Infobae: Emisión Monetaria Fuera de Control

Comparto nota sobre la aceleración de la emisión monetaria por parte del BCRA para financiar al Tesoro y el por qué esto no se traduce (al menos por ahora) en una acelerada expansión de la oferta monetaria.

El primer bimestre del 2015 cerró con preocupaciones sobre el incremento en la emisión monetaria para financiar al sector público. La emisión de los primeros dos meses de este año es 4.60 veces superior al mismo período del 2014, al pasar de unos 4.800 a unos 22.000 miles de millones de pesos. Ante la falta de signos claros por parte del Gobierno sobre medidas para corregir los serios desequilibrios de la economía argentina, es normal que la tendencia de este comportamiento por parte del BCRA genere preocupaciones. ¿Puede esto impactar el nivel de precios? ¿Qué puede pasar con la deuda del BCRA (LEBACS)?

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WP: Argentina’s Post 2001 Economy and the 2014 Default

En esta ocasión comparto el borrador de un artículo sobre la economía Argentina post 2001 y el default del 2014. En esta ocasión, el borrador lo he escrito con Carolyn Thomas, senior student en MSU Denver.

Resumidamente, el borrador discute primero la crisis del 2001, luego la política monetaria post-crisis y finalmente explica el fallo del Juez Griesa y el default del 2014.

With two sovereign debt defaults within the last thirteen years, Argentina represents an interesting case study on the causes and effects of defaults by sovereign states. Argentina has had a history of economic strife for the last one hundred years, largely due to political and economic instability. This paper discusses the economics of Argentina after the 2001 financial crisis that lead to the default in 2014. The paper also explains the main legal aspects for the Holdouts versus Argentina trial over the pari passu controversy, as well as discusses the different reactions to the trial and consequential default.

Acceder al borrador en SSRN.

Una crítica liberal a las políticas económicas de los años 90: el caso de Costa Rica

Las políticas económicas de los años 90 han sido condenadas con epíteto de “neoliberales”, pero resulta que los “liberales” han sido críticos de muchos aspectos de esas políticas. He aquí un ejemplo. Juan Carlos Hidalgo, Analista de Políticas Públicas para América Latina del Cato Institute analiza el caso de Costa Rica, donde estuvimos en estos días en un seminario organizado por ese instituto.

El Informe se titula “Crecimiento económico sin reducción de pobreza: el caso de Costa Rica”:
“A principios de los años ochenta, Costa Rica, al igual que gran parte de América Latina, sufrió su peor crisis económica en décadas. Entre 1980 y 1982 la economía se contrajo en un 9,4%, y en 1982 la inflación promedio alcanzó un 90,1%. En solo dos años la proporción de la población viviendo debajo de la línea de pobreza se disparó en más de 20 puntos porcentuales a un 54%. Múltiples factores causaron esta crisis, incluyendo el agotamiento del modelo de sustitución de importaciones — un modelo proteccionista que buscaba reemplazar las importaciones industriales con productos domésticos. A través de los años, este modelo incentivó la creación de numerosas e ineficientes empresas estatales, cuya creciente carga financiera colapsó al Estado. Para 1980, el gasto público ascendía al 54% del producto interno bruto (PIB).

El país también se enfrentaba a un grave deterioro de los términos de intercambio, al dispararse el precio del petróleo al mismo tiempo que se desplomaba el precio de los pocos productos de exportación (principalmente café, azúcar, carne y banano). Al tiempo que la inversión extranjera directa dejó de llegar, el déficit de cuenta corriente se disparó en 1980 hasta un 12,6% del PIB. El entonces presidente Rodrigo Carazo (1978-1982) decidió recurrir al financiamiento externo para mantener el tipo de cambio fijo. La deuda externa de Costa Rica se cuadruplicó durante su mandato. Sin embargo, un aumento en las tasas de interés internacionales agravó la situación al subir el costo de financiamiento del Estado. En lugar de reducir el gasto público y deshacerse de empresas estatales onerosas, Carazo eligió hacerle frente a las deterioradas finanzas estatales mediante la impresión de dinero. Eventualmente, el gobierno se vio obligado a devaluar la moneda. La inflación aumentó vertiginosamente, enviando a cientos de miles de costarricenses a la pobreza.

