En un año electoral (Argentina, Guatemala, España), no está mal ver algo de “Elección Pública”

Con los alumnos de la materia “Public Choice”, de la Maestría en Política Económica del SMC comenzamos el análisis de esta disciplina con una presentación de su más importante autor, James Buchanan, quien explica el contenido de este “programa de investigación” en un artículo titulado “Elección Pública: Génesis y Desarrollo de un Programa de Investigación”, publicado en castellano en la Revista Asturiana de Economía RAE Nº 33, 2005. El tema vale la pena, no solamente para los alumnos sino en momentos de plena campaña electoral y proximidad de elecciones en varios países de habla hispana (Argentina, Guatemala, España, por ejemplo). Algunos párrafos:

Buchanan

“Mi subtítulo caracteriza a la elección pública como un programa de investigación en vez de como una disciplina o incluso como una subdisciplina (la definición lakatosiana parece que cuadra muy bien). Un programa de investigación exige aceptar un centro firme de supuestos que imponen límites al dominio de la investigación científica, a la vez que, simultáneamente, la protegen de críticas en esencia irrelevantes. El centro firme de la elección pública se puede resumir en tres supuestos: (1) individualismo metodológico, (2) elección racional, y (3) política-como-intercambio. Los dos primeros bloques de esta construcción científica son los que le dan forma a la economía más básica y generan pocas críticas desde el frente de los economistas, aunque sean centrales en los ataques de los no economistas a esta empresa en su conjunto. El tercer elemento del centro firme es menos familiar y lo trataré de una forma más completa posteriormente.

Desde una perspectiva cronológica, este programa de investigación se vincula a medio siglo, durante el cual se ha creado, desarrollado y madurado. Aunque hubo precursores, algunos de los cuales se incluirán en el relato que sigue, podemos fechar los orígenes de la elección pública a mediados del siglo XX. Y, en sí mismo, este hecho es de gran interés.

Visto retrospectivamente, desde la ventajosa posición de 2003, el “hueco” existente en la explicación científica para el que surgió la elección pública parecía ser tan grande que el desarrollo del programa da la impresión de haber sido inevitable.

Al salir de la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos, incluso en las democracias occidentales, estaban asignando entre un tercio y un medio de su producto total a través de instituciones políticas de tipo colectivo en vez de a través de los mercados. A pesar de ello, los economistas estaban dedicando sus esfuerzos de manera casi exclusiva a explicaciones-interpretaciones del sector de mercado. No se le dedicaba atención a la toma de decisiones políticas de tipo colectivo. Los profesionales de la ciencia política no lo hacían mejor. No habían desarrollado bases explicativas, no contaban con teoría, por así decirlo, de las que se pudieran deducir hipótesis falsables en términos operativos.

Así pues, el sector politizado de las interacciones sociales estaba, en su conjunto, “pidiendo a gritos” modelos explicativos diseñados para contribuir a la comprensión de la realidad empírica que se observaba. Mi propia e insignificante primera aportación al tema (Buchanan, 1949) fue poco más que un llamamiento dirigido a aquellos economistas que estudiaban los impuestos y los gastos en el sentido de que prestaran alguna atención a los modelos de políticas que se suponía estaban vigentes. Y, con la excepción del importante, pero olvidado, trabajo de Howard Bowen (1943), incluso aquéllos que habían realizado las contribuciones seminales reconocidas no parecían apreciar el hecho de que estaban entrando en territorio desconocido.”

POBRES LOS POBRES – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLEl Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga -designado por el Papa Francisco para presidir la Comisión de Cardenales para la reforma de la Curia en el Vaticano- ha pronunciado un discurso en Forum Nueva Economía en el Hotel Ritz de Madrid, pieza oratoria destinada a criticar al capitalismo y al mercado; en sus extensas reflexiones sobre el tema queda en evidencia que lamentablemente no entiende el significado de lo uno ni de lo otro. Por más que intente hacer salvedades, sus “pero” revelan su desconocimiento más palmario en esta materia, en ese sentido concluye en su exposición que “El pilar, la piedra basilar más débil del gran constructor del capitalismo ideológico es la pobreza”.

Sigue leyendo

EL CAUDILLISMO POLÍTICO Y LA CULTURA DE LA DÁDIVA

Garcia_HamiltonEl 19 de septiembre de 2003, José Ignacio García Hamilton escribía esta columna en Infobae que al día de hoy mantiene plena vigencia.

