En su columna en el New York Times, Krugman sintetiza un intercambio que mantuvieron Payne y Peter Schiff en 2009. Sintéticamente, al observar la política monetaria que practicó la Fed, Peter Schiff pronosticó una aceleración de la inflación, pero consciente del problema del timing, pronosticó que la escalada se produciría durante 2010, 2011 o 2012. ¿Qué dice entonces Krugman?
OK, strictly speaking the time hasn’t run out — we could, I guess, see an explosion of inflation next year. But with commodity prices down, wages going nowhere, and the dollar actually strengthening against other currencies, it’s kind of hard to see where that’s supposed to come from.
Look, the Austrian/Ron Paul types made some very strong predictions about inflation — and rightly, given their model of how the world works. In their version of reality, it really isn’t possible to triple the monetary base without dire effects on the price level. In my version of reality, of course, that’s not only possible but what the model predicts in a liquidity trap.
So since we did indeed triple the monetary base with nothing much happening to inflation, the right lesson to draw is that their model is all wrong. Unfortunately, I see no hint that anyone in that camp is prepared to consider that possibility.
Krugman acepta la posibilidad de que en 2012 puede explotar la inflación, pero viendo los precios de los commodities caer, los salarios congelados y el dólar fortaleciéndose ante otras divisas, es difícil que el pronóstico de Shiff se cumpla.
Krugman explica que bajo el modelo austriaco no es posible concebir una triplicación de la cantidad del dinero sin un impacto inflacionario, entendido como subida de precios. En el modelo de Krugman, no sólo es posible, sino que es lo que predice la trampa de la liquidez. De ahí deduce que el modelo austriaco no sirve.
Por nuestra parte, nos hemos esforzado en mostrar que precisamente tal cosa puede ocurrir y ocurrió. La expansión de M no impactó en P, porque cayó V.
¿Está equivocado entonces Peter Schiff? Sí y no. Schiff tiene razón en cuanto a pronosticar un impacto en los precios en el largo plazo, considerando el exceso cuantitativo de la política de la Fed. Pero se equivoca en afirmar que tal cosa ocurrirá necesariamente antes de 2012. El «timing» lo traicionó.