Gobiernos subsiguientes implementaron reformas orientadas a la transición del sistema de sustitución de importaciones, que había estado en vigor desde la década de los sesenta, hacia un modelo orientado a la exportación. Una de esas reformas políticas clave fue la introducción de un régimen cambiario basado en minidevaluaciones diarias del colón, la moneda nacional. La meta original era proporcionar mayor seguridad a los exportadores para sus inversiones mediante la estabilización del tipo de cambio real. Sin embargo, a partir de 1999 el sistema de minidevaluaciones sirvió para aumentar cada vez más la competitividad del sector exportador mediante la subvaluación de la moneda nacional, reduciendo el precio de los bienes de exportación. Este sistema de minidevaluaciones también impulsó el sector turístico, que se ha convertido en la industria más importante de Costa Rica.

En la década de los noventa, Costa Rica implementó reformas adicionales: estableció zonas francas en las cuales las empresas gozan de un régimen libre de impuestos, siempre y cuando su producción fuera con fines de exportación únicamente. Gracias a estos y otros incentivos, en 1997 Intel eligió a Costa Rica como sede de una de sus plantas de microchips. Poco después, los semiconductores y accesorios informáticos reemplazarían al banano y al café como los principales productos de exportación del país. En la década de los 2000 otras compañías tecnológicas, farmacéuticas y de servicios siguieron su ejemplo invirtiendo en zonas francas costarricenses.

A mediados de la década de los noventa, Costa Rica también comenzó a negociar acuerdos de libre comercio, cuyo objetivo principal era abrir nuevos mercados para sus exportaciones. El país ahora cuenta con acuerdos de libre comercio con México, Chile, Perú, Panamá, el Mercado Común Centroamericano (Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua), la Comunidad del Caribe, la República Dominicana, EE.UU., Canadá, China, Singapur y la Unión Europea. Pronto entrarán en vigencia acuerdos con Colombia y la Asociación Europea de Libre Comercio (Noruega, Islandia, Liechtenstein y Suiza). Como resultado de estas reformas, el valor de las exportaciones como porcentaje del PIB pasó de 27% en 1985 a 49% en 2007 — el año anterior a la crisis global financiera. (La cifra se redujo notablemente después de la crisis y equivalía al 37% del PIB en 2012).1

A finales de los ochenta y durante la década de los noventa la economía costarricense también acometió reformas estructurales importantes: la mayoría de las empresas estatales fueron privatizadas, aunque el Estado mantuvo sus monopolios en electricidad, telecomunicaciones, refinamiento y distribución de petróleo, seguros y producción de alcohol.2 A los bancos privados se les permitió operar cuentas corrientes, pero el Estado mantuvo la propiedad de los cuatro bancos más grandes. Los aranceles sobre muchos bienes de consumo fueron eliminados o recortados significativamente: mientras que en 1985 la tasa promedio arancelaria era del 55%, en el 2000 fue sólo del 5,4%— donde permanece hasta el día de hoy.3

Estas reformas contribuyeron a una mejora significativa de Costa Rica en cuanto a libertad económica. El país pasó del puesto 62 en 1985 (entre 109 países) en el índice de Libertad Económica en el Mundo del Fraser Institute, al puesto 23 en 2005 (entre 123 países).4 La economía creció en promedio 4,7% anual desde 1987, una de los tasas más rápidas de América Latina.

El déficit social del modelo

A pesar de la liberalización económica y las robustas tasas de crecimiento, Costa Rica no ha sido capaz de reducir significativamente el nivel de pobreza en los últimos 20 años. La proporción de familias viviendo por debajo de la línea de pobreza cayó, a principios de los noventa, a un 20%, pero desde entonces se ha mantenido relativamente estable con algunos altos y bajos. En 2013 la tasa de pobreza era de 20,7%5 (ver Figura 1). De forma preocupante, la desigualdad aumentó en la última década; Costa Rica fue uno de tres países de América Latina donde esto ocurrió desde el año 2000. Según la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Índice de Gini de Costa Rica, una medición de desigualdad, subió de 0,47 en el 2000 a 0,50 en el 2011.6

El pobre desempeño de Costa Rica en los indicadores sociales se da a pesar de tener una gran cantidad de programas destinados a la lucha contra la pobreza. Por ejemplo, en 2010 el gobierno gastó 2,2% del PIB en 44 programas antipobreza,7 y esta cifra no incluye otros programas sociales de gran tamaño como la seguridad social y el seguro médico. Según la CEPAL, el gasto social de Costa Rica se encuentra entre los más altos de América Latina como porcentaje del PIB.8 Hay algo definitivamente mal en un modelo económico que genera buen crecimiento pero es incapaz de disminuir la pobreza.

En realidad, el modelo económico de Costa Rica se encuentra en gran medida basado en un sistema mercantilista que está sesgado en favor de ciertos sectores de la economía. Una mirada a tres políticas económicas importantes hace esto evidente.