Al escribir el Facundo, Sarmiento afirmó que, debido a la herencia de la colonización y a la abundancia de ganados cimarrones, los habitantes del campo argentino no tenían cultura del trabajo y rechazaban los goces de la civilización: las escuelas, el comercio, las artes, las leyes, la justicia, los modales y las comodidades de la ciudad. Los caudillos establecían con los gauchos de la montonera una relación clientelística en la que el aporte militar se retribuía con el derecho al salteamiento. Y Rosas, para mantener tranquilos a los indios de la frontera sur de Buenos Aires, les regalaba bolsones con aguardiente, tabaco, yerba y algunos víveres. Alberdi, en Las Bases, coincidió en que imperaba el ocio y, al igual que el cuyano, postuló que la inmigración europea y la educación (que el tucumano prefería práctica, para formar artesanos y técnicos) eran los medios para crear los hábitos laborales que conducían al progreso. Por eso la Constitución Nacional de 1853 introdujo profundos cambios institucionales: la división de poderes y la prohibición de reelegir al presidente reemplazó al absolutismo político; la libertad de cultos, a la religión única; el principio de juridicidad, al incumplimiento de las leyes; la iniciativa individual y la defensa de la propiedad privada, al estatismo económico, y la igualdad, a los privilegios estamentales.

El Estado promovió una infraestructura de puertos, ferrocarriles, telégrafos y educación pública, y en 1913 se había producido un crecimiento impresionante: de 800.000 habitantes pasamos a 8.000.000; de una alfabetización de 10%, a 80%; de no exportar trigo, a ser los principales exportadores del mundo; de un PBI per cápita insignificante, a un índice superior al de Francia; de salarios de subsistencia, a un nivel de ingresos similar al de los Estados Unidos.

En 1908, sin embargo, se decidió iniciar una campaña de educación patriótica para homogeneizar a los hijos de inmigrantes, la que al cabo de décadas terminó por reemplazar el modelo de paz y de trabajo postulado por Alberdi, por nuevos paradigmas: el militar que muere pobre (San Martín y Belgrano, aunque el segundo fue abogado y el primero murió rico); el gaucho pobre que se hizo violento (el Martín Fierro, a pesar de que José Hernández había creado al personaje para mostrar cómo la leva forzosa había convertido a un ser laborioso en desertor y asesino), y el mito de la «víctima» que convierte al fracaso en virtud, a la mendicidad en un derecho, a la violencia en un recurso contra el sistema y promueve la inacción, ya que son presuntamente los terceros (los ingleses, luego los norteamericanos y ahora el FMI) los culpables de nuestros males y, por lo tanto, quienes deben solucionarlos.

Posteriormente se santificó una nueva figura: la «dama buena que regala lo ajeno». Eva Perón alimentó las arcas de su fundación con el aporte de dos salarios anuales de los obreros y, desde entonces, se generalizó la práctica de gobernar mediante la dádiva, que corrompe al que la da y degrada a quien la recibe.

Desde la segunda década del siglo XX la declinación no se detuvo: los golpes de Estado, el deterioro de la educación pública, el populismo y la demagogia expresados en el despilfarro estatal, nos hicieron retroceder hacia a la violencia (tuvimos guerrilla política, terrorismo de Estado con desaparecidos, una guerra por las Malvinas y, hoy, inseguridad cotidiana) y la pobreza. El país que en 1946 no tenía deuda externa (Inglaterra y los demás países europeos nos debían) hoy tiene la mayor deuda por habitante del mundo en desarrollo y los indigentes pueblan nuestras calles. Acaso el clientelismo que ha retornado bajo el eufemismo de «gastos sociales», que está destruyendo la cultura del trabajo, explique parcialmente la vitalidad de un partido que parece tornarse en hegemónico. Si no, cuesta explicar que el sonoro lenguaje de las cacerolas que pedían «que se vayan todos» se haya trocado, en la intimidad del cuarto oscuro, en la resignada decisión de «que todos se queden».

Los nuevos caminos de la historia económica

Gabriel_TortellaTomo este espacio para recomendar la lectura de este artículo del economista e historiador Gabriel Tortella, donde el autor parte de los viejos debates entre Adam Smith y Karl Marx para luego preguntarse qué queda hoy de estas viejas batallas dialécticas. ¿Sigue la historia económica dando vueltas a los mismos problemas? ¿Se ha renovado? ¿Se ha convertido en otra cosa? ¿Tiene alguna relevancia para el mundo de hoy? Concluyendo el autor que “por sorprendente que parezca, la respuestas a todas estas preguntas es afirmativa.»

Acceda aquí al artículo completo.

Infobae: El kirchnerismo dejará peores indicadores que los del menemismo

Mi última columna en Infobae compara la herencia económica que dejará el kirchenrismo con la que ellos recibieron y la que dejó el menemismo, etapa tan denostada por la presente administración. La comparación no hace bien al kirchnerismo.

