TEORÍAS ANTIGUAS Y MODERNAS SOBRE EL INTERÉS – Frank A. Fetter (Libertas No. 3 – ESEADE – octubre de 1985)

La teoría abstracta, siempre de fundamental importancia, tiene, al igual que las polÌticas prácticas, sus propios temas del día, y en la actualidad el debate sobre el problema del interés ha cobrado especial vigencia. Entre los artÌculos recientes podemos destacar los de los profesores H. R. Seager, Irving Fisher y H. G. Brown.1

Las simples diferencias de opinión no nos preocupan demasiado, pero hay determinadas imparcialidades impersonales de algunos otros estudiantes de economía con respecto al problema del interés, que si se encuentran implicadas, pues en los recientes debates se introducen de manera equitativa la antigua y la nueva concepción del problema del interés.2 Y, sin embargo, la opinión más actualizada parecería estar a punto de perderse frente al jurado de la opinión económica. Entonces, constituye un deber intentar una mejor afirmación de las verdades olvidadas. Las opiniones rivales podrían caracterizarse como la teoría del interés tecnológico3 y la psicológica. Durante más de una década la teoría psicológica ha ido ganando adherentes en Estados Unidos de Norteamérica. Pero también ha habido una crítica adversa en algunos pocos analistas de libros y en ocasionales notas de pie de página; no obstante, en general, la oposición ha sido de carácter simplemente negativo, ya que la mayoría de los economistas ha dejado de tomarla en cuenta y ha decidido apoyar la antigua teoría.

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SMP: Gunther Schnabl on Exit Strategies from Unconventional Monetary Policy

In a recent paper, Gunther Schnabl discusses the environment that ultra-low interest rates have produced and the challenges of exiting such an environment. Schnabl brings up a number of interesting issues, including how low interest rate policies keep zombie banks alive and distort labor markets. The policies come at the expense of investment in capital goods and research and development, which fuels growth in rich countries.

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¿QUÉ DEBERÍAN HACER LOS ECONOMISTAS? – James M. Buchanan (Libertas No. 1 – ESEADE – octubre de 1984)

Propongo examinar “el deambular de la mente de los hombres que ocupan el sil1ón de Adam Smith”, aquellos que tratan de mantenerse dentro del “estricto campo de la ciencia” y formulan las siguientes preguntas: ¿qué están haciendo los economistas? ¿qué “deberían” estar haciendo? En mi empeño por seguir el consejo de Lord Acton, me opongo firmemente a la opinión de un economista moderno cuyas ideas considero con respeto, George Stigler. Nos dice que es insensato preocuparse por la metodología antes de los sesenta y cinco años. Como juicio de valor, la advertencia de Stigler es difícilmente discutible, pero como hipótesis podría ser refutada, al menos por analogía con un mapa de rutas corriente. Uno de mis defectos conocidos es no mirar a tiempo los mapas de rutas, esperando siempre que algún instinto intuitivo del sentido de la dirección me impida alejarme del esquema planificado de mi viaje. Hace muchos años aprendí que el comportamiento “óptimo” consiste en detenerse inmediatamente después de que uno se ha “perdido”, cuando se llega a la duda más allá de un límite razonable, y consultar un mapa correctamente trazado. Parece haber una gran analogía con la metodología científica. A menos que, por alguna razón, podamos aceptar las actividades siempre cambiantes de los economistas como parte de la necesaria evolución de la disciplina a través del tiempo, tal como ocurre “en la ruta”, es esencial que, en ocasiones, miremos el mapa o modelo de progreso científico que cada uno de nosotros lleva en su mente, consciente o inconscientemente.

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Anarquismo como un programa de investigación progresivo en la economía política – Por Peter Boettke (Libertas No. 42 – Mayo 2005)

La teoría económica, desde su primer tratamiento sistémico con La Riqueza de las Naciones de Adam Smith, ha enfatizado claramente los beneficios mutuos que se obtienen a través del intercambio voluntario. Especializándose en la producción y ofreciendo los bienes y servicios a intercambio con otros, tanto los individuos como la sociedad mejoran su condición. La fuente de riqueza no son los recursos naturales que se encuentran en la tierra, o la conquista de tierras extranjeras, sino una creciente división del trabajo motorizada por el intercambio voluntario. Smith había establecido una presunción hacia el voluntarismo en la interacción humana sobre bases consecuencialitas. La libertad individual no solamente era buena desde una perspectiva moral, también brindaría mayores beneficios sociales. Sin embargo, desde el inicio de la economía se sostuvo que estos beneficios del intercambio voluntario solamente podían obtenerse si la presunción hacia el voluntarismo era suspendida para crear las instituciones gubernamentales requeridas para proveer el marco dentro del cual los intercambios voluntarios podían realizarse.1

