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Hayek’s Two Epistemologies: Economics and Sciences in General
Hayek’s Two Epistemologies: Economics and Sciences in General
La crisis cambiaria de mayo de 2018 es un nuevo punto de inflexión en la política económica de Cambiemos. La fragilidad del modelo económico quedó clara por una brisa que llegó desde Estados Unidos y se convirtió en un huracán al sur del continente. Pérdida de reservas, un dólar más alto y aceleración de la inflación son consecuencias lógicas de un modelo endeble.
Recurrir al Fondo Monetario Internacional parecía una medida desesperada, pero tras el acuerdo de ayer el mercado parece comprender que el ingrediente fiscal aporta consistencia al modelo económico, al menos hasta las elecciones de 2019.
Esta nota tiene dos partes: En la primera resumo las condiciones del acuerdo. En la segunda arrojo algunas conclusiones.
Las condiciones del nuevo acuerdo con el FMI
Sintéticamente el FMI promete un blindaje cuatro veces mayor que aquel de 2001 que los argentinos recordamos con dolor. A los 50.000 millones de dólares que aporta el FMI, se suman otros 5.560 millones que aportarán otros organismos multilaterales de crédito como el Banco Mundial o el BID. La tasa de interés, apenas un 1,96 %, resulta atractiva, pero puede subir en distintas circunstancias.
Las condiciones del crédito comprometen al gobierno a una corrección más acelerada de los desequilibrios fiscal, monetario y cambiario.
Comenzando por el lado fiscal, la nueva meta para el déficit fiscal de Nación primario 2018 es la que Dujovne había lanzado en medio de la crisis cambiaria para calmar al mercado: baja del 3,2 al 2,7 % del PIB. En 2019 se proyecta acortar este déficit a 1,3 % (frente al 2,2 % anterior) y el equilibrio fiscal se conseguiría en 2020, es decir, un año antes de lo que se había planteado originalmente. En 2021 obtendríamos un superávit primario del 0,5 %, que ya contribuiría a pagar intereses de deuda.
La buena noticia ha llegado en una circular del Ministerio de Hacienda que se puede ver en el siguiente gráfico. No sólo se compromete el gobierno a reducir el déficit primario según comentamos, sino que también se reducirá el déficit financiero. El resultado primario y financiero proyectado sería de 5,1 % en 2018, 3,7 % en 2019, 2,3 % en 2020 y 1,7 % en 2021.

Esto no es todo. El compromiso del gobierno incluye también un esfuerzo por devolver independencia al Banco Central, lo que requerirá la presentación de un proyecto al Congreso para modificar la Carta Orgánica. Entre varios puntos, Argentina se compromete a eliminar la asistencia financiera del BCRA al Tesoro, incluyendo la cancelación por parte del Tesoro de su deuda con la autoridad monetaria. Concretamente, el Tesoro cancelará las Letras intransferibles por 25.000 millones de dólares.
Un punto no menos significativo es que a partir de ahora el Banco Central no estará obligado a comprar los dólares que el Tesoro adquiere a través de deuda externa, lo que permitirá contener la expansión de los agregados monetarios que es la clave para paliar exitosamente la inflación.
En este escenario, el equipo económico coloca nuevas metas de inflación: 17 % para 2019, 13 % para 2020, 9 % para 2021 y 5 % para 2022. El plan claramente depende del cumplimiento del escenario fiscal previo.
Con este anuncio de blindaje y un escenario de ingreso de divisas a las reservas del BCRA, la autoridad monetaria se animó a anunciar la quita del techo al tipo de cambio, y así dejarlo flotar.
Análisis
1. La historia del FMI en Argentina no ha sido positiva. Los acuerdos han sido siempre atractivos en sus planteos, pero las promeses incumplidas han sido la norma. Basta que el gobierno firme el acuerdo y reciba los desembolsos para que se interrumpan los recortes fiscales. Las condiciones se renegocian una y otra vez hasta que el organismo se retira y en Argentina queda una crisis económica, política y social. Primer mensaje: Argentina no resuelve sus desequilibrios por el acuerdo con el FMI, sino con el cumplimiento de las metas anunciadas.
