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Acerca de Adrián Ravier

Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.

El Bitcoin hace recordar al auge y burbuja de las “puntocom” – por Roberto Cachanosky

Su baja aceptación, su altísima volatilidad, su bajo volumen en relación a, por ejemplo, la cartera de un gran fondo de inversión, y la inexistencia de fundamentos que permitan calcular racionalmente su valor impiden que cumpla las funciones de una moneda.

Esta nota no tiene por objeto debatir con los defensores del bitcoin, sino aportar mi punto de vista a aquellas personas que me preguntan si veo el bitcoin como moneda. La suba espectacular que tuvo en las últimas semanas ha generado tal euforia que ya se habla de la nueva moneda, independiente de los gobiernos que imprimen papeles pintados. Algunos sostienen que estaría surgiendo una moneda privada.

El entusiasmo de algunos bitcoineros me recuerda a los emprendedores de las punto.com que en su gran mayoría terminaron en rotundos fracasos cuando explotó la burbuja a principios de este siglo. No es que reniego del avance y las ventajas de internet. Yo mismo tengo un sitio desde 2004 y debo haber sido uno de los primeros en tener un portal propio. Tampoco descreía por principio de las punto.com, Lo que sí afirmo es que había demasiados vendedores de humo que proyectaban miles de millones de dólares, basados en proyecciones absurdas. Desde un sitio de internet decían que venderían millones de pizzas.

Era todo un delirio, pero si uno rascaba un poco, advertía que esos proyectos eran inviables porque no monetizaban. Esto es, no generaban ingresos para cubrir los costos operativos y muchos menos generar utilidades. Por entonces, un conocido me pidió si podía almorzar con dos jóvenes que habían hecho un sitio de compra venta de materiales de construcción y pensaban facturar millones de dólares. Me dijeron, con cierta soberbia, que ellos ya habían abierto una oficina virtual en San Pablo, mientras un médico había tardado décadas en poder abrir consultorio en la misma ciudad. Ellos eran la avanzada y el médico un “dinosaurio”. En un punto de la conversación les pregunté cómo se componía el ingreso del sitio. Agachando la cabeza, me dijeron que aún no generaba ingresos; los financiaba un inversor. Les pregunté de qué vivían. Mantenían sitios de internet. Despreciaban al médico ”dinosaurio”, pero nunca lograron crear un sitio rentable. El inversor finalmente cerró ese del que me hablaron.

Cuento esta historia porque vi muchas parecidas. De todas las punto.com que aparecieron solo quedaron en pie algunas que generaron ingresos como cualquier negocio tradicional, pero vía virtual. Amazon, Netflix, Despegar, Airbnb y tantos otros sitios lograron monetizar su servicio. Reemplazaron en la red, de modo rentable, actividades que ya existían. No todo lo que se hace en internet hace millonario al emprendedor. Como en cualquier otro proyecto, tiene que tener flujos de ingresos y egresos positivos, ser rentable.

¿Qué es moneda?

Yendo al Bitcoin, lo primero a definir es: ¿qué es moneda? Es cualquier cosa que la gente acepte en forma generalizada como medio de intercambio y sea reserva de valor, característica de la que deriva su función de unidad de cuenta: se pueden hacer cuentas en esa moneda.

La moneda no es un invento de los gobiernos, sino un descubrimiento del mercado, es decir de la gente, cuando descubrió que ciertas mercaderías bienes servían como medio de intercambio. Para eso se utilizaron la sal, el té, el arroz, la pimienta, el cacao, los clavos, entre tantas otras. La economía pasó del engorroso trueque al intercambio indirecto. La moneda empezó a funcionar como una autopista y agilizó las transacciones. Finalmente se llegó al oro como mercancía-moneda. Su particularidad es que era un bien escaso y obtenerlo tiene un costo de producción. No es como el papel moneda al que se agregan ceros y se tiene más “dinero”. Para obtener oro había que encontrar una veta rentable, hacer grandes inversiones, contratar mano de obra, comprar insumos, transportarlo, etc. No era gratis adicionar oro al mercado.La sede de la Reserva Federal de EEUU: quienes confían en el dólar no lo hacen porque conocen con qué activos lo respalda la Fed, sino porque confían en las instituciones de EEUU
REUTERS/Kevin LamarqueLa sede de la Reserva Federal de EEUU: quienes confían en el dólar no lo hacen porque conocen con qué activos lo respalda la Fed, sino porque confían en las instituciones de EEUU REUTERS/Kevin Lamarque

Cuando EEUU abandonó el patrón oro en 1971, con Richard Nixon, todas las monedas de los gobiernos pasaron a ser pedazos de papel cuyo respaldo es la confianza en las instituciones del país que los emite. La gente ahorra en dólares no porque sepa qué activos tiene la Reserva Federal para respaldar cada dólar en circulación, sino porque confía en que las instituciones de EEUU le ponen un límite al poder de destrucción del dólar. Si un día se acabara la confianza en esas instituciones, el dólar desaparecería como moneda. Algo parecido sucede con el euro.

¿Cuál es el respaldo que tiene el Bitcoin para ser confiable? Es un programa de computación hecho por Satoshi Nakamoto, un pseudónimo de alguien que se desconoce quién es realmente o si son varias personas, pero hay gente que confía en que ese programa es inviolable y que sirve como moneda y reserva de valor.Determinada cantidad de personas en el mundo confían en un programa de computación hecho por un desconocido y creen ciegamente que ese programa no puede ser hackeado por nadie

Aquí entra a jugar la teoría subjetiva del valor. Determinada cantidad de personas en el mundo confían en un programa de computación hecho por un desconocido y creen ciegamente que ese programa no puede ser hackeado por nadie. Es decir, que el Bitcoin es a prueba de gobiernos gastadores que imprimen moneda prostituyéndola.

Hasta ahora nadie me supo explicar por qué el programa es inviolable y alguien no puede, como hacen los gobiernos, emitir bitcoins y quedarse con el señoreaje. Si hackearon el sitio de la CIA, del FBI y del Departamento de Justicia de EEUU en 2012, imagino que el programa de Nakamoto también puede ser hackeado.

¿Es moneda?

Pero dejemos de lado ese punto. ¿Es moneda el bitcoin? Aún no puede tomarse como medio de intercambio ampliamente aceptado. Me dicen que hay personas que aceptan bitcoins por las transacciones, pero al ser una moneda virtual que se puede transferir ampliamente, debería ser aceptada en cualquier comercio sin límite de países. Por ser virtual, su uso no debería tener fronteras ni límites para las transacciones. Sin embargo, aún son muy pocos los lugares en que se aceptan bitcoins.

Posiblemente el Súper de la esquina no me acepte euros como forma de pago, pero si el bitcoin es tan confiable y es moneda virtual, ¿por qué no me lo aceptan? Sería como si pagara con la tarjeta de débito con el beneficio de que se esquivan impuestos. Debería poder ir por el mundo con mi billetera de bitcoins para reducir los costos de cambiar monedas y todos deberían aceptármelos si es de verdad una moneda worldwide como dicen sus seguidores.Las cotizaciones en Wall Street pueden ser volátiles, pero es posible valuar una empresa según sus fundamentos. ¿Cuáles son los fundamentos de bitcoin?  EFE/EPA/COURTNEY CROW / NYSE
Las cotizaciones en Wall Street pueden ser volátiles, pero es posible valuar una empresa según sus fundamentos. ¿Cuáles son los fundamentos de bitcoin? EFE/EPA/COURTNEY CROW / NYSE

Volatilidad

Además, tiene alta volatilidad a lo largo del día. Sin ir muy lejos, el 12 de marzo de 2020 tuvo una caída del 38,2% entre apertura y cierre. Al día siguiente subió 14% y al otro bajó 7%. Una montaña rusa. Las variaciones entre máximos y mínimos diarios dan aún más vértigo.

