WP: Hayek’s Average Period of Production (A step forward and a missed opportunity)

Latest work with Peter Lewin, Hayek centered, for a forthcoming Hayek Companion edited volume by Rosolino Candela.

One of Hayek’s most important contributions is his work on capital theory and business cycles as presented in Prices and Production. Hayek made significant contributions in this field. Significant contribution, however, usually are not free of issues. In this chapter, we discuss the distinctive characteristics of Hayek’s work on capital theory and how the questions his treatment raised can be answered with modern financial calculations. We also discuss Hayek’s work on capital theory after Prices and Production.

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SMP: Cryptocurrencies and the Denationalisation of Money

In Denationalisation of Money (1976), Hayek put forward the idea of currency competition. The money supply should be determined through a competitive market process rather than by experts in charge of central banks. Hayek’s proposal would have private banks issue their own fiat currencies, competing to provide the currency with the most stable purchasing power. This, Hayek argued, would provide a more stable money supply than experts at central banks can.

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El sueño de la Sociedad Mont Pèlerin – Por Robert Higgs

[The Independent Review, Primavera de 1997]

Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, el liberalismo clásico estaba en su peor momento. Europa estaba en ruinas, una mitad aherrojada bajo la dominación soviética, la otra ahogándose en el dirigismo. En Gran Bretaña, el gobierno laborista se hizo con el poder, nacionalizando industrias básicas y creando un completo estado de bienestar. En Francia e Italia, los comunistas y sus aliados políticos amenazaban con hacerse con el poder. En Escandinavia y los Países Bajos, florecían los estados del bienestar mientras se marchitaban los mercados libres. España y Portugal soportaban dictaduras fascistas.

Alemania languidecía bajo la ocupación aliada, con controles que ahogaban la recuperación de su economía y la población luchando por evitar el hambre. En Estados Unidos, la mayoría de la gente había perdido su vieja fe en el libre mercado y abrazado la nueva fe en la capacidad del gobierno de resolver los problemas económicos y garantizar una seguridad social. En todos los lugares de occidente tanto las masas como las élites, especialmente los intelectuales, se embarcaban inesperadamente en lo que Friedrich A. Hayek acababa de calificar como “el camino de servidumbre”.

Viendo el abismo que tenía delante, Hayek decidió crear una sociedad dedicada a persuadir a los intelectuales, y por tanto a las masas y sus líderes políticos, de que cambiaran el rumbo. Esta sociedad aunaría para conocimiento y ánimo a las principales figuras del liberalismo clásico. Incluiría a ingleses como Lionel Robbins, John Jewkes, y Michael Polanyi; emigrados austriacos como Ludwig von Mises, Fritz Machlup, Karl Popper y por supuesto el propio Hayek; estadounidenses como Henry Hazlitt, Frank Knight, Milton Friedman, Aaron Director y George Stigler; alemanes como Wilhelm Röpke y Walter Eucken; franceses como Maurice Allais y Bertrand de Jouvenel y otros europeos occidentales.

En abril de 1947, los hombres anteriormente mencionados y otros (39 personas en total, de 17 países) se reunieron en Suiza y crearon la Sociedad Mont Pèlerin. Adoptaron una declaración de objetivos que describía brevemente su opinión de la crisis reinante:

En grandes áreas de la superficie de la tierra ya han desaparecido las condiciones esenciales de la dignidad y libertad humanas. En otras están bajo una constante amenaza por el desarrollo de las actuales tendencias políticas. La posición del individuo y el grupo voluntario se ven socavadas progresivamente por extensiones del poder arbitrario.

La declaración confesaba que “lo que es esencialmente un movimiento ideológico debe afrontarse con argumentos intelectuales y una reafirmación de ideas válidas” e identificaba seis amplias áreas en las que merecería la pena más estudio y debate para combatir las tendencias intelectuales que prevalecían. La declaración concluía:

El grupo aspira a realizar propaganda. No busca establecer una ortodoxia meticulosa y obstaculizadora. No se alinea con ningún partido concreto. Su objetivo es solamente, al facilitar el intercambio de opiniones entre mentes inspiradas por ciertos ideales y concepciones generales sostenidas en común, contribuir a la preservación y mejora de la sociedad libre.