2. Tenemos entonces la segunda pregunta: ¿es viable el cumplimiento de las nuevas metas? Comenzando por el lado fiscal, 2018 ya presenta un primer inconveniente dada la menor actividad económica que se vislumbra para el segundo semetre. Menor actividad implica menor recaudación fiscal. ¿Podrá Dujovne bajar el gasto público para cumplir esta meta en un contexto de baja de actividad y recaudación tributaria?
3. Recordemos, además, que si el BCRA a partir del acuerdo deja de comprar los dólares que adquiere el Tesoro, entonces deberá venderlos en el mercado local. Al hacerlo contrae la oferta monetaria, lo que reduce aun más la actividad, en un contexto de contracción monetaria requerido para cumplir las metas inflacionarias.
4. Asumamos que “esta vez es diferente” y el Ministerio de Hacienda finalmente concreta los esfuerzos comprometidos. En ese caso hay que llamar la atención a los plazos del acuerdo porque se extienden hacia el siguiente gobierno. ¿Será reelecto el gobierno de Cambiemos para poder concretar el plan propuesto? ¿Podrá Peña controlar su apetito de gasto pre-elecciones?
5. Un factor no poco relevante, es que el apoyo del FMI incrementa la probabilidad de que el 20 de junio Argentina abandone su situación de economía de frontera para pasar a integrar las economías emergentes. Esto contribuye a captar inversión extranjera directa, que pueda compensar la pérdida de actividad mencionada anteriormente, lo que además podría mejorar la recaudación para hacer cumplibles las metas fiscales. Este escenario implicaría además mayor actividad y empleo que también mejorar las perspectivas electorales de Cambiemos.

El día de ayer Iván Carrino inició una columna en Radio Cultura que se repetirá todos los miércoles unos minutos después de las 9 am. Se titula «PESADA HERENCIA» y es un espacio que promete brindar actualidad y análisis económico.
Fue un placer para mí acompañar a Iván en este primer programa, donde conversamos sobre los desequilibrios económicos e inflación, y también sobre un nuevo desafío que asumimos juntos co-dirigiendo la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.
Accedan aquí al primer programa.
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Junto a Iván Carrino hemos asumido un nuevo desafío. Dirigir la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Un programa único en la Argentina que seguramente será de interés para nuestros lectores de Buenos Aires, y aquellos que se animen a mudarse a esta ciudad.
Es la única Maestría que ofrece conjuntamente el estudio de la Ciencia Política y la Ciencia Económica y sus interrelaciones.
La maestría brinda una completa formación para el funcionario que se desempeña en ámbitos del gobierno u organismos nacionales e internacionales y para el profesional que se dedica a la consultoría, el análisis y la asesoría política y económica.
Es la única maestría que ofrece conjuntamente el estudio de la Ciencia Política y la Ciencia Económica y sus interrelaciones.
El programa permite entender los efectos de la vida económica en las normas, instituciones y prácticas políticas; el funcionamiento de los mercados y el impacto de las regulaciones gubernamentales.
Ofrece una formación interdisciplinaria que se integra con diversas materias y seminarios sobre metodología y epistemología de las Ciencias Sociales, historia económica y política y teoría social.
Un cuerpo docente de excelente antecedentes y trayectoria académica, brinda una perspectiva y un ambiente de debate centrado en los valores de la libertad y la responsabilidad individual.
La maestría brinda una completa formación para el profesional que se quiera desempeñar en el ámbito de la consultoría, el análisis y la asesoría política y económica, así como en los ámbitos del gobierno, la política, la academia, los think tanks y los organismos nacionales e internacionales.
Destinatarios
La Maestría está dirigida a profesionales egresados de todas las carreras universitarias, siendo las más representadas economía, ciencias políticas, abogacía, relaciones internacionales, sociología y periodismo.
Esta Maestría brinda una completa formación interdisciplinaria al profesional que quiera desempeñarse en el ámbito de la consultoría, el análisis y la asesoría política y económica, el gobierno, la política, la academia, los think tanks y los organismos nacionales e internacionales.
Más información aquí. (Plan de Estudio, Modalidad, Requisitos, Cuerpo Docente y más)
Carrera Acreditada por CONEAU, Resolución N°885/12
En el caso argentino al que ahora nos referimos, no es para nada una concepción nueva la legislación que alardea con defender la competencia, terreno que fue iniciado por Perón con sus conocidas amenazas al agio y la especulación, luego utilizado con distintas etiquetas por otros muchos gobiernos estatistas.
