TEORÍAS ANTIGUAS Y MODERNAS SOBRE EL INTERÉS – Frank A. Fetter (Libertas No. 3 – ESEADE – octubre de 1985)

La teoría abstracta, siempre de fundamental importancia, tiene, al igual que las polÌticas prácticas, sus propios temas del día, y en la actualidad el debate sobre el problema del interés ha cobrado especial vigencia. Entre los artÌculos recientes podemos destacar los de los profesores H. R. Seager, Irving Fisher y H. G. Brown.1

Las simples diferencias de opinión no nos preocupan demasiado, pero hay determinadas imparcialidades impersonales de algunos otros estudiantes de economía con respecto al problema del interés, que si se encuentran implicadas, pues en los recientes debates se introducen de manera equitativa la antigua y la nueva concepción del problema del interés.2 Y, sin embargo, la opinión más actualizada parecería estar a punto de perderse frente al jurado de la opinión económica. Entonces, constituye un deber intentar una mejor afirmación de las verdades olvidadas. Las opiniones rivales podrían caracterizarse como la teoría del interés tecnológico3 y la psicológica. Durante más de una década la teoría psicológica ha ido ganando adherentes en Estados Unidos de Norteamérica. Pero también ha habido una crítica adversa en algunos pocos analistas de libros y en ocasionales notas de pie de página; no obstante, en general, la oposición ha sido de carácter simplemente negativo, ya que la mayoría de los economistas ha dejado de tomarla en cuenta y ha decidido apoyar la antigua teoría.

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