Cincuenta años después parece que, a pesar de desacuerdos individuales y rivalidades, choques de personalidades y dificultades administrativas, la sociedad ha prosperado y se mantiene firme en seguir su declaración inicial de principios. Ha servido esencialmente como un club internacional en cuyas reuniones los principales liberales clásicos pueden intercambiar y debatir ideas en la comodidad de un entorno solidario.

Desde su reunión de fundación en 1947, la sociedad ha tenido 30 reuniones plenarias y más de 20 reuniones regionales, la mayoría en Europa, pero algunas en Estados Unidos y otras tan lejos como en Hong Kong, Tokyo, Caracas, Sydney y Rio de Janeiro. De los 37 participantes originales, los miembros han crecido hasta más de 500, principalmente europeos y estadounidenses, pero incluyendo ahora también a muchos asiáticos y latinoamericanos. Para incorporarse, los nuevos miembros han de ser elegidos por la sociedad y el ser miembro se ha convertido en una insignia de honor entre los liberales clásicos.

De 1948 a 1960, Hayek ejerció como presidente. Los siguientes presidentes tuvieron periodos más cortos en el cargo; a finales de la década de 1960, estar dos años en el cargo se había convertido en regla. Los presidentes han incluido a luminarias como Röpke, Jewkes, Friedman, Stigler, James Buchanan, Gary Becker, Max Hartwell y Pascal Salin. La mayoría de los miembros han sido profesores universitarios, abrumadoramente economistas, incluyendo a siete receptores del Premio Nobel de Economía, pero también se han incluido periodistas, empresarios, juristas, funcionarios y otros. Los hombres de negocios que han pertenecido a éste incluyen a Luigi Einaudi, presidente de Italia, Ludwig Erhard, canciller de Alemania Occidental y Vaclav Klaus, primer ministro de la República Checa.

¿Tuvo éxito la sociedad Mont Pèlerin en atajar la marea de estatismo en occidente? Indudablemente la posición intelectual de las ideas liberales clásicas ha mejorado, especialmente durante los últimos 20 años. El socialismo, la bête noire de Hayek, ha sido más o menos desacreditado, excepto en los enclaves alojados en la universidad. Los políticos occidentales hablan hoy abiertamente de privatizaciones y desregulaciones y de vez en cuando actúan consecuentemente. En el momento más oscuro del liberalismo clásico, la sociedad Mont Pèlerin buscaba, en apropiada metáfora militar de Max Hartwell, “salvar la bandera” y “renovar el ataque”.

Su influencia fue probablemente más significativa en la época oscura que va de su fundación a mediados de la década de 1970, cuando las ideas liberales clásicas empezaron a verse sofocadas por la dominación del colectivismo entre los intelectuales occidentales. Hartwell, miembro veterano de la sociedad, presidente de la misma de 1992 a 1994 y más recientemente su historiador, concluye que “la Sociedad fue importante para cambiar la agenda política, primero, sosteniendo ideas liberales cuando eran ignorada e impopulares, y segundo, circulándolas y aumentando su influencia”. El si los miembros de la sociedad habrían sido igualmente eficaces en ausencia de éste es algo imposible de decir, pero sin duda la sociedad les ayudó aplacar la desesperación y mantener su espíritu combativo cuando todo parecía estar contra su causa.

La información aquí ofrecida, así como muchos detalles de la fundación, actividades y miembros de la sociedad, pueden encontrarse en la History of the Mont Pèlerin Society (Indianapolis: Liberty Fund, 1995), de R.M. Hartwell, un relato juicioso y bien escrito de 250 páginas. (Los pasajes antes citados aparecen en las pp. 41-42, 203 y 215-216). A los lectores a quienes no les importe conocer todos los entresijos de la administración de la sociedad (parte 2), encontrarán que las partes 1 y 3 contienen excelentes análisis de los acontecimientos políticos y económicos que llevaron a la formación de la sociedad y de la relación entre la sociedad y el curso de los acontecimientos durante el pasado medio siglo. Dieciséis páginas de fotografías y un excelente índice complementan el libro.