Si uno lo toma como un activo financiero de alta volatilidad, se arriesga a ganar o perder, pero es difícil imaginar que uno pueda cotizar su casa en bitcoins, salvo que esté dispuesto a rever el precio cada 5 minutos. Su alta volatilidad no permite utilizar al bitcoin para estimar precios y costos en un proyecto de inversión, por eso no sirve como moneda.

También se hace difícil imaginarlo como activo financiero. No es una empresa que genera flujos y cuya cotización responde a sus flujos de ingresos, perspectivas del sector u otras variables. Lo mismo pasa con una obligación negociable, un bono de un gobierno o incluso las commodities. Todos estos activos financieros responden a algún fundamento en su cotización, pero, ¿a qué fundamento responde la cotización de un programa de internet que a alguien se le ocurrió definir como moneda sin identificar a su fundador?

La primera transacción en el sector real de la economía pagada con bitcoins es del 22 de mayo de 2010: se pagaron 10.000 bitcoins por dos pizzas. A la cotización del momento en que estoy escribiendo estas líneas, esas dos pizzas costarían US$ 200 millones cada una.

De manera que, por ahora, el bitcoin quedaría limitado, en el mejor de los casos, a ser un activo financiero de altísima volatilidad y escaso volumen ya que el total de bitcoins en el mercado representen el 0,01% de la cartera de activos que maneja BlackRock, el fondo de inversión más grande del mundo que con muy poco podría mover en un sentido u otro la cotización del bitcoin.

En síntesis, habrá gente que considere que el bitcoin es moneda o es la moneda del futuro, otros que lo vean como un activo financiero, pero la realidad es que todavía no cumple con los requisitos para ser moneda. Por ahora ha sido sólo un intento libertario para que algunos desafíen a esos papeles pintados que emiten los estados. Como activo financiero tiene tanta volatilidad que da lo mismo apostar al bitcoin o ir al casino y jugar a pleno al 17.

Publicado originalmente como columna de opinión en Infobae, el 11 de enero de 2021.

Negocio: una noción injustamente atacada – por Alberto Benegas Lynch (h)

John LockeJohn Locke

Lo primero es remitir a la etimología. Negocio es no-ocio, el diccionario dice “cualquier ocupación, empleo o trabajo”. En una acepción más amplia refiere a asunto y en una más reducida alude al vínculo con lo crematístico, a la búsqueda de un beneficio monetario. Ahora bien, en la sociedad libre, para subsistir, cada cual se ve obligado a atender las necesidades del prójimo al efecto de poder mejorar su propia situación. De este modo es que se producen todos los bienes y servicios: quienes dan en la tecla con los requerimientos de sus congéneres obtienen ganancias y quienes yerran incurren en quebrantos. Este es el modo de progresar, este es el modo por el cual las sociedades más evolucionadas incrementan su nivel de vida. Por su parte, en este contexto, el monopolio de la fuerza que denominamos gobierno teóricamente se constituye para prevenir y evitar lesiones a los derechos de cada cual.

En un plano más amplio, todo es realizado por el interés personal del sujeto actuante. En este sentido, no hay tal cosa como acción desinteresada. Es una verdad de Perogrullo sostener que quien actúa lo hace inexorablemente porque está en su interés actuar en esa dirección. La Madre Teresa estaba interesada en el cuidado de los leprosos, el que asalta un banco está interesado en que le salga bien el atraco y no ser castigado, el que vende papas está interesado en obtener un beneficio de la transacción, el que compra una bicicleta está interesado en andar en ese adminículo, en fin, en todo está presente el interés personal que en algunos casos puede ser monetario y en otros no-monetario. En algunos casos el fin perseguido es noble y en otros ruin. Se juzga la calidad de las personas por los objetivos a los que apuntan.

En este plano argumental, hay dos ideas erradas que se filtran de contrabando en este análisis. En primer lugar, la gratuidad. Debe comprenderse que nada es gratis, todo tiene un costo. En economía lo llamamos costo de oportunidad para mostrar que cada vez que hacemos algo nos vemos precisados a dejar de hacer lo segundo que en nuestras prioridades hubiéramos hecho lo cual es el costo de la acción. En la vida diaria cuando se afirma que tal o cual cosa debiera entregarse “gratis” debe resultar claro que alguien paga. En este sentido, es frecuente intentar la transformación mágica del aparato estatal en Papá Noel, sin percatarse que siempre es el vecino el que se ve forzado a pagar.

El segundo des-concepto mayúsculo radica en la tergiversación del derecho. Así se proclama el derecho a una vivienda digna, el derecho a hidratos de carbono y vitaminas, el derecho a un salario adecuado, el derecho a la recreación y hasta la sandez del derecho a Internet. Esta vociferación no toma en cuenta que a todo derecho corresponde una obligación. Si una persona obtiene por su trabajo cien en el mercado laboral, hay la obligación universal de respetarle ese ingreso, pero si esa persona pretende doscientos cuando gana cien y el gobierno otorga esa pretensión necesariamente quiere decir que otros estarán forzados a entregar la diferencia con el fruto de sus trabajos, lo cual convierte la operación en un pseudo derecho puesto que lesiona el derecho de esos otros.

Ambas ideas estrafalarias -la de la supuesta gratuidad y la de los pseudo derechos- derriban marcos institucionales civilizados y por tanto perjudican gravemente el bienestar de todos, pero muy especialmente a los más necesitados puesto que el derroche en lugar del aprovechamiento de los siempre escasos recursos atenta contra los ingresos y salarios en términos reales de modo más contundente en los marginales ya que las tasas de capitalización disminuyen.

En esta nota periodística centro la atención en el tema de los médicos, servicios de salud, vacunas, laboratorios y equivalentes que con un alto grado de cinismo se pretende que vivan del aire sin cobrar por sus servicios mientras que los que reclaman semejante actitud se dedican a sus negocios particulares. Esto sin duda no descarta para nada las muy meritorias obras filantrópicas que mantienen un estrecho correlato con los climas de libertad. Para observar estas obras por doquier no hay más que recorrer Estados Unidos, situación que no existe en Cuba donde se disfraza de “Estado Benefactor”, una contradicción en los términos ya que, por definición, el aparato de la fuerza no puede hacer beneficencia o caridad que significa entregar recursos propios de modo voluntario. Si asalto a mis vecinos y entrego el botín a otros no he realizado un acto caritativo ni una muestra de solidaridad sino que he cometido un atraco.