Igual que con la libertad de prensa, la mejor ley sobre el proceso competitivo es la que no se promulga. Para fraudes, abusos y corrupciones varias está el Código Penal y el Civil y Comercial, no solo no es necesaria sino del todo contraproducente una ley nacional en defensa de la competencia que, al igual que otros documentos de tenor equivalente, aparecen dirigidos a buenos propósitos pero esconden veneno bajo el poncho.

En el contexto de este gobierno no es de extrañar que semejante ley se promulgue puesto que varios de sus encumbrados funcionarios han despotricado contra empresas que mueven sus precios, en lugar de afrontar con el vigor necesario las causas de dichos movimientos como es el elefantiásico gasto público, el déficit fiscal y la consiguiente manipulación monetaria.
Lo primero es comprender que técnicamente no hay tal cosa como traslación a precios. El empresario siempre intenta cobrar el precio más alto que las circunstancias permitan, lo cual no significa que sean las que quieran, de lo contrario el vendedor de pollos colocaría sus precios a un billón de libras esterlinas por unidad pero, en ese caso, la demanda será cero.
La Comisión Teológica Internacional de la Santa Sede consignó el 30 de junio de 1977 en su Declaración sobre la promoción humana y la salvación cristiana que “El teólogo no está habilitado para resolver con sus propias luces los debates fundamentales en materia social […] Si se recurre a análisis de este género, ellos no adquieren suplemento alguno de certeza”.

Gracias a Dios porque el Papa Francisco se ha pronunciado en un extenso documento que consta de cuatro capítulos divididos en treinta y cuatro secciones sobre aspectos del actual sistema económico y financiero mundial.
Resulta extraño que el Sumo Pontífice se exprese sobre aspectos de técnica bancaria, sobre instrumentos como los derivados, sobre la evaluación de las carteras crediticias, sobre el modo de llevar a cabo préstamos interbancarios, sobre organigramas internos de las finanzas, sobre la política respecto a los accionistas en las entidades del ramo etc. A juzgar por las referencias poco rigurosas, es de esperar que sus asesores en la materia no hayan sido miembros del Banco del Vaticano debido a los escándalos del caso.
El documento está impregnado de las mejores intenciones y referencias bíblicas de interés, pero en lugar de condenar estatismos concretados en aparatos estatales que asfixian a la gente con regulaciones absurdas, con cargas tributarias astronómicas y con inflaciones que roban a los más necesitados. En lugar de ello, el Papa insiste en la necesidad de que las autoridades nacionales coordinen sus acciones para acentuar controles al fruto del trabajo ajeno a través de la regulación de mercados.
La emprende contra la especulación, los negocios supranacionales, la asimetría que es consecuencia natural de arreglos contractuales entre personas con preferencias diferentes y arremete contra “la lógica perversa” del lucro y las desigualdades, a favor de impuestos con carácter redistributivo y pontifica como debe la gente consumir y ahorrar lo suyo.
Pocas veces he constatado tantos errores conceptuales en un solo escrito. En un reducido espacio no pueden analizarse tamaños propósitos, por otra parte me he referido a temas semejantes en otras oportunidades por lo que centraré mi atención telegráficamente solo en dos aspectos.
Primero la especulación que está atada a toda acción humana. Especular significa conjeturar que con el acto se pasará de una situación menos favorable a una que proporcione mayor satisfacción, ya se trate de caridad, de un arbitraje o lo que fuere.
Segundo en un mercado libre las desigualdades de rentas y patrimonios son el resultado de atender las necesidades del prójimo que distan de las obtenidas al explotar a la gente en un contexto estatista vía alianzas con el poder de turno. En una sociedad abierta aquel delta es el resultado de las votaciones de la gente en supermercados y afines. Las diferencias entre países que critica el Papa se deben a sistemas distintos pero también hay que mirar al Vaticano en relación a Níger.
Publicado originalmente en la edición impresa de El Cronista, lunes 28 de mayo de 2018.
