NOTICIAS Y OPINIÓN EN LOS MEDIOS – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Una de las funciones de los medios gráficos, orales y por vías electrónicas es el trasmitir las noticias. Naturalmente todo no cabe, no es posible consignar todo lo que pasa puesto que implicaría replicar el conjunto de los acontecimientos en el mundo. Hay que seleccionar lo que se estima importante y relevante. La mayor parte de los sucesos diarios son irrelevantes para los lectores, radioescuchas, televidentes y en las redes sociales. Que fulano le dijo a mengana buenos días no constituye noticia y así sucesivamente.

Gracias a los medios modernos y a las comunicaciones es que se conocen los acontecimientos de importancia en tiempo real. Solo los gobiernos autoritarios hacen lo posible por bloquear o tergiversar lo que ocurre. La libertad de expresar el pensamiento es la madre de una sociedad abierta. No se concibe el respeto recíproco -la quintaesencia de la libertad- sin una prensa completamente abierta y exenta de interferencias de los aparatos estatales. El conocimiento demanda puertas y ventanas abiertas de par en par al efecto de que circule la mayor dosis de oxígeno posible ya que se trata de lo provisorio siempre abierto a refutaciones en un contexto evolutivo.

Habiendo dicho esto, los medios también cuentan con secciones de opinión sobre las noticias para facilitar información y diversos ángulos de análisis que enriquecen a los destinatarios. Esas secciones de opinión, a su vez, no se limitan a desmenuzar la noticia sino que incorporan debates de fondo que inexorablemente están tras la noticia. Demos unos pocos ejemplos telegráficos que ya he tratado con detenimiento en otra ocasión. Por ejemplo, la noticia puede ser que un gobierno reparte de cierta manera la publicidad oficial entre los diversos medios, la columna de opinión puede sostener que la distribución es inequitativa y discriminatoria, mientras que la opinión de fondo cuestiona la existencia de publicidad oficial y, con mucha mayor razón, el establecimiento de una agencia estatal de noticias, todo lo cual atenta contra la libertad de expresión.

Esto último permite corregir desvíos y no simplemente consignar el hecho. En otras palabras, la noticia de la coyuntura es indispensable y también la opinión sobre la coyuntura, pero en definitiva lo decisivo estriba en el análisis del fondo del asunto, de lo contrario se convierte en un problema circular y será como el perro que pretende morderse la cola. Las características de la  coyuntura y sus respectivos comentarios derivan siempre de ideas de fondo. Serán en uno u otro sentido según sean las ideas prevalentes.

Por eso es tan trascendente dividirse el trabajo en esta triada: unos dan la noticia, otros la comentan y algunos se ocupan del fondo del asunto en la esperanza de correr el eje del debate en una u otra dirección. En este plano, el debate resulta crucial para conocer cuales serán las avenidas que conviene transitar y cuales conviene evitar. Ilustremos el tema con un par de ejemplos más.

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Capitalismo, el creador – Por Johan Norberg

Ensayo publicado originalmente en M Publication.Traducido por Nacho Colunga
Ideologías y pensadores luchan en busca de la mejor solución para nuestros problemas. El Capitalismo es el reconocimiento de que esta respuesta ideal no existe. No podemos construir un sistema perfecto que se adapte a todo el mundo. Por eso el capitalismo afirma que todas las ideas, proyectos y sistemas pacíficos son bien recibidos. No conocemos la mejor solución, por tanto, la gente tiene que decidir por si misma que es lo mejor para cada uno, que tipo de ideas y sueños quieren realizar y que tipo de bienes y servicios deberían, o no deberían, consumir. Eres libre de intentar cualquier cosa, mientras no uses la fuerza contra otras personas, o les obligues a pagar por tus proyectos. El capitalismo es el sistema económico que deja las decisiones económicas en manos de la gente, no del sistema.
¿Quieres un día sin compras? Claro, adelante. Puedes tenerlo todos los días de la semana. El capitalismo significa relaciones voluntarias. Un acuerdo solo se hace si las dos partes piensan beneficiarse por ello.
Algunos acusan al capitalismo de la pobreza en el mundo. Eso es porque no han estudiado, o al menos no han entendido, la historia. La pobreza no es algo nuevo. La pobreza ha sido siempre el destino de la humanidad. 200 años atrás cada país era subdesarrollado. Lo nuevo en el mundo, el hecho fantástico que requiere una explicación, es la riqueza. El hecho de que algunos países y regiones han conseguido salir de la pobreza por primera vez en la historia[1].
La razón es el capitalismo. Fue el capitalismo el que abrió las puertas a la creatividad humana, por ello pudimos producir bienes y servicios a una escala sin precedentes.
Hace 130 años mis antepasados suecos morían de hambre. Suecia[2], entonces, era más pobre de lo que lo es el Congo en la actualidad y la gente vivía de media 20 años menos que en los países desarrollados. Para sobrevivir, los suecos, tuvieron que hacer pan con liquen, cortezas y paja, y harinas moliendo raspas y huesos.
Suecia no se desarrolló con el socialismo y el estado del bienestar. Si hubiéramos redistribuido todas las propiedades e ingresos de Suecia, cada sueco viviría al mismo nivel que un Mozambiqueño. En su lugar, Suecia se liberalizó a mediados del siglo XIX y una población libre, en mercados libres, con un comercio libre, pudo producir riqueza y convertirnos así en un país rico. Nuestra economía se volvió especializada y más eficiente de forma que pudimos alimentarnos a nosotros mismos y permitirnos otros bienes también (ropas, casas, periódicos, educación…). En 1950 después de que fuera construido el sistema del bienestar Sueco, la economía sueca se había cuadruplicado. La mortalidad infantil se había reducido en un 85% y la esperanza de vida se había incrementado en unos milagrosos 25 años.
Esto ha sucedido en cada lugar donde la gente ha conseguido la libertad de poseer, producir y comerciar (donde han llegado al capitalismo). Podemos ver esto claramente en regiones que han sido divididas no por las personas, la cultura o la tradición, si no por su economía política. La Alemania occidental se convirtió en uno de los lideres de la economía mundial, la comunista Alemania oriental se estancó. La capitalista Corea del Sur paso del subdesarrollo a un nivel de vida similar al europeo, la socialista Corea del Norte pasó de ir mal a ir aún peor. Los chinos de la capitalista Taiwan consiguieron el crecimiento más rápido del mundo, los chinos en la China roja han pasado hambre hasta que comenzaron su propia liberalización económica.
En los últimos 20 años, el crecimiento global de la economía ha sacado a 200 millones de personas de la pobreza absoluta. Es cierto que hay una horrible destrucción de la riqueza en el mundo. Pero esto es debido a la desigual distribución del capitalismo en él. Aquellos que tienen capitalismo crecen hacía la riqueza, los que no lo tienen continúan en la pobreza.
Hace 130 años en Suecia, lujo era tener suficiente comida para pasar el día, el poder dar una educación a tus hijos era cosa de ricos. El capitalismo hizo posible para la gente común conseguir esto. El lujo se convirtió en poder pagar un coche y un teléfono. Lujo es prácticamente todo aquello que casi podemos alcanzar. El cambio constante y dinámico propio del capitalismo hace cambiar constantemente el concepto de lujo.
El lujo es algo relativo. Es aquello que queremos, pero a lo que difícilmente tenemos acceso. Cuando era un pobre estudiante con mucho tiempo libre, lujo era poder pagarme el ir a comer fuera de casa y el tomar copas caras. Hoy, el lujo consiste en tener más tiempo libre para poder sentarme a leer un libro y tomarme una taza de té.
El increíble desarrollo producido bajo el capitalismo nos hace, constantemente, más ricos y pone los bienes que queremos al alcance de cada vez más gente. Y como cada vez somos más ricos y podemos permitirnos los antiguos lujos, nuevos bienes, que no habíamos ni imaginado, se convierten en el nuevo lujo que desear.
Hoy más del 72% de los clasificados como pobres en los EEUU tienen una lavadora y al menos un coche, el 60% tiene un microondas y el 93% una televisión en color. Tienen más cosas que el americano medio hace 30 años. Los pobres en occidente tienen un estándar de vida que los reyes no podían ni soñar hace 200 años.
Y es por esto por lo que alguna gente puede dar el primer paso hacía el lujo. Cuando los primeros millonarios se compraron un coche, los socialistas los ridiculizaban considerándolos un juguete para ricos. Pero la compra de coches por parte de los ricos proporciono los recursos para que los productores pudieran invertir estos recursos en métodos de producción más eficientes haciendo los coches accesibles a más gente. Lo mismo sucedió con los frigoríficos, teléfonos, radios, medicinas o la educación. Si aquellos que defendían la igualdad en la propiedad contra el lujo hubieran ganado, estas invenciones nunca se hubieran desarrollado, los descubrimientos que sirvieron para hacerlos de una forma más barata y masiva nunca se hubieran podido financiar sin las compras de los ricos. Igual que aquellos que se quejaban de que los ordenadores e Internet crearían una brecha digital. El progreso siempre tiene que empezar por algún sitio, por alguien, y esto es contrario a sus demandas de igualdad. Si hubieran estado presentes hace 50.000 años se hubieran quejado de la “brecha elemental” creada cuando alguien aprendió a dominar el fuego, o a la “brecha del transporte” creada con el invento de la rueda.
Los bienes y servicios no son triviales. Contribuyen a hacer nuestras vidas mejores, confortables y entretenidas. Aquellos que piensan que esto es superficial, se deberían preguntar a si mismos porque la gente se esfuerza por conseguirlos en todas partes. La clase de bienes que son percibidos como lujo en una sociedad dicen mucho acerca de ella. Una de las razones por la que los rusos odiaron el sistema comunista es porque convirtió el papel higiénico y los tampones en lujo. Una de las primeras cosas que hicieron muchos en Afganistan tras la caída de la dictadura talibán fue ponerse a escuchar música que había estado prohibida. Si ni una brutal dictadura puede llegar a controlar el interés de la gente por conseguir una buena vida, que podría?
Pero si siempre queremos más y mejores cosas, ¿no es acaso más una maldición que una bendición? Nos esforzamos para conseguir riqueza, pero cuando la conseguimos no estamos contentos, en su lugar, continuamos esforzándonos para conseguir incluso más. ¿Da el dinero la felicidad? Un cantante contesto una vez: “Quizás no, pero yo preferiría llorar en un Rolls-Royce que en un autobús”.
Pero esta explicación está incompleta. No es el dinero en si mismo lo que nos hace felices. En su lugar es la certeza de que nuestras vidas pueden mejorar. Hay algo en la naturaleza humana que nos hace sentir satisfacción cuando logramos algo difícil de conseguir. El lujo es deseo y satisfacción. El capitalismo, mediante el desarrollo constante y la creación de riqueza, es el único sistema que nos proporciona nuevas ideas para nuevos lujos, con la esperanza de que nosotros podamos conseguirlos en el futuro también. No para unos pocos privilegiados, sino para todos nosotros.
En términos de riqueza, de los norteamericanos que están en la quinta parte inferior de la población, en solo seis años, dos tercios habrán ascendido a las tres quintas partes superiores. A su vez en esa parte inferior se va llenando con nuevos inmigrantes pobres y estudiantes a punto de beneficiarse de esta movilidad social. Es por esto que los cubanos nadan hacia EEUU y no al revés. La creencia en un futuro mejor es quizás la mayor recompensa para la humanidad, un autentico regalo psicológico. El Champagne y el caviar son un buen símbolo de esto.

Para algunos intelectuales elitistas, esta es una caza materialista de placeres meramente superficiales. Pero esto es, simplemente, porque ellos prefieren otros placeres y lujos. Encontrar ese libro raro, esa gran lectura de la obra de determinado profesor. Todos tenemos nuestros gustos. Estos intelectuales se sorprenderían de la diversidad de placeres que existen en la sociedad. Deberían aprender a apreciar algo de pluralismo.


[1] Norberg desarrolla este tema más ampliamente en Los beneficios del capitalismo global.
[2] Más información en Cómo la globalización conquista la pobreza, también de Norberg.

¿Por qué se oponen los intelectuales al capitalismo? – Por Robert Nozick

Publicado originalmente en La Ilustración Libertal, No. 13-14

Con la reproducción de este ensayo de Robert Nozick, La Ilustración Liberal quiere brindar un homenaje a este lúcido filósofo norteamericano recientemente fallecido. Una versión anterior del mismo se ofreció como parte de una serie de conferencias en Trinity College, Connecticut. Esta versión (revisada) se presentó para su publicación en 1984 en el volumen de ensayos que recogía esa serie de conferencias pero, accidentalmente, fue el primer manuscrito lo que se publicó en The future of Private Enterprise, ed. Craig Aronoff et al. (Atlanta, Georgia State University Business Press, 1986). Hay una edición en español incluida en la obra de Robert Nozick Puzzles socráticos, ed. Cátedra, 1997, Madrid.

Es sorprendente que los intelectuales se opongan de tal modo al capitalismo. Otros grupos de estatus socioeconómico comparable no muestran el mismo grado y medida de oposición. Estadísticamente, por tanto, los intelectuales constituyen una anomalía.

No todos los intelectuales están en la izquierda.. Como ocurre con otros grupos, sus opiniones se extienden a lo largo de una curva. Pero en su caso, la curva se desvía y se tuerce hacia la izquierda política. La proporción exacta de lo que denominamos anticapitalista depende de cómo se fijen los límites: de cómo se interprete la postura anticapitalista o de izquierdas y de cómo se distinga al grupo de los intelectuales. Las proporciones pueden haber cambiado algo en los últimos tiempos, pero por término medio los intelectuales se sitúan más a la izquierda que los que tienen su mismo estatus socioeconómico. ¿Por qué?

No entiendo por intelectuales a todas las personas inteligentes con cierto nivel de educación, sino a aquellos que, por vocación, tratan con las ideas, según se expresan en palabras, moldeando el flujo de palabras que otros reciben. Estos forjadores de palabras incluyen a los poetas, novelistas, cánticos literarios, periodistas de diarios y revistas y numerosos profesores. No incluyen a aquellos que primordialmente crean y transmiten información formulada cuantitativa o matemáticamente (los forjadores de números) o los que trabajan con medios visuales, pintores, escultores, cámaras. Contrariamente a los forjadores de palabras, la gente que se dedica a estas profesiones no se opone al capitalismo de un modo desproporcionado. Los forjadores de palabras se concentran en ciertos ámbitos ocupacionales: las instituciones académicas, los medios de comunicación de masas, la administración.

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The classical roots of the Austrian theory of capital and entrepreneurship

Abstract
The paper deals with the continuities and discontinuities between some classical, Austrian and neo-Austrian authors with regard first to the theory of capital and then to the theory of entrepreneurship. Part I focuses on the elements of continuity between the classical and the Austrian theory of capital. These elements have been singled out by dealing first with the distinction between individual and national capital; and then with the difference between the resulting circulating-fixed capital and free-invested capital distinctions in the light, first, of the concept of roundaboutness and, then, of the method of vertical integration. Part II focuses on the elements of continuity between the Austrian theory of individual behaviour and the classical theory of national wealth. The distinctions between logical and historical time and between economics of time and economics in time are used to assess the links between the theory of capital as developed by the classics and Böhm-Bawerk, on the one hand, and the theory of entrepreneurship as developed by the neo-Austrians, on the other.

The classical roots of the Austrian theory of capital and entrepreneurship (PDF Download Available). Available from: https://www.researchgate.net/publication/321795755_The_classical_roots_of_the_Austrian_theory_of_capital_and_entrepreneurship [accessed Dec 29 2017].

Aquí puede acceder al documento.

UCEMA 35 ¿Ya leíste el último número de la Revista UCEMA?

Nota Central

Argentina y el mundo de cara al 2018
Por Carlos Alfredo Rodríguez

Argentina va a poder seguir financiando el gradualismo y el modelo va a seguir más o menos como está
Por Guillermo Laborda, Guillermo Kohan

Reflejos del 2018 en la Bola de Cristal
Por Alejandro Corbacho

Premio Carreras Creativas 2017

Pablo Siquier
Conferencia con Pablo Siquier

Finanzas

Las nuevas metodologías estandarizadas del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea
Por Cristina Pailhé y Miguel Delfiner

Marketing

¿Es puro marketing o es marketing puro?
Por Gabriela Sirkis, UCEMA

Big Data

Big Data. Mitos y aplicaciones en la economía moderna

Por Alfredo B. Roisenzvit

DDP

Desarrollo Profesional Evolución de Recursos Humanos en la era de la transformación digital
Por Marcela Petrillo

Notas de análisis

Adaptación a cambios en el sector agropecuario
Por Marcos Gallacher y Daniel Lema

Los Desafíos de la Educación para el Siglo XXI
Por Edgardo Zablotsky

Los países ricos, enloquecidos
Por Federico Pelayo

Los costos del programa de estabilización del Gobierno
Por Mariano Fernández

Utopia y Violencia – Karl Popper

Este texto de Popper trata sobre UTOPIAS y VIOLENCIA. Un texto que me parece que viene bien para muchos de nosotros que creemos en utopías… ya me dirán… Empieza así:

HAY MUCHAS personas que odian la violencia y están convencidas de que una de sus tareas principales y al mismo tiempo más esperanzadas es luchar por su reducción y, si es posible, para su eliminación de la vida humana. Me cuento entre esos esperanzados enemigos de la violencia. No sólo odio la violencia, sino que también creo firmemente que la lucha contra ella no es en modo alguno inútil. Comprendo que la tarea es difícil. Comprendo que en el curso de la historia ha sucedido demasiado a menudo que aquello que parecía al principio ser un gran éxito en la lucha contra la violencia se convertía en una derrota.

Seguir leyendo aquí, en el libro de Karl Popper CONJETURAS Y REFUTACIONES en la pág. 425.

El Estado administra casi la mitad del PBI [IDESA]

El crecimiento del gasto público en la última década fue exponencial. Esto realza el rol estratégico del Consenso Fiscal como herramienta para ordenar al Estado. Una distribución más descentralizada de la recaudación nacional es necesaria, pero no suficiente. Además, hay que evitar las intervenciones del Estado nacional sobre funciones provinciales y municipales ya que son una de las principales fuentes de derroche de recursos públicos y discrecionalidad política.
Se sancionó como ley al Consenso Fiscal celebrado entre la Nación y las provincias. Entre los temas que aborda el acuerdo uno muy importante es una nueva distribución de los impuestos nacionales. Por un lado, se aumentan los recursos distribuidos a las provincias, en especial, a la de Buenos Aires que sufría la licuación del Fondo del Conurbano Bonaerense desde el 2002. Por el otro, las provincias se comprometen a disminuir impuestos distorsivos (Ingresos Brutos y sellos) y a renunciar a todas las demandas judiciales contra la Nación y abstenerse de iniciar nuevas controversias.
Subyace en el acuerdo la vocación de iniciar un proceso de reconstrucción institucional de la relación de la Nación con las provincias. La meta es tender gradualmente a una presión tributaria más tolerable y a una distribución de recursos entre jurisdicciones más coherente con la organización federal.
Para dimensionar la relevancia y la necesidad de este acuerdo es clave remitirse a la evolución que tuvo el gasto público total (Nación, provincias y municipios) en las últimas décadas. Según datos del Ministerio de Hacienda se observa que:
  • Entre 1980 y 2006 el gasto público total osciló en alrededor del 31% del PBI.
  • Entre los años 2007 y 2011 el gasto público total se elevó a 38% del PBI.
  • Entre los años 2012 y 2015 el gasto público total da otro salto hasta alcanzar al 45% del PBI.
Estos datos muestran la intensidad exponencial del crecimiento de las erogaciones del sector público. El Estado pasó de administrar poco menos de un tercio del PBI a manejar casi la mitad del total de los ingresos generados por el país. El crecimiento se observa en los tres niveles de gobierno, pero fue más intenso a nivel nacional. Es decir que al hiper-crecimiento en las erogaciones del sector público se le agregó la hiper-centralización en el nivel nacional. Esto, contextualizado en una organización federal, potenció el derroche de recursos y el despliegue de un voraz crecimiento de la presión tributaria que además de la Nación incluyó también a las provincias y a los municipios.
El Consenso Fiscal aspira a iniciar un proceso gradual tendiente a desandar esta situación. El objetivo es acortar la brecha entre el esfuerzo que hacen los ciudadanos para financiar al Estado pagando los impuestos y lo que el Estado les devuelve en cantidad y calidad de servicios. Se trata de desafíos muy ambiciosos ya que obliga a trabajar de manera simultánea en descentralizar recursos, eliminar impuestos distorsivos y propiciar una administración más austera y eficiente de los fondos públicos.
Innovar en la organización y estilos de gestión del sector público en los tres niveles de gobierno es la principal tarea pendiente. Por el volumen de recursos involucrados, abordar con seriedad el tema previsional es el desafío más importante que tienen por delante el gobierno nacional y las provincias que no transfirieron sus sistemas a la ANSES. Lamentablemente el debate sobre la movilidad previsional demostró cuán lejos se está de generar condiciones propicias para encontrar soluciones. También genera mucha resistencia poner como prioridad al ciudadano y no a los intereses, muchas veces espurios, que operan sobre la gestión pública. Es clave tender a una organización y gestión más empática con el ciudadano y menos permeables a las presiones sectoriales.
El Consenso se queda corto en el ordenamiento de las funciones que ejerce cada nivel de gobierno.Por ejemplo, es muy pertinente la cláusula que establece la eliminación de los subsidios a las tarifas públicas del área metropolitana. Pero no explicíta que para ello es fundamental la transferencia de las empresas y entes reguladores de servicios públicos a la Ciudad y a la Provincia de Buenos Aires. En igual sentido, queda pendiente eliminar los más de 100 programas nacionales de educación, salud, desarrollo social, vivienda y urbanismo y medio ambiente que se solapan con funciones provinciales y municipales y, por ello, son fuentes de derroches, ineficiencias y discrecionalidad política.

Acceda aquí al informe completo.