Entre muchos otros, John Chamberlin en su ensayo titulado “La enfermedad de la medicina socializada” pone de manifiesto los rotundos fracasos de los países nórdicos y otros en la medida de haber introducido los aparatos estatales en la salud y como han debido retroceder abruptamente en esa decisión política. En este sentido, por ejemplo, hay un libro -desafortunadamente no traducido al castellano- en el que publican veintiún profesionales meticulosos trabajos sobre los graves y muy alarmantes problemas que invariablemente se suscitan en ámbitos de la salud estatal. La obra lleva el sugestivo título de Politicized Medicine y está editada por la Foundation for Economic Education.Thomas SzaszThomas Szasz

En ningún momento lo dicho significa dejar de reconocer el valiosísimo esfuerzo y notable capacidad de médicas, médicos, enfermeras y enfermeros en los centros de salud estatales. De lo que se trata es de entender el tema decisivo de los incentivos y de la “tragedia de los comunes” que invariablemente irrumpe pues lo que es de todos no es de nadie, no es la misma actitud cuando uno debe hacerse cargo de las cuentas que cuando se obliga a terceros a pagarlas. En los ensayos antes mencionados y en muchos otros en la misma línea se subraya el mencionado rol fundamentalisimo de los incentivos en el contexto de las permanentes faltas de insumos, de equipos y de recursos en general en medio de los habituales y extenuantes pedidos de turnos por parte de pacientes, los déficit que refleja la gestión y el consiguiente pedido de fondos a la administración gubernamental y la situación muchas veces lamentable de los edificios, todo lo cual no ocurre en sanatorios privados pues el emprendimiento que no es apoyado por la gente desaparece.

Entonces, lo que debería hacerse es vender todos los centros de salud estatales, eventualmente al mismo equipo de médicas, médicos y personal administrativo que los operan con todas las facilidades posibles. La politización y el uso de la fuerza no debiera tener lugar en un área tan delicada e importante. Me imagino que no se intentará argumentar el absurdo de no proceder en consecuencia porque otros no lo hacen, salvando las distancias es similar a cuando se sostenía la imperiosa necesidad de abolir la esclavitud se respondía que en el planeta ese sistema estuvo extendido por miles y miles de años. El enredo con el statu quo no puede conducir al embotamiento mental de esa magnitud. Ningún progreso hubiera existido si no hubiera habido un primero que se salió de lo habitual y cuestionó lo existente.

Y para las personas con problemas de salud pero sin los ingresos suficientes, como una medida de transición, hasta que puedan adoptarse otras medidas de fondo, aplicar los vouchers, es decir créditos a cargo de terceros para que estos pacientes puedan hacerse atender eficientemente. Hay aquí un non sequitur, a saber: del hecho de que unos deban financiar la salud de otros no se desprende que deban existir centros de salud estatales puesto que el paciente seleccionará la entidad privada que más le resulte. Subsidiar la demanda en lugar de hacerlo con la oferta cambia radicalmente el cuadro de situación pues todos los incentivos de la gestión modifican su rumbo por lo antedicho de la tragedia de los comunes (una denominación moderna que la bautizó así Garret Hardin en la revista Science pero que en la práctica se remonta a Aristóteles en su refutación al comunismo de Platón).

La medicina no opera de modo independiente a la naturaleza de las cosas, los precios son señales insustituibles para conocer dónde invertir y dónde desinvertir. En una pandemia lo peor es que los gobiernos intenten controlar precios pues el resultado indefectible es el faltante del medicamento o servicio en cuestión. Al establecer por la fuerza precios menores a los de mercado la demanda aumenta y la oferta se contrae. Idéntico fenómeno ocurre con las mutuales de medicina o los servicios médicos en general, con el agravante que se pretende incorporar por la fuerza a candidatos que no han aportado al servicio lo cual desmorona toda la idea del seguro. Estos problemas agudos irrumpen debido a la antes señalada incomprensión del derecho y de la falsa gratuidad y, además, cuando aparece un procedimiento novedoso los aparatos estatales habitualmente achatan los precios lo cual demora el resultado y en algunos casos elimina la beneficiosa novedad.

En otros términos, del hecho que haya médicas y médicos que atiendan a pacientes sin pretender retribución monetaria, como queda consignado, no se sigue que sea una profesión que deba vivir del aire. Reiteramos la hipocresía de quienes se dedican a sus negocios personales y pretenden gratuidad de los facultativos. También revela gran hipocresía el demandar atención sin cargo “por la importancia de los derechos humanos” mientras muchos avalan y suscriben la exterminación de vida humana en el seno materno con la inaudita pretensión de violentar el juramento hipocrático, que además pretenden que se los paguen otros por la fuerza con el fruto de sus trabajos.

Seguramente imbuido de las mejore intenciones y propósitos el Papa Francisco nuevamente la emprendió contra el mercado en su Misa del 24 de diciembre del corriente año en la que rogó para que “la ley del mercado no impida que las vacunas lleguen a todos”, lo cual revela la superlativa incomprensión del significado del proceso del mercado y lo devastador de imitar las recetas estatistas de aquellas republiquetas africanas y equivalentes donde la enfermedad y las hambrunas son moneda corriente por desconocer el mercado que es otra forma de decir que deben desconocerse los requerimientos de la gente. Antes este Papa, entre tantos denuestos contra los fundamentos de la sociedad libre, se había referido al dinero “como el estiércol del diablo” sin prestar atención a la incoherencia del tradicionalmente corrupto Banco del Vaticano. En el campo de la salud es como ha reiterado, entre otros, el distinguido médico-psiquiatra y profesor emérito Thomas Szasz“Lo más contundente que puede hacerse para destruir la salud de los más vulnerables es que los gobiernos intervengan en los precios de los medicamentos y equipos médicos violentando el mercado, puesto que necesariamente provoca escasez artificial y manifiesto deterioro en la calidad del servicio. Proceder en esa dirección resulta criminal.”

En resumen, la demonización del negocio conduce a la clausura de arreglos contractuales libres y voluntarios sobre los que descansa la sociedad abierta, lo cual no significa desconocer que también hay trampas y fraudes en el sector privado que deben castigarse en el ámbito de la Justicia, pero la solución no consiste en eliminar incentivos para el progreso, del mismo modo que no sería sensato eliminar los automóviles con la idea de evitar accidentes de tránsito. Una vez más subrayamos que en el ámbito de la trampa y el fraude se encuentran aquellos que la juegan de empresarios pero que basan sus operaciones en el privilegio, la dádiva y los mercados cautivos fruto de sus alianzas hediondas con el poder de turno con lo que explotan miserablemente a sus congéneres, sea en al área médica con apariencia de obras sociales o con cualquier otro disfraz o en cualquier área que sea hay que bloquearles el camino a estos asaltantes. Estos no son negocios sino negociados que naturalmente su perversión los convierte en una naturaleza completamente distinta

La generosidad sólo tiene lugar con lo propio, sin propiedad privada no hay tal cosa como generosidad. La prolongación de la vida y la calidad de la misma son el resultado directo de la medicina y la investigación médica en la medida en que han podido desenvolverse en un clima de libertad. Recordemos también la formidable faena que han realizado tantos profesionales de la medicina en el área de las ciencias sociales, como ha sido el caso del que fuera nada menos que padre del liberalismo: el médico John Locke.

Publicado originalmente como columna de opinión en Infobae, 2 de enero de 2021.

