Estimadas/os:
Agradezco a aquellos que me han hecho llegar algunos trabajos sobre el tema que planteara en un mensaje anterior. Ahora quiero refinar el punto. Recuerdo que leyendo un paper de un profesor de UCLA (Stephen Bainbridge): http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=38600, comenta en algún punto en relación a la democratización y el «empowerment» dentro de las organizaciones, que no todos necesariamente lo quieren, que algunos prefieren la jerarquía.
Lo cual me llevó a pensar que una visión «austríaca, individualista y subjetivista» del asunto tiene que partir de comprender que cada individuo es diferente y tendrá preferencias por incentivos materiales o espirituales, o de ambos en muy diversas combinaciones. En tal sentido, el sistema de compensación y motivación óptimo sería uno que se adapte a esas características individuales.
Dadas las limitaciones del conocimiento y la imposibilidad del cálculo en la planificación, un tal sistema no se puede diseñar centralizadamente, debería ser algo que permita la «autoselección» de los miembros de la organización. Es decir, que cada uno elija según sus preferencias. Pero, al mismo tiempo, tenemos un problema de costos de transacción aquí que pueden hacer de tal sistema algo engorroso y costoso de manejar. Teniendo en cuenta esto tal vez la organización deba inevitablemente generar ciertas «categorías» o «paquetes» de incentivos para que los empleados se acomoden…..(????)
Saludos
Martín Krause

El pasado Domingo, la