Publicado el 31 de mayo de 2011. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

Disminuye la matrícula pero aumenta el plantel docente [Informe IDESA]

Como todos los años, el inicio del ciclo lectivo aparece condicionado por la amenaza de paros docentes. Si bien la situación es diversa según la provincia, es altamente probable que para la mayoría de los alumnos el comienzo de las clases no sea dentro de las fechas previstas. En el caso de la provincia de Buenos Aires, el distrito que por su tamaño tiene incidencia en el resto del país, la oferta del gobierno se integra por una recomposición salarial en línea con la meta de inflación del año 2018 más un adicional por presentismo.

El presentismo es una herramienta rudimentaria y polémica. Se justifica cuando hay un uso abusivo de licencias por enfermedad debido a la permisividad de las normas y de los sistemas de control. Pero si las tasas de ausentismo docente fueran similares al resto de los trabajadores el pago por cumplir con la obligación de ir a trabajar no es necesario.

Resulta muy sugerente que ninguna provincia publique información sobre presentismo en educación. De todas formas, con datos del Ministerio de Educación de la Nación se puede hacer una aproximación. Según esta fuente, tomando a todas las escuelas primarias del Estado del país entre el 2004 y el 2015 se observa que:

  • La cantidad de alumnos matriculados bajó desde 3,66 a 3,31 millones de niños, es decir, hay 350 mil niños matriculados menos.
  • La cantidad de cargos docentes frente a alumnos subió desde 244 mil a 285 mil cargos, es decir, hay 41 mil cargos docentes más.
  •  Esto significa que la cantidad de alumnos por cargo docente bajó de 15,0 a 11,6.

Estos datos muestran que las escuelas primarias del Estado tienen cada vez más docentes y menos alumnos. La reducción de la matrícula en las escuelas estatales no es fruto de la deserción escolar (que en primaria es baja), sino de la fuga de los padres hacia las escuelas privadas. Prueba de ello es que en el mismo período la matricula en escuelas privadas subió de 982 mil a 1,24 millones de niños. Estas tendencias sugieren que el ausentismo en las escuelas del Estado es alto y que esto es percibido por las familias que optan por migrar hacia las escuelas privadas. En tanto, se siguen creando cargos en el Estado hasta llegar a la irracionalidad de crearse un nuevo cargo docente por cada 8 niños que dejan las escuelas estatales.

Que las provincias no publiquen información confiable y sistemática sobre el ausentismo demuestra hasta qué punto prevalecen en el sistema educativo los intereses sectoriales por sobre el interés general. En este contexto, incorporar dentro de la estructura de remuneraciones un premio por presentismo va en el sentido de comenzar a priorizar los alumnos. Se trata de un paso modesto pero importante, frente al desafío de reducir el derroche de recursos midiendo el desempeño de los docentes. Así se podrá reconocer y premiar a los educadores que buscan su superación profesional y el desarrollo de sus alumnos y penalizar a los que no demuestran esfuerzo ni compromiso y se especializan en usufructuar los vericuetos legales que ofrecen los estatutos docentes y las debilidades de los sistemas de control para ausentarse.

Para mejorar los servicios al ciudadano no hacen falta más recursos sino mejorar la gestión, especialmente, la de los recursos humanos del Estado. Lamentablemente, el problema se extiende a otros servicios de alta importancia, como por ejemplo la salud pública. Argentina invierte casi 7% del PBI en educación estatal y otros 7% del PBI en salud pública, sin embargo, en la medida que los presupuestos familiares lo permiten, los ciudadanos buscan –muchas veces en vano– en el sector privado lo que no encuentran en el Estado duplicando esfuerzos para financiar un colegio o una empresa de salud privada.