¿Qué se puede comprar con un bitcoin? Entrevista para La Gaceta de Tucumán

Dos autos de gama media, la mitad de una casa tipo Fonavi, 25 motocicletas económicas 0 KM y hasta pagar 50 salarios medios mensuales del sector público. Eso se puede abonar con un Bitcoin, que ayer experimentó el mayor incremento de su historia. Demandada por inversores institucionales y fondos de inversión, la criptomoneda cotizó por encima de los U$S 33.000 y algunos operadores la observan como una alternativa al oro.

Para 2033 se proyecta que habrá 21 millones de unidades en el mercado internacional. Ajustando algunos aspectos para su uso, en el futuro puede ser utilizado como cualquier otra moneda y hasta convertirse en una reserva de países, como el dólar, el euro, el oro o la plata, indica el economista Adrián Ravier. De todas maneras, la criptomoneda tiene una elevada volatilidad que hace que su cotización vuele un día, pero luego puede caer estrepitosamente.

Acceda aquí a la nota completa en La Gaceta de Tucumán.

Cinco claves que van a signar el escenario macroeconómico en 2021

Qué es lo que viene en términos de actividad, inflación, empleo e ingresos, el factor FMI y el rol de la política.

La foto de la economía argentina 2020 que preocupa a todos:

1. La actividad económica medida por Producto Bruto Interno cerraría este año un 11% debajo de 2019, que ya acumulaba otros dos años de caída.

2. El desempleo, según el Indec, llegó al 13,1% en el segundo trimestre y se redijo a 11,7% en el tercero, pero el dato es bastante peor cuando se toma en cuenta la Población Económicamente Activa del año anterior, llegando al 29% a mitad de año; y 20% en el tercer trimestre. En otros términos hay mucha gente sin trabajo que no entra en el desempleo de Indec porque no puede salir a buscarlo.

3. El déficit fiscal primario cerraría 2020 en 7% del PBI, y el financiero en 9,5% del PBI, aun con el acuerdo con acreedores privados.

4. La inflaciónse viene acelerando por encima del 3% mensual en este último período del año, y el dato agregado para el año 2020 cerraría en torno al 35 por ciento.El déficit fiscal primario cerraría 2020 en 7% del PBI, y el financiero en 9,5% del PBI, aun con el acuerdo con acreedores privados

5. La pobrezasegún la medición de la UCA superó 44% de la población, siendo más preocupante aun entre los jóvenes.

¿Qué cabe esperar para 2021 en todos estos frentes? Sopesar algunas buenas noticias con los fuertes desequilibrios locales resulta de suma dificultad para los analistas.

Segundo año de Gobierno

Actividad económica. Empieza a reaccionar en el segundo semestre de 2020 producto de la flexibilización de las restricciones por cuarentena. Argentina podrá mostrar un 2021 que rebota frente al pozo de 2020, aunque permanece debajo del pico de actividad de marzo de 2018.La pobreza según la medición de la UCA alcanzó a un 44% de la población, siendo más preocupante aun entre los jóvenesLa pobreza según la medición de la UCA alcanzó a un 44% de la población, siendo más preocupante aun entre los jóvenes

Este nivel de actividad puede tener un empuje muy favorable desde el exterior, con la economía global rebotando tanto como cayó en 2020. China volverá a ser la locomotora del mundo, y eso contribuye a precios internacionales de las materias primas más favorables. La Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el resto de los bancos centrales del mundo mantendrán políticas monetarias muy laxas para favorecer la expansión del crédito y con ello recuperar más rápido la actividad económica y el empleo. Este entorno global favorable dice que vienen vientos a favor en la región, y en particular para Argentina.

Empleo e ingresos. Sería deseable una reforma de la legislación laboral en favor de una mayor flexibilización que permita crear empleo genuino (no estatal) en 2021, pero esto no parece estar en la agenda. Aun así, el pico de desempleo tenderá a reducirse, si bien los dos dígitos de desocupación llegaron para quedarse largo tiempo.La actividad económica empieza a reaccionar en el segundo semestre de 2020 producto de la flexibilización de las restricciones por cuarentena

Un factor central aquí será la presión sindical en búsqueda de la recuperación del salario real que ha perdido mucho en 2020 para todos los sectores. Si el Gobierno decidiera convalidar aumentos salariales semejantes a la inflación acumulada dejará a la Argentina muy comprometida en el terreno fiscal. Urge aquí una reforma previsional que tampoco parece estar en la agenda.

Hacienda.La situación fiscal es apremiante. Argentina parte de un déficit de casi 10 punto del PIB, pero podrá reducir el desequilibrio haciendo poco. El rebote de actividad podrá mejorar la recaudación; la interrupción de varios subsidios otorgados en 2020 –producto del contexto de cuarentena– podrán bajar el gasto; incluso puede haber un acuerdo con el FMI para postergar el pago de intereses y darle respiro a la Argentina; pero aun así, se requiere un esfuerzo del gobierno para tratar de equilibrar las cuentas públicas en este espacio favorable. No hacerlo implicará tener que monetizar el desequilibrio, lo que puede ejercer más presión sobre la inflación que ya viene acelerando.

Inflación. El desequilibrio monetario provocado en 2020 no se refleja totalmente en precios por la existencia de “inflación reprimida”. El cepo cambiario, el congelamiento de tarifas y combustible, los controles de precios y salarios, la crisis económica y el aumento consecuente pero transitorio en la demanda de dinero, hacen que la inflación pudiera reducirse este año al 35 por ciento.La situación fiscal es apremiante. Argentina parte de un déficit de casi 10 punto del PBI, pero podrá reducir el desequilibrio haciendo poco

Pero para adelante la presión es enorme, partiendo del rol de los sindicatos, pero también del déficit fiscal monetizado. Esterilizar vía Leliq permite reducir el impacto de la expansión monetaria, pero esto también ejerce presión hacia arriba sobre tasas de interés, lo cual presiona negativamente en la actividad y el empleo. Insisto. Es necesario equilibrar las cuentas públicas para dejar de monetizar el déficit, y entonces empezar a dar pasos firmes hacia la estabilidad monetaria. Esta preocupación tampoco se observa entre las prioridades de un gobierno cuya política económica es heteroxa.La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, aseguró: "Queremos trabajar con la Argentina hasta que tenga claros sus objetivos de mediano plazo" (Reuters)La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, aseguró: «Queremos trabajar con la Argentina hasta que tenga claros sus objetivos de mediano plazo» (Reuters)

El escenario que hoy se observa en este frente hace pensar que en marzo/abril de 2021, mientras recuperamos cierta normalidad en la actividad económica y el empleo (los datos serán muy positivos frente al segundo trimestre de 2020), la inflación se acelerará y con ello la presión sindical, lo que ejercerá más presión sobre el dólar, debiendo el gobierno ceder en una corrección del tipo de cambio. Es difícil establecer el timing de los sucesos, pero la presión inflacionaria contribuye a poner presión sobre el tipo de cambio lo que pueda desatar una nueva crisis cambiaria.

El rol de la política y la elección de 2021.Los desequilibrios fiscal, monetario y cambiario son determinantes en el resultado de la elección legislativa de 2021, lo que a su vez es determinante en lo político para conocer el nivel de fortaleza o debilidad que el ejecutivo puede mostrar para enfrentar sus desafíos.