La LIII Reunión Anual de la AAEP se realizará los días 14, 15 y 16 de noviembre en la Universidad Nacional de La Plata. Se podrán presentar trabajos hasta el 31 de agosto de 2018. Aquí el formulario de inscripción.
También aprovechamos para difundir todos los trabajos presentados en la reunión anual de 2017, la que tuvo lugar en Bariloche, en la Universidad Nacional de Río Negro. Todos estos trabajos ya fueron publicados en el sitio web.
En dicha oportunidad, presentamos el trabajo en coautoría con Nicolás Cachanosky «La política fiscal en la macroeconomía del capital con recursos ociosos«.
¿Cuál es la política monetaria del BCRA? ¿Por qué no baja la inflación? ¿Qué rol juegan las metas de inflación? ¿Qué pasa con las Lebacs? La corrida cambiaria de hace unos días y la persistente alta inflación vuelve a traer la atención a estas preguntas.
La dinámica entre el Tesoro y el BCRA es, creo, bien conocida. De manera resumida, el Tesoro se endeuda en USD, el BCRA los compra con emisión monetaria. Luego el BCRA emite Lebacs para evitar que la emisión de pesos se traslade a inflación (vende las Lebacs a cambio de pesos en el mercado). Este es el llamado doble endeudamiento de la deuda del Tesoro. Los siguientes gráficos muestran los datos oficiales de deuda del Tesoro y el peso de pago de intereses (incluyendo intra-sector publico) sobre recaudación tributaria.


Una concepción integral del liberalismo no es susceptible de cortarse en tajos: se trata del respeto irrestricto a los proyectos de vida de cada cual que está consustanciado con todas las facetas posibles en las relaciones interindividuales, lo cual no quita las arraigadas concepciones que el liberal pueda tener respecto a sus conductas y valores personales que no hacen a la vida con su prójimo. La tolerancia o, mejor aún, el respeto para nada significa adherir a los proyectos de vida de otros. Es en este sentido que la profesión de economista requiere conocimientos de historia, derecho y filosofía (especialmente de epistemología), precisamente para ser un buen economista.

En mi caso, a pesar de haber completado dos doctorados, uno en economía y otro en el terreno de los negocios, debido al reiterado y muy fértil consejo de mi padre he hurgado con la mejor sistematización que me fue (y es) posible en aquella terna tan medular para la mejor comprensión de la economía. Una rama científica esta que puede aparecer como imperialista, pero que en realidad penetra en otros campos no para «extender el dominio» e invadir en el sentido agresivo de la expresión, sino para armonizar, completar y consolidar otras ramas del conocimiento.
En el sentido descripto es que, en 1956, el premio Nobel en Economía Friedrich A. von Hayek dijo en su conferencia en la Universidad de Chicago titulada «The Dilemma of Specialization» que «nadie puede ser un buen economista si es solo un economista, y estoy tentado a decir que el economista que solo es un economista se transformará en un estorbo, cuando no en un peligro manifiesto».
En los necesarios debates entre posturas liberales y posturas intervencionistas de muy variada estirpe se hace imperioso abrir las puertas de par en par para que todas las ideas se expongan. Hay aquí una curiosa y a nuestro juicio equivocada y peligrosa sugerencia. Por un lado, en La tolerancia represiva, Herbert Marcuse propone no aceptar las propuestas contrarias a su visión autoritaria y, por otro lado, Karl Popper en La sociedad abierta y sus enemigos sostiene que no debe ser tolerada la intolerancia que denominó «la paradoja de la tolerancia». Por mi parte y por parte de muchos otros, insisto en que todas las ideas y propuestas deben ser toleradas, de lo contrario el efecto búmeran se hace presente con todas las consecuencias nefastas del caso.
Con el fin de ilustrar la discusión, habitualmente acudo al ejemplo de Platón y me pregunto: ¿debe tolerarse su comunismo expuesto en la República? ¿Debe censurarse que se enseñe en el aula? ¿En la plaza pública? ¿En la incorporación a la plataforma de un partido político? ¿Dónde se traza la raya? Mi conclusión y la de muchos otros es que no hay otro remedio que confiar en la argumentación y exposición de todo el abanico de ideas, y pensar que finalmente prevalecerá lo mejor y, si no es así, no parece que hubiera otra salida que la resignación, aunque por contradictorio que parezca, cuando el gobierno da un golpe de Estado y destruye todas las instituciones republicanas, hay el derecho a la resistencia a la opresión y a dar un contragolpe de Estado al efecto de restablecer el respeto recíproco.