Para bajar la muy elevada presión impositiva sin profundizar el deterioro en la calidad de los servicios del Estado es fundamental inducir un mayor compromiso de los empleados públicos. El pago por presentismo es una herramienta rudimentaria pero pertinente para empezar a avanzar hacia un Estado más sensible con el interés general y menos permeable a las presiones corporativas.

Acceda aquí al informe completo.

Consecuencias del gasto elefantiásico – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Antes de la Primera Guerra Mundial la guerra civil al decir de Stefan Zweig el gasto público sobre el producto rondaba entre el 3% y el 5% tal como estima A.J.P. Taylor en su historia de Inglaterra. Hoy esta ratio en los países llamados del mundo libre se ubica entre el 35% y el 60%.

Este fenómeno creciente se debe a las mayores tareas que han ido absorbiendo los aparatos estatales en detrimento de los bolsillos de la gente puesto que los gobiernos nada tienen que previamente no haya sido arrancado del fruto del trabajo ajeno. Al abarcar faenas que no le competen en una sociedad libre, tienden a abandonar sus misiones específicas como la seguridad y la justicia.

El cuadro de situación no es muy lejano al descripto por el decimonónico Frédéric Bastiat en cuanto a que el Gobierno se ha convertido en «una gran ficción por la que cada uno pretende vivir a costa de los demás». Esto así se torna insoportable y crea conflictos permanentes. Como se ha dicho, lo curioso es que muchos se percatan y critican la enfermedad pero son muy pocos los que aceptan los remedios.

Es indispensable comprender que al reducir el gasto público, de inmediato se liberan recursos al efecto de asignarlos a emprendimientos productivos lo cual beneficia especialmente a los más necesitados. Desde luego que, como señalé en otra oportunidad, mucho peor es si se aplica un gradualismo al revés incrementando el déficit fiscal conjunto y el endeudamiento externo e interno para alimentar nuevos gastos netos.

En el caso argentino la situación se complica puesto que, como la presión impositiva ya es una de las más altas del mundo, el gasto elefantiásico se financia con deuda externa lo cual, a su turno, redunda en deuda interna ya que la banca central recoge pesos emitidos contra las correspondientes divisas extranjeras al efecto de no aumentar aun más la inflación. Este procedimiento no solo repercute en la tasa de interés sino que provoca un atraso artificial en la cotización del dólar. A su vez, lo dicho contrae artificialmente las exportaciones con lo que se trastoca la balanza comercial debido a las antedichas intromisiones estatales.

Ya las vivimos estas experiencias una y otra vez los argentinos. Para recordar solo los barquinazos recientes tengamos presente los desastres de Gelbard, la tablita de los militares, el final del Plan Austral, la confiscación de depósitos por las derivaciones de la mal llamada convertibilidad (mal llamada porque en la literatura económica significa canje de papel por dinero-mercancía y no un papel por otro papel, lo cual es más bien tipo de cambio fijo con intención de mantener política monetaria pasiva), la crisis del 2001 y el desbarranque monetario y fiscal del kirchnerismo.

Cuando un Gobierno asume la responsabilidad es para resolver problemas, no para dar explicaciones por qué no pudo resolverlos. Estos ejes centrales pueden llevarse puesto a todo lo demás.

Artículo publicado originalmente en El Cronista, edición impresa del 27 de febrero de 2018.

 

SMP: Lessons From Inflation-targeting Regimes

Inflation targeting is probably the most widely-known policy adopted by central banks around the world. Under an inflation-targeting regime, the government (usually the central bank or treasury) announces an inflation target (usually with lower and upper limits). It is then up to the central bank to decide how to achieve the target. Seen in this light, inflation targeting is more of a constrained discretionary policy than a strict monetary rule.