Si la elección termina siendo un revés para el oficialismo, se desatará la falta de confianza y la crisis económica, política y social ya no tendrá límite.Si la elección termina siendo favorable al oficialismo, el gobierno tendrá margen para aprovechar los vientos a favor y podrá avanzar en reducir los desequilibrios heredados, pero también magnificados en este 2020.

El autor es Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

Publicado originalmente en Infobae, el 31 de diciembre de 2020.

Nuestro blog Punto de Vista Económico cumple 10 años!

En estos primeros días de 2021 nuestro blog Punto de Vista Económico cumple 10 años, totalizando más de 2.3 millones de visitas y más de 8 mil comentarios.

En 2020 hemos recibido 210.116 visitas, lo que supera el dato de 2019 con 189.517 visitas, aunque aun estamos lejos del récord de 2018 con 413.580 visitas.

Noviembre de 2018 fue el mes con más visitas: 45.382

El siguiente cuadro resume la dinámica de visitas del blog, creciendo desde 2011 hasta 2018, bajando en 2019 y empezando a recuperar en 2020.

Meses y años

EneFebMarAbrMayJunJulAgoSepOctNovDicTotal
20112334.9143.8382.1763.2713.0964.6154.8655.7696.8867.3475.54452.554
20126.2218.10211.06111.73913.64514.71313.75013.02313.30520.70219.04812.442157.751
201313.93415.85617.43215.20319.37218.33118.79417.90022.44025.99928.99720.110234.368
201421.28721.12725.16519.33422.49018.63219.57321.04820.76124.09822.94615.224251.685
201513.94616.05316.50722.23321.97821.04818.34020.97126.97924.53028.20517.699248.489
201621.49519.35120.58023.24621.70619.35916.58920.91424.72523.18327.55014.547253.245
201714.09221.40323.88225.62033.09126.78622.44428.70228.84032.34437.16921.085315.458
201826.78926.02930.05332.72743.92036.54740.20432.58736.55040.31445.38222.478413.580
201914.80310.96017.67518.17019.60914.91913.79214.88317.68318.69917.89010.434189.517
20209.08110.29916.50118.33826.93824.97915.40317.34119.79222.02518.14311.276210.116

Estos son los posteos más visitados, incluyendo sólo aquellos que recibieron más de 5000 visitas:

Historial

TítuloVistas
Página de inicio / Archivos323.433
La Economía Política del Peronismo (1946-1955)159.521
Problemas ambientales en América Latina128.713
Reseña: “Por qué fracasan los países” – Daron Acemoglu y James A. Robinson97.503
El principal aporte de David Ricardo, la ley de las ventajas comparativas, ¿o no era de Ricardo?58.386
Ley de Say54.256
¿Qué es la Regla de Taylor?29.410
Que tan neoliberal fue Argentina en los 90?28.406
Teoría del Derrame y Pobreza22.452
Aristóteles en defensa de la propiedad privada22.189
Biblioteca21.275
Axel Kicillof, mi profesor20.971
Una reseña crítica de Las Venas Abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano20.688
Entendiendo la economía argentina16.146
Crecimiento e Inflacion: 2001 – 201115.078
El debate sobre la minería14.700
La Rebelión de Atlas, Parte I, II y III (película completa)13.249
¿Quiénes somos?12.480
¿Cómo se forman los precios en los mercados? Los alumnos preguntan leyendo a Böhm-Bawerk (II)12.221
Hayek, Pinochet y la Democracia Ilimitada11.780
CARTA ABIERTA A LOS SEGUIDORES DE JAVIER MILEI10.582
Reflexiones de domingo: ¿Qué es el bien común?10.300
La teoría austríaca del ciclo económico9.906
El misterioso “socialismo” de Noruega9.859
El árbol genealógico de la Escuela Austriaca de Economía8.857
Cinco mitos de “Las Venas Abiertas de América Latina”8.775
Utilidad marginal y determinación del precio en la Escuela Austriaca8.153
EL DÓLAR BLUE SUBE! (Comparación entre la evolución del dólar oficial y el blue)7.708
La evolución del PIB per cápita en dólares en Argentina7.666
Gary Becker y la economía del matrimonio7.549
GNI per Capita e Inequidad6.599
La teoría austriaca del ciclo económico y el “Sudden Stop”6.498
SOBRE EL ABORTO6.410
¿Es el oro una buena inversión?6.381
Economía informal6.213
Bienvenidos6.053
¿Es la propiedad un “derecho natural”?6.049
Las ciudades modelo: ¿El ideal anarco-capitalista?5.924
El papel de las instituciones5.662
QE1, QE2, QE3, una imagen dice más que mil palabras5.417
¿Es Richard Cantillon el Padre de la Economía?5.348
Nicolás Oresme y el primer tratado monetario5.229
10 claves de la vida y obra de Milton Friedman5.068

Un dato central en la historia argentina – por Alberto Benegas Lynch (h)

Con absoluta razón se pondera la influencia decisiva de Juan Bautista Alberdi en tierras argentinas debido a su notable versación en temas jurídicos, filosóficos y económicos pero pocos se han preguntado donde inició su interés concretamente en la tradición liberal. Primero discutida en la Jabonería de Vieytes, en la librería de Marcos Sastre, en el Salón Literario (de 1837, año por el que se bautiza su generación), en la Asociación Joven Argentina, en la Asociación de Mayo, luego Alberdi prosiguió el debate en su exilio en Montevideo y, finalmente, en el Club Constitucional en su exilio en Valparaíso donde parió parte sus textos más iluminadores.

En esta nota quiero destacar el puntapié inicial de los aspectos sustanciales en la formación no solo de Alberdi sino de personajes como Juan María Gutiérrez, José Mármol, Félix Frías y Vicente Fidel López. Ese inicio fue estimulado por el doctor Diego Alcorta en el Departamento de Jurisprudencia de la Universidad de Buenos Aires (luego Facultad de Derecho). Alcorta era profesor de filosofía y les trasmitió a sus alumnos de entonces estudios detenidos especialmente de autores tales como John Locke y Condillac. El doctor Alcorta fue expulsado de su cátedra por Rosas que, como es sabido, impuso el juramento por decreto del 27 de enero de 1836 a todos los abogados por “la causa nacional de la Federación” lo cual, entre otros, no aceptó Alberdi por lo cual se recibió en Uruguay y luego revalidó en Chile.

José Mármol relata en “Amalia” que “cada joven de nuestros amigos, cada hombre de la generación a que pertenecemos y que ha sido educado en la Universidad de Buenos Aires, es un compromiso vivo, palpitante, elocuente del doctor Alcorta. Somos sus ideas en acción, somos la reproducción multiplicada de su virtud patricia, de su conciencia humanitaria, de su pensamiento filosófico. Desde la cátedra él ha encendido en nuestro corazón el entusiasmo por todo lo que es grande: por el bien, por la libertad, por la justicia”. Alberdi por su parte menciona esa cátedra de filosofía en sus apuntes autobiográficos.

Resulta realmente llamativo que Diego Alcorta era originalmente Doctor en Medicina y luego se dedicó al estudio de la filosofía con especial atención a las obras de liberales de renombre como Montesquieu, Adam Smith y Jovellanos, y luego Constant y Tocqueville trabajos sobre los cuales promovía debates con sus discípulos no solo en al aula sino en tertulias paralelas a la cátedra que reunía a los antes nombrados y a otros jóvenes de la época donde influyó decisivamente también sobre colegas médicos como es el caso sobresaliente de Juan José Montes de Oca, quien dirigió la Facultad de Medicina, un médico-cirujano muy activo en difundir las ideas de la libertad por lo cual fue encarcelado por Rosas y luego también exiliado en Montevideo.