Hay dos indicadores importantes que quedaron fuera. Por un lado los de empleo y desempleo. El motivo es que no hay indicadores confiables, especialmente durante el kirchnerismo. Desempleados que reciben ciertos planes sociales figuran como empleados, los planes sociales, a su vez, dismuyen la oferta laboral lo que produce tasas de desempleo menores, y también hay mucho subsidio al desempleo maquillado como empleo estatal. El otro indicador que no figura es el de deuda pública. Si bien el indicador de deuda/PBI no me parece el más apropiado dado que no compara flujo de fondos con flujo de fondos, tampoco hay indicadores confiables. El gobierno ha decidido unilateralmente dejar de contabilizar bonistas que han ganado juicios en el exterior, el Tesoro debe a su vez fondos al BCRA, ANSES, etc. Si la deuda no fuese un problema, entones Argentina no estaría en default.

Sigue leyendo

La planificación socialista (ahora del siglo XXI) depende de la sabiduría del planificador, que no es mucha

En Junio de 1959, Ludwig von Mises dictó seis conferencias en Buenos Aires. Éstas fueron luego publicadas y las consideramos con los alumnos de la UBA en Derecho. Su segunda conferencia se tituló “Socialismo” y trata ese tema:

“El sistema socialista, sin embargo, prohíbe esta fundamental libertad de uno de elegir su propia carrera. Bajo las condiciones socialistas, hay una sola autoridad económica que tiene el derecho de determinar todos los asuntos concernientes a la producción. Una de las características salientes de nuestra época es que la gente usa muchos nombres para la misma cosa. Un sinónimo para socialismo y comunismo es ‘planificación’. Si la gente habla de ‘planificación’ quieren significar, desde luego, planificación centralizada, lo cual significa un plan hecho por el gobierno, un plan que impide la planificación hecha por alguien que no sea el gobierno.

El individuo planifica su vida, cada día, cambiando sus planes diarios a voluntad. El hombre libre planifica diariamente sus necesidades; dice, por ejemplo: ‘Ayer planeaba trabajar toda mi vida en Córdoba’. Ahora se entera de mejores condiciones en Buenos Aires y cambia sus planes diciendo: ‘En vez de trabajar en Córdoba, deseo ir a Buenos Aires’. Y eso es lo que significa la libertad. Puede ser que esté equivocado. Puede ser que ir a Buenos Aires resulte un error. Las condiciones para él podrían haber sido mejores en Córdoba, pero él mismo hizo sus propios planes.

Bajo la planificación gubernamental, él es como un soldado en un ejército. El soldado no tiene el derecho de elegir su guarnición, el lugar donde hará el servicio militar. Debe obedecer órdenes. Y el sistema socialista – como Karl Marx, Lenin y todos los líderes socialistas lo sabían y lo admitían – edra la transferencia de las normas militares a todo el sistema de producción. Marx hablaba de los ‘ejércitos industriales’ y Lenin preconizaba ‘la organización de todo – el correo, la fábrica y otras industrias – de acuerdo con el modelo del ejército’

Por consiguiente, en el sistema socialista todo depende de la sabiduría, del talento, de las dotes de aquella gente que forma la autoridad suprema. Aquello que el supremo dictador – o su comité – no conoce, no se toma en cuenta. Pero el conocimiento que la humanidad ha acumulado en su larga historia no es absorbido por todos y cada uno; hemos acumulado a lo largo de los siglos una tan grande cantidad de conocimiento científico y técnico, que es humanamente imposible para un individuo conocer todas estas cosas, aunque sea el hombre con las mejores dotes.

Y la gente es diferente, son desiguales. Siempre lo serán. Hay ciertas personas que están más dotadas en un asunto y menos en otro. Y hay gente que tiene el talento de encontrar nuevos caminos, de cambiar las tendencias del conocimiento. En las sociedades capitalistas, el progreso tecnológico y el progreso económico, han adelantado mucho a raíz de esa gente. Si un hombre tiene una idea, tratará de encontrar unas pocas personas suficientemente inteligentes para darse cuenta del valor de su idea. Algunos capitalistas, que se atreven a mirar el futuro, que se dan cuenta de las posibles consecuencias de la tal idea, comenzarán a ponerla a trabajar. Otra gente, al principio, puede decir: ‘Son unos tontos’; pero dejarán de decirlo cuando descubran que esta empresa, que ellos llamaban tonta comienza a florecer, y que la gente está contenta comprando sus productos.

Bajo el sistema marxista, por lo contrario, el supremo ente gubernamental primero debe convencerse del valor de tal idea antes que se pueda continuar y desarrollarla. Esto puede ser una cosa bastante difícil de realizar, ya que solamente el grupo en el más alto nivel – o solamente el supremo dictador – tienen el poder de tomar decisiones. Y si esta gente – debido a la pereza o a su avanzada edad o porque son poco brillantes o poco instruidos – no es capaz de captar la importancia de la nueva idea, entonces el nuevo proyecto no será llevado a cabo.