Precisamente cuánto debía suspenderse esa presunción hacia el voluntarismo para proveer el marco para los intercambios voluntarios ha sido uno de los temas más discutidos en la economía desde fines del siglo XIX. La teoría de los bienes públicos, el monopolio y el fracaso del mercado, todas contribuyeron a expandir la aceptación de la coerción y a cuestionar la presunción hacia el voluntarismo entre los economistas de la corriente principal. Es importante recordar que cada uno de estos argumentos para cuestionar la presunción ya se ha enfrentado con contra argumentos por parte de economistas que han demostrado que los así llamados bienes públicos pueden ser en verdad provistos privadamente, que el monopolio no es un resultado natural del intercambio voluntario sino el resultado de la intervención gubernamental, y que los fracasos de mercado son en su misma raíz causado por fallas legales y no la consecuencia del intercambio irrestricto. En síntesis, si bien ha habido una línea de investigación dominante que ha argumentado en contra de la presunción del voluntarismo, también ha habido otra línea de investigación que sugiere que la presunción debe mantenerse más consistentemente si se espera alcanzar un orden social pacífico y próspero.

Es esta línea alternativa de investigación que quiero enfatizar en estos comentarios. Como explicaré, mi énfasis estará en lo que voy a llamar “anarquismo analítico positivo” y el potencial evolutivo de estas ideas, como un programa de investigación progresivo en la economía política dentro del marco contemporáneo de las ciencias sociales.

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LA IMPORTANCIA DE LOS CONTRATOS – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Uno de los pilares de mayor peso en la sociedad abierta consiste en las relaciones contractuales. Desde que nos levantamos a la mañana se hacen patentes los contratos: abrimos la heladera, usamos el microondas, engullimos mermelada, tostadas y queso que son todos fruto de contratos de compra-venta. Tomamos un colectivo (contrato de transporte), llevamos a nuestros hijos al colegio (contrato de educación), si voy en el automóvil al trabajo cargo nafta (contrato de compra-venta de energía), lo dejo en una playa de estacionamiento (contrato de locación), llego al trabajo (contrato laboral), voy al banco (contrato de depósito) o solicito un crédito (contrato de mutuo), concedo una garantía (contrato de fianza), entrego una suma de dinero a una Fundación (contrato de donación), encargo aun funcionario que gestione un trámite (mandato) etc.

El contrato presupone la propiedad ya que significa intercambio de valores entre las partes para lo cual usan y disponen de lo propio o por encargo de terceros. Depende del valor de que se trate, el contrato puede ser escrito o tácito (de adhesión como, por ejemplo, cuando se adquiere un boleto en el subterráneo o una entrada al cine se presupone que la contrapartida del contrato es prestar el servicio correspondiente.

Como la característica medular de los bienes económicos es su escasez, es decir, no hay para todos, de lo contrario no serían bienes económicos y, como el aire, en este planeta en este momento simplemente se usa sin que se pague precio alguno. La propiedad y el precio son términos correlativos. No hay lo uno sin lo otro. Donde se ha abolido la propiedad no hay precios y, por ende, no hay posibilidad alguna de contabilidad ni evaluación de proyectos, situación que consecuentemente no permite saber cual es el estado de la economía: cuanto se consume de capital.

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Con el diario del lunes – por Alberto Benegas Lynch (h)

No son pocos los administradores de carteras que aconsejan invertir en acciones estadounidenses obnubilados por algunos indicadores superficiales de esa economía y por la perspectiva del cobro de las correspondientes comisiones. Pero bajo esa superficie hay otros guarismos que apuntan en otras direcciones.

Básicamente la preocupación de analistas de fuste estriba en la colosal deuda pública norteamericana, el déficit fiscal creciente debido al simultáneo aumento del gasto estatal junto a la reducción de impuestos y la guerra comercial desatada también por el actual presidente (además de su xenofobia).

En este sentido, cabe subrayar como un acto de elemental justicia algunos nombres de destacadas personalidades estadounidenses que han publicado trabajos de gran valía dando voz de alarma respecto a los antedichos puntos. Estos son Peter Shift  The Real Crash, William Bonner The New Empire of Debt, Doug Casey Crisis Investing, Ron Paul End the Fed, David Stockman Trumped.  A Nation on the Brink of Ruin, James Richards The Big Drop y el artículo de Jim Rogers “What´s Coming is Going to be a Mess”.

Por mi parte, aprendiendo de esos maestros, he escrito en este mismo medio y en otros sobre los referidos indicadores que deben tomarse en cuenta ya que  nada es irreversible si somos capaces de aprender la lección. Con el diario del lunes todos somos avezados, el asunto es adelantarse al efecto de procurar soluciones a ciertos nubarrones que se divisan en el horizonte. No es posible vivir todo el tiempo y de forma ilimitada de prestado.