Félix Weinberg en su excelente estudio preliminar al libro titulado “El Salón Literario” ofrece abundante bibliografía de lo que consigno en esta nota periodística en la que subrayo la decisiva participación del doctor Alcorta en la fructífera docencia que dejo consignada. A su vez, este maestro se interesó por las ideas liberales al abordar la obra cumbre de Algernon Sidney “Discurses Concerning Government”, el formidable antecedente de los trabajos de Locke aunque menos conocido porque su autor fue ejecutado por sedición debido a su oposición a admitir el origen divino del monarca y elaborar sobre las bases filosóficas de los derechos individuales.

En todo caso el sentido de este texto telegráfico es rendir homenaje a Diego Alcorta y destacar su rol en despertar interés por las ideas liberales a buena parte de la célebre generación del 37 en nuestro país.

Publicado originalmente en El Economista, 22 de diciembre de 2020.

Economía, moral y la obra de Sigmund Freud – por Alberto Benegas Lynch (h)

Dado el parentesco de la economía con el terreno psicológico, especialmente referida a la tradición subjetivista de la Escuela Austríaca, resulta de provecho explorar algunos andariveles y derivaciones en este campo de estudio. Antes me he referido a este autor tan prolífico cuyo nombre estampo en el título de este artículo, pero debido a debates recientes sobre sus escritos estimo que es oportuno volver sobre el asunto. Un asunto por cierto delicado al efecto de hacer justicia con su legado para lo cual en una nota periodística es menester centrar la atención en el tronco de sus contribuciones y evitar deslizarse por las ramas.

Sin duda, igual que lo que sucede con prácticamente todos los autores de renombre, Freud ha realizado aportes que han sido útiles para variados fines, por ejemplo, su preocupación para que personas que reprimen en el subconsciente hechos e imágenes que estiman inconvenientes puedan asumir los problemas y ponerlos en el nivel del consciente. También fue quien inició el método de asociación de ideas recurriendo al per analogiam incluso para la interpretación de sueños apartándose de una estricta exégesis e internándose en una suerte de hermenéutica onírica y de los sucesos de la vida en general.

Pero estos dos ejemplos resultan controvertidos puesto que hay quienes sostienen que muchas veces la llamada “represión” constituye un mecanismo de defensa para evitar daños mayores y que solo es constructivo que afloren los problemas si efectivamente pueden resolverse y no simplemente por el mero hecho de sacarlos a luz. A su vez, hay quienes sostienen que la interpretación analógica de diversos sucesos conduce a conclusiones tortuosas y equivocadas cuando, en verdad, una interpretación directa (o, si se quiere, literal) conduce a un mejor entendimiento de lo que se analiza.

Resulta muy difícil juzgar in toto a un escritor y cuanto mayor es la cantidad de sus obras, naturalmente mayor es la dificultad. Para emitir una opinión sobre un autor generalmente se alude a lo que se estima es el eje central de su contribución. De todos modos, no siempre es fácil la tarea puesto que en algunos casos se entremezclan en los aportes aspectos considerados positivos y negativos.

En el caso de Sigmund Freud nos parece pertinente citar algunos de sus pensamientos para arribar a conclusiones rigurosas. Por ejemplo, en Problemas de la civilización sostiene que, en el ser humano, debe “descartarse el principio de una facultad originaria y, por así decirlo, natural, apta para distinguir el bien del mal”, más aún, en Tótem y tabú escribe que “las prohibiciones dictaminadas por las costumbres y la moral a las que nosotros obedecemos, tienen en sus rasgos esenciales cierta afinidad con el tabú primitivo” y, en el mismo libro, afirma que la negación de las relaciones incestuosas constituye “la mutilación más sangrienta, quizás, que se ha impuesto en todos los tiempos a la vida erótica del ser humano”.

Esto va para la moral y las costumbres pero también la emprende contra el sentido mismo de libertad, por ejemplo, en su Introducción al psicoanálisis donde se refiere a “la ilusión de tal cosa como la libertad psíquica […] eso es anticientífico y debe rendirse a la demanda del determinismo cuyo gobierno se extiende sobre la vida mental”. Al decir de C.S. Lewis, esta perspectiva, que convertiría al ser humano en meras máquinas, significaría “la abolición del hombre”, una posición -la de Freud- que adhiere al materialismo filosófico o determinismo físico tan criticado por Karl Popper en Knowledge and the Mind-Body Problem y secundado, entre otros destacados intelectuales, por el premio Nobel en neurofisiología John Eccles en La psique humana y antes que eso por el premio Nobel en física Max Planck en ¿Hacia dónde va la ciencia? Popper y Eccles escribieron en coautoría sobre el tema señalado en un libro que lleva el sugestivo título de El yo y su cerebro.

En el epílogo al tercer tomo de su Derecho, legislación y libertad el premio Nobel en economía Friedrich Hayek escribe: “Creo que la humanidad mirará nuestra era como una de supersticiones básicamente conectadas con los nombres de Karl Marx y Sigmund Freud. Creo que la gente descubrirá que las ideas más difundidas del siglo XX -aquellas de la economía planificada basada en la redistribución, manejada por arreglos deliberados en lugar del mercado y el dejar de lado las represiones y la moral convencional y seguir una educación permisiva- estaban basadas en supersticiones en el más estricto sentido de la palabra”.

Hans Eyseneck señala en Decadencia y caída del imperio freudiano que “lo que hay de cierto en Freud no es nuevo y lo que es nuevo no es cierto”. Thomas Szasz y Richard LaPierre llegan a la misma conclusión en La ética del psicoanálisis La ética freudiana, respectivamente. Ronald Dabiez en su voluminoso tratado El método psicoanalítico y la doctrina freudiana señala que las ideas que Freud no comparte las considera “neurosis”, lo cual abre las puertas a peligrosas persecuciones bajo el manto del “tratamiento”. Por ejemplo, Dabiez explica que “la actitud de Freud frente a las creencias religiosas ha evolucionado en el sentido de una hostilidad cada vez más acentuada, al menos por la frecuencia de sus manifestaciones, puesto que, para Freud, la equiparación fundamental de la religión a la neurosis obsesiva se encuentra desde 1907”.

También Henry Hazlitt concluye en Los fundamentos de la moralidad que, según Freud, “la sociedad” debe financiar obligatoriamente la irresponsabilidad de hogares y colegios permisivos y que “el criminal está ´enfermo´ y, por ende, no debe ser castigado” y que “el cumplimiento de normas morales sólo conduce a la neurosis”.

Entre las 673 páginas de una de las obras de Richard Webster titulada Why Freud Was Wrong, leemos que “Freud estaba convencido que la mente podía y debía describirse como si fuera parte de un aparato físico […] Freud no realizó ningún descubrimiento intelectual de sustancia […], sus hábitos de pensamiento y su actitud frente a la investigación científica están lejos de cualquier método responsable de estudio”. De este libro escribe James Liberman en el Journal of the History of Medicine que “hasta donde yo sé, es el mejor tratamiento del tema tanto en contenido como en estilo.”

