Avatar de Desconocido

Acerca de Adrián Ravier

Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.

SÓCRATES EN NUESTRAS VIDAS – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Hace tiempo las cátedras universitarias estaban plagadas de las llamadas “clases magistrales” en las cuales el profesor leía su clase y consideraba una falta de respeto que lo interrumpan con preguntas, dudas y, mucho más si fueran críticas. Visto desde ahora este procedimiento no tenía sentido, era mejor y más cómodo sacar una copia del texto y estudiarlo en el lugar que cada alumno estimara de mayor comodidad, sin tener que asistir al aula. Afortunadamente esto cambió radicalmente y el profesor no solo admite sino que estimula críticas y reflexiones de los estudiantes que invita a introducir sus pensamientos a media que desarrolla la clase. Pero recientemente han aparecido ideas inauditas en las que se sostiene que el profesor no debe tener parte activa sino que los alumnos son los que deben dirigir la clase en el sentido que les venga en gana. Esto es antididáctico y constituye un dislate. Una cosa es que el profesor guíe y estimule los pensamientos de sus estudiantes -sea en clases presenciales o a través de aulas virtuales- y otra bien distinta es abdicar de la cátedra y de los programas de la respectiva casa de estudios.

Como una cuestión semántica, quienes están a cargo de la cátedra tal vez convenga denominarlos tutores y no profesores ya que no se trata de circunscribirse a profesar sino a estimular pensamientos, a investigar y al espíritu contestatario al tiempo que conduce las discusiones en el contexto de alumnos sentados en forma de círculo al efecto de subrayar un formato de debate y cuestionamiento y en ningún caso de una audiencia pasiva que se limita a tomar notas. Como ocurre en todo proceso de cambio, hay quienes se quedan a mitad de camino y no se atreven a incursionar en el desafío y la formidable aventura del pensamiento abierto y a recibir aportes de estudiantes (por lo que la mejor manera de aprender es el ejercicio de la cátedra).

Los pioneros de lo que hoy se conoce como “seminarios socráticos” -debido al sistema de mayéutica a que recurría el filósofo, es decir, a través de preguntas reiteradas- son tres pensadores destacados: Scott Buchanan, Mortimer Adler y Michael Strong que han incorporado de modo sistemático las características antes mencionadas en sus libros y enseñanzas (o más bien tutorías) que resume este último autor en The Habit of Thought. From Socratic Seminars to Socratic Practice.

Sigue leyendo

Lento, pero en una dirección acertada

Ni el más optimista de los funcionarios de Cambiemos esperaba poder mostrar a marzo de 2018 una tasa de pobreza del 25,7 %, pero el resultado tiene lógica cuando atendemos a la evolución de la economía en este proceso de normalización que inició en diciembre de 2015.

Los datos confunden porque mientras la economía parece crecer y la pobreza bajar, la inflación revirtió su tendencia bajista en las últimas tres mediciones mensuales. ¿Son estos datos extraños o incompatibles? No lo son, porque tratan sobre un espacio temporal distinto. La baja en la pobreza que comunicó el Presidente Macri recientemente aplica al año 2017, año en que se redujo la inflación del 41% al 25%, mientras la economía se expandió un 2,9%. Si bien se han quitado subsidios a servicios públicos y se han aplicado sus consecuentes tarifazos sobre los servicios públicos, el salario real viene creciendo, junto con la generación de empleo.

Los datos preocupantes sobre inflación en 3,1% en diciembre 2017 y 1,8% y 2,4% en enero y febrero de 2018 aplicarán sobre la medición de pobreza futura, pero no sobre este último dato que registró el Indec.

Lo cierto es que se va cumpliendo lo que afirmó Lucas Llach, Vicepresidente del Banco Central: “Lo dijimos el día 1: la desinflación y también la baja en la pobreza es como el descenso de una montaña. Hay partes donde bajás rápido, partes planas e incluso momentos donde caminás un poquito para arriba.”

Si los datos de inflación han tenido estas pequeñas subas en las últimas tres mediciones mensuales, el próximo dato de pobreza posiblemente muestre un retroceso, es decir, una suba. Los analistas parecen coincidir que de aquí en adelante bajar la tasa de pobreza puede costar bastante más de lo que se consiguió en estos primeros dos años de gestión, y es que la tasa actual se parece bastante a lo que se considera la pobreza estructural.

Dicho en otros términos, en países normales para bajar la pobreza casi 5 puntos porcentuales se necesita una tasa de crecimiento milagrosa, bastante más alta que el 2,9% registrado en 2017. Pero Argentina no era a diciembre de 2015 un país cuya economía estuviera normalizada. Lejos de ello, los desequilibrios fiscal, monetario y cambiario, sumado al cepo, el atraso tarifario, los controles de precios, el aislamiento y la recesión, la tasa de pobreza sintetizaba este cóctel explosivo.

Lejos está Macri de normalizar las cosas, pero la tendencia ha sido positiva en estos dos años. La tasa de inversión crece y con ello también se expande la actividad; el cepo es historia y con ello se liberó la importación de insumos, maquinarias y también bienes y servicios para el consumo. La desinflación del último año ha sido significativa, si bien el dato está lejos de las metas pre-establecidas. Y el nivel de pobreza actual se parece más al dato estructural que conocemos para nuestra historia económica reciente.

Es desafío que sigue, si queremos continuar en una tendencia favorable hacia la “pobreza cero”, es conseguir varios años con tasas de crecimiento de 3,5% o más, lo que decididamente requiere achicar la mochila de impuestos que carga sobre las empresas, y que se justifica para sostener un gasto público excesivo.

En estos primeros meses de 2018 los datos no han sido positivos, pero descuento un proceso continuo de normalización en las diversas áreas de la economía argentina. El gobierno va lento, pero en la dirección acertada.

Publicado originalmente en el diario La Gaceta de Tucumán, 31 de marzo de 2018.

El llamado a retiro voluntario es «un buen gesto pero de impacto marginal»: Entrevista con Bertha Maria Carrillo de Visión Liberal

Una suma de gestos que no soluciona el problema del gasto

El gobierno de Mauricio Macri anunció que en los próximos días se firmará el decreto que pondrá el marcha el «Plan de retiros voluntarios», como una forma de achicar el Estado y reducir el gasto público.

Son unos 208.000 agentes públicos, pero se estima que el universo en condiciones de acogerse sería de 80.000, y podrían adherirse entre 3000 y 5000 empleados públicos, que no podrán ser reemplazados.

Visión Liberal conversó con el economista y académico Adrián Ravier, sobre su percepción del impacto de esta medida gubernamental, quien afirmó que el Plan de retiros voluntarios es una de las ideas que los liberales argentinos han propuesto al gobierno. «Es una buena idea que se empiece a plantear, es un buen gesto, pero cuando uno lee en profundidad lo que se está planteando, el alcance es muy limitado. Se habla de un máximo de cinco mil personas, cuando el problema a solucionar es mucho más amplio», expresó el economista.

Seguir leyendo en Visión Liberal.