El periódico “The Guardian” de Londres destaca que el gobierno chino ha dejado trascender que “está preocupado por la seguridad de sus activos” y Allan Meltzer declara que “Los chinos están inquietos porque tenemos [en Estados Unidos] un nivel de deuda insostenible y no hay visos de corregir el problema”. Por otra parte, el diario señala que autores locales como Ho-jung Hung apunta que “China depende mucho de la salud de la economía norteamericana para sus exportaciones” lo cual también enfatiza David Wyss (de Standard & Poor´s de Nueva York) como un incentivo para no vender bonos.

Ahora que Trump ha declarado una inaudita guerra comercial a China y también a socios de Estados Unidos, la situación empeora. Varios de los profesionales citados más arriba admiten la posibilidad que en un futuro no muy lejano China pretenda el principal en gran escala y no limitarse a cobrar intereses del Tesoro, lo cual anticipan que el morador actual de la Casa Blanca dirá que “es una declaración de guerra” cuando se trata de cobrar acreencias y agregan que en ese caso, aunque hoy parezca inconcebible, Estados Unidos entrará en default.

Se trata entonces de contribuir a que el gran país del Norte en el que todos los espíritus libres han cifrado sus esperanzas, retome la senda que nunca debió abandonar y que fortalezca valores y principios de los Padres Fundadores. Turquía es hoy un accidente.

Publicado originalmente en la edición impresa del diario El Cronista, lunes 13 de agosto de 2018.

Cambios Institucionales: La demanda, la oferta, y la buena (o mala) suerte

En mi paso por Buenos Aires, tuve la suerte de poder presentar mis dos libros (aqui y aqui), Reflexiones Sobre la Economia Argentina y Monetary Equilibrium and Nominal Income Targeting. Ambos libros son de naturaleza distinta. El primero es sobre la reciente economía argentina. El segundo es sobre teoría y política monetaria.

No obstante estas diferencias, las preguntas en ambas presentaciones fueron muy similares, y lo fueron en torno a la actual situación argentina. Fue interesante ver que las preguntas bien se podrían haber hecho en los inicios del gobierno de Cambiemos. Parece ser que ya entrando al final del gobierno de Cambiemos no se observa mucho avance en las preocupaciones económicas del votante. Entre estas preguntas no estuvo ausente la discusión de cómo realizar un cambio de fondo en Argentina.

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La tiranía del statu quo – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Este es el título de uno de los libros del premio Nobel en economía, Milton Friedman. En esa obra el autor subraya lo que bautizó como el “triángulo de hierro” formado, por una parte, entre los políticos que buscan votos otorgando privilegios, por otra los beneficiarios de esas dádivas y finalmente por los burócratas que se aferran a sus puestos alimentados por aquellas demagogias.

En la presente nota quiero tomar ese magnífico y muy ilustrativo título para indagar en parte de nuestra situación argentina. Es muy paradójico y realmente curioso que la gente se queja por lo que le sucede pero, al mismo tiempo, no le cabe en la cabeza que se adopten medidas de fondo para justamente revertir los problemas que la aquejan.

En otros términos, están envueltas de tal manera en telarañas mentales y se encuentran tan tiranizadas por el statu quo que no pueden concebir salidas distintas a las rutinas en las que están embretadas. Es una especie de  notable jibarización de las neuronas por la que pierden perspectiva. Pretenden corregir lo que les molesta pero al mismo tiempo mantener lo mismo. Una incoherencia superlativa.

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BASTIAT, UN ECONOMISTA ACTUAL – Por Alberto Benegas Lynch (h)

A pesar de ser decimonónico, debido al contenido de sus escritos y conferencias es de una notable actualidad. La primera publicación de las obras completas de Frédéric Bastiat fue editada por Paul Paillottet y René V. Fontenay en París, en 1854. Sus libros y sus numerosos ensayos fueron objeto de sucesivas ediciones, la última de las cuales fue realizada en 1980 por la Universidad de París. En 1858 Francisco Pérez Romero tradujo por primera vez al español una de las obras de Bastiat.
Recién en 1964, en Estados Unidos, la editorial Van Nostrand de Princeton tradujo al inglés buena parte de sus obras, a partir de lo cual siguieron traducciones al italiano, al alemán y al chino.

La primera obra traducida al inglés incluye una introducción del premio Nobel en economía Friedrich A. von Hayek. Dicha obra se titula Selected Essays on Political Economy y en la introducción, entre otras cosas, Hayek dice lo siguiente: «Bastiat esgrimió argumentos contra las falacias más importantes de su tiempo… ninguna de estas ideas ha perdido influencia en nuestro tiempo. La única diferencia es que Bastiat, al discutirlas, estaba completamente del lado de los economistas profesionales y en contra de creencias populares explotadas por intereses creados, mientras que, propuestas similares, hoy, son propagadas por algunas escuelas de economistas y envueltas en un lenguaje ininteligible para el hombre común».

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