Por otra parte, Lecomte du Noüy destaca en Human Destiny que “de arriba abajo en toda la escala, todos los animales, sin excepción, son esclavos de sus funciones fisiológicas y de sus hormonas y secreciones endoctrinales” pero, con el hombre, “aparece una nueva discontinuidad en la naturaleza, tan profunda como la que existe entre la materia inerte y la vida organizada. Significa el nacimiento de la conciencia y de la libertad […] La libertad no solo es un privilegio, es una prueba. Ninguna institución humana tiene el derecho de privar al hombre de ella”. De cada uno de nosotros depende el resultado de esa prueba y no de pseudodeterminismos del profesor vienés de marras que estarían fuera del ámbito humano.

Lo dicho no es para nada una refutación al psicoanálisis en general ni tampoco pretende negar valiosas ayudas de la psicología al efecto de entender los eventuales problemas de algunas personas y la psiquiatría que apunta a resolver las distorsiones en los neurotransmisores y desajustes químicos en general para lo que Freud en gran medida fue un pionero, de lo cual, como queda dicho, no se desprende que sus conclusiones en buena parte de la materia abordada sean pertinentes ni estén exentas de contradicciones y derivaciones inconvenientes como las señaladas en este resumen.

Publicado originalmente como columna de opinión en Infobae, 26 de diciembre de 2020.

¿Qué diablos significa el mercado? – por Alberto Benegas Lynch (h)

Tal vez seamos culpables quienes a veces hemos utilizado el mercado como una abreviatura o fórmula simplificadora que en verdad aparece como un antropomorfismo en lugar de precisar su significado. Cuando se dice y escribe que el mercado decide, el mercado prefiere, el mercado piensa, el mercado responde, lo único que falta es que se diga que el mercado copula. Todo esto transmite la falsa idea que el mercado es una especie de aparato misterioso ajeno a lo humano que funciona independientemente y de modo inmisericorde respecto a lo social.

Pero, ¿qué es el mercado? El mercado es la gente, el mercado somos todos. El mercado no es un lugar ni una cosa extraña, es un proceso administrado por cada persona al llevar a cabo las transacciones diarias. Por eso cuando se pretende señalar con cierta sorna que no debe dejarse todo en manos del mercado se está diciendo ni más ni menos que no deben dejarse las decisiones en manos de la gente. Las personas con sus compras y abstenciones de comprar van mostrando sus preferencias en base a intercambios de derechos de propiedad lo cual se pone de manifiesto a través de los precios que son los únicos indicadores para saber dónde invertir y dónde abstenerse de hacerlo.

Como se ha apuntado tantas veces, la institución de la propiedad privada resulta indispensable al efecto de asignar los siempre escasos recursos en las manos más eficientes para atender los requerimientos de los demás. Quienes aciertan con los gustos y las preferencias del prójimo incrementan sus ganancias y quienes no aciertan incurren en quebrantos. Como los bienes no crecen en los árboles y no hay de todos para todos todo el tiempo dicha asignación resulta vital.

En la medida en que los aparatos estatales se inmiscuyen con la propiedad y los precios van desdibujando las antedichas señales lo cual inexorablemente conduce al derroche de capital que a su vez hace que los salarios e ingresos en términos reales disminuyan. Y si en el extremo se decide abolir la propiedad como proponen Marx y Engels no hay manera de economizar, no tiene sentido la contabilidad, la evaluación de proyectos ni el cálculo económico. Como he ejemplificado antes en ese contexto no se sabe si conviene fabricar los caminos con asfalto o con oro y si alguien sostiene que con oro es un derroche es porque recordó los precios relativos antes de abolir la propiedad. Además de las razones humanitarias de tantas matanzas y masacres en todos los regímenes totalitarios, el derrumbe del Muro de la Vergüenza se debe al caos permanente y a los consiguientes faltantes que invariablemente genera el ataque a la propiedad privada.

La propiedad privada está indisolublemente atada a lo sagrado del propio cuerpo, a las manifestaciones del propio pensamiento y al uso y disposición de lo adquirido legítimamente. Esto constituye el basamento moral del liberalismo y sus ramificaciones jurídicas, filosóficas y económicas. Este enfoque conceptual constituye el eje central de la tradición de pensamiento liberal que está siempre en ebullición descubriendo nuevos paradigmas puesto que esta navegación no llega nunca a un puerto definitivo ya que el conocimiento tiene la característica de la provisonalidad sujeto a refutaciones en un peregrinaje en busca de la verdad en el mar de ignorancia en que nos desenvolvemos.

Una manifestación de la ignorancia supina respecto al significado del mercado es cuando se alude a “los abusos del mercado” sin percibir la contradicción en los términos puesto que, como queda expresado, el eje central del mercado consiste en el respeto a los derechos. Es como ha escrito el maestro Marco Aurelio Risolia en su extraordinaria obra Soberanía y crisis del contrato adelantándose a la sandez de haber incluido en códigos el llamado “abuso del derecho” lo cual, nuevamente, constituye una grosera contradicción en los términos puesto que el derecho no puede al mismo tiempo ser no-derecho. La norma positiva para ser consistente con el derecho descansa en los mojones o guías extramuros de la mera legislación vigente.

En el liberalismo no hay popes que dictaminan lo que debe pensarse, los liberales no somos una manada y detestamos el pensamiento único de modo que hay muchos matices dentro de esta noble tradición. Sin embargo observamos que a veces irrumpen algunos amigos que al provenir de extremos autoritarios en su juventud con alguna timidez y sin despojarse del todo de las cicatrices anteriores proponen etiquetas estrafalarias para no identificarse con el liberalismo a secas puesto que en un primer momento aparece como un trago de libertad demasiado fuerte. Un poco de historia contrafactual me hace conjeturar que a mi me hubiera ocurrido lo mismo de no haber mediado mi padre que me hizo ver tempranamente “otros lados de la biblioteca”.

Los liberales comparten el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros y saben que ese respeto no significa adherir al proyecto del prójimo aunque lo juzguemos desacertado e incluso repugnante. El respeto es irrestricto siempre y cuando no signifique lesión de derechos de terceros lo cual da lugar al uso de la fuerza defensiva pero nunca ofensiva por parte de la agencia de protección que en esta instancia del proceso de evolución cultural denominamos gobierno. En este sentido vuelvo a recordar que Leonard Read ha dicho que a pesar de su admiración por los Padres Fundadores estadounidenses, estima que se equivocaron al usar la expresión “gobierno” ya que se traduce en mandar y dirigir lo cual debe hacer cada uno con su vida, concluye que debería haberse recurrido a términos como agencia de seguridad o de protección “puesto que usar la palabra gobierno es tan desacertado como llamar gerente general al guardián de una empresa”.

Es de interés subrayar que a diferencia de lo que ocurre en el reino de la zoología donde las especies más aptas eliminan a los menos eficaces, en el mercado los más fuertes, como una consecuencia no necesariamente querida, transmiten su fortaleza a los más débiles vía las tasas de capitalización. Esta es la única razón por la que en unos países tienen lugar niveles de vida más elevados que en otros, no se trata de mayor generosidad del canadiense respecto del boliviano, es que las inversiones producto de marcos institucionales civilizados obligan a pagar salarios más altos en el primer caso.