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La negociación colectiva está sometida a reglas arcaicas [IDESA]

La huelga bancaria, las paritarias docentes, las movilizaciones y fractura de la CGT marcan un nuevo ciclo de agudización de la conflictividad sindical. En los países avanzados la intensidad de los conflictos se morigera con un uso más activo e integral de la negociación colectiva. De manera casi permanente se discuten no sólo salarios sino también acciones para mejorar la productividad, para incorporar avances tecnológicos y para adaptar las relaciones laborales a los cambios de la vida moderna. En la Argentina, salvo excepciones a nivel de grandes firmas, la negociación es sólo por aumento salarial.

Si bien la inflación es la causa inmediata que gatilla las demandas salariales, la degradación de la negociación colectiva responde fundamentalmente al diseño de las instituciones laborales. Un factor clave en este sentido es la ultra-actividad de los convenios colectivos, es decir, la vigencia indefinida de los convenios una vez que están vencidos. Esta regla es la que explica que en la Argentina la mayoría de los convenios colectivos daten de la década de los ’70 y ’80.

Un reciente estudio de la OECD, el Employment Outlook 2017, muestra cómo se regula este tema de la ultra-actividad en el mundo moderno. Según esta fuente, sobre una muestra de 24 países desarrollados y de ingresos medio-altos se observa que:

  • El 70% no tiene ultra-actividad regulada por ley.
  • El 17% tiene la ultra-actividad regulada por ley pero coloca un plazo máximo de vigencia que generalmente no excede los 12 meses del plazo fijado en el convenio.
  • El 13% tiene ultra-actividad por ley pero se la puede eliminar en la negociación.

Estos datos muestran que la ultra-actividad establecida con la rigidez que establece la legislación argentina no está contemplada en ningún país avanzado. En estos países, la mayoría de los convenios vencen en el plazo acordado por las partes, es decir, no se impone por ley la ultra-actividad. En otros se la contempla en la ley, pero acotada con un plazo o permitiendo eliminarla en la misma negociación colectiva. Se trata de una diferencia de diseño de normativa laboral fundamental que impone una dinámica muy diferente a la negociación. Por eso, en los países desarrollados los convenios colectivos de trabajo se renuevan en promedio cada 21 meses, mientas que en la Argentina se aplican convenios cuyos aspectos medulares fueron definidos hace más de 40 años.

La degradación se potencia por la obligatoriedad de que los convenios colectivos sean aplicados por todos los empleadores del sector, aun cuando no pertenezcan a la organización empresaria firmante. En los países avanzados, la extensión de los convenios colectivos sectoriales a los empleadores no afiliados se produce de manera excepcional, a petición de las partes y debiendo demostrar representatividad generalmente superior al 50% de los trabajadores cubiertos por el convenio firmado. Hay tres casos solamente donde la extensión es automática y sin demostración de representatividad como ocurre en la Argentina, que son Francia, Italia y España. No por casualidad son los países con problemas laborales más severos en Europa.

Una negociación colectiva dinámica es la herramienta que permitirá reducir los traumáticos impactos de la cuarta revolución industrial sobre el mercado laboral. En los países desarrollados es la vía para innovar en las formas de regular el trabajo propendiendo a abordar de la manera más justa y eficiente posible los impactos que generan la robotización, la digitalización y la inteligencia artificial. La determinación de los salarios es sólo uno de los muchos y posiblemente no el más importante aspecto que quedan sujetos a diálogo y negociación.

En la Argentina, con regulaciones petrificadas en el tiempo y fuerte centralización se tiende a negociar sólo salarios. La consecuencia son altos niveles de conflictividad y la silenciosa destrucción de empleos que provoca la tecnología cuyo correlato es más trabajadores desplazados a la informalidad. Para revertir estas tendencias es necesario avanzar en la modernización de las instituciones laborales, en especial, acotar la ultra-actividad y elevar la representatividad de las partes negociantes.