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Una «mano invisible» Keynesiana?

Los modelos formales Keynesianos presentan varias curiosidades. Una de ellas, sin embargo, es apelar de manera implícita a la «mano invisible» del libre mercado, es decir, al mismo sistema que se critica por ser inestable gracias a los «animal spirits» (o algún otro tipo de irracionalidad).

¿Cuál es el problema? De manera imprevisible (irracionalidad) la demanda agregada (PBI) cae. Esto puede suceder en principio por caída de inversiones (I) o consumo privado (C). El gasto público (G), sin embargo, se puede administrar de manera centralizada desde el gobierno, por lo que este componente permite estabilizar la demanda agregada.

Es decir, sin sector externo: PBI = C + I + G. El gasto público bien administrado es aquel que en momentos de crisis compensa el comportamiento errático de C y de I.

En una crisis, por lo tanto, es necesario estimular la economía para llevarla nuevamente a  un nivel de pleno empleo. En qué se gaste no importa (recordar la defensa de dar empleo cavando y tapado pozos). No es que la asignación de recursos no importe en absoluto, sino que una vez que se comienza a gastar la economía se encarga de asignarlos de manera relativamente eficiente. Es decir, la política Keynesiana (al menos la original) parece recurrir a la misma mano invisible que critica por generar un persistente alto desempleo para que su política funcione.

Este recurso implícito se debe justamente a pensar en términos agregados y no de individuos con distintas preferencias y capacidades (es decir, en lo opuesto a lo que hace el «agente representativo» de modelos más modernos.)

Nueva Etapa para Libremente

Libremente, el blog en español de El Cato, comienza una nueva etapa con nuevos columnistas. El blog contará con la colaboración de personalidades de diversos países (quien les escribe incluido.)

Libremente es un buen complemento de Punto de Vista Económico. Mientras aquí nos enfocamos en tópicos más técnicos y económicos, Libremente posee una discusión institucional más amplia.

El post con el anuncio del libremente:

El liberalismo clásico comprende una serie de principios filosóficos a través de los cuales interpretar no solo cuestiones de la coyuntura política y económica, sino también el arte y la cultura popular en general. Considerando que los nuevos medios como los blogs son el canal adecuado para presentar información de manera más escueta e informal, LibreMente pretende ser un foro que complemente la pedagogía más formal del sitio Web Elcato.org.

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Intermediate Macro: Lecture Notes (Macroeconomic Models: A Summary -plus «other issues you need to know»)

Comparto las notas de clase con un breve resumen de los modelos vistos hasta el momento. Estos apuntes también incluyen temas tradicionalmente no incluidos en los modelos (de manual) como la diferencia entre riesgo e incertidumbre, el factor tiempo y el período de producción y cuestiones introductorias de teoría del capital entre otras cuestiones.

Bajar notas de clase.

F. Bases y CMT Group: IV Progama Anual de Economía y Cs. Sociales (online)

Ya se encuentra disponible el cronograma del IV Programa Anual de Economía y Ciencias Sociales organizado por Fundación Bases y CMT Group.

El prograa cubre temas que van desde la filosofía, pasando por la economía, derecho y liberalismo clásico. Esta otra entrega que promete ser interesante. Esperamos verlos online a lo largo del programa.

Acceda aquí al programa e información de los profesores.

Reflexión de domingo: «ACERCA DEL DISCURSO DE LA PRESIDENTE» – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLEn mis escritos evito personalizar puesto que estimo que es mucho más fértil argumentar y discutir ideas. No solo para ahorrar energía, tiempo y espacio, sino porque en general las personas exponen sus recetas con la mejor de las intenciones (y si no fuera así es en realidad irrelevante a los efectos prácticos).

En este caso me refiero a la presidente de la República Argentina, aunque a esta altura, luego de décadas de estatismo, de desigualdad ante la ley, de ocultamiento de los actos de gobierno, de intentos de eludir la alternancia en el poder, de concentrar funciones impropias de una sociedad abierta, de atropellar derechos de los gobernados y de intentos de bloquear la división de poderes, después de todo esto decimos, en rigor, no puede hablarse de una República.

En cualquier caso, una nota al pie: la presidente de marras fue al Congreso de la Nación a inaugurar un nuevo período de sesiones parlamentarias y henos aquí que omitió esa anunciada misión aunque no la exige la nueva reforma constitucional, después de hablar casi cuatro horas en el recinto no declaró la antedicha formalidad que ha sido una tradición argentina. En las líneas que siguen, por razones de espacio, marco telegráficamente los puntos más salientes del discurso en un balance de la gestión que adolece de llamativos defectos.

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