Como queda dicho, hay muchos matices en el seno del liberalismo. Los consecuentes debates enriquecen esta tradición pero hay asuntos en los que en general hay plena coincidencia. Además de lo que dejamos consignado, señalo solo tres puntos adicionales para ilustrar el tema. En primer lugar, no caen en el endiosamiento de lo colectivo y, en cambio, destacan la trascendencia de las autonomías individuales. Saben lo devastador de la tragedia de los comunes, es decir, lo que es de todos no es de nadie: no son los mismos incentivos cuando uno debe pagar las cuentas que cuando se obliga a terceros a hacerse cargo por la fuerza. Nadie mejor que Borges para ejemplificar este tema cuando se despedía de sus audiencias y decía “me despido de cada uno y no digo todos porque todos es una abstracción mientras que cada uno es una realidad”.

En segundo lugar, la importancia de la competencia para lo cual me refiero al caso del monopolio que es bifronte. Por un lado la pretensión de los estatistas de contar con el monopolio de la compasión que a la postre la convierten en el aumento de la miseria y, por otro, es significado del monopolio en el proceso de mercado.

Resulta realmente escandaloso que los estatistas de nuestro mundo pretendan ser los únicos que cuentan con el sentimiento de compasión hacia los pobres y los que sufren. Como es sabido, compasión significa la participación en la desgracia, compartir el dolor, ser solidario en la tragedia ajena, conmiseración con la pena del otro, sentir como propia la aflicción del prójimo.

Estos sentimientos nobles están presentes en toda persona de bien, nadie puede ser indiferente al padecimiento ajeno. No es patrimonio de cierta corriente de pensamiento. La cuestión de fondo radica en saber cuáles son los medios para aliviar esa situación.

En cualquier caso, la limosna propiamente dicha, la entrega de recursos materiales a la persona necesitada, es un camino. Pero, el camino más potente estriba en ayudar a que se comprendan las recetas para el mayor bienestar posible por aquello de que “enseñar a pescar es más ayuda que regalar un pescado”. Lo primero perdura en el tiempo, mientras que lo segundo se agota cuando se ingiere el alimento (Sto. Tomás de Aquino incluye el “enseñar al que no sabe” en la categoría de limosna que denomina “espiritual”).

En ese sentido, por mejores que sean las intenciones (recordemos que “la ruta al infierno está pavimentada con buenas intenciones”), el conspirar contra las sociedades abiertas destruye la creatividad y los incentivos para producir. ¿Cuantos intelectuales del liberalismo y equivalentes han venido trabajando sin cesar desde tiempo inmemorial en pos de valores y principios que mejoran las condiciones de vida de los más débiles? ¿Acaso puede decirse con algún dejo de rigor que los estatistas siempre autoritarios realmente son compasivos de las desgracias ajenas? ¿No son suficientes las experiencias fallidas de tanto megalómano que con la mayor de las arrogancias han alegado el bienestar de la gente pero que la han hundido en la miseria, al tiempo que con machacona frecuencia se han alzado con dineros públicos en el contexto de una farsa macabra?

Como tantas veces hemos reiterado, además de la necesidad de abrir de par en par las puertas de la creatividad que solo se logra con marcos institucionales civilizados, quienes consideran que hay que adelantar los tiempos y ayudar a los desamparados de inmediato, deben recurrir a la primera persona del singular y proceder en consecuencia o reunir interesados en colaborar con ese muy noble propósito. Lo que no es conducente es recurrir a la tercera persona del plural y pretender arrancar el fruto del trabajo ajeno para tal fin. Siempre que se dice que el aparato estatal debe ocuparse del asunto, hay que preguntar a cuales vecinos hay que sacarles por la fuerza sus recursos. Esto es lo que suelen hacer los políticos en funciones, mientras acumulan canonjías.

Por otra parte, debe tenerse presente que la caridad y la solidaridad aluden a lo realizado voluntariamente, con recursos propios y, si fuera posible, de modo anónimo. El sustraer billeteras y carteras ajenas compulsivamente, no es caridad, filantropía ni solidaridad sino que se trata de un atraco. Este procedimiento degrada y prostituye la sagrada idea de caridad y se convierte en la mayor de las hipocresías.

Es de interés repasar lo ocurrido en muy diversos países antes de la irrupción del mal llamado “Estado Benefactor” (como queda dicho, el uso de la violencia es incompatible con la beneficencia). La cantidad de asociaciones de inmigrantes, cofradías, montepíos, fundaciones filantrópicas era notable y para los propósitos más diversos. Luego “el ogro filantrópico” confiscó jubilaciones e impuso el resto de la batería de medidas estatistas, con los resultados por todos conocidos.

No resulta posible ayudar a que las cosas mejoren si se destruye el derecho que, precisamente, permite incrementar las inversiones que, como decimos, a su vez, es lo único que hace que se eleven salarios e ingresos en términos reales. La referida demolición ocurre cuando se proclaman pesudoderechos. Esto es así porque la contrapartida del derecho siempre implica una obligación. El que alguien gane cierto monto con su trabajo conlleva la obligación universal de respetar ese sueldo, pero si se alega un ingreso que no se obtiene y el gobierno otorga esa suma, necesariamente quiere decir que otros tendrán la obligación de proporcionar la diferencia, lo cual naturalmente significa que se lesionan sus derechos, por ello se trata de pseudoderechos.

El segundo capítulo de este segundo ejemplo del monopolio estriba en la comprensión que en una sociedad libre el que primero descubre un medicamento, una tecnología o lo que fuere es monopolista que si resultara atractivo atraerá otros a ese reglón pero sostener que debe promulgarse una ley antimonopólica no nos hubiera permitido salir de la cueva y el garrote puesto que el primero que descubrió las ventajas del arco y la flecha hubiera sido prohibido por monopolista. El único monopolio dañino es el impuesto por los aparatos estatales puesto que necesariamente significa una situación peor que la que hubiera obtenido la gente en libertad.

Por último y solo para ilustrar de modo telegráfico algunas de las coincidencias generales en el liberalismo, debe subrayarse la oposición a las culturas alambradas y a los nacionalismos que no permiten el movimiento de personas y bienes a través de las fronteras. El liberal considera que el fraccionamiento del globo en naciones es al solo efecto de evitar el inmenso peligro del abuso del poder en un gobierno universal. Estima que la descentralización y el federalismo dentro de las naciones constituyen defensas a los derechos de las personas.

En resumen, el mercado no es un cuco, somos nosotros que entre otras muchas cosas decidimos las desigualdades de rentas y patrimonios a media que revelamos nuestras preferencias en el supermercado y afines todos los días. Y cuando los burócratas se inmiscuyen destrozan el proceso con lo que dañan a todos pero muy especialmente a los más necesitados puesto que bloquean el sistema de informaciones de los precios fruto de conocimiento fraccionado y disperso para concentrar ignorancia en manos de los arrogantes de siempre. El premio Nobel en economía Vernon L. Smith resume el significado del mercado al subrayar que en la sociedad libre “las normas emergen como un orden espontáneo, son descubiertas y no fruto del diseño deliberado de ninguna mente”.

Publicado originalmente como columna de opinión en Infobae, 19 de noviembre de 2020.