prácticamente la extinción de los humanos debido a la tecnología tal como veremos más abajo en este apretado resumen (y no en el sentido esbozado por Huxley).

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