Alguna vez el monopolio estatal de la moneda fue útil… Alguna vez…, y hace mucho tiempo que no

La publicación de un par de posts sobre la competencia de monedas desató una discusión en el blog sobre la conveniencia o no de tener una sola moneda, lo cual facilitaría la comparación de todos los precios.

En su libro “Desnacionalización del dinero” Hayek trata este tema y señala que no es cuestión de pensar solamente en las ventajas de una moneda única, hay que tomar en cuenta también sus costos. Al principio los beneficios pueden haber sido superiores, pero luego…, en fin, hemos visto ya los costos del monopolio estatal. El libro fue publicado en inglés por el Institute of Economic Affairs de Londres.

Hayek

Ventajas iniciales del monopolio estatal del dinero

“Quizás cuando la economía monetaria se extendía lentamente a todas las regiones y uno de los principales problemas era enseñar a la gente a calcular en dinero (y de esto no hace tanto tiempo) se pudiera considerar conveniente tener un solo tipo de moneda fácilmente reconocible. Se puede argüir que dicho tipo uniforme y su uso exclusivo fue de gran utilidad para la comparación de precios y por tanto al objeto de ampliar la competencia y el mercado. Asimismo, cuando para determinar la autenticidad del dinero metálico era necesario emplear un difícil proceso de aquilatamiento y los particulares no tenían ni los medios ni la capacidad para hacerlo, pudo haber sido de utilidad (al objeto de garantizar la ley de las monedas) el sello de una autoridad generalmente reconocida que, fuera de los grandes centros comerciales, sólo podía ser el Estado.

Pero hoy en día estas ventajas iniciales, que pudieron servir de excusa para la apropiación por el Estado del derecho exclusivo de emitir dinero en metálico, no compensan las desventajas del sistema. Tiene los mismos defectos que todos los monopolios: es forzoso utilizar su producto aunque no sea satisfactorio, y, sobre todo, impiden el descubrimiento de métodos mejores de satisfacer necesidades, métodos que el monopolista no tiene ningún interés en buscar.

Si el público comprendiera el precio que paga en inflación periódica e inestabilidad por la conveniencia de utilizar un solo tipo de moneda en las transacciones normales y contemplara las ventajas de emplear varios, seguramente encontraría el precio excesivo. Tal comodidad es mucho menos importante que la de utilizar una moneda fidedigna que no trastorne periódicamente el flujo normal de la economía —oportunidad de la que el público ha sido privado por el monopolio gubernamental. Ahora bien, la gente nunca ha tenido ocasión de descubrir la alternativa. Los gobiernos siempre han alegado poderosos motivos para convencer a las gentes que el derecho de emitir moneda debía pertenecerles en exclusiva. A todos los efectos, mientras se trataba de la emisión de monedas de oro, cobre o plata, no importaba tanto como hoy en día, cuando conocemos la existencia de todo tipo de posibles monedas, incluido el papel, que el gobernante cada vez suministra peor y de las que puede abusar más que del dinero metálico.”

LA CONTRACARA DEL SUEÑO AMERICANO – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLNo basta con los desastres que ha provocado Bush II ni los estropicios de Obama respecto a los derechos individuales, ahora irrumpe en la escena política Donald Trump el exitoso agente inmobiliario que por esa razón cree que puede llevarse al mundo por delante con sus propuestas fascistas de gran repercusión en el público estadounidense.

En su discurso de cincuenta minutos de junio último desde el Trump Tower en Manhattan el personaje de marras lanzó parte de su campaña presidencial que por el momento, según las encuestas (frecuentemente sujetas a gruesos errores), lidera las preferencias en círculos republicanos.

Sus aseveraciones resultan por cierto inquietantes para cualquier persona mínimamente inclinada a los postulados de la sociedad abierta. Desafortunadamente está en línea con los resurgimientos de los nefastos nacionalismos europeos de estos tiempos.

La emprendió contra la inmigración especialmente contra los mexicanos a quienes tildó de traficantes de drogas, violadores y criminales al tiempo que aseguró que construirá un muro muy alto que hará financiar a los propios mexicanos.

Sigue leyendo

Aerolíneas Argentinas frente a una política de cielos abiertos

En una entrevista que ofreció Mauricio Macri en junio de 2009, explicaba que el Estado “primero debe garantizar seguridad, salud y educación de calidad para todos los chicos”, y que Aerolíneas Argentinas debía volver a privatizarse.
Hoy el PRO abre otro debate, mucho más interesante que continuar con este péndulo de nacionalización y privatización de esta compañía. Es irrelevante debatir si Aerolíneas Argentinas (AA) tiene que estar en manos del estado o no. En la medida que sea la única empresa que ofrece el servicio, los argentinos no podrán gozar de vuelos de calidad a bajo costo.

Sigue leyendo