Más adelante, si se logran afirmar concepciones que discuten figuras como el dilema del prisionero, los free riders en el contexto de los bienes públicos y la asimetría de la información, y si además resultaran claras las ventajas analíticas del óptimo Pareto y se demuestran las falacias del modelo Kaldor-Hicks y las interpretaciones erradas del interés personal smithiano y de la incomprensión de los aciertos de la «Tragedia de los comunes», de Garret Hardin, en el contexto de lo que se denomina el equilibrio de Nash, recién entonces, si todo esto ocurriera, decimos que podrá zafarse del dilema y el eventual círculo vicioso referido.
Ahora viene un asunto delicado y espinoso. En última instancia, ¿el economista puede patrocinar el bloqueo de la economía, es decir, ir contra la competencia y la libertad de mercados? ¿Es posible técnicamente concebir un economista que no admita la competencia en todas sus manifestaciones y que pretenda intervenir por la fuerza los procesos de mercado por medio de los aparatos estatales?
La respuesta es definitivamente por la negativa, puesto que se ha demostrado una y otra vez que la intromisión estatal desfigura -cuando no destruye- el sistema de precios, con lo que no es posible economizar si no se dispone de indicadores que muestren dónde es más eficiente asignar los siempre escasos recursos y dónde se traducen en despilfarro. El estatismo es, en rigor, un imposible técnico. No hay economía donde no resulta posible economizar. Como hemos ejemplificado, no se sabe si conviene fabricar caminos con oro o con asfalto si no hay precios de mercado (una redundancia puesto que lo otro son simples números impuestos por la autoridad política que nada significan en el terreno económico). Y sin necesidad de eliminar precios, en la media en que se afecta el derecho de propiedad (el precio es el resultado de intercambios de derechos de propiedad), en esa medida quedan desfiguradas las señales de marras con el consiguiente e inexorable daño a la evaluación de proyectos y a la contabilidad.
Se sigue de lo dicho que no son en verdad economistas los partidarios del estatismo en sus diversas formas, son impostores de facto aunque estén imbuidos de las mejores intenciones. Todo esto no debe confundirse con la incorporación de contrabando, en los análisis técnicos, de valores personales ajenos al estudio en cuestión, lo cual no significa la desaparición de los valores, por lo pronto la honestidad intelectual, la selección del campo de investigación y estrictas cadenas de razonamiento tal como apunta, entre otros, Murray Rothbard en su The Ethics of Liberty. Se mantiene incólume el precepto de Robert Nozick, expresado en casi todas sus obras, en cuanto a que nadie debe ser usado para los fines de otros ya que todo ser humano es un fin en sí mismo. En esta línea argumental, Nozick resume su posición intelectual al consignar en su libro Invariances. The Structure of the Objective World que «todo lo que cualquier sociedad debe (coercitivamente) demandar es la adhesión a la ética del respeto. Todos los demás niveles debieran ser materia de decisión y desarrollo de cada persona».
No necesitamos decir que se requieren diversas versiones y formas de encarar muchos aspectos de las relaciones sociales, lo cual incluye las formas de liberación o anulación de mercados que estarán representados en muy diversos partidos políticos, pero no la contradicción, en términos de profesionales de la economía, como antieconomía puesto que «economía libre» constituye una logomaquia (como físicos anti la ley de gravedad, médicos contrarios a la salud, arquitectos pro demolición total, nutricionistas a favor de alimentarse con piedras o matemáticos que porfían en que dos más dos son cinco).
Los positivistas intercalados en nuestra profesión sostienen que solo lo que se verifica empíricamente tiene sentido científico, pero como ha detallado Morris Cohen en su Introducción a la lógica, esa misma proposición no es verificable y, por otro lado, tal como enfatiza Popper en Conjeturas y refutaciones en la ciencia nada es verificable, ya que el conocimiento es sujeto a corroboración provisoria y abierto a refutaciones.
Publicado originalmente en La Nación, el 24 de mayo de 2018. El autor es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires.