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Acerca de Adrián Ravier

Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.

LA FILOSOFÍA, LA ECONOMÍA Y SU MÉTODO: ENTREVISTA A GABRIEL J. ZANOTTI

La_EA_desde_AdentroGabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA, 1984) y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina (UCA, 1990). Su campo de especialización es la metodología de la economía, y en particular la epistemología de la economía de la Escuela Austríaca. Sus trabajos de investigación han sido publicados en español e inglés en diversas revistas académicas de Argentina, Chile, España y Estados Unidos, ocupando el cargo de Director del Departamento de Investigaciones de ESEADE en el período 2003 a 2006. Su trayectoria docente incluye a diversas universidades de la Argentina y el exterior como la Universidad Austral, la UCEMA, la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE), la UNSTA y la Universidad Francisco Marroquín (UFM). En la actualidad es Director Académico del Instituto Acton Argentina. Ha publicado alrededor de veinte libros, entre los que se destacan “El método de la economía política” (1997), “Fundamentos filosóficos y epistemológicos de la praxeología” (2004) y “La economía de la acción humana” (2009).

AR: Para los que no lo conocen… ¿Quién es Gabriel Zanotti?

ZANOTTI: ¿Quién soy yo? Bueno!, es una pregunta complicadísima para un filósofo. Tal vez lo más importante del propio yo rodea a lo inefable e incognoscible, así que vamos a hacer algo que a Wittgenstein le gustaría: hablar de lo que se puede hablar, de algunas cositas visibles que hacen vislumbrar lo invisible.

En mi infancia fui un niño terrible. Mi padre sólo tenía vagas esperanzas en que yo terminara la secundaria. Luego, Dios sabrá por qué, a los 13 años le pregunté a mi padre por el tema de la pobreza. Me explicó muchas cosas y me dio para leer un librito excelente de J. Fourastié, “Por qué trabajamos”. Pero yo le seguí preguntando infinidad de cosas y entonces me recomendó visitar a Enrique Loncán. Papá no sabía que Loncán había estudiado con Mises en 1964 en la Foundation for Economic Education. Y así, 10 años después, en 1974, yo, cada 15 días, iba al estudio de Loncán a preguntarle mil cosas de economía y, por supuesto, lo primero que leí fueron libros de Rothbard, Hazlitt, Curtiss… Alberto Benegas Lynch (h)… Y aunque no entendía nada, comencé a acariciar las primeras páginas de “La Acción Humana” de Mises.

A los 16 años tuve filosofía como materia en el secundario y me deslumbró. El deslumbramiento no se apagó nunca. En ese mismo año comenzamos a reunirnos con unos amigos en la Cámara de Comercio -ayudados por Armando Braun y Alberto Benegas Lynch (Padre)-[1] una vez por semana para estudiar a los economistas austríacos y al liberalismo clásico. Eso duró unos 6 años.

En 1979 comencé a estudiar filosofía con los dominicos, en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, con lo cual comenzaron a fusionarse dos ADN que en la Argentina no se comunicaban nunca: Santo Tomás de Aquino y Ludwig von Mises. Después llegarían otros autores: Popper, Husserl… Pero siempre alrededor de esos ADN originarios, de cuya cruza Dios sabrá si salió un híbrido, una síntesis o un monstruo, como dicen algunos.

¿Pero quién soy? Creo que soy un filósofo, fundamentalmente, pero eso no responde mucho, porque las imágenes que se tienen de ello son muy engañosas.

Soy alguien cuya vida gira en torno a los problemas existenciales del ser humano: Dios, el alma, la libertad: a partir de ello filosofo y enseño y estructuro toda mi vida personal.

Creo que soy ese. Espero ser ese. Muy curioso, en latín el infinitivo del verbo ser es «esse» (de allí esse, esste y aqquel :-)) ). Por eso, ESSE seguro que no soy. Soy alguien cuya esperanza es el ESSE, pero ese no soy…

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Reflexión de domingo: «EN TORNO A LA REALIDAD VIRTUAL» – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLEs aparentemente paradójico pero la denominada realidad virtual es también real en el sentido que sucede, que existe, que la vivimos. La ciencia ficción en cambio existe en otra dimensión: está plasmada en las letras pero no sucede, no existe.

En un plano más ajustado, la realidad virtual consiste en una simulación de lo físico, aparenta algo que no es. Se produce una abstracción espacio-temporal con percepciones distintas. Es una réplica del mundo real y también una presentación de lo que no tiene correlato con lo que existe. Se trata de sensaciones artificiales que influyen en la visión, en el tacto, en el oído y en el olor.

En 1938 Antonin Artaud usó la expresión “realidad virtual” para referirse a ciertas obras teatrales para indicar que la vivencia era tan grande de lo representado que aparentaba lo real pero de modo virtual, esto es, no sucedía en el mundo real. En 1979, Myron Krueger aludía a la “realidad artificial” para referirse a representaciones que en diversos andariveles de la vida simulaban lo real y en 1982 Damien Broterick escribió una novela titulada “realidad virtual”, todo lo cual contribuyó a que esta perspectiva tomara más cuerpo.

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JUAN BAUTISTA ALBERDI – Pilar del progreso argentino

libro_alberdiJuan Bautista Alberdi es uno de los pensadores más influyente en la etapa de la organización política y económica de Argentina­ a mediados del siglo XIX.

En este libro presentamos un estudio preliminar de Alejandro Gómez en el cual se analiza la evolución del pensamiento alberdiano, así como el contexto en el que escribió los textos escogidos para esta edición.

Con respecto a la selección que presentamos aquí se han tomado­ aquellos trabajos más divulgados y conocidos, pero que por lo general son llegan al público a través de interpretaciones de terce­ros o versiones tergiversadas. Consideramos, pues, que este libro es una buena oportunidad para acceder de forma directa a Alberdi a través de la lectura del Fragmento Preliminar al Estudio­ del Derecho, Las Bases, El Sistema Económico y Rentístico, El Crimen de la Guerra y La Omnipotencia del Estado.

Acceda aquí al índice del libro.

Acceda aquí al estudio preliminar escrito por el Dr. Alejandro Gómez.

Acceda aquí para comprar el libro en Unión Editorial.

 

Carta abierta al nuevo gobierno – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLSi no aparece algún estropicio adicional del gobierno en funciones que pretenda empañar lo que se ha decidido en las urnas por el voto mayoritario, nos habremos librado de un aparato estatal que no solo ha degradado instituciones fundamentales del sistema republicano sino que ha deteriorado en grado sumo todos los indicadores de la economía.
 
Esto es indudablemente para celebrar. Sin embargo, dada la bipolaridad de muchos argentinos en cuanto a pasar de la euforia a la depresión, debemos evitar este zigzagueo que ha ocurrido repetidas veces en la decadente historia argentina de las últimas largas décadas. Esto viene ocurriendo desde al golpe fascista de los años 30 que pretendió una Constitución corporativa y estableció el control de cambios, el impuesto progresivo, la banca central, las juntas reguladoras y la embestida contra el federalismo fiscal, un estatismo que fue mucho más acentuado a partir del peronismo y sus imitadores donde el Leviatán estrangula libertades esenciales.

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LECCIONES DEL “DESARROLLISMO” DE ARTURO FRONDIZI

Frondizi_FrigerioEl contexto económico que le toca enfrentar a Mauricio Macri se asemeja bastante al que enfrentó Arturo Frondizi cuando llegó a la Presidencia en Argentina el 1 de mayo de 1958. En ese entonces el Banco Central contaba con escaso nivel de reservas, y no había suficientes divisas para importar materias primas, productos intermedios y bienes de capital indispensables para la industria. Los controles de cambio pretendían administrar esa escasez, mientras el sector energético carecía de las necesarias inversiones y la importación de combustible –después de perder el autoabastecimiento- se consumía el 20 % de las divisas para importación.
La Argentina venía de tres décadas de estancamiento económico producto de un exacerbado proteccionismo y de aplicar el modelo de sustitución de importaciones. La consecuencia lógica de este proceso fue el “estrangulamiento”, entendido como aquella situación en que la expansión de la economía –con un modelo hacia adentro- encuentra un límite al requerir incrementar la importación, lo que a su vez agudiza el problema de la balanza comercial. En ese lapso de tiempo las importaciones se redujeron desde el 50 % del PIB en 1928 a sólo el 10 % del PIB en 1958 y en 7 de los 10 años que van de 1949 a 1958 la Argentina acumuló déficits en su balanza comercial.
La producción agropecuaria por su parte venía declinando desde los años 1930, con escasos incentivos, motivados por los bajos precios internacionales, pero también por el exceso de regulaciones y controles, incluyendo retenciones a las exportaciones.
 
El desarrollismo de Frondizi y Frigerio
 
Frondizi se asoció muy pronto a Rogelio Frigerio, y comprendieron que la respuesta a los problemas económicos del país se encontraba en la inversión extranjera directa, especialmente en sectores que ellos consideraban estratégicos para el país. Frondizi repetía que “los Estados Unidos resolvieron el mismo problema con el concurso del capital extranjero, cumpliendo la afirmación de Hamilton en el sentido que todo dinero extranjero que se invierte en una Nación deja de ser un rival para constituirse en un aliado.”
Fue en este contexto que Frondizi y Frigerio plantearon la necesidad de industrialización, pero no a través de la sustitución de importaciones, sino por medio del “desarrollismo”. Este modelo partía de la famosa tesis de Raúl Prebisch, basada en un pesimismo respecto a las exportaciones de productos primarios, vinculado a los bajos precios de los productos agropecuarios y mineros. Los países que sólo produjeran estos productos primarios inevitablemente caerían en el estancamiento. Por ello se plantea promover la industrialización, entendido como el desarrollo de manufacturas, pero no por la vía del proteccionismo, sino con economías abiertas e integradas al mundo.
El objetivo del desarrollismo es pasar de una economía agroexportadora a una economía industrial. La clave para ello era la expansión “vertical”, es decir, el acople de las actividades de producción de insumos y bienes de capital a las ramas ya más expandidas. Este empuje, a su vez, hacia una “economía industrial integrada” reconocía una serie de prioridades. En primer lugar debía multiplicarse la producción de petróleo y gas, lo que permitiría, en un plazo bastante corto, ahorrar divisas para dedicarlas a la inversión en otros rubros. Frigerio sintetizó esa aspiración en la fórmula “Petróleo + carne = acero + industria”; la capacidad de conseguir capital necesario para instalar las ramas químicas y de acero estaba dada por las posibilidades de exportación de carne y la sustitución de importaciones petroleras. Además de estos rubros, otras prioridades de aquel gobierno estuvieron localizadas en la industria química y petroquímica, siderurgia, depósitos de carbón y hierro, provisión de energía eléctrica, cemento, papel, , maquinaria y equipos industriales. Sólo mediante un adecuado monto de inversiones en todas estas industrias estratégicas, y también en la construcción de rutas y autopistas, podría retomarse un camino de crecimiento. De lograrse, además se permitiría integrar económicamente a las distintas regiones del país, descentralizando las actividades económicas.
El arribo de inversiones desde el exterior dependía de las condiciones internas que lograra generar el gobierno, y Frigerio acertó entonces en eliminar parte de la legislación represiva por el proteccionismo preexistente. Se terminaron las restricciones sobre el mercado cambiario y hubo un solo tipo de cambio, fluctuando su cotización según la oferta y la demanda. En cuanto a las importaciones se abolieron parte de los controles cuantitativos y sistemas de permisos, pero se establecieron  recargos a las compras externas de hasta 300 % para bienes de lujo, pero que eran 0 % para insumos considerados esenciales.
Para reducir el déficit fiscal también se proyectó una reducción del empleo estatal que comenzaría por el congelamiento de nuevas vacantes. Se anunciaron nuevos impuestos y mayor control tributario. En los primeros días de enero, además, hubo una suba de las tarifas públicas.
 
Los desaciertos de Frigerio
 
Pero esos aciertos fueron relativizados por otros desaciertos. El crecimiento de los salarios y de la inversión pública provocó un déficit que rozó el 9 % del PBI y fue financiado en su mayoría a través de emisión monetaria. La consecuencia lógica fue un alto nivel de inflación.
Además, en 1958 el gobierno anunció que se habían firmado contratos de explotación con empresas petroleras extranjeras. Las negociaciones, que habían sido llevadas adelante personalmente por el entonces polémico Frigerio, no se convocaron mediante licitación pública y no se preveía la aprobación parlamentaria de los contratos.
Al margen de las formas y sus polémicas, el resultado fue impactante. Cuando asume Frondizi, la importación de petróleo representaba un cuarto de las importaciones. 30 meses después había autoabastecimiento, pasando la producción de 5,6 a 16 millones de metros cúbicos anuales.
El éxito de este proceso despertó el interés extranjero por otras inversiones, pero aun no se había resuelto el “estrangulamiento”. Las restricciones a la importación impedían el crecimiento, y en 1959, el PIB cae un 6,5 % respecto al año anterior. Mientras caía la recaudación fiscal y se agrandaba el déficit y su monetización, la inflación se aceleraba, lo que presionó a Frigerio a dar un paso al costado.
 
El aporte “liberal” de Álvaro Alsogaray
 
Álvaro Alsogaray fue designado al frente de los Ministerios de Economía y Trabajo y rápidamente hizo famosa su frase: “Hay que pasar el invierno. […] Denme ustedes un tiempo para permitir la reabsorción de este fenómeno.” Lo cierto es que sin su aporte “liberal” el desarrollismo no habría pasado el invierno.
La prioridad de la política económica de Alsogaray fue detener el proceso inflacionario y lo logró poniendo especial atención en el déficit fiscal que se venía monetizando. Primero redujo el déficit con medidas anti-populares como el retraso en el pago de salarios de empleados públicos. Segundo, suspendió obras públicas y terminó con el estado empresario, afirmando que las inversiones debían ser desarrolladas con medios privados. Tercero, cambió la fuente de financiamiento del déficit fiscal por deuda interna y externa a la que accedieron las empresas públicas y la administración central. Cuarto, a medida que la economía se fue recuperando se fue incrementando la recaudación tributaria, lo que contribuyó también a reducir el déficit fiscal.
Pasó el invierno. Las turbulencias macroeconómicas de mediados de 1959 fueron cediendo. El dólar, que había tenido un pico de 100 pesos moneda nacional en mayo, retrocedió hacia 83 en agosto, gracias a mayor confianza y a crecientes influjos de capital, que comenzaron a responder a las facilidades para la inversión extranjera. Temiendo una mayor apreciación, el Banco Central estableció una paridad fija de facto en ese nuevo nivel. La inflación descendió al compás del tipo de cambio: los precios de las importaciones y los productos agrícolas se estabilizaron apenas el dólar alcanzó ese nuevo equilibrio, y los productos industriales crecieron a apenas 1 % mensual en el último cuarto de 1959.
En 1960 y 1961 la economía creció a un promedio de más del 8 % anual. El factor dinamizador fue la inversión que aumentó en 1961 a un nivel 66 % mayor que el de 1959, y 47 % mayor que el de 1958, un año menos anormal.
El capital internacional respondió a las masivas oportunidades que proveía una economía ahora más ordenada. El Financial Times declaraba al peso argentino “moneda estrella” del año en 1960. Si bien el BCRA tuvo que pagar intereses por 170 millones de dólares, igualmente logró acumular más de 317 millones de dólares en reservas, gracias a la entrada de más de 500 millones de dólares en capital.
Poco a poco, el crecimiento se manifestó en una mejora en el salario real, que aumentó 12 % hacia fines de ese año. En este período también se destaca la creación de Segba que ayudó a resolver el crónico déficit de energía eléctrica en Buenos Aires y el crecimiento vertiginoso de la industria automotriz. No es un dato menor que el 80 % del crecimiento de la producción de manufacturas entre 1958 y 1961 lo explica el desarrollo de esta rama de la industria.
Cuentan diversos historiadores, sin embargo, que Frigerio nunca dejó realmente de ofrecer su consejo a Frondizi. De hecho, hubo recurrentes tensiones entre Alsogaray y Frigerio, por ejemplo, por la construcción de una central eléctrica en Dock Sud, y el costoso proyecto de El Chocón. Estos proyectos se llevaron adelante a pesar de la oposición de Alsogaray, quien era mucho más conservador con los recursos tributarios.
 
Roberto Alemann reemplaza a Alsogaray
 
En abril de 1961 Alsogaray es reemplazado por Roberto Alemann como Ministro de Economía, pero la salida no fue traumática. Alemann continuó el programa conservador de Alsogaray.
Alemann insistió en la austeridad para asegurar la estabilidad monetaria, pero pronto la “batalla del transporte”, abrió conflictos y huelgas que terminaron con 54.000 despidos. La financiación de mejoras salariales e indemnizaciones altísimas provino del BCRA, lo que produjo la renuncia de Alemann en enero de 1962.
La caída de reservas de allí en adelante fue continua, y mientras Frondizi volvió a insistir en un fuerte recorte de empleo público, su derrota electoral sólo condujo a la vieja solución argentina con una nueva devaluación.
 
Manufacturas y actividades agropecuarias
 
Como saldo de este nuevo proceso de industrialización, cabe señalar que las manufacturas se destinaban casi exclusivamente al mercado interno. En 1960 la Argentina exportaba bienes no agropecuarios por apenas 43 millones de dólares, el 0.35 % del PIB y el 4,1  % de las exportaciones.
Respecto a las actividades agropecuarias, los historiadores coinciden que “no eran vistas por el desarrollismo como candidatas para liderar el crecimiento sostenido que, se preveía, aguardaba a la Argentina. Al contrario, en la raíz de pensamiento desarrollista estaba la idea de que concentrar fuerzas en la producción primaria había sido, para América latina, condenarse al fracaso.”
La política agropecuaria de corto plazo estuvo dominada por dos instrumentos: el manejo cambiario y las retenciones a las exportaciones. Tomadas en conjunto, sin embargo, la devaluación y el aumento de las retenciones implementadas con el plan de estabilización favorecieron a los productores rurales. Entre 1958 y 1959, la relación entre los precios del sector rural y el conjunto de los precios mayoristas de la economía se movió a favor de los primeros, un 10 %, básicamente como resultado de la devaluación. El beneficio sin embargo, sólo duró un tiempo, hasta que el aumento de precios se transmitió a los costos y la mejora en la rentabilidad resultó sólo marginal.
 
El desarrollismo en el siglo XXI
 
Macri hace bien en reivindicar a Frondizi y tomarlo como modelo para salir de las dificultades económicas en que se encuentra la Argentina, resumidas en los desequilibrios fiscal, monetario y cambiario.
El potencial flujo de inversión extranjera que entraría al país a partir de 2016 puede resultar en un empuje al crecimiento económico, al tiempo que corregiría los bajos niveles de inversión en petróleo –para recuperar el autoabastecimiento- y en energía –cuyo déficit hace de cuello de botella a la industria también en la actualidad-.
Sin embargo, el esquema de prioridades para ciertas actividades en detrimento de otras, resulta en un paternalismo inútil que sólo puede perjudicar el proceso de internacionalización al que Argentina se quiere introducir.
Por otro lado, Macri debe comprender –como lo hizo Alsogaray en su tiempo- que el principal problema actual –además de la apertura económica- es el déficit fiscal y la inflación, aspecto que le será sumamente difícil de sortear dado su compromiso de mantener intacta la estructura de gastos, con la excepción de los subsidios que se comprometió a reducir.
El equipo económico de Macri es hoy heterogéneo, lo que incluye a heterodoxos y ortodoxos. Si en el debate de la mesa chica triunfa el keynesianismo, y se considera que la inversión pública puede ser el motor del desarrollo tal como hoy lo recomienda Paul Krugman, el déficit se puede agravar, con ello la inflación, lo que terminará por expulsar al capital. Si por el contrario, triunfa la ortodoxia, o lo que Alsogaray llamaba la economía social de mercado, y se busca al capital privado para impulsar las inversiones en petróleo, energía e infraestructura, sin olvidar la importancia del equilibrio fiscal, entonces Argentina puede estar iniciando su tan ansiado milagro económico.

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La Escuela Austriaca desde Adentro, Vol, 1, 2 y 3

En 2012 la Facultad de Ciencias Económicas de la UFM me dio la oportunidad de ser profesor visitante y dictar tres materias en su Licenciatura en Economía. Ante la visita de Juan Pablo Marcos a Guatemala, y gracias a las gestiones de Mayra Ramirez, aprovechamos la oportunidad y presentamos este libro «La Escuela Austriaca desde Adentro» en tres tomos (1, 2 y 3), en la librería del Fondo de Cultura Económica que está dentro de la UFM. El siguiente video muestra la exposición, que espero ayude a acercar a los seguidores de nuestro blog a esta tradición de pensamiento.

Douglass North (1920-2015)

Acabo de enterarme del fallecimiento de Douglass North, el pasado 23 de noviembre, lo cual entristecerá a muchos seguidores de este blog.

Conocido economista e historiador estadounidense, recibió el Premio Nobel en Economía en 1993, junto a Robet Fogel. Su mayor aporte, a mi entender, fue haber señalado la importancia de las instituciones para el pensamiento económico, contribución que luego se extendió a diversas áreas incluyendo la teoría de la empresa. La Academia Sueca rescata su contribución a la renovación de la investigación en historia económica, a partir de la aplicación de técnicas cuantitativas para explicar los cambios económicos e institucionales.

Nunca conocí a Douglass North, pero no hay evento al que asista en donde no sea referenciado, ni curso que yo mismo dicte, donde no mencione su nombre. Lo conocí más bien por sus escritos, a los que accedí gracias a las clases de Martín Krause, quizás su mejor alumno en la Argentina.

Habría que ver qué relación existe entre el Index of Economic Freedom que siempre referenciamos, con los aportes de Douglass Noth, lo mismo que el Indice de Calidad Institucional que año a año actualiza Martín Krause con aquellas contribuciones.

Muchos economistas hablan de instituciones, pero pocos la han definido tan magistralmente como lo ha hecho él mismo. Cito un artículo aparecido en Libertas que recomiendo a todo joven economista que quiera profundizar en el tema:

«[I]nstituciones son regularidades en las interacciones repetitivas entre individuos. Proveen un marco dentro del cual las personas tienen cierta confianza acerca de la determinación de los resultados. No sólo limitan el alcance de las opciones en la interacción individual sino que amortiguan las consecuencias de cambios en los precios relativos. Las instituciones no son personas, son costumbres y reglas que proveen un conjunto de incentivos y desincentivos para individuos. Implican un mecanismo para hacer cumplir los contratos, sea personal, a través de códigos de comportamiento, sea a través de terceros que controlan y monitorean. Debido a que, en ultimo término, la acción de terceros siempre implica al estado como fuente de coerción, la teoría de las instituciones incluye un análisis de las estructuras políticas de la sociedad y el grado en que éstas proveen un marco para que el «hacer cumplir” – enforcement – sea efectivo.
Las instituciones surgen y evolucionan por la interacción de los individuos. La creciente especialización y división del trabajo en la sociedad es la fuente básica de esta evolución institucional. Dado que la interacci0n de los individuos implica costos de transacción positivos, esta aproximación se diferencia del marco de equilibrio general de la economía neoclásica. En este último no hay costos de transacción, y por lo tanto no hay instituciones. Sin embargo, en el mundo real los costos de transacción son una parte importante y creciente del producto bruto nacional. (North y Wallis, de próxima aparición.)
Dentro de este marco institucional, los individuos forman organizaciones para hacer suyas las ganancias provenientes de la especialización y la división del trabajo. Pueden establecer contratos entre ellos, voluntariamente o por coerción, en los cuales especificarán los términos de intercambio. Cuando un número de contratos caen dentro de un gran contrato sombrilla, forman una organización. Alchian y Demsetz [1972] y otros han mostrado cómo una firma u otro tipo de organizaciones son nada más que un nexo de contratos. Si bien las organizaciones implican cierto número de individuos, es importante recordar que una organización puede actuar como una entidad, y esto hace que su status sea algo diferente del de individuos que contratan con otros individuos. Es mas, la ventaja clave de una organización frente a los contratos individuales es que dentro de una organización los contratos pueden especificarse de modo de minimizar la disipación de rentas entre las partes contratantes. En realidad el determinante básico del modo de intercambio (mercado vs. jerarquía) es la estructura que minimizará los costos combinados de transacción y producción.»

Acceda aquí al documento completo.

 

LA EMBESTIDA DE SARAMAGO – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLEs raro el caso de que no se aprenda nada de un pensador, no importa de que tradición de pensamiento provenga. Es la magia y el atractivo del indispensable alimento que provee la libertad de expresión, es la maravilla donde no hay libros prohibidos y donde no prima la cultura alambrada propia de las xenofobias.

José Saramago (1922-2010) era comunista y puede ubicarse en la línea de Godwin, Bakunin, Krotopkin, Prudhon y contemporáneamente de Herbert Read y Noam Chomsky: en un contexto de abolición de la propiedad privada, proponen sustituir el aparato estatal clásico por otros organismos burocráticos de mayor control en las vidas de la gente donde la antiutopía orwelliana queda chica. A raíz de la crisis del 2008 declaró en Lisboa que “Marx nunca tuvo más razón que ahora”, confundiendo un capitalismo prácticamente inexistente con sistemas altamente estatistas. Sigue leyendo →

Ahora hay que reconstruir la Argentina – por Roberto Cachanosky

Se frenó el proyecto de chavización. Ahora hay que reconstruir la Argentina

A lo largo de la campaña electoral, en dos oportunidades me consultaron si acompañaba con mi firma el apoyo a Macri y acepté sin problema. No tengo nada que esconder al respecto. Acompañar y apoyar a un candidato no significa dar un cheque en blanco. Ni a Macri ni a nadie. Y no porque sea Macri, sino porque no corresponde. Ya tuvimos esta triste y larga experiencia como para insistir con esto de la democracia delegativa, es decir votar y luego desentenderse de lo que hagan los gobernantes hasta la próximo elección.

Incluso brindé mi apoyo público a pesar de no coincidir con todas las propuestas que formula Cambiemos, pero ese espacio sí cumplía con una serie de condiciones básicas para recibir ese apoyo que era la prioridad de terminar con el intento de chavización que buscaba el kirchnerismo. Ese objetivo se logró. Primero había que recuperar el concepto de república y limitar el abuso del poder del estado.

Ahora viene la etapa de reconstruir la Argentina, y en ese punto estaré apoyando desde dónde sea, con una crítica sana tratando de aportar ideas. Seguramente cambiaré el tono. Fueron demasiados años de agresión, atropello y violencia verbal del kirchnerismo. Viene la etapa en que, llegado el caso, se puede disentir amablemente. Plantear puntos de vista diferentes sin por eso descalificar al otro.

Lo que deja el kirchnerismo es tierra arrasada, en lo económico y en los valores que imperan en la sociedad, pero sobre todo deja 12 años de abuso del poder y escándalos de corrupción.

¿Cómo creo que debería encararse el inicio del nuevo gobierno? En primer lugar, considero que debería llamarse a una auditoría internacional para que la gente conozca lo que deja el kirchnerismo en materia económica, institucional y de corrupción. Es como cuando uno compra una empresa. Antes hace una auditoría para ver que no haya pasivos ocultos y que lo que se muestra en el balance es cierto.

O, para ser más drásticos, cuando Eisenhower descubrió los campos de concentración que habían levantado los nazis, hizo que la gente de las ciudades y pueblos cercanos fueran a ver lo que habían encontrado e hizo filmar todo. Había que mostrarle al mundo lo que había hecho el nazismo con los judíos, los católicos, los que pensaban diferente o todo  aquél que osaba disentir con el régimen. Acá hay que hacer algo parecido. Hay que mostrarle a la población y al mundo qué deja el kirchnerismo. Y esto no es una cuestión para que Cambiemos se cubra hacia el futuro. Es un derecho de la gente a conocer qué dejaron porque, si de algo se ha caracterizado el kirchnerismo, fue por esconder y distorsionar deliberadamente la información para que la gente no supiera la verdad. Es un derecho republicano que la gente conozca la verdadera herencia que deja el kirchnerismo. Por supuesto, luego habrá que dejar que la justicia sancione severamente los casos de corrupción y de abuso de poder de todos estos años. Esa va sería una señal muy categórica para mostrar que en Argentina comienza una nueva etapa en la cual quien quiera invertir y trabajar no será víctima de la corrupción y el abuso de poder porque son sancionados por la justicia.

En lo económico, hay que empalmar dos planes en uno. Por un lado, el plan para apagar  el incendio que deja el kirchnerismo. El flanco fiscal es el más delicado junto con el sector externo. El gasto público en niveles récord aún con una presión tributaria asfixiante tiene como saldo un déficit fiscal muy importante. Eso obliga a emitir moneda para financiar el déficit fiscal, emisión monetaria que genera inflación e impide la estabilidad cambiaria. Por el lado del sector externo, haber retrasado artificialmente el tipo de cambio implica que, al liberarse lo que hoy se conoce como dólar oficial, se ubique por encima del actual. La razón es muy sencilla, ningún gobierno le pone un precio máximo al tipo de cambio por debajo del nivel al que opera el mercado. Si el mercado opera a $ 15, poner un tipo de cambio máximo a $ 18 no tiene ningún sentido. Por eso, sin necesidad de decir cuál debe ser el tipo de cambio sabemos de antemano que $ 9,50 es un tipo de cambio artificialmente bajo.

El segundo aspecto del plan económico es sentar las bases para el crecimiento de largo plazo. Torcer tantos años de populismo que llegó a su máxima expresión con el kirchnerismo es, tal vez, una tarea más de docencia. Explicarle a la gente que para poder consumir primero hay que producir. Que los puestos de trabajo no los crea el estado sino que los generan las inversiones. Que el crédito no se imprime en billetes emitidos por el BCRA, sino que se genera a través del ahorro. Que el llamado estado de bienestar tiene como contrapartida una carga tributaria que espanta las inversiones y deja a la gente sin trabajo. Hay muchas ideas erradas que cambiar. Creo, sinceramente, que también es parte de la dirigencia política hacer docencia. No es solo cuestión de conseguir votos, sino de transmitir valores.

Seguramente hasta el 10 de diciembre el kircherismo hará todas las maldades posibles para complicarle la vida al próximo gobierno. Pero que quede claro, no le complicará la vida al próximo gobierno, se la complicará a todos los argentinos.

En mi opinión, para no volver a padecer este populismo totalitario, que no solo destruyó la economía argentina sino que también intentó establecer una dictadura al estilo chavista persiguiendo a los que pensábamos diferente, es fundamental no ser tibios y establecer una economía en la cual el estado se limite a defender el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de las personas. Tener una economía con disciplina fiscal y monetaria para evitar la inflación y la  carga impositiva que ahoga la actividad privada. Tener una economía integrada al mundo para generar más puestos de trabajo vía el comercio internacional. Respetar la propiedad privada para atraer inversiones que creen más puestos de trabajo y mejor remunerados por  aumento de la productividad. En fin, no hay ningún secreto para transformar a la Argentina de un país decadente en un país próspero. Solo hay que lograr que el estado no moleste a la actividad privada y permitir que la gente libere su capacidad de innovación.

La riqueza la creará la gente y el estado velará para que esa riqueza que se genera no sea saqueada ni por el mismo estado ni por un particular. No es tan difícil de soñar un país mejor si se siguen estas  reglas básicas. Pero ojo, para reconstruir la Argentina hay que dejar en claro que nadie puede pasar por el gobierno y manejarse con impunidad usando los resortes del estado en beneficio propio y para perseguir a quienes piensan diferente. No es revancha lo que se pide, sino, simplemente, dejar en claro que ya no será gratis llegar con el voto para luego intentar establecer una dictadura.

Fuente: Economía para Todos.

An Austrian in Argentina: Essays in Honor of Alberto Benegas Lynch Jr. (Spanish Edition)

41oPk-weyOL._SX409_BO1,204,203,200_Un grupo de amigos de Alberto Benegas decidimos publicar este libro en homenaje a su brillante contribución para difundir las ideas liberales. Todos le estamos muy agradecidos por haber influido en nuestras vidas de una u otra manera. El liberalismo necesita más personas como Alberto Benegas Lynch (h).

INDICE

Prefacio. Alberto Benegas Lynch (Vinzenz Thurn);

Prólogo (Juan C. Cachanosky);

Justicia y eficiencia: Aportes al debate desde la informalidad (Martín Krause);

Machlup: un puente entre Mises y Lakatos (Gabriel J. Zanotti);

La inmoralidad del populismo (Alejandro Gómez);

Hayek, Pinochet y la democracia limitada (Adrián Ravier);

Función empresarial: entre ignorancia y libertad (Juan Sebastián Landoni);

Socialism: an Obituary? (Robert Hessen);

On Some Unintended Consequences Of The European Welfare State (Kurt R. Leube);

Algunos apuntes sobre la superioridad moral del capitalismo, a partir de “La mentalidad anticapitalista” de Ludwig von Mises y del pensamiento de Alberto Benegas Lynch (h) (Guillermo Luis Covernton);

Against the Old and the Familiar: Popper, Churchland, and Eliminative Materialism (Federico N. Fernández);

Alberto Benegas Lynch H. en Guatemala (Ramón Parellada C.);

Entrerpreneurial Profit: the Metrics (Juan C. Cachanosky).