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Malversados: falacias en los debates

Me gusto mucho el libro de Ezequiel Spector «Malversados». Se analizan 15 tipos de falacias diferentes en las que incurrimos deliberadamente o no cuando debatimos. Dado que cuando discutimos de economía o política encontramos frecuentemente este tipo de construcciones que obstaculizan la calidad del intercambio de ideas y muchas veces incluso frenan las posibilidades de avanzar en el conocimiento, me parece que es crucial aprender a detectarlas, desenmascararlas y evitarlas. Y «Malversados» resulta una obra muy útil para este propósito. Les dejo el link de Amazon para los que quieran más detalles:

Reflexiones después de la visita papal a Chile y a Perú – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Dado que el conocimiento tiene la característica de la provisionalidad sujeto a refutaciones en un contexto evolutivo, el debate, la crítica y la autocrítica resultan indispensables para progresar. Esta nota no es para fanáticos que, muchas veces con la mejor buena voluntad, son incapaces de seguir un hilo argumental; si fuera por ellos aún estaríamos con los Borgia en la Iglesia. En su respuesta a Gladstone el cardenal Newman propuso un brindis: «Primero por la conciencia y luego por el Papa».

El Papa ha visitado Chile y Perú. Entre otros aspectos surgen dos que comentamos, uno secundario en Chile y otro principal en Perú. El primero alude a su mensaje a los denominados «pueblos originarios», algunos de cuyos miembros han incurrido en delitos de diversa índole a ambos lados de la cordillera, pero lo que aquí señalo se circunscribe a un error genealógico. No son originarios puesto que todos los humanos procedemos del continente africano; son en todo caso los primeros inmigrantes en aquellas zonas, que merecen todo el respeto, que debe ser recíproco. Si hay conflictos sobre propiedades deben resolverse en la Justicia (aunque no todos parecen suscribir la idea de los derechos de propiedad).

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Cuando no había piqueteros que demandaran ayuda social como un derecho, los argentinos se ayudaban entre sí

Los pobres de entonces cubrían los riesgos resultantes de problemas de salud y previsión a través de un mecanismo comunitario, de seguro social, conocido como “socorro mutuo”. Estas organizaciones son definidas como: “toda organización formal de entrada y salida libre, producto de una decisión de un grupo inicial de individuos de asociarse de manera duradera para compartir o hacer juntos determinadas actividades, de acuerdo a reglas que ellos mismos se dan o a las que adhieren expresamente” (Di Stefano et al, 2002, p. 16). Nótese la importancia de la libertad asociada a la libre entrada y salida y al nacimiento voluntario de estas organizaciones. En un país de inmigrantes, los recién llegados se asociaron principalmente según sus colectividades nacionales para compartir los riesgos que pueden provenir de la pobreza: la falta de trabajo, salud, educación, vivienda. La legislación, además, libera a este tipo de organizaciones de la formal aprobación estatal, siendo ahora necesario solamente su constitución formal y su registro. Los gobiernos liberales de entonces favorecieron este tipo de asociaciones como un elemento esencial para el desarrollo de la sociedad civil y el fortalecimiento del espíritu republicano. Era el espíritu que transmitiera a la Constitución Nacional de 1853 quien fuera su principal inspirador, Juan Bautista Alberdi[1].

[1] “Observaré entretanto, para acabar de hablar del gasto público que no todo él consiste en el gasto con que la sociedad satisface sus necesidades de orden público por conducto del gobierno, sino también en el que hace ella directa e inmediatamente, por la mano de sus habitantes, en la mejora, comodidad y perfeccionamiento de sus ciudades, en el socorro y alivio de las clases desgraciadas, y en fin en todo ese orden de servicios que la sociedad se hace a sí misma, sin el intermedio de la autoridad, en el sentido de su prosperidad más rápida y completa. A este gasto pertenecen las calles, los empedrados, las calzadas, los caminos, puentes, desagües, mejoras locales, monumentos, socorros públicos y eventuales, que se hacen por suscripciones voluntarias levantadas en el vecindario” (Alberdi, [1854] 1993, p. 355).

Un destacado autor, Emilio Coni, escribe (1918, p. 544):

“La República Argentina, por el hecho de haber desarrollado y arraigado profundamente en sus habitantes el espíritu y la conciencia mutualista y cooperativista, puede ser considerada en éste, como en tantos otros aspectos, una nación grande y moderna. En efecto, están vinculados por la mutualidad y la cooperación 593.172 de sus habitantes”.

“La mutualidad se ocupa especialmente de los seguros contra los enfermos y contra la invalidez por enfermedad crónica o por vejez; de los seguros contra los accidentes de trabajo y sobre la vida. En todos estos casos, el capital que aporta el socio a la institución mediante las cuotas periódicas, no goza de un interés material, en efectivo, porque todas las utilidades líquidas pasan al fondo de reserva de la misma institución”. “En una sociedad mutualista, el capital se forma generalmente mediante cuotas periódicas, o bien los socios no desembolsan cuota alguna, pero se declaran solidaria e ilimitadamente responsables de las obligaciones que contrae la institución”.

El temprano desarrollo de estas organizaciones voluntarias, o de mercado, para reivindicar sus verdaderas características, es evidenciado por el mismo Coni (1918, op. cit., p. 547):

“En la Capital Federal la sociedad de socorros mutuos más antigua existente es ‘L’Union et Secours Mutuels’, fundada el año 1854; siguióle, en 1856, la sociedad ‘San Crispín’, denominada así porque el núcleo principal de sus fundadores pertenecía al gremio de operarios en la industria de calzado cuyo patrono es San Crispín. En 1857 se fundan la ‘Tipográfica Bonaerense’, ‘La Catalana’ y la hoy poderosa ‘Asociación Española de Socorros Mutuos’; en 1858 la ‘Unione e Benevolenza’, la ‘nonna’ de las sociedades italianas; en 1859 la ‘Francaise’; en 1861 la ‘Nazionale Italiana’, etc., etc.”. “Las mutualidades en ejercicio el 31 de diciembre de 1916 eran 1.205. De éstas, 1.202 son suciedades de socorros mutuos, y 3 sociedades de rentas y de seguros sobre la vida”.

El socorro mutuo floreció sobre todo en las comunidades de inmigrantes. No es de extrañar, el traslado a un país lejano había quebrado los lazos familiares con los que se contara durante siglos. Por mucho tiempo, en sociedades básicamente agrícolas, la relación familiar proveía un cierto seguro: los padres cuidaban de sus hijos cuando éstos no podían mantenerse por sí mismos y luego éstos hacían lo propio con sus padres. La emigración, tanto a las ciudades como al extranjero aunque mucho más en este caso,  rompe este vínculo y surge entonces una solución voluntaria para cubrir ese vacío. Evidentemente, la forma más sencilla de agruparse es alrededor de aquellos elementos que el grupo tenga en común, y en este caso era principalmente el origen nacional, también el lugar de trabajo o la profesión.

Resulta sumamente ilustrador mencionar las mutuales fundadas en los primeros años de este siglo en Buenos Aires: Club Sindical de Empleados, Sanatorio Mutualista para Empleados de Correos y Telégrafos, Sociedad Mutua de Obreros de la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad, Asociación Mutualista Argentina, Sociedad Mutual de Funcionarios y Empleados Judiciales, Ordenanzas Unidos, Sociedad de Socorros Mutuos entre Empleados de Ferrocarriles, Unione Alessandrina, Asociación Mutual de Empleados Públicos, Asociación Mariano Moreno, Banco de Seguros Mutualistas, Cantinas Maternales, Asociación Escolar Mutualista, Fédération des Mutualités Francaises en Argentine, Federazione delle Associazioni Italiane, Associazione Italiana di Mutualitá ed Istruzione, fusión de las siguientes sociedades de socorros mutuos: Camilo Benso, C. di Cavour, Fratellanza Militare, Giuseppe Garibaldi, La Patriottica, Le Italiane al Plata, Margherita di Savoia, Trionfo Ligure, Unione e Benevolenza, Unione Italiana al Plata.